{"id":60234,"date":"2025-06-15T00:34:58","date_gmt":"2025-06-14T22:34:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=60234"},"modified":"2025-06-14T16:13:32","modified_gmt":"2025-06-14T14:13:32","slug":"1038-los-apuntes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/1038-los-apuntes\/","title":{"rendered":"Los apuntes"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"60234\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">13<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando la profesora de Historia de la Filosof\u00eda entreg\u00f3 los apuntes que deb\u00edan ser fotocopiados, Morelia se los apropi\u00f3, como siempre hac\u00eda. Seguramente se los llevar\u00eda a su casa, los leer\u00eda y estudiar\u00eda toda la noche y solo al d\u00eda siguiente los entregar\u00eda a la fotocopiadora de la universidad. Esa taca\u00f1er\u00eda de Morelia me molest\u00f3 terriblemente, me pareci\u00f3 despreciable esa forma de ahorrarse el costo de las fotocopias. Sal\u00ed de la universidad con una mezcla de indignaci\u00f3n, de rabia, de tristeza.<\/p>\n<p>Esa noche, en el silencio de mi cuartucho, como siempre que estaba deprimida, me puse a inventariar todo lo que hab\u00eda de malo en mi soledad. Vivo en este sucucho donde tengo que compartir el ba\u00f1o que est\u00e1 al final del pasillo. A las diez de la noche ya no es un ba\u00f1o, es una cloaca. Extra\u00f1o mi pueblo y mi casa, pero ya no puedo volver a la cotidianidad de mi madre afanada en cocinar para mi abuelo y para mis hermanos. Soy negra, pero eso no es lo peor; soy lesbiana. Me gustan las mujeres, pero en esta ciudad estoy m\u00e1s sola que nunca.<\/p>\n<p>Faltan dos d\u00edas para que me paguen mis magros haberes en la pizzer\u00eda donde hago limpieza en las ma\u00f1anas y a veces en las tardes. En la lata que hace de mi despensa solamente queda un paquete de galletitas saladas, medio frasco de az\u00facar, un poco de arroz y dos sobrecitos de caf\u00e9. Tengo que preparar un examen para el viernes. Mi ropa est\u00e1 sucia. Debo lavarla y ponerla a secarse en la ventana. Hace calor y no hay luz y el apag\u00f3n se mantendr\u00e1 hasta el amanecer. Finalmente decido ba\u00f1arme, lavar mi ropa y acostarme mojada mientras mi cuerpo abandonado y deprimido sue\u00f1a con idilios imposibles. Hoy tampoco voy a cenar.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente en la universidad me avisan que debo pasar por la bedel\u00eda. Me entregan una carpeta que ni siquiera me di cuenta de que hab\u00eda perdido. Tiene una notita escrita en un sobre celeste: \u201cTienes que ser m\u00e1s cuidadosa. Hay distracciones que se pagan caro\u201d. No tiene firma pero por las barbas de San Pedro que reconozco la letra de esa odiosa y est\u00fapida muchachita. Me prometo que no le dar\u00e9 las gracias y que la ignorar\u00e9 de la manera m\u00e1s ostentosa que me sea posible. Esa idiota.<\/p>\n<p>Voy a una clase de Historia del Arte y despu\u00e9s a estudiar a la biblioteca. Son casi las nueve de la noche cuando acomodo mis papeles, voy a tirar esa maldita nota al cesto de basura y entonces hay otra sorpresa: en la segunda p\u00e1gina de la carpeta, pegado con cinta adhesiva, hay un billete de quinientos pesos.<\/p>\n<p>Lo contemplo con codicia, no puedo evitarlo, es la cantidad que gasto para comer durante una semana. Esto es demasiado, me digo. Ni siquiera intento buscar a Morelia. A esa hora las aulas est\u00e1n vac\u00edas. Vuelvo a mi cuartucho, a mi soledad. Estudio a la luz de un velador de pilas casi hasta la madrugada. Me despiertan los gritos de la vieja del cuarto de al lado que pelea con su marido borracho a las siete de la ma\u00f1ana. Salgo de la pizzer\u00eda con mi sueldo en el bolsillo.<\/p>\n<p>Pago el alquiler del cuartucho, me tomo una coca helada y camino hacia la universidad. Quiero pensar que estoy contenta cuando, como en un ramalazo, me llega el recuerdo de los quinientos pesos que encontr\u00e9 en mi carpeta. La indignaci\u00f3n me sube en oleadas. Estoy furiosa. Pregunto por Morelia y una de las chicas me cuenta que ella no vendr\u00e1 hoy ni ma\u00f1ana. Se perder\u00e1 el examen de Historia del Arte, digo sorprendida. La chica me explica c\u00f3mo llegar a su casa, ojal\u00e1 puedas convencerla, ella suele entrar en p\u00e1nico con esa materia.<\/p>\n<p>Pero si es la que m\u00e1s sabe. La chica menea la cabeza y mientras salgo hacia la casa de Morelia ya no estoy tan indignada, ahora siento preocupaci\u00f3n y curiosidad. Morelia vive en un edificio cerca del palacio de gobierno. Son departamentitos para estudiantes acomodados, \u00bfy c\u00f3mo es posible que si vive aqu\u00ed pueda ser tan taca\u00f1a como para ahorrarse las monedas de las fotocopias? Y ahora me asalta otra duda \u00bfuna persona taca\u00f1a regala, o intenta regalar, quinientos pesos as\u00ed, sin m\u00e1s, a una desconocida que perdi\u00f3 su carpeta? El guardia de seguridad privada me mira con desconfianza.<\/p>\n<p>Cuando mi mente recompone estas escenas revivo la misma confusi\u00f3n que experiment\u00e9 al tocar la puerta de Morelia. El departamento era de dos ambientes, un dormitorio con un ba\u00f1ito privado y una sala dividida por un tabique de madera con una abertura en forma de arco. All\u00ed estaba la cocinita. La sala ten\u00eda dos sillones inflables y una mesita ratona. Morelia ten\u00eda puesto un largo camis\u00f3n de algod\u00f3n lila, estaba descalza y demacrada, era evidente que hab\u00eda dormido mucho pero tambi\u00e9n que su sue\u00f1o fue inducido por calmantes \u00bfValium, Nembutal?<\/p>\n<p>\u2014Pasa, y no mires el desorden.<\/p>\n<p>Por la puerta abierta del dormitorio veo las s\u00e1banas desparramadas. Morelia se mete en el ba\u00f1o. El aire acondicionado est\u00e1 demasiado fr\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPuedes colar un caf\u00e9?<\/p>\n<p>Acepto con resignaci\u00f3n y antes de que Morelia salga del ba\u00f1o el caf\u00e9 est\u00e1 humeando en dos tacitas de acr\u00edlico verde.<\/p>\n<p>\u2014Gracias. \u00bfEstudiaste para ma\u00f1ana?<\/p>\n<p>El caf\u00e9 est\u00e1 bueno verdaderamente. Asiento con la cabeza y la miro a los ojos. A medida que ella bebe sus mejillas recobran el color pero sus ojos est\u00e1n temerosos. Tiene puesto un short de algod\u00f3n rojo y una blusa blanca algo grande para su talle. De la carpeta saco el billete y lo pongo sobre la mesita.<\/p>\n<p>\u2014Vine a devolverte esto. Gracias por devolverme la carpeta pero no necesito tu caridad.<\/p>\n<p>Morelia se sienta ahora con las piernas encogidas y se abraza las rodillas. Hace un gesto, como si quisiera sonre\u00edr pero mi mirada es tan dura que se lo impido. Cuando me levanto para irme la veo esconder la cara entre sus rodillas. Morelia estalla en sollozos y yo no s\u00e9 qu\u00e9 hacer.<\/p>\n<p>\u2014Tengo miedo, llevo dos d\u00edas estudiando y no consigo retener nada\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQuieres que te ayude?<\/p>\n<p>Asinti\u00f3 mientras respiraba hondo para dejar de llorar. Era el mismo p\u00e1nico que yo hab\u00eda experimentado hac\u00eda dos a\u00f1os, cuando reci\u00e9n llegaba a la ciudad. Comenc\u00e9 a mesarle los cabellos y a pedirle que por favor parara de llorar, pero eso parec\u00eda que hac\u00eda el efecto contrario.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Carajo! \u2014Grit\u00e9 y le di una bofetada que la sorprendi\u00f3.<\/p>\n<p>Nos quedamos en silencio un momento.<\/p>\n<p>\u2014Mira, dime lo que recuerdes del per\u00edodo carolingio \u2014le digo en tono de orden militar.<\/p>\n<p>Balbucea al principio, como una estudiante de secundaria que recita la lecci\u00f3n. Se tranca un par de veces pero a medida que me ve asentir toma confianza. Junto a su cama veo un rollo de cartulinas. Tomo un par de lapiceras de felpa y extiendo una cartulina sobre el piso.<\/p>\n<p>\u2014Oye, vamos a hacer una l\u00e1mina, una ficha gigante. Escribe. Reyes mayordomos.<\/p>\n<p>Morelia escribe en silencio, solamente se oye el roce de la punta de felpa sobre la cartulina. Morelia traza toda la genealog\u00eda de Carlomagno, Pipino de Heristal, Pipino el Breve, Carlos Martel\u2026<\/p>\n<p>Finalmente vamos leyendo los apuntes que hablan del sacro imperio romano germ\u00e1nico. Me turno para leer y le pido que me explique. Son casi las once de la noche y estamos exhaustas. Me niego a tomar caf\u00e9 porque despu\u00e9s no voy a poder dormir. El examen es escrito y empieza a las ocho de la ma\u00f1ana. Morelia toma un enorme despertador y lo pone a las dos de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>\u2014Durmamos, \u2014me dice y camina hacia la cama.<\/p>\n<p>Cuando el despertador suena me parece que hace una eternidad que cerr\u00e9 los ojos. Solo despu\u00e9s de abrirlos me doy cuenta de que estoy en casa de Morelia. En la nevera encuentro una botella de coca y me tomo un trago interminable, total, tiene cafe\u00edna, me lavo los dientes con los dedos y me doy una ducha. Cuando salgo del ba\u00f1o Morelia ya ha colado caf\u00e9. Retomamos los apuntes y a las seis de la ma\u00f1ana damos por terminado el estudio. No entiendo a Morelia. Sabe m\u00e1s que yo y estuvo a punto de perder el examen por tercera vez. Es como para matarla. Comemos un s\u00e1ndwich y salimos para la universidad.<\/p>\n<p>El pasillo del aula 13 est\u00e1 lleno de gente. Una bedel nueva me hace pasar y me defiendo con u\u00f1as y dientes de las preguntas de la profesora, ex monja de la congregaci\u00f3n del Verbo Divino, te\u00f3loga y profesora de lat\u00edn. Explico todo cuanto s\u00e9 de teocentrismo, de la cristiandad medieval y del papel de la iglesia en la preservaci\u00f3n del orden sociopol\u00edtico de la Europa de Carlomagno. Cuando Morelia se sienta a dar su examen est\u00e1 como ida. Tiene las mejillas enrojecidas y tartamudea. En alg\u00fan momento mira hacia la puerta y la fulmino con la mirada, como si la amenazara de muerte en caso de que fracase.<\/p>\n<p>Son casi las doce del mediod\u00eda cuando salimos de la universidad. Tuvimos que esperar a que terminara el examen para que la profesora nos diera la nota. Morelia tuvo setenta y ocho puntos, yo setenta y nueve. Estoy sin fuerzas, apenas puedo caminar pero una felicidad demasiado notoria me inunda por completo. Entre los \u00e1rboles del campus revolotean palomas y siento ganas de re\u00edr. Un examen aprobado es en cierta medida un permiso para seguir so\u00f1ando, una victoria m\u00e1s en una guerra que parece interminable.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 vas a hacer?<\/p>\n<p>\u2014Tengo que trabajar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEn la pizzer\u00eda?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY c\u00f3mo t\u00fa sabes que trabajo en una pizzer\u00eda?<\/p>\n<p>\u2014Te vi una vez ah\u00ed, pero t\u00fa no me viste \u2014dice y se sonroja como una ni\u00f1a que estuviera confesando una falta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY a qu\u00e9 hora sales?<\/p>\n<p>Pienso un poco antes de responder. Me preocupa de d\u00f3nde sacar\u00e9 fuerzas para limpiar esa cocina, los pisos, lavar toda esa vajilla.<\/p>\n<p>\u2014Creo que a las seis y media \u00bfpor qu\u00e9?<\/p>\n<p>\u2014Tal vez deber\u00edamos festejar esto \u00bft\u00fa crees?<\/p>\n<p>\u2014Hmm, pero hoy no, creo que voy a llegar arrastrada a mi casa, apenas con fuerzas para dormir.<\/p>\n<p>\u2014Mira\u2026 festejemos el viernes entonces, vayamos al cine, comemos pizza y\u2026<\/p>\n<p>Mi mirada de hielo debe de haberla detenido. Se volvi\u00f3 a sonrojar.<\/p>\n<p>\u2014Me parece que te entiendo, \u2014dijo\u2014 imagino que debes odiar la pizza.<\/p>\n<p>Esa noche dorm\u00ed de un tir\u00f3n hasta el otro d\u00eda. Limpi\u00e9 mi cuarto, compr\u00e9 m\u00e1s galletas, m\u00e1s arroz y fideos. Renov\u00e9 las bater\u00edas de mi radio y me volv\u00ed a dormir hasta la hora de ir a trabajar. Al regresar estudi\u00e9 hasta las dos de la madrugada y me dorm\u00ed hasta las nueve de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>La universidad es un colmenar. El comentario de los ex\u00e1menes, de las incre\u00edbles respuestas de algunas de las reprobadas desata largas carcajadas en los grupos. De pronto se me acerca una de las muchachas. Me mira con respeto, como si yo hubiera ganado un premio o algo as\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Mira, me dijeron que hiciste que Morelia aprobara Historia del Arte, muchacha, eso s\u00ed que es una haza\u00f1a.<\/p>\n<p>\u2014Yo no la aprob\u00e9. Fue la profesora.<\/p>\n<p>\u2014Mira, si ella perd\u00eda otra vez la materia su madre se la llevaba de vuelta a Espa\u00f1a. Morelia fuera capaz de suicidarse para no regresar.<\/p>\n<p>Ante mi mirada de sorpresa la muchacha suelta su rollo.<\/p>\n<p>\u2014Mira, la madre de Morelia es una vieja tirana. Tiene cuartos. Acept\u00f3 que Morelia viniera a estudiar a Dominicana porque estaba convencida de que ella fracasar\u00eda y se tendr\u00eda que volver a Madrid, ya t\u00fa sabes, con el rabo entre las piernas, pero ahora, cuando la vieja sepa que aprob\u00f3 y que seguramente tomar\u00e1 cursos de verano, \u00f3yeme, me gustar\u00eda ver la cara de esa jodida vieja.<\/p>\n<p>En ese momento llega Morelia, viste una falda negra y una blusa blanca, sandalias blancas y un reloj deportivo que le sientan muy bien. Trae una carpeta negra y un bolso de tela. Todas la reciben con una bulla de aprobaci\u00f3n y ella sonr\u00ede, pero se pone colorada como un tomate.<\/p>\n<p>La clase de repaso es ligera, el tiempo se pasa volando mientras la alegr\u00eda del examen aprobado se disipa ante la proximidad de uno nuevo, tan exigente como el anterior. Cuando junto mis cosas para irme recuerdo que es viernes y que ya no tengo ganas de aceptar la invitaci\u00f3n de Morelia. Mi costumbre de alejarme de las personas que pueden llegar a ser importantes para m\u00ed en alg\u00fan momento.<\/p>\n<p>Salgo al pasillo pero Morelia me alcanza enseguida.<\/p>\n<p>\u2014Oye. No te habr\u00e1s olvidado de nuestros planes, \u00bfverdad?<\/p>\n<p>Estoy a punto de inventarme una enfermedad pero no se me ocurre ninguna cre\u00edble, una infecci\u00f3n vaginal, imposible, estoy inmunizada a cualquier porquer\u00eda con ese ba\u00f1o compartido con la vieja de al lado y el resto de la gente de la cuarter\u00eda, no tengo ning\u00fan pariente a quien enfermar, o matar llegado el caso\u2026<\/p>\n<p>\u2014No\u2026 por supuesto yo\u2026<\/p>\n<p>\u2014Mira, \u00bfte parece que veamos una peli y despu\u00e9s comemos algo?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, claro, pero voy a cambiarme y\u2026<\/p>\n<p>\u2014Ven conmigo.<\/p>\n<p>Salimos al parqueo de la universidad y Morelia abre la puerta de un Skoda Octavia azul. Estoy aterrada. Me llevar\u00e1 a casa y ver\u00e1 que vivo en un sector marginal, seguramente creer\u00e1 que vendo droga en ese barrio para pagarme la universidad, o que tal vez soy prostituta y\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHay caf\u00e9 en tu casa?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, claro.<\/p>\n<p>Hago de tripas coraz\u00f3n y me propongo actuar con toda la naturalidad que me es posible mientras Morelia maneja con destreza. Se estaciona a la entrada de la cuarter\u00eda para no molestar a los ni\u00f1os que juegan al b\u00e1squet en medio del callej\u00f3n. Una bachata atruena el aire. Enciendo el calentadorcito y pongo el caf\u00e9 mientras Moelia se sienta en mi cama. Estoy transpirada pero es de la tensi\u00f3n. La dejo leyendo el diario y como, gracias a Dios, a Al\u00e1, a Manit\u00fa, a Ketzalcoatl, a J\u00fapiter y queseyoqui\u00e9n m\u00e1s hay agua, me doy una ducha al cubo.<\/p>\n<p>Al volver al cuarto Morelia ya ha colado el caf\u00e9. Morelia evita mirarme mientras me seco y me visto. Me pongo un conjunto de interiores blancos, una falda azul, una blusa rosada con estampados geom\u00e9tricos negros y morados, sandalias negras y aprisiono mis rizos renegridos con dos enormes hebillas rojas en forma de soles.<\/p>\n<p>\u2014Oye, tu esmalte s\u00ed est\u00e1 muy chulo, d\u00e9jame usarlo \u2014pide Morelia.<\/p>\n<p>\u2014Muchacha, est\u00e1s en tu casa.<\/p>\n<p>Iba a pasarme solamente brillo en los labios, pero finalmente decido maquillarme, me los pinto, me pinto las u\u00f1as, me pongo la loci\u00f3n barata que compr\u00e9 en el supermercado de a la vuelta y bebo mi caf\u00e9 ya tibio. Felizmente el aire acondicionado del auto de Morelia deja afuera al calor. La radio deja o\u00edr una canci\u00f3n de Laura Paussini. Me relajo. Morelia vio c\u00f3mo vivo y no sali\u00f3 huyendo.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula de Tarantino tiene demasiada sangre, como siempre. Vamos despu\u00e9s a un restaurante cerca del malec\u00f3n. Una orquesta toca m\u00fasica vieja. Ella tararea un momento Vereda tropical y la miro asombrada. Est\u00e1 como m\u00e1s suelta. Me mira directo a los ojos y su mirada es tan bondadosa que me impacta. De todas maneras no abandono mi rostro de piedra. Por las dudas.<\/p>\n<p>La cena transcurre con un breve intercambio de historias personales, preguntas concretas, d\u00f3nde naciste, c\u00f3mo te haces para estudiar en esa universidad. Digo mentiras. No me sale contarle que el que env\u00eda el dinero para pagarme la universidad es en realidad mi padre, al que no veo desde hace m\u00e1s de doce a\u00f1os y que en \u00e9l odio a todos los hombres por igual. Invento una media beca.<\/p>\n<p>\u2014Debe ser dif\u00edcil para ti, por favor, no te ofendas, lo digo de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Brindamos con vino blanco mientras comemos mariscos, y despu\u00e9s un postre helado que es una delicia. Morelia r\u00ede. Est\u00e1 feliz, como si apenas hubiera terminado de rendir Historia del Arte. No te entusiasmes, muchacha, que lo de filosof\u00eda es m\u00e1s duro todav\u00eda. Cuando salimos de ah\u00ed son m\u00e1s de las doce de la noche. Morelia pone m\u00fasica en el auto y es exactamente la que me gusta. Me dejo llevar mientras ella maneja en silencio y cuando apenas me doy cuenta estamos entrando al parqueo del edificio de apartamentos donde ella vive.<\/p>\n<p>\u2014Mira, \u00bfte apetecer\u00eda un brindis? Lo hemos pasado tan bien que no quisiera que esta noche acabara.<\/p>\n<p>Acepto mientras mis barreras empiezan a emitir destellos rojos. Cu\u00eddate mujer. T\u00fa no puedes pisar ninguna ramita crujiente que alerte a los lobos agazapados en el bosque. Caray. Nunca he probado un bourbon como \u00e9ste. En realidad muy pocas veces he probado siquiera el whisky ni ninguna otra clase de bebida alcoh\u00f3lica. A medida que Morelia habla bebo y me achispo un poco pero algo falla. Yo no estoy prevenida contra ella sino contra m\u00ed. Hay un apag\u00f3n y la casa queda a oscuras. Morelia traba la puerta y enciende una vela. El estruendo de una planta de energ\u00eda hace regresar la luz pero a ella la veo rara.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLe tienes miedo a la oscuridad?<\/p>\n<p>\u2014Un poco s\u00ed.<\/p>\n<p>Me r\u00edo abiertamente. Culpa del bourbon.<\/p>\n<p>\u2014Eres una malvada dice ella con ojos p\u00edcaros. Si pudieras contagiarme una parte de tu coraje, de tu seguridad, yo\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSeguridad? \u00bfYo? Si supieras, ni\u00f1a. Mi seguridad es una m\u00e1scara, un espantap\u00e1jaros para alejar a pajaritos molestos como\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfComo yo?<\/p>\n<p>Sus ojos brillan y se ve tan hermosa en ese momento. \u2014No Morelia. No como t\u00fa. Mira, tendr\u00e9 que pedir un taxi. Hay un vecino m\u00edo que trabaja de noche, si est\u00e1 disponible se animar\u00e1 a entrar al barrio.<\/p>\n<p>Morelia est\u00e1 compungida<\/p>\n<p>\u2014\u00bfYa te quieres ir? Mira, yo en realidad quer\u00eda hablar contigo de\u2026 bueno\u2026 ya t\u00fa sabes, estudiar juntas para el examen y\u2026<\/p>\n<p>\u2014Nou proublem pero\u2026 me quedo callada \u00bfse lo digo? (Mira Morelia resulta que yo\u2026 soy les\u2026 ya t\u00fa sabes, me gustan las mujeres, no, t\u00fa no pero\u2026 carajo\u2026 este bourbon est\u00e1 genial)<\/p>\n<p>\u2014\u00bfS\u00ed? Bueno\u2026 t\u00fa sabes, ser\u00e1 cuesti\u00f3n de\u2026 organonizar las horarias\u2026 ah\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfArgonizarnos? S\u00ed claro<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n de las dos est\u00e1 m\u00e1s borracha?<\/p>\n<p>\u2014Me parece que yo\u2026<\/p>\n<p>Re\u00edmos y la planta se apaga pero la luz no vuelve. Morelia enciende una l\u00e1mpara de bater\u00eda que tiene un nombre raro, es que con este bourbon, imposible recordarlo. Morelia dice que la risa le da deseos de ir al ba\u00f1o. Camina con las piernas flojas, se sostiene de la puerta pero se cae. Me asusto.<\/p>\n<p>\u2014Pero muchacha \u00bfY qu\u00e9 es lo tuyo?<\/p>\n<p>\u2014No es nada. No te asustes.<\/p>\n<p>Morelia entra al ba\u00f1o y se oye el ruido de la ducha. Cinco. Ocho. Doce minutos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s bien?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Ya salgo.<\/p>\n<p>Sale envuelta en una toallita que apenas le cubre los senos y deja sus piernas al descubierto. Muslos blanquecinos luminosos a la luz de la l\u00e1mpara. Con otra toallita m\u00e1s peque\u00f1a se seca el pelo. Me meto en el ba\u00f1o para no verla pero no tranco la puerta. Queda entornada a medias pero no logro ver nada. El ba\u00f1o est\u00e1 a oscuras pero entra luminosidad de afuera. Hay luna llena. Salgo despu\u00e9s de una eternidad. Como todo est\u00e1 silencioso imagino que Morelia estar\u00e1 dormida. Me escapar\u00e9 y no volver\u00e9 a verla por unos d\u00edas. No estudiar\u00e9 con ella. Siento que me falta el aire. La luz ha vuelto y el aire acondicionado empieza a funcionar de nuevo.<\/p>\n<p>\u2014No te vayas. Ya estoy sobria.<\/p>\n<p>\u2014Pero\u2026 es tarde\u2026 yo\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTienes miedo?<\/p>\n<p>Su vocecita suena como un desaf\u00edo, como una tentaci\u00f3n. Se sostiene la toalla contra el pecho. Su cabello h\u00famedo brilla y ella huele a jab\u00f3n, a champ\u00fa de manzanilla.<\/p>\n<p>\u2014Tal vez\u2026 \u2014lo digo con un hilo de voz porque la voz me tiembla.<\/p>\n<p>Me tiemblan las piernas y antes de que pueda darme vuelta para salir huyendo tengo a Morelia entre mis brazos. La beso con furia, despu\u00e9s con ternura y luego con deseo. La toalla cae al piso y la tengo desnuda y siento que tal vez ya viv\u00ed esto en otra vida o en sue\u00f1os que jam\u00e1s me atrev\u00ed a so\u00f1ar. Quiero hablar pero ella me tapa la boca con un dedo. Sus senos son redondos y peque\u00f1os. Sus dedos est\u00e1n helados y me ponen a volar a medida que me desnudan de a poco. En el espejo frente a su cama somos un contraste de mi piel negra con su piel blanqu\u00edsma.<\/p>\n<p>Se pone detr\u00e1s de m\u00ed para desprenderme el sost\u00e9n y sus dedos helados dibujan p\u00e9talos sueltos sobre mis pezones dur\u00edsimos como espinas de carne. Me dueles en todas las ganas, Morelia. Sus dedos comienzan a bajar mi tanga mientras su lengua es una tibieza mojada que se desliza por mi espalda. Mordisquea mis gl\u00fateos y ahora ya no puedo tenerme en pie, caigo de bruces sobre la cama y siento su mano que se entibia mientras me unta con crema para manos. Morelia, me vas derretir. Desnudas sobre la cama nos besamos con la animalidad del deseo y temo que la dureza de mis pezones la atraviese pero no.<\/p>\n<p>Sus senos se deslizan sobre mi boca mientras un dedo ahora caliente me abre con delicada lentitud y juega con mi mata oscura y entra y sale como un ni\u00f1o juguet\u00f3n que explora una gruta descubierta en el bosque. Le atrapo el l\u00f3bulo de la oreja con los dientes y ella se escurre y el calor mojado me abre de par en par, con exasperante suavidad siento crecer un espasmo en mi vientre, un cosquilleo que no experiment\u00e9 jam\u00e1s, es como una m\u00fasica que utiliza mi cuerpo para hacer una danza y estallo en un largo gemido mientras toda mi piel se vuelve hipersensible y me acurruco en posici\u00f3n fetal como una ni\u00f1a que tuviera frio.<\/p>\n<p>Es un par\u00e9ntesis demasiado breve. Morelia se desliza sobre m\u00ed. Me invade y juego a atrapar cada parte de su cuerpo con mi boca, con mis manos, la pongo debajo y empiezo a libar un n\u00e9ctar que huele a lirios mojados, a charcas en el bosque y Morelia dice muy quedamente ya\u2026 repite ya&#8230; y se arquea y me aprieta las piernas y jadea y gime y\u2026 por favor, no me toques que tengo cosquillas, dice mientras r\u00ede sin poder parar, r\u00ede hasta toser y la abrazo porque tengo fr\u00edo.<\/p>\n<p>Hicimos el amor dos veces m\u00e1s. Nos dormimos casi con la primera claridad del d\u00eda y mis barreras despertaron antes que yo. Ten\u00eda el sexo irritado y el cuerpo complacido con esa tibieza pegada a mis espaldas. Me doy una ducha. Me siento al lado de Morelia y le acaricio los cabellos. En el reloj sobre su mesita de noche son las once de la ma\u00f1ana. Morelia despierta y me sonr\u00ede pero se pone colorada.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s bien?<\/p>\n<p>Me responde con fingido acento madrile\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2014Pues\u2026 de puta madre\u2026\u00bfy t\u00fa?<\/p>\n<p>Era verano y aprobamos todas las materias. Despu\u00e9s del \u00faltimo examen, el de \u00c9tica, nos encerramos durante dos d\u00edas en el d\u00e9cimo piso de un hotel del centro. Hicimos el amor tantas veces que perd\u00ed la cuenta. Solo recuerdo que el segundo d\u00eda me cost\u00f3 un poco quitarle a Morelia toda la miel con que se embebi\u00f3 los senos y que en la noche salimos al balc\u00f3n, completamente desnudas y nos amamos a la luz de las estrellas mientras abajo la ciudad se dorm\u00eda en su rutina nocturna. Me negu\u00e9 a mudarme con Morelia porque en alg\u00fan sitio de internet le\u00ed sobre los resultados desastrosos de esa maldita costumbre que tienen las lesbianas de, al mes conocerse, irse a vivir juntas.<\/p>\n<p>Morelia se qued\u00f3 hasta principios de diciembre y se fue a Madrid para las fiestas y mis barreras volvieron a subir. No fui a ning\u00fan cibercaf\u00e9 para ver si me escrib\u00eda. Ensay\u00e9 durante cuatro d\u00edas que todo hab\u00eda terminado y al quinto d\u00eda me emborrach\u00e9 con cerveza y casi pierdo mi trabajo en la pizzer\u00eda.<\/p>\n<p>Era viernes en la noche, enero estaba montado sobre la agon\u00eda del a\u00f1o que se iba. La gente compraba sus bebidas y sus piernas de cerdo para la noche del treinta y uno de diciembre. Ya me hab\u00eda cambiado para irme cuando uno de los cajeros me hizo una se\u00f1a con el tel\u00e9fono. Supe que era Morelia porque mi alma en vilo convirti\u00f3 en kil\u00f3metros los pocos pasos que di para llegar.<\/p>\n<p>\u2014Si no abres tu correo electr\u00f3nico se te va a saturar de mensajes. Te amo.<\/p>\n<p>\u2014Yo\u2026<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s muerta de miedo. Lo s\u00e9. Pero el mi\u00e9rcoles aclararemos algunas vainas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEl mi\u00e9rcoles?<\/p>\n<p>\u2014Como a las seis de la tarde \u00bfO\u00edste?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed\u2026yo\u2026<\/p>\n<p>Morelia cerr\u00f3 la llamada y yo camin\u00e9 varias cuadras mientras las l\u00e1grimas me ca\u00edan con completa displicencia. Una mujer me pregunt\u00f3 qu\u00e9 me pasaba. La mir\u00e9 y segu\u00ed mi camino. La eternidad, aun cuando es dulce, transcurre con lentitud, pero transcurre.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, a solas con mis recuerdos, repaso una y otra vez este manuscrito mientras miro por en\u00e9sima vez que el vuelo de Iberia procedente de Madrid ya ha llegado. Vienen dos hombres gordos, calvos y de cara colorada. Detr\u00e1s, Morelia, hermosa en una falda de algod\u00f3n rojo y con una camiseta blanca con pancita afuera, arrastra dos maletas enormes mientras me saluda con la mano y sonr\u00ede y yo siento que si no la tengo en mis brazos dentro de diez segundos sencillamente podr\u00eda morir de amor.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_60234\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"60234\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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