{"id":61788,"date":"2025-08-29T00:03:01","date_gmt":"2025-08-28T22:03:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=61788"},"modified":"2025-08-28T17:44:50","modified_gmt":"2025-08-28T15:44:50","slug":"mi-cachonda-prima-enfermera-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-cachonda-prima-enfermera-1\/","title":{"rendered":"Mi cachonda prima enfermera (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"61788\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">45<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Mi nombre es Adri\u00e1n, tengo 26 a\u00f1os y por un nuevo trabajo en Guadalajara, me vi obligado a dejar mi ciudad. Los primeros meses ser\u00edan complicados; mi sueldo no alcanzar\u00eda para pagar una renta decente, as\u00ed que recurr\u00ed a mi prima Regina. Le ped\u00ed, casi rog\u00e1ndole, que me dejara quedarme en su departamento. Promet\u00ed cubrir la mitad de los servicios, pero ella dud\u00f3. \u201cAdri\u00e1n, solo tengo una habitaci\u00f3n, \u00bfd\u00f3nde vas a dormir?\u201d, dijo con esa voz suave pero firme que siempre me desarmaba. \u201cEn el sill\u00f3n, prima, no te preocupes. No te molestar\u00e9\u201d, respond\u00ed, y tras un suspiro largo, acept\u00f3.<\/p>\n<p>Llegu\u00e9 a la terminal de autobuses un viernes por la tarde, agotado tras el viaje. All\u00ed estaba ella, esper\u00e1ndome. Regina. A sus 27 a\u00f1os era tan hermosa como la recordaba, quiz\u00e1s m\u00e1s. Su figura delgada se recortaba contra la luz del atardecer. Llevaba una falda ajustada que marcaba su cinturita definida y dejaba ver sus piernas torneadas. Sus nalgas, firmes y perfectamente redondeadas, parec\u00edan desafiar la gravedad. Su busto peque\u00f1o, pero provocador, se insinuaba bajo una blusa ligera que dejaba poco a la imaginaci\u00f3n. Su piel blanca como la leche contrastaba con su cabello largo, casta\u00f1o y ondulado, que ca\u00eda sobre sus hombros. Y esos anteojos de nerd, como le dec\u00eda de cari\u00f1o, le daban un aire inocente que escond\u00eda algo m\u00e1s, algo que siempre me hab\u00eda intrigado.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Adri\u00e1n! Por fin llegas, pens\u00e9 que te hab\u00edas perdido, \u2014dijo con una sonrisa, acerc\u00e1ndose para darme un abrazo. Su perfume me envolvi\u00f3 mientras su cuerpo se apretaba contra el m\u00edo por un instante. Sent\u00ed el calor de su piel y un cosquilleo que me recorri\u00f3 entero.<\/p>\n<p>\u2014No me perder\u00eda la oportunidad de verte, \u2014brome\u00e9, gui\u00f1\u00e1ndole un ojo. Ella rod\u00f3 los ojos, pero no pudo ocultar una risita.<\/p>\n<p>El trayecto al departamento fue una mezcla de charlas casuales y miradas furtivas. No pod\u00eda evitar notar c\u00f3mo la falda se le sub\u00eda ligeramente al sentarse en el coche, dejando ver un poco m\u00e1s de sus muslos. Intent\u00e9 concentrarme en la conversaci\u00f3n, pero mi mente ya estaba divagando.<\/p>\n<p>Llegamos a su peque\u00f1o pero acogedor departamento. Un espacio sencillo, con una sala que conectaba a la cocina y una puerta que llevaba a su habitaci\u00f3n. El sill\u00f3n, mi futura cama, parec\u00eda m\u00e1s inc\u00f3modo de lo que esperaba, pero no me quej\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, aqu\u00ed est\u00e1. Mi humilde hogar, \u2014dijo Regina, girando sobre sus talones con una pose exagerada, como si presentara un palacio. Su blusa se ajust\u00f3 a\u00fan m\u00e1s a su figura, y juro que vi el contorno de sus pezones bajo la tela. Tragu\u00e9 saliva.<\/p>\n<p>Me acerqu\u00e9 a ella para agradecerle su apoyo, quise darle un beso en la mejilla, pero accidentalmente la bes\u00e9 en la comisura de sus labios, aquel roce accidental dej\u00f3 un instante suspendido, cargado de electricidad. Regina se apart\u00f3 con un movimiento r\u00e1pido, sus ojos brillaron tras los anteojos con una mezcla de sorpresa y picard\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Por poco me besas, wey! \u2014dijo, algo divertida, mientras se llevaba una mano al rostro, como si quisiera esconder una sonrisa.<\/p>\n<p>\u2014Perd\u00f3n, prima, fue sin querer \u2014balbuce\u00e9, sintiendo el calor subir por mi nuca. Para disimular, desvi\u00e9 la mirada, dejando que mis ojos vagaran por el departamento. Era peque\u00f1o, tal como ella hab\u00eda advertido, pero acogedor. Una mesita con un par de velas apagadas, un librero repleto de novelas y una ventana que dejaba entrar la luz suave del atardecer. Todo ten\u00eda su esencia, como si cada rinc\u00f3n estuviera impregnado de su presencia.<\/p>\n<p>\u2014Deja tus cosas en mi cuarto, ah\u00ed hay m\u00e1s espacio \u2014indic\u00f3 Regina, se\u00f1alando una puerta entreabierta al fondo del pasillo. Su tono era ligero, pero hab\u00eda algo en su postura, en la forma en que cruz\u00f3 los brazos bajo el pecho, que me hizo sentir observado.<\/p>\n<p>Asent\u00ed y llev\u00e9 mi maleta a su habitaci\u00f3n. El espacio era \u00edntimo, con una cama cubierta por s\u00e1banas blancas y un escritorio lleno de cuadernos y plumas. Dej\u00e9 mi equipaje junto al armario, pero al girarme para salir, algo capt\u00f3 mi atenci\u00f3n: bajo la almohada, asomaba un destello p\u00farpura. Un dildo, discretamente escondido, como un secreto a medio guardar. Una risa silenciosa me traicion\u00f3, pero apret\u00e9 los labios para no decir nada, aunque mi mente ya estaba imaginando cosas que no deber\u00eda.<\/p>\n<p>Al volver a la sala, Regina estaba apoyada contra el marco de la puerta, con una ceja arqueada y una sonrisa que era puro desaf\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 te dio tanta gracia all\u00e1 adentro? \u2014pregunt\u00f3, inclinando la cabeza. Su cabello casta\u00f1o cay\u00f3 en ondas sobre un hombro, y la luz resaltaba la curva suave de su clav\u00edcula.<\/p>\n<p>\u2014Nada, solo\u2026 record\u00e9 algo de la uni \u2014ment\u00ed, encogi\u00e9ndome de hombros, pero su mirada no se apart\u00f3, como si pudiera leer cada pensamiento que cruzaba por mi cabeza.<\/p>\n<p>Regina dej\u00f3 pasar mi comentario con una risa ligera, como si quisiera desviar la intensidad del momento.<\/p>\n<p>\u2014Vuelvo en un momento, te prepar\u00e9 algo de tomar \u2014dijo, caminando hacia la cocina con un balanceo sutil que hac\u00eda que su falda abrazara sus caderas. Regres\u00f3 con dos vasos de limonada helada, el hielo tintineaba contra el cristal, y se sent\u00f3 a mi lado en el sill\u00f3n, tan cerca que su rodilla roz\u00f3 la m\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Cu\u00e9ntame, Adri\u00e1n, \u00bfqu\u00e9 tal el nuevo trabajo? \u2014pregunt\u00f3, sorbiendo de su vaso mientras me miraba por encima del borde, sus ojos brillaban con curiosidad.<\/p>\n<p>\u2014Empiezo en un despacho de mercadotecnia la pr\u00f3xima semana \u2014respond\u00ed, sintiendo c\u00f3mo el frescor de la limonada aliviaba el calor que a\u00fan me recorr\u00eda\u2014. Mucha presi\u00f3n, pero estoy emocionado. \u00bfY t\u00fa? \u00bfSigues salvando vidas?<\/p>\n<p>Ella sonri\u00f3, ajust\u00e1ndose los anteojos con un gesto delicado.<\/p>\n<p>\u2014Sigo de enfermera, s\u00ed. El hospital es un caos, pero me gusta. Aunque\u2026 \u2014hizo una pausa, mirando su vaso como si buscara las palabras en el hielo\u2014 me absorbe tanto que apenas tengo vida fuera de eso.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY tu novio? \u2014me aventur\u00e9, inclin\u00e1ndome un poco hacia ella, mi voz m\u00e1s baja de lo necesario\u2014. \u00bfNo le molestar\u00e1 que me quede aqu\u00ed?<\/p>\n<p>Regina solt\u00f3 una risa corta, casi amarga, y dej\u00f3 el vaso en la mesita.<\/p>\n<p>\u2014Novio, \u00bfeh? No tengo tiempo para eso, Adri\u00e1n. El trabajo me tiene agotada, y\u2026 bueno, digamos que me las arreglo sola. \u2014Sus palabras colgaron en el aire, y mi mente vol\u00f3 de inmediato al objeto p\u00farpura bajo su almohada. Una chispa de calor me recorri\u00f3 el pecho al imaginarla, sola en su cama, buscando alivio en la penumbra.<\/p>\n<p>\u2014Entiendo \u2014dije, incapaz de apartar la imagen de mi cabeza. Me acerqu\u00e9 un poco m\u00e1s, dejando que mi mano descansara en el respaldo del sill\u00f3n, a cent\u00edmetros de su hombro\u2014. Pero \u00bfsabes? No siempre tienes que arregl\u00e1rtelas sola.<\/p>\n<p>Regina lade\u00f3 el hombro, invit\u00e1ndome a rozar su piel con la yema de mis dedos. La suavidad de su cuerpo bajo mi caricia envi\u00f3 un escalofr\u00edo por mi espalda, pero antes de que pudiera perderme en el momento, ella se puso de pie con un movimiento gr\u00e1cil.<\/p>\n<p>\u2014Tengo que ducharme \u2014dijo, ajust\u00e1ndose la falda con una sonrisa que parec\u00eda saber exactamente el efecto que ten\u00eda en m\u00ed\u2014. El turno en el hospital no espera.<\/p>\n<p>\u2014Entiendo \u2014respond\u00ed, forzando una calma que no sent\u00eda, mientras ella desaparec\u00eda por el pasillo con un \u00faltimo vistazo travieso por encima del hombro.<\/p>\n<p>Me dej\u00e9 caer en el sill\u00f3n, buscando distraerme con el zumbido mon\u00f3tono de la televisi\u00f3n. Cambi\u00e9 de canal sin prestar atenci\u00f3n, mi mente todav\u00eda estaba atrapada en la cercan\u00eda de su cuerpo, en la calidez de su piel. Pero entonces, un sonido nuevo cort\u00f3 el aire. Suave al principio, apenas perceptible sobre el murmullo del televisor, pero inconfundible: gemidos. Ven\u00edan desde el ba\u00f1o, donde el agua de la regadera ca\u00eda en un ritmo constante.<\/p>\n<p>Apagu\u00e9 el televisor con el control, el silencio llen\u00f3 el departamento, dejando solo esos sonidos que se colaban por la puerta del ba\u00f1o. Eran intensos, descarados, como si mi prima no supiera \u2014o no le importara\u2014 que el eco de su placer llegaba hasta m\u00ed. Mi pulso se aceler\u00f3, y sin pensar demasiado, me levant\u00e9 y camin\u00e9 hacia la puerta del ba\u00f1o, cada paso m\u00e1s sigiloso que el anterior. Pegu\u00e9 el o\u00eddo a la madera, y los gemidos se volvieron m\u00e1s claros, m\u00e1s urgentes, acompa\u00f1ados por el chapoteo del agua. Mi imaginaci\u00f3n se dispar\u00f3, pintando im\u00e1genes de su cuerpo desnudo bajo el chorro, sus manos explorando donde las m\u00edas deseaban estar.<\/p>\n<p>Mi instinto tom\u00f3 el control, y con un movimiento casi inconsciente, gir\u00e9 la perilla de la puerta del ba\u00f1o. Para mi sorpresa, cedi\u00f3 sin resistencia. Empuj\u00e9 lentamente, el vapor c\u00e1lido escap\u00e1ndose por la rendija, y all\u00ed estaba Regina, bajo el chorro de la regadera. El agua resbalaba por su cuerpo, y sus manos sosten\u00edan aquel dildo p\u00farpura, meti\u00e9ndolo por su panocha con una cadencia que me dej\u00f3 sin aliento. Su pubis, sin depilar, contrastaba con la palidez de su piel, y sus dedos libres acariciaban sus senos, que eran m\u00e1s generosos de lo que su ropa ajustada dejaba imaginar. La imagen era hipn\u00f3tica, un cuadro de deseo crudo que me hizo olvidar d\u00f3nde estaba.<\/p>\n<p>Quise dar un paso, cruzar ese umbral, pero la raz\u00f3n me fren\u00f3. No pod\u00eda arriesgar mi estancia, no despu\u00e9s de que ella me hab\u00eda abierto las puertas de su hogar. Con el coraz\u00f3n latiendo como un tambor, cerr\u00e9 la puerta con el mismo cuidado con el que la hab\u00eda abierto y regres\u00e9 al sill\u00f3n. Me dej\u00e9 caer, fingiendo dormir, aunque mi cuerpo vibraba con la intensidad de lo que hab\u00eda visto. Cerr\u00e9 los ojos, intentando calmar el torbellino en mi mente, mientras el sonido de la regadera se desvanec\u00eda.<\/p>\n<p>Minutos despu\u00e9s, la puerta del ba\u00f1o se abri\u00f3, y escuch\u00e9 los pasos ligeros de Regina cruzando el departamento. No dijo nada, solo se desliz\u00f3 hacia su habitaci\u00f3n, cerrando la puerta tras de s\u00ed con un clic suave. La curiosidad me venci\u00f3 otra vez. Me levant\u00e9, asegur\u00e1ndome de que no me oyera, y me col\u00e9 en el ba\u00f1o a\u00fan h\u00famedo, buscando algo \u2014cualquier cosa\u2014 que pudiera alimentar las fantas\u00edas que ahora ard\u00edan en mi cabeza. Pero no hab\u00eda nada: ni una prenda olvidada, ni un rastro de su presencia m\u00e1s all\u00e1 del aroma a jab\u00f3n que a\u00fan flotaba en el aire.<\/p>\n<p>De vuelta en el sill\u00f3n, tom\u00e9 mi tel\u00e9fono y comenc\u00e9 a mensajear a un amigo, mi pulso a\u00fan acelerado mientras tecleaba lo que hab\u00eda presenciado. \u201cNo vas a creer lo que vi, wey\u201d escrib\u00ed, describiendo cada detalle con una urgencia que apenas pod\u00eda contener.<\/p>\n<p>Minutos despu\u00e9s, Regina sali\u00f3 de su habitaci\u00f3n, transformada por el uniforme de enfermera que se ajustaba a su figura como una segunda piel. El blanco impecable de la tela resaltaba su piel lechosa, y la falda, aunque profesional, dejaba entrever la curva de sus muslos. No pude contenerme.<\/p>\n<p>\u2014Vaya, Regina, te ves\u2026 incre\u00edblemente sexy \u2014dije, mi voz llena de admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lejos de apartar la mirada, ella sonri\u00f3, con un destello travieso en los ojos.<\/p>\n<p>\u2014Gracias, primo \u2014respondi\u00f3, girando ligeramente para darme una mejor vista\u2014. Aunque, \u00bfsabes? Creo que me veo mucho mejor sin esto puesto.<\/p>\n<p>Mis ojos se abrieron de golpe, y un calor repentino me recorri\u00f3. No supe qu\u00e9 responder, atrapado entre el deseo y la cautela. Ella solt\u00f3 una risa suave, recogiendo su bolso.<\/p>\n<p>\u2014Volver\u00e9 hasta ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana \u2014dijo, ajust\u00e1ndose los anteojos\u2014. Esta noche puedes dormir en mi cama, pero solo hoy, \u00bfeh? No te acostumbres.<\/p>\n<p>\u2014Gracias, prima, eres la mejor \u2014logr\u00e9 articular, aun procesando sus palabras. Ella me gui\u00f1\u00f3 un ojo, cerr\u00f3 la puerta principal con un clic y desapareci\u00f3, dejando tras de s\u00ed un silencio cargado de posibilidades.<\/p>\n<p>No perd\u00ed el tiempo. Corr\u00ed a su habitaci\u00f3n, mi pulso era acelerado por una mezcla de curiosidad y deseo. La cama, con sus s\u00e1banas a\u00fan impregnadas de su aroma, parec\u00eda llamarme, pero mi atenci\u00f3n se desvi\u00f3 hacia los cajones de su c\u00f3moda. Los abr\u00ed uno por uno, revelando un tesoro de ropa interior: encajes negros, tangas de sat\u00e9n rojo, brasieres con detalles que gritaban provocaci\u00f3n. Cada prenda era una prueba de que Regina, mi prima de anteojos de nerd, escond\u00eda un lado ferozmente sensual. Mis dedos temblaron al rozar un par de panties de encaje, y la tentaci\u00f3n de usarlas para mi propio placer fue casi abrumadora.<\/p>\n<p>Pero entonces, bajo la cama, encontr\u00e9 algo que me dej\u00f3 sin aliento. Un peque\u00f1o ba\u00fal de madera, cerrado con un candado que cedi\u00f3 con un leve tir\u00f3n. Al abrirlo, el aire se me escap\u00f3 del pecho. Dentro hab\u00eda un arsenal de deseo: esposas forradas de peluche rosa, trajes de l\u00e1tex que imagin\u00e9 abrazando sus curvas, un surtido de dildos y vibradores de distintos tama\u00f1os, y, en el fondo, un peque\u00f1o \u00e1lbum de fotos. Lo abr\u00ed con manos temblorosas.<\/p>\n<p>Cada p\u00e1gina era una revelaci\u00f3n: Regina, en poses audaces, su cuerpo apenas cubierto por lencer\u00eda o nada en absoluto, capturada en selfies que destilaban una confianza ardiente. En una, sus labios vaginales rositas abrazaban un vibrador; en otra, sus manos jugaban con las esposas, sus ojos desafiaban a la c\u00e1mara.<\/p>\n<p>\u2014Dios, Regina\u2026 \u2014susurr\u00e9, mi voz perdida en la habitaci\u00f3n vac\u00eda. Mi cuerpo reaccionaba con una urgencia que apenas pod\u00eda controlar.<\/p>\n<p>El \u00e1lbum segu\u00eda abierto frente a m\u00ed, cada p\u00e1gina era una provocaci\u00f3n que encend\u00eda mi piel. Mi prima, con las piernas abiertas, exponiendo su panocha h\u00fameda, brillando bajo la luz tenue de su habitaci\u00f3n, un dildo negro desliz\u00e1ndose entre sus pliegues. En otra imagen, sus pechos, m\u00e1s llenos de lo que su ropa suger\u00eda, estaban cubiertos por un velo de semen que goteaba en finos hilos sobre su piel de porcelana.<\/p>\n<p>Hab\u00eda una foto donde sus labios, rosados y entreabiertos, expulsaban un chorro de semen, sus ojos se ve\u00edan entrecerrados en una mezcla de desaf\u00edo y placer. Otra la mostraba con los dedos hundidos en su vagina, el vello oscuro de su pubis contrastaba con la palidez de sus muslos, su rostro contorsionado en un \u00e9xtasis silencioso. Cada imagen era un golpe al coraz\u00f3n, una invitaci\u00f3n a un mundo de lujuria que no pod\u00eda ignorar.<\/p>\n<p>Mis manos temblaron al tomar una tanga blanca del caj\u00f3n, su encaje casi et\u00e9reo, tan delicado que parec\u00eda deshacerse entre mis dedos. Me recost\u00e9 en su cama, aquellas s\u00e1banas de algod\u00f3n a\u00fan estaban tibias, impregnadas de un aroma floral que gritaba su nombre. Envolv\u00ed mi erecci\u00f3n con la tela, la fricci\u00f3n del encaje contra mi piel enviaba chispas de placer por mi columna. Las im\u00e1genes de Regina danzaban en mi mente: su cuerpo arqueado, sus gemidos resonando como ecos del ba\u00f1o. No dur\u00e9 mucho. Con un gru\u00f1ido bajo, me derram\u00e9 en la tanga, el calor de mi liberaci\u00f3n manch\u00f3 el encaje mientras mi cuerpo se estremec\u00eda, atrapado en una ola de placer culpable.<\/p>\n<p>Jadeando, me qued\u00e9 all\u00ed, el techo giraba sobre m\u00ed. Pero en medio del agotamiento, una certeza se alz\u00f3 como un faro: mi prima no era solo un deseo fugaz. Quer\u00eda conquistarla, hacerla m\u00eda, no solo en cuerpo, sino en alma. Quer\u00eda que sus gemidos fueran para m\u00ed, que sus ojos me buscaran en la penumbra.<\/p>\n<p>Con cuidado, dobl\u00e9 la tanga y la enterr\u00e9 al fondo del caj\u00f3n, bajo un revoltijo de lencer\u00eda de encaje y sat\u00e9n. Cerr\u00e9 el ba\u00fal, asegur\u00e1ndome de que cada juguete estuviera en su lugar, como si nunca hubiera profanado su santuario. Me dirig\u00ed al ba\u00f1o, el suelo a\u00fan h\u00famedo por su ducha, el aire cargado de un vapor que ol\u00eda a su jab\u00f3n de vainilla. Bajo el chorro fr\u00edo, intent\u00e9 apagar el fuego que a\u00fan ard\u00eda en mis venas, pero cada gota que resbalaba por mi pecho evocaba la imagen de Regina bajo el agua y sus manos auto explor\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Sal\u00ed envuelto en una toalla, el espejo empa\u00f1ado reflejaba mi rostro sonrojado. Me desplom\u00e9 en su cama, el colch\u00f3n se hundi\u00f3 bajo mi peso, las s\u00e1banas me abrazaron como un amante ausente.<\/p>\n<p>\u2014Regina, cuando vuelvas\u2026 \u2014susurr\u00e9, mi voz se perdi\u00f3 en la oscuridad de la habitaci\u00f3n\u2014. Esto apenas comienza.<\/p>\n<p>El sue\u00f1o me reclam\u00f3, pero no sin antes imaginarla entrando al amanecer, con su uniforme de enfermera arrugado, esperando a ser despojado de aquel cuerpecito candente.<\/p>\n<p>El alba se colaba por las cortinas cuando abr\u00ed los ojos, la cama de Regina a\u00fan estaba envolvi\u00e9ndome en su aroma. El silencio del departamento me dijo que ella no hab\u00eda regresado del hospital. Decid\u00ed aprovechar la oportunidad para sorprenderla. Me levant\u00e9, la energ\u00eda de la noche anterior todav\u00eda vibraba en mis venas, y me puse manos a la obra en la cocina.<\/p>\n<p>Prepar\u00e9 una torre de hot cakes esponjosos, dorados en los bordes, acompa\u00f1ados de rebanadas de jam\u00f3n crujiente y un hilo de miel que brillaba bajo la luz matutina. En la m\u00e1quina de caf\u00e9, mezcl\u00e9 un cappuccino cremoso, la espuma formaba remolinos perfectos. Coloqu\u00e9 todo en la mesita de la sala, y como toque final, busqu\u00e9 un florero peque\u00f1o en un estante y lo adorn\u00e9 con una rosa que encontr\u00e9 en un mercado cercano. La mesa era un cuadro acogedor, un gesto que esperaba hablara m\u00e1s alto que mis palabras.<\/p>\n<p>Justo cuando ajustaba la rosa en el florero, la puerta principal se abri\u00f3. Regina entr\u00f3, su uniforme de enfermera estaba ligeramente arrugado, con cansancio dibujado en sus ojeras, pero con esa chispa en los ojos que nunca parec\u00eda apagarse. Se detuvo en seco, su bolso colgaba de un hombro, y mir\u00f3 la mesa con una mezcla de sorpresa y desconfianza.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEsto qu\u00e9 significa, Adri\u00e1n? \u2014pregunt\u00f3, te\u00f1ida de curiosidad, mientras dejaba el bolso en el sill\u00f3n y se acercaba, los tacones de sus zapatillas resonaban en el suelo.<\/p>\n<p>\u2014Solo quise prepararte el desayuno antes de que te vayas a dormir \u2014dije, encogi\u00e9ndome de hombros, aunque mi coraz\u00f3n lat\u00eda con fuerza\u2014. Es mi manera de agradecerte por dejarme quedarme aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Ella lade\u00f3 la cabeza, sus labios se curvaron en una sonrisa que hizo que el aire se sintiera m\u00e1s ligero. Sin decir nada, se acerc\u00f3 y me envolvi\u00f3 en un abrazo c\u00e1lido, su cuerpo se presion\u00f3 contra el m\u00edo. El aroma de su perfume, mezclado con un leve rastro de antis\u00e9ptico del hospital, me envolvi\u00f3. Antes de que pudiera reaccionar, sus labios rozaron los m\u00edos en un piquito fugaz, suave como un susurro, pero suficiente para encender un cosquilleo en mi piel.<\/p>\n<p>\u2014Gracias \u2014murmur\u00f3, su aliento c\u00e1lido contra mi mejilla\u2014. Nadie hab\u00eda hecho algo as\u00ed por m\u00ed. Nunca.<\/p>\n<p>Nos sentamos a la mesa, con los hot cakes humeando entre nosotros, el cappuccino llenando el aire con su aroma tostado. Mientras com\u00edamos, la conversaci\u00f3n fluy\u00f3 como en los viejos tiempos. Re\u00edmos recordando nuestra infancia, esa tarde en la primaria cuando, en un juego inocente, \u201cnos casamos\u201d en aquella kermesse, con anillos de papel y promesas solemnes de que alg\u00fan d\u00eda ser\u00eda real.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe acuerdas de lo serio que estabas? \u2014dijo mi prima, limpi\u00e1ndose una gota de miel de la comisura de los labios con una risa\u2014. Juraste que me construir\u00edas una casa con piscina.<\/p>\n<p>\u2014Y t\u00fa prometiste que ser\u00edas mi enfermera personal \u2014repliqu\u00e9, gui\u00f1\u00e1ndole un ojo, mi voz cargada de un flirteo que no pude contener.<\/p>\n<p>Ella se rio, pero sus ojos se detuvieron en los m\u00edos un segundo m\u00e1s de lo necesario, un destello de algo m\u00e1s profundo brillando tras sus anteojos. Terminamos el desayuno entre bromas, pero el aire entre nosotros estaba cargado, como si cada palabra escondiera una intenci\u00f3n no dicha.<\/p>\n<p>\u2014Ya no puedo m\u00e1s, necesito dormir \u2014dijo al fin, estir\u00e1ndose con un bostezo que dej\u00f3 ver la curva de su cuello. Se levant\u00f3, dejando su plato vac\u00edo, y me dio una \u00faltima mirada\u2014. No te acostumbres a mimarme tanto, primito. Podr\u00eda gustarme demasiado.<\/p>\n<p>\u2014Ese es el plan \u2014respond\u00ed, mi voz era baja, mientras ella desaparec\u00eda en su habitaci\u00f3n con una sonrisa que promet\u00eda m\u00e1s de lo que dec\u00eda.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 solo en la sala, con el sabor del cappuccino a\u00fan en mi lengua, mi mente dando vueltas. Esa rosa, ese piquito, esa promesa infantil que ahora resonaba como un desaf\u00edo. Quer\u00eda m\u00e1s que su cama, m\u00e1s que su ropa interior o sus secretos. Quer\u00eda que Regina fuera m\u00eda.<\/p>\n<p>Era viernes, y con el fin de semana libre antes de empezar en la empresa el lunes, me acomod\u00e9 en el sill\u00f3n con un cappuccino fresco, el aroma tostado llenaba la sala. Abr\u00ed mi laptop, navegando sin rumbo por internet, leyendo art\u00edculos dispersos hasta que la pantalla del televisor me llam\u00f3. Puse Suits, mi serie favorita, y me perd\u00ed en los enredos de Harvey Specter, sus trajes impecables y su descaro para salir de cualquier l\u00edo. Las horas se deslizaron sin darme cuenta, y cuando el reloj marc\u00f3 las cinco de la tarde, lleg\u00f3 la pizza que hab\u00eda pedido. El olor a pepperoni y queso derretido inund\u00f3 el departamento mientras colocaba la caja en la mesita de centro. Encend\u00ed Porky&#8217;s en la tele, una pel\u00edcula que siempre me sacaba una risa culpable. El aire se hab\u00eda vuelto fresco, as\u00ed que tir\u00e9 una frazada gruesa sobre mis piernas, hundiendo los pies en su suavidad.<\/p>\n<p>Entonces, la puerta de la habitaci\u00f3n de mi prima cruji\u00f3. Sali\u00f3, a\u00fan con el sue\u00f1o pegado en los ojos, tall\u00e1ndoselos con el dorso de la mano. Llevaba un mini short rosa pastel que apenas cubr\u00eda la curva de sus nalgas, la tela era tan ajustada que delineaba cada cent\u00edmetro de su figura. Su brasier, negro con un toque de encaje, abrazaba sus pechos, realz\u00e1ndolos de una manera que me hizo tragar saliva. Su cabello casta\u00f1o ca\u00eda en ondas desordenadas sobre sus hombros, y la luz de la tarde, filtr\u00e1ndose por la ventana, hac\u00eda que su piel pareciera a\u00fan m\u00e1s p\u00e1lida, casi luminosa.<\/p>\n<p>Sin decir nada, se acerc\u00f3 a la mesita, dej\u00e1ndome ver sus redondas nalgas, tom\u00f3 una rebanada de pizza, el queso se estir\u00f3 en hilos dorados, y con un movimiento audaz, arranc\u00f3 la frazada de mis piernas.<\/p>\n<p>\u2014Oye, qu\u00e9 fr\u00edo \u2014protest\u00e9, pero mi voz se apag\u00f3 cuando se dej\u00f3 caer a mi lado, tan cerca que nuestras piernas se entrelazaron, la calidez de su piel contra la m\u00eda enviaba un escalofr\u00edo por mi espalda. Volvi\u00f3 a cubrirnos con la frazada, su cuerpo pegado al m\u00edo, y apoy\u00f3 la cabeza en mi hombro, mordiendo la pizza con una naturalidad que contrastaba con la tormenta que desataba en m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPorky&#8217;s? \u00bfEn serio, Adri\u00e1n? \u2014dijo, su voz somnolienta pero te\u00f1ida de diversi\u00f3n, mientras masticaba lentamente\u2014. Eres un cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>\u2014Es un cl\u00e1sico por algo \u2014respond\u00ed, intentando sonar relajado, aunque mi coraz\u00f3n lat\u00eda tan fuerte que tem\u00eda que ella lo notara. Su cercan\u00eda era abrumadora: el roce de sus muslos desnudos contra los m\u00edos, el calor de su aliento en mi cuello, el leve movimiento de sus pechos al respirar. Mi cuerpo reaccionaba con una urgencia que apenas pod\u00eda contener, la idea de deslizar mis manos bajo ese short y explorar cada rinc\u00f3n de su piel casi me nublaba la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula termin\u00f3, los cr\u00e9ditos se deslizaban por la pantalla mientras el silencio se asentaba en la sala, roto solo por el crujido ocasional del sill\u00f3n bajo nuestro peso. Regina, a\u00fan acurrucada contra m\u00ed, levant\u00f3 la cabeza de mi hombro, su cabello desordenado ca\u00eda en mechones sobre su rostro. La frazada segu\u00eda envolvi\u00e9ndonos, un capullo c\u00e1lido que hac\u00eda que su cercan\u00eda fuera casi insoportable.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 planes tienes para ma\u00f1ana? \u2014pregunt\u00f3, su voz era suave, con ese dejo somnoliento que la hac\u00eda sonar a\u00fan m\u00e1s \u00edntima. Sus dedos jugaban distra\u00eddamente con el borde de la frazada, rozando mi pierna en el proceso.<\/p>\n<p>\u2014Realmente no tengo nada en mente \u2014admit\u00ed, mi mirada estaba atrapada en la curva de sus labios mientras hablaba\u2014. \u00bfAlguna idea?<\/p>\n<p>Sus ojos brillaron tras los anteojos, y una sonrisa traviesa se dibuj\u00f3 en su rostro. \u2014Vamos al zool\u00f3gico de Guadalajara \u2014propuso, incorpor\u00e1ndose un poco, el movimiento hizo que su brasier resaltara a\u00fan m\u00e1s la forma de sus pechos\u2014. Hace a\u00f1os que no voy, y creo que ser\u00eda divertido.<\/p>\n<p>\u2014Me parece perfecto \u2014respond\u00ed, imagin\u00e1ndola, caminando a mi lado bajo el sol, su risa llenando el aire. La idea de pasar un d\u00eda entero con ella, fuera de este departamento cargado de tensi\u00f3n, era tan tentadora como peligrosa.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1\u2026<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_61788\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"61788\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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