{"id":62154,"date":"2025-09-14T00:04:52","date_gmt":"2025-09-13T22:04:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=62154"},"modified":"2025-09-13T19:50:31","modified_gmt":"2025-09-13T17:50:31","slug":"un-viaje-de-trabajo-inolvidable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/un-viaje-de-trabajo-inolvidable\/","title":{"rendered":"Un viaje de trabajo inolvidable"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"62154\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">38<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Yo sab\u00eda que el viaje a Acapulco iba a ser r\u00e1pido, apenas dos d\u00edas de trabajo intenso, pero algo dentro de m\u00ed me daba nervios. No eran las reuniones, ni las presentaciones frente a clientes\u2026 era otra cosa. Era \u00e9l.<\/p>\n<p>Erick y yo siempre hemos sido cercanos. M\u00e1s que compa\u00f1eros, m\u00e1s que colegas de oficina: amigos. Amigos con esa chispa peligrosa que todos perciben pero nadie se atreve a nombrar. Siempre hubo un coqueteo disfrazado de broma, miradas que duraban un poco m\u00e1s de lo necesario. Y aunque \u00e9l es casado, nunca pude negar que hab\u00eda algo ah\u00ed, escondido, esperando.<\/p>\n<p>Cuando llegamos a Acapulco lo sent\u00ed de inmediato: el calor espeso, la brisa salada que entraba hasta el taxi, la vibra despreocupada de la gente que caminaba con ropa ligera. Era como si el ambiente conspirara contra nosotros, derritiendo las formalidades que nos sosten\u00edan en la oficina.<\/p>\n<p>De camino al hotel, Erick no paraba con sus bromas t\u00edpicas. Lo hac\u00eda siempre: imitaciones, exageraciones, comentarios ir\u00f3nicos que me hac\u00edan re\u00edr aunque quisiera mantener la compostura. Pero esta vez, entre risa y risa, pasaba algo m\u00e1s. Yo le daba un manazo en el brazo, o lo empujaba con el hombro como respuesta, y sin pensarlo romp\u00eda esa barrera invisible del tacto.<\/p>\n<p>Era tan sutil que cualquiera lo ver\u00eda normal. Pero yo lo sent\u00eda distinto. Mi piel lo sent\u00eda distinto. Cada roce me dejaba un eco, una chispa. Y lo peor es que no lo hac\u00eda a prop\u00f3sito\u2026 al menos no del todo.<\/p>\n<p>Mientras avanz\u00e1bamos por la Costera, con el mar brillando a la izquierda y los hoteles levant\u00e1ndose a la derecha, not\u00e9 que la tensi\u00f3n se iba metiendo debajo de mi piel como el mismo calor h\u00famedo. Todo parec\u00eda igual, natural, inocente. Pero algo en m\u00ed sab\u00eda que no lo era. Algo hab\u00eda empezado a cambiar.<\/p>\n<p>El check-in fue r\u00e1pido. Habitaci\u00f3n 504 para m\u00ed, 505 para \u00e9l. Pared con pared. Fing\u00ed normalidad al escuchar al recepcionista asignarlas, como si no me importara en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Pero por dentro sent\u00ed ese cosquilleo que me recorri\u00f3 la espalda: saberlo tan cerca, apenas un muro de distancia.<\/p>\n<p>La tarde fue corta. Apenas tiempo de ba\u00f1arme y alistarme antes de la cena con el equipo de la oficina de Acapulco. Nada especial: una reuni\u00f3n de trabajo con colegas, presentaciones y un par de brindis formales. Y sin embargo, cuando abr\u00ed mi maleta y vi la ropa que hab\u00eda tra\u00eddo, me qued\u00e9 un instante pensativa.<\/p>\n<p>Pod\u00eda usar el conjunto negro de siempre, discreto y profesional. Nadie dir\u00eda nada.<\/p>\n<p>O pod\u00eda elegir el vestido azul, ligero, de tirantes finos. No era provocador, pero en Acapulco se sent\u00eda natural: el calor, la humedad, la brisa nocturna lo volv\u00edan casi obligatorio.<\/p>\n<p>Me mir\u00e9 al espejo con el vestido puesto. El escote apenas insinuaba, y la tela se ce\u00f1\u00eda en los lugares justos. Las piernas, bronceadas por mis entrenamientos al aire libre, se ve\u00edan m\u00e1s largas con las sandalias que hab\u00eda tra\u00eddo. No era escandaloso, pero tampoco pasaba desapercibido.<\/p>\n<p>Sonre\u00ed sola, ajustando un mech\u00f3n de cabello.<\/p>\n<p>\u2014Es trabajo\u2026 \u2014me record\u00e9 en voz baja. Pero en el reflejo de mis propios ojos supe que no era solo por trabajo.<\/p>\n<p>El celular vibr\u00f3 con un mensaje de Erick:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfListos para bajar en 10? Te paso por tu habitaci\u00f3n.\u201d<\/p>\n<p>Respir\u00e9 hondo. S\u00ed, era solo una cena de equipo. S\u00ed, hab\u00eda m\u00e1s personas esper\u00e1ndonos en el restaurante del hotel. Pero esa vibra, ese calor en el aire, me dec\u00edan que la noche apenas comenzaba.<\/p>\n<p>La cena fue como deb\u00eda ser: saludos, charlas de oficina, an\u00e9cdotas con el equipo local. Todo normal. Pero con las bebidas, todo empez\u00f3 a sentirse distinto. El vino me calentaba el pecho, me aflojaba la risa. Erick tambi\u00e9n beb\u00eda, no demasiado, pero lo suficiente para sonar m\u00e1s libre que en la oficina.<\/p>\n<p>Varias veces nuestras miradas se cruzaron por encima de los dem\u00e1s. Un par de segundos, nada evidente, pero yo sab\u00eda lo que pasaba en ese silencio m\u00ednimo. \u00c9l hac\u00eda un chiste, yo re\u00eda y levantaba la copa en su direcci\u00f3n, fingiendo cortes\u00eda\u2026 aunque solo lo hac\u00eda para \u00e9l.<\/p>\n<p>La cena se alarg\u00f3 m\u00e1s de lo previsto. Nadie ten\u00eda prisa. Y cuando por fin regresamos al hotel, yo ya sab\u00eda que algo m\u00e1s iba a pasar.<\/p>\n<p>Pens\u00e9 que la noche terminar\u00eda ah\u00ed, con un \u201cbuenas noches\u201d en el pasillo. Pero no. Apenas llegamos al lobby, Erick me sonri\u00f3 con esa calma peligrosa.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUnas cervezas m\u00e1s? \u2014pregunt\u00f3, como si fuera lo m\u00e1s natural del mundo.<\/p>\n<p>Ya algo tomada, no lo dud\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Va\u2026 pero primero subo a cambiarme. Quiero estar m\u00e1s c\u00f3moda.<\/p>\n<p>Entr\u00e9 a mi habitaci\u00f3n y abr\u00ed la maleta. Pod\u00eda ponerme cualquier short normal, alguna camiseta. Pero mis ojos se detuvieron en ese short diminuto que hab\u00eda tra\u00eddo \u201cpor si acaso\u201d. Casi al borde de lo indecente, ajustado adelante y atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Lo tom\u00e9 con los dedos, dudando. No s\u00e9 si fue el alcohol, el calor de Acapulco o la mezcla de ambos. Pero me atrev\u00ed.<\/p>\n<p>Me lo puse, junto a una blusa de tirantes, sin sost\u00e9n debajo. Me mir\u00e9 en el espejo: las piernas largas, el short subido, el pecho apenas cubierto. Sonre\u00ed sola. No era inocente. No del todo.<\/p>\n<p>El celular vibr\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cYa estoy en el lobby, te espero.\u201d<\/p>\n<p>Ajust\u00e9 el short una \u00faltima vez y baj\u00e9. Al final, no lo encontr\u00e9 en el lobby. Termin\u00e9 entrando a su cuarto.<\/p>\n<p>\u2014Tiene balc\u00f3n \u2014me dijo\u2014, podemos tomar ah\u00ed. El aire est\u00e1 incre\u00edble.<\/p>\n<p>El balc\u00f3n daba directo al mar. El sonido de las olas, el aire h\u00famedo, la luz tenue.<\/p>\n<p>Me sent\u00e9 en la barandilla con las piernas cruzadas, sintiendo el short subirse un poco m\u00e1s de la cuenta.<\/p>\n<p>Erick hablaba, hac\u00eda sus bromas, y yo re\u00eda como siempre.<\/p>\n<p>Pero ya no era como siempre. Sin darme cuenta, frotaba mis piernas una contra otra, cruz\u00e1ndolas y descruz\u00e1ndolas, con un ritmo lento. No era nerviosismo, era un juego. Sab\u00eda que lo incitaba a mirarme.<\/p>\n<p>Y lo hac\u00eda. Lo vi de reojo: sus ojos bajando, volviendo a subir, fingiendo que nada pasaba. Yo me mov\u00eda un poco m\u00e1s, dejando que la silueta de mis muslos se dibujara bajo la luz. Incluso mi celulitis se marcaba, y lejos de incomodarme, me gustaba. Me hac\u00eda sentir real. Y vi c\u00f3mo \u00e9l lo notaba.<\/p>\n<p>El calor y el alcohol hac\u00edan lo suyo. Sent\u00eda mi piel encendida, mis pezones duros bajo la tela ligera, marc\u00e1ndose con cada respiraci\u00f3n. No llevaba sost\u00e9n, y lo sab\u00eda. \u00c9l tambi\u00e9n lo sab\u00eda.<\/p>\n<p>Entonces me lanz\u00f3 una frase, grave, casi en broma pero cargada de fuego:<\/p>\n<p>\u2014Sabes\u2026 no deber\u00edas provocarme as\u00ed.<\/p>\n<p>Lo mir\u00e9, fingiendo inocencia.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfProvocarte? \u2014pregunt\u00e9, llevando la cerveza a los labios.<\/p>\n<p>\u00c9l rio bajo y neg\u00f3 con la cabeza.<\/p>\n<p>\u2014Claro\u2026 t\u00fa muy inocente. Pero si vieras lo que yo veo desde aqu\u00ed\u2026<\/p>\n<p>Sus palabras me atravesaron. No me toc\u00f3, no rompi\u00f3 la barrera. Pero con esa frase me hizo temblar por dentro. Porque s\u00ed, me estaba provocando. Y lo peor, o lo mejor, era que ya me estaba mojando.<\/p>\n<p>No s\u00e9 si fue la cerveza, el calor o sus palabras, pero de pronto sent\u00ed que ten\u00eda que moverme. Me puse de pie, como si necesitara estirar las piernas, aunque en realidad era mi cuerpo pidi\u00e9ndome escapar de la tensi\u00f3n de estar sentada frente a \u00e9l.<\/p>\n<p>Empec\u00e9 a caminar despacio por el balc\u00f3n, de un lado a otro, con la cerveza a\u00fan en la mano.<\/p>\n<p>El aire h\u00famedo pegaba en mi piel y el short, con cada paso, se iba subiendo m\u00e1s, hasta quedar pr\u00e1cticamente como un cachetero. Lo sent\u00eda roz\u00e1ndome de una forma que me pon\u00eda m\u00e1s nerviosa todav\u00eda.<\/p>\n<p>Quise acomodarlo, pero no lo hice. Algo dentro de m\u00ed me detuvo. Era consciente de c\u00f3mo se ve\u00eda desde donde \u00e9l estaba sentado: mis piernas largas, tensas con cada movimiento; el short apretado, marcando m\u00e1s de lo que deb\u00eda.<\/p>\n<p>Me mord\u00ed el labio y segu\u00ed caminando, fingiendo distracci\u00f3n mientras observaba el mar oscuro frente a nosotros.<\/p>\n<p>Pero lo que de verdad me aceleraba el coraz\u00f3n no era el mar. Era sentir sus ojos en mi espalda, recorri\u00e9ndome, atrapados en cada cent\u00edmetro de piel que el short ya no lograba cubrir.<\/p>\n<p>Yo tambi\u00e9n lo sent\u00eda: el calor bajando por mi vientre, ese cosquilleo h\u00famedo creciendo entre mis piernas, mis pezones endurecidos contra la blusa ligera.<\/p>\n<p>\u201cDios\u2026 \u00bfqu\u00e9 estoy haciendo?\u201d, pens\u00e9. Pero no me detuve.<\/p>\n<p>Me gir\u00e9 hacia \u00e9l, lentamente, apoy\u00e1ndome en la barandilla con una naturalidad que no era natural en absoluto. Cruc\u00e9 una pierna sobre la otra y sent\u00ed el short tensarse a\u00fan m\u00e1s, dejando claro que no ten\u00eda nada que esconder.<\/p>\n<p>Y entonces lo vi. Erick no se molest\u00f3 en disimular. Sus ojos estaban ah\u00ed, fijos, sigui\u00e9ndome, devorando cada movimiento.<\/p>\n<p>Su silencio dec\u00eda m\u00e1s que cualquier frase. Y mi cuerpo lo entend\u00eda.<\/p>\n<p>Me mov\u00eda por el balc\u00f3n como si nada, pero por dentro estaba hecha un torbellino. Sent\u00eda el short subi\u00e9ndose con cada paso, marcando mis nalgas casi como si no llevara nada. Yo lo sab\u00eda, y sab\u00eda tambi\u00e9n que \u00e9l lo estaba mirando.<\/p>\n<p>Me gir\u00e9 un instante para tomar mi cerveza de la mesa, y fue ah\u00ed cuando lo vi.<\/p>\n<p>Erick, que hab\u00eda tratado de mantener la compostura toda la noche, me estaba mirando directo\u2026 muy directo. Su mirada ya no era la de un amigo, ni la de un compa\u00f1ero. Era la de un hombre devorando a una mujer. Sin filtros.<\/p>\n<p>Y entonces pas\u00f3: un gesto tan m\u00ednimo que cualquiera no lo habr\u00eda notado, pero yo s\u00ed. Se acomod\u00f3 en la silla, dej\u00f3 escapar un \u201cufff\u201d casi mudo y, disimulando, llev\u00f3 la mano a su entrepierna. No como quien acomoda. No. Como quien se frota, preso de lo que est\u00e1 viendo.<\/p>\n<p>Dios\u2026 yo vol\u00e9.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n me dio un salto brutal, como si me hubieran descubierto en un acto prohibido. Un escalofr\u00edo me recorri\u00f3 entera, y al mismo tiempo sent\u00ed un calor h\u00famedo intensificarse entre mis piernas.<\/p>\n<p>Me llev\u00e9 la botella a los labios, intentando disimular mi propio temblor, pero sab\u00eda que estaba ardiendo. Que \u00e9l acababa de mostrarme, aunque fuera por un segundo, que lo estaba volviendo loco. Y esa certeza me excit\u00f3 m\u00e1s que cualquier roce.<\/p>\n<p>No hab\u00eda marcha atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Lo que vi me encendi\u00f3 como nunca. Ese gesto suyo, ese \u201cufff\u201d contenido y la manera descarada en que se frot\u00f3 sin poder disimular\u2026 me volvi\u00f3 loca. Sent\u00ed que si me quedaba quieta iba a explotar.<\/p>\n<p>As\u00ed que me levant\u00e9 y me acerqu\u00e9 a la barandilla, de espaldas a \u00e9l. El mar frente a m\u00ed era un pretexto perfecto: pod\u00eda fingir que admiraba la vista, cuando en realidad lo \u00fanico que quer\u00eda era darle a Erick la vista de m\u00ed.<\/p>\n<p>Me inclin\u00e9 un poco hacia adelante, apoyando los brazos en el barandal, dejando que el short se subiera a\u00fan m\u00e1s con ese movimiento. Sent\u00eda el aire caliente pegado a mis muslos y la tela cort\u00e1ndome apenas, como si en cualquier momento fuera a mostrar m\u00e1s de la cuenta.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 as\u00ed, inm\u00f3vil unos segundos, sabiendo que \u00e9l estaba justo detr\u00e1s. Mi respiraci\u00f3n se aceleraba, no por el calor del mar ni por las cervezas, sino por la certeza de que lo estaba provocando.<\/p>\n<p>Entonces, como para rematar, llev\u00e9 una mano hacia el short, \u201cacomod\u00e1ndolo\u201d. Lo jal\u00e9 apenas hacia abajo, pero con ese gesto lo que hice fue apretarlo m\u00e1s contra m\u00ed, marcando a\u00fan m\u00e1s mis curvas. Sab\u00eda que le estaba ense\u00f1ando el borde de mi culo. Y sab\u00eda tambi\u00e9n que lo estaba matando.<\/p>\n<p>Yo temblaba por dentro.<\/p>\n<p>\u201cEstoy jugando con fuego\u201d, pens\u00e9\u2026 pero no pod\u00eda parar.<\/p>\n<p>Sent\u00eda el coraz\u00f3n en la garganta. El mar rug\u00eda frente a m\u00ed, pero el verdadero ruido estaba dentro: mi respiraci\u00f3n acelerada, la sangre golpe\u00e1ndome en los o\u00eddos, la humedad ardiendo entre mis piernas. Sab\u00eda lo que estaba haciendo al inclinarme, al dejar que el short se volviera casi un cachetero. Sab\u00eda que lo estaba provocando.<\/p>\n<p>Y entonces lo sent\u00ed.<\/p>\n<p>Un movimiento detr\u00e1s de m\u00ed, lento, seguro. Antes de que pudiera girarme, Erick ya estaba ah\u00ed, tan cerca que pod\u00eda oler su perfume mezclado con el sudor del calor. Su cuerpo se peg\u00f3 al m\u00edo, fuerte, inevitable. Sus brazos me rodearon por el barandal, cerr\u00e1ndome en un abrazo que no ped\u00ed, pero que deseaba desde hac\u00eda rato.<\/p>\n<p>La cerveza en mi mano tembl\u00f3. Cerr\u00e9 los ojos un instante, tragando saliva, sintiendo c\u00f3mo su pecho rozaba mi espalda y c\u00f3mo su aliento me calentaba el cuello.<\/p>\n<p>No me dijo nada. No hizo falta. Ese abrazo lo dec\u00eda todo: la tensi\u00f3n que hab\u00edamos guardado por a\u00f1os, las miradas disfrazadas en la oficina, las bromas que en el fondo siempre fueron algo m\u00e1s. Todo estaba ah\u00ed, en el peso de sus brazos apret\u00e1ndome contra la baranda, en la dureza de su cuerpo pegado al m\u00edo.<\/p>\n<p>Yo me arque\u00e9 apenas, como si necesitara aire, pero en realidad era para sentirlo m\u00e1s. El short se tens\u00f3 a\u00fan m\u00e1s contra m\u00ed, y mi pecho, firme bajo la blusa ligera, se elevaba con cada respiraci\u00f3n descontrolada.<\/p>\n<p>Dios\u2026 estaba perdida.<\/p>\n<p>Sent\u00ed sus brazos rode\u00e1ndome, pero de pronto uno de ellos baj\u00f3, firme, brusco, apretando mi abdomen. No fue un roce suave ni un abrazo tierno: fue una toma directa, posesiva, que me hizo soltar un peque\u00f1o gemido ahogado.<\/p>\n<p>El aire se me fue de golpe. Su mano me sujetaba fuerte, peg\u00e1ndome contra \u00e9l, como si quisiera marcar que ya no hab\u00eda escapatoria. Yo apenas alcanc\u00e9 a apoyar las manos en el barandal, temblando.<\/p>\n<p>Y entonces, sin darme tiempo a pensar, me gir\u00f3.<\/p>\n<p>Su fuerza me hizo chocar con su pecho, la cerveza casi se me resbal\u00f3 de los dedos, y en ese instante todo se detuvo. No hubo palabras, no hubo advertencia. Sus labios cayeron sobre los m\u00edos, hambrientos, directos, bes\u00e1ndome con una intensidad que me atraves\u00f3 entera.<\/p>\n<p>Lo sent\u00ed caliente, urgente, sin espacio para dudas. Su boca devoraba la m\u00eda, su lengua buscaba la m\u00eda, y yo me entregu\u00e9 sin resistencia. A\u00f1os de juego disfrazado, de miradas contenidas, de bromas inocentes\u2026 todo se rompi\u00f3 ah\u00ed, en ese beso brutal y morboso que me encendi\u00f3 como nunca.<\/p>\n<p>Mi cuerpo reaccion\u00f3 solo: mis manos se aferraron a su camisa, mis piernas temblaron, y mi respiraci\u00f3n se volvi\u00f3 un jadeo contra su boca. No importaba nada m\u00e1s: ni el hotel, ni el mar, ni el hecho de que \u00e9l era casado. Nada.<\/p>\n<p>Solo nosotros. Y ese beso que ya no ten\u00eda regreso.<\/p>\n<p>Ese beso no termin\u00f3 r\u00e1pido. No fue un impulso fugaz. Fue largo, profundo, un beso que se prolong\u00f3 hasta borrar el tiempo y el ruido del mar detr\u00e1s de nosotros.<\/p>\n<p>Sent\u00ed su boca devorarme y la m\u00eda responder con la misma hambre. Su lengua buscaba la m\u00eda como si me conociera de siempre, como si no fuese la primera vez. Y esa fue la parte que m\u00e1s me desarm\u00f3: la naturalidad. Era demasiado real, demasiado fuerte\u2026 como si todo este tiempo hubi\u00e9ramos estado esperando ese momento.<\/p>\n<p>Mis manos se aferraban a su camisa, temblando, queriendo arrancarle la tela, queriendo sentirlo m\u00e1s. Y lo tuve. Su cuerpo se peg\u00f3 al m\u00edo sin espacio, sin aire. Y entonces lo sent\u00ed.<\/p>\n<p>Un calor distinto, duro, creciendo entre nosotros. Su erecci\u00f3n rozando mi vientre, firme, inevitable.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 sin respiraci\u00f3n. El beso segu\u00eda, pero mi mente ard\u00eda al darme cuenta de lo que pasaba. Era un contacto tan directo que me estremeci\u00f3 entera, una sensaci\u00f3n que nunca cre\u00ed sentir de esa forma.<\/p>\n<p>No fue un roce cualquiera. Fue la confirmaci\u00f3n f\u00edsica de lo que estaba ocurriendo: \u00e9l tambi\u00e9n quer\u00eda m\u00e1s. Su cuerpo lo dec\u00eda antes que sus palabras, antes que cualquier confesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Me pegu\u00e9 a\u00fan m\u00e1s, instintivamente, dej\u00e1ndome envolver, sintiendo c\u00f3mo esa dureza se marcaba m\u00e1s fuerte contra m\u00ed. Mi respiraci\u00f3n se volvi\u00f3 un gemido dentro de su boca, un susurro h\u00famedo que solo \u00e9l escuch\u00f3.<\/p>\n<p>Dios\u2026 lo quer\u00eda. Lo quer\u00eda como nunca.<\/p>\n<p>Su respiraci\u00f3n chocaba contra la m\u00eda, caliente, urgente. Sus labios bajaban a mi cuello, luego volv\u00edan a mi boca, y yo temblaba, jadeando, perdida. Sent\u00eda su erecci\u00f3n crecer contra mi vientre, cada vez m\u00e1s firme, m\u00e1s real, y mi cuerpo respond\u00eda con un deseo que no pod\u00eda esconder.<\/p>\n<p>Me encend\u00eda sentirlo buscar mi cuello, rozarme con sus labios h\u00famedos, dejar besos apretados que se mezclaban con peque\u00f1as mordidas. Sub\u00eda a mis mejillas, bajaba otra vez, hasta que me mordi\u00f3 el hombro con fuerza, arranc\u00e1ndome un gemido ahogado.<\/p>\n<p>Me estremec\u00ed completa, como si un rayo me hubiera atravesado la piel.<\/p>\n<p>\u00c9l lo not\u00f3. Lo sinti\u00f3. Y con m\u00e1s confianza, sus manos dejaron de estar quietas en mi cintura. Primero subieron lentamente por mi espalda, apret\u00e1ndome contra su pecho, luego bajaron hasta mis brazos, acarici\u00e1ndolos con un roce que me erizaba la piel.<\/p>\n<p>Me agarraba con fuerza, como reclamando lo que por tanto tiempo hab\u00edamos negado, y en ese juego sus dedos llegaron hasta el borde de mi short. Sent\u00ed c\u00f3mo lo rozaba, c\u00f3mo jugaba con la tela m\u00ednima, levant\u00e1ndola apenas, como tanteando si se atrev\u00eda a ir m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>Yo me arque\u00e9 contra \u00e9l, peg\u00e1ndome m\u00e1s, d\u00e1ndole permiso sin decir una sola palabra. Y mi respiraci\u00f3n, temblorosa, le dec\u00eda todo lo que necesitaba saber: que yo lo quer\u00eda tanto como \u00e9l a m\u00ed.<\/p>\n<p>Y entonces, por fin, lo sent\u00ed bajar su mano.<\/p>\n<p>Al principio fue t\u00edmido, casi con miedo, acariciando mi culo por encima del short, apenas tanteando. Me estremec\u00ed completa, apretando los labios contra su cuello para no gemir tan pronto. Pero a cada segundo se volv\u00eda m\u00e1s seguro, m\u00e1s decidido.<\/p>\n<p>Sus dedos se hund\u00edan con fuerza, me manoseaba con descaro, apret\u00e1ndome, como si todo ese tiempo contenido lo estuviera descargando ah\u00ed. El roce no era inocente, no era casual: era puro deseo, puro morbo.<\/p>\n<p>Yo jadeaba, encendida, y de pronto lo hizo: me dio una nalgada seca, r\u00e1pida, que son\u00f3 contra la tela m\u00ednima. Me sorprendi\u00f3 tanto que me re\u00ed en el mismo instante que un gemido se me escap\u00f3. Una mezcla rara, deliciosa, que me hizo sentir m\u00e1s viva que nunca.<\/p>\n<p>\u2014Dios\u2026 \u2014susurr\u00e9, sin poder detenerme, apret\u00e1ndome contra \u00e9l.<\/p>\n<p>Y \u00e9l sigui\u00f3, con la mano firme, con autoridad, acarici\u00e1ndome, manose\u00e1ndome como si ya fuera suyo. El calor de Acapulco no ten\u00eda nada que ver con lo que yo estaba sintiendo en ese balc\u00f3n.<\/p>\n<p>Estaba perdida\u2026 y lo amaba.<\/p>\n<p>De repente reaccion\u00e9, como si la conciencia me atravesara de golpe en medio del calor y la excitaci\u00f3n. Puse mis manos contra su pecho, jadeando, temblando.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Erick, no\u2026 no puede pasar! \u2014mi voz son\u00f3 entrecortada, m\u00e1s d\u00e9bil de lo que hubiera querido\u2014. Est\u00e1s casado\u2026 esto est\u00e1 mal.<\/p>\n<p>\u00c9l se detuvo. Me solt\u00f3 despacio, aunque la respiraci\u00f3n segu\u00eda agitada, los ojos brillando con esa urgencia que no pod\u00eda esconder. Dio un paso atr\u00e1s, levant\u00f3 las manos, como rindi\u00e9ndose.<\/p>\n<p>\u2014Okay\u2026 \u2014murmur\u00f3, con la voz ronca\u2014. No te voy a obligar a nada, Diana. Paremos.<\/p>\n<p>Pero su cuerpo dec\u00eda otra cosa. Pod\u00eda verlo en la dureza marcada en su pantal\u00f3n, en la tensi\u00f3n de sus hombros, en la forma en que no apartaba la mirada de mis labios. Pod\u00eda sentirlo en el aire: no quer\u00eda parar. Y yo tampoco.<\/p>\n<p>Antes de que pudiera ordenar mis ideas, volvi\u00f3 a acercarse. No con violencia, sino con esa fuerza irresistible que arrastra. Sus labios buscaron los m\u00edos otra vez, y cuando me bes\u00f3, ya no fue como antes: fue m\u00e1s lento, m\u00e1s profundo, como el beso de unos novios que se descubren por primera vez.<\/p>\n<p>Y yo lo correspond\u00ed. Lo bes\u00e9 con las manos enredadas en su cabello, con el cuerpo entreg\u00e1ndose sin resistencia.<\/p>\n<p>Ya no era solo sexo ni solo morbo. Era infidelidad, s\u00ed. Era deseo puro.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hab\u00eda algo m\u00e1s\u2026 una conexi\u00f3n brutal que no pod\u00eda negar. Podr\u00eda llamarlo pasi\u00f3n, locura, hasta amor. No s\u00e9. Solo s\u00e9 que nunca hab\u00eda sentido algo as\u00ed.<\/p>\n<p>Lo estaba besando como si fuera m\u00edo. Y lo estaba deseando como si fuera el \u00faltimo hombre en la tierra.<\/p>\n<p>Segu\u00edamos ah\u00ed, en el balc\u00f3n, abrazados del cuello, d\u00e1ndonos besos cortos, h\u00famedos, entre palabras susurradas.<\/p>\n<p>\u2014Esto est\u00e1 mal\u2026 no podemos\u2026 \u2014le dec\u00eda yo, apenas separando mis labios de los suyos, solo para volver a besarlo al instante. Mis palabras se ahogaban en su boca, perd\u00edan fuerza cada vez que me rozaba con esa urgencia que no sab\u00eda esconder.<\/p>\n<p>\u00c9l no respond\u00eda con argumentos, no intentaba convencerme. Solo me besaba. Cada vez m\u00e1s profundo, m\u00e1s pasional, m\u00e1s morboso. Hasta que, de pronto, elev\u00f3 el nivel.<\/p>\n<p>Su mano baj\u00f3 y, sin aviso, me agarr\u00f3 la pierna. Fue la primera vez que me toc\u00f3 ah\u00ed, en la piel desnuda, casi sin tela entre sus dedos y mi cuerpo. Me apret\u00f3 el muslo con fuerza, arranc\u00e1ndome un gemido corto contra su boca, delicioso, inevitable.<\/p>\n<p>Y en ese mismo movimiento, me subi\u00f3 la pierna hasta coloc\u00e1rmela en su cintura. Qued\u00e9 as\u00ed, pr\u00e1cticamente colgada de \u00e9l, abraz\u00e1ndolo con la pierna mientras sus manos me sosten\u00edan con firmeza.<\/p>\n<p>Fue brutal. Sent\u00ed su verga dur\u00edsima presionando directo contra m\u00ed, contra mi centro mojado que ard\u00eda bajo el short m\u00ednimo. El contacto, aunque con ropa de por medio, fue tan real que casi me hizo perder la cabeza.<\/p>\n<p>No dijimos nada. No hab\u00eda palabras. Seguimos bes\u00e1ndonos como si fu\u00e9ramos una pareja de a\u00f1os, frot\u00e1ndonos sin soltarnos, manose\u00e1ndonos con desesperaci\u00f3n. Mis manos en su cabello, en su espalda; las suyas apret\u00e1ndome, acarici\u00e1ndome con morbo, sin miedo ya.<\/p>\n<p>Yo estaba empapada. Pod\u00eda jurar que se sent\u00eda, que la tela del short ya no era suficiente para contener lo que me estaba pasando. Y mientras nos roz\u00e1bamos, una y otra vez, mi cuerpo lo reconoc\u00eda: era deseo, s\u00ed\u2026 pero tambi\u00e9n esa conexi\u00f3n extra\u00f1a, como si lo nuestro ya hubiera existido desde siempre.<\/p>\n<p>Y eso, lo prohibido, lo oculto, lo hac\u00eda a\u00fan m\u00e1s intenso.<\/p>\n<p>Ya no hab\u00eda palabras. Solo gemidos ahogados entre besos, respiraciones que chocaban y cuerpos pegados como si fueran uno solo.<\/p>\n<p>De pronto, con una fuerza que me hizo estremecer, Erick me gir\u00f3 contra la baranda del balc\u00f3n. Sent\u00ed el hierro fr\u00edo en mi espalda y, al mismo tiempo, el calor de su cuerpo peg\u00e1ndose por detr\u00e1s, duro, incontrolable.<\/p>\n<p>Me sigui\u00f3 besando con una pasi\u00f3n que me arrancaba el aire, mientras sus manos, que antes jugaban t\u00edmidas en mi cintura, ahora sub\u00edan sin pudor. Las sent\u00ed rozar mis pechos, atraparlos por encima de la blusa delgada, frotando mis pezones que estaban duros, tan sensibles que un simple roce me hizo soltar un gemido fuerte, irreconocible en m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Mierda\u2026 \u2014susurr\u00e9, perdida, mientras \u00e9l me mord\u00eda el cuello y apretaba mis senos con m\u00e1s morbo, como si hubiera estado so\u00f1ando con ese momento desde siempre.<\/p>\n<p>Su otra mano baj\u00f3 sin pausa. Se detuvo en el borde de mi short, jugueteando apenas con la tela, hasta que, con un tir\u00f3n lento, empez\u00f3 a desabrocharlo. El sonido del cierre abri\u00e9ndose en medio del silencio de la madrugada me hizo temblar a\u00fan m\u00e1s que sus besos.<\/p>\n<p>Yo no hice nada por detenerlo. Al contrario, me arque\u00e9 hacia \u00e9l, ofreci\u00e9ndome, respirando agitada contra su boca mientras sus dedos se deslizaban con descaro por mi piel caliente.<\/p>\n<p>Su verga, dur\u00edsima, me rozaba por detr\u00e1s, empuj\u00e1ndome con cada movimiento, y yo ya estaba tan mojada que sent\u00eda la humedad bajar por mis muslos.<\/p>\n<p>Era expl\u00edcito, era morboso, era brutal. Y aun as\u00ed, en ese instante, no hab\u00eda culpa, no hab\u00eda duda. Solo \u00e9l. Solo yo. Y el deseo desbordado que nos estaba consumiendo vivos en ese balc\u00f3n de Acapulco.<\/p>\n<p>El sonido del cierre bajando a\u00fan resonaba en mis o\u00eddos cuando lo sent\u00ed colar su mano dentro de mi short. Primero fue solo el roce de sus dedos en mi cadera, un contacto que me hizo temblar de anticipaci\u00f3n. Pero despu\u00e9s baj\u00f3 m\u00e1s, sin dudar, hasta llegar a mi vagina, por fuera de la tanga, yo solo tragu\u00e9 saliva&#8230;<\/p>\n<p>Ten\u00eda puesta mi tanga negra Calvin Klein, la m\u00e1s simple pero tambi\u00e9n la m\u00e1s sexy que hab\u00eda empacado. La tela m\u00ednima estaba ya empapada, pegada a m\u00ed. Solt\u00e9 un jadeo largo, entrecerrando los ojos.<\/p>\n<p>\u2014Erick\u2026 \u2014susurr\u00e9, m\u00e1s como un gemido que como una palabra&#8230;<\/p>\n<p>Continuar\u00e1.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62154\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62154\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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