{"id":60246,"date":"2025-06-15T00:34:31","date_gmt":"2025-06-14T22:34:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=60246"},"modified":"2025-06-14T17:42:17","modified_gmt":"2025-06-14T15:42:17","slug":"1047-el-voyeur-y-el-telescopio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/1047-el-voyeur-y-el-telescopio\/","title":{"rendered":"Buscando un voyeur"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"60246\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>\u00abJoven pareja ofrece a voyeur que sea escritor o periodista la posibilidad de hacerles un reportaje. Se ruega enviar una p\u00e1gina manuscrita indicando lo que os imagin\u00e1is que puede pasar, c\u00f3mo, d\u00f3nde, cu\u00e1ndo, y si nos motiva, entre todos haremos que suceda. Escribid por favor a El Pa\u00eds, ref\u2026\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed empezaba la aventura.<\/p>\n<p>Ella y yo nos quer\u00edamos, y, tras meses y a\u00f1os dedicando horas a pr\u00e1cticas tan exhaustivas como extenuantes, hab\u00edamos llegado a una sincron\u00eda en los actos amorosos, ballet razonablemente perfecto de cuerpos y humores. Yo sab\u00eda cuando disminuir el ritmo, inducido por la m\u00e1s m\u00ednima variaci\u00f3n en sus gestos, ella conoc\u00eda los puntos secretos de mi cuerpo, all\u00ed donde el m\u00e1s ligero roce con la yema de las dedos disparaba inmediatamente el placer.<\/p>\n<p>Yo sab\u00eda llevarla en lomos de caballos desbocados, hacia la cima, en una interminable carrera, de repecho en repecho, sin llegar jam\u00e1s a alcanzar el Finis Terrae de su cuerpo, ella me conduc\u00eda sabiamente, jockey sutil, alternando freno y espuela, para que pudiese aguantar la distancia<\/p>\n<p>Conmigo ella era campeona de las metas volantes, con ella yo era un corredor de fondo.<\/p>\n<p>Nos entend\u00edamos bien, en la cama y fuera de ella.<\/p>\n<p>Y nos quer\u00edamos, y nos gustaba a ambos la literatura.<\/p>\n<p>Lo hab\u00edamos discutido antes, a m\u00ed me divert\u00eda el disponer de un testigo, alguien que pudiese glosar lo que hab\u00eda visto, en un cuento, introducirnos en su novela en la que nos reconocer\u00edamos los dos, secreto para nosotros y \u00e9l.<\/p>\n<p>Si a m\u00ed me gustaba, a ella no le importaba, siempre que el intruso supiese mantener la compostura y que no acercase las manos all\u00ed donde solo se supon\u00eda que deb\u00edan estar sus ojos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, siempre hac\u00edamos el Amor con la luz encendida.<\/p>\n<p>Como no \u00edbamos a elegir a ning\u00fan conocido, nos decidimos por el anonimato de un anuncio en un peri\u00f3dico.<\/p>\n<p>Recibimos&#8230; cincuenta o sesenta cartas, la verdad es que la edici\u00f3n dominical de El Pa\u00eds se distribuye a todo Espa\u00f1a, pero&#8230; pero no cre\u00edmos nunca que fuese tan sencillo encontrar tantos escritores voyeurs, o voyeurs con tendencias literarias.<\/p>\n<p>Acordamos que \u00edbamos a realizar una selecci\u00f3n al principio simplemente por el aspecto de la carta (lamparones de aceite, caligraf\u00eda de analfabeto, palabras soeces eran excluyentes).<\/p>\n<p>Una r\u00e1pida selecci\u00f3n elimina la mitad. Desde luego no me imagino compartiendo ni una cerveza con este, que me escribe en una postal, ni con este otro, que me env\u00eda un sobre con el sello en la esquina inferior derecha.<\/p>\n<p>Ya solo me quedan unas treinta cartas, presentables, las unas m\u00e1s y las otras menos, queda mirar el texto.<\/p>\n<p>Y empieza la lectura:<\/p>\n<p>Cartas Infantiles: \u00abJoven Pareja, me ha gustado mucho vuestra simp\u00e1tica carta. Yo tambi\u00e9n soy joven, sin vicios, buen rollo&#8230; me imagino un excursionista boy scout con una guitarra al hombro\u00bb.<\/p>\n<p>Y cartas raras: \u00abque os parecer\u00eda que nos conoci\u00e9semos, pero como soy un hombre p\u00fablico deber\u00eda ir a la reuni\u00f3n con una m\u00e1scara y deber\u00eda ser de madrugada en un sitio apartado, en una curva de la carretera&#8230; Jo, que miedo\u00bb.<\/p>\n<p>Y cartas divertidas: \u00abHola, pareja, contestando a vuestro anuncio, os dir\u00e9 que me gustar\u00eda observar como hac\u00e9is el amor o cualquier otra cosa, ya que soy un mir\u00f3n empedernido. Como buen voyeur, a m\u00ed solo me gusta mirar y no me interesa participar.<\/p>\n<p>En cuanto a mi os dir\u00e9 que soy m\u00e9dico y poseo lugar de encuentro en la ciudad y en la costa, desde donde os podr\u00eda observar con un telescopio, ya que mi apartamento da sobre la playa. As\u00ed, como me ped\u00eds que describa lo que quiero, os propongo que a las cinco de la ma\u00f1ana, antes de que salga el sol, os pong\u00e1is donde yo os dir\u00e9 (no os preocup\u00e9is, que a esta hora y en invierno no hay nadie, lo tengo m\u00e1s que comprobado) y hag\u00e1is el amor all\u00ed. Hace un poco de fr\u00edo, pero seguro que pasada la primera impresi\u00f3n ya no lo ten\u00e9is. Yo mientras os miro por el telescopio\u00bb.<\/p>\n<p>Pues vaya, solo de pensarnos en la playa, de madrugada, con la arena que se mete en todas partes, me encojo enterito.<\/p>\n<p>Y cartas extra\u00f1as: la carta viene escrita por una mujer, en preciosa caligraf\u00eda de Colegio de Monjas: \u00abHola Pareja, yo tambi\u00e9n soy joven y busco <em>visiosos<\/em> como <em>ustede<\/em> <em>vosotro pa<\/em> pasarlo teta. Que a m\u00ed las tetas me ponen a cien. Pero ojo, solo <em>pa<\/em> ti mujer, que no <em>a nacio<\/em> el macho que me toque a <em>min<\/em> los g\u00fcevos\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfSer\u00e1 un chantaje? \u00bfestar\u00e1 alguien oblig\u00e1ndola a escribir eso, y la \u00fanica manera de avisarnos es copiar el lenguaje coloquial?<\/p>\n<p>Y finalmente, entre la mara\u00f1a, una: \u00abPareja, no me resulta f\u00e1cil decir quien soy. Digamos, Joan Corominas, bastante mayor de edad (supero los cincuenta), universitario, confortable y rutinariamente casado, profesionalmente satisfecho, econ\u00f3micamente tranquilo. Aficionado al cine y fot\u00f3grafo aficionado. Es decir &#8220;voyeur&#8221;, sensible, imaginativo, discreto&#8230; Me gustar\u00eda ver a la pareja que se esconde detr\u00e1s del an\u00f3nimo y que parece discreta, imaginativa, sensible, ligeramente exhibicionista. Me gustar\u00eda estar presente y aun tiempo inexistente, transparente, observar a la pareja, observaros, analizar vuestra relaci\u00f3n secreta, vuestras caricias, uno a uno y en conjunto.<\/p>\n<p>Participar con una mirada acariciadora y estimulante&#8230; Reposar, observar la reacci\u00f3n de cada uno, como se recompone la imagen, el maquillaje, la luz sobre vuestros cuerpos, el reflejo de vuestros ojos&#8230; detenerme especialmente en el perfil de la mujer nuevamente vestida. Acaso, tambi\u00e9n, desearla.\u00bb<\/p>\n<p>La carta era de una persona culta. La \u00fanica condici\u00f3n que ella puso es que antes le conociese yo personalmente.<\/p>\n<p>En el bar apareci\u00f3 una persona de mediana edad, chaqueta a cuadros sabiamente desgastada, pajarita, camisa impecable, un caballero razonablemente pulcro y atildado. Me dijo que se llamaba Joan Corominas, que escrib\u00eda cuentos para ni\u00f1os por vocaci\u00f3n, y que era corrector de editorial por profesi\u00f3n. Me confes\u00f3 tambi\u00e9n que le gustaba escribir historias solo para \u00e9l pero que eran incompatibles tanto con su profesi\u00f3n como con su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una vez hechas las presentaciones, nos pusimos de acuerdo en el procedimiento: nosotros llegar\u00edamos antes a una habitaci\u00f3n de hotel. En recepci\u00f3n estar\u00eda una llave a su atenci\u00f3n, y empezar\u00edamos sin esperarle. El llegar\u00eda al rato, cuando ya estuvi\u00e9semos en el fuego de la acci\u00f3n. Entrar\u00eda con su llave, sin interrumpirnos, la gracia era esa, su transparencia, su insustancialidad, se sentar\u00eda en una silla, y simplemente, estar\u00eda ah\u00ed.<\/p>\n<p>No le \u00edbamos a ofrecer un saludo, una bebida, un &#8220;p\u00f3ngase c\u00f3modo, Sr. Corominas, est\u00e1 Vd. en su casa, \u00bfquiere tomar algo? no, no nos molesta en absoluto, por favor, su presencia ser\u00e1 siempre bienvenida, perdone pero enseguida estamos con Vd., en cuanto terminemos este asunto que tenemos pendiente&#8221;, no nada de eso deb\u00eda suceder.<\/p>\n<p>Simplemente, no existir\u00eda, no estar\u00eda all\u00ed. Finalizada la funci\u00f3n, o aburrido, es igual, sin un buenas tardes, se marchar\u00eda en el momento que le apeteciese, sin cruzar una palabra.<\/p>\n<p>Hay que decir que el tema por nuestra parte se simplificaba enormemente, pues por no ser exhibicionistas profesionales, no hubi\u00e9semos sabido muy bien cual deb\u00eda ser nuestra actitud, natural como la vida misma, mostrando los mejores y m\u00e1s jugosos detalles, estableciendo competiciones&#8230;<\/p>\n<p>Bueno, ha llegado el d\u00eda D y la hora H menos cuarto. Estamos los dos en la habitaci\u00f3n, mir\u00e1ndonos. No suele ser esta nuestra rutina. En general salimos a cenar, hablamos, vamos acerc\u00e1ndonos el uno al otro a trav\u00e9s de la voz, de las miradas, del contacto primero de una mano, luego de un beso, luego un roce en el asiento del coche, una caricia en la nuca, vamos rompiendo la frialdad del d\u00eda, el stress del trabajo, aparcando las ocupaciones, haciendo las ultimas llamadas por tel\u00e9fono mientras acostumbramos nuestra piel al contacto de la del otro.<\/p>\n<p>Tampoco era un ritual, a veces hab\u00edamos sentido la urgencia del deseo, y hab\u00edamos detenido el coche en plena carretera para perdernos en un soto, o en una caseta de obras bajo la lluvia, a veces simplemente, nos hab\u00edamos escapado a media pel\u00edcula del cine porque sent\u00edamos otras prioridades. Pero aquel d\u00eda no. hab\u00edamos acabado de trabajar cada uno por nuestro lado, y nos hab\u00edamos dado cita en aquel hotel, porque no quer\u00edamos contaminar nada nuestro con esta aventura.<\/p>\n<p>Los dos estamos all\u00ed, y dici\u00e9ndonos: \u00bfy ahora, qu\u00e9? No es una situaci\u00f3n tensa entre nosotros, ninguno de los dos se arrepiente, pero no sabemos muy bien como empezar. El llegar, sentarnos en el sill\u00f3n o tumbarnos en la cama y empezar los toqueteos no es nuestro estilo. Un poco preocupado, y con el ojo en el reloj (aunque tenemos tiempo), bajo a recepci\u00f3n y pido un whisky doble. Ya es un cambio en la rutina, no bebo nunca entre horas, pero en caso contrario no voy a ser capaz de empezar, de fumigar ese \u00e1ngel de hielo que revolotea por la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ella mientras me espera sentadita en el sill\u00f3n, jugueteando con el mando de la tele. No es exactamente la situaci\u00f3n ideal. Ella zapeando, yo oliendo a alcohol. Me parece que la tarde no va a dar mucho de si, y le pregunto si lo dejamos. Me dice que por ella no, que si yo quiero&#8230; tampoco es de gran ayuda, ignoro si lo dice por hacerme un favor, si realmente no le apetece y no quiere que me disguste, si tiene ganas y no se atreve a reconocerlo. Total, que, empujado por el whisky, le digo que adelante, le acaricio la cara, le beso el cuello, siempre vestidos, y, poco a poco, el \u00e1ngel se funde.<\/p>\n<p>Nos tumbamos, ella ya ha perdido en la operaci\u00f3n la blusa y la falda, yo la camisa, hemos abierto la cama y estamos reiniciando el rito, mi boca perdida en su boca, mis manos acariciando su espalda, sus manos desabrochando mi cintur\u00f3n.<\/p>\n<p>Ya he alcanzado con la boca su centro, a trav\u00e9s de las braguitas, mis manos perdidas debajo de su sujetador, cuando se abre la puerta. Yo solo me doy cuenta porque ella vacila un momento, noto la s\u00fabita tensi\u00f3n de su cuerpo, no puedo ver nada.<\/p>\n<p>Ella se da la vuelta, pone la cara en la almohada, no me queda m\u00e1s remedio que continuar la caricia besando su espalda, desde el cuello hacia abajo, las yemas de los dedos reconociendo un camino tantas veces recorrido, su espalda, por el centro, contando sus v\u00e9rtebras (nunca ha salido el mismo n\u00famero), los lados, hacia sus pechos, ocultos a la vista por la ropa de la cama, pero accesibles si ella se incorpora m\u00ednimamente. Lo hace, tengo ya su pecho entre mis dedos, no he visto aun nada ni a nadie.<\/p>\n<p>No puedo evitar una mirada de refil\u00f3n, y all\u00ed est\u00e1 el, el Sr. Corominas, muy compuesto, muy atildado, muy sentado en la silla, muy inclinado hacia nosotros, ni tan solo se ha quitado la chaqueta. A 30 cm de mi espalda su examen nos detalla. La verdad es que no hay nada que ver, a\u00fan. Los dos estamos todav\u00eda medio vestidos, los dos le damos la espalda&#8230; pero esta situaci\u00f3n no durar\u00e1 mucho, la verdad es que sus ojos me han electrizado, y ya no estoy muy c\u00f3modo en esta posici\u00f3n, me sobra toda la ropa, me estira mi cuerpo.<\/p>\n<p>No me queda m\u00e1s remedio que incorporarme, sentarme en la cama del lado opuesto al suyo, quitarme el resto de ropa que me molesta. Bueno, ya estoy desnudo, sentado en la cama de espaldas a el y a ella. No me queda m\u00e1s remedio que dar la cara, r\u00e1pidamente, sintiendo sus ojos que me recorren entero.<\/p>\n<p>La giro a ella, le quito el sujetador. Ella tiene los ojos entrecerrados, cosa extraordinaria, cuando siempre hab\u00edamos hecho el amor con los ojos abiertos, bebi\u00e9ndonos las miradas. Volvemos una vez m\u00e1s a los gestos tantas veces repetidos y siempre nuevos, sin abstraernos completamente, ni ella ni yo, sintiendo en nuestra piel y en nuestro sexo el roce de su mirada t\u00e1ctil.<\/p>\n<p>Mas de una vez atisbo los ojos de mi compa\u00f1era dirigidos en diagonal, hacia donde est\u00e1 \u00e9l; m\u00e1s de una vez alg\u00fan movimiento que ella pueda hacer, para ponerse en posici\u00f3n m\u00e1s c\u00f3moda, o porque le molesta un pliegue de la s\u00e1bana me parece a m\u00ed que es o bien para ocultarse, o bien para que \u00e9l pueda disfrutar de la totalidad del espect\u00e1culo, no lo s\u00e9 muy bien.<\/p>\n<p>No me importa mucho ya, han pasado los momentos de duda, en este momento es ya mi cuerpo quien lleva las riendas, y solamente pasa como una sombra por mi mente que en el fondo me excita el exhibirme imp\u00fadico, el compartir el olor y los sonidos: el ruido del somier, los golpes de nuestra piel en las acometidas, los murmullos h\u00famedos cuando me retiro de ella, sus jadeos en alg\u00fan momento, tantos sonidos que otras veces he robado de desconocidos en las soledades de mis noches de hotel, cuando, con una oreja pegada al tabique, escuchaba las parejas de la habitaci\u00f3n de al lado.<\/p>\n<p>Ella empieza a gemir, en un crescendo continuo, vez tras vez, tanto que me pregunto si es natural o no. Porque ella no suele ser tan expansiva. Le veo a el de refil\u00f3n, sin perder la compostura, sus ojos clavados en nosotros, no como un todo, no como dec\u00eda el en su carta: &#8220;Reposar, observar la reacci\u00f3n de cada uno, como se recompone la imagen, el maquillaje, la luz sobre vuestros cuerpos, el reflejo de vuestros ojos&#8230;&#8221;, no, en este momento est\u00e1n sus ojos recorriendo nuestras piernas, dejando casi un rastro en ellas, llegando, perforantes, a fijarse entre ellas, no perdiendo ni un instante de la acci\u00f3n, recogiendo el brillo de nuestros cuerpos en sus pupilas.<\/p>\n<p>Y respecto a brillar, estamos esplendorosos, j\u00f3venes, enamorados, ba\u00f1ados en sudor, disfrutando de nosotros, de estar all\u00ed, juntos, queri\u00e9ndonos. Nos olvidamos ya de todo, o al menos yo me olvido cuando ella decide que es el momento de terminar. Con una caricia experta, en el momento adecuado, logra que mi placer, siempre m\u00e1s corto, m\u00e1s epid\u00e9rmico, m\u00e1s brusco, se entrelace con el suyo, contin\u00fae a la misma cadencia, acelerando en determinados momentos, retardando en otros, en una espiral de la que solo saldremos exhaustos.<\/p>\n<p>Ya no existe nadie m\u00e1s que nosotros, que nuestro cuerpo, ya no somos conscientes de nada m\u00e1s que del tacto de nuestra piel al fundirse en la del otro, de las pulsiones combinadas de nuestros cuerpos, incapaces de separar nuestra sensibilidad. S\u00e9, siento lo mismo que siente ella cuando la acaricio, ah\u00ed, en el hueco que existe entre sus piernas, sabe ella, a trav\u00e9s de m\u00ed, lo que es estar dentro de una mujer, lo que nota mi cuerpo cuando estoy en ella. Sabe ella, se yo, lo que tenemos que hacer para terminar, qu\u00e9 movimiento hacer, que caricia. Y lo hacemos. Terminamos en un suspiro de alegr\u00eda, casi un sollozo, y permanecemos un tiempo infinito el uno en el otro, recuperando el sentido, los sentidos, los sentimientos.<\/p>\n<p>Cuando nos recuperamos el Sr. Corominas sigue ah\u00ed, ya reclinado hacia el respaldo de su silla, con su chaqueta y su pajarita. Solo le falta encender un cigarrillo.<\/p>\n<p>Nos preguntamos si se va a marchar, dejarnos solos en la intimidad de los momentos de despu\u00e9s del amor, pero no, no parece decidido a marcharse. Me arranco de ella, mojado a\u00fan, con un sonido del que me averg\u00fcenzo un poco. Ella sonr\u00ede, p\u00edcara. \u00c9l sonr\u00ede tambi\u00e9n, es dif\u00edcil mantener el acuerdo de transparencia. Su sonrisa le transforma en el gato de Cheshire, y no puedo por menos que darle las buenas tardes, como Alicia. Me pregunta si quiero algo de beber, me traer\u00e1 un vaso de agua, y nos ponemos a charlar, de todo y de nada, del trabajo de un corrector, de la dificultad que tiene el corregir lo que dice el autor sin tratar de mejorarlo, de los cuentos para ni\u00f1os que \u00e9l escribe&#8230;<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n es un poco surrealista, o digamos, simbolista, m\u00e1s en la l\u00ednea del &#8220;Dejeuner sur l\u2019Herbe&#8221; que en la l\u00ednea de un Mir\u00f3, por ejemplo. En la cama estamos ella y yo, desnudos, ella (la veo a\u00fan) con las piernas cruzadas, abiertas, brillante aun de su placer y del m\u00edo, como si estuvi\u00e9semos solos, como hab\u00edamos estado tantas veces, pero esta vez hablando con un caballero, sentado en una silla, completamente vestido. Yo por mi parte estoy en plena recuperaci\u00f3n, y, aunque desnudo, puedo hablar de cuentos de ni\u00f1os, o de literatura comparada.<\/p>\n<p>El por su parte, parece ahora m\u00e1s pendiente de la conversaci\u00f3n que de nuestros cuerpos, que hab\u00eda podido ver con mayor detalle e inter\u00e9s hac\u00eda poco. Aun as\u00ed, no est\u00e1 tan distra\u00eddo como eso, porque cuando una mancha de humedad empieza a formarse en la s\u00e1bana debajo de ella, va sol\u00edcito a buscar una toalla para que ella se siente encima.<\/p>\n<p>Poco a poco, el erotismo de la situaci\u00f3n se abre paso en m\u00ed, aunque no llego a darme cuenta hasta que observo que su mirada se fija en un punto, aproximadamente a veinte cent\u00edmetros debajo de mi ombligo. No me hab\u00eda dado cuenta que estaba volviendo mi deseo, haci\u00e9ndose acusadoramente patente al espectador que \u00e9l era. Ella si se da cuenta, y me roza simplemente el pliegue de la rodilla con su pie desnudo, conocedora de los efectos inmediatos que eso tiene, muda invitaci\u00f3n m\u00e1s di\u00e1fana que cualquier palabra. Una media sonrisa, y, murmurando unas palabras de excusa hacia el Sr. Corominas, sin verg\u00fcenza, sin complejo ninguno ya, me vuelvo a hundir en ella.<\/p>\n<p>No hacen falta ahora preliminares, su cuerpo esta tan dispuesto a acogerme inmediatamente, lecho de algas y amor, como el m\u00edo a ser acogido, atrapado en su interior en una caricia enternecedora y exteriormente inm\u00f3vil. All\u00ed est\u00e1 ella c\u00e1lida, protectora, amable, amada.<\/p>\n<p>No me preocupa la presencia extra\u00f1a, no existe, es un mueble m\u00e1s de la habitaci\u00f3n, no le vamos a ense\u00f1ar nada que no haya visto ya; esta segunda vez es, digamos, m\u00e1s personal, m\u00e1s \u00edntima, m\u00e1s er\u00f3tica tambi\u00e9n y en absoluto pornogr\u00e1fica. Ya no hay posturitas, ya no hay caricias con la mano en el cuerpo del otro, abierto o erguido, seg\u00fan, ya no mas recorridos con los labios por toda la geograf\u00eda.<\/p>\n<p>Ya no es el deseo f\u00edsico el que gu\u00eda nuestros movimientos, el que nos esclaviza, somos nosotros los due\u00f1os de la cadencia y de la acci\u00f3n, nosotros quienes jugamos con el ritmo y con la melod\u00eda, nos podemos quedar quietos, simplemente enlazados, abraz\u00e1ndonos fuerte, nos podemos mover sin miedo a que el deseo nos domine, llev\u00e1ndonos en sus alas.<\/p>\n<p>Nos perdemos esta vez completamente en el placer, vuelo inm\u00f3vil, movimientos m\u00ednimos exacerbados por la sensibilidad a flor de piel, todos nosotros una inmensa corola de luz y de sensibilidad, pleno viaje alucinado, experiencia eterna.<\/p>\n<p>No hay nadie en la habitaci\u00f3n, no existe el mundo, perdidos en nuestras sensaciones, sabores, olores&#8230; cuando terminamos \u00e9l ya se ha ido.<\/p>\n<p>Nunca supimos nada de \u00e9l.<\/p>\n<p>Nunca recibimos su historia.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_60246\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"60246\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>S\u00e9, siento lo mismo que siente ella cuando la acaricio, ah\u00ed, en el hueco que existe entre sus piernas, sabe ella, a trav\u00e9s de m\u00ed, lo que es estar dentro de una mujer, lo que nota mi cuerpo cuando estoy en ella. Sabe ella, se yo, lo que tenemos que hacer para terminar, qu\u00e9 movimiento hacer, que caricia. Y lo<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_60246\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"60246\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":488,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[34],"tags":[],"class_list":{"0":"post-60246","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-voyerismo"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":2419,"today_views":3},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60246","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/488"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60246"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60246\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60248,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60246\/revisions\/60248"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60246"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60246"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60246"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}