{"id":62281,"date":"2025-09-20T00:02:27","date_gmt":"2025-09-19T22:02:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=62281"},"modified":"2025-09-19T22:43:11","modified_gmt":"2025-09-19T20:43:11","slug":"placeres-prohibidos-angel-del-incesto-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/placeres-prohibidos-angel-del-incesto-1\/","title":{"rendered":"Placeres prohibidos. \u00c1ngel del incesto (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"62281\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">29<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Desde que Elizabeth descubri\u00f3 el encuentro ardiente entre Diego y Atziry en el ba\u00f1o, sent\u00eda los celos como un fuego que le quemaba el pecho. La imagen de su hija, entregada al placer con su sobrino, se repet\u00eda en su mente, pero el deseo que sent\u00eda por Diego era m\u00e1s fuerte que cualquier resentimiento.<\/p>\n<p>Resignada, acept\u00f3 la realidad: tanto ella como Atziry se hab\u00edan convertido en las amantes de Diego, putas rendidas a su verga, cogiendo con \u00e9l en una danza de lujuria que las consum\u00eda. Cada encuentro con Diego era una explosi\u00f3n de placer, sus cuerpos sudados entrelaz\u00e1ndose en rincones ocultos de la casa, sus gemidos resonando en la penumbra. Elizabeth, con sus senos prominentes temblando bajo sus blusas ajustadas y su vagina palpitando por \u00e9l, sab\u00eda que har\u00eda lo que fuera para seguir siendo suya, incluso si eso significaba compartirlo.<\/p>\n<p>Atziry, ajena al pacto silencioso entre su madre y Diego, viv\u00eda en su propia burbuja de deseo. Una ma\u00f1ana, apareci\u00f3 en la cocina con una tanga blanca que apenas cubr\u00eda sus nalgas, la tela fina se hund\u00eda en su piel, dejando poco a la imaginaci\u00f3n. Su blusa de tirantes, transl\u00facida y pegada a su cuerpo, revelaba los contornos de sus senos, los pezones rosados endurecidos marc\u00e1ndose como si gritaran por atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Caminaba con una sensualidad descarada, sus caderas se balanceaban mientras preparaba caf\u00e9, el aroma de su perfume c\u00edtrico llenaba el aire. Diego, sentado en la mesa, no pudo resistirse. Cuando Atziry pas\u00f3 a su lado, su mano se dispar\u00f3 hacia su nalga derecha, apret\u00e1ndola con fuerza, sus dedos se hundieron en la carne firme. Mantuvo la mano ah\u00ed, acarici\u00e1ndola lentamente durante varios segundos, un gesto posesivo que hizo que Atziry sonriera, mordi\u00e9ndose el labio inferior mientras un calor l\u00edquido crec\u00eda entre sus muslos.<\/p>\n<p>Elizabeth, de pie junto a la encimera, sinti\u00f3 una punzada de celos que le atraves\u00f3 el cuerpo como un cuchillo. Sus ojos miel se entrecerraron, observando la mano de Diego en la nalga de su hija, la forma en que Atziry se arqueaba ligeramente, disfrutando del contacto. La blusa de Elizabeth, ajustada a sus curvas, dejaba ver el movimiento de sus senos mientras su respiraci\u00f3n se aceleraba, el deseo y la furia se mezclaban en su interior. Quer\u00eda gritar, reclamar a Diego como suyo, pero se contuvo, apretando los pu\u00f1os. Sab\u00eda que \u00e9l la estaba provocando, que ese toque descarado era una prueba de su poder sobre ambas. Su vagina, traicion\u00e1ndola, palpit\u00f3 al imaginar a Diego tom\u00e1ndola con la misma intensidad, su verga llen\u00e1ndola como lo hac\u00eda con Atziry.<\/p>\n<p>Atziry, ignorante de los celos de su madre, se gir\u00f3 hacia Diego, su tanga blanca brillando bajo la luz de la cocina, y le lanz\u00f3 una mirada cargada de invitaci\u00f3n antes de continuar con su rutina. Elizabeth, con el coraz\u00f3n latiendo desbocado, se oblig\u00f3 a mantener la calma, su cuerpo vibraba con una mezcla de deseo y posesividad.<\/p>\n<p>Atziry, aun sintiendo el calor de la mano de Diego en su nalga, not\u00f3 la mirada de su madre desde la encimera de la cocina. Los ojos miel de Elizabeth, cargados de una intensidad que no pudo descifrar, la observaron en silencio, pero sin reprenderla.<\/p>\n<p>Para Atziry, esa falta de reacci\u00f3n fue una se\u00f1al t\u00e1cita, una autorizaci\u00f3n impl\u00edcita para seguir dejando que Diego la tocara con esa posesi\u00f3n descarada. Ignorante de que su madre sab\u00eda del fuego que ard\u00eda entre ella y su primo, Atziry decidi\u00f3 aprovechar el momento. Con un tono coqueto, sus caderas se balancearon ligeramente bajo la tanga que apenas cubr\u00eda sus nalgas, se acerc\u00f3 a Elizabeth. \u2014Mam\u00e1, \u00bfme dejas hacer una fiesta el viernes por la noche? \u2014pregunt\u00f3, con voz melosa, y un dejo juguet\u00f3n en sus ojos caf\u00e9 claro.<\/p>\n<p>Elizabeth, con los brazos a\u00fan cruzados bajo sus senos prominentes, frunci\u00f3 el ce\u00f1o, su falda ajustada marcaba las curvas de sus caderas. \u2014No s\u00e9, hija, no me parece buena idea \u2014respondi\u00f3, con tono firme pero vacilante. Atziry, sin rendirse, dio un paso m\u00e1s cerca, su perfume c\u00edtrico llen\u00f3 el aire. \u2014Por favor, mam\u00e1, t\u00fa tambi\u00e9n puedes estar ah\u00ed \u2014insisti\u00f3, y en un gesto audaz, coloc\u00f3 ambas manos sobre los senos de Elizabeth, levant\u00e1ndolos ligeramente bajo la blusa. \u2014Te pones un vestido provocativo para que luzcas estos melones \u2014dijo, rozando con sus dedos la tela, sintiendo la firmeza de los senos de su madre, un movimiento que era tanto provocaci\u00f3n como desaf\u00edo.<\/p>\n<p>Elizabeth, sorprendida, sinti\u00f3 un rubor subir por sus mejillas, pero no apart\u00f3 las manos de su hija. El contacto, inesperado y cargado de una intimidad extra\u00f1a, la hizo estremecerse, su vagina palpitaba bajo la falda mientras la halagaban.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 bien, hija \u2014cedi\u00f3 Elizabeth, su voz se suaviz\u00f3, con un destello de picard\u00eda en sus ojos mientras miraba a Diego, que observaba desde la mesa con una sonrisa contenida. \u2014Pero no te pongas celosa si ese d\u00eda me robo todas las miradas \u2014a\u00f1adi\u00f3, gui\u00f1\u00e1ndole un ojo a su sobrino. La idea que cruz\u00f3 su mente era incendiaria: quer\u00eda cogerse a Diego en la fiesta, frente a todos, un acto de posesi\u00f3n para demostrarle a Atziry que ella era la verdadera due\u00f1a de esa verga que ambas adoraban. Quer\u00eda que su hija viera c\u00f3mo Diego se rend\u00eda a sus curvas, c\u00f3mo su cuerpo temblaba bajo sus caricias, dejando claro que Atziry solo ten\u00eda prestado lo que en verdad le pertenec\u00eda a ella.<\/p>\n<p>Atziry, ajena a los planes de su madre, sonri\u00f3 con complicidad, lanz\u00e1ndole una mirada a Diego que promet\u00eda m\u00e1s. Elizabeth, con el coraz\u00f3n acelerado y los celos aun ardiendo en su pecho, sinti\u00f3 una mezcla de deseo y desaf\u00edo.<\/p>\n<p>El jueves antes de la fiesta, Atziry se encontraba fuera de casa disfrutando el d\u00eda con unas amigas, Diego y Elizabeth encontraron un momento robado en el silencio del departamento. Elizabeth, sentada a horcajadas sobre Diego en el sill\u00f3n del sal\u00f3n, sent\u00eda el calor de su cuerpo bajo ella. Su falda ajustada se hab\u00eda deslizado hacia arriba, revelando los muslos blancos y la tela fina de una tanga de encaje negro que se hund\u00eda entre sus nalgas.<\/p>\n<p>Sus senos prominentes, apretados contra la blusa, rozaban el pecho de Diego mientras se besaban con una pasi\u00f3n desenfrenada, sus lenguas danzaban en un frenes\u00ed que llenaba el aire con el sonido h\u00famedo de sus labios. Diego, con las manos hundidas en las nalgas de su t\u00eda, las apretaba con fuerza, sintiendo la carne suave ceder bajo sus dedos. \u2014Ma\u00f1ana, t\u00eda, quiero que seas la m\u00e1s puta de todas en la fiesta \u2014susurr\u00f3 contra su boca, su voz era grave y cargada de deseo\u2014. Ponte un vestido corto, uno que tengas, que deje ver este par de nalgas perfectas y con un escote que muestre tus tetas. Quiero que todos te miren, que te deseen.<\/p>\n<p>Elizabeth, con la respiraci\u00f3n agitada, sinti\u00f3 un escalofr\u00edo recorrerla, sus pezones se endurec\u00edan bajo la blusa mientras la idea la encend\u00eda y avergonzaba a partes iguales.<\/p>\n<p>\u2014Pero, Diego, \u00bfc\u00f3mo crees? \u2014respondi\u00f3, su voz temblaba, un rubor sub\u00eda por sus mejillas\u2014. Ya estoy muy mayor para andar con esas cosas. \u2014Sus palabras, te\u00f1idas de inseguridad, fueron cortadas por la mirada endurecida de Diego. Su tono se volvi\u00f3 firme, casi amenazante. \u2014\u00bfNo has entendido, \u00bfverdad? \u2014dijo, sus manos apretaron sus nalgas con m\u00e1s fuerza, haci\u00e9ndola jadear\u2014. Si yo te digo que hagas algo, lo haces. Eres mi puta, t\u00eda. Si no, no habr\u00e1 m\u00e1s verga para ti. Solo ser\u00e1 para tu hijita. \u2014Las palabras, crudas y dominantes, golpearon a Elizabeth como un l\u00e1tigo, su vagina palpitaba bajo la tanga al imaginar a Diego reservando su deseo solo para Atziry.<\/p>\n<p>Sin pensarlo, Elizabeth se lanz\u00f3 hacia \u00e9l, sus labios chocaban con los de Diego en un beso apasionado, desesperado. \u2014Perd\u00f3name, sobrino, soy una tonta \u2014gimi\u00f3 entre besos, su cuerpo temblaba de deseo mientras se rend\u00eda por completo\u2014. Ser\u00e9 la m\u00e1s puta de la fiesta, te lo prometo. \u2014Diego, satisfecho, correspondi\u00f3 su beso, sus manos recorrieron su espalda, atray\u00e9ndola m\u00e1s cerca. \u2014M\u00e1mame la verga ahora mismo \u2014orden\u00f3, su voz era un gru\u00f1ido que vibr\u00f3 contra su piel. Elizabeth, ansiosa por complacerlo, se levant\u00f3 del sill\u00f3n, dejando caer su falda al suelo en un movimiento r\u00e1pido, la tanga de encaje negro reluci\u00f3 bajo la luz. Diego, con igual urgencia, se baj\u00f3 los pantalones y el b\u00f3xer, liberando su verga dura, palpitante, lista para ella.<\/p>\n<p>Elizabeth se puso de cuclillas frente a \u00e9l, sus rodillas rozaban el suelo, sus manos temblaban de excitaci\u00f3n mientras tomaba el miembro de Diego con ambas manos. Lo masturb\u00f3 lentamente al principio, sus dedos se deslizaban por la piel caliente, sintiendo cada vena bajo su toque. Luego, con un hambre que no ocultaba, se inclin\u00f3 y engull\u00f3 la verga, sus labios la envolvieron con una avidez que arranc\u00f3 un gemido profundo de Diego. Su lengua danz\u00f3 alrededor de la punta, lamiendo con precisi\u00f3n antes de deslizarse hacia abajo, tomando m\u00e1s de \u00e9l en su boca. El sal\u00f3n, impregnado del aroma de su deseo y el sonido h\u00famedo de su mamada, era un escenario donde Elizabeth, rendida al dominio de Diego, sellaba su promesa de ser suya, dispuesta a todo para mantenerlo.<\/p>\n<p>Con la tanga de encaje negro a\u00fan puesta, desliz\u00f3 su mano derecha bajo la tela, sus dedos encontraron su cl\u00edtoris hinchado, masaje\u00e1ndolo con movimientos r\u00e1pidos que enviaban chispas de placer por su cuerpo. Su vagina, empapada, acogi\u00f3 dos dedos que se deslizaban con facilidad, imaginando que era la mano de Diego la que la exploraba, sus dedos fuertes se hund\u00edan en su calor. Esta fantas\u00eda la encendi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s, y su boca se volvi\u00f3 voraz alrededor de la verga de su sobrino.<\/p>\n<p>Sus labios, h\u00famedos y apretados, se deslizaban por el miembro duro, ensaliv\u00e1ndolo con una dedicaci\u00f3n que llenaba el sal\u00f3n con sonidos h\u00famedos y carnales. Cada leng\u00fcetazo, cada succi\u00f3n profunda, resonaba en la casa, mezcl\u00e1ndose con arcadas suaves cuando la verga llegaba al fondo de su garganta, haciendo que l\u00e1grimas brotaran de sus ojos miel, desliz\u00e1ndose por sus mejillas ruborizadas.<\/p>\n<p>Elizabeth, perdida en su tarea, se atragantaba con una mezcla de devoci\u00f3n y lujuria, su lengua danzaba alrededor de la punta antes de engullir todo el miembro, sintiendo las venas bajo su paladar. Su mano libre acariciaba los test\u00edculos de Diego, roz\u00e1ndolos con suavidad, mientras su otra mano segu\u00eda frotando su cl\u00edtoris, sus dedos estaban empapados por sus jugos.<\/p>\n<p>Diego, con los ojos en blanco, gru\u00f1\u00eda de placer, su cuerpo estaba tenso en el sill\u00f3n mientras observaba a su t\u00eda entregarse con una pasi\u00f3n que lo llevaba al borde. \u2014T\u00eda, qu\u00e9 bien lo haces \u2014mascull\u00f3, su voz estaba rota por el \u00e9xtasis, mientras ella, con l\u00e1grimas brillando en su rostro, redoblaba sus esfuerzos, decidida a darle el mejor oral de su vida.<\/p>\n<p>Tras casi veinte minutos de esta danza febril, el aire estaba cargado con el aroma de su deseo, y parec\u00eda que estaban a punto de pasar a un frenes\u00ed a\u00fan m\u00e1s intenso. Diego, incapaz de contenerse, coloc\u00f3 una mano en la nuca de Elizabeth, sus dedos se enredaron en su cabello rubio mientras empujaba su verga m\u00e1s profunda en su garganta. Ella, gimiendo contra su piel, acogi\u00f3 el movimiento, su garganta se contrajo alrededor de \u00e9l, el sonido de sus arcadas llenaba el espacio. Pero justo cuando el placer amenazaba con desbordarlos, un sonido agudo rompi\u00f3 el hechizo: el tintineo de llaves forcejeando en la cerradura de la puerta principal.<\/p>\n<p>Elizabeth, con la verga a\u00fan en su boca, abri\u00f3 los ojos de golpe, el p\u00e1nico se mezcl\u00f3 con el calor que palpitaba entre sus piernas. Diego, congelado por un instante, solt\u00f3 su agarre, ambos atrapados en la tensi\u00f3n de una interrupci\u00f3n que amenazaba con exponer su secreto ardiente.<\/p>\n<p>La puerta principal se abri\u00f3 de golpe, y Atziry entr\u00f3 al departamento, el aire cargado de un aroma que le era intensamente familiar: el olor crudo y embriagador de la verga de su primo. Sus sentidos se encendieron, y sin dudarlo, se apresur\u00f3 hacia el sal\u00f3n, donde sus tacones resonaron en el suelo de madera.<\/p>\n<p>Al llegar, sus ojos se abrieron de par en par al encontrar a Diego en el sill\u00f3n, con su mano envuelta alrededor de su verga dura, masturb\u00e1ndose con movimientos lentos y deliberados. La visi\u00f3n de su primo, con el torso desnudo y los m\u00fasculos tensos, hizo que un calor l\u00edquido se disparara entre sus muslos. Elizabeth, alertada por el sonido de la puerta, se hab\u00eda escabullido con rapidez detr\u00e1s de la barra de la cocina, agachada, su coraz\u00f3n lat\u00eda desbocado mientras el aroma de su propia excitaci\u00f3n a\u00fan estaba impregnaba en su piel.<\/p>\n<p>\u2014Primito, qu\u00e9 rica sorpresa me das \u2014susurr\u00f3 Atziry, cargada de coqueter\u00eda mientras se mord\u00eda el labio inferior, sus ojos recorriendo la verga de Diego, brillante y erecta\u2014. Pero mi mam\u00e1 est\u00e1 en casa, y si te ve as\u00ed, no quiero que se le antoje. \u2014Su tono era juguet\u00f3n, pero con un dejo de posesividad. Diego, con una sonrisa p\u00edcara, se recost\u00f3 en el sill\u00f3n, su mano aun acariciaba su miembro. \u2014Tranquila, primita, mi t\u00eda no ha llegado \u2014minti\u00f3, su voz grave vibraba con desaf\u00edo\u2014. Por eso quise recibirte as\u00ed, lista para m\u00ed. \u2014Desde su escondite, Elizabeth tragaba saliva, el calor de los celos y el deseo se mezclaba en su pecho al escuchar la conversaci\u00f3n. Su vagina palpitaba bajo la tanga de encaje negro, traicionada por la imagen mental de Diego y Atziry juntos.<\/p>\n<p>\u2014En ese caso, c\u00f3geme aqu\u00ed mismo \u2014respondi\u00f3 Atziry, dejando caer las bolsas de compras al suelo con un ruido sordo. Sin perder un segundo, se deshizo de su vestido amarillo, el tejido se deslizaba por su cuerpo hasta revelar un conjunto de lencer\u00eda del mismo color, el sujetador y la tanga abrazaban su piel blanca como un contraste ardiente. Los encajes apenas conten\u00edan sus senos firmes, los pezones rosados eran visibles a trav\u00e9s de la tela fina, mientras la tanga se hund\u00eda entre sus nalgas, destacando su figura esbelta. Diego, con los ojos brillando de lujuria, gru\u00f1\u00f3 de aprobaci\u00f3n. \u2014Est\u00e1s buen\u00edsima, prima \u2014dijo, abriendo los brazos para recibirla mientras ella se lanzaba hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>Atziry se subi\u00f3 al sill\u00f3n, a horcajadas de Diego, sus muslos abiertos lo rodearon mientras sus labios se encontraban en un beso apasionado. Sus lenguas se entrelazaron con urgencia, explorando con un hambre que llenaba el sal\u00f3n con el sonido h\u00famedo de sus bocas. Las manos de Diego recorrieron la espalda de Atziry, desliz\u00e1ndose bajo la tanga para apretar sus nalgas, sintiendo la carne suave ceder bajo sus dedos. Ella, gem\u00eda contra su boca, frot\u00f3 su pelvis contra la verga dura de Diego, la tela de su lencer\u00eda se empapaba con sus jugos. Elizabeth, desde su escondite, apret\u00f3 los muslos, su respiraci\u00f3n era pesada mientras el espect\u00e1culo de su hija y su sobrino encend\u00eda un fuego de celos y deseo que amenazaba con consumirla.<\/p>\n<p>Diego y Atziry, envueltos en un torbellino de deseo, se dejaron caer sobre el sill\u00f3n del sal\u00f3n, sus cuerpos estaban ansiosos por fundirse una vez m\u00e1s. Diego, con una mirada cargada de desaf\u00edo, desliz\u00f3 la tanga amarilla de Atziry por sus muslos, la tela fina roz\u00f3 su piel antes de que la arrancara por completo.<\/p>\n<p>Con un gesto deliberado, la avent\u00f3 hacia la cocina, donde aterriz\u00f3 cerca de la barra tras la cual Elizabeth permanec\u00eda escondida. El acto fue una provocaci\u00f3n directa, una se\u00f1al para su t\u00eda de lo que estaba por suceder. Elizabeth, agachada, vio la prenda caer como un trofeo de la lujuria de Diego, su coraz\u00f3n lat\u00eda con una mezcla de celos y excitaci\u00f3n. Baj\u00f3 el rostro hacia el suelo, su respiraci\u00f3n era agitada mientras debat\u00eda internamente si salir y detener el espect\u00e1culo o rendirse al deseo que la consum\u00eda al imaginar a Diego poseyendo a su hija.<\/p>\n<p>Atziry, ajena a la presencia de su madre, abri\u00f3 las piernas ampliamente, sus muslos reluc\u00edan con los jugos que ya empapaban su vagina depilada.<\/p>\n<p>\u2014M\u00e9temela antes de que llegue mi mam\u00e1 \u2014susurr\u00f3 con una voz ronca, sus ojos brillaban con lujuria\u2014. Aunque, la verdad, no me importa si se entera. Soy tu puta, primo, y eso me encanta. \u2014Sus palabras, crudas y desafiantes, hicieron que la verga de Diego palpitara con urgencia. Sin pre\u00e1mbulos, aprovechando la humedad que goteaba entre los labios de su prima, se hundi\u00f3 en ella de una sola estocada, su miembro grueso irrumpi\u00f3 en su vagina con una fuerza que arranc\u00f3 un gemido apasionado de Atziry. Sus caderas se alzaron para encontrarse con \u00e9l, movi\u00e9ndose al ritmo de sus embestidas, un baile carnal que llenaba el sal\u00f3n con el sonido h\u00famedo de sus cuerpos chocando.<\/p>\n<p>Diego, con un gru\u00f1ido de placer, desabroch\u00f3 el brasier amarillo de Atziry, liberando sus senos firmes, los pezones rosados estaban erectos bajo la luz tenue. Se inclin\u00f3 sobre ella, su boca devoraba las tetas con una brusquedad que la hac\u00eda arquearse. Lam\u00eda y mordisqueaba los pezones con avidez, su lengua trazaba c\u00edrculos mientras sus manos apretaban la carne suave, dejando marcas ligeras en su piel blanca. Atziry, perdida en el \u00e9xtasis, gem\u00eda sin control, sus caderas se mov\u00edan m\u00e1s r\u00e1pido, su vagina se apretaba alrededor de la verga de Diego con cada embestida. \u2014S\u00ed, primo, as\u00ed, c\u00f3geme m\u00e1s duro \u2014jade\u00f3, sus manos se enredaban en el cabello de Diego, atray\u00e9ndolo m\u00e1s contra sus senos mientras el placer la consum\u00eda.<\/p>\n<p>Desde su escondite, Elizabeth, con la tanga de su hija a cent\u00edmetros, sent\u00eda su vagina palpitar bajo la falda, sus propios jugos humedec\u00edan su ropa interior.<\/p>\n<p>Sent\u00eda los celos y el deseo arder en su interior mientras los gemidos de Atziry y el sonido r\u00edtmico de las embestidas de Diego resonaban desde el sal\u00f3n. La cogida entre su hija y su sobrino se volv\u00eda m\u00e1s intensa, los jadeos de Atziry llenaban el aire con una pasi\u00f3n que hac\u00eda vibrar el cuerpo de Elizabeth. Incapaz de resistirse, tom\u00f3 una decisi\u00f3n impulsada por la lujuria. Con dedos temblorosos, recogi\u00f3 la tanga amarilla de Atziry, que yac\u00eda en el suelo como un trofeo de la audacia de Diego.<\/p>\n<p>La acerc\u00f3 a su rostro, inhalando profundamente el aroma embriagador de los jugos de su hija, un olor dulce y salado que encendi\u00f3 un fuego en su entrepierna. Con un impulso casi animal, lami\u00f3 la tela justo donde la humedad de Atziry hab\u00eda dejado su marca, sabore\u00e1ndola como si fuera una paleta de hielo, su lengua se deslizaba por el encaje con una mezcla de deseo y amor.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1\u2026<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62281\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62281\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Sin pre\u00e1mbulos, aprovechando la humedad que goteaba entre los labios de su prima, se hundi\u00f3 en ella de una sola estocada, su miembro grueso irrumpi\u00f3 en su vagina con una fuerza que arranc\u00f3 un gemido apasionado de Atziry. Sus caderas se alzaron para encontrarse con \u00e9l, movi\u00e9ndose al ritmo de sus embestidas, un baile carnal que llenaba el sal\u00f3n con<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62281\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62281\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31480,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-62281","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":6775,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62281","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31480"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62281"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62281\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62282,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62281\/revisions\/62282"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62281"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62281"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62281"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}