{"id":61409,"date":"2025-08-10T00:12:43","date_gmt":"2025-08-09T22:12:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=61409"},"modified":"2025-08-09T15:38:21","modified_gmt":"2025-08-09T13:38:21","slug":"la-mujer-del-policia-caps-1-a-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-mujer-del-policia-caps-1-a-3\/","title":{"rendered":"La mujer del polic\u00eda (caps. 1 a 3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"61409\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">19<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cap\u00edtulo 1<\/p>\n<p>Esa ma\u00f1ana, como tantas otras, se levant\u00f3 temprano para preparar el desayuno. El sol apenas asomaba por la ventana de la cocina mientras fre\u00eda huevos, tostaba pan y calentaba la leche. Puso las tazas sobre la mesa, sirvi\u00f3 chocolatada para los chicos y caf\u00e9 fuerte para su marido. \u00c9l, vestido ya con el uniforme azul, el cintur\u00f3n apretado, la pistola en la cintura, la miraba sin decir mucho. Estaba de turno, lo hab\u00edan asignado a un operativo en una villa al sur. Se cre\u00eda importante. Se acomod\u00f3 la gorra, revis\u00f3 el handy, tom\u00f3 el caf\u00e9 sin agradecer y sali\u00f3 con paso marcial.<\/p>\n<p>Ella lo mir\u00f3 desde la puerta. Ese hombre que dorm\u00eda con ella cada noche. Que compart\u00eda su cama, pero no su cuerpo.<\/p>\n<p>\u2014Buen d\u00eda, mi amor&#8230; portate bien \u2014le dijo \u00e9l sin mirarla, antes de subirse al patrullero.<\/p>\n<p>Ella le respondi\u00f3 con una sonrisa vac\u00eda.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s visti\u00f3 a los chicos. Uniformes impecables, mochilas listas, caras limpias. Les dio un beso a cada uno en la frente antes de mandarlos al colegio. A las ocho en punto, la casa qued\u00f3 en silencio.<\/p>\n<p>Y entonces cambi\u00f3 todo.<\/p>\n<p>Apenas cerr\u00f3 la puerta, se sac\u00f3 la remera vieja que usaba para dormir. Ten\u00eda el cuerpo de una mujer que hab\u00eda parido tres veces pero a\u00fan se manten\u00eda firme. Tetas grandes, pesadas, ca\u00eddas lo justo; panza suave, marcada por la vida; y un culo carnoso que sobresal\u00eda apenas del short apretado. Ten\u00eda hambre. Pero no de comida.<\/p>\n<p>Fue hasta el ba\u00f1o y se dio una ducha r\u00e1pida. Se afeit\u00f3 los labios de la concha con cuidado, se perfum\u00f3 en las ingles y en los pezones, y eligi\u00f3 ropa pensada para una sola cosa: provocarlo. Una tanguita roja que le part\u00eda el culo, un camis\u00f3n negro que apenas le tapaba los pezones, y nada m\u00e1s. Se mir\u00f3 en el espejo y sonri\u00f3. El cuerpo de una madre. Pero con alma de puta.<\/p>\n<p>\u00c9l ven\u00eda por primera vez. Un conductor de Uber, morocho, grandote, de esos que te hablan con picard\u00eda desde el retrovisor. Se hab\u00edan conocido en un viaje corto, pero \u00e9l fue directo.<\/p>\n<p>Ella subi\u00f3 al auto una tarde pesada, h\u00fameda, con el maquillaje apenas corrido y una camisa blanca que se le pegaba al cuerpo por el sudor. No llevaba corpi\u00f1o. Sus tetas grandes, firmes, marcaban cada movimiento bajo la tela tensa. Cada frenada, cada curva, las hac\u00eda temblar como dos promesas. \u00c9l lo not\u00f3 enseguida.<\/p>\n<p>Desde el retrovisor, sus ojos sub\u00edan y bajaban, discretos pero insistentes. Ella lo percib\u00eda. Le gustaba ese juego. Fing\u00eda mirar el celular mientras lo vigilaba de reojo. Se acomodaba la camisa como por descuido, apretando los brazos para que el escote se realzara a\u00fan m\u00e1s. El silencio del auto se cargaba de electricidad.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSiempre te vest\u00eds as\u00ed para salir a hacer compras? \u2014pregunt\u00f3 \u00e9l, sin quitar la vista del camino, pero con una sonrisa que se colaba en la voz.<\/p>\n<p>Ella sonri\u00f3 tambi\u00e9n, sin responder al principio. Luego gir\u00f3 la cabeza hacia \u00e9l, con picard\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAs\u00ed c\u00f3mo?<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed&#8230; tan peligrosa \u2014dijo \u00e9l, y se moj\u00f3 los labios\u2014. Si te toca un chofer con menos autocontrol&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe cuesta controlarte? \u2014le solt\u00f3, sin mirarlo.<\/p>\n<p>\u2014Mucho. No sab\u00e9s lo que hacen esos pezones marcados ah\u00ed atr\u00e1s&#8230;<\/p>\n<p>Ella sinti\u00f3 el hormigueo en el vientre. Le temblaron un poco las piernas. Hab\u00eda algo en esa voz, en ese tono, que le aflojaba las defensas. \u00c9l no era un gal\u00e1n. Ten\u00eda esa forma de hablarle que la hac\u00eda sentir desnuda sin necesidad de tocarla.<\/p>\n<p>\u00c9l ya hab\u00eda visto el anillo, apenas se subi\u00f3. Mano izquierda, anillo fino, gastado. No dijo nada, pero lo supo. Y eso le calentaba m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Estoy casada \u2014dijo ella, casi como para poner un l\u00edmite.<\/p>\n<p>\u2014Ya lo not\u00e9 \u2014respondi\u00f3 \u00e9l sin titubear\u2014. Igual eso no cambia nada.<\/p>\n<p>\u2014Con un polic\u00eda \u2014aclar\u00f3, mir\u00e1ndolo de reojo.<\/p>\n<p>\u00c9l se rio, suave, con burla.<\/p>\n<p>\u2014Peor para \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo te da miedo?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMiedo? Me calienta m\u00e1s. Imaginarme meti\u00e9ndome con la mujer de un yuta&#8230; haci\u00e9ndote acabar mientras \u00e9l patrulla la ciudad con cara de boludo. \u00bfNo te calienta eso a vos?<\/p>\n<p>Ella no respondi\u00f3. Se mordi\u00f3 el labio. Miraba por la ventana pero su mente ya no estaba ah\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Vos necesit\u00e1s otra cosa \u2014sigui\u00f3 \u00e9l, bajando la voz\u2014. Alguien que te mire como te mir\u00e9 yo apenas subiste. Que te diga la verdad sin dar vueltas. Que te coja como te merec\u00e9s&#8230; no como si fueras una porcelana.<\/p>\n<p>Cuando llegaron, ella ya estaba h\u00fameda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTen\u00e9s WhatsApp? \u2014le pregunt\u00f3 mientras pagaba, como quien pregunta la hora.<\/p>\n<p>\u2014Solo si me lo vas a usar bien.<\/p>\n<p>Ella anot\u00f3 su n\u00famero en la pantalla del auto. No dijo nada m\u00e1s. Baj\u00f3 con las tetas a\u00fan marcadas, la sonrisa escondida, y el calor lati\u00e9ndole entre las piernas.<\/p>\n<p>Semanas despu\u00e9s ya se pasaban fotos calientes por WhatsApp. Ella le mandaba todo: tetas, culo, la concha abierta con dos dedos, hasta un video en el que se masturbaba sobre una silla de la cocina usando un consolador negro, largo y grueso. Se lo met\u00eda lento, con una mano, mientras con la otra se apretaba los pezones. Gem\u00eda bajito, mirando a la c\u00e1mara. Sab\u00eda lo que hac\u00eda.<\/p>\n<p>\u00c9l no se qued\u00f3 atr\u00e1s. Le mandaba fotos de su verga dura, reventando de venas, apuntando a la c\u00e1mara como si quisiera atravesarla. Ella se mojaba con solo verla.<\/p>\n<p>Cuando el timbre son\u00f3, el coraz\u00f3n se le aceler\u00f3.<\/p>\n<p>Abri\u00f3 la puerta sin corpi\u00f1o, sin verg\u00fcenza. \u00c9l entr\u00f3 sin saludar. La mir\u00f3, la recorri\u00f3 con los ojos, y dijo:<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed que esta es la casita del cana cornudo&#8230;<\/p>\n<p>Ella trag\u00f3 saliva. Se le moj\u00f3 la bombacha al instante.<\/p>\n<p>\u2014Callate&#8230; ven\u00ed \u2014le dijo, cerrando con llave.<\/p>\n<p>\u00c9l la empuj\u00f3 contra la pared del pasillo, le levant\u00f3 el camis\u00f3n de un tir\u00f3n y le meti\u00f3 la mano por la bombacha, directo a la concha. Las manos de \u00e9l eran \u00e1speras, fibrosas, de laburante. Dedos gruesos, callosos, que encajaron en ella como si siempre hubieran sido suyos.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s chorreando, mamita. Pensando en m\u00ed desde anoche, \u00bfno?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed&#8230; me paje\u00e9 con tus fotos, me tocaba pensando en esa pija&#8230; \u2014gimi\u00f3 ella, mientras \u00e9l le mord\u00eda el cuello\u2014. Necesitaba que alguien me rompa como Dios manda&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY tu marido&#8230; qu\u00e9 hace? \u00bfTe da un besito y se duerme?<\/p>\n<p>\u2014Ese boludo me la mete como si tuviera miedo. No me sabe coger.<\/p>\n<p>\u00c9l le baj\u00f3 el camis\u00f3n y se abalanz\u00f3 sobre sus tetas. No las toc\u00f3 con suavidad: las devor\u00f3. Las chupaba como si no hubiera probado una en a\u00f1os. Los pezones estaban duros, largos, oscuros, de un marr\u00f3n profundo, casi chocolate. Le cab\u00edan enteros en la boca. Se los pasaba por la lengua con movimientos circulares, lentos y sucios, dej\u00e1ndolos empapados. Despu\u00e9s los mord\u00eda apenas, y ella temblaba. Sent\u00eda cada succi\u00f3n como una descarga. Lo agarraba del pelo, se le abr\u00edan las piernas solas.<\/p>\n<p>\u2014Mir\u00e1 estas tetonas, mami&#8230; est\u00e1n hechas para que te las chupe todo el d\u00eda \u2014dijo \u00e9l con la boca llena, relami\u00e9ndose.<\/p>\n<p>Ella se arque\u00f3 hacia \u00e9l, ofreci\u00e9ndoselas como una ofrenda.<\/p>\n<p>Entonces baj\u00f3 una mano y volvi\u00f3 a met\u00e9rsela entre las piernas. Ya conoc\u00eda el camino. Dos dedos adentro, uno en el cl\u00edtoris, el pulgar firme, el ritmo exacto. Ella apoyaba la cabeza contra los azulejos. Jadeaba, se mord\u00eda el labio, abr\u00eda los ojos como si no pudiera creer lo que estaba sintiendo. Se ven\u00eda. Con los dedos. Con la lengua en las tetas. Con todo lo que su marido nunca fue.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 2<\/p>\n<p>\u00c9l la agarr\u00f3 del pelo con firmeza, tirando de ella sin piedad hacia el dormitorio. Mientras caminaban, la otra mano no paraba: apretaba, manoseaba, desgarraba la carne de su culo como si fuera un trofeo, una perra en celo que hab\u00eda estado esperando ese momento toda la vida. Cada manotazo le hac\u00eda cosquillas y dolor a la vez, mezclaba deseo y dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entraron sin una palabra, sin necesidad de palabras. La atm\u00f3sfera estaba cargada, pesada, sucia, como el aire que se respira antes de la tormenta. El dormitorio era el mismo donde ella hab\u00eda compartido a\u00f1os de rutina con su esposo, donde hab\u00eda dado a luz a sus hijos, y donde en las noches fr\u00edas y solitarias se hab\u00eda masturbado en silencio, mientras el polic\u00eda roncaba con la tele encendida.<\/p>\n<p>\u00c9l la empuj\u00f3 con brusquedad contra el colch\u00f3n, desarmado y desvencijado, haciendo que el golpe retumbara en las paredes.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAc\u00e1 lo dorm\u00eds al pelotudo ese con uniforme? \u2014escupi\u00f3 con desprecio, su voz era un gru\u00f1ido \u00e1spero.<\/p>\n<p>Ella solo jade\u00f3, sintiendo la humedad que ya corr\u00eda entre sus piernas, y levant\u00f3 el camis\u00f3n con un movimiento lento, casi ritual, dejando que cayera al piso sin mirarlo. Qued\u00f3 al descubierto, completamente desnuda, vulnerable y al mismo tiempo lista para la batalla.<\/p>\n<p>Sus tetas grandes y pesadas colgaban, bambole\u00e1ndose con cada respiraci\u00f3n agitada. El sudor cubr\u00eda su cuerpo como un brillo sucio. La concha, inflamaba y empapada, llamaba a ser tomada. El culo, carnoso y marcado por las manos \u00e1speras de aquel hombre, temblaba, pero no de miedo: estaba encendido, saturado de deseo y hambre.<\/p>\n<p>Con un salto animal, se trep\u00f3 encima de \u00e9l. La furia que la consum\u00eda no parec\u00eda humana. Agarr\u00f3 su verga con una mano temblorosa, empapada por la humedad de la excitaci\u00f3n, y se la encaj\u00f3 con un solo movimiento, profundo, brutal, enterr\u00e1ndosela hasta el fondo mientras arqueaba la cabeza hacia atr\u00e1s y soltaba un gemido salvaje que parec\u00eda un rugido.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1S\u00ed, carajo! \u00a1Eso es lo que quer\u00eda! \u00a1Esa poronga adentro! \u2014grit\u00f3, y comenz\u00f3 a moverse como una bestia desatada.<\/p>\n<p>Saltaba, rebotaba, pose\u00edda por un frenes\u00ed que hac\u00eda temblar la cama, que hac\u00eda vibrar las paredes, que parec\u00eda derrumbar el mundo.<\/p>\n<p>Sus muslos trabajaban fren\u00e9ticos, resbaladizos de sudor, marcados por el vaiv\u00e9n brutal. Su culo sub\u00eda y bajaba, devorando y escupiendo esa carne dura y caliente que la hac\u00eda gemir sin filtros, sin pausas.<\/p>\n<p>\u00c9l se aferr\u00f3 a sus tetas enormes, como si necesitara sostenerse de algo en medio de aquella locura. Las apretaba fuerte, las chupaba sin delicadeza, mord\u00eda, arrancaba suspiros y l\u00e1grimas de placer.<\/p>\n<p>Ella, perdida en el \u00e9xtasis, se llevaba las manos a la cabeza, empujaba el cabello hacia atr\u00e1s y gritaba sin parar.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1La concha de tu madre, no aguanto m\u00e1s! \u00a1Me llen\u00e1s toda! \u00a1Esto no me lo hizo nadie! \u2014vociferaba con voz rota.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Mir\u00e1 c\u00f3mo te mene\u00e1s! \u00a1Est\u00e1s enferma de verga!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Estoy enferma de vos! \u00a1Me abr\u00eds como nadie!<\/p>\n<p>Su mirada era un torbellino, perdida en la mezcla ardiente de deseo y sumisi\u00f3n. Ten\u00eda el cuerpo rendido, caliente, envuelto en esa locura h\u00fameda que confund\u00eda con droga o fuego sagrado.<\/p>\n<p>Sinti\u00f3 c\u00f3mo ese pedazo de carne penetraba m\u00e1s profundo que cualquier otro, m\u00e1s hondo que el de su marido. Le abr\u00eda el centro, remov\u00eda cada fibra, cada m\u00fasculo, cada zona olvidada.<\/p>\n<p>Y lo peor, lo mejor: sin forro.<\/p>\n<p>Cuando se dio cuenta, su cuerpo se tens\u00f3 un segundo. Pero la piel caliente, dura y viva le explotaba por dentro y cedi\u00f3 al peligro. Se dej\u00f3 llenar sin miedo, se moj\u00f3 m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Me est\u00e1s llenando sin forro, animal!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1As\u00ed se coge, putita! \u00a1A pelo! \u00a1Sent\u00ed mi carne en la tuya!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Dios m\u00edo, me va a explotar la concha!<\/p>\n<p>Cada embestida retumbaba obscena. El chasquido h\u00famedo del cuerpo chocando contra el otro, el crujir de la cama rota, el gemido desesperado y continuo de ella con cada rebote y sentada profunda.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Cogeme hasta desmayarme! \u00a1Que no pueda sentarme ma\u00f1ana, hijo de puta! \u2014exclam\u00f3 perdiendo la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00c9l rio con sucio deleite.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAs\u00ed te gusta? \u00bfQuer\u00e9s m\u00e1s?<\/p>\n<p>Le agarr\u00f3 el culo con fuerza, separ\u00e1ndolo con violencia, mientras la miraba con ojos de depredador.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY por ac\u00e1?<\/p>\n<p>Ella se fren\u00f3, jadeando, sinti\u00f3 el dedo babeado tantear su agujerito cerrado, ese secreto que nunca hab\u00eda sido tocado.<\/p>\n<p>Con un gesto sutil, baj\u00f3 la mano y pidi\u00f3 sin palabras.<\/p>\n<p>\u2014No\u2026 por ah\u00ed no\u2026 no quiero\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNunca te lo metieron?<\/p>\n<p>\u2014Nunca\u2026 ni mi marido\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVirgen del culo? \u2014dijo \u00e9l con sonrisa torva y burlona.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a insistir, escupi\u00f3 el dedo y lo hundi\u00f3 otra vez, lento, seguro, invadiendo. Ella gimi\u00f3, no lo fren\u00f3, s\u00f3lo tembl\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Dale, putita\u2026 ya est\u00e1s reventada de la concha\u2026 Ahora quiero abrirte el otro agujero. Quiero estrenarte de verdad.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9\u2026 me va a doler\u2026<\/p>\n<p>\u2014Me chupa un huevo. Te va a doler y te va a gustar. Vas a sentir lo que es que te rompa como un macho de verdad. Y ma\u00f1ana no vas a poder sentarte\u2026 ni mirar a tu marido sin mojarte.<\/p>\n<p>Ella cerr\u00f3 los ojos, solt\u00f3 un suspiro caliente. No dijo que s\u00ed, pero tampoco dijo que no.<\/p>\n<p>\u00c9l ya ten\u00eda la verga en la mano.<\/p>\n<p>Y el culo de ella, abierto y expuesto frente a sus ojos.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 3<\/p>\n<p>\u2014Ponete en cuatro \u2014le orden\u00f3 \u00e9l con la voz ronca, apenas un gru\u00f1ido animal. No pregunt\u00f3, no suplic\u00f3. Orden\u00f3, con la brutalidad de un depredador que sabe que va a devorar a su presa.<\/p>\n<p>Ana se qued\u00f3 quieta un segundo, todav\u00eda pegada a su cuerpo, con la concha empapada, hinchada de tanto rebotar, de tanto gemir. Ten\u00eda los labios entreabiertos, la respiraci\u00f3n agitada, el cuerpo sudado y la piel enrojecida por el roce, las marcas y los manoseos de antes. Le lat\u00eda la entrepierna con una fuerza casi insoportable, como si tuviera fuego vivo entre las piernas, consumi\u00e9ndola desde adentro.<\/p>\n<p>La orden volvi\u00f3, esta vez acompa\u00f1ada de una nalgada brutal, que le recorri\u00f3 toda la espalda como una descarga el\u00e9ctrica, haci\u00e9ndola arquear la columna.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1En cuatro, dije! Como una perra.<\/p>\n<p>Ana se baj\u00f3 despacio, casi sin fuerza, temblando. No era miedo, era el v\u00e9rtigo de cruzar la l\u00ednea. La sensaci\u00f3n salvaje de romper todas las reglas, de tirar a la basura las promesas hip\u00f3critas, los tab\u00faes y el decoro.<\/p>\n<p>Apoy\u00f3 las manos temblorosas en el borde de la cama, sintiendo la madera fr\u00eda y dura bajo sus palmas. Abri\u00f3 las rodillas, separando las piernas sobre la alfombra rugosa, con la espalda arqueada, el pecho hundido, el culo levantado y bien expuesto a ese hombre que la observaba como si fuera un trofeo, una bestia a punto de ser domada.<\/p>\n<p>Parec\u00eda una puta entrenada. Una yegua lista para ser montada sin piedad, sin tregua, sin l\u00edmites.<\/p>\n<p>\u00c9l se par\u00f3 detr\u00e1s, la contempl\u00f3 con ojos de fuego, de hambre sin fin. Esa imagen lo volvi\u00f3 loco: el culo redondo, brillante de sudor, a\u00fan marcado por las nalgadas que le hab\u00eda dado. La piel roja, casi dolida, pero perfecta. El agujerito anal tenso, cerrado, respirando nervioso, como un m\u00fasculo que se prepara para la invasi\u00f3n. La concha abierta, goteando, invit\u00e1ndolo a seguir. Y m\u00e1s arriba, en la mesita de luz, la vieja foto enmarcada: Ana y su marido, el polic\u00eda, abrazados y sonrientes, congelados en un instante de falsa felicidad.<\/p>\n<p>\u00c9l extendi\u00f3 la mano y tom\u00f3 el portarretrato con desprecio.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEste es el cornudo que duerme ac\u00e1 todas las noches? \u2014pregunt\u00f3 con una sonrisa torcida y cruel.<\/p>\n<p>Ana no contest\u00f3. Ten\u00eda los ojos apretados, la cara hundida contra el colch\u00f3n. Respiraba agitada, con el pecho subiendo y bajando r\u00e1pido, esperando lo que sab\u00eda que ven\u00eda.<\/p>\n<p>El tipo apoy\u00f3 la foto justo en el borde de la cama, frente a ella, para que no la perdiera de vista. Que se clavara esa imagen en la piel.<\/p>\n<p>\u2014Mir\u00e1lo \u2014dijo, se\u00f1alando la foto\u2014. \u00bfQu\u00e9 cara va a poner cuando vea c\u00f3mo te rompo el orto? \u00bfC\u00f3mo le vas a explicar esto? \u00bfEh?<\/p>\n<p>Ana levant\u00f3 un poco la cabeza, apenas. Vio la imagen de su esposo con el uniforme impecable, serio, completamente ajeno a todo lo que pasaba en esa misma habitaci\u00f3n. Sinti\u00f3 un escalofr\u00edo el\u00e9ctrico que le subi\u00f3 por la columna, le quem\u00f3 la piel y le aceler\u00f3 el pulso. Era excitaci\u00f3n mezclada con humillaci\u00f3n, una adrenalina que la volv\u00eda loca.<\/p>\n<p>\u2014No puedo\u2026 no s\u00e9 si\u2026 \u2014balbuce\u00f3, d\u00e9bil, casi en un suspiro.<\/p>\n<p>\u2014Shhh \u2014le escupi\u00f3 un poco de saliva directamente en el agujero\u2014. Te vas a dejar. Te vas a dejar romper como una perra bien entrenada.<\/p>\n<p>La escupida cay\u00f3 caliente y pegajosa, resbalando entre las nalgas abiertas. \u00c9l se arrodill\u00f3 detr\u00e1s y le escupi\u00f3 otra vez, dos veces m\u00e1s, dejando que la saliva mojara su piel y aumentara la sensaci\u00f3n de sumisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego unt\u00f3 la cabeza de su verga con la misma baba, frot\u00e1ndola hasta que qued\u00f3 reluciente y humedecida. Estaba dura, gruesa, venosa, con una curva natural que la hac\u00eda a\u00fan m\u00e1s bestial e invasiva.<\/p>\n<p>Con una mano le abri\u00f3 las nalgas con fuerza, separ\u00e1ndolas y mostrando el camino, firme y sin titubeos. Con la otra mano apunt\u00f3, seguro, due\u00f1o absoluto del cuerpo y la voluntad de Ana.<\/p>\n<p>\u2014Vas a sentir c\u00f3mo entra todo. De a poco. Hasta la base. Te voy a empalar, putita.<\/p>\n<p>Y sin m\u00e1s aviso, lo hizo.<\/p>\n<p>El glande empuj\u00f3, forz\u00f3 la entrada cerrada. Ana grit\u00f3, un grito que no fue solo de dolor, sino de una mezcla extra\u00f1a y poderosa entre ardor y lujuria intensa.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Dios m\u00edo\u2026! \u00a1Par\u00e1\u2026!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Abrite, puta! \u00a1Abr\u00ed ese culito virgen!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No va a entrar!<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ya est\u00e1 entrando! \u00a1Ya te est\u00e1 abriendo, mir\u00e1!<\/p>\n<p>\u00c9l empuj\u00f3 m\u00e1s, lentamente pero con fuerza implacable. Ella se aferr\u00f3 a las s\u00e1banas, los dedos crispados hasta dejar las u\u00f1as marcadas en la tela. Las rodillas se le resbalaron levemente sobre la alfombra, pero mantuvo la postura firme. Aguantaba, sufr\u00eda, se mojaba.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No puedo! \u00a1No me va a entrar toda!<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed que pod\u00e9s. Mir\u00e1\u2026 mir\u00e1 c\u00f3mo ya se trag\u00f3 la mitad. Y todav\u00eda falta\u2026<\/p>\n<p>La verga sigui\u00f3 avanzando, curva, firme, dominante. Abriendo, rompiendo, conquistando territorio nuevo, prohibido.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Me va a partir\u2026! \u2014chill\u00f3, y una l\u00e1grima se le escap\u00f3 sin querer, resbalando por la mejilla.<\/p>\n<p>\u2014Ya te part\u00ed, amor. Ya no hay vuelta atr\u00e1s. Est\u00e1s ensartada.<\/p>\n<p>El \u00faltimo empuj\u00f3n fue brutal, seco, sin piedad. Lleg\u00f3 hasta la base, golpe\u00e1ndole el culo con la pelvis con violencia.<\/p>\n<p>Ana lanz\u00f3 un grito ahogado y qued\u00f3 r\u00edgida, temblando, a merced de ese invasor.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No puede ser\u2026! \u00a1Entr\u00f3 toda\u2026 toda!<\/p>\n<p>\u2014Toda. Hasta el fondo. Hasta donde no te lleg\u00f3 nadie. Ni el poli ese.<\/p>\n<p>\u00c9l empez\u00f3 a bombear. Al principio lento, casi como tanteando, probando sus l\u00edmites. Despu\u00e9s cada vez m\u00e1s salvaje, fren\u00e9tico. Cada embestida era un martillazo que hac\u00eda vibrar el cuerpo de Ana, que deformaba su culo con cada entrada y salida. Las nalgas se abr\u00edan y cerraban, las venas de la pelvis se marcaban con fuerza. Ella estaba empalada sin piedad por esa carne cruda y caliente que no conoc\u00eda l\u00edmites.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Me duele\u2026 pero me encanta! \u2014jade\u00f3 con voz rota\u2014. \u00a1Me quema\u2026 me est\u00e1s rompiendo!<\/p>\n<p>\u2014Te estoy haciendo mujer de verdad \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, con voz \u00e1spera\u2014. Te estoy dando lo que nunca te dieron. Y con tu marido mir\u00e1ndote desde la mesa de luz. \u00a1Mir\u00e1lo!<\/p>\n<p>Ella mir\u00f3, sus ojos estaban vidriosos y su mente perdida. Vio los ojos fijos de su esposo en la foto, sinti\u00f3 la poronga entrando y saliendo de su culo, cruda, escupida, humill\u00e1ndola sin misericordia.<\/p>\n<p>Un hilo de sangre baj\u00f3 por su entrepierna, mezcla de dolor, fricci\u00f3n y placer excesivo, intoxic\u00e1ndola.<\/p>\n<p>\u2014Me est\u00e1s haciendo sangrar\u2026<\/p>\n<p>\u2014Y eso que todav\u00eda no acab\u00e9. Mir\u00e1 c\u00f3mo gote\u00e1s\u2026 sos m\u00eda ahora.<\/p>\n<p>Las s\u00e1banas se mancharon, la alfombra qued\u00f3 marcada por las rodillas. La foto temblaba levemente en su marco con cada embestida. Y el tipo no paraba.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No voy a poder sentarme en una semana\u2026!<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY c\u00f3mo se lo vas a explicar al patrullero ese? \u00bfEh? \u00bfLe vas a decir que te cogieron el culo mientras \u00e9l dorm\u00eda con la radio de fondo?<\/p>\n<p>Ana lloraba, gem\u00eda y se re\u00eda a la vez. Su cuerpo se retorc\u00eda, se ven\u00eda.<\/p>\n<p>El orgasmo la arrastr\u00f3 como un trueno furioso. Un cl\u00edmax sucio, profundo, doloroso. Las piernas le temblaron y la cabeza le dio vueltas. Se desmay\u00f3 por un segundo. La mente en blanco.<\/p>\n<p>\u00c9l acab\u00f3 adentro, apret\u00e1ndole las nalgas con fuerza y dejando todo el semen caliente en su intestino. Suspira, satisfecho.<\/p>\n<p>\u2014Ahora s\u00ed\u2026 est\u00e1s completa.<\/p>\n<p>Ana qued\u00f3 tirada como un trapo viejo, sucia, sangrando, empapada. La foto segu\u00eda all\u00ed, intacta, con la imagen de ese hombre que nada sab\u00eda.<\/p>\n<p>Pero ella\u2026 ya no era la misma.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_61409\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"61409\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>\u00c9l empez\u00f3 a bombear. Al principio lento, casi como tanteando, probando sus l\u00edmites. Despu\u00e9s cada vez m\u00e1s salvaje, fren\u00e9tico. Cada embestida era un martillazo que hac\u00eda vibrar el cuerpo de Ana, que deformaba su culo con cada entrada y salida. Las nalgas se abr\u00edan y cerraban, las venas de la pelvis se marcaban con fuerza. 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