{"id":61841,"date":"2025-08-31T00:02:33","date_gmt":"2025-08-30T22:02:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=61841"},"modified":"2025-08-30T19:00:52","modified_gmt":"2025-08-30T17:00:52","slug":"diario-de-lucy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/diario-de-lucy\/","title":{"rendered":"Diario de Lucy"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"61841\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">20<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 5<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Me miro y s\u00e9 lo que soy. Mi piel tostada es mi primera arma, ese lienzo c\u00e1lido que parece guardar el sol incluso de noche. S\u00e9 c\u00f3mo se siente cuando alguien lo recorre, s\u00e9 c\u00f3mo tiemblan las manos que lo tocan por primera vez. Mis pechos son firmes, redondos, de esos que no necesitan sujetadores para imponerse, y bajo la tela de un vestido son capaces de distraer hasta al m\u00e1s concentrado. Mi cintura es peque\u00f1a, y cada vez que me muevo se marca como si bailara, como si mi cuerpo entero estuviera hecho para provocar.<\/p>\n<p>Mis piernas son un vicio en s\u00ed mismas. Parecen no terminar nunca, y cada cruce, cada giro, cada paso con tacones es una invitaci\u00f3n. Las medias las hacen a\u00fan m\u00e1s peligrosas: la tela acaricia mi piel, pero lo que en verdad excita es imaginar d\u00f3nde terminan, qu\u00e9 esconden justo arriba del borde.<\/p>\n<p>Mis labios son mi condena y mi privilegio. Carnosos, rojos, h\u00famedos, de esos que se miran y se desean besar sin pedir permiso. Pero lo que m\u00e1s he aprendido es que tambi\u00e9n son labios que invitan a otra cosa, que hacen imaginar la sensaci\u00f3n de tenerlos rode\u00e1ndote, trag\u00e1ndote, haci\u00e9ndote perder la cabeza.<\/p>\n<p>Y mi mirada\u2026 Oscura, magn\u00e9tica, capaz de sostener la tuya hasta que te olvides de qui\u00e9n eres. A veces me basta con levantarla desde abajo, de rodillas, para ver c\u00f3mo la voluntad del otro se rompe sin que yo haya hecho nada m\u00e1s que mirar. Esa mirada es la llave que me convierte en due\u00f1a de todo.<\/p>\n<p>Esa noche, cuando entr\u00e9 al bar del hotel, sab\u00eda que iba a usar cada una de esas armas. No porque lo hubiera planeado, sino porque mi cuerpo ya hab\u00eda decidido antes que mi mente. Entr\u00e9 con mi vestido negro, ligero, de tirantes finos, que se pegaba lo justo a mis curvas para dejar claro qu\u00e9 escond\u00eda y qu\u00e9 ofrec\u00eda. Mis tacones marcaban un ritmo lento sobre el suelo, y cada paso me recordaba el roce de las medias subiendo por mis muslos, tensando a\u00fan m\u00e1s la humedad que ya empezaba a crecer en mi entrepierna.<\/p>\n<p>Lo vi sentado en la barra. Juan. Copa en mano, mirada fija. No se movi\u00f3, no dijo nada, pero su forma de mirarme me atraves\u00f3 como un cuchillo caliente. Yo sent\u00ed, en ese instante, que estaba completamente desnuda, como si ese vestido no existiera. Y no me incomod\u00f3. Al contrario, me encendi\u00f3.<\/p>\n<p>Me acerqu\u00e9 despacio, dej\u00e1ndole ver c\u00f3mo mis caderas se balanceaban con cada paso. Pod\u00eda sentir su atenci\u00f3n recorriendo cada cent\u00edmetro de m\u00ed. Cuando llegu\u00e9, sus ojos ya estaban clavados en mis labios, y me sent\u00e9 frente a \u00e9l como si no hubiera nadie m\u00e1s en aquel lugar.<\/p>\n<p>La m\u00fasica sonaba, la gente hablaba, los camareros iban y ven\u00edan, pero todo desapareci\u00f3. Solo qued\u00e1bamos \u00e9l y yo. Tom\u00e9 mi copa de vino y lo mir\u00e9 directamente. Beb\u00ed un sorbo lento, dejando que mis labios se humedecieran, sabiendo perfectamente lo que hac\u00eda. Y su respiraci\u00f3n cambi\u00f3. Lo vi. Lo sent\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMe estabas esperando? \u2014le pregunt\u00e9 con un tono que era mitad inocencia, mitad provocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No respondi\u00f3 de inmediato. Solo me sostuvo la mirada. Y ese silencio, esa calma suya, me encend\u00eda m\u00e1s que cualquier frase expl\u00edcita. Sent\u00eda mis muslos tensarse, mi sexo palpitar contra la tela de las bragas, y lo \u00fanico que pod\u00eda pensar era en cu\u00e1nto tardar\u00eda en romper esa distancia.<\/p>\n<p>Nuestras rodillas se rozaron bajo la mesa. Apenas un contacto, pero me recorri\u00f3 un escalofr\u00edo. \u00c9l no apart\u00f3 la pierna, y yo tampoco. El roce se convirti\u00f3 en presi\u00f3n, una invitaci\u00f3n muda. Su mano descansaba sobre la barra, la m\u00eda sobre mi copa, y la tensi\u00f3n era tan densa que casi pod\u00eda palparla.<\/p>\n<p>No hablamos mucho. No lo necesit\u00e1bamos. Yo sab\u00eda lo que \u00e9l pensaba, lo que \u00e9l imaginaba, y \u00e9l sab\u00eda lo mismo de m\u00ed. Todo estaba escrito en nuestras miradas, en el modo en que respir\u00e1bamos, en c\u00f3mo nuestros cuerpos se inclinaban uno hacia el otro sin darnos cuenta.<\/p>\n<p>En un momento, \u00e9l se acerc\u00f3 m\u00e1s, tanto que su aliento roz\u00f3 mi oreja.<\/p>\n<p>\u2014Eres exactamente como te hab\u00eda imaginado \u2014susurr\u00f3, y sus palabras bajaron directo a mi vientre.<\/p>\n<p>Yo cerr\u00e9 los ojos un instante y respir\u00e9 hondo, porque sent\u00ed c\u00f3mo mis bragas se humedec\u00edan a\u00fan m\u00e1s con solo escucharlo. Me gir\u00e9, lo mir\u00e9 y le devolv\u00ed el susurro:<\/p>\n<p>\u2014Y t\u00fa\u2026 eres a\u00fan peor de lo que pensaba. Me est\u00e1s volviendo loca sin siquiera tocarme.<\/p>\n<p>\u00c9l sonri\u00f3 apenas, esa sonrisa contenida que parec\u00eda esconder una furia detr\u00e1s. Y en ese momento entend\u00ed que no hab\u00eda vuelta atr\u00e1s. Que lo que fuera a pasar esa noche iba a marcarme, iba a quedarse grabado en mi piel como una cicatriz deliciosa.<\/p>\n<p>Mi copa qued\u00f3 olvidada sobre la barra. Sus dedos rozaron mi muslo, apenas, como quien prueba el terreno, y yo dej\u00e9 que lo hiciera. Ese roce fue m\u00e1s poderoso que cualquier caricia completa. Sent\u00ed la electricidad recorrerme, subir, instalarse en mi ya h\u00famedo co\u00f1o, haci\u00e9ndome apretar las piernas con fuerza.<\/p>\n<p>Ya no quer\u00eda hablar. No quer\u00eda juegos. Solo quer\u00eda que me llevara donde todo pudiera explotar.<\/p>\n<p>Y entonces se levant\u00f3, pag\u00f3 con calma, como si no tuviera prisa, pero su mirada me orden\u00f3 seguirlo. Y yo lo hice, con las piernas ardiendo, con el coraz\u00f3n lati\u00e9ndome en el sexo, con la certeza de que estaba caminando hacia una noche que no olvidar\u00eda jam\u00e1s.<\/p>\n<p>El pasillo hacia el ascensor me pareci\u00f3 eterno. Caminaba detr\u00e1s de \u00e9l y con cada paso sent\u00eda la humedad pegada a mis bragas, la tela mojada frot\u00e1ndose contra mis labios hinchados de deseo. Mis tacones resonaban en el suelo como un tambor marcando el ritmo de lo que vendr\u00eda. Cuando se detuvo frente al ascensor, me coloqu\u00e9 a su lado y nuestras manos no se tocaron, pero el aire entre nosotros ard\u00eda.<\/p>\n<p>Las puertas se abrieron, entramos y el silencio se volvi\u00f3 insoportable. Apenas se cerraron detr\u00e1s de nosotros, sent\u00ed su cuerpo acercarse con una violencia contenida, y en un segundo mi espalda choc\u00f3 contra el espejo. El sonido del impacto me arranc\u00f3 un gemido, que \u00e9l devor\u00f3 con su boca al instante. Su beso no fue un beso, fue un asalto. Sus labios aplastaron los m\u00edos con hambre, su lengua invadi\u00f3 mi boca y yo me rend\u00ed al choque, jadeando entre sus labios, dej\u00e1ndome dominar.<\/p>\n<p>Su mano se desliz\u00f3 por mi muslo, lenta al principio, como si quisiera torturarme, pero enseguida subi\u00f3 con fuerza bajo mi vestido. El roce de sus dedos contra mis medias me arranc\u00f3 un gemido m\u00e1s alto, y sin pensarlo tom\u00e9 su mu\u00f1eca y la llev\u00e9 hasta donde yo m\u00e1s lo necesitaba.<\/p>\n<p>\u2014Mira lo que me haces \u2014susurr\u00e9, con la voz quebrada, mientras sus dedos se hund\u00edan entre mis labios a trav\u00e9s de la tela empapada.<\/p>\n<p>\u00c9l gru\u00f1\u00f3 contra mi boca al sentirlo, y con un movimiento brusco corri\u00f3 mis bragas a un lado. Su dedo me roz\u00f3 directamente y mi cuerpo entero tembl\u00f3. Me abri\u00f3 con facilidad, encontr\u00e1ndome tan h\u00fameda que el sonido de su dedo entrando en m\u00ed llen\u00f3 el ascensor. Me mord\u00ed el labio, intentando contener el grito, pero \u00e9l me agarr\u00f3 del pelo con la otra mano y me oblig\u00f3 a mirarlo a los ojos mientras me penetraba con los dedos.<\/p>\n<p>\u2014No quiero que lo calles \u2014me dijo, y esa orden me rompi\u00f3. Gem\u00ed fuerte, incapaz de contenerme. Sus dedos entraban y sal\u00edan de m\u00ed con un ritmo firme, h\u00famedo, brutalmente preciso, mientras su otra mano manten\u00eda mi cabeza en alto, oblig\u00e1ndome a no escapar de su mirada. Sent\u00eda mi co\u00f1o palpitar alrededor de sus dedos, tan mojada que el ascensor entero parec\u00eda escuchar el sonido obsceno de c\u00f3mo me abr\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Eso\u2026 m\u00edrame \u2014susurr\u00f3 contra mi boca, su aliento caliente, sus labios rozando los m\u00edos sin besarme del todo.<\/p>\n<p>Yo me arque\u00e9, empujando mis caderas contra su mano, buscando m\u00e1s, necesitando m\u00e1s, incapaz de frenar la urgencia que me devoraba. Mis medias se estiraban con cada movimiento de sus dedos, y el contraste del nylon contra mi piel mojada me arrancaba gemidos que no reconoc\u00eda como m\u00edos.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e1s \u2014le ped\u00ed con un hilo de voz, casi un sollozo.<\/p>\n<p>\u00c9l sonri\u00f3 con ese gesto cruel y excitante a la vez, y me meti\u00f3 un segundo dedo de golpe. Grit\u00e9, el sonido ahogado contra su boca, y sent\u00ed c\u00f3mo me llenaba, c\u00f3mo la presi\u00f3n me hac\u00eda perder el control de mis piernas. Mis tacones golpeaban el suelo del ascensor, mis muslos se tensaban alrededor de su mano, y el espejo vibraba con cada espasmo de mi cuerpo.<\/p>\n<p>Yo no pod\u00eda creer lo r\u00e1pido que me estaba llevando al borde, sin piedad, sin espacio para pensar. El ascensor segu\u00eda subiendo, pero en mi cabeza no hab\u00eda tiempo, no hab\u00eda destino. Solo exist\u00eda ese momento: sus dedos dentro de m\u00ed, su mano tir\u00e1ndome del pelo, su mirada devor\u00e1ndome entera.<\/p>\n<p>Cuando estuve a punto de romperme, de caer en un orgasmo imposible de contener, \u00e9l me solt\u00f3 de golpe. Mis piernas temblaron, la frustraci\u00f3n me arranc\u00f3 un gemido casi rabioso, y antes de que pudiera reclamarlo me gir\u00f3 con fuerza y me peg\u00f3 contra el espejo. Sent\u00ed el fr\u00edo del cristal en mis pechos, el calor de su cuerpo presionando mi espalda, y su mano bajando otra vez, esta vez m\u00e1s abajo, hasta hundirse entre mis nalgas.<\/p>\n<p>Un jadeo se me escap\u00f3 sin control cuando su dedo, h\u00famedo de mi propio jugo, se desliz\u00f3 peligrosamente m\u00e1s all\u00e1, acariciando la zona m\u00e1s prohibida. Mi cuerpo se arque\u00f3 de puro instinto, mi respiraci\u00f3n se cort\u00f3, y su boca en mi o\u00eddo solt\u00f3 un gru\u00f1ido bajo que me hizo estremecer.<\/p>\n<p>\u2014Te voy a romper aqu\u00ed mismo si no paras de mojarte as\u00ed \u2014me dijo, y su voz era un l\u00e1tigo, un veneno delicioso que me derrumbaba.<\/p>\n<p>Yo, temblando, apoyada contra el espejo, le susurr\u00e9 casi sin aire:<\/p>\n<p>\u2014Hazlo\u2026 hazme tuya ya.<\/p>\n<p>El ascensor se detuvo con un sonido seco, las puertas se abrieron, pero ninguno de los dos se movi\u00f3. \u00c9l me tom\u00f3 del brazo con fuerza, casi arrastr\u00e1ndome, y yo lo segu\u00ed sin resistencia, con las piernas todav\u00eda temblorosas, con mi sexo latiendo desesperado, con la certeza de que esa noche no iba a quedar nada de m\u00ed intacto.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_61841\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"61841\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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