{"id":60467,"date":"2025-06-27T00:02:19","date_gmt":"2025-06-26T22:02:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=60467"},"modified":"2025-06-25T17:36:33","modified_gmt":"2025-06-25T15:36:33","slug":"en-ese-antro-tenia-que-ser","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/en-ese-antro-tenia-que-ser\/","title":{"rendered":"En ese antro ten\u00eda que ser"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"60467\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">18<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Reci\u00e9n llegados a Cartagena, una ciudad costera en Colombia a donde nos hab\u00edan trasladado por motivos de trabajo, tuvimos la oportunidad de hacer algo de turismo mientras nos instal\u00e1bamos en la residencia que hab\u00edamos adquirido en la ciudad.<\/p>\n<p>Hab\u00edamos coordinado que alguien nos recibiera a nuestra llegada y nos guiara y orientara hasta que pudi\u00e9ramos instalarnos formalmente. Mientras tanto, \u00edbamos a pasar dos semanas alojados en un hotel del centro de la ciudad y, por lo tanto, se nos daba la oportunidad de disfrutar de la ciudad para ambientarnos un poco ciudad y conocer su gente.<\/p>\n<p>Cuando llegamos al aeropuerto, nos recibi\u00f3 nuestro gu\u00eda: Luis Agresot. Un muchacho normal, que nos caus\u00f3 buena impresi\u00f3n. Era un moreno, como de 1,75 m aproximadamente, cuerpo moderadamente musculoso, bien trabajado, una sonrisa encantadora y un rostro armonioso. En general, un hombre guapo, atractivo, de buen trato y bastante servicial. Iba vestido con una camisa blanca, pantalones cortos de color beige, unas sandalias del mismo color y varias manillas y cadenas t\u00edpicas del caribe adornaban su indumentaria. Se nos present\u00f3, nos ayud\u00f3 a cargar las maletas en su veh\u00edculo y nos llev\u00f3 al hotel.<\/p>\n<p>Mi esposa, desde que lo vio capt\u00f3 su atenci\u00f3n, sinti\u00f3 curiosidad por el muchacho y, por qu\u00e9 no, cierta atracci\u00f3n hac\u00eda \u00e9l como hombre atractivo. Cuando se nos present\u00f3 fue muy formal con ella y, por decirlo de alguna manera, tambi\u00e9n se fij\u00f3 en ella, quien iba vestida con un vestido blanco muy ligero, propio para el clima c\u00e1lido, sin mangas y con un escote pronunciado. Los zapatos de tac\u00f3n alto, tambi\u00e9n blancos, hac\u00edan resaltar sus tobillos y piernas.<\/p>\n<p>De modo que fue inevitable que nuestro anfitri\u00f3n posara sus ojos en ella. Adem\u00e1s de ser muy atento al dirigirse a ella, tambi\u00e9n pareci\u00f3 mostrarse un tanto un poco coqueto. Nada atrevido, tal vez en mi presencia, pero si lo suficiente para que yo me diera cuenta que se mostraba todo un gal\u00e1n con prop\u00f3sito de conquista.<\/p>\n<p>Nos acomodamos en el veh\u00edculo y, camino al hotel, fue inevitable observar que Luis nos miraba repetidamente por el espejo y supuse que su inter\u00e9s no era conmigo sino con ella, a quien parec\u00eda no quitarle los ojos de encima. Ella, por supuesto, al sentirse observada, estableci\u00f3 contacto con \u00e9l a trav\u00e9s del espejo. No estoy muy seguro, pero creer\u00eda que establecieron conexi\u00f3n desde el mismo momento en que se encontraron y no dejaban de mirarse. Hab\u00eda curiosidad.<\/p>\n<p>Al llegar al hotel fue evidente que el muchacho ten\u00eda toda su atenci\u00f3n enfocada en mi mujer. Nos ayud\u00f3 a registrarnos e instalarnos en la habitaci\u00f3n y acordamos vernos al d\u00eda siguiente, temprano, para ver c\u00f3mo nos organizar\u00edamos en los pr\u00f3ximos d\u00edas. Ten\u00edamos que recibir nuestra vivienda, dotarla y acomodarnos en ella en solo dos semanas.<\/p>\n<p>Pero, a la par de eso, quer\u00edamos conocer la ciudad y sus atracciones Al despedirse, nos tendi\u00f3 su mano y, en el caso de mi esposa, aprovech\u00f3 el contacto para acercarla a \u00e9l y estamparle un beso en la mejilla, una costumbre propia de los habitantes de esa regi\u00f3n, pero cuando hay confianza. Sin embargo, mi mujer no rechaz\u00f3 el gesto y le retribuy\u00f3 con una sonrisa. Ella, muy educada, agradeci\u00f3 su amabilidad y atenci\u00f3n para con nosotros.<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda, Luis nos recogi\u00f3 temprano, poco despu\u00e9s del desayuno. Nos llev\u00f3 a nuestra nueva residencia, porque ten\u00edamos cita previa para su entrega. En el recorrido, compartiendo con \u00e9l en el veh\u00edculo, como no, algunas miradas entre \u00e9l y mi mujer, una que otra sonrisa y mucho coqueteo disimulado, justificado con el desparpajo y espontaneidad de la gente del Caribe. Nada en su trato le mostraba irrespetuoso, pero si, tal vez, algo atrevido teniendo en cuenta que casi acab\u00e1bamos de conocernos.<\/p>\n<p>Ella luc\u00eda un vestido amarillo de tiras en los hombros que, trat\u00e1ndose de una ciudad de clima c\u00e1lido, remataba a mitad de camino entre su cintura y sus rodillas. El moreno y ella, bastante blanca, casi de la misma estatura, contrastaban cuando estaban cerca; parec\u00edan pareja.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente se repiti\u00f3 la rutina, solo que esta vez Luis nos llev\u00f3 a recorrer la ciudad y sus atractivos. En la noche, la idea era realizar un recorrido por el centro hist\u00f3rico de la ciudad. La iluminaci\u00f3n del sector es muy seductora y, por decirlo de alguna manera, anima al romanticismo y la aventura.<\/p>\n<p>El paseo por el centro y todos sus rincones se prest\u00f3 para que Luis, atento con mi esposa, aprovechara para estar cerca de ella, ayudarla a cruzar las calles tom\u00e1ndola de su mano, guiarla cuando tuvimos que subir escaleras, momentos que aprovech\u00f3 para delicadamente tomarla de la cintura, pero tambi\u00e9n, disimuladamente, pasar sus manos por su cuerpo. Ella no puso reparos y parec\u00eda que propiciaba esos acercamientos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, ella me confesar\u00eda que, en una de tantas aproximaciones, aprovech\u00f3 para tocarle \u201cdisimuladamente\u201d su paquete y sentir su verga dura y notoriamente grande, muy grande. Y la oscuridad tambi\u00e9n fue c\u00f3mplice para que aquel se armara de valent\u00eda y se atreviera a algo m\u00e1s, acariciando las nalgas de mi esposa por encima de su ropa y sus muslos. Y yo, pendiente de lo que ve\u00eda en el recorrido, casas, balcones, miradores, estatuas, monumentos, no me estaba dando cuenta de lo que estaba pasando entre ellos. Acostumbrado a que \u00e9l estaba muy atento de mi mujer, no pensaba en que las cosas que estaban sucediendo entre ellos ten\u00edan una intenci\u00f3n diferente a conocer un poco la ciudad.<\/p>\n<p>El recorrido, ya pasado el tiempo, nos llev\u00f3 a bares y restaurantes. Luis nos recomend\u00f3 entrar a un bar muy especial, seg\u00fan \u00e9l, por su ambiente relajado, adecuado para escuchar m\u00fasica y disfrutar de la vista al mar y sentir la brisa de la noche. Aceptamos la propuesta, ya que no ten\u00edamos agenda laboral y pod\u00edamos darnos la libertad de trasnochar sin riesgo de incumplir alg\u00fan compromiso al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Nos acomodamos en una mesa del segundo piso, cerca de un balc\u00f3n, desde donde efectivamente se ve\u00eda el mar y se escuchaba el sonido de las olas golpeando la playa. Yo me distraje un tiempo, parado en ese balc\u00f3n, mirando el paisaje, aqu\u00ed y all\u00e1, mientras mi esposa y nuestro anfitri\u00f3n aparentemente conversaban en la mesa. Al menos eso cre\u00eda yo.<\/p>\n<p>En medio de la tenue luz de aquel lugar, lejos estaba yo de imaginarme que Luis, ya con m\u00e1s confianza, acariciaba los muslos de mi mujer por debajo de la mesa. Y tampoco que ella, ya entrada en calentura, palpaba aquella verga por encima de sus ropas mientras continuaban conversando, quien sabe de qu\u00e9 cosas. Lo cierto es que se les ve\u00eda entretenidos. Yo continu\u00e9 dando vueltas por el lugar, explorando las diferentes vistas que el sitio ofrec\u00eda.<\/p>\n<p>Me alej\u00e9 un poco, pero, desde donde me encontraba pude ver que, en medio de la tenue luz de aquel lugar, el deslizaba una mano por el escote de su vestido para acariciar sus tetas y no dudaba que la otra mano hac\u00eda otro tanto con sus piernas y vagina. Sus rostros estaban muy pr\u00f3ximos, as\u00ed que supuse que se estaban besando. Y si yo, viendo aquello sent\u00ed excitaci\u00f3n, no dudo que ella tambi\u00e9n la estaba sintiendo y estaba a tope. El, encantado, segu\u00eda buscando su boca y su cuello.<\/p>\n<p>R\u00e1pidamente la imagin\u00e9 a ella sometida por aquel moreno. Estaba seguro que hab\u00eda cedido a esas caricias porque algo en \u00e9l hab\u00eda captado su atenci\u00f3n y no dudaba que ten\u00eda ganas de probar su verga. No era su primera vez, pues era claro su gusto por los hombres morenos y los miembros grandes. La noche se prestaba para que el juego continuara, as\u00ed que, llegue a pensar, el paso siguiente ser\u00eda solo cuesti\u00f3n de tiempo. Lo cierte es que, al llegar a la mesa, los juegos terminaron. Luis se mostr\u00f3 muy amistoso conmigo y habl\u00f3 hasta por los codos, aparentemente ignorando los toqueteos previos con mi mujer.<\/p>\n<p>Al cabo de un rato, y no s\u00e9 por qu\u00e9, mi esposa puso como tema de conversaci\u00f3n el tema de las casas de citas y a d\u00f3nde iban los hombres, palabras textuales, a desfogar sus pasiones. \u00c9l nos cont\u00f3 que hab\u00eda varios sitios para ello, algunos muy conocidos y frecuentados, y otros, algo m\u00e1s reservados, donde la gente iba a ver qu\u00e9 encontraban y, si hab\u00eda suerte, disfrutar la noche. \u00bfC\u00f3mo as\u00ed que, si hab\u00eda suerte, pregunt\u00e9? Nos cont\u00f3 que a veces se iba a esos lugares y los encuentros superaban las expectativas, ligando hembras que en otras circunstancias jam\u00e1s pudieran coincidir. Incluso mencion\u00f3 que uno de ellos estaba por ah\u00ed cerca y nos convid\u00f3 a visitarlo.<\/p>\n<p>Mir\u00e9 a mi mujer, quien, con un asentimiento de cabeza dio su aprobaci\u00f3n. Entonces, pagamos la cuenta y detr\u00e1s de nuestro gu\u00eda, emprendimos de nuevo camino en medio de la noche. Andamos pocos metros, la verdad, y entramos a otro lugar, con luz tenue roja y buena m\u00fasica. Hab\u00eda bastante gente en el lugar y, no se hab\u00eda equivocado Luis, pues las mujeres que hab\u00eda all\u00ed se ve\u00edan muy arregladas y atractivas. Llamaban la atenci\u00f3n a simple vista. Y el vestido amarillo de mi mujer la hac\u00eda un referente en medio de la oscuridad.<\/p>\n<p>Nos acomodamos en una mesa, cerca de un pasillo a\u00fan m\u00e1s oscuro que proced\u00eda al fondo de aquel lugar. Las parejas bailaban y el ambiente alegre, contagioso, invitaba a mover el esqueleto, as\u00ed que invit\u00e9 a mi mujer a bailar y estuvimos azotando baldosa durante un largo tiempo. Despu\u00e9s volvimos a la mesa, donde nuestro anfitri\u00f3n nos esperaba. Nos ofreci\u00f3 tomarnos unos tragos de ron y nos pregunt\u00f3 c\u00f3mo nos parec\u00eda el lugar. Y, la verdad, el ambiente estaba ameno y nos distra\u00edamos viendo c\u00f3mo interactuaban las parejas.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unos tragos y una charla un tanto morbosa, viendo lo que hac\u00edan las parejas que estaban all\u00ed, Luis me pidi\u00f3 permiso para bailar con mi esposa. \u00a1Claro! No hay l\u00edo, respond\u00ed. De modo que, extendiendo la mano a mi mujer, la dirigi\u00f3 al centro de la sala y empezaron a bailar, y no pas\u00f3 mucho tiempo para que me diera cuenta que el encuentro entre ellos dos ya vislumbraba otra cosa. Y de hecho, yo ya deseaba que el hombre tomar\u00e1 la iniciativa y la hiciera suya.<\/p>\n<p>Yo observaba que \u00e9l disfrutaba acariciando el cuerpo de mi mujer por todos lados y ella, encantada, permit\u00eda que eso pasara. Supon\u00eda yo que, a esa altura de la noche, \u00e9l ya le hab\u00eda hecho sentir su virilidad y que ella, quiz\u00e1, consciente de eso, no descartaba ir m\u00e1s all\u00e1, pues el ambiente del lugar y lo que se ve\u00eda a nuestro alrededor hac\u00eda prever que nos pod\u00edamos atrever a avanzar en la aventura. \u00bfPor qu\u00e9 no?<\/p>\n<p>Nos turnamos con \u00e9l para bailar con mi esposa durante varias tandas de m\u00fasica, pero, con el paso de las horas, ya era evidente que hab\u00eda cierta tensi\u00f3n y calentura en el ambiente. Claro estaba que aquel estaba excitad\u00edsimo con la compa\u00f1\u00eda de mi mujer y no dudaba que, juntando sus cuerpos en el baile, pr\u00e1cticamente ya hab\u00edan hecho el amor. Ella, por supuesto, imaginaba yo, ya ten\u00eda claro que esperar de aquel moreno y cre\u00eda que sus ganas de probarlo aumentaban a cada instante. Y, ciertamente, no pas\u00f3 mucho tiempo para que aquellas ganas se revelaran.<\/p>\n<p>\u00bfNo les gustar\u00eda conocer m\u00e1s all\u00e1?, pregunt\u00f3 Luis, se\u00f1al\u00e1ndonos aquel pasillo donde ve\u00edamos que entraba y sal\u00edan parejas frecuentemente. Era una romer\u00eda, dir\u00eda yo. \u00bfVale la pena? Respond\u00ed yo. Pues, depende de lo que ustedes quieran. \u00a1qu\u00e9 quieres t\u00fa, le pregunte a mi esposa? Mamarle la verga a Luis, contest\u00f3. Apenas sonre\u00ed con su respuesta y en voz baja, en su o\u00eddo, le dije: Entonces debe estar muy buena para que contestes eso. Lo est\u00e1, afirm\u00f3 ella, mir\u00e1ndome con expresi\u00f3n decidida y lujuriosa. Creo que el muchacho, en medio del ruido del lugar, no escuch\u00f3 nuestra conversaci\u00f3n. Y si lo hizo, lo disimul\u00f3 muy bien.<\/p>\n<p>Bueno, dije yo, si tantas ganas tienes, dile que ese es tu deseo. Pues, ni corta ni perezosa, lo invit\u00f3 a bailar. El, colaborador hasta que ya, accedi\u00f3 a su invitaci\u00f3n y la sigui\u00f3 a la pista de baile, pero la dirigi\u00f3 empuj\u00e1ndola de sus nalgas, se\u00f1a inequ\u00edvoca de que los indicios eran claros para ambos y que, como nos hab\u00eda dicho \u00e9l unas horas antes, la realidad de la experiencia en ese lugar pod\u00eda superar sus expectativas. Los vi muy acaramelados, estrechamente abrazados mientras bailaban, bes\u00e1ndose de cuando en vez, de modo que, imaginando lo que se vendr\u00eda, los esper\u00e9.<\/p>\n<p>Cuando, por fin, volvieron a la mesa, me dio la impresi\u00f3n de que el \u00edmpetu ya se hab\u00eda calmado. Le pregunt\u00e9 a ella \u00bfqu\u00e9 segu\u00eda? No s\u00e9, me respondi\u00f3. \u00c9l tiene una verga muy rica. Se la siento grande y dura, calientica, y me la ha arrimado todo el tiempo. Eso me tiene muy caliente y, si no te molesta, se la quiero probar. Bueno, anot\u00e9, \u00bfya se lo dijiste? Si. Y \u00bfqu\u00e9 te dijo? Que, si yo quiero, \u00e9l no tiene inconveniente.<\/p>\n<p>Luis, sin decir nada, nos se\u00f1al\u00f3 el pasillo y, obedientes, le seguimos. A lado y lado hab\u00eda unas \u201chabitaciones\u201d. En realidad, eran unos peque\u00f1os espacios, donde se ubicaba una cama muy sencilla, resguardada de la vista de extra\u00f1os por tan solo una cortina muy liviana. Mientras camin\u00e1bamos hacia donde Luis nos llevaba, era inevitable ver a las parejas teniendo sexo, parejas solas, dos parejas, dos hombres una mujer, varios hombres y una mujer. En fin, avanzando, vimos de todo y tal vez, eso, aviv\u00f3 las ganas de los protagonistas; mi mujer, Luis y yo.<\/p>\n<p>Entramos a uno de esos habit\u00e1culos y mi esposa, envalentonada con el escenario, abraz\u00f3 a Luis y lo bes\u00f3 apasionadamente. Era la repetici\u00f3n de algo que ya ven\u00edan haciendo durante toda la noche. El olor inconfundible a sexo, a sudor, a brisa marina, a sal y el calor del ambiente les invitaba a desnudarse y no dar espera. Ella, como pudo, se las arregl\u00f3 para desabrocharle el cintur\u00f3n y bajar sus pantalones, descubriendo el miembro que toda la noche estuvo palpando mientras bailaban. No m\u00e1s exponer su verga, grande, dura y erecta, not\u00e9 la cara de excitaci\u00f3n mi esposa y el apremio para disponer de eso a su voluntad.<\/p>\n<p>El miembro no era muy largo, eso s\u00ed, mucho mayor que el m\u00edo, pero bastante grande y gorda. La mano de mi mujer alrededor de ella apenas cubr\u00eda la circunferencia de tan voluminoso miembro. Ella, en medio de la tenue luz, se fue agachando para probar tan ansiado manjar. No s\u00e9, pero creo que su boca se le hizo agua y su vagina ya estaba bastante h\u00fameda para ese instante. La cogi\u00f3 como pudo con una mano y desde abajo empez\u00f3 a lam\u00e9rsela. Lleg\u00f3 a la punta y se la empez\u00f3 a chupar y a succionar con mucha intensidad. El muchacho se dej\u00f3 llevar y parec\u00eda disfrutar de las mamadas de mi mujer.<\/p>\n<p>Cuando ella intent\u00f3 tragarse aquel miembro, la verga casi no cab\u00eda en su boca. Vi como ella deb\u00eda esforzarse un tanto para engullirse ese bocado. Pero ella, excitada como estaba, parec\u00eda decidida a hacer disfrutar al macho para despu\u00e9s ganarse sus favores, pero tambi\u00e9n se notaba algo inc\u00f3moda. Despu\u00e9s me confesar\u00eda que el sitio no le gustaba, pero que, ya metidos en el cuento, hab\u00eda que adaptarse a la situaci\u00f3n como mejor fuera.<\/p>\n<p>Luis la detuvo, la alent\u00f3 a incorporarse y, frente a frente el uno al otro, hal\u00f3 las tiras del vaporoso vestido de mi mujer para hacerlo caer y dejarla semidesnuda, vestida tan solo por su sost\u00e9n y bragas. El r\u00e1pidamente se deshizo de su camisa, pantalones y zapatos, acost\u00e1ndose de espaldas en aquel camastro, invitando a que ella continuara su faena, si s\u00ed lo prefer\u00eda. Ella, siguiendo su ejemplo, tambi\u00e9n se desnud\u00f3. Y continuo con su faena, tal vez, con la idea de hacerlo venir en su boca.<\/p>\n<p>Estaba ella inclinada sobre el pene de aquel, expuestas sus nalgas, cuando, de repente entr\u00f3 inesperadamente otro negro, grande, con su pene erecto y, sin pausa alguna, decidido, aferr\u00f3 las nalgas de mi mujer y la penetr\u00f3, sin importar que yo estuviera ah\u00ed. Me vio, quiz\u00e1 con algo de sorpresa, pero no se detuvo. Esta hembra necesita verga, dijo con una voz gruesa. Ella, sin embargo, aun cuando se sinti\u00f3 invadida ni se inmut\u00f3. Y yo tampoco reaccion\u00e9. Es m\u00e1s, disfrut\u00e9 que eso pasara y ciertamente me llam\u00f3 la atenci\u00f3n que ella no dijera ni pio. Me llen\u00f3 toda, dir\u00eda ella despu\u00e9s, y se sinti\u00f3 muy rico.<\/p>\n<p>Todo se dio perfecto para que aquello sucediera. Mi esposa estaba muy excitada y, sin quererlo, dispon\u00eda de dos machos para ella sola. El intruso sigui\u00f3 bombeando dentro de ella y, poco a poco, empez\u00f3 a gemir de placer mientras el negro embest\u00eda cada vez m\u00e1s fuerte y con mayor rapidez. Me preocup\u00f3 si, que el tipo ese no tuviera puesto un cond\u00f3n. Su aparici\u00f3n fue tan sorpresiva y r\u00e1pida que no me fije en ese detalle. Esa verga si se ve\u00eda larga y dude si ella pod\u00eda aguantar esa verga tan grande. Pero, para mi sorpresa, ella lo estaba disfrutando realmente y sus gemidos alentaban al nuevo participante para arreciar sus embestidas.<\/p>\n<p>Mientras eso pasaba, ella no dej\u00f3 de atender el miembro de Luis, que tambi\u00e9n, un tanto sorprendido, simplemente presenciaba lo que suced\u00eda sin decir palabra. La verga de aquel negro entraba y sal\u00eda de la cuca de mi mujer, que chorreaba sus fluidos, que empapaban sus piernas, mientras segu\u00eda empinando sus nalgas, para que ese que la penetraba siguiera haciendo su trabajo.<\/p>\n<p>El intruso no tuvo problemas para penetrarla, porque encontr\u00f3 su vagina dilatada y bien humedecida. Su barra entr\u00f3 sin dificultad, llenando todos los espacios que ella ofrec\u00eda. Lo logr\u00f3 sin tanto trabajo. Su cuerpo se acostumbr\u00f3 a ese tremendo invasor y, rendida a sus sensaciones, simplemente gem\u00eda de placer mientras segu\u00eda mamando el pene de Luis. Ella mov\u00eda su culo, ensart\u00e1ndose cada vez en la verga de su invasor, subiendo el ritmo, cada vez m\u00e1s r\u00e1pido y m\u00e1s profundo. La respiraci\u00f3n de ambos se aceleraba r\u00e1pidamente, en respuesta a las embestidas de ese macho, quien bombeaba m\u00e1s y m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p>El cl\u00edmax finalmente lleg\u00f3. Algo debi\u00f3 sentir ella, porque un fuerte alarido sali\u00f3 de su boca y se vino, tal vez como nunca. Sus l\u00edquidos ca\u00edan por sus piernas, que se estremec\u00edan de placer y por un momento parecieron doblarse, pero ella se sostuvo en la pose. Y creo que el negro, sosteni\u00e9ndola por las nalgas, ayudaba para que ella se sostuviera y le permitiera seguir su frenes\u00ed.<\/p>\n<p>El tipo le daba duro, como desesperado, mientras ella gem\u00eda y se retorc\u00eda de placer. Y, al rato, el negro sac\u00f3 su miembro y descarg\u00f3 toda su carga en la espalda de mi mujer. Y, hecho su trabajo, el tipo simplemente se despidi\u00f3 de mi con una venia y as\u00ed, tan intempestivamente como lleg\u00f3, se fue. Ella, realmente, no supo quien placenteramente la invadi\u00f3.<\/p>\n<p>Pareci\u00f3 experimentar y recuperarse de su orgasmo sin dejar de atender a Luis. Lo chupaba y masturbaba fuertemente hasta que, finalmente, lo hizo venirse y, para incrementar su placer, lami\u00f3 su descarga y trag\u00f3 su semen sin problema. Luis, agitado, contemplaba a mi esposa con agradecimiento, casi que con verdadero amor. Despu\u00e9s de aquello ella lo bes\u00f3 y creo que comparti\u00f3 con \u00e9l su semen y su sabor.<\/p>\n<p>Ya era tarde y, rendida ante el esfuerzo como resultado de la faena, ella simplemente le agradeci\u00f3 el momento. Luis, tal vez un poco sorprendido y esperando m\u00e1s, no dijo nada. Se incorpor\u00f3, se visti\u00f3 y salimos de regreso al bar. Nos tomamos un \u00faltimo trago para refrescarnos y salir de all\u00ed. La gente segu\u00eda desfilando a esos habit\u00e1culos y yo no dejaba de pensar que el negro aquel segu\u00eda haciendo sus andanzas con cuanta pareja le diera cabida.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tal estuvo? Pregunt\u00e9 a mi mujer. Uff, respondi\u00f3 ella, estuvo super intenso. El tipo me hizo ver estrellas. Me hubiera gustado conocer al muchacho. Mejor as\u00ed, le contest\u00e9, porque nada guapo era. Conf\u00f3rmate con que sab\u00eda manejar su herramienta y te hizo sentir bien. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s? Porque, si quieres, lo buscamos para que lo conozcas. Mejor dejemos as\u00ed, dijo ella. Lo que fue, fue\u2026 Estuvo bien. L\u00e1stima que en este antro tuvo que ser, no estaba muy a gusto, pero a lo mejor eso tambi\u00e9n ayud\u00f3 a que se sintiera as\u00ed.<\/p>\n<p>Ella, sin embargo, se sinti\u00f3 en deuda con Luis y as\u00ed se lo hizo saber. No importa, replic\u00f3 \u00e9l, estoy seguro que habr\u00e1 otra oportunidad. No te preocupes, dijo ella, as\u00ed ser\u00e1. Y dicho esto, nos llev\u00f3 de nuevo al hotel, nos despedimos y as\u00ed finaliz\u00f3 nuestro d\u00eda.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_60467\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"60467\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El tipo le daba duro, como desesperado, mientras ella gem\u00eda y se retorc\u00eda de placer. Y, al rato, el negro sac\u00f3 su miembro y descarg\u00f3 toda su carga en la espalda de mi mujer. Y, hecho su trabajo, el tipo simplemente se despidi\u00f3 de mi con una venia y as\u00ed, tan intempestivamente como lleg\u00f3, se fue. Ella, realmente, no supo<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_60467\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"60467\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":7114,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":{"0":"post-60467","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-interracial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":5640,"today_views":6},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60467","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7114"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60467"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60467\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60469,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60467\/revisions\/60469"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60467"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60467"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60467"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}