{"id":61649,"date":"2025-08-22T00:02:45","date_gmt":"2025-08-21T22:02:45","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=61649"},"modified":"2025-08-21T18:59:07","modified_gmt":"2025-08-21T16:59:07","slug":"mi-relacion-con-eusebio-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-relacion-con-eusebio-1\/","title":{"rendered":"Mi relaci\u00f3n con Eusebio (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"61649\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">15<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Veo a Eusebio acercarse a m\u00ed por detr\u00e1s. El espejo del ba\u00f1o est\u00e1 ligeramente cubierto de vapor humeante; un par de lagrimones descienden en un surco parejo desde la yema de mi dedo hacia el borde niquelado del espejo, que me muestra la figura del novio de mi hermana cuando coloca sus manos en mis hombros.<\/p>\n<p>Besa mi nuca y yo me estremezco. Aprieta sus labios abiertos sobre mi carne h\u00fameda. Dejo caer mi cabeza hacia atr\u00e1s y noto el suave mordisco de sus dientes sobre mi hombros. Noto su miembro virilizarse contra mis gl\u00fateos. Y la punzada de la excitaci\u00f3n recorre mis test\u00edculos. Mi miembro se mueve de manera aut\u00f3noma y comienza a erguirse, a pesar de su arco lateral, sobre mi muslo derecho.<\/p>\n<p>\u2014Van a tardar&#8230;, podemos hacerlo ahora.<\/p>\n<p>Marta y Susi salieron por la tarde. Es \u00e9poca de las odiosas rebajas de navidades y, como cada tarde desde principios de diciembre, han salido a la caza de obsequios. No regresar\u00e1n hasta la noche, cargadas de bolsas y excitadas por las compras. Eusebio y yo nos quedamos en la casa. Cuando regresen estaremos sentados frente al televisor, viendo la retransmisi\u00f3n del partido de Liga, como las otras veces. Ahora me pregunto por qu\u00e9 hemos tardado tanto en descubrir esto; en el tiempo desperdiciado, las ocasiones perdidas&#8230;<\/p>\n<p>Mientras Eusebio me acaricia la espalda y pasa a toquetear mis pezones, me vuelve a la memoria la conversaci\u00f3n&#8230; y la primera vez. El espejo ha recobrado su brillo y nos refleja. Eusebio acaricia y aprieta alternativamente mis pezones rodeados de vello. Su polla est\u00e1 dura y tiesa sobre mi culo.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana en que Pepita las invit\u00f3 al partido de tenis en Las Rozas yo estaba limpiando el acuario. Eusebio volvi\u00f3 de la piscina. \u00abNunca he tenido peces\u00bb, \u00abSon seres raros&#8230;, mudos, fr\u00edos\u00bb. Yo le expliqu\u00e9 que mis padres siempre hab\u00edan tenido acuario, as\u00ed que me gustaban. \u00abMe recuerdan las historias de sirenas\u00bb, arguy\u00f3, \u00abesos seres blandos y escurridizos\u00bb.<\/p>\n<p>Me ech\u00e9 a re\u00edr. \u00abHombre&#8230;, no hay que tocarlos\u00bb. \u00abNo me gusta ese tacto\u00bb, remach\u00f3. \u00ab\u00bfY, todo lo&#8230; blando y escurridizo te desagrada?\u00bb, brome\u00e9. Se qued\u00f3 quieto, tieso, mirando los acu\u00e1ticos e incesantes paseos de los peces anaranjados y azulados. \u00abTe pill\u00e9&#8230;\u00bb, re\u00ed. \u00abMenos mal \u2014a\u00f1ad\u00ed en tono de chanza\u2014, si no&#8230;, pobre Susi\u00bb (Susi es mi hermana mayor). \u00ab\u00bfDe verdad tienes repulsi\u00f3n?\u00bb. \u00abDe verdad, te lo juro, Nicol\u00e1s; me repugna esa piel resbaladiza&#8230;\u00bb. \u00abDesde ni\u00f1o\u00bb, concluy\u00f3.<\/p>\n<p>Termin\u00e9 de limpiar y le invit\u00e9 a un scotch. Nos sentamos en el sol\u00e1rium. El sol de la ma\u00f1ana de invierno era una bendici\u00f3n. Estuvimos intercambiando an\u00e9cdotas del trabajo. Eusebio trabajaba para la compa\u00f1\u00eda de su padre; ostentaba el cargo de CEO. Me confes\u00f3 que ten\u00eda los nervios destrozados: sobrecarga de trabajo, competencia desleal de las compa\u00f1\u00edas norteamericanas y chinas. Vaci\u00f3 el vaso y se qued\u00f3 silencioso, mirando los cactus del invernadero. Trat\u00e9 de desviar el tema. \u00ab\u00bfOtro trago?\u00bb. Le volv\u00ed a poner; esta vez, un poco m\u00e1s: parec\u00eda necesitarlo. Cuando se lo llev\u00f3 a los labios record\u00e9 que mi hermana me dijo una vez que Eusebio no sol\u00eda beber.<\/p>\n<p>\u00abNunca deb\u00ed aceptar el puesto\u00bb. Me mir\u00f3 con languidez. \u00abNo me gusta\u00bb, volvi\u00f3 a beber: \u00abYo soy psic\u00f3logo, no ejecutivo; pero mi padre&#8230;, le conoces \u2014trag\u00f3 de golpe todo el l\u00edquido dorado\u2014, no par\u00f3 hasta que le dije que estaba de acuerdo. Se qued\u00f3 con el vaso entre las manos y la mirada triste y vac\u00eda. Beb\u00ed mi vaso, me levant\u00e9 y me acerqu\u00e9 al butac\u00f3n de flores donde estaba sentado.<\/p>\n<p>\u00abNo te pongas as\u00ed; todo se arreglar\u00e1\u00bb, sonre\u00ed tratando de animarlo, hice un amago de risa que se qued\u00f3 en un ruidito incalificable. Eusebio segu\u00eda meditabundo. Le puse una mano en el hombro. \u00c9l levant\u00f3 la vista, me mir\u00f3 a los ojos; los suyos pasaban de uno a otro de los m\u00edos. Me percat\u00e9 por primera vez de que eran de color azul claro. Puso su mano sobre la m\u00eda. Estaba caliente. Hice un gesto para liberarla de debajo de su palma, pero \u00e9l la retuvo. Los segundos se extendieron. Yo no quer\u00eda parecer despreciativo y la volv\u00ed a relajar, entonces Eusebio apret\u00f3 la suya sin dejar de mirarme. Una inquietud me recorri\u00f3.<\/p>\n<p>\u00abGracias, Nicol\u00e1s&#8230;, perdona\u00bb, susurr\u00f3. \u00abDe nada, para eso estamos. Ya conoces el dicho: un d\u00eda por ti, y otro por m\u00ed\u00bb. A modo de chiste conclu\u00ed: \u00abSabes, tienes raz\u00f3n: el tacto de los peces es repulsivo: fr\u00edo, blando y resbaladizo, ja,ja,ja\u00bb.<\/p>\n<p>Esa fue la primera vez en que Eusebio ocupaba mis pensamientos. Cuando volvieron las chicas y depart\u00edamos en la cena, no dejaba de pensar en sus palabras, y en la extra\u00f1a situaci\u00f3n. \u00abCreo que se le hab\u00eda subido el whisky\u00bb, me dije. Pero en su comentario sobre la piel de los peces hab\u00eda alg\u00fan mensaje oculto, quiz\u00e1 intangible, indefinido, me dije con cierta inquietud.<\/p>\n<p>Dos semanas m\u00e1s tarde, Marta qued\u00f3 en comer con Susi y Eusebio en la casa de ellos. Marta, mi mujer, era la amiga m\u00e1s querida de mi hermana. Se conoc\u00edan desde el colegio mayor y manten\u00edan una estrecha amistad desde antes de conocernos ella y yo. Junto con Pepita, eran conocidas como las &#8220;L\u00e1zaro&#8221;, sin que ninguna supiera ya la raz\u00f3n; y seguramente nadie recordaba la causa del mote; aunque yo siempre sospech\u00e9 que era algo relacionado con sus creencias religiosas. Eran las cosas de aquella burgues\u00eda madrile\u00f1a rancia, que se convirti\u00f3, por derecho matrimonial, en mi terreno cotidiano y pasto para el negocio que llevaba junto a Ot\u00f3n, el marido de Pepita: una hermosa olla endog\u00e1mica propia de los episodios del tardo feudalismo y el renacimiento adri\u00e1tico, como s\u00e9 ahora.<\/p>\n<p>Llam\u00f3 Eusebio. Me invit\u00f3 para un partido de tenis antes de la comida.<\/p>\n<p>La pista del club San Roque estaba vac\u00eda a aquella hora. El cielo estaba nublado y el fr\u00edo de octubre soplaba en forma de una brisa molesta. Cuando empezamos el set una ligera lluvia comenz\u00f3 a caer. Eusebio me pregunt\u00f3 si quer\u00eda continuar. Le respond\u00ed que, por supuesto. Cuando fui a responder a uno de sus fuertes saques resbal\u00e9 y me desestabilic\u00e9, cayendo sobre la pista. El dolor de la contusi\u00f3n me hizo abandonar la idea de continuar el juego.<\/p>\n<p>Una vez en a cubierto en el vestuario Eusebio me hizo sentar para examinar el golpe. La rodilla comenzaba a hincharse. \u00abDespu\u00e9s de la ducha te dar\u00e9 un masaje\u00bb, me dijo.<\/p>\n<p>Al salir me dol\u00eda m\u00e1s. \u00abT\u00fambate\u00bb, me dijo se\u00f1alando el banco frente a las taquillas. Abri\u00f3 la suya y extrajo un frasco de alg\u00fan linimento con el que me frot\u00f3 delicadamente la rodilla. \u00abEst\u00e1s tenso, Nicol\u00e1s. Date la vuelta\u00bb. Extrajo otro frasco aceitoso. \u00abEstoy bien, de verdad&#8230;, no hace falta\u00bb. Me acost\u00e9 boca abajo y Eusebio me hizo un masaje rotatorio desde el cuello al sacro. Lo hac\u00eda como un profesional. Inopinadamente tir\u00f3 de la toalla que me cubr\u00eda y qued\u00e9 desnudo completamente por detr\u00e1s.<\/p>\n<p>Sus manos masajearon mis nalgas. Me ruboric\u00e9 hasta las orejas. Me gir\u00e9: \u00abYa estoy relajado, no te preocupes\u00bb. \u00c9l estaba sentado a mi lado y apretaba la carne de mis gl\u00fateos. Eusebio pasaba los dedos y palmoteaba la cara interior de mis muslos. Era un masaje suave y me aliviaba los m\u00fasculos. Cuando iba a volver la cabeza sent\u00ed un estremecimiento al ver el elevado bulto blanco entre sus piernas: bajo la toalla sobresal\u00eda un mont\u00edculo claramente identificable. Su sexo estaba erecto.<\/p>\n<p>Volv\u00ed a apoyar disimuladamente la cabeza sobre los hombros. Pero sus manos hab\u00edan ocasionado sobre mi cuerpo una respuesta id\u00e9ntica. Not\u00e9 c\u00f3mo mi polla se iba hinchando contra los listones de madera del banco. Me qued\u00e9 at\u00f3nito. Nunca me hab\u00eda ocurrido algo parecido. Mi miembro se hab\u00eda endurecido por efecto de los toques de otro hombre; adem\u00e1s, el novio de mi hermana.<\/p>\n<p>Eusebio continu\u00f3 unos minutos m\u00e1s y termin\u00f3 con un par de palmadas amistosas sobre mi culo.<\/p>\n<p>\u00abGracias\u00bb, le dije. \u00ab\u00bfEst\u00e1s mejor?\u00bb. Asent\u00ed, me volv\u00ed a cubrir con la toalla y esper\u00e9 a que se levantase para voltearme, con el fin de que no se diera cuenta del crecimiento de mi \u00f3rgano sexual. Luego fui hacia mi taquilla y me quit\u00e9 la toalla. Mi polla estaba enhiesta. Cog\u00ed mi slip y cuando estaba subi\u00e9ndolo se me cort\u00f3 la respiraci\u00f3n: vi mi reflejo en uno de los espejos de los lavabos. Eusebio estaba quieto en una diagonal que le permit\u00eda observarme, con mi verga tiesa.<\/p>\n<p>\u00abAh, no te preocupes\u00bb, dijo a modo de disculpa y de modo tranquilizador. \u00abNo pasa nada, hombre\u00bb. Yo deb\u00eda estar visiblemente ruborizado. El dej\u00f3 caer la toalla. Su falo se balance\u00f3 en el aire. Se ech\u00f3 a re\u00edr. \u00abYa veo que nunca te hab\u00eda pasado\u00bb. Negu\u00e9 con la cabeza nerviosamente. Me hizo un gui\u00f1o y afirm\u00f3: \u00abA m\u00ed, s\u00ed\u00bb. Nos vestimos y regresamos a su casa en completo silencio.<\/p>\n<p>Dos semanas despu\u00e9s hab\u00edamos quedado con ellos para devolverles la invitaci\u00f3n. Acabada la sobremesa, Susi y Marta fueron al sal\u00f3n para hacer su siesta. Nosotros dos fuimos a dar un paseo para quemar calor\u00edas.<\/p>\n<p>El camino estaba desierto. A los pocos minutos Eusebio dijo: \u00abOye, el otro d\u00eda&#8230; Bueno, ya sabes: no fue intencionado. Siento que lo pasaras mal\u00bb. \u00abEst\u00e1 bien\u00bb, repliqu\u00e9 y re\u00ed de manera confusamente tranquilizadora.<\/p>\n<p>Continuamos hasta llegar al puente sobre el r\u00edo. Nos paramos sobre el puente mirando el crecido riachuelo, apoyados en la barandilla de postes de madera.<\/p>\n<p>\u00abLa sexualidad es algo misterioso, sabes. No la dominamos, \u00bfno te parece?\u00bb Eusebio hizo una pausa mirando los circulitos de ox\u00edgeno que emerg\u00edan un instante en la pel\u00edcula acuosa, para desaparecer al instante.<\/p>\n<p>\u00abEl sexo es espont\u00e1neo, como lo es la pasi\u00f3n, y no obedece a reglas de moralidad. Un cuerpo desnudo desata la excitaci\u00f3n. Es la visi\u00f3n del sexo, de los genitales lo que incita la aparici\u00f3n libre de la libido. Provoca una reacci\u00f3n de&#8230;\u00bb. Interrump\u00ed: \u00abDe deseo&#8230;, de deseo\u00bb, confirm\u00e9. \u00abEs como el calor irrefrenable de la lujuria, que se apodera de nosotros cuando vemos hacer el amor a otros. \u00bfTambi\u00e9n te ocurre?\u00bb. Eusebio asinti\u00f3 y volvimos a quedar callados, mirando hacia el curso sereno del r\u00edo.<\/p>\n<p>Luego, mi cu\u00f1ado me mir\u00f3 a los ojos: \u00ab\u00bfT\u00fa, lo has hecho?\u00bb. Le devolv\u00ed una mirada interrogativa. Eusebio aclar\u00e9: \u00abVoyerismo \u00bfHas sido espectador viendo c\u00f3mo otros follaban delante de ti? \u00bfHas participado?\u00bb. \u00abNo, directamente, no. Me refer\u00eda \u2014le aclaro \u2014en pel\u00edculas de sexo, pornogr\u00e1ficas\u00bb. \u00abMe ha pasado \u2014prosegu\u00ed, presa de una locuacidad que respond\u00eda a la combusti\u00f3n interior\u2014 que tambi\u00e9n me ha resultado placentero ver los genitales de los actores, igual que el de las actrices; de cualquiera de ellos, no s\u00f3lo de las mujeres. Quiero decir que&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Eusebio me sujet\u00f3 el antebrazo. \u00abS\u00ed, a m\u00ed me pasa, tambi\u00e9n me pone ver el sexo de los hombres\u00bb. Se ech\u00f3 a re\u00edr. \u00abBueno, pues, igual que&#8230;como el otro d\u00eda\u00bb. Yo le mir\u00e9 directamente, ya sin rebozo ninguno: \u00abEso quer\u00eda decir\u00bb. Nos quedamos en silencio otra vez. Despu\u00e9s reanudamos el paseo. Entramos en el bosquecillo del llamado Prado del obispo y nos sentamos en unas rocas, bajo las encinas frondosas. Eusebio bebi\u00f3 unos largos tragos de su cantimplora y me la pas\u00f3. Se notaba el calor y la fatiga del camino.<\/p>\n<p>\u00abComo en las pelis&#8230;\u00bb. Eusebio reinici\u00f3 la charla. Lo mir\u00e9 sin entender. \u00abMe puse cachondo al v\u00e9rtela\u00bb, se rio sonoramente. Bueno \u2014se corrigi\u00f3\u2014 antes&#8230;, cuando te quit\u00e9 la toalla y vi tu culo\u00bb. Baj\u00f3 la cabeza. \u00abLo siento, no pude evitarlo. Ten\u00eda ganas de verte totalmente desnudo\u00bb. Me re\u00ed de buena gana. \u00abS\u00f3lo por detr\u00e1s \u00bb. Me empuj\u00f3 con el codo. \u00abCuando lo pens\u00e9 ya se me puso morcillona. Oye, \u00bft\u00fa te empalmaste antes o entonces?\u00bb. \u00abEntonces; fue entonces\u00bb. \u00abA m\u00ed \u2014continu\u00f3\u2014 ya me hab\u00eda pasado. La primera vez me result\u00f3 embarazoso; despu\u00e9s entend\u00ed, c\u00f3mo dijimos, que el sexo no ten\u00eda m\u00e1s reglas que ser placentero&#8230;, con uno mismo o con quien sea, mujer u hombre, mientras ambos lo deseen por igual, libremente\u00bb.<\/p>\n<p>Otro silencio.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfTe enfadaste?\u00bb, inquiri\u00f3<\/p>\n<p>Negu\u00e9. Tras unos segundos, a\u00f1ad\u00ed: \u00abMe gust\u00f3\u00bb. \u00abEl masaje?\u00bb \u00abNo&#8230;, todo\u00bb. Decid\u00ed hablar claro cuando not\u00e9 que la conversaci\u00f3n estaba despertando mi lubricidad nuevamente, el deseo dormido, inconfesado. \u00abTe vi mir\u00e1ndome el sexo, y eso me puso m\u00e1s caliente\u00bb. Un peque\u00f1o lapso: \u00abY tambi\u00e9n ver la tuya\u00bb. \u00ab\u00bfNunca has tocado otra?\u00bb. \u00abNo \u2014dije\u2014\u00bft\u00fa, s\u00ed?\u00bb. S\u00ed, un par de veces. Bebimos de nuevo y callamos otra vez.<\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n hab\u00eda hecho que mi polla se irguiese; ten\u00eda el miembro duro, apretado contra mi muslo y la tela de las bermudas. Todav\u00eda no s\u00e9 c\u00f3mo llegamos a aquello, pero me dej\u00e9 ir con una electricidad recorriendo mi est\u00f3mago. Me entraron unas ganas incontrolables.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQuieres cog\u00e9rmela?\u00bb Eusebio respondi\u00f3 con una pregunta: \u00ab\u00bfTe apetece que lo haga?\u00bb. Asent\u00ed. \u00c9l llev\u00f3 su mano a mi entrepierna y desliz\u00f3 los dedos por todo mi mango; la agarr\u00f3 con firmeza. \u00abLa tienes grande y dura\u00bb. Mir\u00e9 a mi alrededor. Completa soledad. Me baj\u00e9 la cremallera y saqu\u00e9 con dificultad la tranca. Eusebio miraba con ojos brillantes. Mi falo estaba enrojecido. El capullo completamente descapullado.<\/p>\n<p>Me la cogi\u00f3 por el glande y lo acarici\u00f3. Sent\u00ed un chisporroteo placentero. Las yemas de sus dedos conoc\u00edan los lugares, los puntos, la presi\u00f3n necesaria, el toque suave, los giros, la caricia en el borde viol\u00e1ceo de la corona del glande, la rotaci\u00f3n precisa, el roce en el frenillo, los microsegundos entre pase y pase. Mis latidos estaban acelerados y tuve que jadear. No s\u00e9 por qu\u00e9 raz\u00f3n quer\u00eda contener mis jadeos (con Marta o con otra mujer no hubiera tenido ese punto de&#8230; \u00bfverg\u00fcenza?). Eusebio baj\u00f3 y comenz\u00f3 a masturbarme. La piel del prepucio aparec\u00eda y desaparec\u00eda en su pu\u00f1o. Mi verga estaba muy dura, pero sus dedos parec\u00edan seda corriendo por mi carne tiesa. Ya empezaba a notar que llegaba al cl\u00edmax&#8230; \u00c9l, tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>\u00abNo, espera, ego\u00edsta \u00bb, me dijo, apartando los dedos de mi pene. Se sac\u00f3 la suya. Larga y venosa, con su glande colorado; ten\u00eda cubiertos los peque\u00f1os labios verticales del glande de transparente flujo: una gota resbal\u00f3 y otra apareci\u00f3 dando aspecto lustroso al capullo. \u00ab\u00bfTe atreves a tocarla?\u00bb Yo estaba encendido. Sent\u00eda unas ganas locas de apropiarme de aquella polla entre mis dedos. Se la cog\u00ed. Estaba calent\u00edsima, tan dura y tiesa como la m\u00eda. La apret\u00e9 y Eusebio gimi\u00f3, casi con dolor. \u00abSuave\u00bb, pidi\u00f3. Un segundo despu\u00e9s: \u00abDespacio: manipula el glande&#8230; as\u00ed, de abajo arriba&#8230;juega con la piel\u00bb, gimi\u00f3, pero ya de placer. \u00abEso es&#8230; uhmmm, as\u00ed, lento, lennnto\u00bb.<\/p>\n<p>El fluido preeyaculatorio resbalaba, h\u00famedo y caliente, inodoro, por el agujero del glande, y llenaba mis dedos. Yo recorr\u00eda con \u00e9l toda la longitud dura del m\u00e1stil erecto. Eusebio jadeaba. Empec\u00e9 a notar los latidos en el cilindro duro, el comienzo de los espasmos. Eusebio dio un empuj\u00f3n en el aire con la cintura, seguido de varios movimientos copulatorios. Yo manejaba el miembro con energ\u00eda, r\u00e1pido, lo pajeaba como si fuera el m\u00edo hasta que un chorro en arco, blanco y espeso sali\u00f3 disparado desde su meato hacia arriba; fue seguido de cuatro o cinco manguerazos de semen m\u00e1s, mientras Eusebio iba quedando laxo y un sonido ronco y leve sal\u00eda por su boca.<\/p>\n<p>La leche iba vaci\u00e1ndose cada vez con menos fuerza, con espasmos m\u00e1s separados entre s\u00ed. La parte superior de mi pu\u00f1o estaba completamente cubierta de esperma espeso y \u00e9ste s\u00ed, oloroso. Nunca hab\u00eda experimentado algo as\u00ed. El olor y lo grumoso de la leche de Eusebio eran similares a los m\u00edos propios. La leche estaba caliente, y hab\u00eda mojado todo el pantal\u00f3n, hasta el vello de su pubis. Me percat\u00e9 de que algunos grumos hab\u00edan salpicado mi polo y que tambi\u00e9n sobre el vello de su muslo hab\u00eda dos grandes salpicones.<\/p>\n<p>Eusebio recuper\u00f3 la respiraci\u00f3n normal. Yo estaba excitad\u00edsimo. Me hab\u00eda bajado completamente el pantaloncito y me agarraba la polla con una mano. Ve\u00eda mis test\u00edculos hinchados, peludos y los acariciaba jugando con las bolas apretadas contra el escroto. Verme a m\u00ed mismo manipulando mis genitales siempre me hac\u00eda hecho arder de deseo. \u00ab\u00bfMe dejas a m\u00ed?\u00bb Eusebio estaba arrodillado a mi lado, observando mis juegos sexuales. Retir\u00e9 mis manos. El falo permaneci\u00f3 tieso, erguido, con la piel roja y el capullo morado.<\/p>\n<p>Los dedos de Eusebio recogieron en su mano mis pelotas y las acarici\u00f3 con la maestr\u00eda de quien conoce la delicadeza que requieren los huevos masculinos. Y entonces&#8230;<\/p>\n<p>Llev\u00f3 su boca a m\u00ed miembro y lo bes\u00f3, lo lami\u00f3 varias veces, con pases lentos y precisos. Mi polla se mov\u00eda con golpecitos cortos, en el aire, frente a su boca, ante su mirada. Entonces se la meti\u00f3 dentro y empez\u00f3 a chuparla con una delicadeza que Marta nunca hab\u00eda tenido. Su boca se hund\u00eda en el m\u00e1stil y volv\u00eda a subir. Un reguero de saliva resbalaba hacia mis cojones. Tuve que cerrar los ojos mientras me estremec\u00eda de placer y jadeaba intensamente. \u00abAs\u00ed\u00bb, dec\u00eda Eusebio, relami\u00e9ndose los labios con gotas de saliva en ellos. \u00ab\u00bfQuieres m\u00e1s&#8230;, otra vez?\u00bb Respond\u00ed con un gemido y llevando mis manos a su cabeza; la empuj\u00e9 hac\u00eda mi verga. \u00abTe gusta, \u00bfverdad? Nunca te hab\u00edan hecho una mamada igual\u00bb.<\/p>\n<p>Eusebio se inclin\u00f3 y empez\u00f3 a hacerme una fellatio completa, r\u00e1pida, casi furiosa hasta que descargu\u00e9 potentes golpes de leche en su boca. \u00c9l succionaba, apretando mi carne entre su paladar y su lengua. Me corr\u00ed intensamente y estaba sudoroso. El segu\u00eda con mi \u00f3rgano en la boca. Cuando termin\u00e9 de eyacular solt\u00f3 la verga ya m\u00e1s floja y expuls\u00f3 mi leche a un lado. Hab\u00eda tenido un orgasmo intenso y potente: dej\u00f3 salir de boca una gran cantidad de semen. Unos peque\u00f1os chorritos quedaban en la superficie de sus labios, pero esta vez los recogi\u00f3 y los trag\u00f3.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfTenias ganas de que te lo hiciera, eh?\u00bb \u00abT\u00fa tambi\u00e9n\u00bb, respond\u00ed. Nos quedamos callados, como ausentes. Hasta que reaccion\u00e9 y le dije \u00abTenemos que volver, las chicas est\u00e1n esperando\u00bb. Le mir\u00e9 y le pregunt\u00e9: \u00ab\u00bfT\u00fa? crees que&#8230; notar\u00e1n algo?\u00bb Eusebio se subi\u00f3 los pantalones y se guard\u00f3 el miembro ya en total flacidez (no s\u00e9 porqu\u00e9, pero me pareci\u00f3 muy atractivo as\u00ed, peque\u00f1o y cansado, casi sent\u00eda ternura por aquel sexo que hab\u00eda tenido entre mis dedos erguido, duro, tenso y deseoso de descargar su viscosidad en mi mano&#8230;, o quiz\u00e1 mejor, otro d\u00eda, en la cavidad succionadora de mi boca; yo sab\u00eda ahora que con unas pocas caricias, volver\u00eda a empin\u00e1rsele y descargar\u00eda gustosamente el esperma que le quedaba en los genitales).<\/p>\n<p>Con una carcajada respondi\u00f3: \u00abSi te limpias mi lechada, no\u00bb.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_61649\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"61649\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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