{"id":61073,"date":"2025-07-24T00:41:19","date_gmt":"2025-07-23T22:41:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=61073"},"modified":"2025-07-24T00:39:48","modified_gmt":"2025-07-23T22:39:48","slug":"rojo-intenso-1-noche-de-copas-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/rojo-intenso-1-noche-de-copas-parte-1\/","title":{"rendered":"Rojo intenso (1): Noche de copas (parte 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"61073\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">23<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Rosanna siempre hab\u00eda sido una mujer de presencia imponente. A sus cincuenta y seis a\u00f1os, conservaba un cuerpo que desafiaba el tiempo: curvas perfectamente delineadas, piel clara y tersa, y una melena casta\u00f1a que ca\u00eda en ondas suaves sobre sus hombros. En la oficina, todos la respetaban, pero pocos se atrev\u00edan a mirarla con la intensidad con la que Ismael lo hac\u00eda.<\/p>\n<p>Ismael, con sus treinta y cinco a\u00f1os y figura generosa, no encajaba en el molde del t\u00edpico compa\u00f1ero de trabajo. Sin embargo, hab\u00eda algo en su piel clara y en esos ojos negros y profundos que despertaba la curiosidad de Rosanna. Ella, jefa y mentor, lo llamaba cari\u00f1osamente &#8220;Lucas&#8221;, mientras \u00e9l, con esa mezcla de respeto y ternura, le dec\u00eda &#8220;t\u00eda&#8221;.<\/p>\n<p>Era un juego de dobles sentidos, de silencios cargados, de sonrisas apenas perceptibles, que ambos hab\u00edan cultivado en los largos meses de trabajo conjunto. Hab\u00eda una qu\u00edmica latente, un magnetismo que ninguno se atrev\u00eda a nombrar, pero que ambos sent\u00edan tan reales como el aire que respiraban.<\/p>\n<p>Esa tarde, en la colonia Condesa, Rosanna miraba por la ventana de su departamento mientras organizaba un peque\u00f1o encuentro para celebrar un proyecto exitoso. Su mirada se pos\u00f3 en el tel\u00e9fono, dudando por un instante, hasta que finalmente marc\u00f3 el n\u00famero de Ismael.<\/p>\n<p>\u2014Lucas \u2014dijo con una voz que mezclaba autoridad y dulzura\u2014, \u00bfte gustar\u00eda venir a tomar algo conmigo esta noche? Solo t\u00fa y yo. Tengo un vino abierto y no pienso beberlo sola.<\/p>\n<p>Del otro lado, la respuesta fue una pausa, un suspiro, y luego un s\u00ed decidido.<\/p>\n<p>Esa llamada era el inicio de algo m\u00e1s all\u00e1 de lo profesional, el primer paso hacia una noche donde los l\u00edmites entre jefe y empleado, entre deseo y responsabilidad, comenzar\u00edan a desdibujarse.<\/p>\n<p>Rosanna sonri\u00f3 para s\u00ed misma, dejando que la anticipaci\u00f3n le recorriera el cuerpo. Sab\u00eda que nada ser\u00eda igual despu\u00e9s de esa noche.<\/p>\n<p>El viernes hab\u00eda sido largo, pero no m\u00e1s pesado que cualquier otro en la agencia. Entre campa\u00f1as urgentes y clientes neur\u00f3ticos.<\/p>\n<p>El departamento estaba impecable, iluminado con l\u00e1mparas de luz c\u00e1lida y una playlist de jazz sonando de fondo. Afuera, la colonia Condesa murmuraba bajo el cielo nublado.<\/p>\n<p>Ya con la segunda copa de vino en mano, ambos re\u00edan de an\u00e9cdotas absurdas del trabajo. Hab\u00eda algo distinto en la manera en que se miraban esa noche. Las palabras flu\u00edan con ligereza, pero el aire entre ellos se volv\u00eda cada vez m\u00e1s denso, m\u00e1s tibio, m\u00e1s cargado.<\/p>\n<p>\u2014Ay, Lucas&#8230; \u2014dijo ella, soltando una risa suave\u2014. Me est\u00e1 matando la espalda. Esos sillones de la oficina me van a dejar jorobada.<\/p>\n<p>Ismael la mir\u00f3 curioso, con esa mezcla de timidez y deseo que se le escapaba cuando estaba con ella.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQuieres que te d\u00e9 un masaje?<\/p>\n<p>Rosanna lo pens\u00f3 un segundo y luego, con una sonrisa traviesa, se puso de pie.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Pero como dios me trajo al mundo.<\/p>\n<p>Sin decir m\u00e1s, camin\u00f3 hacia su rec\u00e1mara y minutos despu\u00e9s desde ah\u00ed lo llam\u00f3.<\/p>\n<p>Ismael entr\u00f3 con el coraz\u00f3n acelerado. Ella ya estaba acostada boca abajo, envuelta solo en una peque\u00f1a tanga negra con detalles de l\u00edneas blancas y un mo\u00f1ito negro que contrastaba con su piel suave y clara, aquel pedazo de tela dejaba ver a detalle ese par de maravillosas nalgas que \u00e9l dese\u00f3 desde 10 a\u00f1os atr\u00e1s cuando se conocieron. El contorno de su cuerpo era hipn\u00f3tico. Perfecto. Irreal. Sus hombros expuestos, el cabello casta\u00f1o cayendo sobre ellos, \u00e9l comenz\u00f3 con el masaje.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAs\u00ed est\u00e1 bien, t\u00eda? \u2014pregunt\u00f3 \u00e9l, tratando de sonar casual.<\/p>\n<p>Ella sonri\u00f3, sin girarse.<\/p>\n<p>\u2014Perfecto, Lucas.<\/p>\n<p>Sus manos temblaban al principio, pero el calor de su piel lo guio. Comenz\u00f3 a masajear sus hombros con torpeza dulce. Ella cerr\u00f3 los ojos, dejando escapar un suspiro profundo. Y ese sonido bast\u00f3. Fue como una chispa que encendi\u00f3 algo entre ellos.<\/p>\n<p>\u00c9l sigui\u00f3 descendiendo lentamente por su espalda, deteni\u00e9ndose en la curva perfecta de su cintura. Los dedos de Ismael se detuvieron justo antes de tocar sus caderas, pero ella no dijo nada. Solo movi\u00f3 un poco su cuerpo, d\u00e1ndole espacio. D\u00e1ndole permiso.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s abajo, Lucas \u2014susurr\u00f3.<\/p>\n<p>\u00c9l trag\u00f3 saliva. Sus manos bajaron hasta rozar la tela negra de su ropa interior. Acarici\u00f3 sus caderas, sus piernas, y luego, con una mezcla de atrevimiento y devoci\u00f3n, toc\u00f3 esa parte de ella que tanto hab\u00eda deseado.<\/p>\n<p>Rosanna suspir\u00f3 de nuevo. Esta vez con un leve gemido que lo hizo contener el aliento.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s fuerte&#8230; \u2014dijo entonces, con voz baja\u2014. No tengas miedo.<\/p>\n<p>Ella se acomod\u00f3, levantando apenas su cadera hacia \u00e9l. Una invitaci\u00f3n sin palabras. Un lenguaje solo suyo. Ismael no respondi\u00f3. Solo obedeci\u00f3. Y el aire en la habitaci\u00f3n se volvi\u00f3 tan espeso que cada caricia, cada roce, era un poema sin palabras.<\/p>\n<p>El tiempo parec\u00eda suspendido en esa habitaci\u00f3n donde el silencio era apenas interrumpido por el murmullo de la m\u00fasica que llegaba desde la sala. Rosanna segu\u00eda con los ojos cerrados, entregada al momento, mientras Ismael recorr\u00eda su piel con manos temblorosas pero cada vez m\u00e1s seguras. El calor de ambos cuerpos se mezclaba con la fragancia sutil del vino, del deseo, del atrevimiento contenido durante meses.<\/p>\n<p>\u00c9l, sin decir palabra, se inclin\u00f3 con devoci\u00f3n, con la admiraci\u00f3n de quien contempla algo sagrado. La contempl\u00f3 un instante m\u00e1s, como si quisiera guardar esa imagen para siempre: la curva perfecta de su cintura, la forma redonda y firme de esas caderas que tanto hab\u00eda imaginado, apenas cubiertas por una tanga negra que ya parec\u00eda parte de su piel.<\/p>\n<p>Entonces, llevado por algo m\u00e1s fuerte que la raz\u00f3n \u2014un impulso dulce y salvaje a la vez\u2014 se acerc\u00f3, y pos\u00f3 su rostro con ternura entre ese par de nalgas que lo hab\u00edan hechizado desde el primer d\u00eda, lo ol\u00eda como si no hubiera un ma\u00f1ana, presionaba su rostro como si quisiera meterse dentro de su ano.<\/p>\n<p>Fue un gesto lento, lleno de entrega.<\/p>\n<p>Ella, sorprendida, dej\u00f3 escapar un gemido bajo, profundo\u2026 uno que no ven\u00eda del cuerpo, sino del alma. No era un sonido vulgar ni desesperado, sino el susurro de una mujer que se sent\u00eda adorada. Su espalda se arque\u00f3 apenas, como invit\u00e1ndolo a m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Lucas\u2026 \u2014dijo entre jadeos\u2014. Qu\u00e9 est\u00e1s haci\u00e9ndome&#8230;<\/p>\n<p>Ismael no respondi\u00f3. Solo se dej\u00f3 llevar, besando con delicadeza, como si cada rinc\u00f3n entre ese par de masas redondas y carnosas fueran un p\u00e9talo que merec\u00eda reverencia. No hab\u00eda prisa. No hab\u00eda miedo. Solo el lenguaje silencioso de dos cuerpos que se reconoc\u00edan.<\/p>\n<p>Lentamente con su mano derecha, Ismael hizo a un lado la tanga que divid\u00eda aquel monumento que ten\u00eda frente a sus ojos, por fin pod\u00eda ver los pliegues carnosos del ano que tanto deseaba lamer, y sin dudarlo, comenz\u00f3 a penetrarlo con su lengua, ensalivando todo ese manjar que esa noche era suyo.<\/p>\n<p>Ella tembl\u00f3 ligeramente, entrecerrando los ojos. Sent\u00eda algo que no hab\u00eda sentido en a\u00f1os: un deseo sin culpa, sin poses, sin verg\u00fcenza. Un deseo que la hac\u00eda sentirse viva, deseada, completamente mujer.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un momento eterno, Rosanna se gir\u00f3 despacio. Lo mir\u00f3 con esa mezcla de dulzura y fuego que s\u00f3lo ella sab\u00eda manejar.<\/p>\n<p>\u2014Ven aqu\u00ed \u2014le dijo con voz baja, mientras lo tomaba de la camisa\u2014. No quiero estar sola esta noche.<\/p>\n<p>Ismael asinti\u00f3, conmovido, como si en ese instante entendiera que algo m\u00e1s grande que la lujuria los un\u00eda. Se recost\u00f3 a su lado, y ella apoy\u00f3 la cabeza en su pecho.<\/p>\n<p>All\u00ed, en medio del silencio \u00edntimo y el temblor de sus respiraciones, los dos comprendieron que lo que hab\u00eda comenzado como un juego entre copas, se estaba convirtiendo en algo m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p>Tal vez era deseo.<\/p>\n<p>Tal vez era ternura.<\/p>\n<p>Tal vez\u2026 era amor disfrazado de atrevimiento.<\/p>\n<p>El cuarto estaba en penumbra, apenas iluminado por las luces de la ciudad que se colaban por la ventana. El silencio era espeso, y s\u00f3lo se romp\u00eda con la respiraci\u00f3n entrecortada de Rosanna, a\u00fan acostada boca abajo, y los latidos acelerados de Ismael, que temblaban bajo su piel como un tambor sagrado.<\/p>\n<p>Ella se gir\u00f3 despacio, mostr\u00e1ndose sin pudor, sin miedo. Sus ojos lo buscaron con deseo. Ismael se acerc\u00f3, como guiado por algo m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l mismo, y sus labios se encontraron por primera vez.<\/p>\n<p>El beso fue suave al inicio, un roce t\u00edmido, respetuoso. Pero pronto creci\u00f3. Sus bocas se encontraron con m\u00e1s hambre, como si en ese instante todo lo que hab\u00edan callado durante meses saliera a la superficie. Rosanna lo atrajo con fuerza entre sus brazos. \u00c9l la tom\u00f3 con cuidado, con la torpeza dulce de quien acaricia algo fr\u00e1gil y valioso.<\/p>\n<p>\u2014Lucas\u2026 \u2014susurr\u00f3 ella, con voz entrecortada, mientras lo besaba\u2014. Hazme sentir viva.<\/p>\n<p>\u00c9l baj\u00f3 lentamente por su cuello, dejando besos suaves en su piel clara, descendiendo con devoci\u00f3n hasta que sus labios rozaron la parte m\u00e1s sagrada de ella: sus senos.<\/p>\n<p>\u2014T\u00eda\u2026 \u2014susurr\u00f3, embelesado, mientras sus manos la rodeaban con asombro\u2014. Tienes los senos m\u00e1s hermosos que he visto en mi vida&#8230;<\/p>\n<p>Ella solt\u00f3 una risa baja, entre gemido y suspiro, mientras lo guiaba con sus manos hacia ellos. Ismael los bes\u00f3 con una mezcla de ternura y adoraci\u00f3n, como si estuviera besando un milagro. Cada caricia era un poema. Cada palabra, una confesi\u00f3n callada.<\/p>\n<p>\u2014Me vuelves loco, t\u00eda\u2026 \u2014susurr\u00f3 contra su piel.<\/p>\n<p>Rosanna se arque\u00f3 levemente bajo \u00e9l, permitiendo que sus cuerpos se encontraran con m\u00e1s fuerza. Hab\u00eda una urgencia en el aire, pero tambi\u00e9n una dulzura inesperada. Se tocaban como si fueran los \u00fanicos dos en el mundo. Como si el tiempo se hubiera rendido ante ellos.<\/p>\n<p>Ismael baj\u00f3 una de sus manos lentamente, acariciando sus perfectas nalgas; resultado de tantas horas en el gimnasio, acarici\u00f3 su cintura, con una ternura que contrastaba con el fuego de su mirada. Ella lo miraba sin decir palabra, solo con los ojos brillando de deseo. Y en ese silencio c\u00f3mplice, \u00e9l entendi\u00f3 que todo estaba permitido.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 m\u00e1s, envolvi\u00e9ndola en sus brazos, y siguieron bes\u00e1ndose, explor\u00e1ndose, descubri\u00e9ndose. Los cuerpos hablaban por ellos. No necesitaban m\u00e1s.<\/p>\n<p>Y en medio de susurros, de palabras entrecortadas, de sus manos perdidas entre la suavidad de su piel, \u00e9l volvi\u00f3 a susurrar:<\/p>\n<p>\u2014T\u00eda&#8230; me encanta escucharte&#8230; tus gemidos me enloquecen&#8230;<\/p>\n<p>Rosanna, en un hilo de voz, le respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Entonces no dejes de hacerme gemir, Lucas&#8230;<\/p>\n<p>Y as\u00ed, entre caricias, besos y palabras suaves, la noche sigui\u00f3 desliz\u00e1ndose como un sue\u00f1o del que ninguno quer\u00eda despertar. Lo que hab\u00eda comenzado como un juego travieso entre copas, ya era otra cosa. Algo m\u00e1s profundo, m\u00e1s humano, m\u00e1s intenso.<\/p>\n<p>Tal vez era pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tal vez era ternura.<\/p>\n<p>O tal vez\u2026 era el principio de algo que ninguno de los dos hab\u00eda esperado encontrar.<\/p>\n<p>Rosanna estaba tendida entre las s\u00e1banas blancas como una diosa, el cabello casta\u00f1o desordenado, el cuerpo cubierto apenas por los rastros del deseo. Su respiraci\u00f3n era inestable, como si el mismo aire le costara regresar al pecho. Ismael la observaba desde abajo, como si estuviera frente a una obra de arte viva, palpitante, creada solo para \u00e9l.<\/p>\n<p>Se inclin\u00f3 de nuevo, esta vez con decisi\u00f3n. Sus labios descendieron, guiados por la intuici\u00f3n del hambre y el cari\u00f1o, por ese impulso tierno que nace cuando uno desea no solo el cuerpo, sino tambi\u00e9n el alma de quien est\u00e1 frente a \u00e9l. Rosanna abri\u00f3 ligeramente las piernas, como una flor al sol, sin palabras, solo con ese gesto que lo dec\u00eda todo.<\/p>\n<p>Ismael se acomod\u00f3 entre sus muslos con reverencia. Bes\u00f3 su depilada y deliciosa vagina con lentitud, como si cada caricia fuera una confesi\u00f3n sagrada. Al mismo tiempo, sus dedos los introduc\u00eda en aquel orificio sagrado, la exploraban con cuidado, como si dibujara un mapa invisible con cada movimiento. Rosanna solt\u00f3 un gemido ahogado, uno que no ven\u00eda de la garganta sino de lo m\u00e1s profundo de su ser.<\/p>\n<p>\u2014T\u00eda&#8230; \u2014susurr\u00f3, casi en adoraci\u00f3n\u2014. No sabes cu\u00e1nto me vuelve loco la suavidad de tu piel\u2026 el sabor de tu deseo&#8230;<\/p>\n<p>Ella se arque\u00f3 con fuerza. Estaba completamente entregada, aferrada a las s\u00e1banas como si el mundo se le escapara del cuerpo con cada nuevo roce.<\/p>\n<p>\u2014Lucas\u2026 por favor\u2026 no pares\u2026 \u2014dijo entre suspiros temblorosos, mientras con ambas manos presionaba la cabeza de su amante hacia el interior de su vagina.<\/p>\n<p>\u00c9l no lo hizo. Sus labios se volvieron m\u00e1s atrevidos, sus dedos m\u00e1s firmes. Todo en \u00e9l era dedicaci\u00f3n. No hab\u00eda prisa, solo un ritmo delicioso, un vaiv\u00e9n \u00edntimo entre caricia y locura. Era un ritual silencioso, donde cada movimiento de su lengua se encontraba con un estremecimiento de ella, donde sus dedos sab\u00edan c\u00f3mo jugar entre la suavidad y el fuego.<\/p>\n<p>\u2014Me encanta escucharte as\u00ed, t\u00eda\u2026 \u2014dijo \u00e9l, con una sonrisa traviesa, sin dejar de adorarla con cada parte de su ser\u2014. Amo cada sonido que sale de ti.<\/p>\n<p>Rosanna no pod\u00eda responder. Solo gem\u00eda. Cerraba los ojos, mord\u00eda sus propios labios, con el rostro encendido por el placer. Se retorc\u00eda bajo \u00e9l como si su cuerpo entero fuera una ola, y \u00e9l, la luna que la gobernaba.<\/p>\n<p>En ese instante, no hab\u00eda edad, ni oficina, ni jerarqu\u00eda. Solo hab\u00eda dos cuerpos en sincron\u00eda, dos almas que hab\u00edan esperado demasiado para encontrarse as\u00ed, tan de cerca, tan en verdad.<\/p>\n<p>Y mientras ella alcanzaba ese punto donde todo deja de tener forma \u2014el aire, el tiempo, el yo\u2014, Ismael la sostuvo, la acompa\u00f1\u00f3, y la hizo sentir, por primera vez en a\u00f1os, completamente viva.<\/p>\n<p>El cuarto estaba impregnado de calor, de jadeos reci\u00e9n apagados, del aroma tibio del deseo consumado en sus formas m\u00e1s dulces. Rosanna yac\u00eda boca arriba, con el rostro enrojecido, el cuerpo a\u00fan tembloroso. Su pecho sub\u00eda y bajaba con lentitud, mientras Ismael la observaba en silencio, con su rostro empapado, apoyado sobre un codo, como si no pudiera creer que todo aquello estuviera ocurriendo.<\/p>\n<p>Ella entreabri\u00f3 los ojos y lo mir\u00f3 con una mezcla de ternura, necesidad y una urgencia apenas contenida.<\/p>\n<p>\u2014Lucas&#8230; \u2014dijo, con voz apenas audible\u2014. Quiero que seas completamente m\u00edo.<\/p>\n<p>Su mano lo tom\u00f3 por la nuca, con una s\u00faplica cargada de amor y lujuria\u2014. Quiero sentirte dentro de m\u00ed. Todo t\u00fa\u2026 despacio\u2026 sin detenerte\u2026<\/p>\n<p>Ismael se qued\u00f3 un momento quieto, conmovido. La bes\u00f3 en los labios, lento, largo, y luego descendi\u00f3 con el cuerpo hasta fundirse con el de ella. El silencio en la habitaci\u00f3n se volvi\u00f3 sagrado. No hab\u00eda m\u00e1s sonido que el de dos respiraciones uni\u00e9ndose, el roce de pieles que ya se reconoc\u00edan, el pulso de un deseo que hab\u00eda dejado de ser ansiedad y se hab\u00eda vuelto entrega.<\/p>\n<p>La penetr\u00f3 lentamente, con una suavidad reverente, como quien entra en un templo.<\/p>\n<p>Rosanna lo rode\u00f3 con sus piernas, y ambos soltaron un suspiro al un\u00edsono. Era un vaiv\u00e9n casi meditativo, un ir y venir que no buscaba s\u00f3lo placer, sino permanencia. Los minutos se deslizaban como agua entre sus cuerpos, tibios, sincronizados, como si sus almas se mecieran al mismo ritmo.<\/p>\n<p>\u00c9l no dejaba de mirarla. Le acariciaba el rostro, le besaba la frente, le murmuraba cosas que no se pod\u00edan o\u00edr pero que ella sent\u00eda vibrar en lo profundo.<\/p>\n<p>\u2014T\u00eda\u2026 \u2014susurr\u00f3 con voz quebrada\u2014. Nunca imagin\u00e9 que esto ser\u00eda tan real\u2026<\/p>\n<p>Ella asinti\u00f3, con los ojos brillosos, acarici\u00e1ndole el pecho, sintiendo el peso del momento.<\/p>\n<p>\u2014No te detengas\u2026 no todav\u00eda\u2026 \u2014le pidi\u00f3 con un gemido suave\u2014. Qu\u00e9date conmigo as\u00ed\u2026 hasta que el mundo deje de existir&#8230;<\/p>\n<p>Y as\u00ed lo hicieron.<\/p>\n<p>Durante largos minutos \u2014quiz\u00e1s cuarenta, quiz\u00e1s toda una eternidad\u2014, sus cuerpos se movieron como uno solo, cada embestida una declaraci\u00f3n, cada suspiro una promesa muda. No hab\u00eda prisa, ni torpeza, solo una danza pausada entre dos seres que hab\u00edan encontrado en el otro algo que no sab\u00edan que buscaban.<\/p>\n<p>Y cuando al fin, casi al mismo tiempo, el cuerpo de Rosanna se tens\u00f3 en un grito ahogado y el de Ismael se estremeci\u00f3 en lo profundo de ella, soltando su semen en el interior de su jefa, el tiempo se detuvo. Fue como caer juntos por un abismo c\u00e1lido, sin miedo, tomados de la mano.<\/p>\n<p>Se quedaron abrazados, con los ojos cerrados, sin hablar, solo escuchando el tambor lento de sus corazones.<\/p>\n<p>Y en esa quietud, despu\u00e9s de tanto, no se sintieron ni jefa ni empleado. Ni mujer madura ni hombre inseguro. Solo eran dos personas exhaustas, rendidas, unidas por algo m\u00e1s que el deseo: la posibilidad de que eso \u2014ese instante\u2014 fuera el inicio de algo m\u00e1s grande que una noche.<\/p>\n<p>Minutos despu\u00e9s la habitaci\u00f3n a\u00fan conservaba el eco de sus jadeos. Las s\u00e1banas estaban enredadas, empapadas por el sudor de una pasi\u00f3n larga, profunda, que parec\u00eda no agotarse. Ismael permanec\u00eda junto a Rosanna, sus cuerpos pegados, aun latiendo al mismo ritmo, como si el mundo all\u00e1 afuera se hubiera detenido.<\/p>\n<p>Ella lo mir\u00f3 de reojo, con una sonrisa traviesa dibuj\u00e1ndose lentamente en sus labios. Su respiraci\u00f3n era irregular, su piel h\u00fameda brillaba bajo la luz tenue que entraba por la ventana. Y, sin decir nada, se incorpor\u00f3.<\/p>\n<p>Se arrodill\u00f3 sobre el colch\u00f3n, de espaldas a \u00e9l, y movi\u00f3 su cabello hacia un lado. Con movimientos lentos, intencionados, coloc\u00f3 sus manos sobre sus propias nalgas y las abri\u00f3 para deleitar a su amante, invit\u00e1ndolo con el lenguaje del cuerpo. Era una danza silenciosa, una provocaci\u00f3n delicada y poderosa.<\/p>\n<p>Ismael la observ\u00f3, fascinado. El contorno de su espalda, la curvatura perfecta de su figura, el leve temblor de sus muslos\u2026 todo en ella era una sinfon\u00eda viva de deseo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA\u00fan tienes fuerzas, Lucas? Quiero que destroces mi ano. \u2014pregunt\u00f3 ella con voz ronca, sin voltear a verlo.<\/p>\n<p>\u2014Para ti, siempre \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, avanzando hasta posicionarse detr\u00e1s de ella, embriagado por el calor que emanaba de su cuerpo.<\/p>\n<p>\u00c9l coloc\u00f3 las manos sobre sus caderas, acarici\u00e1ndolas con devoci\u00f3n. Comenz\u00f3 a moverse despacio, con la misma delicadeza de antes, pero con una nueva intensidad. Cada movimiento era m\u00e1s profundo, m\u00e1s firme, como si los cuerpos buscaran ahora fundirse de una forma a\u00fan m\u00e1s completa, m\u00e1s salvaje en su ternura.<\/p>\n<p>Rosanna gem\u00eda con fuerza contenida, con la frente apoyada en la almohada, mientras Ismael aceleraba y volv\u00eda a detenerse, marcando un ritmo casi hipn\u00f3tico, como un oleaje que se constru\u00eda y se deshac\u00eda sobre su espalda.<\/p>\n<p>En un momento, \u00e9l la abraz\u00f3 desde atr\u00e1s, pegando su pecho sudado a la piel de ella. La tom\u00f3 por la cintura y la atrajo hacia \u00e9l, haci\u00e9ndola sentir completamente envuelta, completamente suya.<\/p>\n<p>Sus manos buscaron sus senos con una mezcla de ternura y lujuria, los sostuvo con firmeza, como si a trav\u00e9s de ellos pudiera sentir el latido de su alma. Ella se arque\u00f3 hacia \u00e9l, dejando escapar un suspiro que parec\u00eda abrir una grieta en el universo.<\/p>\n<p>\u2014T\u00eda\u2026 \u2014murmur\u00f3 contra su o\u00eddo, mientras la besaba en el cuello con una devoci\u00f3n salvaje\u2014. No sabes cu\u00e1nto hab\u00eda deseado esto\u2026<\/p>\n<p>Rosanna temblaba. No de miedo, sino de intensidad. De sentirse as\u00ed, deseada, tomada, amada en cuerpo y en sombra.<\/p>\n<p>El vaiv\u00e9n continu\u00f3, lento pero cada vez m\u00e1s profundo. Cada embestida era una palabra no dicha. Cada gemido, un pacto secreto. Y cuando el momento lleg\u00f3, cuando ambos cuerpos se tensaron al mismo tiempo y se encontraron en un final glorioso, ella sent\u00eda el semen inundar aquel orifico, fue como si el universo los reclamara por un instante.<\/p>\n<p>Se quedaron abrazados. Silenciosos. Respirando el mismo aire.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, fundidos el uno en el otro, descubrieron que el deseo, cuando es sincero, no termina con el cl\u00edmax. Se queda. Late. Vive en la piel, en el pecho, en la forma en que dos personas se miran despu\u00e9s de entregarse por completo.<\/p>\n<p>A\u00fan pegados, con el calor de la piel envolvi\u00e9ndolos como una segunda s\u00e1bana, Rosanna de pronto se separ\u00f3. Su respiraci\u00f3n a\u00fan era agitada, y sus mejillas, encendidas como brasas vivas. Se gir\u00f3 para mirarlo, con los ojos oscuros y brillantes como si el deseo no se hubiera calmado, sino transformado en algo m\u00e1s feroz, m\u00e1s urgente.<\/p>\n<p>Sin una palabra, lo empuj\u00f3 hacia el colch\u00f3n con una fuerza inesperada. Ismael cay\u00f3 de espaldas entre las s\u00e1banas revueltas, con el coraz\u00f3n golpeando contra su pecho. No de miedo, sino de asombro. De anticipaci\u00f3n. La vio subir sobre \u00e9l con una seguridad felina, poderosa, sin una gota de verg\u00fcenza. Era una mujer en su plenitud, una fuerza que no ped\u00eda permiso, solo espacio para ser adorada.<\/p>\n<p>\u2014No he terminado contigo, Lucas \u2014susurr\u00f3 con voz baja, ronca, mientras se acomodaba en cuclillas sobre \u00e9l\u2014. A\u00fan me perteneces esta noche.<\/p>\n<p>Y \u00e9l, simplemente, asinti\u00f3.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_61073\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"61073\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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