{"id":59961,"date":"2025-06-02T00:34:13","date_gmt":"2025-06-01T22:34:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=59961"},"modified":"2025-06-01T17:15:03","modified_gmt":"2025-06-01T15:15:03","slug":"la-cortina-azul","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-cortina-azul\/","title":{"rendered":"La cortina azul"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"59961\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">17<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Una valiente y rebelde etapa en su juventud separaba a mi esposa de la exclusividad de mi miembro. Por supuesto que Mario el mec\u00e1nico cuarent\u00f3n no iba dejar pasar, sin masticar ese caramelo qu\u00e9 los 19 a\u00f1os luc\u00eda virginal aunque no lo fuera, ofreci\u00e9ndosele como una fruta jugosa en medio del \u00e1rido desierto. Ya saben, una fugaz discusi\u00f3n de novios origin\u00f3 dos semanas de distanciamiento yo termine en las playas de Atl\u00e1ntida con mis amigos y Carolina mi novia entonces, con las piernas abiertas en la parte trasera de la camioneta de Mario, donde varias veces le midi\u00f3 el aceite como lo hac\u00eda con el auto de sus padres y de los m\u00edos.<\/p>\n<p>Veinte a\u00f1os pasaron desde entonces y la mota negra en su expediente de esposa perfecta mut\u00f3 como un gusano de seda, lo que mucho antes me pareci\u00f3 vil y rastrero ahora volaba en colores y cada tanto, cada vez m\u00e1s frecuente, suplicaba qu\u00e9 me contar\u00e1, qu\u00e9 narrara sutilmente aquellas experiencias que conoc\u00eda de memoria, como si fuera yo quien empa\u00f1o los cristales y empap\u00f3 la cuerina inc\u00f3moda qu\u00e9 recubr\u00eda los asientos de la Ford.<\/p>\n<p>El relato me provocaba pasear por todos los estados, rabia, celos, ira, confusi\u00f3n pero a la vez produc\u00eda una excitaci\u00f3n inexplicable que elevaba la libido a las estrellas y permanec\u00eda d\u00edas enteros en absoluto goce. Parec\u00eda irreal qu\u00e9 un desliz casi adolescente alimentara la locura fren\u00e9tica en nuestras madrugadas y en una de ellas, en plena cabalgata descontrolada le propuse intercambiar parejas. Al principio acept\u00f3 pero al cabo de un rato la raz\u00f3n moral prevalec\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed estuvimos un tiempo, deliberando, jugando, fantaseando. Un buen d\u00eda quedamos en conocernos con una pareja, no funcion\u00f3. No hubo qu\u00edmica y no la habr\u00eda ni en cien a\u00f1os, otro d\u00eda conocimos otra y nos cayeron mejor pero concluimos que tampoco daba, no quiero comentar la raz\u00f3n porque no viene al caso. Ahora dicen que la tercera es la vencida y nuestro caso calzo perfectamente.<\/p>\n<p>Bernhard y Louisa Bauer eran cincuentones escapando del invierno europeo y de la monogamia. Era una pareja abierta desde hac\u00eda m\u00e1s de una d\u00e9cada y por lo que percib\u00eda claramente estaban dispuestos a volcar toda su experiencia en un par de novatos nerviosos como nosotros. La magia de las redes sociales nos present\u00f3 y una semana despu\u00e9s viajamos 2 horas en auto para llegar a su casa.<\/p>\n<p>Un breve tour, por la gran casona de dos plantas y enorme jard\u00edn acab\u00f3 con un brindis a orillas de la piscina. Louisa ense\u00f1aba un vestido escotado, blanco y demasiado largo para mi gusto, y sobresal\u00eda por sus caderas anchas y su elocuente forma de hablar, Bernhard era met\u00f3dico, estudioso, vest\u00eda y miraba de negro y lo primero que not\u00e9 despu\u00e9s de su barba prolija y canosa fueron dos tatuajes, uno de un escorpi\u00f3n en el dorso de la diestra y el otro de una rosa en la parte derecha del cuello qu\u00e9 llamaba la atenci\u00f3n de mi esposa que no dejaba de mirarlo.<\/p>\n<p>Luego de veinte minutos sugirieron tomar algo m\u00e1s adentro si est\u00e1bamos de acuerdo, seguramente esa fue su se\u00f1al para activar el c\u00f3digo verde, avalando la locura que se avecinaba. Sorprendentemente, Carolina enfundada en su faldita negra apuro el paso a la finca al lado del desconocido que indudablemente la atra\u00eda, y estaba a punto de follarla.<\/p>\n<p>Brindamos, hablamos y nos miramos profundamente entre todos, porque por algo est\u00e1bamos ah\u00ed y no era precisamente para observar muebles victorianos ni pinturas rupestres. Todos estaban euf\u00f3ricos, menos yo y era que la austriaca no me motivaba en nada, quiz\u00e1s por sus libras de m\u00e1s o su boca pintada de fucsia no lo s\u00e9, el exceso de maquillaje pudo influir tambi\u00e9n y es que en ese punto pens\u00e9 que mi mujer estaba bromeando y me quer\u00eda hacer sufrir. \u00a1Que equivocado estaba!<\/p>\n<p>En fin las mujeres se fueron a cuchichear sobre unas vasijas tra\u00eddas de la India y yo qued\u00e9 mano a mano con el ex nadador ol\u00edmpico, qu\u00e9 nunca hab\u00eda ganado nada, salvo medallas escolares. \u2014Estoy seguro que lo vamos a pasar genial. Asegur\u00f3, con el vaso vac\u00edo en la mano. \u2014Creo que si. Contest\u00e9 apurando el \u00faltimo trago. Una parte de m\u00eda estaba excitada pero no por la mujer europea, sino por la profesora de idioma espa\u00f1ol y madre de mis dos hijos que estaba por recibir la tercera ca\u00f1a de su vida.<\/p>\n<p>\u2014Arriba tenemos la habitaci\u00f3n del deseo. Dijo la se\u00f1ora Bauer apuntando al cielo con su \u00edndice y continu\u00f3. \u2014Si suben, ya saben&#8230; \u00a1Sexo! Advirti\u00f3 seriamente. Se hizo una pausa larga y helada, mi coraz\u00f3n palpitaba acelerado, casi pod\u00eda escucharlo cuando las carcajadas de los tres estallaron al pie de la escalera. Carolina me rescato de la risa fingida y dijo con los ojos brillosos \u2014\u00a1A eso venimos!&#8230; \u00bfVerdad mi amor?&#8230; Yo qued\u00e9 de piedra con las tres figuras expectantes esperando mi respuesta que no se hizo esperar. Y masticando algo de resentimiento balbucee\u2014 Por supuesto, que si mi vida.<\/p>\n<p>El cuarto era gigantesco y estaba dividido en dos por un tel\u00f3n azul y largo que iba de extremo a extremo justo por el medio, dos grandes camas una en cada esquina del cuarto quedaban aisladas por la tela. Las mujeres se adelantaron a la cama m\u00e1s alejada, conversando como grandes amigas. Las luces se atenuaron, y una penumbra sutil envolvi\u00f3 la habitaci\u00f3n, la respiraci\u00f3n de Bauer se torn\u00f3 tan pesada que pod\u00eda escucharla claramente. Dios m\u00edo pensaba, est\u00e9 es el peor negocio de mi vida. Y como si \u00e9l hubiera escuchado lo que pensaba dijo. \u2014Tranquilo, ella lo desea, no lo hagas por ti, hazlo por ella.<\/p>\n<p>Carolina qued\u00f3 en el fondo parada al lado de la cama esperando a Bernhard quien se cruz\u00f3 con su esposa para cerrar el tel\u00f3n azul en el medio.<\/p>\n<p>Y fue ah\u00ed cuando la mujer rellenita y rubia me hizo tumbar en el lecho. R\u00e1pidamente not\u00f3 mi nerviosismo. \u2014D\u00e9jate llevar. Susurr\u00f3. Quit\u00e1ndose la ropa. La tetas enormes cayeron sin brasier y los pezones negros y duros quedaron en libertad para llenarme la boca con ellos, mientras hund\u00eda la mano entres sus piernas mojadas. Hubo una pausa y nos besamos como amantes la hembra europea era m\u00e1s bella de lo que parec\u00eda y yo estaba con una erecci\u00f3n descomunal y como si de una coreograf\u00eda se tratara del otro lado del tel\u00f3n, jadeaba el nadador seguramente teniendo la boca de mi esposa llena.<\/p>\n<p>\u2014C\u00f3meme. Orden\u00f3 la se\u00f1ora con la raja finamente depilada para la ocasi\u00f3n. Y obedec\u00ed como un perro hambriento. La f\u00e9mina enloqueci\u00f3 con el menester y chill\u00f3 como pocas veces escuche gritar a una mujer y como escuchar\u00eda bramar a mi esposa en la madrugada. No voy a mentir, una vez que me sub\u00ed a aquel cuerpo voluptuoso y la clave me vine a chorros en el acto, como un bombero que no puede controlar su manguera. Fue tremendo.<\/p>\n<p>Media hora despu\u00e9s y gracias a una buena mamada resucit\u00f3 para ahora si propinarle una buena domada, como se lo merec\u00eda. Como nos lo merec\u00edamos.<\/p>\n<p>La penumbra era entrecortada por la luz del cigarrillo qu\u00e9 encendi\u00f3 Louisa, eran cerca de las doce y hab\u00edamos cogido como por una hora, estaba exhausto y del otro lado de la frontera azul se escuchaban las risas de la se\u00f1ora Gonz\u00e1lez y su tercera victoria. \u2014Pens\u00e9 que se hab\u00edan dormido. Bromee. \u2014Bernhard, no duerme. Menos con una mujer como la tuya. Asegur\u00f3 , tirando el humo que escalaba hasta el techo. \u2014No creo que sea para tanto. \u2014Mir\u00e1, si lo conocer\u00e9 que a\u00fan no la clav\u00f3 . Sostuvo, apagando el pitillo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfComo podes saberlo?&#8230;. Pregunte at\u00f3nito. \u2014Lo conozco, la har\u00e1 gritar. Sentenci\u00f3.<\/p>\n<p>Pocos minutos despu\u00e9s la predicci\u00f3n se volvi\u00f3 realidad, la profesora estaba siendo devorada por aquel macho europeo que juzgar por los sonidos la estaba matando. La funci\u00f3n continu\u00f3 largo rato. Cuando al fin pareci\u00f3 terminar comenz\u00f3 nuevamente. \u2014\u00bfPodemos ir? Pregunte inocente. \u2014Claro, a veces no desplegamos el tel\u00f3n. Pero como ustedes son primarios lo corrimos.<\/p>\n<p>Cuando entramos mi mujer estaba en un grito, encima de \u00e9l de espaldas a m\u00ed. La vi cabalgando la descomunal pija del extranjero a un ritmo fren\u00e9tico, guiada magistralmente por la mano del escorpi\u00f3n qu\u00e9 tenia ensartado un dedo en su culo. Desconoc\u00ed totalmente a esa mujer brincando sobre el musculo tieso del desconocido. Cuando por fin cambiaron la posici\u00f3n se percat\u00f3 de mi presencia. Esta vez quedo boca abajo, mir\u00e1ndome. Me agache en cuclillas para verla de cerca. Estir\u00f3 su brazos para tomar mis manos mientras el mastodonte se posicion\u00f3 detr\u00e1s, arrodillado., ensalivo su punta gruesa, mi se\u00f1ora abri\u00f3 m\u00e1s sus piernas y coloco aquella aberraci\u00f3n en la puerta agrandada.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEntro o no? Pregunt\u00f3 el austriaco. Carolina cerr\u00f3 los ojos miel y suplico. \u2014Si&#8230; Por favor. \u2014\u00bfEntro o no? Pregunto nuevamente.<\/p>\n<p>Nos miramos y solo mov\u00ed la cabeza para, un si ahogado sali\u00f3 de m\u00ed y \u00e9l logro escucharlo, la perfor\u00f3 despacio pero firme varios minutos ante la atenta mirada de su mujer y los gemidos inconexos de la m\u00eda, que contorsionaba su cuerpo tratando de adaptarse a aquel instrumento de placer inconmensurable como posteriormente lo bautizo en su diario. Bernhard aument\u00f3 las embestidas, mi esposa hundi\u00f3 sus u\u00f1as en mis antebrazos, y los gritos se aunaron ante la llegada del l\u00edquido seminal, que llen\u00f3 la boca de Louisa qu\u00e9 sin pereza masturbo aquel ca\u00f1o enorme, vaciando a ese hombre que abr\u00eda sus fauces para rescatar el aire qu\u00e9 le faltaba para seguir viviendo.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_59961\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"59961\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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