{"id":61895,"date":"2025-09-03T00:03:42","date_gmt":"2025-09-02T22:03:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=61895"},"modified":"2025-09-02T03:36:07","modified_gmt":"2025-09-02T01:36:07","slug":"soy-la-puta-de-mi-hermano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/soy-la-puta-de-mi-hermano\/","title":{"rendered":"Me convierto por una noche en la puta de mi hermano"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"61895\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">306<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><div style=\"text-indent: 1px; line-height: 1.4 !important; text-align: justify;\">Este relato ha sido grabado en audio para que cualquiera lo disfrute, especialmente personas con visibilidad reducida o nula.<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Grabarlo y editarlo supone mucho trabajo, por esto me gustar\u00eda conocer tu opini\u00f3n y si te resulta \u00fatil.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 21px; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><strong><span style=\"color: #8c0101;\"><span style=\"font-size: 18px;\">Esc\u00fachalo narrado por su autora<\/span><br \/>\n<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<div style=\"margin: -25px 0 20px;\">\n<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-61895-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Me-convierto-por-una-noche-en-la-puta-de-mi-hermano.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Me-convierto-por-una-noche-en-la-puta-de-mi-hermano.mp3\">https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Me-convierto-por-una-noche-en-la-puta-de-mi-hermano.mp3<\/a><\/audio>\n<\/div>\n<h3><strong>Relato<\/strong><\/h3>\n<p>Me convierto por una noche en la puta de mi hermano. La frase, cruda y afilada, resuena con ecos de tab\u00fa, pero en mi coraz\u00f3n late una explicaci\u00f3n que, al menos para m\u00ed, teje un hilo de l\u00f3gica en un tapiz de deseos cruzados. Hace un par de meses, mi hermano \u00c1lex y yo cruzamos una l\u00ednea prohibida. Desde entonces, mantenemos relaciones sexuales m\u00e1s all\u00e1 de lo fraternal. Nuestros encuentros, clandestinos y ardientes, se deslizan entre las grietas de la rutina.<\/p>\n<p>Pero entonces apareci\u00f3 Sergio, mi actual novio, un torbellino que irrumpi\u00f3 en nuestras vidas, y nos llev\u00f3 a los tres a un baile prohibido, un tr\u00edo que elev\u00f3 los l\u00edmites del placer. Desde entonces, mi cuerpo se ha convertido en un puente entre dos mundos, el de \u00c1lex, con su intensidad visceral, como un fuego que quema desde dentro; y el de Sergio, con una seguridad magn\u00e9tica que me atrae como un im\u00e1n. A veces, los tres foll\u00e1bamos en casa de Sergio, un escenario donde el deseo se desborda sin restricciones. Pero en las \u00faltimas semanas, un viento fr\u00edo de discordia ha comenzado a colarse entre ellos.<\/p>\n<p>Ninguno lo admite, pero los celos, como sombras alargadas, se proyectan en los gestos, en los silencios. Yo, en el epicentro de este hurac\u00e1n emocional, no hago distinciones. Mi entrega es absoluta, mi piel un lienzo imparcial donde ambos dejan sus marcas. Sin embargo, algo susurraba en el aire que \u00c1lex era la nota desafinada en esta melod\u00eda, el elemento que amenazaba con romper el equilibrio.<\/p>\n<p>\u00c1lex, a sus 24 a\u00f1os, lleva en su rostro la rebeld\u00eda de quien conoce mis secretos m\u00e1s oscuros. Yo, con 22, me muevo entre la audacia y la fragilidad, atrapada en un juego que yo misma he ayudado a crear. En casa de nuestros padres, por las ma\u00f1anas cuando trabajan, \u00c1lex y yo foll\u00e1bamos en este espacio donde el deseo se desata sin preguntas ni culpas. Pero mi vida comenz\u00f3 a inclinarse hacia Sergio, hacia su hogar, donde las noches se alargan y el amanecer me reclama para \u00e9l. All\u00ed, entre sus brazos, el ritual que antes compart\u00eda con \u00c1lex se desvanece en la distancia.<\/p>\n<p>Mi hermano no comprende que no puedo partirme en dos, que mi alma no se divide como un trozo de pan. Alguien, siempre, queda con menos. Y en este juego de equilibrios imposibles, la fricci\u00f3n entre ellos crece como una sombra que amenaza con engullirnos. As\u00ed que, en la quietud de las noches, tejo mi plan con hilos de ingenio en un tablero donde cada movimiento cuenta. Cada decisi\u00f3n es un paso en la cuerda floja, un intento de apaciguar los celos que rugen en silencio. Pero en el fondo, s\u00e9 que este misterio no se resolver\u00e1 con facilidad. \u00bfHasta cu\u00e1ndo podr\u00e9 danzar entre dos fuegos sin quemarme? La respuesta, como tantas cosas en esta historia, se pierde en la bruma de lo que a\u00fan no me atrevo a nombrar.<\/p>\n<p>Sergio, empresario a sus 29 a\u00f1os, puede permitirse un bonito chalet individual a las afueras de Tarragona, en un barrio plagado de pijos, donde se alza como un oasis de calma. Por las noches, el silencio reina, roto apenas por el ronroneo lejano de alg\u00fan coche perdido, buscando su camino en el laberinto de calles dormidas. Aqu\u00ed, la privacidad es un lienzo en blanco, un espacio donde nuestra pasi\u00f3n pinta sus colores m\u00e1s vibrantes.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando Sergio se ausenta por negocios, la soledad se cuela en las s\u00e1banas fr\u00edas de su cama. Su ausencia pesa como una losa, y mi cuerpo, inquieto, anhela la intensidad de un encuentro que sacuda el alma. Hace tiempo que soy incapaz de dormir sin una buena raci\u00f3n de sexo.<\/p>\n<p>Es entonces cuando mi hermano se convierte en c\u00f3mplice de noches furtivas, y llena este vac\u00edo. Nos entregamos al deseo con una urgencia que desaf\u00eda el tiempo, como si el mundo contuviera el aliento, con una furia que amenaza con desbordar los confines de la carne. Cada roce, cada susurro, es una chispa que amenaza con incendiarlo todo. Mis gemidos, contenidos tras el balc\u00f3n cerrado, podr\u00edan despertar a la urbanizaci\u00f3n entera si no fu\u00e9ramos cautelosos, resonando como un vendaval en la quietud de la noche.<\/p>\n<p>Cuando la pasi\u00f3n se aquieta y el sudor se enfr\u00eda sobre la piel, abro el balc\u00f3n y salgo a respirar aire limpio. La brisa nocturna se desliza como un susurro fresco, envolvi\u00e9ndome en su caricia. Enciendo un cigarrillo y el humo asciende, danzando en volutas perezosas. En esos instantes, mi mente se libera, flotando en una paz ef\u00edmera, como si el universo entero se detuviera para contemplarme.<\/p>\n<p>La \u00faltima noche de agosto de 2024, algo rompi\u00f3 la magia de nuestro ritual. \u00c1lex estaba conmigo, y un presagio flotaba en el aire, tra\u00eddo por una brisa inquieta. Los eventos que siguieron, inesperados, trastocaron mi mundo.<\/p>\n<p>Tras la cena, sub\u00ed al dormitorio, dejando a \u00c1lex absorto en el final de una pel\u00edcula. Me prepar\u00e9 para nuestro encuentro sexual, un rito que agota los sentidos y apacigua el coraz\u00f3n. Pero \u00c1lex tardaba, y la tentaci\u00f3n de un cigarrillo me llev\u00f3 al balc\u00f3n. La noche se desplegaba sobre la costa como un manto de terciopelo, con una brisa salada que trepaba hasta m\u00ed. All\u00ed, desnuda y con el cigarrillo entre los dedos, me entregu\u00e9 al abrazo fresco de la oscuridad, de espaldas a la calle, confiada en que la hora y el lugar me proteg\u00edan de miradas indiscretas.<\/p>\n<p>Estaba sumida en ese trance cuando \u00c1lex apareci\u00f3, se tendi\u00f3 en la cama como un n\u00e1ufrago en la orilla, las s\u00e1banas revueltas como dunas tras una tempestad. Sus ojos, brillando con picard\u00eda bajo la luz \u00e1mbar de la l\u00e1mpara, me recorrieron con deleite. Su voz, te\u00f1ida de un tono juguet\u00f3n, cort\u00f3 el silencio.<\/p>\n<p>\u2014A media luz, bajo el tel\u00f3n de la noche y el cigarrillo entre los labios \u2014 dijo, su sonrisa danzando en la penumbra\u2014, pareces la reina de un burdel de sue\u00f1os, soberana de deseos que nadie osa nombrar.<\/p>\n<p>Re\u00ed, sorprendida por su audacia po\u00e9tica, y di una calada profunda, dejando que el humo se elevara hacia un cielo cuajado de estrellas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY cu\u00e1nto pagar\u00edas por una noche con la reina del burdel? \u2014pregunt\u00e9, mi voz te\u00f1ida de provocaci\u00f3n y coqueter\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Cualquier suma ser\u00eda un derroche \u2014brome\u00f3, su risa llenando el aire como un eco c\u00e1lido\u2014. Siempre me robas el alma sin pedirme una moneda. Pero ser\u00e9 generoso: veinte euros si te tocas para m\u00ed.<\/p>\n<p>No necesitaba su dinero, pero el reto encendi\u00f3 una chispa en mi sangre. Cambi\u00e9 el cigarrillo a la mano izquierda, y con la derecha trac\u00e9 un sendero lento por la curva de mis pechos, movi\u00e9ndome con la languidez de una cortesana de otro tiempo. Mis dedos danzaron sobre la piel, pellizcando los pezones con delicadeza, despertando sensaciones prohibidas, mientras exhalaba volutas de humo hacia la b\u00f3veda celeste, el rostro alzado como en un sacrificio a los dioses.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEs suficiente para ganarme la recompensa? \u2014pregunt\u00e9, con una sonrisa cargada de malicia.<\/p>\n<p>\u00c1lex neg\u00f3 con la cabeza, sus ojos exigiendo m\u00e1s. Arroj\u00e9 el cigarrillo al vac\u00edo, y mis manos, ahora libres, descendieron por mi cuerpo, explorando con deliberada lentitud, trazando un camino ardiente hasta el umbral de mi deseo. Apoyada en la barandilla, con los muslos entreabiertos, jugu\u00e9 con la promesa de lo prohibido, dejando que la brisa marina se enredara en mi piel. Pero pronto detuve el espect\u00e1culo, mir\u00e1ndolo con fingida severidad.<\/p>\n<p>\u2014Las reinas no se entregan tan f\u00e1cilmente \u2014dije, gui\u00f1\u00e1ndole un ojo\u2014. Si quieres m\u00e1s, sube la apuesta.<\/p>\n<p>Su risa reson\u00f3, vibrante y juguetona, pero no cedi\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014No tiene sentido pagar por lo que ya es m\u00edo \u2014 replic\u00f3, su tono burl\u00f3n encendiendo el juego.<\/p>\n<p>Fing\u00ed indignaci\u00f3n, riendo, y corr\u00ed descalza hacia la cocina, donde la penumbra me envolvi\u00f3 como una aliada. Abr\u00ed el frigor\u00edfico, y la luz fr\u00eda perfil\u00f3 mi silueta mientras tomaba una botella de agua helada. Beb\u00ed con avidez, dejando que el frescor apagara el calor que a\u00fan lat\u00eda en mi cuerpo, y deslic\u00e9 la botella por la nuca, contemplando las luces lejanas que titilaban en la costa, como faros de un mundo distante.<\/p>\n<p>Entonces, un movimiento en la calle captur\u00f3 mi atenci\u00f3n. Entre las sombras, un perro grande correteaba, su silueta difuminada por la noche. Mi coraz\u00f3n, siempre blando ante los animales, se detuvo a observarlo. Pero algo en su danza err\u00e1tica me inquiet\u00f3. Un perro as\u00ed no vagaba solo a esas horas. Mis ojos escrutaron la oscuridad hasta dar con una figura inm\u00f3vil, sentada en un banco al otro lado de la calle. Un coche pas\u00f3, y sus faros rasgaron la penumbra, revelando a un joven flaco, casi espectral, con la mirada fija en el balc\u00f3n.<\/p>\n<p>Un escalofr\u00edo me recorri\u00f3, no de temor, sino de un instinto antiguo, visceral. \u00bfQui\u00e9n era aquel extra\u00f1o, anclado en la noche como un guardi\u00e1n silencioso? \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00eda elegido ese banco, ese instante, para detenerse? Cuando se alz\u00f3 sobre el respaldo, tambale\u00e1ndose como un equilibrista, su mirada busc\u00e1ndome en la penumbra, lo entend\u00ed. Era un voyeur, un ladr\u00f3n de instantes, atra\u00eddo por mi figura desnuda recortada contra la luz del dormitorio.<\/p>\n<p>En lugar de retroceder, una chispa de desaf\u00edo se encendi\u00f3 en m\u00ed. Mi mano derecha descendi\u00f3, trazando con los dedos c\u00edrculos lentos y deliberados, encontrando el calor de mi deseo. El orgasmo lleg\u00f3 como una ola, r\u00e1pida y salvaje, y me dej\u00e9 llevar, gimiendo en un susurro que la noche se llev\u00f3 consigo. Fue un \u00e9xtasis \u00edntimo, un secreto compartido con la oscuridad y aquel desconocido que, sin saberlo, hab\u00eda sido mi c\u00f3mplice.<\/p>\n<p>Con el deseo a\u00fan latiendo, dej\u00e9 el celular grabando al curioso desde la ventana y regres\u00e9 al dormitorio, donde \u00c1lex aguardaba, ajeno a mi aventura.<\/p>\n<p>\u2014Hoy es tu noche de suerte \u2014dije, con una voz que destilaba miel y promesas\u2014. Tengo una oferta irresistible para mis mejores clientes. Mi cuerpo, y todo lo que quieras hacer con \u00e9l, ser\u00e1 tuyo por un euro m\u00e1s. Los veinte de antes ya me los gan\u00e9.<\/p>\n<p>Mi hermano sonri\u00f3, como un ni\u00f1o travieso, y asinti\u00f3. Tom\u00e9 una silla, la coloqu\u00e9 a mi derecha, y sub\u00ed la pierna flexionada, apoyando el pie en el asiento. Con la espalda ligeramente arqueada contra la barandilla, dej\u00e9 que la melena cayera sobre el vac\u00edo. Las manos danzaron sobre mi cuerpo, una en los pechos, la otra entre los muslos, trazando senderos de fuego, mientras procuraba que el desconocido viera solo lo justo, dejando que su imaginaci\u00f3n volara. Los primeros gemidos escaparon al rozar el cl\u00edtoris, intensos como el eco de un canto prohibido. Lo invit\u00e9 al balc\u00f3n con un susurro sensual.<\/p>\n<p>\u2014Ven conmigo \u2014 dije, mi voz aterciopelada\u2014. Esta noche me siento traviesa, y quiero que me folles bajo las estrellas.<\/p>\n<p>\u00c9l, raramente tan osado como yo, acept\u00f3 el reto. Baj\u00e9 la pierna, alc\u00e9 los brazos y entrelac\u00e9 los dedos en su nuca, sellando un candado que no ceder\u00eda.<\/p>\n<p>Nos fundimos en un beso ardiente, los labios abras\u00e1ndose, las lenguas danzando como llamas. Mi mano derecha, ahora impaciente, recorri\u00f3 su torso hasta encontrar lo que buscaba palpitante entre sus piernas.<\/p>\n<p>\u2014Quiero que lo hagas desde atr\u00e1s \u2014 susurr\u00e9, con una dulzura que escond\u00eda un incendio\u2014. Quiero que el mundo sea testigo de mi placer.<\/p>\n<p>Lo empuj\u00e9 suavemente, me puse en cuclillas y envolv\u00ed su miembro con la boca, solo lo suficiente para avivar su deseo. Cuando su mano aferr\u00f3 mi melena, tirando con firmeza, supe que estaba listo. Me alz\u00f3, me gir\u00f3 y, con un movimiento preciso, abri\u00f3 mis piernas. Aferrada a la barandilla, con los brazos extendidos como alas, lanc\u00e9 un grito ahogado de dicha al sentirlo dentro de m\u00ed. Mis ojos buscaron al desconocido, testigo silencioso de mi gozo, desafi\u00e1ndolo en silencio mientras \u00c1lex, con furia sagrada, me follaba y el placer me consum\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Por tu santa madre, dame m\u00e1s! \u2014supliqu\u00e9, mi voz un lamento que cruz\u00f3 la calle.<\/p>\n<p>\u2014Nunca un euro dio para tanto \u2014brome\u00f3 \u00c1lex, su risa entremezclada con jadeos.<\/p>\n<p>Re\u00ed, divertida, justo antes de que el cl\u00edmax me alcanzara como un sunami. Agit\u00e9 la melena al viento, mi espalda contra su pecho, mi nuca en su hombro, mientras el placer me inundaba hasta rebosar por la cara interna de los muslos. Exhausta, tragu\u00e9 bocanadas de aire fresco, sin apartar la vista del desconocido, mordi\u00e9ndome el labio inferior. En la penumbra, intu\u00ed el movimiento de su brazo en el pantal\u00f3n, un reflejo de mi propio desenfreno. Le lanc\u00e9 un grito mudo, suplicando que aguardara porque la noche escond\u00eda nuevos secretos.<\/p>\n<p>\u2014Dame ahora por el culo, te lo suplico \u2014 susurr\u00e9, mi voz un ruego \u00edntimo \u2014. Pero empieza de ese modo que tanto me gusta.<\/p>\n<p>Uno de mis vicios inconfesables, posiblemente el m\u00e1s \u00edntimo, es notar c\u00f3mo se abre camino el glande dilatando el ano, repetidamente, cuando entra y cuando sale.<\/p>\n<p>\u00c1lex obedeci\u00f3, diez o doce veces, con una cadencia que me habr\u00eda al \u00e9xtasis. Mientras tanto, mis dedos, \u00e1giles como los de un guitarrista, buscaban el cl\u00edmax estimulando el cl\u00edtoris. Y cuando lleg\u00f3, tras sodomizarme durante unos pocos minutos, fue como una marea que lo arras\u00f3 todo. El mundo se desvaneci\u00f3, dejando solo el eco de mi respiraci\u00f3n y la brisa que acariciaba mi piel empapada. El desconocido, c\u00f3mplice silencioso, fue testigo de mi rendici\u00f3n, y yo, soberana de aquel burdel imaginario, reinaba sobre su deseo y el de mi fiel amante.<\/p>\n<p>Con el sigilo de un felino que se desliza entre sombras, con picard\u00eda, me apart\u00e9 de mi hermano, consciente de que hab\u00eda incumplido mi parte del trato. Una chispa juguetona danzaba en mi interior, urdiendo la travesura de hacerlo rabiar una vez m\u00e1s. Apenas hab\u00eda dado un par de pasos, sintiendo el suelo fr\u00edo bajo mis pies, cuando su mano, firme como un lazo de acero, atrap\u00f3 mi antebrazo. Con un movimiento tan s\u00fabito como el aleteo de un halc\u00f3n, me alz\u00f3 en el aire, ligera como una pluma, y me deposit\u00f3 sobre el borde afilado de la barandilla, donde el metal helado se clav\u00f3 en mi carne.<\/p>\n<p>\u2014No te has ganado el \u00faltimo c\u00e9ntimo \u2014gru\u00f1\u00f3, su voz un murmullo ronco cargado de reproche, mientras mis manos, en un acto instintivo, se aferraban a la c\u00e1lida curva de su nuca, temiendo perder el equilibrio y caer al vac\u00edo\u2014. No creas que me dejo timar tan f\u00e1cilmente \u2014a\u00f1adi\u00f3.<\/p>\n<p>Como un corcel desbocado que rompe las riendas, abri\u00f3 mis muslos de par en par, y me la meti\u00f3 en el co\u00f1o como un aguijonazo ardiente. Me dej\u00e9 llevar, rendida al torbellino de sensaciones, hasta que \u00c1lex, con un \u00edmpetu que parec\u00eda desbordar los confines de la realidad, se corri\u00f3 reclamando su victoria, inund\u00e1ndolo todo con una corriente c\u00e1lida que se mezclaba con la m\u00eda. Por un instante, permanecimos entrelazados, suspendidos en el tiempo, con su verga a\u00fan palpitante en mi interior, mientras nuestras esencias se fund\u00edan en un abrazo ef\u00edmero pero eterno.<\/p>\n<p>Finalmente, con un movimiento lento, casi ceremonial, corr\u00ed las cortinas, dejando que el tejido suave rozara mis dedos temblorosos. A trav\u00e9s de una rendija, mis ojos se asomaron al exterior, donde la penumbra envolv\u00eda el mundo en un velo de misterio. All\u00ed, bajo la luz difusa de farolas lejanas, vi al desconocido alejarse, su silueta desvaneci\u00e9ndose en la noche como un espejismo. Mi coraz\u00f3n lat\u00eda con una dicha desbordante, anhelando ya la llegada de la pr\u00f3xima velada, que le pertenecer\u00eda solo a \u00e9l. Lo hab\u00eda decidido en ese instante, pero a\u00fan deb\u00eda buscar, en lo m\u00e1s profundo de mi alma, el atrevimiento necesario para hacer realidad ese deseo.<\/p>\n<p>De alg\u00fan modo lo hall\u00e9, al reproducir los breves fragmentos de v\u00eddeo que mi tel\u00e9fono hab\u00eda capturado. Lo hice cuando mi hermano dorm\u00eda, sentada frente a la pantalla del ordenador, con la habitaci\u00f3n envuelta en un silencio expectante. Entonces, con un programa b\u00e1sico pero efectivo, manipul\u00e9 ajustes y filtros, luchando contra la oscuridad de las im\u00e1genes hasta que, finalmente, emergieron con una claridad casi m\u00e1gica. Lo que mis ojos contemplaron me dej\u00f3 sin aliento.<\/p>\n<p>La moraleja del cuento es que, aquella noche, bajo el manto estrellado, descubr\u00ed una verdad electrizante: la excitaci\u00f3n de sentirme observada mientras me entrego al placer. No era comparable a esos momentos compartidos con dos o m\u00e1s amantes, cuando unos contemplan mientras otro me colma de placer. Aquello no guarda misterio alguno, aunque su intensidad es innegable. Pero esto, esto era un secreto nuevo, un fuego que ard\u00eda en mi interior con una fuerza que debo aprender a nombrar.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_61895\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"61895\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Una noche que mi novio se ausenta por negocios, invito a mi hermano para llenar este vac\u00edo. Soy incapaz de dormir sin que antes me follen a conciencia. Al percatarme de la presencia de un mir\u00f3n en la calle, fuerzo que mi hermano me joda en el balc\u00f3n, ante la atenta mirada del otro, y me convierte en la reina de las putas. <\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_61895\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"61895\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":30912,"featured_media":61897,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1,61],"tags":[],"class_list":{"0":"post-61895","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-amor-filial","8":"category-audio-relatos"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":109284,"today_views":75},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61895","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30912"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=61895"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61895\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":61981,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/61895\/revisions\/61981"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media\/61897"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=61895"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=61895"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=61895"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}