{"id":62192,"date":"2025-09-16T00:04:01","date_gmt":"2025-09-15T22:04:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=62192"},"modified":"2025-09-15T17:29:01","modified_gmt":"2025-09-15T15:29:01","slug":"placeres-prohibidos-secreto-familiar-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/placeres-prohibidos-secreto-familiar-1\/","title":{"rendered":"Placeres prohibidos. Secreto familiar (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"62192\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">34<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Con Atziry fuera de la casa por el fin de semana, la ausencia llen\u00f3 el aire de una libertad cargada de deseo. Elizabeth y Diego, liberados de cualquier restricci\u00f3n, se entregaron a una danza de lujuria que transform\u00f3 la peque\u00f1a casa en un santuario de placer. Sus cuerpos, empapados en sudor, se entrelazaban en un frenes\u00ed de posiciones que exploraban cada rinc\u00f3n de su pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Elizabeth se arqueaba sobre el colch\u00f3n, sus senos prominentes temblaban mientras Diego la tomaba desde atr\u00e1s, sus manos fuertes agarraban sus caderas, las nalgas de ella chocaban con su pelvis con un ritmo que resonaba como un tambor en la habitaci\u00f3n. Su vagina, h\u00fameda y c\u00e1lida, lo acog\u00eda con una avidez que lo hac\u00eda gru\u00f1ir, cada embestida arrancaba gemidos que llenaban el aire.<\/p>\n<p>En otro momento, Diego la alz\u00f3 contra la pared, sus piernas lo envolvieron mientras la penetraba con una intensidad que hac\u00eda que sus ojos miel se nublaran de \u00e9xtasis. Sus labios se encontraban en besos voraces, sus lenguas danzaban mientras sus cuerpos sudados se deslizaban uno contra el otro, la fricci\u00f3n de su piel amplificaba cada sensaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Elizabeth, perdida en el placer, alcanz\u00f3 un orgasmo tras otro, sus gritos resonaban mientras su cuerpo convulsionaba, los fluidos de su excitaci\u00f3n goteando por sus muslos, mezcl\u00e1ndose con el semen de Diego en una uni\u00f3n que los marcaba. \u00c9l, embriagado por la visi\u00f3n de su t\u00eda, lam\u00eda sus pezones endurecidos, mordi\u00e9ndolos suavemente mientras ella se aferraba a sus hombros, su cabello rubio ca\u00eda en cascada sobre su espalda.<\/p>\n<p>La habitaci\u00f3n ol\u00eda a sexo crudo, un aroma denso de sudor y deseo que impregnaba las s\u00e1banas, las paredes, el aire mismo. Cambiaron de posici\u00f3n una y otra vez: Elizabeth mont\u00e1ndolo con movimientos salvajes, sus nalgas rebotando contra sus muslos; Diego encima, penetr\u00e1ndola con una lentitud torturante que la hac\u00eda suplicar por m\u00e1s. Cada orgasmo era una explosi\u00f3n, sus cuerpos temblaban en sincron\u00eda, sus gemidos eran un coro de lujuria que celebraba su conexi\u00f3n prohibida. Su relaci\u00f3n hab\u00eda cambiado irrevocablemente, cada toque, cada mirada, cargada de una intimidad que los extasiaba.<\/p>\n<p>Sin embargo, en un momento de pausa, con sus cuerpos a\u00fan pegados, Elizabeth mir\u00f3 a Diego con una mezcla de adoraci\u00f3n y urgencia. \u2014Esto tiene que quedar entre nosotros, sobrino \u2014susurr\u00f3, su voz era ronca mientras acariciaba su pecho, sus dedos trazando las l\u00edneas de sus m\u00fasculos\u2014. No quiero que Atziry se entere de lo que estamos haciendo, de este incesto. Prom\u00e9teme que ser\u00e1 nuestro secreto. \u2014Sus ojos, brillando con deseo y una pizca de culpa, lo imploraban.<\/p>\n<p>Diego, con una sonrisa confiada, asinti\u00f3, su mano se deslizaba por la curva de sus nalgas, apret\u00e1ndolas con posesi\u00f3n. \u2014No dir\u00e9 nada, t\u00eda \u2014respondi\u00f3, su voz profunda vibraba contra su piel mientras la besaba en el cuello\u2014. Quiero seguir cogi\u00e9ndote, y no voy a arruinar esto. \u2014Sus palabras eran una promesa, sellada con un beso lento que reaviv\u00f3 el fuego entre ellos. La habitaci\u00f3n, testigo de su fin de semana de placer desenfrenado, guardaba su secreto, un pacto silencioso que aseguraba que su pasi\u00f3n continuar\u00eda, oculta pero ardiente, mientras sus cuerpos segu\u00edan busc\u00e1ndose con un hambre insaciable.<\/p>\n<p>Con el regreso de Atziry, la casa recobr\u00f3 una fachada de normalidad, un velo fr\u00e1gil que apenas ocultaba la corriente de deseo que segu\u00eda fluyendo entre Elizabeth y Diego. Bajo la superficie de las rutinas diarias, t\u00eda y sobrino aprovechaban cualquier instante de soledad para entregarse al fuego que los consum\u00eda. En la penumbra del estudio, cuando Atziry dorm\u00eda, Elizabeth se deslizaba hacia Diego, su cuerpo aparec\u00eda envuelto en un camis\u00f3n ligero que se adher\u00eda a sus curvas, sus senos prominentes presionaban contra la tela.<\/p>\n<p>Diego la recib\u00eda con manos ansiosas, levant\u00e1ndola contra una pared, sus labios devoraban los suyos mientras la penetraba con embestidas profundas, sus cuerpos sudados chocaban en un frenes\u00ed silencioso. Sus orgasmos eran explosiones contenidas, Elizabeth mord\u00eda su hombro para ahogar los gemidos, mientras el semen de Diego se mezclaba con su humedad, goteando por sus muslos y dejando un rastro en las s\u00e1banas improvisadas del estudio. Cada encuentro era un hurac\u00e1n de lujuria, sus pieles empapadas de sudor, el aire cargado con el aroma crudo de su pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero mientras Elizabeth y Diego se perd\u00edan en su secreto, Atziry ard\u00eda en su propia obsesi\u00f3n. La presencia de su primo en la casa era una tortura exquisita. Cada vez que lo ve\u00eda deambular, con su camiseta ajustada marcando los m\u00fasculos de su pecho o sus jeans delineando la fuerza de sus muslos, Atziry se mord\u00eda el labio inferior, un gesto inconsciente que traicionaba su deseo. Sus muslos se apretaban instintivamente, intentando contener la humedad que se formaba entre sus piernas, su vagina palpitaba con cada fantas\u00eda que la asaltaba. Lo imaginaba tom\u00e1ndola con fuerza, con sus manos fuertes levant\u00e1ndola, su verga llen\u00e1ndola mientras ella gem\u00eda su nombre.<\/p>\n<p>Vestida con shorts diminutos que apenas cubr\u00edan sus nalgas bronceadas o blusas escotadas que dejaban entrever sus pezones endurecidos, Atziry coqueteaba descaradamente, rozando a Diego al pasar por el pasillo, su perfume c\u00edtrico impregn\u00e1ndose en el aire, sus ojos lanz\u00e1ndole miradas cargadas de intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, ella disimulaba el placer que sent\u00eda, escondiendo los escalofr\u00edos que recorr\u00edan su cuerpo cuando Diego la miraba. En la cocina, mientras \u00e9l preparaba caf\u00e9, Atziry se inclinaba sobre la encimera, dejando que su blusa se abriera lo justo para revelar la curva de sus senos, su respiraci\u00f3n era agitada mientras imaginaba sus manos arranc\u00e1ndole la ropa. En su habitaci\u00f3n, sola, se tocaba, sus dedos se deslizaban bajo sus bragas, frotando su cl\u00edtoris mientras cerraba los ojos y ve\u00eda a Diego encima de ella, sus embestidas haci\u00e9ndola gritar. Pero ante \u00e9l, manten\u00eda una fachada de inocencia, sus coqueteos disfrazados de bromas, aunque su cuerpo traicionaba su deseo con cada apret\u00f3n de muslos, cada mordida de labio.<\/p>\n<p>Elizabeth y Diego, ajenos a la tormenta que consum\u00eda a Atziry, segu\u00edan rob\u00e1ndose momentos de pasi\u00f3n, sus cuerpos se encontraban en rincones ocultos de la casa, sus gemidos eran amortiguados por la urgencia de mantener su secreto. Pero la obsesi\u00f3n de Atziry crec\u00eda, un fuego que amenazaba con desbordarse, su deseo por Diego se transformaba en una necesidad, en un juego peligroso.<\/p>\n<p>Una noche, Diego dorm\u00eda profundamente en el estudio, su cuerpo se encontraba relajado sobre el colch\u00f3n improvisado, la s\u00e1bana apenas cubr\u00eda su torso desnudo. El silencio de la casa se rompi\u00f3 cuando una sensaci\u00f3n c\u00e1lida y h\u00fameda lo arranc\u00f3 del sue\u00f1o. Sus ojos se abrieron lentamente, su respiraci\u00f3n se aceleraba al sentir unos labios envolviendo su miembro, succion\u00e1ndolo con una avidez que lo hizo endurecerse al instante. Lejos de asustarse, un gemido bajo escap\u00f3 de su garganta, su cuerpo respond\u00eda al placer de aquella mamada. El sonido que llenaba el estudio era embriagador: el roce h\u00famedo de una lengua contra su piel, leng\u00fcetazos largos y deliberados, y arcadas suaves que resonaban en la penumbra, cada ruido amplificaba el deseo que lo consum\u00eda.<\/p>\n<p>Diego, perdido en la sensaci\u00f3n, levant\u00f3 las manos y las pos\u00f3 en la cabeza de quien lo complac\u00eda, sus dedos se enredaron en mechones de cabello suave, guiando el ritmo con una mezcla de urgencia y deleite. La boca que lo envolv\u00eda era c\u00e1lida, ansiosa, desliz\u00e1ndose desde la base hasta la punta con una precisi\u00f3n que lo llevaba al borde. \u2014Oh, t\u00eda, qu\u00e9 rico lo haces \u2014gimi\u00f3, su voz era ronca y cargada de lujuria, convencido de que era Elizabeth quien lo devoraba con tanta pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Sus caderas se alzaron ligeramente, empujando m\u00e1s profundo, mientras sent\u00eda el calor de su boca apretarse alrededor de \u00e9l. \u2014Ya me voy a venir \u2014gru\u00f1\u00f3, sus manos ejercieron una presi\u00f3n firme, manteniendo la cabeza en su lugar mientras su cl\u00edmax estallaba. Chorros calientes de semen se derramaron en aquella boca ardiente, llen\u00e1ndola, desliz\u00e1ndose por la garganta que tragaba con avidez, el sonido h\u00famedo de la degluci\u00f3n resonaba en sus o\u00eddos.<\/p>\n<p>Cuando el \u00faltimo espasmo lo abandon\u00f3, Diego relaj\u00f3 su agarre, su respiraci\u00f3n era pesada mientras la figura se apartaba r\u00e1pidamente, con el roce de pasos ligeros abandonando el estudio en la oscuridad. No vio qui\u00e9n era, pero su coraz\u00f3n lat\u00eda con una certeza feliz: su t\u00eda amaba su verga, y este acto nocturno era una prueba m\u00e1s de su deseo insaciable. Se recost\u00f3, su miembro a\u00fan palpitaba, una sonrisa curvaba sus labios mientras el aroma de sexo llenaba el aire, mezclado con el sudor y la intensidad del momento. La s\u00e1bana, ahora arrugada, era testigo de su placer, y Diego, aun vibrando por el \u00e9xtasis, cerr\u00f3 los ojos, saboreando la certeza de que Elizabeth no pod\u00eda resistirse a \u00e9l, su cuerpo anhelaba m\u00e1s de esos encuentros secretos que los un\u00edan en la penumbra.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana siguiente amaneci\u00f3 con un aire extra\u00f1o en la casa. Diego se levant\u00f3, su cuerpo aun vibraba con los recuerdos de la noche anterior, y se dirigi\u00f3 a la cocina para desayunar. All\u00ed encontr\u00f3 a Atziry, pero algo estaba fuera de lugar. En lugar de los shorts ajustados o las blusas escotadas que sol\u00edan resaltar sus curvas bronceadas, llevaba un conjunto sobrio: una sudadera holgada y jeans que ocultaban su figura.<\/p>\n<p>Al saludarla, esperando su habitual coqueteo descarado, Diego solo recibi\u00f3 un gesto cortante. \u2014Buenos d\u00edas \u2014mascull\u00f3 Atziry, sus ojos esquivaron los suyos, su voz era fr\u00eda como el hielo. Con Elizabeth, que preparaba caf\u00e9, fue igual de distante, apenas respondiendo a su madre con un murmullo antes de tomar su mochila y salir apresurada hacia la universidad, sin despedirse de ninguno. La puerta se cerr\u00f3 con un golpe seco, dejando un silencio inc\u00f3modo.<\/p>\n<p>Diego y Elizabeth intercambiaron una mirada de confusi\u00f3n, sus cejas estaban fruncidas mientras se preguntaban qu\u00e9 le pasaba. Pero, sin respuestas, decidieron dejarlo pasar, el peso de su propio secreto los manten\u00eda ocupados. Minutos despu\u00e9s, con la casa vac\u00eda, el deseo los consumi\u00f3 de nuevo. En un rapid\u00edn antes de que Elizabeth saliera al trabajo, Diego la llev\u00f3 al sof\u00e1 del sal\u00f3n, levantando su falda ajustada para revelar la tanga de encaje rojo que apenas cubr\u00eda sus nalgas.<\/p>\n<p>Con un movimiento r\u00e1pido, desliz\u00f3 la prenda a un lado y escupi\u00f3 en su ano, preparando el camino. La penetr\u00f3 lentamente, su gruesa verga se abr\u00eda paso en la estrechez c\u00e1lida, arrancando un gemido profundo de Elizabeth. Sus manos se aferraron a los cojines, su cuerpo se arqueaba mientras Diego empujaba con un ritmo firme, sus nalgas chocaban con su pelvis en un sonido carnoso.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDormiste bien anoche, t\u00eda? \u2014pregunt\u00f3 Diego, su voz era entrecortada por el esfuerzo, mientras sus manos apretaban las caderas de Elizabeth, gui\u00e1ndola contra \u00e9l. Ella, gimiendo, con el cabello rubio cayendo en mechones desordenados sobre su rostro, respondi\u00f3 con un jadeo. \u2014S\u00ed, sobrino&#8230; quer\u00eda despertarte para cogerte, pero el sue\u00f1o me gan\u00f3 \u2014dijo, con voz cargada de lujuria mientras su ano se ajustaba a cada embestida, su cuerpo temblaba de placer.<\/p>\n<p>Las palabras de Elizabeth golpearon a Diego como un rel\u00e1mpago. Si ella no lo hab\u00eda despertado, entonces la boca que lo hab\u00eda devorado en la noche, la que hab\u00eda tragado su semen con avidez, no era la de su t\u00eda. Era Atziry. Y sin intenci\u00f3n, al gemir su nombre en la oscuridad, hab\u00eda revelado su affaire con Elizabeth.<\/p>\n<p>El shock lo atraves\u00f3, pero el placer lo mantuvo anclado. No dijo nada, dejando que el momento lo llevara. Sus embestidas se volvieron m\u00e1s intensas, sus manos apretaron las nalgas de Elizabeth mientras sent\u00eda su cl\u00edmax acercarse. Ella, perdida en su propio \u00e9xtasis, gem\u00eda sin control, sus senos se balanceaban bajo la blusa desabrochada. Diego eyacul\u00f3 en su ano, chorros calientes la llenaron mientras ella temblaba, su cuerpo convulsion\u00f3 con un orgasmo que la hizo gritar.<\/p>\n<p>Se separaron jadeando, sus cuerpos estaban empapados de sudor, y se fundieron en un beso apasionado, sus lenguas se entrelazaron con una urgencia que promet\u00eda m\u00e1s. \u2014Esta noche, otro acost\u00f3n, t\u00eda \u2014susurr\u00f3 Diego contra sus labios, su voz estaba cargada de deseo. Elizabeth asinti\u00f3, sus ojos miel brillaban con lujuria, ajena a la revelaci\u00f3n que pesaba en la mente de Diego.<\/p>\n<p>Se despidieron, arregl\u00e1ndose r\u00e1pidamente, el aroma del sexo aun flotaba en el aire. Diego, con el coraz\u00f3n acelerado, sab\u00eda que su desliz nocturno hab\u00eda cambiado algo, pero su deseo por Elizabeth era demasiado fuerte para detenerse.<\/p>\n<p>Esa misma tarde la casa se encontraba en una calma tensa, el sol se filtraba por las cortinas mientras Diego regresaba del despacho. Al entrar al sal\u00f3n, encontr\u00f3 a Atziry desparramada en el sill\u00f3n, el resplandor del televisor iluminaba su rostro. Vest\u00eda unos leggins negros que abrazaban sus muslos y una camiseta ajustada que marcaba la curva de sus senos, los pezones apenas se insinuaban bajo la tela. Diego la salud\u00f3 con una sonrisa, y voz c\u00e1lida. \u2014Hola, prima, \u00bfqu\u00e9 tal? \u2014Pero Atziry apenas levant\u00f3 la mirada, con frialdad. \u2014Bien \u2014mascull\u00f3, cortante, volviendo su atenci\u00f3n al televisor, su cuerpo estaba r\u00edgido en el sill\u00f3n.<\/p>\n<p>La actitud g\u00e9lida de su prima, tan distinta a su habitual coqueteo, pic\u00f3 la curiosidad de Diego. Decidido a romper esa barrera, se dirigi\u00f3 al estudio, donde se despoj\u00f3 de su camisa, dejando su torso desnudo. Los m\u00fasculos de su pecho y abdomen, definidos por a\u00f1os de ejercicio, reluc\u00edan bajo la luz suave, una fina capa de sudor acentuaba cada l\u00ednea. Con una idea traviesa, sali\u00f3 hacia la cocina, pasando deliberadamente frente a Atziry.<\/p>\n<p>Ella, al verlo, no pudo evitar que sus ojos se deslizaran hacia \u00e9l, su mirada traicionaba el deseo que intentaba reprimir. Diego, consciente del efecto, decidi\u00f3 jugar m\u00e1s. Tom\u00f3 un vaso de agua helada, lo llev\u00f3 a sus labios y bebi\u00f3 lentamente, dejando que unas gotas escaparan, resbalando por su barbilla, cayendo sobre sus pectorales y trazando caminos brillantes por su abdomen hasta perderse en la cintura de sus jeans.<\/p>\n<p>Atziry, hipnotizada, apret\u00f3 los muslos, sus manos estaban inquietas sobre el sill\u00f3n. Sus ojos segu\u00edan cada gota, cada m\u00fasculo que se tensaba con los movimientos de Diego. Sin darse cuenta, su mano derecha se desliz\u00f3 hacia su entrepierna, sus dedos rozaron su vulva por encima de los leggins, el tejido fino dejaba sentir el calor que crec\u00eda entre sus piernas. La tela se adher\u00eda a sus labios, h\u00famedos por la fantas\u00eda que la consum\u00eda. Un gemido suave escap\u00f3 de sus labios, pero el sonido la arranc\u00f3 de su trance. Con el rostro encendido, mezcla de verg\u00fcenza y furia, se levant\u00f3 abruptamente del sill\u00f3n, sus pasos r\u00e1pidos resonaron mientras se dirig\u00eda al ba\u00f1o, azotando la puerta tras de s\u00ed.<\/p>\n<p>Diego, apoyado en la encimera, sonri\u00f3 para s\u00ed mismo, su mirada estaba fija en la puerta cerrada. Hab\u00eda notado el movimiento de la mano de Atziry, el rubor en sus mejillas, la forma en que sus muslos se apretaban para contener el deseo. Sab\u00eda que su prima lo quer\u00eda, que su cuerpo ard\u00eda por \u00e9l, y la certeza lo encendi\u00f3.<\/p>\n<p>Con el pulso acelerado por el juego de seducci\u00f3n que hab\u00eda iniciado, se acerc\u00f3 a la puerta del ba\u00f1o, el eco del portazo de Atziry aun vibraba en el aire. Toc\u00f3 con firmeza, sus nudillos resonaron contra la madera, mientras su torso desnudo, a\u00fan h\u00famedo por las gotas de agua que hab\u00eda dejado caer intencionadamente, reluc\u00eda bajo la luz tenue del pasillo.<\/p>\n<p>Desde el interior, la voz de Atziry cort\u00f3 el silencio, te\u00f1ida de irritaci\u00f3n, pero con un matiz de vulnerabilidad. \u2014\u00bfQu\u00e9 quieres? \u00bfNo ves que acabo de entrar? \u2014espet\u00f3, aunque el temblor en su tono delataba que no estaba tan firme como quer\u00eda aparentar. Diego, confiado, apoy\u00f3 un codo en el marco de la puerta, su postura era relajada pero cargada de una sensualidad magn\u00e9tica. \u2014\u00c1breme, prima, quiero hablar contigo \u2014dijo, con voz grave y persuasiva, con un dejo que promet\u00eda m\u00e1s que palabras.<\/p>\n<p>La puerta se abri\u00f3 con un crujido suave, revelando a Atziry en el umbral. Sus leggins negros se adher\u00edan a sus muslos bronceados, delineando cada curva, mientras su camiseta ce\u00f1ida dejaba entrever el contorno de sus senos. Sus ojos se alzaron hacia Diego, pero al verlo recargado contra el marco, con una mano pas\u00e1ndose por la nuca, los m\u00fasculos de su pecho y abdomen tens\u00e1ndose con el movimiento, no pudo evitar morderse el labio inferior. El deseo que intentaba reprimir ard\u00eda en su mirada, su respiraci\u00f3n se volv\u00eda m\u00e1s pesada mientras sus mejillas se te\u00f1\u00edan de un rubor traicionero.<\/p>\n<p>Sin embargo, cruz\u00f3 los brazos, manteniendo su fachada de indiferencia. \u2014\u00bfDe qu\u00e9 quieres hablar? \u2014pregunt\u00f3, con tono cortante, aunque sus ojos no pod\u00edan dejar de recorrer el cuerpo de Diego.<\/p>\n<p>\u00c9l dio un paso hacia ella, invadiendo su espacio personal, el calor de su cuerpo llenaba el peque\u00f1o ba\u00f1o. \u2014He notado que est\u00e1s cortante conmigo desde esta ma\u00f1ana, prima \u2014dijo, su voz era un murmullo seductor mientras su mano libre se alzaba para rozar la barbilla de Atziry. Sus dedos, c\u00e1lidos y seguros, levantaron su rostro con suavidad, oblig\u00e1ndola a mirarlo directamente a los ojos. \u2014No s\u00e9 si hice algo para enojarte \u2014a\u00f1adi\u00f3, su pulgar acarici\u00f3 apenas la piel suave de su mand\u00edbula, un contacto que hizo que Atziry temblara, una corriente de calor se desliz\u00f3 desde su rostro hasta su entrepierna.<\/p>\n<p>Ella, atrapada en su toque, sinti\u00f3 su vulva palpitar bajo los leggins, pero mantuvo su postura, neg\u00e1ndose a ceder. \u2014No estoy cortante \u2014replic\u00f3, su voz temblaba ligeramente mientras saboreaba la sensaci\u00f3n de sus dedos en su piel, haci\u00e9ndola sentir como una princesa deseada\u2014. As\u00ed soy siempre.<\/p>\n<p>Diego curv\u00f3 los labios en una sonrisa p\u00edcara, sus ojos entrecerr\u00e1ndose con una mezcla de diversi\u00f3n y desaf\u00edo. \u2014Claro que no, primita \u2014susurr\u00f3, acerc\u00e1ndose a\u00fan m\u00e1s, dejando su torso desnudo a cent\u00edmetros de ella, el aroma de su piel mezclado con el agua reciente llenaba sus sentidos\u2014. Extra\u00f1\u00e9 c\u00f3mo me coqueteas, esa forma en que me miras, c\u00f3mo aprietas los muslos cuando paso cerca. \u2014Hizo una pausa, su voz bajaba a un tono \u00edntimo y provocador\u2014. Y anoche&#8230; carajo, me la mamaste tan rico, te tragaste hasta la \u00faltima gota de mi semen. \u2014Las palabras, crudas y directas, golpearon a Atziry como un rel\u00e1mpago, sus ojos se abrieron de golpe mientras el rubor en sus mejillas se intensificaba.<\/p>\n<p>Su respiraci\u00f3n se aceler\u00f3, su vulva palpitaba con m\u00e1s fuerza, el recuerdo de su boca alrededor de la verga de Diego todav\u00eda v\u00edvido, la calidez de su semen en su garganta avivando un deseo que no pod\u00eda ignorar.<\/p>\n<p>El ba\u00f1o, peque\u00f1o y cargado con la tensi\u00f3n sexual que vibraba entre ellos, se convirti\u00f3 en un escenario donde el secreto de la noche anterior colgaba como una chispa a punto de encender un incendio. Atziry, atrapada entre la furia, la verg\u00fcenza y un anhelo que la consum\u00eda no pudo responder de inmediato, su cuerpo traicion\u00e1ndola mientras los ojos de Diego la devoraban, prometiendo un juego que apenas comenzaba.<\/p>\n<p>Las palabras de \u00e9l, crudas y directas, hab\u00edan ca\u00eddo como un trueno. Atziry, con la voz temblando, cedi\u00f3 ante la verdad. \u2014S\u00ed, ok, acepto que te la mam\u00e9 \u2014admiti\u00f3, su tono era una mezcla de shock y verg\u00fcenza, sus mejillas ard\u00edan mientras recordaba la sensaci\u00f3n de su verga en su boca, el calor de su semen desliz\u00e1ndose por su garganta\u2014. Pero cuando estabas a punto de venirte, dijiste que te encantaba que mi madre, tu t\u00eda, te la chupara. Eso me tiene confundida. \u00bfQu\u00e9 pasa entre ella y t\u00fa? \u00bfAcaso cogen, par de cerdos?<\/p>\n<p>Continuar\u00e1\u2026<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62192\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62192\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 10<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Atziry, hipnotizada, apret\u00f3 los muslos, sus manos estaban inquietas sobre el sill\u00f3n. Sus ojos segu\u00edan cada gota, cada m\u00fasculo que se tensaba con los movimientos de Diego. Sin darse cuenta, su mano derecha se desliz\u00f3 hacia su entrepierna, sus dedos rozaron su vulva por encima de los leggins, el tejido fino dejaba sentir el calor que crec\u00eda entre sus piernas<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62192\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62192\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31480,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-62192","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":10611,"today_views":4},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62192","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31480"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62192"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62192\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62194,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62192\/revisions\/62194"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62192"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62192"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62192"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}