{"id":61208,"date":"2025-07-31T00:10:37","date_gmt":"2025-07-30T22:10:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=61208"},"modified":"2025-07-30T21:47:51","modified_gmt":"2025-07-30T19:47:51","slug":"rojo-intenso-3-la-rubia-de-recepcion-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/rojo-intenso-3-la-rubia-de-recepcion-parte-1\/","title":{"rendered":"Rojo intenso (3): La rubia de recepci\u00f3n (parte 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"61208\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">15<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Rosanna no se movi\u00f3. Sentada en la cabecera, los ojos clavados en Vanessa.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9date un momento \u2014dijo con voz firme.<\/p>\n<p>Vanessa, como si lo hubiera anticipado, no dud\u00f3. Cruz\u00f3 los brazos y permaneci\u00f3 en su silla. Ismael tambi\u00e9n se mantuvo en su lugar, casi en silencio, observando a ambas como si estuviera a punto de presenciar algo que no se repetir\u00eda jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Rosanna entrelaz\u00f3 los dedos, la mirada fija en la mujer de recepci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfT\u00fa sab\u00edas lo que hac\u00edas cuando hablaste frente a todos? \u2014pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>Vanessa sonri\u00f3, no con arrogancia, sino con deseo sincero.<\/p>\n<p>\u2014Lo deseaba hace tiempo. Solo necesitaba permiso para decirlo en voz alta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA qui\u00e9n deseas? \u2014cuestion\u00f3 Rosanna, ladeando el rostro, como si probara su seguridad.<\/p>\n<p>\u2014A ti. Y a \u00e9l\u2026 pero solo como testigo \u2014respondi\u00f3 Vanessa, sin apartar la vista.<\/p>\n<p>Hubo un silencio. No inc\u00f3modo. El tipo de silencio que precede a una tormenta, o a un descubrimiento profundo.<\/p>\n<p>Rosanna se levant\u00f3 de su silla lentamente. Camin\u00f3 hacia Vanessa, rodeando la mesa con una calma medida. Luego se detuvo detr\u00e1s de ella, posando una mano en su hombro.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAhora mismo? \u2014susurr\u00f3, cerca de su o\u00eddo.<\/p>\n<p>Vanessa asinti\u00f3.<\/p>\n<p>Ismael, a\u00fan sentado al fondo, observaba la escena con el coraz\u00f3n en la garganta. Rosanna lo mir\u00f3 de reojo, con una expresi\u00f3n que mezclaba poder, permiso y complicidad.<\/p>\n<p>\u2014Lucas \u2014dijo con voz baja\u2014, no toques nada\u2026 solo mira.<\/p>\n<p>Ismael trag\u00f3 saliva, asinti\u00f3, y sac\u00f3 su celular. Pero no grab\u00f3 a\u00fan. Solo lo sostuvo, como s\u00edmbolo de que aquello no era improvisado. Era elecci\u00f3n. Era entrega.<\/p>\n<p>La sala, antes lugar de juntas y decisiones, se transform\u00f3 en un escenario \u00edntimo. No era solo deseo lo que flotaba en el aire. Era el comienzo de otra historia. Una que nadie hab\u00eda planeado, pero que ahora se desarrollaba en el espacio entre tres almas con hambre de conexi\u00f3n, de juego y de verdad.<\/p>\n<p>Lo que ocurri\u00f3 all\u00ed no necesit\u00f3 palabras.<\/p>\n<p>Solo miradas. Solo alientos. Solo la certeza de que algunas puertas, una vez abiertas, no vuelven a cerrarse jam\u00e1s.<\/p>\n<p>La sala qued\u00f3 sumida en una atm\u00f3sfera densa, casi palpable, donde cada respiraci\u00f3n parec\u00eda amplificarse y cada gesto cobrar un significado profundo.<\/p>\n<p>Rosanna no esper\u00f3 m\u00e1s. Y sin cerrar la sala de juntas, con la seguridad de quien sabe lo que provoca, tom\u00f3 a Vanessa con delicadeza y firmeza, gui\u00e1ndola hacia la mesa de juntas. All\u00ed, sin perder ni un instante, desliz\u00f3 sus manos por las piernas de la rubia, hasta alcanzar las medias que cubr\u00edan su piel, y con un gesto sutil pero decidido las rasg\u00f3, liberando la piel tibia y llena de promesas.<\/p>\n<p>Vanessa arque\u00f3 la espalda, sintiendo el roce de Rosanna como un fuego que se encend\u00eda sin remedio. Con un movimiento suave, Rosanna apart\u00f3 la tanga Victoria Secret\u00b4s de color blanco que proteg\u00eda su vagina, permitiendo ver una ligera capa de vello p\u00fabico, y comenz\u00f3 a recorrerlo con su lengua con una atenci\u00f3n reverente, una caricia en silencio, una exploraci\u00f3n que hablaba sin palabras.<\/p>\n<p>El aire se llen\u00f3 con el sonido entrecortado de suspiros y gemidos profundos. Vanessa, entregada, apret\u00f3 con sus manos la cabeza de su jefa, como pidiendo m\u00e1s, como suplicando que no se detuviera, que siguiera explorando, adorando, encendiendo.<\/p>\n<p>Ismael, desde la esquina, observaba y grababa. Su mirada estaba fija, absorta en el momento, mientras Vanessa, consciente de la c\u00e1mara, se tocaba con delicadeza los pezones, subiendo y bajando sus manos para intensificar la escena, para hacerla suya tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>El espacio que antes hab\u00eda sido de reuniones y \u00f3rdenes se hab\u00eda transformado en un santuario de deseo, donde el poder y la vulnerabilidad se mezclaban con cada caricia y cada mirada.<\/p>\n<p>Y en ese instante, nadie dudaba que lo que ocurr\u00eda all\u00ed cambiar\u00eda para siempre las reglas del juego.<\/p>\n<p>La mirada de Vanessa se ilumin\u00f3 cuando vio a Ismael con la mirada fija en ellas, y se masturbaba al mismo tiempo que las grababa. Esa conexi\u00f3n, ese silencio compartido, hizo que una ola de excitaci\u00f3n recorriera su piel. Sus manos jugueteaban con la cabeza de Rosanna, desafi\u00e1ndola, invit\u00e1ndola a seguir.<\/p>\n<p>Con voz temblorosa pero decidida, la rubia susurr\u00f3 a su jefa:<\/p>\n<p>\u2014Haz que \u00e9l participe\u2026 que no se quede solo mirando.<\/p>\n<p>Rosanna la mir\u00f3 con una mezcla de complicidad y autoridad, y con un suave movimiento levant\u00f3 su falda, dejando caer al suelo la tanga que hab\u00eda sido su peque\u00f1a barrera.<\/p>\n<p>\u2014Lucas \u2014dijo, la voz cargada de deseo\u2014, pen\u00e9trame.<\/p>\n<p>Ismael dej\u00f3 de grabar por un momento, atento solo a ella, a sus palabras, a su cuerpo. Respondi\u00f3 con la intensidad de quien se entrega sin reservas.<\/p>\n<p>\u2014Cada que me lo pidas, t\u00eda \u2014murmur\u00f3, mientras comenzaba a moverse con un ritmo salvaje y apasionado.<\/p>\n<p>Vanessa observaba, fascinada, excitada, dej\u00e1ndose llevar por la fuerza del momento, por el sonido de ese nombre, por la pasi\u00f3n que ambos compart\u00edan. Sus ojos se encontraron con Rosanna en un silencio c\u00f3mplice, un pacto sin palabras que los un\u00eda m\u00e1s all\u00e1 de cualquier l\u00edmite.<\/p>\n<p>El cl\u00edmax de su orgasmo, tan \u00edntimo como salvaje, la alcanz\u00f3 de la manera m\u00e1s inesperada: en la boca de su jefa, en el refugio de esa entrega sin miedo ni juicio, mientras que Ismael dejaba de penetrar a Rosanna.<\/p>\n<p>La sala de juntas qued\u00f3 en penumbra, con el sol col\u00e1ndose entre las persianas en delgadas l\u00edneas doradas. El aire a\u00fan estaba espeso, no por el calor, sino por la tensi\u00f3n, el sudor de la confesi\u00f3n f\u00edsica, la carga de lo prohibido.<\/p>\n<p>Vanessa se incorpor\u00f3 lentamente, sent\u00e1ndose en el borde de la mesa. Su respiraci\u00f3n a\u00fan era agitada, pero en su rostro hab\u00eda algo m\u00e1s que deseo: hab\u00eda calma. Esa que llega despu\u00e9s de haber hecho exactamente lo que uno deseaba, sin miedo.<\/p>\n<p>Rosanna permanec\u00eda de pie, con el cabello un poco desordenado, la falda levantada y su tanga en el piso. Se pas\u00f3 la mano por el rostro con delicadeza, limpiando la miel que su trabajadora hab\u00eda dejado en ella y luego mir\u00f3 a Ismael.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s bien, Lucas? \u2014pregunt\u00f3, no como jefa, sino como mujer.<\/p>\n<p>\u00c9l asinti\u00f3. Pero tard\u00f3 en hablar.<\/p>\n<p>\u2014Creo que nunca me sent\u00ed m\u00e1s parte de algo \u2014dijo con honestidad, mirando a ambas.<\/p>\n<p>Vanessa esboz\u00f3 una sonrisa que no era ni t\u00edmida ni provocadora. Era humana. Casi c\u00f3mplice.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY ahora qu\u00e9? \u2014pregunt\u00f3, mientras jugaba con los botones de su blusa, a\u00fan sin abrochar del todo.<\/p>\n<p>Rosanna tard\u00f3 unos segundos en responder. Camin\u00f3 hacia la ventana, como si necesitara tocar la luz del mundo exterior para anclarse en algo real. Luego, con voz firme:<\/p>\n<p>\u2014Ahora sin arrepentimiento. Porque esto no fue una distracci\u00f3n. Fue una decisi\u00f3n. Y si vamos a vivir con ella\u2026 que sea con la cabeza en alto.<\/p>\n<p>Se gir\u00f3 hacia ellos.<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed no hay juego si no hay respeto. No quiero celos, no quiero secretos. Pero si hay deseo\u2026 entonces se vive, no se reprime.<\/p>\n<p>Ismael y Vanessa asintieron, cada uno desde su rinc\u00f3n, sintiendo que algo m\u00e1s grande acababa de comenzar. No un romance t\u00edpico. No una aventura de oficina. Sino un nuevo tipo de conexi\u00f3n: basada en la entrega, el consentimiento y el poder compartido.<\/p>\n<p>Horas despu\u00e9s, mientras el estudio continuaba con su d\u00eda, los murmullos segu\u00edan presentes. Algunos evitaban mirarlos. Otros\u2026 no pod\u00edan dejar de hacerlo. Pero lo cierto es que, de un modo u otro, todos hab\u00edan cambiado un poco.<\/p>\n<p>En el fondo de aquellos escritorios Vanessa se cruz\u00f3 con Rosanna nuevamente. No dijeron nada. Solo se tomaron la mano por un segundo. Como quien promete algo. Como quien guarda un secreto.<\/p>\n<p>Y en su oficina, Ismael segu\u00eda trabajando, pero de vez en cuando se tocaba el cuello, recordando el aliento de ella, la voz que lo llamaba \u201cLucas\u201d como si fuera un conjuro. Un conjuro al que nunca pensaba renunciar.<\/p>\n<p>La oficina se fue vaciando lentamente, como un teatro tras la funci\u00f3n. Las luces del exterior comenzaban a reflejarse en los cristales, y las sombras de la ciudad trepaban por las paredes del estudio.<\/p>\n<p>Solo quedaron tres.<\/p>\n<p>Ismael, Rosanna y Vanessa.<\/p>\n<p>El silencio entre ellos no era inc\u00f3modo. Era un lenguaje compartido, lleno de expectativa. Sin necesidad de palabras, se miraron\u2026 y caminaron juntos hacia la sala de juntas, como si el eco de lo vivido horas antes a\u00fan los llamara.<\/p>\n<p>Una vez dentro, Rosanna cerr\u00f3 la puerta, esta vez con el seguro puesto. Gir\u00f3 sobre sus talones y se dirigi\u00f3 a Vanessa con una mirada que era mitad orden, mitad deseo.<\/p>\n<p>\u2014Quiero verte \u2014dijo, con voz templada.<\/p>\n<p>Vanessa no dud\u00f3. Se despoj\u00f3 de su ropa como si se tratara de un acto ceremonial. Con movimientos lentos, seguros, se inclin\u00f3 sobre la mesa, coloc\u00e1ndose en cuatro, dejando que su cuerpo hablara por ella.<\/p>\n<p>Rosanna se acerc\u00f3 por detr\u00e1s y con una sonrisa de admiraci\u00f3n, desliz\u00f3 sus dedos por su espalda, apreciando cada curva, cada tensi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Tienes unas nalgas deliciosas, Vanessa \u2014murmur\u00f3 con la cadencia de quien pronuncia un poema.<\/p>\n<p>Se gir\u00f3 hacia Ismael, que observaba en silencio desde una esquina, con los labios entreabiertos, conteniendo la respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Lucas \u2014dijo Rosanna\u2014. Ven. Haz lo que sabes hacer.<\/p>\n<p>\u00c9l se acerc\u00f3, con pasos pesados pero firmes, y coloc\u00f3 su mano izquierda sobre la cadera de Vanessa. La otra, la alz\u00f3 suavemente\u2026 y entonces dej\u00f3 caer la primera nalgada. No con violencia, sino con intenci\u00f3n. Un sonido seco, firme. Vanessa gimi\u00f3, no de dolor, sino de un placer contenido que al fin ten\u00eda salida.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, my god! \u2014grito la rubia.<\/p>\n<p>Otra nalgada. Otro gemido.<\/p>\n<p>La piel de las nalgas de Vanessa comenzaba a enrojecerse, como una pintura viva. Su cuerpo vibraba. Y entre gemidos, su respiraci\u00f3n se volv\u00eda m\u00e1s profunda\u2026 m\u00e1s desesperada. Como si algo dentro de ella se estuviera rompiendo para dejar salir otra versi\u00f3n de s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Rosanna, mientras tanto, observaba todo con fascinaci\u00f3n. Acariciaba el cabello de Vanessa, la calmaba y la encend\u00eda al mismo tiempo con sus palabras.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s hermosa as\u00ed\u2026 entregada, sin miedo.<\/p>\n<p>Y en ese momento, no eran jefa, recepcionista ni dise\u00f1ador. Eran tres cuerpos conectados por algo m\u00e1s que deseo: por confianza, por impulso, por la certeza de que estaban exactamente donde quer\u00edan estar.<\/p>\n<p>El reloj ya hab\u00eda marcado el fin de la jornada hac\u00eda horas, pero la oficina segu\u00eda viva. No por el murmullo de ideas ni el clic de teclas\u2026 sino por algo m\u00e1s primitivo. Algo que los envolv\u00eda a los tres.<\/p>\n<p>Ismael respiraba agitado, de pie frente a Vanessa, quien a\u00fan sosten\u00eda su cuerpo inclinado sobre la mesa.<\/p>\n<p>\u2014Penetra mi ano \u2014dijo Vanessa.<\/p>\n<p>Su piel era un mapa rojo marcado por cincuenta nalgadas llenas de deseo, y su mirada reflejaba entrega total.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEscuchaste lo que te pidi\u00f3? \u2014susurr\u00f3 Rosanna, desde un rinc\u00f3n oscuro de la sala.<\/p>\n<p>Ismael asinti\u00f3. Sus manos temblaban, pero no por duda. Era por el peso del momento. Por la confianza. Por la orden disfrazada de deseo que su jefa acababa de pronunciar.<\/p>\n<p>Rosanna se acerc\u00f3 a Vanessa con lentitud y retir\u00f3 la tanga que llevaba puesta con el mismo cuidado con el que se guarda un secreto. La coloc\u00f3 suavemente sobre los labios de la recepcionista, no como una mordaza, sino como un s\u00edmbolo. Vanessa no se resisti\u00f3. Al contrario, cerr\u00f3 los ojos como quien recibe una bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego, Rosanna se dej\u00f3 caer en una de las sillas, recostando su espalda y separando ligeramente las piernas. Dispuesta a masajear su cl\u00edtoris, sin participar. No necesitaba hacerlo. Solo con mirar\u2026 se encend\u00eda. Cada jadeo, cada palabra susurrada entre ellos era para ella alimento, dominio y placer.<\/p>\n<p>\u2014Ismael\u2026 \u2014dijo Vanessa en un grito suave, como si su alma se escapara por la garganta\u2014. Qu\u00e9date ah\u00ed. No pares.<\/p>\n<p>Ismael obedec\u00eda. Como guiado por algo m\u00e1s grande que \u00e9l.<\/p>\n<p>Vanessa, se fund\u00eda con el momento. Lo llamaba entre suspiros rotos, se mov\u00eda con un ritmo que no marcaban ni la verg\u00fcenza ni el pudor. En un instante, lo mir\u00f3 sobre su hombro, con la prenda a\u00fan entre los labios, y sus ojos llenos de una ternura brutal.<\/p>\n<p>\u2014Te amo, me gusta rompes mi ano \u2014dijo, apenas audible\u2014. Eres el amor de mi vida.<\/p>\n<p>Ismael se qued\u00f3 en silencio. Un segundo. Tal vez dos. Luego solo cerr\u00f3 los ojos, y lleno aquel estrecho orificio con su semen ardiente.<\/p>\n<p>Rosanna, desde su silla, apret\u00f3 los labios y explot\u00f3 en un orgasmo indescriptible.<\/p>\n<p>Hubo un silencio denso en la sala de juntas. No era silencio de paz, sino de preguntas. De esas que se hacen sin palabras, solo con el cuerpo exhausto y las miradas cargadas de un &#8220;\u00bfy ahora qu\u00e9?&#8221;<\/p>\n<p>Vanessa segu\u00eda en la mesa, respirando de forma agitada, con los labios h\u00famedos y los ojos entrecerrados, sintiendo el dolor en su ano, pero lleno con aquel liquido lechoso en su interior. Ismael, a su lado, no se mov\u00eda. Parec\u00eda mirar a trav\u00e9s de ella, como si buscara entender lo que acababa de escuchar.<\/p>\n<p>\u2014Eres el amor de mi vida.<\/p>\n<p>Esa frase, que hab\u00eda salido de los labios de Vanessa como una confesi\u00f3n suave y ardiente, hab\u00eda golpeado a Rosanna como un trueno. A\u00fan sentada en su silla, con las piernas cruzadas y el cuerpo aparentemente relajado, su mente era otra cosa.<\/p>\n<p>Ella no lo dijo, pero lo pens\u00f3: \u00bfPor qu\u00e9 me prendi\u00f3 tanto que ella le dijera eso?<\/p>\n<p>Ismael no respondi\u00f3 de inmediato. Solo la mir\u00f3. A Vanessa. Con una mezcla de ternura y desconcierto. Fue entonces cuando Rosanna se levant\u00f3. Su falda a\u00fan desordenada, su cabello enmara\u00f1ado, pero sus ojos&#8230; eran fuego controlado.<\/p>\n<p>Camin\u00f3 lentamente hasta las nalgas de su empleada, sin mirar a Ismael comenz\u00f3 a saborear el semen de su hombre directamente del ano de Vanessa, minutos despu\u00e9s se levant\u00f3 y le dio una fuerte nalgada a la chica.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 bien \u2014dijo en voz baja, con una sonrisa dif\u00edcil de descifrar\u2014. Las emociones florecen en la oscuridad. Pero veremos qu\u00e9 sobreviven con la luz del d\u00eda.<\/p>\n<p>Vanessa la observ\u00f3, a\u00fan vulnerable, como si supiera si acababa de ser bendecida.<\/p>\n<p>Ismael quiso decir algo, pero las palabras no salieron. Solo estir\u00f3 una mano hacia Rosanna, y ella la tom\u00f3.<\/p>\n<p>La sala de juntas a\u00fan respiraba con ellos. No era solo el aire espeso de una noche larga, sino esa carga invisible que queda cuando los cuerpos y las emociones se han dicho m\u00e1s de lo que las palabras permiten.<\/p>\n<p>Vanessa segu\u00eda sentada en la orilla de la mesa, su silueta recortada por las luces bajas del estudio. Sus piernas, abiertas con naturalidad, no buscaban provocar. Era una postura de entrega, de confianza, como si dijera: Aqu\u00ed estoy. Sin m\u00e1scaras.<\/p>\n<p>Rosanna se acerc\u00f3 primero. La observ\u00f3 por un instante, como si la estuviera redescubriendo. Se inclin\u00f3 con lentitud, sus labios buscaron su piel, su mano recorri\u00f3 con suavidad la curva de su nalga que a\u00fan ard\u00eda por aquellas nalgadas. Deposit\u00f3 un beso c\u00e1lido, \u00edntimo, en el pez\u00f3n izquierdo de Vanessa, donde el coraz\u00f3n parec\u00eda latir con m\u00e1s fuerza.<\/p>\n<p>Ismael se acerc\u00f3 despu\u00e9s, sin decir palabra. Se coloc\u00f3 al otro lado de Vanessa. Sus manos, firmes pero cuidadosas, la sostuvieron por la cintura. Sus labios tambi\u00e9n encontraron espacio. Besaron. Reconocieron. Reclamaron lo que el deseo hab\u00eda sembrado en los tres.<\/p>\n<p>Durante unos instantes, sus respiraciones se entrelazaron. No hubo necesidad de m\u00e1s. Las miradas hablaban. Los gestos respond\u00edan.<\/p>\n<p>Las manos de Rosanna y de Ismael se encontraron brevemente en las nalgas de Vanessa, como si hicieran un pacto silencioso, compartido. Uno que dec\u00eda: Esto fue real. Esto fue nuestro.<\/p>\n<p>Entonces Rosanna se separ\u00f3 lentamente, acariciando la mejilla de Vanessa con ternura.<\/p>\n<p>\u2014Ahora s\u00ed \u2014susurr\u00f3\u2014. Es hora de irnos.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, salieron los tres de la sala. Cada uno con el coraz\u00f3n latiendo distinto. Uno lleno de preguntas, otra de emociones nuevas\u2026 y la tercera, de un poder que ya sab\u00eda que le pertenec\u00eda del todo.<\/p>\n<p>La ciudad dorm\u00eda. Al menos en apariencia.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_61208\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"61208\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Rosanna se acerc\u00f3 primero. La observ\u00f3 por un instante, como si la estuviera redescubriendo. Se inclin\u00f3 con lentitud, sus labios buscaron su piel, su mano recorri\u00f3 con suavidad la curva de su nalga que a\u00fan ard\u00eda por aquellas nalgadas. Deposit\u00f3 un beso c\u00e1lido, \u00edntimo, en el pez\u00f3n izquierdo de Vanessa, donde el coraz\u00f3n parec\u00eda latir con m\u00e1s fuerza. Ismael se<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_61208\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"61208\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31480,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[],"class_list":{"0":"post-61208","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-con-maduras"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":2886,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61208","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31480"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=61208"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61208\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":61209,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61208\/revisions\/61209"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=61208"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=61208"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=61208"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}