{"id":60792,"date":"2025-07-13T00:04:44","date_gmt":"2025-07-12T22:04:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=60792"},"modified":"2025-07-12T18:38:36","modified_gmt":"2025-07-12T16:38:36","slug":"la-piel-morena-de-mi-exsuegra-y-el-sabor-sucio-de-su-traicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-piel-morena-de-mi-exsuegra-y-el-sabor-sucio-de-su-traicion\/","title":{"rendered":"La piel morena de mi exsuegra y el sabor sucio de su traici\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"60792\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">16<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Calzones usados y axilas morenas.<\/p>\n<p>Silvia no era mi tipo\u2026 o eso me repet\u00eda yo a los 18 a\u00f1os cuando sal\u00eda con su hija. Andrea fue mi primera novia seria. Morena clara, flaca, de sonrisa f\u00e1cil. Pero aunque cre\u00eda estar descubriendo el sexo con ella, en realidad lo que me consum\u00eda por dentro era el deseo reprimido por su madre.<\/p>\n<p>Silvia ten\u00eda 39. Morena, de piel canela, caderas anchas, brazos gruesos, senos pesados, culo redondo y blando. Una mujer que transpiraba sin pudor. No usaba perfume, y eso era parte de su hechizo: ol\u00eda a cuerpo. A casa. A carne. A d\u00eda vivido. Ese olor espeso y denso que se queda en los colchones, en la ropa sucia, en los rincones. Ese que no se puede esconder con desodorante. Su aroma me desquiciaba.<\/p>\n<p>Siempre me recib\u00eda con ropa de estar en casa: pantalones cortos, camisetas pegadas al torso por el calor, sin sost\u00e9n. A veces ten\u00eda el cabello recogido, a veces suelto y mojado por la transpiraci\u00f3n. Sus axilas eran velludas. Negras. H\u00famedas. Las mostraba sin disimulo, y yo me quedaba vi\u00e9ndolas fijo cada vez que levantaba los brazos para buscar algo en la alacena o colgar ropa.<\/p>\n<p>Andrea sal\u00eda tarde de la facultad. Yo llegaba antes. Silvia y yo tom\u00e1bamos mate o caf\u00e9, solos, en silencio, como si fu\u00e9ramos c\u00f3mplices. Me gustaba verla doblar ropa en la sala. Me encantaba cuando entre la pila asomaba una tanga negra, vieja, con el el\u00e1stico vencido y una peque\u00f1a mancha blanca seca en el centro. Me quedaba mirando. Ella lo notaba, pero nunca dec\u00eda nada. Solo sonre\u00eda.<\/p>\n<p>Esa noche, en mi cuarto, me masturb\u00e9 con esa imagen: el calz\u00f3n usado entre mis dedos, la axila abierta sobre mi boca, su vientre blando apoyado contra el m\u00edo.<\/p>\n<p>Mi relaci\u00f3n con Andrea dur\u00f3 dos a\u00f1os. Termin\u00f3 sin esc\u00e1ndalos. Pero Silvia me qued\u00f3 incrustada como una espina. Ella fue mi verdadero duelo.<\/p>\n<p>Pasaron ocho a\u00f1os. Me convert\u00ed en diplom\u00e1tico. Viaj\u00e9, trabaj\u00e9, envejec\u00ed un poco. Pero nunca la olvid\u00e9.<\/p>\n<p>Un viernes de diciembre, con \u00e1nimo bajo y necesidad de distracci\u00f3n, fui a un bar que ya no recordaba bien. \u201cSounder\u201d. M\u00fasica fuerte, gente madura, grupos de mujeres bailando sin culpa. Y entonces, la vi.<\/p>\n<p>Silvia. M\u00e1s morena que antes. M\u00e1s ancha. M\u00e1s viva. Vest\u00eda un vestido ajustado que dejaba ver sus piernas gruesas, sus tobillos fuertes, sus pies metidos en unas sandalias plateadas que le abrazaban los dedos sudados. El escote mostraba el canal de sus senos pesados. Bailaba. Re\u00eda. Sus axilas se abr\u00edan al ritmo de la m\u00fasica, oscuras y mojadas, naturales. Me qued\u00e9 sin aliento.<\/p>\n<p>Ella tard\u00f3 en verme. Cuando nuestros ojos se cruzaron, se le ilumin\u00f3 el rostro. Se acerc\u00f3, me salud\u00f3 con un beso largo y h\u00famedo en la mejilla, y me apret\u00f3 la cintura como quien saluda a un viejo amante. Su olor a piel mojada, mezclado con la humedad de la noche, me dio un vuelco en la entrepierna.<\/p>\n<p>Pedimos copas. Luego otra botella. Me cont\u00f3 que estaba casada de nuevo, con un hombre mayor, que ya ni la tocaba. Yo le habl\u00e9 de mis viajes, de mi aburrimiento con las mujeres de cart\u00f3n que conoc\u00eda. Ella me miraba, como si supiera.<\/p>\n<p>Bailamos. Le puse la mano en la espalda baja. Ella no se corri\u00f3. Peg\u00f3 su culo contra m\u00ed y me lo restreg\u00f3 al ritmo de la cumbia. Yo le hablaba al o\u00eddo, lento:<\/p>\n<p>\u2014Siempre quise saber c\u00f3mo ol\u00e9s despu\u00e9s de un d\u00eda largo.<\/p>\n<p>Ella no contest\u00f3. Solo me mir\u00f3 con una sonrisa torcida.<\/p>\n<p>A eso de las cuatro, se qued\u00f3 sola. Sus amigas se fueron. Le propuse llevarla. Acept\u00f3 sin dudar. En el coche, saqu\u00e9 otra botella de champagne. Ella la tom\u00f3 del pico. Se rio. Me puso la mano en la pierna y sin aviso me desabroch\u00f3 el pantal\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014No hables \u2014me dijo\u2014. Solo dejame olerte.<\/p>\n<p>Me la sac\u00f3. La oli\u00f3. Me la lami\u00f3 despacio. Con hambre vieja. Con lengua espesa. Mientras manejaba hacia el motel, ella no se detuvo.<\/p>\n<p>En la habitaci\u00f3n no hubo charlas. Le levant\u00e9 el vestido. No ten\u00eda nada abajo. Estaba mojada. Y su olor era tal como lo hab\u00eda so\u00f1ado: a transpiraci\u00f3n rancia, a deseo guardado, a rajita apretada que estuvo h\u00fameda todo el d\u00eda.<\/p>\n<p>Le lam\u00ed el cuerpo entero sin que se limpiara. Axilas, pies, vientre, culo. Ella me dejaba. Me guiaba. Me ofrec\u00eda su carne como quien ofrece un plato caliente.<\/p>\n<p>\u2014Siempre quise que me espiaras m\u00e1s \u2014me dijo entre gemidos\u2014. Dejaba mis tangas sucias a prop\u00f3sito. Me calentaba saber que pod\u00edas tocarlas.<\/p>\n<p>Me la cog\u00ed como si fuera la \u00fanica mujer del mundo. Le acab\u00e9 adentro. Me abraz\u00f3. No se limpi\u00f3. Se durmi\u00f3 oliendo a m\u00ed.<\/p>\n<p>Desde esa noche, Silvia fue m\u00eda.<\/p>\n<p>La ve\u00eda en su casa cuando su marido no estaba. Me cocinaba en tanga. Me ped\u00eda que no la dejara ba\u00f1arse. Que la follara con todo encima. Me dejaba sus calzones usados en el auto. A veces me los met\u00eda en la boca mientras la montaba.<\/p>\n<p>Una vez llam\u00f3 a su esposo desde mi cama, con mi polla metida en su culo. Le habl\u00f3 con voz dulce, como si nada.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, mi amor. Ya casi salgo. Me retras\u00e9 en la reuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Me bes\u00f3 mientras colgaba y me dijo:<\/p>\n<p>\u2014Sos mi vicio. Y no pienso dejarte.<\/p>\n<p>Fueron a\u00f1os de sexo crudo. Ella y yo. Yo y su cuerpo. La piel morena, el sudor, el vello, los olores. Todo eso que la sociedad esconde\u2026 yo lo adoraba.<\/p>\n<p>Silvia fue la mujer que m\u00e1s me marc\u00f3. Me hizo amar lo real, lo sucio, lo que se huele antes que se ve. Me ense\u00f1\u00f3 que la piel guarda memoria. Que hay cuerpos que, cuando te tocan, se te quedan adentro para siempre.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_60792\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"60792\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Me la sac\u00f3. La oli\u00f3. Me la lami\u00f3 despacio. Con hambre vieja. Con lengua espesa. Mientras manejaba hacia el motel, ella no se detuvo. En la habitaci\u00f3n no hubo charlas. Le levant\u00e9 el vestido. No ten\u00eda nada abajo. Estaba mojada. Y su olor era tal como lo hab\u00eda so\u00f1ado: a transpiraci\u00f3n rancia, a deseo guardado, a rajita apretada que estuvo<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_60792\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"60792\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31322,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":{"0":"post-60792","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fetichismo"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":4887,"today_views":1},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60792","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31322"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60792"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60792\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60793,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60792\/revisions\/60793"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60792"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60792"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60792"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}