{"id":61810,"date":"2025-08-30T00:02:01","date_gmt":"2025-08-29T22:02:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=61810"},"modified":"2025-08-29T18:04:06","modified_gmt":"2025-08-29T16:04:06","slug":"mi-cachonda-prima-enfermera-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-cachonda-prima-enfermera-2\/","title":{"rendered":"Mi cachonda prima enfermera (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"61810\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">31<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Seguimos viendo pel\u00edculas, una tras otra, perdi\u00e9ndonos en comedias ligeras y alg\u00fan drama que apenas prest\u00e1bamos atenci\u00f3n. El reloj avanzaba, y cerca de la medianoche, not\u00e9 que Regina se hab\u00eda quedado dormida otra vez, su cabeza permanec\u00eda apoyada en mi pecho, su respiraci\u00f3n era lenta y r\u00edtmica. La frazada hab\u00eda resbalado, dejando al descubierto sus muslos, la tela de su mini short rosa abrazaba cada curva con una precisi\u00f3n que me hac\u00eda apretar los dientes.<\/p>\n<p>Con cuidado, me levant\u00e9 del sill\u00f3n, deslizando mis brazos bajo su cuerpo para cargarla. Su peso era ligero, pero la sensaci\u00f3n de su piel c\u00e1lida contra mis manos era abrumadora. Mientras la llevaba a su habitaci\u00f3n, no pude resistir el impulso: mis manos se deslizaron un instante hacia sus nalgas, firmes y suaves bajo la tela fina del short. Fue una caricia fugaz, pero suficiente para enviar una corriente de deseo por todo mi cuerpo, una delicia prohibida que me hizo contener el aliento.<\/p>\n<p>La recost\u00e9 en su cama, las s\u00e1banas blancas estaban bajo su figura. La luz de la luna se filtraba por la ventana, ba\u00f1ando su piel en un resplandor plateado que resaltaba la curva de su cuello y el contorno de sus pechos. La cubr\u00ed con cuidado, asegur\u00e1ndome de que estuviera c\u00f3moda, pero antes de irme, me inclin\u00e9 hacia ella. Mis labios encontraron los suyos en un beso lento, m\u00e1s largo de lo que hab\u00eda planeado, saboreando la suavidad de su boca dormida, el leve sabor a pizza a\u00fan presente. No se movi\u00f3, pero un suspiro apenas audible escap\u00f3 de ella, y mi coraz\u00f3n dio un vuelco.<\/p>\n<p>\u2014Descansa, Regina \u2014susurr\u00e9, mi voz apenas un murmullo en la penumbra. Sal\u00ed de la habitaci\u00f3n, cerrando la puerta con suavidad, y me dej\u00e9 caer en el sill\u00f3n de la sala. El coj\u00edn a\u00fan conservaba el calor de nuestros cuerpos, y mientras me acomodaba, mi mente ya estaba en el d\u00eda siguiente. Cerr\u00e9 los ojos, el deseo ardiendo en mi pecho, sabiendo que cada paso con ella era un juego delicado, pero uno que estaba decidido a jugar.<\/p>\n<p>El sol de la ma\u00f1ana del s\u00e1bado calentaba las calles de Guadalajara, y me vest\u00ed para el calor: una bermuda caqui, holgada, que dejaba mis piernas respirar, una playera blanca que se ajustaba justo lo suficiente a mi torso, y una gorra a juego que me daba un aire relajado. Me mir\u00e9 al espejo, satisfecho, listo para un d\u00eda con Regina. Ella sali\u00f3 de su habitaci\u00f3n como un rayo de luz, envuelta en un vestido floral que flotaba sobre su figura, ligero como una brisa.<\/p>\n<p>La tela, casi trasl\u00facida bajo la luz del sol, delineaba la silueta de sus pezones, un detalle que hizo que mi pulso se acelerara. Su cabello casta\u00f1o ca\u00eda en ondas suaves, y los anteojos de nerd le daban ese toque inocente que contrastaba con la sensualidad descarada de su atuendo. Estaba radiante, y no pude contenerme.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 excitante te ves, prima! \u2014solt\u00e9, lleno de admiraci\u00f3n, mientras mis ojos recorr\u00edan cada cent\u00edmetro de su figura.<\/p>\n<p>Ella se sonroj\u00f3, sus mejillas ti\u00f1\u00e9ndose de un rosa suave, y agit\u00f3 la mano como para espantar mis palabras. \u2014C\u00e1llate, tonto, ya v\u00e1monos \u2014dijo, riendo, pero el brillo en sus ojos me dijo que el cumplido no le hab\u00eda molestado en absoluto.<\/p>\n<p>Salimos del departamento, el aire c\u00e1lido nos envolvi\u00f3. Me dirig\u00ed hacia su coche, pero ella me detuvo con un gesto. \u2014Mejor pedimos un Uber \u2014propuso, ajust\u00e1ndose el vestido con un movimiento que hizo que la tela se pegara a\u00fan m\u00e1s a sus curvas\u2014. M\u00e1s c\u00f3modo, \u00bfno?<\/p>\n<p>\u2014No hay problema \u2014respond\u00ed, sacando mi tel\u00e9fono para pedir el auto. Mientras esper\u00e1bamos, no pod\u00eda apartar la vista de ella, de c\u00f3mo la brisa jugaba con el dobladillo de su vestido, levant\u00e1ndolo lo justo para insinuar la piel p\u00e1lida de sus muslos.<\/p>\n<p>El Uber lleg\u00f3, un sed\u00e1n gris que reluc\u00eda bajo el sol. Regina subi\u00f3 primero, y cuando lo hizo, el vestido se tens\u00f3 contra su cuerpo, marcando el contorno de una tanga de encaje que se dibujaba con una claridad casi cruel. Mi respiraci\u00f3n se entrecort\u00f3. Fingiendo un tropiezo al subir, apoy\u00e9 una mano en su cadera, mis dedos rozaron la curva firme de sus nalgas. La sensaci\u00f3n fue el\u00e9ctrica, un destello de calor que me recorri\u00f3 entero.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay, primo, para eso son, pero se piden! \u2014dijo Regina, girando el rostro hacia m\u00ed con una sonrisa p\u00edcara, sus anteojos reflejaban un destello del sol.<\/p>\n<p>\u2014Entonces d\u00e1melas \u2014repliqu\u00e9, con atrevimiento que no pude contener. Ella solt\u00f3 una carcajada cristalina, echando la cabeza hacia atr\u00e1s, y el sonido llen\u00f3 el auto como una melod\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Ya, comp\u00f3rtate \u2014respondi\u00f3, d\u00e1ndome un empuj\u00f3n juguet\u00f3n mientras se acomodaba en el asiento. Nuestras piernas se rozaron al sentarnos, y ella no hizo nada por apartarse, dejando que el contacto permaneciera, c\u00e1lido y deliberado, bajo la tela ligera de su vestido.<\/p>\n<p>El trayecto al zool\u00f3gico fue una danza de miradas y roces. Regina se\u00f1alaba por la ventana, hablando de los leones y los elefantes que quer\u00eda ver, pero yo apenas escuchaba, perdido en la forma en que sus labios se mov\u00edan, en el leve balanceo de sus pechos con cada bache del camino.<\/p>\n<p>\u2014Oye, \u00bfme est\u00e1s escuchando o solo me est\u00e1s mirando? \u2014pregunt\u00f3 de pronto, ladeando la cabeza con una ceja arqueada.<\/p>\n<p>\u2014Un poco de las dos cosas \u2014admit\u00ed, mi sonrisa traicionando mis pensamientos. Ella rod\u00f3 los ojos, pero su mano encontr\u00f3 mi rodilla, un toque ligero que pareci\u00f3 accidental, aunque ambos sab\u00edamos que no lo era.<\/p>\n<p>\u2014Eres imposible, Adri\u00e1n \u2014susurr\u00f3, pero su voz ten\u00eda un matiz c\u00e1lido, casi invitador, que hizo que mi piel se erizara.<\/p>\n<p>El auto se detuvo frente al zool\u00f3gico, pero el juego entre nosotros apenas comenzaba. Bajamos, el sol calentando nuestras espaldas, y mientras camin\u00e1bamos hacia la entrada, su cadera roz\u00f3 la m\u00eda, un contacto fugaz pero intencional que promet\u00eda un d\u00eda lleno de tentaciones.<\/p>\n<p>El sol ard\u00eda sobre el zool\u00f3gico de Guadalajara, su luz dorada se filtraba entre los \u00e1rboles mientras pag\u00e1bamos las entradas. Regina, con su vestido floral ondeando al ritmo de la brisa, me tom\u00f3 de la mano en cuanto cruzamos la entrada. Sus dedos, suaves y c\u00e1lidos, se entrelazaron con los m\u00edos con una naturalidad que me hizo sentir como si fu\u00e9ramos algo m\u00e1s que primos. Camin\u00e1bamos como novios, sus pasos ligeros acompasados con los m\u00edos, su risa resonaba cada vez que un mono saltaba de rama en rama o un pavo real desplegaba su cola en un espect\u00e1culo de colores.<\/p>\n<p>\u2014Ven, mira los flamencos, \u00a1son tan rid\u00edculamente elegantes! \u2014dijo ella, tirando de mi mano hacia un estanque donde las aves rosadas se balanceaban sobre una pata. Su entusiasmo era contagioso, pero mi atenci\u00f3n estaba dividida: la tela de su vestido se pegaba a su cuerpo con cada movimiento, marcando la curva de su cintura y el contorno de sus pezones, que se insinuaban sin pudor bajo la tela fina.<\/p>\n<p>La abrac\u00e9 por la cintura, mis manos rozaban la suavidad de sus costados, y en un impulso juguet\u00f3n, la levant\u00e9 del suelo, mis dedos se deslizaban deliberadamente por la parte trasera de sus muslos, tan cerca de sus nalgas que sent\u00ed el calor de su piel. Ella solt\u00f3 una risita, d\u00e1ndome un golpecito en el pecho.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1B\u00e1jame, loco! \u2014protest\u00f3, pero su voz ten\u00eda un matiz juguet\u00f3n, y no hizo nada por apartarse cuando la dej\u00e9 en el suelo, mis manos demoraron un segundo m\u00e1s en sus caderas.<\/p>\n<p>Nos tomamos selfies frente a los elefantes, su trompa alzada como un tel\u00f3n de fondo. En una foto, Regina se inclin\u00f3 hacia m\u00ed, sus labios a un suspiro de los m\u00edos, sus ojos brillando tras los anteojos con una promesa que me hac\u00eda contener el aliento. \u2014Casi nos besamos, Adri\u00e1n \u2014susurr\u00f3, revisando la foto en mi tel\u00e9fono, su hombro rozando el m\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014Tal vez deber\u00edamos intentarlo de verdad \u2014respond\u00ed. Ella solo sonri\u00f3, mordi\u00e9ndose el labio, y cambi\u00f3 de tema, se\u00f1alando a un le\u00f3n que bostezaba en la distancia.<\/p>\n<p>En otro momento, frente a la jaula de los tigres, se puso delante de m\u00ed para otra selfie, su cuerpo peg\u00e1ndose al m\u00edo con una deliberaci\u00f3n que no pod\u00eda ser casual. Sus nalgas, firmes y redondeadas, se presionaron contra mi entrepierna, y mi erecci\u00f3n, imposible de ocultar, respondi\u00f3 al instante. Intent\u00e9 ajustarme la bermuda, agradeciendo su holgura, pero Regina gir\u00f3 el rostro, su sonrisa traviesa dici\u00e9ndome que sab\u00eda exactamente lo que provocaba.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde en el SkyZoo, la brisa c\u00e1lida revolv\u00eda el vestido floral de mi prima mientras el paisaje del zool\u00f3gico se desplegaba bajo nosotros. Est\u00e1bamos sentados en el peque\u00f1o asiento, nuestros cuerpos apretados en el espacio reducido, sus muslos rozaban los m\u00edos bajo la tela ligera. De pronto, su mano se desliz\u00f3, aparentemente por accidente, y aterriz\u00f3 en mi muslo, justo donde la evidencia de mi deseo era imposible de ignorar. Sus dedos rozaron mi erecci\u00f3n a trav\u00e9s de la bermuda, y sus ojos se abrieron, un destello de sorpresa cruzando su rostro.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay, primo, \u00a1qu\u00e9 chorizote! \u2014 exclam\u00f3, entre risas, sus mejillas ti\u00f1\u00e9ndose de un rosa suave bajo la luz del sol.<\/p>\n<p>Sin pensarlo, tom\u00e9 su mano y la guie para que sintiera toda la longitud, mi coraz\u00f3n lat\u00eda con fuerza. \u2014Si\u00e9ntelo bien, primita \u2014 murmur\u00e9, mi voz estaba cargada de desaf\u00edo.<\/p>\n<p>Ella apret\u00f3 por un instante, un apret\u00f3n firme que envi\u00f3 una corriente de calor por mi cuerpo, pero luego retir\u00f3 la mano con una risa. \u2014Eres un tonto, Adri\u00e1n \u2014dijo, sacudiendo la cabeza, sus anteojos reflejaban el brillo del atardecer. Pero la chispa en sus ojos no ment\u00eda; el juego estaba lejos de terminar.<\/p>\n<p>\u2014Cuando gustes, te lo puedes comer \u2014respond\u00ed, mientras la miraba fijamente.<\/p>\n<p>Regina volte\u00f3 hacia m\u00ed, su sonrisa fue lenta y peligrosa, pero no respondi\u00f3. En cambio, se\u00f1al\u00f3 los animales abajo, cambiando el tema con una facilidad que me desconcert\u00f3. \u2014Mira, los elefantes est\u00e1n jugando en el agua \u2014dijo, con voz ligera, como si nada hubiera pasado. Habl\u00f3 del paisaje, de las copas de los \u00e1rboles que se mec\u00edan en la brisa, del horizonte te\u00f1ido de naranja, pero su mano segu\u00eda rozando mi pierna, un contacto fugaz que manten\u00eda mi piel en llamas.<\/p>\n<p>Cuando bajamos del SkyZoo, todo sigui\u00f3 como si aquel momento no hubiera ocurrido. Sus dedos volvieron a entrelazarse con los m\u00edos, y caminamos como si fu\u00e9ramos algo m\u00e1s, sus risas y roces tej\u00edan una intimidad que no necesitaba palabras. Nos detuvimos en un puesto de comida, compartiendo un par de hamburguesas y papas a la francesa, ella rob\u00f3 una papa de mi plato.<\/p>\n<p>\u2014Oye, ese era m\u00eda \u2014protest\u00e9, fingiendo indignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Comparte, primo, no seas ego\u00edsta \u2014respondi\u00f3, lamiendo una gota de c\u00e1tsup de su dedo con una lentitud que parec\u00eda calculada para torturarme.<\/p>\n<p>Para cerrar el d\u00eda, subimos al trenecito que recorr\u00eda el zool\u00f3gico, nuestros cuerpos apretados en el asiento estrecho, su cadera presionada contra la m\u00eda. Cada curva del camino hac\u00eda que su cuerpo se deslizara m\u00e1s cerca, y aunque no dijo nada, la forma en que sus dedos jugaban con el borde de mi playera hablaba por s\u00ed sola.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSabes? Este lugar es m\u00e1s divertido contigo \u2014dijo, apoyando la barbilla en mi hombro, su aliento c\u00e1lido rozaba mi cuello.<\/p>\n<p>\u2014Es porque sabes que te estoy mirando \u2014respond\u00ed, mi mano descans\u00f3 en su rodilla, mis dedos trazando c\u00edrculos lentos sobre su piel suave.<\/p>\n<p>Ella rio, pero no apart\u00f3 mi mano. \u2014Cuidado, Adri\u00e1n, que el tren no es tan privado \u2014susurr\u00f3, con esa mezcla de inocencia y provocaci\u00f3n que me volv\u00eda loco.<\/p>\n<p>El tren lleg\u00f3 al final del recorrido, y bajamos, para salir del zool\u00f3gico. Pedimos otro Uber, y mientras esper\u00e1bamos, Regina se apoy\u00f3 en m\u00ed, su cuerpo c\u00e1lido y relajado contra el m\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014Hoy fue perfecto, pero estoy agotada \u2014dijo, mientras el auto se acercaba.<\/p>\n<p>\u2014Ya vamos a casa, yo tambi\u00e9n estoy muy cansado, pero me divert\u00ed mucho contigo \u2014respond\u00ed, mi mano apret\u00f3 la suya con una promesa silenciosa.<\/p>\n<p>El Uber avanzaba por las calles de Guadalajara, el crep\u00fasculo ti\u00f1endo el cielo de un violeta profundo. Regina, con esa naturalidad que desarmaba cualquier resistencia, se recost\u00f3 en el asiento trasero, levantando sus piernas y apoyando la cabeza en mi regazo. Su vestido floral se desliz\u00f3 apenas, dejando al descubierto la curva impecable de sus nalgas, la tela de su tanga asomando como un secreto a medio revelar. Mis dedos encontraron su cabello, acarici\u00e1ndolo en un gesto lento, casi hipn\u00f3tico, mientras mis ojos se perd\u00edan en la silueta de su cuerpo, la piel p\u00e1lida brillando bajo la luz tenue que se filtraba por la ventana.<\/p>\n<p>\u2014Sigue, no pares \u2014murmur\u00f3, con su voz somnolienta pero c\u00e1lida, mientras se acurrucaba m\u00e1s contra m\u00ed. El roce de su mejilla contra mi muslo era una tortura dulce, y mi cuerpo respond\u00eda con una urgencia que apenas pod\u00eda contener.<\/p>\n<p>El traqueteo del auto me fue venciendo, y el sue\u00f1o me atrap\u00f3, mi cabeza cay\u00f3 hacia atr\u00e1s. En alg\u00fan momento, una sensaci\u00f3n c\u00e1lida y h\u00fameda me envolvi\u00f3, como si unos labios suaves exploraran mi erecci\u00f3n. Mi respiraci\u00f3n se aceler\u00f3, pero no abr\u00ed los ojos, convencido de que era un sue\u00f1o, una fantas\u00eda tejida por el deseo que Regina hab\u00eda encendido todo el d\u00eda. Cuando por fin parpade\u00e9, ella segu\u00eda all\u00ed, inm\u00f3vil, su rostro tranquilo en mi regazo, como si nada hubiera pasado. Sacud\u00ed la cabeza, confundido, el calor aun palpitaba en mi entrepierna.<\/p>\n<p>El auto se detuvo frente al departamento, la ciudad ya estaba envuelta en la penumbra. Baj\u00e9 primero, extendiendo una mano para ayudarla. Regina se incorpor\u00f3, estir\u00e1ndose con un movimiento que hizo que su vestido se ajustara a\u00fan m\u00e1s a sus curvas.<\/p>\n<p>\u2014Tu chorizo se quiere salir \u2014dijo de pronto, se\u00f1alando mi entrepierna con una risa que reson\u00f3 en el aire fresco de la noche.<\/p>\n<p>Baj\u00e9 la mirada, horrorizado, y vi que la bragueta de mi bermuda estaba abierta, dejando entrever m\u00e1s de lo que deber\u00eda. La sub\u00ed de inmediato, el calor subi\u00f3 por mi rostro. \u2014\u00a1Maldita sea, Regina! \u2014protest\u00e9, pero su risa era tan contagiosa que no pude evitar sonre\u00edr.<\/p>\n<p>\u2014Tranquilo, solo yo lo vi \u2014respondi\u00f3, gui\u00f1\u00e1ndome un ojo mientras abr\u00eda la puerta del departamento, su cadera balance\u00e1ndose con una deliberaci\u00f3n que me hizo apretar los dientes.<\/p>\n<p>Entramos, el ambiente c\u00e1lido del departamento contrastando con el fresco exterior.<\/p>\n<p>\u2014Voy a ducharme primero \u2014anunci\u00f3 Regina, desapareciendo hacia el ba\u00f1o. El sonido del agua comenz\u00f3 a filtrarse por la puerta, y mi mente, traicionera, evoc\u00f3 im\u00e1genes de ella bajo el chorro, el agua resbalando por su piel, sus manos recorriendo los mismos lugares que yo anhelaba tocar.<\/p>\n<p>Cuando sali\u00f3, envuelta en una bata de seda que se ce\u00f1\u00eda a su cuerpo a\u00fan h\u00famedo, su cabello goteando en mechones oscuros, apenas pude mirarla sin que mi pulso se disparara. \u2014Tu turno \u2014dijo, se\u00f1alando el ba\u00f1o con una sonrisa que parec\u00eda saber exactamente lo que provocaba.<\/p>\n<p>El ba\u00f1o a\u00fan estaba cargado del vapor de la ducha de Regina, el aire era denso con el aroma dulce de su jab\u00f3n. Al acercarme a la regadera, mis ojos captaron un destello de encaje colgado en la llave: la tanga que Regina hab\u00eda usado en el zool\u00f3gico, esa prenda que se marcaba bajo su vestido floral y que hab\u00eda encendido mi imaginaci\u00f3n todo el d\u00eda. Estaba limpia y mojada, la tela blanca reluciente, pero no pude resistirme.<\/p>\n<p>La tom\u00e9 entre mis dedos, la suavidad del encaje roz\u00f3 mi piel, y la acerqu\u00e9 a mi rostro. Inhal\u00e9 profundamente, buscando un eco de su esencia, imaginando el calor de su panocha, la curva de sus nalgas que hab\u00eda rozado en el Uber. El recuerdo de ese sue\u00f1o en el auto me golpe\u00f3 con fuerza: la sensaci\u00f3n de unos labios c\u00e1lidos envolvi\u00e9ndome, la duda de si Regina hab\u00eda cruzado una l\u00ednea en la penumbra del trayecto.<\/p>\n<p>Bajo el chorro de la ducha, el agua caliente ca\u00eda sobre mis hombros, y no pude contenerme. Mi mano encontr\u00f3 mi erecci\u00f3n, y mientras el vapor me envolv\u00eda, me perd\u00ed en una fantas\u00eda donde mi prima y yo no est\u00e1bamos en el zool\u00f3gico rodeados de gente, sino solos, escondidos tras un rinc\u00f3n de \u00e1rboles, su vestido levantado, sus piernas abiertas para m\u00ed. Imagin\u00e9 su cuerpo contra el m\u00edo, sus gemidos ahogados mientras yo la penetraba con urgencia, el calor de su piel mezcl\u00e1ndose con el m\u00edo. El cl\u00edmax lleg\u00f3 r\u00e1pido, un estallido que me dej\u00f3 jadeando, el agua llev\u00e1ndose mi liberaci\u00f3n mientras mi mente segu\u00eda atrapada en ella.<\/p>\n<p>Termin\u00e9 de ducharme, pero antes de salir, tom\u00e9 una decisi\u00f3n audaz. No lav\u00e9 la tanga. Quer\u00eda que Regina supiera, que encontrara el rastro de mi deseo impregnado en su prenda. La colgu\u00e9 exactamente donde la hab\u00eda dejado, el encaje brillando bajo la luz del ba\u00f1o, una provocaci\u00f3n silenciosa que esperaba que ella notara. Me envolv\u00ed en una toalla, el aire fresco de la sala me hizo estremecer, y me dirig\u00ed a mi maleta para ponerme un short gris, holgado pero lo bastante ajustado para insinuar. Con cuidado, lo acomod\u00e9 de manera que, al recostarme, mi verga pudiera asomarse, una invitaci\u00f3n deliberada si Regina decid\u00eda acercarse.<\/p>\n<p>Me dej\u00e9 caer en el sill\u00f3n, la frazada de la noche anterior a\u00fan doblada a un lado, y cerr\u00e9 los ojos, fingiendo dormir. Pero mi mente estaba despierta, vibrando con la anticipaci\u00f3n de su reacci\u00f3n.<\/p>\n<p>El sill\u00f3n cruji\u00f3 bajo mi peso mientras fing\u00eda dormir, la penumbra del departamento me envolv\u00eda. La puerta de su habitaci\u00f3n se abri\u00f3 con un chasquido suave, y escuch\u00e9 sus pasos descalzos acerc\u00e1ndose, sigilosos como un susurro. Mi coraz\u00f3n lat\u00eda con fuerza, pero mantuve los ojos cerrados, mi cuerpo inm\u00f3vil, aunque cada fibra de m\u00ed estaba alerta. Entonces, lo sent\u00ed: una caricia lenta, casi tentativa, sobre mi short, sus dedos rozaban mi erecci\u00f3n a trav\u00e9s de la tela. La sensaci\u00f3n fue el\u00e9ctrica, un cosquilleo que me hizo apretar los dientes para no reaccionar.<\/p>\n<p>Sus manos, c\u00e1lidas y seguras, deslizaron el borde de mi short, liberando mi verga, que ya palpitaba de deseo. Luego, la humedad de su boca me envolvi\u00f3, lenta al principio, sus labios suaves desliz\u00e1ndose sobre m\u00ed con una destreza que me rob\u00f3 el aliento. Me hice el dormido, aunque mi cuerpo traicionaba mi farsa, mi erecci\u00f3n se endurec\u00eda bajo su lengua. Regina se mov\u00eda con una mezcla de audacia y voracidad, sus gemidos ahogados vibrando contra mi piel mientras se atragantaba, el sonido h\u00famedo de su garganta llenaba el silencio. Era una danza de placer crudo, su boca reclam\u00e1ndome con una intensidad que me llevaba al borde.<\/p>\n<p>No pude contenerme por mucho tiempo. Con un estremecimiento que recorri\u00f3 mi cuerpo, me derram\u00e9 en su garganta, un cl\u00edmax que me dej\u00f3 jadeando en silencio, mi mente nublada por la intensidad del momento. Regina trag\u00f3, su lengua limpi\u00f3 cada rastro antes de sacar mi pene de su boca con una delicadeza que contrastaba con la ferocidad de segundos antes. Acomod\u00f3 mi short con cuidado, como si nunca hubiera pasado nada, y se levant\u00f3. Su voz, con un susurro travieso, cort\u00f3 el aire.<\/p>\n<p>\u2014Tan deliciosa como en el Uber, primito \u2014dijo, y antes de que pudiera procesarlo, sus pasos r\u00e1pidos se perdieron en direcci\u00f3n a su habitaci\u00f3n, la puerta se cerr\u00f3 tras ella con un clic suave.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 all\u00ed, inm\u00f3vil, el coraz\u00f3n retumbaba en mi pecho, la certeza golpe\u00e1ndome como un rel\u00e1mpago: lo del Uber no hab\u00eda sido un sue\u00f1o. Regina hab\u00eda cruzado esa l\u00ednea, y ahora lo hab\u00eda hecho de nuevo, sin pedir permiso, sin disculpas. Una parte de m\u00ed se arrepinti\u00f3 de no haber abierto los ojos, de no haberla tomado entre mis brazos para llevarla m\u00e1s lejos, para reclamarla en ese mismo sill\u00f3n. Pero otra parte, la que a\u00fan palpitaba con el eco de su boca, sab\u00eda que esto era solo el comienzo.<\/p>\n<p>\u2014Regina, vas a ser m\u00eda \u2014murmur\u00e9 al vac\u00edo, con mi voz cargada de una determinaci\u00f3n feroz. Me acomod\u00e9 para dormir, aunque el sue\u00f1o tardar\u00eda en llegar. Mi mente estaba llena de ella: su risa, su cuerpo, la promesa de lo que vendr\u00eda.<\/p>\n<p>La luz del amanecer se colaba por las cortinas, ba\u00f1ando la sala en un resplandor dorado. Yo estaba en la cocina, mordiendo un pan tostado con mermelada, el caf\u00e9 humeando en una taza a mi lado, cuando Regina sali\u00f3 de su habitaci\u00f3n. Su uniforme de enfermera, impecable y ce\u00f1ido, abrazaba cada curva de su cuerpo: la falda marcaba sus caderas, la blusa blanca resaltaba la suavidad de su pecho, la tela estir\u00e1ndose justo lo suficiente para insinuar lo que hab\u00eda debajo. Sus anteojos de nerd, ligeramente ladeados, le daban un aire de inocencia que contrastaba con la sensualidad descarada que desprend\u00eda. No pod\u00eda apartar la mirada, mi mano detenida a medio camino de mi boca.<\/p>\n<p>\u2014Ay, prima, c\u00f3mo me encantas con ese uniforme \u2014dije, dejando el pan en el plato mientras mis ojos recorr\u00edan su figura sin disimulo.<\/p>\n<p>Regina se detuvo, girando lentamente hacia m\u00ed, una sonrisa traviesa curv\u00f3 sus labios. \u2014S\u00e9 que te gustar\u00eda m\u00e1s verme sin \u00e9l \u2014respondi\u00f3, con tono provocador, sus ojos brillaron tras los cristales con una promesa que hizo que mi pulso se acelerara.<\/p>\n<p>\u2014La verdad, s\u00ed \u2014admit\u00ed, inclin\u00e1ndome hacia adelante en la silla\u2014. \u00bfTe espero en la noche para cenar?<\/p>\n<p>Ella se acerc\u00f3, sus pasos fueron lentos y deliberados, el sonido de sus zapatillas destacaba en el silencio del departamento. Sin decir nada, se inclin\u00f3 hacia m\u00ed, sus labios encontraron los m\u00edos en un beso breve pero intenso, un roce h\u00famedo que me dej\u00f3 sin aliento. Su mano, audaz y segura, se desliz\u00f3 bajo la mesa, apretando mi erecci\u00f3n a trav\u00e9s de la tela de mi short con una presi\u00f3n que me hizo contener un gemido.<\/p>\n<p>\u2014Prepara algo delicioso para m\u00ed, Adri\u00e1n \u2014susurr\u00f3 contra mi boca, su aliento c\u00e1lido reson\u00f3 en mi piel antes de apartarse, sus dedos demor\u00e1ndose un segundo m\u00e1s de lo necesario.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 congelado, el calor de su toque aun palpitando en mi cuerpo, la sorpresa mezcl\u00e1ndose con un deseo que ya no pod\u00eda contener. Correspond\u00ed el beso justo cuando ella se apartaba, mis labios persiguiendo los suyos un instante m\u00e1s. Regina sonri\u00f3, ajust\u00e1ndose el bolso al hombro, y sali\u00f3 del departamento, la puerta cerr\u00f3 tras ella con un clic que reson\u00f3 como un disparo en mi pecho.<\/p>\n<p>Me recost\u00e9 en la silla, el caf\u00e9 olvidado, mi mente dando vueltas. Cada gesto suyo, cada roce, era una confirmaci\u00f3n de lo que ya sab\u00eda: mi prima y yo est\u00e1bamos a un paso de cruzar la l\u00ednea que hab\u00eda estado imaginando desde que llegu\u00e9. La noche promet\u00eda ser el momento, el instante en que dejar\u00edamos de jugar y nos entregar\u00edamos por completo. Me levant\u00e9, decidido a planear una cena que no solo llenara su est\u00f3mago, sino que la llevara a rendirse a lo que ambos quer\u00edamos.<\/p>\n<p>La noche hab\u00eda ca\u00eddo, y el departamento estaba iluminado por la luz suave de un par de velas que hab\u00eda colocado en la mesita. El aroma del espagueti a la bolo\u00f1esa, con su salsa rica y especiada, llenaba el aire, mezclado con el toque sutil de un vino tinto que hab\u00eda servido en dos copas. Todo estaba listo cuando Regina abri\u00f3 la puerta, su uniforme de enfermera ligeramente desarreglado, el cansancio en sus ojos eclipsado por esa chispa de picard\u00eda que nunca parec\u00eda apagarse.<\/p>\n<p>\u2014Te luciste, primito \u2014dijo, dejando su bolso en el sill\u00f3n y acerc\u00e1ndose con una sonrisa. Antes de que pudiera responder, sus labios encontraron los m\u00edos en un beso breve pero cargado de intenci\u00f3n. Esta vez no dud\u00e9: la abrac\u00e9 por la cintura, atray\u00e9ndola contra mi cuerpo, sintiendo la calidez de sus curvas presion\u00e1ndose contra m\u00ed. Correspond\u00ed el beso con urgencia, mi lengua rozando la suya por un instante antes de que se apartara, riendo suavemente.<\/p>\n<p>Nos sentamos a cenar, el tenedor de Regina girando el espagueti con una gracia que me ten\u00eda hipnotizado. Cada bocado que tomaba, la forma en que sus labios se cerraban sobre la pasta era una provocaci\u00f3n silenciosa. \u2014Esto est\u00e1 incre\u00edble, Adri\u00e1n \u2014dijo, sorbiendo un trago de vino, sus ojos fijos en los m\u00edos, brillando bajo la luz de las velas.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1\u2026<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_61810\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"61810\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Est\u00e1bamos sentados en el peque\u00f1o asiento, nuestros cuerpos apretados en el espacio reducido, sus muslos rozaban los m\u00edos bajo la tela ligera. De pronto, su mano se desliz\u00f3, aparentemente por accidente, y aterriz\u00f3 en mi muslo, justo donde la evidencia de mi deseo era imposible de ignorar. Sus dedos rozaron mi erecci\u00f3n a trav\u00e9s de la bermuda, y sus ojos<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_61810\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"61810\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31480,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-61810","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":8501,"today_views":2},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61810","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31480"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=61810"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61810\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":61812,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61810\/revisions\/61812"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=61810"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=61810"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=61810"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}