{"id":62146,"date":"2025-09-14T00:03:46","date_gmt":"2025-09-13T22:03:46","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=62146"},"modified":"2025-09-13T19:29:22","modified_gmt":"2025-09-13T17:29:22","slug":"sexo-lesbico-de-pago","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/sexo-lesbico-de-pago\/","title":{"rendered":"Sexo l\u00e9sbico de pago"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"62146\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">13<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cumpliendo con un rito mensual, ella (llam\u00e9mosla Afrodita), casada con un banquero, madre abnegada de dos hijas ya adolescentes, bella en su gloriosa madurez, visita el local de Marcus y Elsa para otro dulce encuentro con Marta, nuestra exquisita ninfa rubia.<\/p>\n<p>Recuerda la primera vez, c\u00f3mo, nerviosa, las manos sudadas al tocar el timbre, se pregunt\u00f3 &#8220;\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s haciendo?&#8221;. La hicieron pasar a una sala y varias chicas desfilaron frente a ella y se presentaron. La eligi\u00f3 a ella, rubia de larga melena, ojos azules, esbelta con su tanga diminuto y sus ligueros. Se ruboriz\u00f3 y baj\u00f3 la vista, a punto estuvo de salir corriendo, pero Marta le dio un beso suave en los labios y, cogi\u00e9ndola de la mano, la llev\u00f3 a la habitaci\u00f3n. Todo estaba en penumbra a pesar de ser media ma\u00f1ana, las ni\u00f1as en la escuela, su marido en la oficina.<\/p>\n<p>Marta se acerc\u00f3 a ella y la volvi\u00f3 a besar lentamente, mientras le acariciaba la nuca. &#8220;Desn\u00fadate, cari\u00f1o, as\u00ed, despacio.. &#8220;. Se fue desprendiendo de la ropa hasta quedar desnuda frente a la chica, que la observaba sentada en el borde de la cama. Su piel se eriz\u00f3 cuando not\u00f3 los pechos de Marta en los suyos, la lengua lamiendo su cuello, las manos acariciando sus nalgas, bes\u00e1ndola como en mucho tiempo no hab\u00eda ocurrido.<\/p>\n<p>Se tumbaron y Marta, recuerda, fue recorriendo su cuerpo con la boca hasta detenerse entre sus piernas y demorarse all\u00ed, mucho tiempo, infinito tiempo, explorando lugares largo tiempo olvidados para ella. Afrodita, as\u00ed se hizo llamar, con la mirada en el techo, sent\u00eda su cuerpo convulsionar, su humedad verti\u00e9ndose en la lengua de esa desconocida.<\/p>\n<p>Mientras camina hacia su cita, Afrodita se cruza con desconocidos que no pueden ni imaginar a d\u00f3nde va esa mujer elegante con sus sencillos pantalones rosas de pinzas y su blusa blanca bajo la que no lleva sujetador. Pensando en Marta, sus pezones se endurecen y ya se sabe mojada. Recuerda su segundo encuentro. Aquel d\u00eda quer\u00eda algo distinto y as\u00ed se lo hab\u00eda planteado; quer\u00eda sentirse vulnerable en sus brazos, en su regazo, como una ni\u00f1a obediente. Se recogi\u00f3 el pelo con dos coletas y se visti\u00f3 con una faldita azul y un polo blanco; y la esper\u00f3 ansiosa sentada en la cama.<\/p>\n<p>Antes de verla, ya oli\u00f3 su perfume y, luego, de espaldas a ella, percibi\u00f3 el roce en el cuello de las suaves hebras de su cabello rubio y su dulce aliento junto al l\u00f3bulo de la oreja izquierda. &#8220;Me parece, Afrodita, que hoy has tenido pensamientos muy malos. Tendr\u00e9 que castigarte&#8221;, le susurr\u00f3 al o\u00eddo. &#8220;Lo lamento, se\u00f1orita. No lo volver\u00e9 a hacer&#8221;, le contest\u00f3 con la voz quebrada mirando al suelo. &#8220;Qu\u00edtate la falda, qu\u00edtatelo todo menos las braguitas y t\u00fambate sobre mis piernas, as\u00ed&#8221;. Afrodita obedeci\u00f3 y, mordi\u00e9ndose un labio, esper\u00f3 el castigo.<\/p>\n<p>Primero not\u00f3 una mano que le bajaba las bragas y que acariciaba sus nalgas y, de pronto, un golpe fuerte que le hizo emitir un leve chillido, luego otro cachete y otro m\u00e1s. Estaba a su merced, sus pechos balance\u00e1ndose a cada azote, sus muslos tensos a cada embestida. Luego, Marta la incorpor\u00f3 y, tras apartarle con el dedo una l\u00e1grima de su mejilla, la bes\u00f3 golosa, hambrienta de su boca. &#8220;No volver\u00e1s a ser mala, cari\u00f1o, \u00bfa que no?&#8221;, le dijo mir\u00e1ndola a los ojos. &#8220;Ahora ser\u00e1s muy buena y bajar\u00e1s muy despacito hasta mi entrepierna&#8221;. As\u00ed lo recordaba cuando lleg\u00f3 al portal.<\/p>\n<p>En el ascensor, Afrodita se retoca los labios y se contempla en el espejo. Tiene un nudo en el est\u00f3mago. &#8220;He venido para olvidarte&#8221;, piensa decirle a Marta en cuanto la vea. &#8220;Estoy aqu\u00ed para que \u00e9sta sea la \u00faltima vez, la \u00faltima que te bese&#8221;.<\/p>\n<p>Como siempre, tras ser acompa\u00f1ada discretamente por una de las chicas, la espera en el dormitorio tom\u00e1ndose una copa de cava. La apura. Est\u00e1 m\u00e1s nerviosa que nunca. Se seca las manos con la toalla del ba\u00f1o. Se mira de nuevo en el espejo, sus patas de gallo, esas l\u00edneas nasogenianas que tanto la agobian (&#8220;No, no quiero tratarlas. Yo soy as\u00ed. Soy yo&#8221;). Pasa los dedos por su pelo (&#8220;Pero no estoy mal, soy mona). Vuelve junto a la cama. De pie. A\u00fan vestida. Se sienta en la butaca y cruza las piernas. Mira sus manos. Y entonces, se abre la puerta. Afrodita levanta la cabeza y la ve, acerc\u00e1ndose pausadamente, sonriendo.<\/p>\n<p>Marta. Cubre su desnudez \u00fanicamente con un corto neglig\u00e9 muy transparente, nada m\u00e1s, la melena rubia recogida sobre un hombro, los labios de un rojo intenso. Afrodita se la queda mirando, muda, observa sus peque\u00f1os pechos, sus pezones sonrosados, las ingles que convergen en el sexo depilado. Todo aquello que quer\u00eda decirle no es pronunciado. Y cuando la tiene muy cerca, pegada a ella, la besa apasionadamente cogi\u00e9ndole la cara con ambas manos.<\/p>\n<p>Luego, Marta la mira a los ojos con dulzura y, entendi\u00e9ndolo todo, apoya su frente en la de ella y le susurra: &#8220;Hoy no follaremos, cari\u00f1o. Hoy te har\u00e9 el amor&#8221;. Y lentamente, la va desnudando, liber\u00e1ndola de toda la ropa y de todas sus preocupaciones. Afrodita sabe que acabar\u00e1 abrazada a ella como un n\u00e1ufrago se agarra a la \u00faltima tabla en el oc\u00e9ano.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62146\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62146\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Primero not\u00f3 una mano que le bajaba las bragas y que acariciaba sus nalgas y, de pronto, un golpe fuerte que le hizo emitir un leve chillido, luego otro cachete y otro m\u00e1s. Estaba a su merced, sus pechos balance\u00e1ndose a cada azote, sus muslos tensos a cada embestida. Luego, Marta la incorpor\u00f3 y, tras apartarle con el dedo una<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62146\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62146\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31743,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[18],"tags":[],"class_list":{"0":"post-62146","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-lesbicos"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":9632,"today_views":3},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62146","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31743"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62146"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62146\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62148,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62146\/revisions\/62148"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62146"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62146"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62146"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}