{"id":61013,"date":"2025-07-22T00:07:31","date_gmt":"2025-07-21T22:07:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=61013"},"modified":"2025-07-21T15:55:51","modified_gmt":"2025-07-21T13:55:51","slug":"quiero-un-camionero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/quiero-un-camionero\/","title":{"rendered":"Quiero un camionero"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"61013\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">13<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Dec\u00eda un tipo en una canci\u00f3n que para ser feliz quer\u00eda un cami\u00f3n, a bordo del cual escupir\u00eda a los urbanos y a su chica meter\u00eda mano. A m\u00ed, aunque me parec\u00eda extra\u00f1a la fijaci\u00f3n del tipo, me gustaba la canci\u00f3n, y andando el tiempo la puse m\u00e1s o menos en pr\u00e1ctica, no porque acabase siendo camionero sino porque m\u00e1s bien acab\u00e9 haciendo, a veces al menos, de esa chica al que el camionero met\u00eda mano. Bueno, la mano y otras cosas tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Pero me voy a explicar mejor. No soy una chica, o no al menos lo que se podr\u00eda entender como una chica en el sentido convencional del t\u00e9rmino. Y no quiero decir con esto que sea transexual tampoco. Es m\u00e1s sencillo. O m\u00e1s complicado, seg\u00fan se mire. La mayor parte del tiempo me comporto como el hombre que soy y estoy perfectamente contento y feliz de ser. Pero un m\u00e1s por menos que tuve con unas primas m\u00edas bastante juguetonas en mi juventud, y que contar\u00e9 en otra ocasi\u00f3n, fui desarrollando una especie de atracci\u00f3n fetichista por la lencer\u00eda femenina.<\/p>\n<p>No era solo que me gustase ver a mujeres luci\u00e9ndola y foll\u00e1rmelas con ella puesta, que tambi\u00e9n, sino que me gustaba pon\u00e9rmela yo mismo cuando estaba solo y mirarme al espejo con ella puesta, imaginarme qu\u00e9 aspecto tendr\u00eda si hubiese nacido mujer en vez de hombre, poner poses provocativas y preguntarme si un hombre podr\u00eda excitarse al verme, si podr\u00eda confundirme con una mujer, si podr\u00eda sentirse atra\u00eddo por \u201cesa mujer\u201d que en realidad no lo era.<\/p>\n<p>Estas ideas me excitaban y me avergonzaban a un tiempo, y durante muchos a\u00f1os todo esto no pas\u00f3 de ser un entretenimiento espor\u00e1dico, secreto y solitario que practicaba con prendas de mi madre, mis novias y m\u00e1s adelante mi mujer, y que me hac\u00eda sentir una culpabilidad s\u00f3rdida que lejos de apartarme de los pensamientos obscenos espoleaba m\u00e1s mi imaginaci\u00f3n. Imaginaba que era sorprendido por mi mujer y azotado por ella como castigo.<\/p>\n<p>Me deleitaba pensando en que un d\u00eda mis amigos de la pe\u00f1a de f\u00fatbol me encontrasen de esa guisa por casualidad y abusasen de mi en grupo. So\u00f1aba despierto con ser chantajeado sexualmente por alg\u00fan vecino morboso que me hubiese visto un d\u00eda casualmente por la ventana. Cosas de ese estilo, que, claro est\u00e1, me llenaban de verg\u00fcenza pero tambi\u00e9n de una fascinaci\u00f3n morbosa de la que no consegu\u00eda deshacerme.<\/p>\n<p>En todo caso, durante a\u00f1os, como digo, no pas\u00f3 de ser un vicio secreto que rara vez pon\u00eda en pr\u00e1ctica, si bien no es menos cierto que aprovechaba las ocasiones que me brindaban los carnavales y otras fiestas en las que es preceptivo disfrazarse para vestirme de mujer y portarme, considerables cantidades de alcohol mediante, como una puta calientapollas que pon\u00eda cachondos a los t\u00edos, muchos de los cuales, para mi perversa satisfacci\u00f3n, me confund\u00edan con una aut\u00e9ntica mujer hasta que mi voz, ronca e inconfundiblemente varonil, los sacaba del enga\u00f1o de golpe y porrazo, dej\u00e1ndolos turbados y confusos.<\/p>\n<p>Y es que es curioso c\u00f3mo el hombre gordo, bajito y no especialmente guapo que soy se transforma, con las prendas adecuadas, en una mujer voluptuosa de generosas nalgas, muslos carnosos y pechos bamboleantes (s\u00ed, soy uno de esos tipos a los que cuando engordan les salen tetas). Supongo que una de las cosas que me gusta de travestirme es precisamente la sensaci\u00f3n de poder que me da notar que me miran con deseo, con ansia, con descaro incluso. Recuerdo haber pensado en su momento que con raz\u00f3n las mujeres invert\u00edan tanto esfuerzo en arreglarse y le daban tanta importancia a gustar.<\/p>\n<p>Pero me estoy desviando.<\/p>\n<p>El caso es que durante muchos a\u00f1os no pas\u00f3 nada digamos \u201cserio\u201d. Pero entonces lleg\u00f3 la famosa pandemia, y yo, solo en casa, con mi mujer en el pueblo con su madre, aburrido y con ganas de sexo, empec\u00e9 a probarme ropas de mi mujer, que como yo, es una persona m\u00e1s bien entrada en carnes, y a comprobar que me quedaban francamente bien.<\/p>\n<p>Me pon\u00eda cachondo mir\u00e1ndome en el espejo, admirando c\u00f3mo resaltaba mi trasero redondeado y carnoso con los tangas de encaje, sorprendi\u00e9ndome de lo bonitas que me hac\u00edan las piernas las medias de rejilla con liguero, comprobando con asombro lo c\u00f3modo que me encontraba llevando vestidos cortos y catsuits con transparencias, flipando con lo bien que me iban los sujetadores de mi santa esposa y las tetas tan hermosas que me hac\u00edan.<\/p>\n<p>Me miraba as\u00ed, y me pon\u00eda tan caliente que ten\u00eda que masturbar. A veces, adem\u00e1s de hacerme pajas, me met\u00eda un dedo o dos por el culo. Luego empec\u00e9 a probar con objetos (pl\u00e1tanos, zanahorias, botes de desodorante) a los que colocaba un cond\u00f3n, sujetaba como pod\u00eda en la bragueta de alg\u00fan pantal\u00f3n m\u00edo y cabalgaba imaginando que era la polla de un hombre lo que entraba dentro de mis entra\u00f1as.<\/p>\n<p>Todo esto, claro est\u00e1, me avergonzaba una vez que se me bajaba el calent\u00f3n, y me juraba a m\u00ed mismo no volverlo a hacer. Naturalmente, ese juramento se iba al garete enseguida.<\/p>\n<p>No tard\u00e9 en empezar a hacerme fotos con el m\u00f3vil ataviado como una mujerzuela. Fotos de mi escote en primer plano, de mis piernas en medias de rejilla rojas o negras, de mi culazo en todo su esplendor, las nalgas separadas por el hilo de tangas cada vez m\u00e1s escuetos. Luego empec\u00e9 a grabar v\u00eddeos en los que me estrujaba las tetas y me pellizcaba los pezones, o en los que grababa c\u00f3mo me introduc\u00eda por el culo diversos objetos mientras gem\u00eda como toda una guarra salida.<\/p>\n<p>Pronto me entr\u00f3 el gusanillo de saber si los hombres que vieran esas fotos y v\u00eddeos se sentir\u00edan excitados, as\u00ed que hice acto de aparici\u00f3n en diversas p\u00e1ginas de contactos y aplicaciones de ligoteo para gays, en las que colgaba mis fotos y me ofrec\u00eda para mantener conversaciones calientes e intercambiar fotos y v\u00eddeos por WhatsApp o Telegram. No sab\u00eda si habr\u00eda alguno interesado, y contaba con que aquello no llegar\u00eda muy lejos.<\/p>\n<p>Me equivocaba.<\/p>\n<p>El primer d\u00eda me hab\u00edan escrito 15 t\u00edos. Para el segundo, eran 45. Me vi desbordado. A la semana ya no daba abasto.<\/p>\n<p>Hombres de toda edad y condici\u00f3n me escrib\u00edan pidi\u00e9ndome fotos y v\u00eddeos, dici\u00e9ndome las cerdadas m\u00e1s abyectas, proponi\u00e9ndome pajas por tel\u00e9fono, videollamadas calientes, e incluso quedar en persona salt\u00e1ndonos la cuarentena.<\/p>\n<p>Veintea\u00f1eros cachas que me mandaban fotos de sus cuerpos musculados y sus pollas imponentes, estudiantes universitarios que me enviaban v\u00eddeos en los que se la cascaban sin cesar mirando mis fotos, abueletes casados que me ped\u00edan que les insultase y les humillase, cincuentones salidos que me amenazaban con abusar de mi, tipos siniestros que afirmaban que me iban a castigar por puta, gitanos chulos que me ofrec\u00edan sin rodeos prostituirme con sus primos, maricas de armario que me suplicaban que les ense\u00f1ase la polla, divorciados solitarios que me propon\u00edan noviazgo e incluso matrimonio&#8230; Literalmente de todo.<\/p>\n<p>Pero los que m\u00e1s me escrib\u00edan, los que m\u00e1s me llamaban, los que m\u00e1s me atosigaban con sus atenciones, eran los camioneros: hartos, supongo, de noches solitarias en ruta, cansados de dormir en la cabina y ducharse de cualquier manera, de cumplir con sus servicios esenciales mientras el mundo parec\u00eda irse a la mierda, quiz\u00e1 encontraban en m\u00ed, que tambi\u00e9n, como ellos, aunque por otros motivos, era una especie de persona fuera del mundo \u201cnormal\u201d, una fantas\u00eda que les evad\u00eda de sus problemas, una compa\u00f1era de la clandestinidad (todos sin excepci\u00f3n siempre necesitaban la m\u00e1xima discreci\u00f3n, y qui\u00e9n va a ser m\u00e1s discreto, por la cuenta que le tiene, que un gordo casado y con tatuajes que se disfraza de puta con la ropa interior de su mujer).<\/p>\n<p>Con algunos de ellos solo me intercambiaba uno o dos mensajes, con otros sosten\u00eda largas conversaciones lujuriosas por mensajes, con otros hac\u00eda videollamadas en las que me exhib\u00eda de la manera m\u00e1s l\u00fabrica que se me ocurr\u00eda mientras ve\u00eda c\u00f3mo se masturbaban dici\u00e9ndome guarrer\u00edas. Tantos me preguntaban por mi nombre de chica que me puse uno: Vanessa.<\/p>\n<p>De los nombres de todos aquellos tipos que me manten\u00edan pr\u00e1cticamente todo el d\u00eda en un estado alterado a mitad de camino entre la excitaci\u00f3n sexual, el morbo enfermizo y la sensaci\u00f3n de culpa no recuerdo ninguno. En mi memoria sus caras, sus pollas, sus cojones, sus cuerpos, las secuencias de sus miembros eyaculando, el sonido de sus jadeos embrutecidos, todo se entremezcla en una vor\u00e1gine confusa en la que suena, a veces, de fondo, la canci\u00f3n aquella del cami\u00f3n. Cosas de la mente humana, supongo.<\/p>\n<p>Al acabar el confinamiento ya no me vi capaz de eliminar a Vanessa y reducir mis escarceos con el travestismo a robarle alguna prenda a mi mujer y pon\u00e9rmela a escondidas mientras ella iba a la compra, as\u00ed que por ese y otros motivos romp\u00ed mi matrimonio y empec\u00e9 a vivir a mi aire. Al principio me pasaba casi todo el tiempo de soledad en casa vestido con las prendas de un modesto armario que me hice con lencer\u00eda de sex shop, tangas y medias del chino y un par de cosillas que le escamote\u00e9 a mi ya exmujer cuando nos separamos. Supongo que necesitaba sentirme libre para hacerlo. Poco a poco la verg\u00fcenza fue desapareciendo, y con ella la necesidad de estar visti\u00e9ndome de mujer todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Por eso dec\u00eda al principio que durante la mayor parte del tiempo me comporto como el hombre que soy, y estoy contento con eso&#8230;casi siempre.<\/p>\n<p>Porque de vez en cuando me apetece ser Vanessa por un rato, y cuando eso pasa me pongo una peluca, unas medias de liguero, un tanga y un corpi\u00f1o y me enamoro de mi propia imagen en el espejo. Y me exhibo en las apps que ustedes est\u00e1n pensando, y recibo piropos brutales y proposiciones indecentes. Y s\u00ed, a veces quedo en persona con tipos que disfrutan de los encantos de Vanessa, la miman, la mancillan y la dejan tendida en la cama al final con el co\u00f1o escocido, la peluca descolocada, la lencer\u00eda hecha trizas y la cara llena de semen.<\/p>\n<p>Y s\u00ed, algunos de ellos, sus favoritos, son camioneros.<\/p>\n<p>Porque Vanessa, que soy yo, no quiere un cami\u00f3n para ser feliz. Quiere, aunque solo sea para un rato, un camionero. O varios.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_61013\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"61013\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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