{"id":60559,"date":"2025-07-01T00:01:41","date_gmt":"2025-06-30T22:01:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=60559"},"modified":"2025-06-30T17:02:53","modified_gmt":"2025-06-30T15:02:53","slug":"ana-la-sirvienta-sucia-sin-pudor-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/ana-la-sirvienta-sucia-sin-pudor-1\/","title":{"rendered":"Ana, la sirvienta sucia sin pudor (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"60559\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">15<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ana: Presentaci\u00f3n de la sirvienta.<\/p>\n<p>La primera vez que la vi fue una ma\u00f1ana cualquiera, de esas en que el caf\u00e9 huele m\u00e1s amargo que de costumbre porque algo te falta y no sabes qu\u00e9.<\/p>\n<p>Tocaron la puerta y abr\u00ed sin esperar a nadie. Ah\u00ed estaba ella.<\/p>\n<p>\u2014Buenos d\u00edas\u2026 \u00bfaqu\u00ed se necesita empleada dom\u00e9stica?<\/p>\n<p>Su voz era suave, casi t\u00edmida, pero sus ojos no ped\u00edan permiso. No me preguntes c\u00f3mo, pero supe de inmediato que algo en ella iba a moverme cosas que hac\u00eda tiempo ten\u00eda enterradas.<\/p>\n<p>Morena, de cuerpo redondo en los lugares correctos: senos grandes, vivos, atrapados tras una blusa blanca normalita, pero ce\u00f1ida al cuerpo. El escote era discreto, pero suficiente para hacerme notar que no usaba brasier. Y en cuanto se movi\u00f3, el leve movimiento de sus tetas marcaba un ritmo propio, uno que no iba a poder ignorar.<\/p>\n<p>Med\u00eda como 1.60, quiz\u00e1 un poquito m\u00e1s con las sandalias de suela gruesa. Caderas anchas, piernas firmes y un trasero grande que, sin exagerar, parec\u00eda hecho para tentar. No era flaca ni gorda; era carne viva, real\u2026 deseable. Una mujer como las de antes, sin filtros, sin verg\u00fcenza de ser cuerpo.<\/p>\n<p>El cabello negro lo tra\u00eda recogido en una trenza, pero unos mechones rebeldes le ca\u00edan sobre la frente. La piel de su cara ten\u00eda el color de la tierra mojada, esa que huele a campo despu\u00e9s de la lluvia.<\/p>\n<p>Mi esposa baj\u00f3 en ese momento. No hizo falta que dijera nada; la mirada con la que analiz\u00f3 a Ana fue como si la hubiera olido.<\/p>\n<p>La contratamos ese mismo d\u00eda. Mi esposa dijo que no le convenc\u00eda, que era muy callada, que algo no le gustaba. Pero yo insist\u00ed. Y cuando digo \u201cinsist\u00ed\u201d, quiero decir que no iba a dejar que esa mujer se me escapara tan f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Ana se mov\u00eda en la casa con una naturalidad que desconcertaba. No era altanera, pero tampoco sumisa en exceso. Limpiaba con una disciplina que no se ve ya: trapeador, escoba, trastes, ba\u00f1os, todo. Pero lo que m\u00e1s me enloquec\u00eda era verla levantar los brazos para colgar la ropa o barrer.<\/p>\n<p>Ah\u00ed estaba mi condena.<\/p>\n<p>El vello de sus axilas. Negro, abundante, sin pudor. Se lo notabas con cualquier blusa sin mangas o incluso con playeras normales. Mi esposa se quejaba de eso.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 asco, \u00bfya viste que no se rasura? \u00bfY ese olor? No usa ni desodorante la cabrona.<\/p>\n<p>Pero a m\u00ed\u2026 me volv\u00eda loco.<\/p>\n<p>Me atrapaba el aroma que dejaba cuando pasaba cerca de m\u00ed. Era un olor fuerte, natural, nada disfrazado. Un sudor con perfume a cuerpo vivo, a carne morena trabajada, a deseo escondido. No era sucio, era\u2026 animal. Y eso me prend\u00eda como nunca antes.<\/p>\n<p>A veces llegaba de hacer el aseo en el patio, y la camiseta de Ana estaba empapada en sudor. Se le pegaba al cuerpo, dej\u00e1ndole marcado el contorno de los pezones, gruesos, oscuros, como si siempre estuvieran pidiendo boca.<\/p>\n<p>Cuando me tocaba estar solo con ella en casa, el ambiente se volv\u00eda denso. No habl\u00e1bamos mucho, pero el silencio dec\u00eda m\u00e1s. Me pillaba vi\u00e9ndole el trasero cuando se agachaba, o la curva de sus pechos colgando un poco cuando limpiaba bajo el comedor. No se inmutaba, pero sab\u00eda que yo la miraba. Lo sab\u00eda.<\/p>\n<p>Una tarde, mientras barr\u00eda el pasillo, levant\u00f3 los brazos y el escote se estir\u00f3 hacia un lado. Desde donde estaba, pude ver su axila abierta y ese monte oscuro de vello grueso y denso, brillante por el sudor. Mi coraz\u00f3n me martill\u00f3 el pecho.<\/p>\n<p>Ella me vio.<\/p>\n<p>No baj\u00f3 el brazo de inmediato. Me sostuvo la mirada. Solo un segundo.<\/p>\n<p>Y sonri\u00f3.<\/p>\n<p>No fue una sonrisa amplia, ni coqueta. Fue una sonrisa de saber. Una que dice: Ya me viste. Y s\u00e9 que te gusta.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed supe que la historia apenas comenzaba.<\/p>\n<p>Pasaron los d\u00edas.<\/p>\n<p>Y cada d\u00eda, Ana dejaba m\u00e1s se\u00f1ales de que sab\u00eda exactamente qu\u00e9 estaba haciendo conmigo.<\/p>\n<p>No era directa. No me dec\u00eda nada, no hac\u00eda gestos vulgares ni hablaba con doble sentido. No lo necesitaba. Le bastaba con moverse lento, saberse observada y no huir de mis ojos, sino entregarse a ellos como una ofrenda silenciosa.<\/p>\n<p>La blusa que usaba a veces quedaba h\u00fameda por el sudor. No hac\u00eda nada por cambiarse. Solo se la sacud\u00eda un poco y segu\u00eda. En esos momentos, la tela se le pegaba a la piel, y los pezones oscuros se marcaban como si quisieran perforarla.<\/p>\n<p>Una vez la vi levantar una caja con trapos del patio. Estaba de espaldas. El pantal\u00f3n de tela floja se le subi\u00f3 y se marc\u00f3 todo. Se le notaba el calz\u00f3n entre las nalgas, enterrado, y cuando lo jal\u00f3 con los dedos para acomod\u00e1rselo, sent\u00ed que se me apretaba la mand\u00edbula.<\/p>\n<p>No se gir\u00f3. Pero sab\u00eda que yo estaba ah\u00ed.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_60559\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"60559\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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Solo se la sacud\u00eda<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_60559\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"60559\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31322,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":{"0":"post-60559","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fetichismo"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":4379,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60559","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31322"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60559"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60559\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60561,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60559\/revisions\/60561"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60559"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60559"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60559"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}