{"id":61290,"date":"2025-08-05T00:08:14","date_gmt":"2025-08-04T22:08:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=61290"},"modified":"2025-08-04T16:48:53","modified_gmt":"2025-08-04T14:48:53","slug":"rojo-intenso-4-destino-hielo-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/rojo-intenso-4-destino-hielo-parte-1\/","title":{"rendered":"Rojo intenso (4): Destino hielo (parte 1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"61290\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">7<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El reloj marcaba las 4:23 de la tarde. La oficina de Rosanna estaba ba\u00f1ada por una luz dorada que se colaba entre las persianas. La ciudad rug\u00eda all\u00e1 afuera, pero dentro de aquel despacho todo estaba en pausa. Ella sosten\u00eda su celular entre los dedos, escuchando con atenci\u00f3n cada palabra que sal\u00eda del altavoz.<\/p>\n<p>\u2014Rosanna, el cliente confirm\u00f3. Te esperan en Reykjav\u00edk. Cierre de contrato, presentaci\u00f3n y todo lo dem\u00e1s\u2026 lo quieren contigo en persona \u2014dijo su socio, con tono entusiasta.<\/p>\n<p>Ella sonri\u00f3. No era la primera vez que cerraba un negocio internacional, pero algo en esa palabra, Islandia, le eriz\u00f3 la piel. Tan lejos, tan blanco, tan fr\u00edo\u2026 y sin embargo, tan propicio para encender otra clase de fuego.<\/p>\n<p>\u2014Perfecto. Env\u00edame los detalles. Salgo esta semana \u2014respondi\u00f3 con firmeza, pero con la mente ya viajando kil\u00f3metros adelante.<\/p>\n<p>Colg\u00f3. Y entonces, en medio del silencio, surgi\u00f3 un nombre que se filtr\u00f3 como un susurro interno:<\/p>\n<p>Lucas.<\/p>\n<p>Apoy\u00f3 los codos sobre el escritorio y entrelaz\u00f3 los dedos. Su mirada se desliz\u00f3 hacia la puerta cerrada. Sab\u00eda que \u00e9l a\u00fan estaba ah\u00ed, unas oficinas m\u00e1s alejado. Trabajando, como siempre, sin imaginar que en ese momento ella ya lo visualizaba abrigado junto a ella, caminando sobre campos de lava cubiertos de nieve, con ese gesto torpe y encantador que lo hac\u00eda \u00fanico.<\/p>\n<p>\u00bfY si le invito?<\/p>\n<p>Se lo pregunt\u00f3 como quien sabe ya la respuesta. Porque la idea de estar sola en un hotel rodeado de hielo le parec\u00eda\u2026 incompleta. Pero si \u00e9l la acompa\u00f1aba\u2026 si \u00e9l estaba con ella, el fr\u00edo ser\u00eda una excusa, no una barrera.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 de la silla y camin\u00f3 hacia la ventana. Pens\u00f3 en \u00e9l junto a una chimenea, en sus manos grandes sujetando una taza de caf\u00e9, en sus ojos mir\u00e1ndola mientras la nieve golpeaba los cristales. Pens\u00f3 en la intimidad de las habitaciones cerradas, en los silencios largos despu\u00e9s de la risa, en la manera en que \u00e9l pronunciaba su nombre cuando la deseaba.<\/p>\n<p>La idea de ese viaje ya no era solo un contrato. Era una oportunidad. Una aventura. Una prueba de lo que sent\u00edan\u2026 o de lo que a\u00fan no se atrev\u00edan a decir en voz alta.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 al escritorio, tom\u00f3 su celular y le escribi\u00f3 un mensaje corto:<\/p>\n<p>&#8220;Lucas, \u00bftienes pasaporte vigente? Me acaban de asignar una reuni\u00f3n en Islandia. Y no pienso ir sola.&#8221;<\/p>\n<p>Tres segundos despu\u00e9s, los puntos de escritura comenzaron a aparecer.<\/p>\n<p>\u201cNo te dejar\u00eda ir sola, t\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Ella se recost\u00f3 en la silla, sonri\u00f3. Sinti\u00f3 el cuerpo tibio, la mente inquieta, el coraz\u00f3n en otro continente.<\/p>\n<p>Era de madrugada, y la ciudad a\u00fan dorm\u00eda bajo una capa de neblina suave. Ismael subi\u00f3 los \u00faltimos escalones del edificio con una maleta en la mano y un nudo en el est\u00f3mago. No era ansiedad por el viaje. Era por verla. Por estar con ella antes de que el avi\u00f3n despegara hacia lo desconocido.<\/p>\n<p>Meti\u00f3 la llave que ella meses atr\u00e1s le hab\u00eda dado en la cerradura y empuj\u00f3 la puerta con cuidado. Hab\u00eda un silencio c\u00e1lido en el departamento, solo roto por el lejano sonido del agua corriendo.<\/p>\n<p>La luz del ba\u00f1o estaba encendida. Y con cada paso que daba hacia all\u00e1, su coraz\u00f3n lat\u00eda con m\u00e1s fuerza. El vapor se escapaba por debajo de la puerta entreabierta. El espejo del pasillo lo recibi\u00f3 empa\u00f1ado, y un aroma dulce y fresco lo envolvi\u00f3: la fragancia de ella.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfT\u00eda? \u2014pregunt\u00f3 con voz suave.<\/p>\n<p>No hubo respuesta. Solo el rumor del agua desliz\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Empuj\u00f3 la puerta y la vio. La silueta de Rosanna tras el cristal de la ducha era una pintura viva: el agua resbalaba por su piel como hilos de luz, su cabello mojado ca\u00eda sobre la espalda, y su cuerpo, ese cuerpo que tanto adoraba, respiraba calma.<\/p>\n<p>Ella lo sinti\u00f3 antes de verlo. Sonri\u00f3 sin girarse.<\/p>\n<p>\u2014Sab\u00eda que entrar\u00edas \u2014murmur\u00f3, con ese tono que \u00e9l conoc\u00eda tan bien.<\/p>\n<p>Ismael dej\u00f3 la maleta a un lado y sin pensarlo m\u00e1s, se despoj\u00f3 de todo lo que lo separaba de ella. Abri\u00f3 la puerta de la regadera y el vapor lo envolvi\u00f3. El agua estaba tibia, el ambiente, \u00edntimo. Cuando la rode\u00f3 por detr\u00e1s, sus brazos encontraron su lugar natural alrededor de su cintura, y sus labios se posaron en el cuello h\u00famedo de Rosanna.<\/p>\n<p>No dijeron nada por un momento. Solo se sintieron. Se reconocieron.<\/p>\n<p>Ella gir\u00f3 apenas el rostro y \u00e9l la bes\u00f3 con lentitud, como si el tiempo se hubiera detenido justo ah\u00ed, entre azulejos empa\u00f1ados y gotas que resbalaban sin prisa. El mundo se desdibujaba fuera de esa ducha.<\/p>\n<p>\u2014A\u00fan tenemos tiemp\u2026 \u2014susurr\u00f3 ella, apoyando la frente en su pecho cuando sinti\u00f3 aquel pene entrar en su vagina de un solo golpe..<\/p>\n<p>Y as\u00ed, bajo el agua, con las manos de \u00e9l acariciando sus nalgas, la penetr\u00f3 de una sola estocada, fundi\u00e9ndose en un vaiv\u00e9n de lujuria y deseo contenido, cogiendo salvajemente.<\/p>\n<p>No era solo pasi\u00f3n. Era confianza. Era esa especie de amor que se expresa en gestos m\u00e1s que en declaraciones. Ismael chupaba y besaba sus senos con locura, se besaban con lujuria incontenible, ella clavaba las u\u00f1as en su espalda, \u00e9l no paraba de penetrarla una y otra vez, deseaba poseerla a cada momento.<\/p>\n<p>Tras algunos minutos de intensa pasi\u00f3n ella solt\u00f3 un grito de orgasmo, abraz\u00f3 con sus piernas el torso de Ismael, pero sab\u00eda que \u00e9l no hab\u00eda terminado, as\u00ed que se baj\u00f3 y se puso de espaldas a \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014Penetra mi ano, termina dentr\u2026 \u2014grit\u00f3 ella, apoyando la frente en los azulejos cuando sinti\u00f3 nuevamente aquel pene entrar en su culo de un solo golpe<\/p>\n<p>Ella gritaba de dolor, de deseo, quer\u00eda que \u00e9l le destrozara el ano, quer\u00eda sentir su semen caliente arder dentro de ella, \u00e9l no paraba de penetrarla, la nalgueaba con coraje, con deseo, con lujuria.<\/p>\n<p>\u2014Dame m\u00e1s duro, Lucas, te deseo tanto \u2014grit\u00f3 ella, mientras con ambas manos abr\u00eda sus nalgas de lado a lado para sentir m\u00e1s profundo aquel pene que la volv\u00eda loca.<\/p>\n<p>\u2014Si t\u00eda, toda mi verga es tuya, y t\u00fa eres mi perra\u2026 \u2014grit\u00f3 con locura.<\/p>\n<p>\u2014Si Lucas, soy tu puta, soy tu perra, pero no dejes de cogerme nunca, sigue, no pares mi amor \u2014gimi\u00f3 cuando sinti\u00f3 que \u00e9l eyacul\u00f3 sin control dentro de su culo.<\/p>\n<p>Hilos de semen escurrieron por sus piernas, ella se volte\u00f3 hacia \u00e9l, se puso en cuclillas y comenz\u00f3 a darle una mamada descomunal, hasta limpiar nuevamente aquel pene con su boca.<\/p>\n<p>Cuando salieron del ba\u00f1o, sec\u00e1ndose entre risas y miradas c\u00f3mplices, el reloj a\u00fan marcaba dos horas antes del vuelo. Y mientras ella buscaba sus tacones, \u00e9l se qued\u00f3 mir\u00e1ndola, como si el viaje ya hubiera comenzado desde el momento en que entr\u00f3 a su ducha.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Nos va a dejar el avi\u00f3n! \u2014grit\u00f3 Rosanna mientras se colocaba los aretes frente al espejo, a\u00fan con las mejillas ligeramente sonrojadas por el vapor de la ducha\u2026 y por lo que acababa de suceder en ella.<\/p>\n<p>Ismael, abroch\u00e1ndose la camisa a toda velocidad, se asom\u00f3 desde el pasillo con una sonrisa p\u00edcara.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY eso de qui\u00e9n ser\u00eda culpa, t\u00eda?<\/p>\n<p>Rosanna lo mir\u00f3 por encima del hombro, divertida, mientras ajustaba su abrigo.<\/p>\n<p>\u2014De quien no se pudo resistir a mi silueta entre el vapor, por supuesto \u2014respondi\u00f3 con fingida indignaci\u00f3n, aunque ambos sab\u00edan que ninguno hab\u00eda querido resistirse realmente.<\/p>\n<p>Tomaron las maletas, las llaves, los pasaportes, el abrigo olvidado, y salieron casi corriendo del departamento. La ciudad a\u00fan ten\u00eda ese tono gris azulado de las primeras horas del d\u00eda, y el fr\u00edo era punzante, pero ellos estaban tibios por dentro, llenos de esa energ\u00eda que solo da el deseo compartido\u2026 y una carrera contra el tiempo.<\/p>\n<p>En el taxi, entre miradas c\u00f3mplices y dedos entrelazados, Rosanna suspir\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Vamos a llegar raspando, Lucas. Si perdemos el vuelo, te har\u00e1s responsable.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfResponsable\u2026 de volver a ducharnos juntos? \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, con esa media sonrisa que tanto la desarmaba.<\/p>\n<p>Ambos soltaron una carcajada, que se apag\u00f3 al ver el reloj del auto. Faltaban apenas 90 minutos.<\/p>\n<p>Al llegar al aeropuerto, cruzaron la entrada pr\u00e1cticamente al trote, con los boletos en la mano y el alma acelerada. Rosanna hablaba con el agente de la aerol\u00ednea con ese encanto firme que la caracterizaba, y para cuando terminaron el check-in, a\u00fan les quedaban veinte minutos para abordar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVes? Nunca dud\u00e9 \u2014dijo ella, acomod\u00e1ndose el cabello frente al vidrio del duty free.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNunca? Porque hace media hora estabas diciendo que era mi culpa si nos dejaban.<\/p>\n<p>Ella lo mir\u00f3 con una expresi\u00f3n traviesa.<\/p>\n<p>\u2014Y aun as\u00ed no me arrepiento.<\/p>\n<p>Llegaron a la fila del abordaje justo cuando se abr\u00edan las puertas. Avanzaron con calma, ya sin correr, como si el tiempo les hubiese dado tregua. Al llegar a la entrada del avi\u00f3n, Rosanna se detuvo un segundo, antes de cruzar.<\/p>\n<p>Ismael la mir\u00f3, confundido.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTodo bien?<\/p>\n<p>Ella asinti\u00f3, tom\u00f3 su rostro entre las manos y, sin importar la mirada distra\u00edda de la sobrecargo o de los pasajeros, lo bes\u00f3. No un beso breve ni social. Uno de esos que dicen: \u201clo que venga, lo viviremos juntos\u201d.<\/p>\n<p>\u2014Ahora s\u00ed \u2014murmur\u00f3 ella, con voz baja y firme\u2014. Estamos listos para volar.<\/p>\n<p>Subieron al avi\u00f3n, tomaron sus asientos, y entre suspiros a\u00fan tibios, despeg\u00f3 algo m\u00e1s que un viaje.<\/p>\n<p>El avi\u00f3n despeg\u00f3 bajo un cielo claro, dejando atr\u00e1s la Ciudad de M\u00e9xico. El vuelo hacia Islandia ser\u00eda largo, lo suficiente como para que el silencio entre Rosanna e Ismael se llenara de algo m\u00e1s que palabras.<\/p>\n<p>Estaban en clase ejecutiva, separados del resto por una cortina tenue y un murmullo constante de motores y conversaciones lejanas. Rosanna miraba por la ventana, pero sus pensamientos claramente volaban m\u00e1s cerca.<\/p>\n<p>\u2014Lucas\u2026 \u2014susurr\u00f3, sin girarse del todo, solo lo justo para que su voz le acariciara el o\u00eddo\u2014. \u00bfRecuerdas lo que me dijiste anoche?<\/p>\n<p>Ismael sonri\u00f3. Hab\u00eda muchas cosas que le hab\u00eda dicho, pero su intuici\u00f3n le dec\u00eda exactamente a cu\u00e1l se refer\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Lo recuerdo todo, t\u00eda \u2014respondi\u00f3 en voz baja, sin quitar la vista de ella.<\/p>\n<p>Rosanna gir\u00f3 lentamente su rostro, sus ojos brillaban con un fuego contenido. A pesar del entorno, no parec\u00eda inquieta. Al contrario, su seguridad era desbordante, incluso entre pasillos estrechos y asientos reclinables.<\/p>\n<p>\u2014Entonces\u2026 \u00bfqu\u00e9 te parece si me ayudas a olvidar que estamos volando a miles de metros del suelo?<\/p>\n<p>El silencio entre ambos dur\u00f3 un segundo. Uno denso, cargado de entendimiento.<\/p>\n<p>El movimiento siguiente fue casi natural: una manta, una reclinaci\u00f3n estrat\u00e9gica de los asientos, y el discreto cierre de la cortina. Ninguna palabra m\u00e1s fue necesaria. Solo los dedos de Ismael bajo la tela dispuesto a masturbarla, un gemido ahogado de ella, y la respiraci\u00f3n compartida que comenzaba a acelerarse.<\/p>\n<p>Fue un encuentro breve, contenido, pero profundo. Un instante robado al cielo, envuelto en mantas, gemidos contenidos y miradas que dec\u00edan m\u00e1s que cualquier sonido.<\/p>\n<p>Cuando terminaron, Rosanna acomod\u00f3 su blusa, se pein\u00f3 con los dedos, y volvi\u00f3 a mirar por la ventana, como si nada hubiera pasado. Pero en sus labios quedaba la curva de un secreto compartido.<\/p>\n<p>Ismael, a su lado, cerr\u00f3 los ojos, satisfecho\u2026 pero sabiendo que apenas era el principio de ese viaje.<\/p>\n<p>El avi\u00f3n segu\u00eda su curso sobre el Atl\u00e1ntico cuando Ismael abri\u00f3 los ojos, a\u00fan con la calidez del sue\u00f1o aferrada a sus pensamientos. A su lado, Rosanna dorm\u00eda profundamente, su cabeza ladeada hacia \u00e9l, su respiraci\u00f3n pausada, como si confiara plenamente en ese silencio compartido.<\/p>\n<p>\u00c9l la observ\u00f3 con una mezcla de ternura y deseo contenido. Sin moverse demasiado, desliz\u00f3 su mano hacia su blusa y la meti\u00f3 bajo el sost\u00e9n para acariciar uno de sus senos. Rosanna reaccion\u00f3 al contacto y, sin abrir los ojos, sonri\u00f3 apenas. Un gesto peque\u00f1o, pero cargado de significado.<\/p>\n<p>La cortina que los cubr\u00eda parec\u00eda una frontera sagrada. Pero dentro de ese peque\u00f1o mundo de tela y secretos, sus cuerpos se buscaron de forma natural, en movimientos casi invisibles para el resto del mundo.<\/p>\n<p>Ella se sent\u00f3 encima de \u00e9l y lo bes\u00f3, al principio con suavidad, y luego con la urgencia de quien ya ha decidido cruzar todas las l\u00edneas. Su cuerpo se acomod\u00f3 sobre \u00e9l como si lo conociera de toda la vida, sac\u00f3 el pene de Ismael y lo introdujo en su depilada vagina. Las caricias eran lentas, seguras, y el vaiv\u00e9n de los movimientos llenaba el espacio de una energ\u00eda que contrastaba con la quietud del lugar.<\/p>\n<p>El asiento cruji\u00f3 apenas bajo el peso compartido, pero no import\u00f3. Ismael enred\u00f3 sus brazos alrededor de ella, mientras Rosanna, entre susurros y jadeos, se aferraba a su cuello como si no quisiera soltarse jam\u00e1s.<\/p>\n<p>Era su mundo, su momento. Nadie m\u00e1s exist\u00eda.<\/p>\n<p>Ella gritaba \u201cLucas\u201d con dulzura y deseo. \u00c9l respond\u00eda llam\u00e1ndola \u201ct\u00eda\u201d, que en su boca sonaba como una oraci\u00f3n. Las respiraciones se entrecortaban, la piel ard\u00eda y el tiempo parec\u00eda haberse detenido en ese asiento olvidado, entre paredes de metal.<\/p>\n<p>Y cuando ambos llegaron al orgasmo, fue escandaloso por parte de ella, no fue \u00edntimo, sellado con un beso largo, profundo, en el que se prometieron, sin decirlo, que aquello no era solo un arrebato.<\/p>\n<p>Nadie los escuch\u00f3. O si alguien lo hizo, no los interrumpi\u00f3. Porque hab\u00eda algo en ese acto que no ped\u00eda permiso. Solo suced\u00eda. Como el cielo. Como el deseo que no necesita ser nombrado para sentirse real.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_61290\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"61290\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Ella se sent\u00f3 encima de \u00e9l y lo bes\u00f3, al principio con suavidad, y luego con la urgencia de quien ya ha decidido cruzar todas las l\u00edneas. Su cuerpo se acomod\u00f3 sobre \u00e9l como si lo conociera de toda la vida, sac\u00f3 el pene de Ismael y lo introdujo en su depilada vagina. Las caricias eran lentas, seguras, y el<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_61290\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"61290\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31480,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[27],"tags":[],"class_list":{"0":"post-61290","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-sexo-con-maduras"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":1013,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31480"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=61290"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61290\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":61292,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61290\/revisions\/61292"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=61290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=61290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=61290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}