{"id":60222,"date":"2025-06-14T00:13:41","date_gmt":"2025-06-13T22:13:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=60222"},"modified":"2025-06-13T17:12:53","modified_gmt":"2025-06-13T15:12:53","slug":"2299-sex-poker","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/2299-sex-poker\/","title":{"rendered":"Una partida muy especial con un grupo de amigos"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"60222\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">26<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Al trasladarse las oficinas centrales de la empresa donde trabaja mi marido a la periferia de la ciudad, decidimos dejar el apartamento que ten\u00edamos alquilado en el centro de Madrid y alquilar un piso por la zona. Al a\u00f1o y medio de haber fijado nuestra nueva residencia, conoc\u00ed a una chica, vecina de nuestro mismo edificio, con la cual entabl\u00e9 una bonita y profunda amistad.<\/p>\n<p>Lola, que as\u00ed se llama mi amiga, es una mujer de treinta y un a\u00f1os, es decir, diez menos que yo, muy alta y delgada (mide m\u00e1s de un metro ochenta), con un frondoso pelo casta\u00f1o muy rizado y los ojos azules muy claros. No es una belleza de mujer, pero resulta muy atractiva. Despu\u00e9s de varios meses de amistad, ambas decidimos presentar a nuestros maridos para poder salir juntos los cuatro.<\/p>\n<p>Result\u00f3 que nuestros respectivos esposos se cayeron en gracia y, por ese motivo, conseguimos que las dos parejas sali\u00e9ramos bastante a menudo. Rafa, el marido de mi amiga Lola, tiene treinta a\u00f1os, es un tipo muy alto (mide un metro noventa y cinco) y corpulento (pesa cien kilos). Tiene la t\u00edpica barriga del buen bebedor de cerveza y, aunque no es mi tipo de hombre, debo reconocer que tiene cierto atractivo.<\/p>\n<p>Mi marido Javier, que tiene cuarenta y dos a\u00f1os, es bastante m\u00e1s guapo que Rafa. De tipo son bastante parecidos, ya que Javier tambi\u00e9n es bastante alto (un metro ochenta y cinco) y corpulento (noventa kilos), aunque no tiene la barriga tan pronunciada.<\/p>\n<p>Yo me llamo Carmen (Mamen para los amigos), tengo cuarenta y un a\u00f1os, soy rubia (te\u00f1ida) con los ojos marrones, mido un metro sesenta y cinco y peso cincuenta y seis kilos. Reconozco que soy bastante guapa de cara y tengo el t\u00edpico cuerpo de una mujer de mi edad que la gusta cuidarse. Es decir, pechos grandes y erguidos, culito resping\u00f3n, cintura de avispa y caderas anchas, pero bien torneadas.<\/p>\n<p>Tras dos a\u00f1os de mantener una buena y sana amistad con nuestros amigos, ocurri\u00f3 algo inesperado, y, es justamente este asunto el tema central de este relato.<\/p>\n<p>Ser\u00edan las nueve de la noche de un viernes del mes de diciembre, cuando mi marido y yo est\u00e1bamos medio adormilados en el sal\u00f3n de nuestra casa, despu\u00e9s de una dura semana de trabajo. Est\u00e1bamos viendo la tele y haciendo tiempo hasta la hora de cenar, cuando de pronto son\u00f3 el timbre del tel\u00e9fono sobresalt\u00e1ndonos a ambos. Se trataba de Lola. Al d\u00eda siguiente era su cumplea\u00f1os y nos invitaban a cenar en su casa, en compa\u00f1\u00eda de otro matrimonio al que apenas conoc\u00edamos. El plan nos pareci\u00f3 sugerente as\u00ed que, aceptamos de buen grado.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado a las nueve de la noche acudimos a la cita. No tuvimos que salir con mucha antelaci\u00f3n, ya que nuestros amigos viven en el d\u00e9cimo piso de nuestro mismo bloque. Al entrar en su casa, sus otros amigos ya estaban dentro. Amablemente procedieron a presentarnos. Ella se llamaba Elena, ten\u00eda treinta y cinco a\u00f1os, y era una mujer de bandera. Su marido Eduardo, de treinta y siete a\u00f1os, tampoco estaba nada mal. Eran muy simp\u00e1ticos y extrovertidos, por lo que consiguieron romper r\u00e1pidamente el hielo con nosotros.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una sensacional cena, Lola prepar\u00f3 unas copas y nos sentamos en los c\u00f3modos sof\u00e1s y sillones dispuestos alrededor de la mesa del sal\u00f3n. Entonces Rafa propuso jugar una partida de cartas entre los seis, y ah\u00ed es donde el ambiente se empez\u00f3 a enrarecer, ya que no se trataba de un juego de cartas tradicional, sino de un singular juego, inventado por ellos, al que denominaban sex-p\u00f3ker, y que nuestros nuevos amigos parec\u00edan ya conocer sobradamente.<\/p>\n<p>Javier me mir\u00f3 con la misma cara de sorpresa con la que yo le mir\u00e9 a \u00e9l. Las otras dos parejas parecieron adivinar nuestro estupor ante aquel juego, por lo que nos dijeron que comprend\u00edan nuestra postura, y que no hac\u00eda falta que jug\u00e1ramos nosotros si no quer\u00edamos, pero que podr\u00eda ser divertido que nos limit\u00e1ramos a mirar sin participar. Luego, podr\u00edamos decidir si marcharnos o incorporarnos a la partida, sin enfados ni malos rollos por parte de nadie.<\/p>\n<p>Javier parec\u00eda haberse animado algo con aquella nueva proposici\u00f3n, teniendo en cuenta que estaba mirando con ojos picantotes a la preciosa Elena. A m\u00ed no me gustaba la idea de mirar, pero menos a\u00fan la de participar. El caso es que finalmente aceptamos a ser espectadores del juego, pero solo durante un ratito, despu\u00e9s nos ir\u00edamos a nuestra casa y les dejar\u00edamos a los cuatro solos.<\/p>\n<p>El juego parec\u00eda tener dos etapas bien distintas. Se trataba del juego tradicional del p\u00f3ker abierto, en el que las apuestas consist\u00edan en prendas de vestir, en una primera fase, y de prendas sexuales en su segunda fase. Para la segunda fase ten\u00edan una especie de peonza de pl\u00e1stico hexagonal, cuyos seis lados conten\u00edan escritos seis actos sexuales distintos.<\/p>\n<p>Por tanto, el que perdiera, deb\u00eda lanzar la peonza sobre la mesa, y realizar el acto sexual que contuviera escrito la cara del hex\u00e1gono que quedara sobre la mesa, con su acreedor del sexo opuesto. Claro est\u00e1 que las caras de la peonza permanec\u00edan ocultas en ese momento, ya que el gran aliciente del juego era precisamente ese, no saber que te pod\u00eda tocar.<\/p>\n<p>El juego se iba desarrollando con absoluta naturalidad por parte de los cuatro participantes, pese a que a algunos de ellos ya les faltaba alguna que otra prenda de vestir. Visto desde fuera perd\u00eda una gran dosis de morbo, a pesar de resultar excitante. Entonces, Javier me mir\u00f3 a los ojos y sin hablarme le entend\u00ed perfectamente.<\/p>\n<p>Su mirada denotaba una mezcla de miedo y excitaci\u00f3n. No quer\u00eda participar en aquello, pero en el fondo sent\u00eda morbo por hacerlo. Y supe perfectamente sus sentimientos porque yo sent\u00eda exactamente lo mismo. Nuestros amigos, que no eran tontos y se estaban percatando de nuestra indecisi\u00f3n, nos animaron a que nos incorpor\u00e1ramos al juego. Entre esto y el efecto de las copas terminamos por aceptar.<\/p>\n<p>Una hora despu\u00e9s los seis est\u00e1bamos medio desnudos, por lo que la segunda fase estaba a punto de iniciarse. Y se inici\u00f3 justo cuando Javier perdi\u00f3 un mano a mano con Lola, sin que le quedaran m\u00e1s prendas para pagar su apuesta. Entonces Lola le entreg\u00f3 la peonza para que la lanzara sobre la mesa. El artefacto de pl\u00e1stico comenz\u00f3 a girar a gran velocidad. Poco a poco fue perdiendo fuerza, hasta que por la inercia una de sus seis caras se detuvo bruscamente contra la mesa. Lola procedi\u00f3 a retirar la tapita negra que ocultaba su prenda. Cuando le\u00ed la inscripci\u00f3n me dio un vuelco el coraz\u00f3n. A mi marido le hab\u00eda tocado lamer el sexo de Lola durante dos minutos de tiempo.<\/p>\n<p>Con cierta verg\u00fcenza hacia mi persona, pero con total decisi\u00f3n, mi amiga Lola se abri\u00f3 de piernas para que Javier la lamiera el sexo. En el ambiente se gener\u00f3 cierta tensi\u00f3n, pero hab\u00edamos aceptado jugar con todas sus consecuencias, as\u00ed que Javier se arrodill\u00f3 entre las piernas de mi amiga y empez\u00f3 a lamerla el co\u00f1o, mientras que Rafa accionaba el mecanismo de su cron\u00f3metro, que previamente fij\u00f3 en los dos minutos de rigor. Lola cerr\u00f3 los ojos y se concentr\u00f3 en s\u00ed misma, como si nadie m\u00e1s que ella y mi marido estuvieran en la sala. Al minuto de tiempo, mi amiga comenz\u00f3 a emitir peque\u00f1os gemidos de placer, mientras que la lengua de Javier la recorr\u00eda la raja y el cl\u00edtoris.<\/p>\n<p>Cuando el cron\u00f3metro de Rafa anunci\u00f3 el final de la prenda, con dos agudos pitidos, su mujer estaba a punto de alcanzar el orgasmo. Javier se retir\u00f3 sin atreverse a mirarme a la cara, notablemente cortado. Los dem\u00e1s, al objeto de eliminar aquella tensi\u00f3n, anunciaron la siguiente mano, repartiendo las cartas.<\/p>\n<p>En la siguiente partida se enzarzaron Rafa y Eduardo. Esta vez la mano la gan\u00f3 Rafa, por lo que la prenda la deb\u00eda cumplir la mujer de Eduardo, Elena, seg\u00fan las reglas establecidas. La peonza se detuvo sobre la cara del hex\u00e1gono, cuya prenda consist\u00eda en una masturbaci\u00f3n con beso en la boca incluido, durante tres minutos. Rafa se sent\u00f3 frente a Elena, la cual le agarr\u00f3 el pene con sus manos y comenz\u00f3 a frotarlo. Luego, ambos fueron acercando sus rostros hasta que sus labios se fundieron en un morreo lento y suave. El miembro de Rafa fue adquiriendo un tama\u00f1o considerable.<\/p>\n<p>Nunca pens\u00e9, por su aspecto f\u00edsico, que Rafa pudiera calzar semejante verga. Deb\u00eda medirle m\u00e1s de veinte cent\u00edmetros de longitud, por descontado mucho mayor que la de mi marido. Cuando los tres minutos transcurrieron, los dos improvisados amantes ten\u00edan sus rostros cubiertos de saliva, producto de los leng\u00fcetazos que se hab\u00edan dado.<\/p>\n<p>Rafa se retir\u00f3 a su asiento totalmente empalmado, mientras que la bella Elena se mostraba ostensiblemente excitada, a juzgar por la magnitud y dureza de sus pezones, sobre los cuales, Javier hab\u00eda posado su mirada lasciva, lo cual me molest\u00f3 bastante, aunque reconozco que las tetas de Elena eran pr\u00e1cticamente prefectas, tanto en forma y tama\u00f1o, como en rigidez y dureza.<\/p>\n<p>En la siguiente mano consegu\u00ed un &#8220;full&#8221; de ases y reyes, una de las jugadas m\u00e1s altas que se hab\u00edan dado hasta el momento, por lo que me envalenton\u00e9 desmesuradamente. Javier, Elena y Lola se retiraron del juego. Eduardo y Rafa, por el contrario, aceptaron mi apuesta. Entonces mostr\u00e9 mis cartas con orgullo. Eduardo tir\u00f3 sus cartas en se\u00f1al de derrota. Luego, Rafa, mostrando una sonrisa chulesca mostr\u00f3 su &#8220;p\u00f3ker&#8221; de sietes. El muy cabr\u00f3n me hab\u00eda ganado.<\/p>\n<p>Cuando me cruc\u00e9 con la mirada de Javier, comprend\u00ed que no solo hab\u00eda perdido el juego, sino que tendr\u00eda que tirar la peonza y someterme al capricho de su azar, nada m\u00e1s y nada menos que con nuestro anfitri\u00f3n Rafa. La peonza parec\u00eda no terminar de girar nunca, y mientras lo hac\u00eda, un silencio sepulcral inund\u00f3 el ambiente. Las miradas de todos nosotros se cruzaban nerviosamente. Pude ver la cara descompuesta de mi marido, pensando en que tendr\u00eda que someterme a otro hombre delante de todos.<\/p>\n<p>Por fin la peonza se detuvo apoyando una de sus caras sobre la mesa. Lola hizo los honores de destapar la inscripci\u00f3n. No pod\u00eda creer lo que estaba leyendo. Ten\u00eda que hacer el amor con Rafa sin l\u00edmite de tiempo, es decir, hasta consumar la eyaculaci\u00f3n de mi amante. Para mayor humillaci\u00f3n de mi marido, dado que nuestros amigos sab\u00edan que yo no pod\u00eda quedarme embarazada por un problema hormonal cong\u00e9nito, se decidi\u00f3, por unanimidad (excepto el voto de Javier) que el coito se llevar\u00eda a cabo sin utilizar cond\u00f3n.<\/p>\n<p>Me arrodill\u00e9 en el suelo, apoyando mis brazos sobre el asiento central del tresillo, cuyos asientos laterales estaban ocupados por Eduardo y Elena, respectivamente. Lola y mi marido se sentaron a los lados en sendos sillones. Rafa, que no hab\u00eda perdido su erecci\u00f3n anterior, se arrodill\u00f3 entre mis piernas, por detr\u00e1s de m\u00ed. Entonces not\u00e9 como su glande se iba abriendo paso delicadamente entre mis labios vaginales, hasta penetrarme. El respetable grosor de su miembro me provoc\u00f3 un estremecimiento nada m\u00e1s entrar en mi vagina.<\/p>\n<p>Luego, lentamente, fue empujando su rabo hasta que los test\u00edculos hicieron tope en mis nalgas. Coloc\u00f3 sus dos manos por debajo de mi cuerpo agarrando firmemente mis tetas. Una vez en aquella posici\u00f3n comenz\u00f3 a balancear sus caderas muy despacio, tomando como punto de apoyo mis pechos.<\/p>\n<p>En cada movimiento de entrada hund\u00eda sus m\u00e1s de veinte cent\u00edmetros de carne dura hasta mis entra\u00f1as, mientras que en cada retirada de sus caderas, su glande se sal\u00eda pr\u00e1cticamente de mi co\u00f1o, para volver a entrar sin ayuda de sus manos. Luego comenz\u00f3 a follarme con m\u00e1s fuerza, aumentando paulatinamente la velocidad de bombeo. Al quinto o sexto empuj\u00f3n comenc\u00e9 a sentir un s\u00fabito cosquilleo en el cl\u00edtoris, se\u00f1al inequ\u00edvoca de que estaba cerca de correrme de gusto. En efecto, un impresionante e intens\u00edsimo orgasmo se fue apoderando de mis sentidos, proporcion\u00e1ndome un placer inconmensurable.<\/p>\n<p>Debo reconocer que jam\u00e1s hab\u00eda experimentado un orgasmo tan brutal y satisfactorio. Rafa segu\u00eda aumentando la velocidad de bombeo, sin la m\u00ednima pausa. Aquel primer orgasmo, lejos de desaparecer, se encaden\u00f3 con un segundo si cabe m\u00e1s intenso. El segundo dio paso a un tercero, y \u00e9ste a un cuarto. Estaba tan borracha de placer que me olvid\u00e9 por un momento que mi marido era espectador de aquel fenomenal polvo.<\/p>\n<p>Ya no era due\u00f1a de mis actos. Mi cuerpo temblaba \u00edntegro en espasmos de placer, y me agarraba al coj\u00edn del sof\u00e1 como una gata en celo. En uno de esos movimientos vi a Eduardo, que estaba sentado justo a mi lado, como se empalmaba solo, al ver el espect\u00e1culo. Loca de placer, me coloqu\u00e9 poco a poco entre las piernas de Eduardo y, hundiendo mi cabeza entre sus muslos, me met\u00ed su rabo en la boca y empec\u00e9 a chup\u00e1rselo.<\/p>\n<p>Aquello no formaba parte del guion, pero a Eduardo no pareci\u00f3 disgustarle mi actitud y se dej\u00f3 trabajar la polla sin la menor resistencia. Desconozco el extra\u00f1o impulso que me hizo reaccionar de esa manera, pero lo cierto es que estaba tan caliente y excitada que le hice una mamada de reglamento. Rafa segu\u00eda jodi\u00e9ndome sin parar, con m\u00e1s fuerza que nunca. Tiraba de mis tetas hacia \u00e9l, al mismo tiempo que me pellizcaba los pezones.<\/p>\n<p>El glande de Eduardo comenz\u00f3 a supurar liquido preseminal y sus test\u00edculos se hinchaban como globos. El quinto orgasmo provoc\u00f3 que me metiera el rabo de Eduardo hasta la garganta y apretara sus huevos con mis manos, justo en el momento en el que un r\u00edo de leche tibia y espesa sali\u00f3 a borbotones de su capullo.<\/p>\n<p>Cuando Eduardo se estaba corriendo, ten\u00eda su glande alojado en mi garganta, por lo que no tuve m\u00e1s opci\u00f3n que irme tragando todo el cuajo que le iba saliendo. Cuando la polla de Eduardo por fin se sec\u00f3, comenc\u00e9 a notar que un calor intenso se apoderaba de mis entra\u00f1as. Entonces comprend\u00ed que Rafa estaba descargando toda su leche en mi \u00fatero, mientras estrujaba mis tetas con m\u00e1s firmeza que nunca y sus empujones comenzaban a perder velocidad.<\/p>\n<p>Cuando Rafa la estaba sacando de mi co\u00f1o comenc\u00e9 a notar un sexto orgasmo. \u00c9l, se dio cuenta y todav\u00eda aguant\u00f3 varios minutos foll\u00e1ndome, pese a haberse corrido ya. Aquel gesto fue de agradecer, puesto que consegu\u00ed finalizar mi sexto y \u00faltimo orgasmo hasta el final.<\/p>\n<p>Por supuesto que la velada termin\u00f3 en ese momento, ya que Javier no ten\u00eda \u00e1nimos para seguir despu\u00e9s de ver lo puta que pod\u00eda ser su mujer.<\/p>\n<p>Nunca jam\u00e1s hemos vuelto a acudir a esas partidas, pero confieso que por mi parte no me importar\u00eda repetir\u2026 muchas m\u00e1s veces.<\/p>\n<p>Fin<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_60222\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"60222\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Cuando Eduardo se estaba corriendo, ten\u00eda su glande alojado en mi garganta, por lo que no tuve m\u00e1s opci\u00f3n que irme tragando todo el cuajo que le iba saliendo. Cuando la polla de Eduardo por fin se sec\u00f3, comenc\u00e9 a notar que un calor intenso se apoderaba de mis entra\u00f1as. Entonces comprend\u00ed que Rafa estaba descargando toda su leche en<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_60222\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"60222\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":30882,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":{"0":"post-60222","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-orgias-gangbang"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":9198,"today_views":15},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60222","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30882"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60222"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60222\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60224,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60222\/revisions\/60224"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60222"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60222"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60222"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}