{"id":62322,"date":"2025-09-24T00:01:18","date_gmt":"2025-09-23T22:01:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=62322"},"modified":"2025-09-23T17:07:45","modified_gmt":"2025-09-23T15:07:45","slug":"tierras-doradas-1-el-umbral-de-lo-desconocido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/tierras-doradas-1-el-umbral-de-lo-desconocido\/","title":{"rendered":"Tierras Doradas (1): El umbral de lo desconocido"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"62322\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El sol se filtraba por las persianas de la ventana, pintando rayas doradas sobre el escritorio desordenado de Valeria Montes. La peque\u00f1a oficina, encajada en un apartamento de Brooklyn, ol\u00eda a caf\u00e9 rancio y papel viejo. Pilas de notas, recortes de peri\u00f3dico y un port\u00e1til cubierto de pegatinas llenaban el espacio, testimonio de su vida como periodista de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A sus 27 a\u00f1os, Valeria era una tormenta contenida: cabello rubio cayendo en ondas desordenadas sobre sus hombros, ojos azules que parec\u00edan perforar la verdad, y una figura que atra\u00eda miradas incluso en su atuendo habitual de chaqueta de cuero, jeans ajustados y botas gastadas. Sus curvas, acentuadas por unos pechos generosos, la hac\u00edan destacar, aunque ella prefer\u00eda que la notaran por su mente afilada antes que por su belleza.<\/p>\n<p>Valeria tamborileaba los dedos sobre el teclado, revisando un correo de su editor: \u201cEncuentra algo jugoso sobre esa secta, Val. Si no, olv\u00eddate de la portada.\u201d La secta en cuesti\u00f3n, los Hijos del Crep\u00fasculo, era un grupo de fan\u00e1ticos que coleccionaba reliquias extra\u00f1as y celebraba rituales en s\u00f3tanos olvidados. Su \u00faltima pista la hab\u00eda llevado a un mercado de antig\u00fcedades en el Lower East Side, donde un informante prometi\u00f3 mostrarle algo \u201cque cambiar\u00eda su mundo\u201d. Valeria sonri\u00f3, mostrando unos dientes perfectos. Cambiar su mundo. Qu\u00e9 clich\u00e9. Pero su curiosidad, esa chispa que la hab\u00eda metido en m\u00e1s problemas de los que pod\u00eda contar, ya estaba encendida.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3, estir\u00e1ndose como un gato, y su camiseta se alz\u00f3 lo suficiente para revelar el tatuaje de una pluma en su mu\u00f1eca izquierda, un recordatorio de su amor por las palabras y la libertad. Mir\u00f3 su reflejo en el espejo del pasillo: los ojos azules brillaban con determinaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n con un cansancio que no admitir\u00eda ante nadie. La vida de periodista no era glamurosa, no como lo imagin\u00f3 cuando dej\u00f3 su peque\u00f1o pueblo para conquistar Nueva York. Facturas atrasadas, noches sin dormir y un novio que parec\u00eda m\u00e1s interesado en su tel\u00e9fono que en ella.<\/p>\n<p>Hablando de eso, la puerta se abri\u00f3 con un crujido, y entr\u00f3 Lucas, su novio desde hac\u00eda dos a\u00f1os. Alto, con cabello oscuro y una barba bien recortada, Lucas era un programador freelance con un encanto despreocupado que alguna vez la hab\u00eda hecho re\u00edr hasta las l\u00e1grimas. Ahora, sin embargo, sus charlas se reduc\u00edan a discusiones sobre qui\u00e9n pagar\u00eda el alquiler o por qu\u00e9 Valeria siempre estaba \u201cobsesionada\u201d con su trabajo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfOtra noche en tu cueva de conspiraciones? \u2014dijo Lucas, dejando caer su mochila en el sof\u00e1 y sacando su tel\u00e9fono sin mirarla.<\/p>\n<p>Valeria rod\u00f3 los ojos, pero su sonrisa era m\u00e1s cansada que divertida. \u2014Es trabajo, Lucas. Alguien tiene que pagar el caf\u00e9 que te tomas como si fuera agua.<\/p>\n<p>\u00c9l levant\u00f3 la vista, y por un momento, sus ojos se detuvieron en ella, recorriendo su figura con una mezcla de admiraci\u00f3n y frustraci\u00f3n. \u2014Siempre est\u00e1s persiguiendo fantasmas, Val. \u00bfCu\u00e1ndo vas a tomarte un respiro? Podr\u00edamos ir al cine, como en los viejos tiempos.<\/p>\n<p>Ella se acerc\u00f3, apoyando una mano en su hombro. Su cercan\u00eda a\u00fan ten\u00eda efecto: Lucas se suaviz\u00f3, y por un instante, fueron la pareja que sol\u00eda robarse besos en los bares de Brooklyn. Pero Valeria se apart\u00f3, su mente ya en el mercado de antig\u00fcedades. \u2014Lo haremos, te lo prometo. Pero esta historia\u2026 siento que es grande. Algo real.<\/p>\n<p>Lucas suspir\u00f3, volviendo a su tel\u00e9fono. \u2014Siempre es algo grande. Solo\u2026 ten cuidado, \u00bfs\u00ed? No quiero que termines en el s\u00f3tano de un loco.<\/p>\n<p>Valeria le dio un beso r\u00e1pido en la mejilla, m\u00e1s por costumbre que por pasi\u00f3n, y agarr\u00f3 su chaqueta. \u2014Soy una chica grande, Lucas. Puedo cuidarme.<\/p>\n<p>\u00c9l la agarr\u00f3 de la mu\u00f1eca con suavidad, pero con firmeza. Su mirada hab\u00eda cambiado; la frustraci\u00f3n se hab\u00eda transformado en un deseo intenso y familiar. El aire en la peque\u00f1a habitaci\u00f3n se espes\u00f3 de repente.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTan grande es la prisa? \u2014pregunt\u00f3, su voz un susurro ronco que le eriz\u00f3 la piel. Tir\u00f3 de ella hacia s\u00ed, y Valeria choc\u00f3 contra su pecho. El tel\u00e9fono de Lucas cay\u00f3 al sof\u00e1, olvidado.<\/p>\n<p>Ella intent\u00f3 protestar, pero su cuerpo respondi\u00f3 al instante, calent\u00e1ndose bajo su tacto. La rutina, las discusiones, se disiparon ante la urgencia que siempre burbujeaba bajo la superficie de su relaci\u00f3n. Lucas hundi\u00f3 una mano en su cabello rubio, tirando de \u00e9l suavemente para exponer su cuello. Su boca encontr\u00f3 su piel, y sus dientes mordisquearon con una posesividad que hizo que Valeria jadeara.<\/p>\n<p>\u2014Lucas\u2026 el informante\u2026 \u2014murmur\u00f3, pero sus manos ya se deslizaban por su espalda, tirando de su camiseta hacia arriba.<\/p>\n<p>\u2014Que espere \u2014gru\u00f1\u00f3 \u00e9l contra su piel, deslizando sus manos por sus jeans ajustados para agarrar sus nalgas con fuerza, apret\u00e1ndola contra la evidente y dura rigidez que presionaba contra su vientre.\u2014 Te necesito ahora.<\/p>\n<p>La volvi\u00f3 y la empuj\u00f3 contra la pared del pasillo. El impacto fue brusco, y el marco de una foto vibr\u00f3. Valeria sinti\u00f3 el fr\u00edo de la pared a trav\u00e9s de su delgada camiseta, contrastando con el calor abrasador del cuerpo de Lucas tras ella. Le sujet\u00f3 las mu\u00f1ecas con una mano, inmoviliz\u00e1ndola, mientras la otra mano le desabrochaba los jeans con movimientos bruscos y expertos.<\/p>\n<p>\u2014Siempre est\u00e1s tan lejos \u2014murmur\u00f3 en su o\u00eddo, su aliento caliente\u2014. D\u00e9jate sentir por una vez.<\/p>\n<p>Valeria gimi\u00f3 cuando sus jeans y bragas le bajaron hasta las rodillas, exponi\u00e9ndola al aire fresco y a su mirada hambrienta. Su propia excitaci\u00f3n crec\u00eda, una humedad c\u00e1lida entre sus piernas que traicionaba sus palabras de protesta. Lucas la inclin\u00f3 hacia delante, y ella apoy\u00f3 las palmas de las manos en la pared. No hab\u00eda caricias, ni preliminares lentos; solo la necesidad cruda que a veces los consum\u00eda.<\/p>\n<p>Con un gru\u00f1ido gutural, Lucas se baj\u00f3 la cremallera y liber\u00f3 su erecci\u00f3n. Gui\u00e1ndose a s\u00ed mismo, la empuj\u00f3 dentro de ella de una sola embestida profunda y brutal. Valeria grit\u00f3, un sonido entre el dolor y el placer, mientras su interior se estiraba para acomodarlo. Estaba h\u00fameda, pero la entrada fue tan s\u00fabita y dura que le arranc\u00f3 l\u00e1grimas de los ojos.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed\u2026 as\u00ed es como nos conectamos, Val \u2014jade\u00f3 Lucas, agarr\u00e1ndola de las caderas con fuerza, sus dedos hundi\u00e9ndose en su carne mientras comenzaba a moverse con embestidas cortas y potentes que hac\u00edan crujir la pared contra la que se apoyaban.<\/p>\n<p>Era \u00e1spero, primitivo. Cada empuje la lanzaba hacia delante, frotando sus pechos dolorosamente sensibles contra la \u00e1spera textura de la pared. El sonido de sus cuerpos chocando, de su respiraci\u00f3n jadeante, llen\u00f3 el estrecho pasillo. Valeria cerr\u00f3 los ojos, abandon\u00e1ndose a la cruda fisicalidad del momento. La frustraci\u00f3n de los \u00faltimos meses, la tensi\u00f3n constante, encontraban su release en este acto animal. Lucas se inclin\u00f3 sobre ella, mordiendo su hombro a trav\u00e9s de la tela de la camiseta, marc\u00e1ndola mientras su ritmo se hac\u00eda m\u00e1s fren\u00e9tico, m\u00e1s descontrolado.<\/p>\n<p>Justo cuando Valeria sent\u00eda que la ola del orgasmo comenzaba a formarse en su interior, una tensi\u00f3n coilada que amenazaba con romper, Lucas se retir\u00f3 de repente. La dio la vuelta para que se enfrentara a \u00e9l, sus ojos oscuros empa\u00f1ados por el deseo puro. Su polla, brillante con su humedad, palpitaba ante su rostro.<\/p>\n<p>\u2014No he terminado contigo \u2014 respir\u00f3 con brusquedad.<\/p>\n<p>Sin necesidad de m\u00e1s instrucciones, Valeria se dej\u00f3 caer de rodillas en la dura madera del suelo. Las manos de Lucas se enredaron en su cabello, no con cari\u00f1o, sino con dominio, gui\u00e1ndola hacia \u00e9l. Ella abri\u00f3 la boca y lo tom\u00f3, envolviendo sus labios alrededor de la cabeza sensible antes de hundirse m\u00e1s, tomando toda su longitud hasta que la punta golpe\u00f3 la parte posterior de su garganta. Sab\u00eda a sal y a \u00e9l, un sabor que le era tan familiar como irritante.<\/p>\n<p>Lucas gimi\u00f3 profundamente, su cuerpo tenso. \u2014S\u00ed, as\u00ed\u2026 Dios, Valeria.<\/p>\n<p>\u00c9l comenz\u00f3 a moverse, follando su boca con la misma intensidad despiadada con la que hab\u00eda follado su co\u00f1o momentos antes. Valeria cerr\u00f3 los ojos, permiti\u00e9ndose el vac\u00edo mental, concentr\u00e1ndose solo en la sensaci\u00f3n: el peso de \u00e9l en su lengua, el modo en que sus bolas golpeaban su barbilla, las \u00e1speras puntas de sus dedos en su cuero cabelludo. Las arcadas se mezclaron con los sonidos h\u00famedos y los gru\u00f1idos de Lucas. Era sumisa, utilizada, y una parte de ella, la parte que anhelaba escapar de la complejidad de sus vidas, lo encontraba profundamente liberador. No hab\u00eda que pensar, solo actuar. Solo sentir.<\/p>\n<p>El ritmo de Lucas se volvi\u00f3 err\u00e1tico, sus gru\u00f1idos m\u00e1s urgentes. \u2014Voy a\u2026 Val\u2026 \u2014Apret\u00f3 su cabeza, hundi\u00e9ndose hasta el fondo de su garganta y permaneci\u00f3 all\u00ed, temblando, mientras su calor brotaba en oleadas amargas.<\/p>\n<p>Valeria trago\u0301, tomando lo que le daba, su propio cuerpo palpitando con una excitaci\u00f3n insatisfecha. Cuando finalmente se liber\u00f3 de su agarre, ella se desplom\u00f3 hacia atr\u00e1s, jadeando, sus labios hinchados y sensibles. Lucas se ajust\u00f3 la ropa, su respiraci\u00f3n se calmaba lentamente. La mir\u00f3, arrodillada en el suelo, con una mezcla de satisfacci\u00f3n y la habitual distancia que segu\u00eda a estos arrebatos.<\/p>\n<p>\u2014No tardes \u2014dijo, su voz ya plana de nuevo, como si el incendio se hubiera apagado por completo. Cogi\u00f3 su tel\u00e9fono del sof\u00e1 y se encamin\u00f3 hacia la cocina sin mirar atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Valeria se levant\u00f3, las rodillas doloridas, sabiendo a\u00fan el sabor de \u00e9l en su boca. Se subi\u00f3 los jeans, sintiendo la humedad fr\u00eda entre sus piernas, un recordatorio de su propia necesidad ignorada. Sacudi\u00f3 la cabeza, limpi\u00e1ndose la boca con el dorso de la mano. La realidad, con sus facturas y sus deadlines, regres\u00f3 a toda prisa. El espejo, el informante. Su escapada hab\u00eda terminado.<\/p>\n<p>Se ajust\u00f3 la chaqueta de cuero, intentando recuperar algo de su compostura. Le lanz\u00f3 una mirada a Lucas, que ya estaba absorto en su pantalla, y sali\u00f3 por la puerta, sintiendo una familiar punzada de frustraci\u00f3n y anhelo. Necesitaba esta historia m\u00e1s que nunca.<\/p>\n<p>El mercado de antig\u00fcedades era un laberinto de puestos abarrotados, con olor a madera vieja y especias ex\u00f3ticas. Valeria se mov\u00eda entre la multitud, sus botas resonando en el suelo de cemento. Los vendedores gritaban ofreciendo l\u00e1mparas rotas, joyas falsas y libros polvorientos, pero ella buscaba a su informante, un hombre llamado Elias que hab\u00eda prometido mostrarle un \u201cartefacto\u201d de los Hijos del Crep\u00fasculo.<\/p>\n<p>Lo encontr\u00f3 en un rinc\u00f3n oscuro, un anciano encorvado con ojos nerviosos y dedos llenos de anillos. \u2014Eres la periodista, \u00bfverdad? \u2014susurr\u00f3, mirando a su alrededor como si esperara que alguien los atacara. \u2014Lo tengo, pero no aqu\u00ed. S\u00edgueme.<\/p>\n<p>Valeria dud\u00f3, pero la adrenalina ya corr\u00eda por sus venas. Lo sigui\u00f3 a un almac\u00e9n trasero, donde el aire estaba cargado de polvo y un olor met\u00e1lico que no pod\u00eda identificar. Elias destap\u00f3 una caja de madera, revelando un espejo redondo, no m\u00e1s grande que un plato, con un marco cubierto de runas que parec\u00edan brillar bajo la luz tenue. Las runas eran extra\u00f1as, como serpientes entrelazadas, y Valeria sinti\u00f3 un escalofr\u00edo al mirarlas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 es esto? \u2014pregunt\u00f3, su voz firme aunque su coraz\u00f3n lat\u00eda r\u00e1pido.<\/p>\n<p>\u2014Ellos lo llaman el Ojo de las Sombras \u2014dijo Elias, su voz temblorosa. \u2014Dicen que conecta mundos. Los Hijos lo usan en sus rituales, pero\u2026 no es seguro. Nadie deber\u00eda tocarlo.<\/p>\n<p>Valeria se acerc\u00f3, hipnotizada. El espejo no reflejaba su rostro, sino un torbellino de oscuridad salpicado de destellos dorados. Sus dedos, casi por instinto, rozaron el marco. Un zumbido llen\u00f3 el aire, y el mundo se torci\u00f3. El suelo bajo sus pies desapareci\u00f3, y un fr\u00edo glacial la envolvi\u00f3. Grit\u00f3, pero su voz se perdi\u00f3 en un rugido que parec\u00eda venir de otro mundo.<\/p>\n<p>Cuando abri\u00f3 los ojos, el almac\u00e9n hab\u00eda desaparecido. Estaba en una selva densa, el aire h\u00famedo y pesado, lleno del zumbido de insectos y el rugido lejano de una bestia. Su chaqueta estaba empapada de sudor, y el espejo, ahora fr\u00edo y opaco, colgaba de su mano. Antes de que pudiera procesarlo, botas pesadas aplastaron las hojas a su alrededor. Hombres con armaduras de cuero y dagas curvas la rodearon, sus risas crueles cortando el aire.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 tenemos aqu\u00ed? \u2014dijo el l\u00edder, un hombre con una cicatriz atraves\u00e1ndole la cara. Sus ojos recorrieron el cuerpo de Valeria, deteni\u00e9ndose en su cabello rubio y sus curvas. \u2014Una extranjera. El mercado de esclavos de Jalizar pagar\u00e1 bien por esta belleza.<\/p>\n<p>Valeria intent\u00f3 correr, pero una net la atrap\u00f3, y el mundo se oscureci\u00f3 mientras la arrastraban hacia un destino desconocido. En su mente, a\u00fan resonaban las palabras de Elias: \u201cNadie deber\u00eda tocarlo.\u201d Pero ya era tarde. Las Tierras Doradas la hab\u00edan reclamado, y su vida, tal como la conoc\u00eda, hab\u00eda terminado.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62322\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62322\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Valeria gimi\u00f3 cuando sus jeans y bragas le bajaron hasta las rodillas, exponi\u00e9ndola al aire fresco y a su mirada hambrienta. Su propia excitaci\u00f3n crec\u00eda, una humedad c\u00e1lida entre sus piernas que traicionaba sus palabras de protesta. Lucas la inclin\u00f3 hacia delante, y ella apoy\u00f3 las palmas de las manos en la pared. No hab\u00eda caricias, ni preliminares lentos; solo<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62322\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62322\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31769,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":{"0":"post-62322","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-series"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":1266,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62322","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31769"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62322"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62322\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62324,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62322\/revisions\/62324"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62322"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62322"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62322"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}