{"id":62334,"date":"2025-09-24T00:01:50","date_gmt":"2025-09-23T22:01:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=62334"},"modified":"2025-09-23T17:56:48","modified_gmt":"2025-09-23T15:56:48","slug":"placeres-prohibidos-angel-del-incesto-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/placeres-prohibidos-angel-del-incesto-3\/","title":{"rendered":"Placeres prohibidos. \u00c1ngel del incesto (3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"62334\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">21<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Diego, disfrazado de Superman, era una visi\u00f3n imponente. El traje azul ce\u00f1ido delineaba cada m\u00fasculo de su torso, sus brazos fuertes y su cintura definida, pero era el bulto prominente en su entrepierna lo que capturaba la atenci\u00f3n. Su verga, aunque en reposo, se marcaba con una claridad provocadora bajo el tejido el\u00e1stico, un contorno que hac\u00eda que varias amigas de Atziry no pudieran apartar la vista.<\/p>\n<p>Sus miradas hambrientas recorr\u00edan el bulto, sus labios permanec\u00edan entreabiertos mientras apretaban los muslos, imaginando el calor de ese miembro dentro de ellas, sus vaginas se humedec\u00edan ante la sola idea. Diego, consciente de su poder, esboz\u00f3 una sonrisa confiada, sus ojos oscuros destellaban con la promesa de aprovechar esa lujuria m\u00e1s tarde en la noche.<\/p>\n<p>Atziry, inmersa en el frenes\u00ed de la fiesta, giraba al ritmo de la m\u00fasica, su vestido sub\u00eda para revelar destellos de su tanga de terciopelo negro, pero una sombra de curiosidad cruz\u00f3 su mente.<\/p>\n<p>Escudri\u00f1\u00f3 la multitud, buscando a su madre, Elizabeth, cuya ausencia comenzaba a inquietarla. Acerc\u00e1ndose a Diego, roz\u00f3 su brazo con la mano, dejando su aliento c\u00e1lido contra su o\u00eddo mientras preguntaba: \u2014Diego, \u00bfhas visto a mi mam\u00e1? \u00bfYa lleg\u00f3? \u2014Su voz, suave pero cargada de intriga, vibr\u00f3 contra la piel de Diego, quien sinti\u00f3 un cosquilleo recorrerlo. \u00c9l, dejando que su mirada se deslizara por el escote de Atziry, neg\u00f3 con la cabeza. \u2014No, primita, no la he visto \u2014respondi\u00f3, su tono era bajo y provocador, aunque en su mente tambi\u00e9n se preguntaba d\u00f3nde estaba Elizabeth, recordando las \u00f3rdenes que le hab\u00eda dado para esa noche.<\/p>\n<p>El departamento, lleno del aroma de perfumes caros, sudor y alcohol, palpitaba con una energ\u00eda sexual palpable. Los disfraces \u2014enfermeras con faldas m\u00ednimas, superh\u00e9roes con trajes ajustados, rostros pintados de calaveras\u2014 a\u00f1ad\u00edan un toque de fantas\u00eda er\u00f3tica al ambiente. Atziry, ajena por el momento a la ausencia de su madre, segu\u00eda moviendo las caderas, su vestido sub\u00eda con cada paso, invitando a Diego a imaginar lo que har\u00eda con ella m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>De pronto, un coro de silbidos y gritos masculinos rompi\u00f3 el bullicio, resonando por las paredes como una ola de admiraci\u00f3n. Los hombres, con los ojos encendidos, chiflaban a una figura que irrumpi\u00f3 en la entrada, su presencia captur\u00f3 cada mirada. Atziry, moviendo las caderas al ritmo de la m\u00fasica, y Diego, imponente en su traje de Superman, voltearon al un\u00edsono, curiosos por el alboroto. Sus ojos se abrieron de par en par al ver a Elizabeth, que entraba al departamento como una reina de la lujuria, luciendo un micro vestido de Alicia en el Pa\u00eds de las Maravillas que era puro pecado.<\/p>\n<p>El vestido, de un azul brillante y obscenamente corto, apenas cubr\u00eda sus muslos, dejando ver las calcetas de tela fina que sub\u00edan hasta las rodillas, rematadas con ligueros que se hund\u00edan en la carne blanca de sus muslos, resaltando sus curvas. El escote, despampanante, dejaba al descubierto el nacimiento de sus grandes senos, que se alzaban con cada paso, apenas contenidos por la tela.<\/p>\n<p>Su cabello rubio, liso como una cascada, ca\u00eda sobre sus hombros, coronado por una diadema negra que completaba el disfraz. Elizabeth exudaba una sensualidad descarada, su cuerpo vibraba con una confianza que hac\u00eda que todas las dem\u00e1s mujeres en la fiesta parecieran desvanecerse. Diego, con la verga palpitando bajo su traje ajustado, no pod\u00eda apartar la vista; su t\u00eda estaba m\u00e1s exquisita que cualquier otra, y la promesa de cog\u00e9rsela frente a todos encend\u00eda un fuego en su interior. Atziry, por su parte, recorri\u00f3 a su madre con una mirada de arriba abajo, pero guard\u00f3 silencio, sin dejar traslucir sus pensamientos.<\/p>\n<p>Atziry, retomando su rol de anfitriona, se acerc\u00f3 a Elizabeth para presentarla a sus amigas, su vestido sub\u00eda con cada paso. Entre el grupo, destac\u00f3 una chica disfrazada de \u00e1ngel, con un vestido blanco transl\u00facido que dejaba ver sus curvas y un par de trencitas que le daban un aire inocente pero provocador. Era la amiga bisexual de la que Atziry hab\u00eda hablado alguna vez, Yareni, una belleza de piel dorada y ojos verdes que destilaban deseo.<\/p>\n<p>Cuando se acerc\u00f3 a saludar a Elizabeth, se inclin\u00f3 con una sonrisa coqueta y roz\u00f3 la comisura de sus labios con un beso, un gesto que hizo que el aire se cargara a\u00fan m\u00e1s. Elizabeth, metida en su papel de femme fatale, no dud\u00f3. Tom\u00f3 el rostro de la chica entre sus manos, sus dedos rozaron su piel suave, y le plant\u00f3 un beso apasionado en la boca, sus labios se fundieron en un choque h\u00famedo y prolongado que arranc\u00f3 aplausos y gritos de los presentes.<\/p>\n<p>Diego, con la verga endurecida bajo el traje, aplaudi\u00f3 con una sonrisa traviesa, su mirada estaba fija en Elizabeth, imagin\u00e1ndola rendida a \u00e9l m\u00e1s tarde. Atziry, a su lado, tambi\u00e9n aplaudi\u00f3, aunque un destello de celos cruz\u00f3 su mente al ver a su madre tomar el centro del escenario.<\/p>\n<p>La fiesta ard\u00eda en el peque\u00f1o departamento, el aire denso con el aroma de licor, sudor y una lujuria que flotaba entre los cuerpos que se mov\u00edan al ritmo de la m\u00fasica. Atziry y Elizabeth, cada una en su propio juego de seducci\u00f3n, se hab\u00edan convertido en el centro de la noche, bebiendo tragos de tequila que quemaban sus gargantas y bailando con una sensualidad que encend\u00eda el ambiente. Atziry, con su vestido de Wednesday Addams subiendo por sus muslos, dejaba destellos de sus nalgas blancas y su tanga negra mientras giraba, sus senos firmes rebotaban bajo el escote pronunciado.<\/p>\n<p>Elizabeth, en su micro vestido de Alicia en el Pa\u00eds de las Maravillas, mov\u00eda las caderas con una audacia que hac\u00eda que sus grandes senos se alzaran, el escote apenas los pod\u00eda contener, mientras las calcetas y ligueros resaltaban sus muslos. Ambas, sin decirlo, compet\u00edan por ser la reina de la noche, sus cuerpos provocadores atra\u00edan miradas hambrientas.<\/p>\n<p>Elizabeth, con cada sorbo de licor, sent\u00eda el deseo crecer, su vagina palpitaba bajo la tanga mientras recordaba la promesa de Diego: cog\u00e9rsela frente a todos. Cada movimiento suyo era una invitaci\u00f3n, sus caderas rozaron a los invitados, sus ojos buscaban a Diego, imagin\u00e1ndolo, tom\u00e1ndola en medio de la fiesta. Atziry, ajena a la relaci\u00f3n secreta entre su madre y su primo, tambi\u00e9n anhelaba lo mismo, pero por razones distintas.<\/p>\n<p>Quer\u00eda que Diego la poseyera frente a todos, en un acto para demostrarle a Elizabeth que ella era la due\u00f1a de su primo, ignorante del fuego que ard\u00eda entre \u00e9l y su madre. Sus bailes eran un desaf\u00edo, su vestido sub\u00eda m\u00e1s con cada giro, sus pezones rosados marc\u00e1ndose bajo la tela fina, su vagina empapada por la idea de ser reclamada.<\/p>\n<p>A medida que las horas pasaban, la fiesta alcanzaba su cl\u00edmax y luego comenzaba a desvanecerse. Los invitados, embriagados por el alcohol y la lujuria, se fueron retirando, dejando tras de s\u00ed un rastro de risas y recuerdos. Algunos hombres, con la discreci\u00f3n que el deseo les permit\u00eda, hab\u00edan sacado fotos a escondidas de las nalgas de Atziry, expuestas por su vestido corto, y de los senos voluptuosos de Elizabeth, apenas contenidos por su escote. Esas im\u00e1genes, capturadas en secreto, ser\u00edan material para sus fantas\u00edas solitarias, sus manos imaginar\u00edan la piel de madre e hija mientras se masturbaban en la privacidad de sus hogares.<\/p>\n<p>La fiesta hab\u00eda menguado, dejando el departamento sumido en un silencio roto solo por los ronquidos suaves de unos pocos invitados que se hab\u00edan quedado dormidos en el sill\u00f3n, sus cuerpos desparramados entre vasos vac\u00edos y restos de disfraces. Solo quedaban Atziry, Diego, Elizabeth y Yareni, cuya presencia a\u00f1ad\u00eda una chispa de intriga a la noche. Elizabeth, con el rostro ruborizado por el tequila que a\u00fan calentaba su sangre, se acerc\u00f3 a Diego en un rinc\u00f3n de la sala.<\/p>\n<p>Su micro vestido se adher\u00eda a sus curvas, su escote dejaba ver el rebote de sus grandes senos, los ligueros se tensaban contra sus muslos. Se inclin\u00f3 hacia \u00e9l, su aliento c\u00e1lido roz\u00f3 su o\u00eddo mientras susurraba con una voz cargada de deseo: \u2014Sobrino, c\u00fampleme lo que prometiste&#8230; c\u00f3geme aqu\u00ed, ahora. \u2014Sus ojos brillaban con lujuria, su vagina palpitaba bajo la tanga al imaginarlo tom\u00e1ndola frente a todos.<\/p>\n<p>Diego, con su traje de Superman aun delineando su verga prominente, la mir\u00f3 con una sonrisa fr\u00eda. La idea de un tr\u00edo con Atziry y Yareni, cuya belleza angelical y trencitas lo hab\u00edan tentado toda la noche, lo consum\u00eda. \u2014No, t\u00eda, esta noche no \u2014respondi\u00f3, su tono fue cortante, mientras sus ojos se desviaban hacia la habitaci\u00f3n de Atziry, donde las dos chicas lo esperaban.<\/p>\n<p>Elizabeth, herida por el rechazo, sinti\u00f3 un nudo en el pecho, sus ojos se humedecieron mientras Diego, sin mirarla de nuevo, se dirigi\u00f3 a la habitaci\u00f3n de su prima. La puerta se cerr\u00f3 tras \u00e9l, dejando a Elizabeth sola en el sal\u00f3n, el eco de la m\u00fasica se desvanec\u00eda mientras las l\u00e1grimas comenzaban a rodar por sus mejillas. Se sent\u00eda humillada, vieja, descartada por el hombre que la hab\u00eda pose\u00eddo con tanta intensidad antes.<\/p>\n<p>Con pasos pesados, Elizabeth se dirigi\u00f3 a su habitaci\u00f3n, el dolor y el alcohol le nublaban la mente. Al entrar, sus ojos captaron el vibrador que yac\u00eda sobre la cama, su superficie brillaba bajo la luz tenue. Por un instante, pens\u00f3 que alg\u00fan invitado lo hab\u00eda encontrado y dejado all\u00ed, pero el pensamiento se desvaneci\u00f3 r\u00e1pidamente, opacado por su tristeza. Se dej\u00f3 caer en la cama, el micro vestido subi\u00f3 por sus muslos, exponiendo la tanga negra empapada por su deseo insatisfecho. Mir\u00f3 el techo, las l\u00e1grimas cayeron silenciosas, pero poco a poco una sensaci\u00f3n extra\u00f1a comenz\u00f3 a invadirla, un calor que crec\u00eda desde su entrepierna, avivado por el alcohol y el recuerdo de Diego.<\/p>\n<p>Sin pensarlo demasiado, Elizabeth tom\u00f3 el vibrador, sus dedos temblaron mientras lo encend\u00eda. El zumbido suave llen\u00f3 la habitaci\u00f3n, y con un movimiento lento, desliz\u00f3 la tanga por sus muslos, dejando su vagina expuesta, reluciente por sus jugos. Se acost\u00f3, abriendo las piernas, y llev\u00f3 el vibrador a su cl\u00edtoris, un gemido escap\u00f3 de sus labios al sentir las vibraciones intensas. Nunca lo hab\u00eda usado con tanta desesperaci\u00f3n; su mano libre levant\u00f3 su vestido, liberando sus enormes senos, que apret\u00f3 con fuerza, pellizcando los pezones mientras imaginaba a Diego embisti\u00e9ndola.<\/p>\n<p>Los gemidos de Atziry y Yareni, que se filtraban desde la otra habitaci\u00f3n, solo avivaban su lujuria, su vagina se contra\u00eda alrededor del vibrador mientras lo deslizaba dentro, cada movimiento la llevaba a un \u00e9xtasis que mezclaba placer y dolor, atrapada entre la humillaci\u00f3n y un deseo que no pod\u00eda apagar.<\/p>\n<p>Elizabeth yac\u00eda en su cama, consumida por un placer que hab\u00eda transformado su llanto en un fuego ardiente. El vibrador, zumbando incansable dentro de su vagina, enviaba oleadas de \u00e9xtasis que la hac\u00edan arquearse, sus jugos goteaban por sus muslos mientras el alcohol amplificaba cada sensaci\u00f3n. Sus enormes senos, liberados, rebotaban con cada movimiento, y ella, con un hambre voraz, los lam\u00eda, su lengua trazaba c\u00edrculos alrededor de sus pezones, saboreando su propia piel con gemidos que resonaban en la habitaci\u00f3n. La tanga negra, descartada a un lado, yac\u00eda olvidada en el suelo, el aroma de su excitaci\u00f3n llenaba el aire mientras su cuerpo temblaba al borde de un cl\u00edmax devastador.<\/p>\n<p>De pronto, el chirrido de la puerta de su habitaci\u00f3n rompi\u00f3 el trance. Elizabeth, con la vista nublada por el tequila y el placer, detuvo sus movimientos, pero no sac\u00f3 el vibrador, que segu\u00eda vibrando dentro de su vagina, manteni\u00e9ndola al filo del \u00e9xtasis. A contraluz, en el marco de la puerta, apareci\u00f3 la silueta de una chica con alas de \u00e1ngel, las plumas blancas brillaban tenuemente bajo la luz del pasillo. Era Yareni, cuya belleza hab\u00eda encendido chispas horas antes con un beso fugaz. Sin pedir permiso, entr\u00f3, cerrando la puerta con seguro tras de s\u00ed, el clic reson\u00f3 como una promesa. Elizabeth, con la mente nublada, record\u00f3 el roce de sus labios en la comisura de su boca durante la fiesta, un beso que ahora parec\u00eda un preludio a algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>Con su disfraz de \u00e1ngel, se acerc\u00f3 lentamente, el vestido blanco transl\u00facido revelando las curvas de su cuerpo, sus trencitas se balanceaban con cada paso. Elizabeth, s\u00f3lo observaba la silueta de aquel hermoso cuerpo y las alas de \u00e1ngel, pero ebria y rendida al momento, no protest\u00f3. Sab\u00eda que Diego se hab\u00eda encerrado con Atziry en su habitaci\u00f3n, dejando a Yareni fuera de su encuentro sexual, y esa exclusi\u00f3n parec\u00eda haberla llevado hasta ella.<\/p>\n<p>La silueta de Yareni, con su disfraz de \u00e1ngel apenas discernible en la oscuridad, se posicion\u00f3 entre sus piernas, una figura femenina que parec\u00eda flotar en las sombras. Elizabeth, con la vista nublada por el tequila, intentaba distinguir el rostro de la chica que horas antes le hab\u00eda robado un beso, pero solo ve\u00eda contornos, un aura sensual que la hac\u00eda estremecerse.<\/p>\n<p>Yareni, sin pronunciar palabra, tom\u00f3 el vibrador con dedos delicados, retir\u00e1ndolo lentamente de la vagina de Elizabeth. El movimiento arranc\u00f3 un gemido profundo de su garganta, su cuerpo se retorci\u00f3 de placer mientras sus paredes internas se contra\u00edan, extra\u00f1ando el contacto. La silueta de Yareni se inclin\u00f3 hacia adelante, su aliento c\u00e1lido roz\u00f3 la piel de Elizabeth antes de que su lengua encontrara su cl\u00edtoris.<\/p>\n<p>El primer contacto fue el\u00e9ctrico, una lamida experta que hizo que Elizabeth arqueara la espalda, sus senos rebotaron mientras un grito ahogado escapaba de sus labios. La lengua jugueteaba con su cl\u00edtoris hinchado, trazando c\u00edrculos precisos, luego se hund\u00eda entre los pliegues de su vagina, saboreando los jugos dulces que Elizabeth liberaba en abundancia. Cada movimiento era una danza de placer, la lengua exploraba con una destreza que hac\u00eda que Elizabeth se retorciera, sus manos se aferraban a las s\u00e1banas.<\/p>\n<p>El silencio de Yareni, roto solo por los sonidos h\u00famedos de su boca y los gemidos de Elizabeth, a\u00f1ad\u00eda una capa de misterio al encuentro. Sin dejar de lamer, introdujo dos dedos en la vagina empapada de Elizabeth, desliz\u00e1ndolos con facilidad gracias a la humedad que goteaba por sus muslos. Los dedos se mov\u00edan con un ritmo implacable, entrando y saliendo mientras su lengua segu\u00eda devorando el cl\u00edtoris, succion\u00e1ndolo suavemente antes de acelerar el ritmo. Elizabeth, perdida en el \u00e9xtasis, sent\u00eda que le estaban haciendo el mejor sexo oral de su vida, cada lamida y cada embestida de los dedos la llevaban m\u00e1s cerca de un cl\u00edmax que amenazaba con romperla. Sus senos, pesados y sensibles, se alzaban con cada respiraci\u00f3n agitada.<\/p>\n<p>La habitaci\u00f3n, impregnada del aroma almizclado de la excitaci\u00f3n de Elizabeth y el eco de los gemidos que resonaban desde la habitaci\u00f3n de Atziry, era un santuario de placer prohibido. Yareni, en su silencio, dominaba el cuerpo de Elizabeth, llev\u00e1ndola a un \u00e9xtasis que borraba el dolor de su rechazo anterior, mientras la oscuridad las envolv\u00eda en una danza de deseo que no necesitaba palabras.<\/p>\n<p>La silueta angelical apenas discernible en la penumbra se hundi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s entre sus piernas, sus manos firmes abrieron los muslos de Elizabeth para acercarse m\u00e1s. Retir\u00f3 los dedos que hab\u00edan estado explorando su interior, dejando un vac\u00edo que pronto llen\u00f3 con su boca. La lengua se sumergi\u00f3 en la vagina de Elizabeth, lamiendo con una intensidad voraz, saboreando cada gota de los jugos que flu\u00edan abundantes. Mordisqueaba el cl\u00edtoris hinchado con una precisi\u00f3n que hac\u00eda que Elizabeth se arqueara, sus caderas empujaban contra el rostro de la chica, mientras peque\u00f1os mordiscos en los labios vaginales enviaban descargas de placer por su cuerpo.<\/p>\n<p>Elizabeth, perdida en el \u00e9xtasis, se retorc\u00eda en la cama, sus manos sub\u00edan para agarrar sus enormes senos, apret\u00e1ndolos con fuerza mientras su lengua lam\u00eda los pezones, el sabor de su propia piel intensificaba su lujuria. Sus ojos se pusieron en blanco, su cuerpo temblaba mientras gem\u00eda, jadeaba y gritaba, los sonidos resonando en la habitaci\u00f3n. La silueta, en un silencio absoluto, segu\u00eda devor\u00e1ndola, su lengua danzaba entre los pliegues, succionando el cl\u00edtoris antes de hundirse m\u00e1s profundo, el sonido h\u00famedo de su saliva se mezclaba con los jugos de Elizabeth. La habitaci\u00f3n estaba llena de los leng\u00fcetazos, los chasquidos h\u00famedos y los gemidos desgarradores de Elizabeth, un concierto de deseo que parec\u00eda no tener fin.<\/p>\n<p>Tras varios minutos de esta danza implacable, Elizabeth alcanz\u00f3 el borde del cl\u00edmax. Coloc\u00f3 sus manos en la cabeza de Yareni, sus dedos se enredaron en las trencitas, empuj\u00e1ndola m\u00e1s contra su vagina, desesperada por sentirla a\u00fan m\u00e1s profundo. \u2014\u00a1Sigue, por favor! \u2014grit\u00f3, su voz estaba rota por el placer. Su cuerpo se arque\u00f3 violentamente, y un orgasmo descomunal la atraves\u00f3, una explosi\u00f3n de jugos que inund\u00f3 el rostro de Yareni, empapando sus labios y mejillas.<\/p>\n<p>Elizabeth, agitada, colaps\u00f3 sobre la cama, su pecho sub\u00eda y bajaba con respiraciones pesadas, sus muslos temblaban mientras intentaba recuperarse. La chica, sin decir una palabra, se levant\u00f3 lentamente, y su silueta angelical se reflejaba contra la luz del pasillo. Con un movimiento gr\u00e1cil, sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n, dejando tras de s\u00ed solo el eco de su presencia y el aroma de su encuentro.<\/p>\n<p>Elizabeth, aun temblando, yac\u00eda en la cama, con el vibrador olvidado a su lado, su cuerpo empapado en sudor y sus propios fluidos. Mientras su respiraci\u00f3n se estabilizaba, una revelaci\u00f3n la envolvi\u00f3: las mujeres tambi\u00e9n la deseaban, la quer\u00edan con una pasi\u00f3n que igualaba la suya. La idea, nueva y embriagadora, la llen\u00f3 de una extra\u00f1a calma. Cerr\u00f3 los ojos, con una sonrisa d\u00e9bil curvando sus labios, y se durmi\u00f3 con el pensamiento de que, si un hombre como Diego no la amaba, una mujer como Yareni podr\u00eda llenar ese vac\u00edo, su cuerpo aun vibraba con el recuerdo de aquel orgasmo que la hab\u00eda liberado.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, Elizabeth estaba sentada en la cocina, el peso de la cruda marcaba ojeras bajo sus ojos, pero una sonrisa sutil curvaba sus labios, traicionando el placer que a\u00fan resonaba en su cuerpo tras la madrugada. Vest\u00eda solo una blusa ligera, apenas abotonada, que dejaba entrever el contorno de sus grandes senos, sus pezones se marcaban contra la tela fina. Un calz\u00f3n blanco, casi transparente, abrazaba sus caderas, revelando las curvas de sus nalgas y los muslos blancos que temblaban ligeramente al recordar la lengua experta de la madrugada.<\/p>\n<p>Mientras tomaba sorbos lentos de su caf\u00e9, una c\u00e1psula de ibuprofeno descansaba en su mano, un intento de calmar el dolor de cabeza. Cada trago del caf\u00e9 amargo la llevaba de vuelta a la noche anterior, al \u00e9xtasis que hab\u00eda inundado su vagina, y al mirar sus muslos, not\u00f3 c\u00f3mo su calz\u00f3n se humedec\u00eda, dejando un rastro brillante en la silla de madera donde estaba sentada.<\/p>\n<p>El silencio de la cocina se rompi\u00f3 cuando la puerta de la habitaci\u00f3n de Atziry se abri\u00f3. Yareni, con su disfraz de \u00e1ngel ligeramente desarreglado, sali\u00f3 junto a Atziry y Diego, los tres con el aire de quienes hab\u00edan compartido una noche intensa. Atziry, con un short diminuto que apenas cubr\u00eda sus nalgas y una camiseta ajustada, luc\u00eda una mezcla de satisfacci\u00f3n y cansancio. Diego, en b\u00f3xer y camiseta, exudaba una confianza arrogante, su verga a\u00fan se marcaba bajo la tela. Yareni, lista para irse, se despidi\u00f3 con una sonrisa, pero antes de cruzar la puerta, Elizabeth se levant\u00f3, sus piernas desnudas se movieron con una sensualidad inconsciente.<\/p>\n<p>Sin dudarlo, se acerc\u00f3 a Yareni y la tom\u00f3 por el rostro, sus dedos rozaron las trencitas a\u00fan intactas, y le plant\u00f3 un beso apasionado, sus labios se fundieron en un choque h\u00famedo que hizo que Yareni respondiera con igual intensidad. El beso, breve pero cargado de deseo, dej\u00f3 un eco en el aire antes de que Yareni saliera, cerrando la puerta tras de s\u00ed.<\/p>\n<p>Elizabeth, a\u00fan herida por el rechazo de Diego, gir\u00f3 hacia \u00e9l y Atziry, su mirada miel endurecida por los celos y el dolor. Diego, consciente de que su t\u00eda sab\u00eda de su relaci\u00f3n con su prima, la sostuvo con una calma desafiante, sin inmutarse. Atziry, en cambio, baj\u00f3 la mirada, un rubor sub\u00eda por sus mejillas. \u2014Perd\u00f3name por lo de anoche, mam\u00e1 \u2014empez\u00f3, su voz temblaba con arrepentimiento.<\/p>\n<p>Pero Elizabeth, levantando la palma de su mano como una barrera, la interrumpi\u00f3 con frialdad. \u2014Si ustedes quieren seguir cogiendo, h\u00e1ganlo. A m\u00ed ya no me importa \u2014dijo, con tono cortante mientras su blusa se abr\u00eda ligeramente, revelando m\u00e1s de sus senos. Sin esperar respuesta, se gir\u00f3 y se meti\u00f3 a su habitaci\u00f3n, el eco de sus palabras dejaba a Diego y Atziry at\u00f3nitos, con un torbellino de dudas en sus mentes.<\/p>\n<p>Atziry, a pesar de la tensi\u00f3n, sinti\u00f3 una oleada de alivio, interpretando las palabras de su madre como un consentimiento t\u00e1cito. Su cuerpo a\u00fan vibraba con el recuerdo de Diego dentro de ella, y la idea de seguir sin restricciones la llen\u00f3 de una felicidad culpable. Diego, por su parte, mantuvo su expresi\u00f3n imperturbable, aunque un destello de intriga cruz\u00f3 sus ojos. La cocina, impregnada del aroma del caf\u00e9 y la humedad que Elizabeth hab\u00eda dejado en la silla, qued\u00f3 en silencio mientras los dos primos decid\u00edan no molestarla, dejando que la puerta cerrada de su habitaci\u00f3n guardara los secretos de una noche donde los deseos prohibidos hab\u00edan redefinido sus lazos.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62334\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62334\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Elizabeth, perdida en el \u00e9xtasis, se retorc\u00eda en la cama, sus manos sub\u00edan para agarrar sus enormes senos, apret\u00e1ndolos con fuerza mientras su lengua lam\u00eda los pezones, el sabor de su propia piel intensificaba su lujuria. Sus ojos se pusieron en blanco, su cuerpo temblaba mientras gem\u00eda, jadeaba y gritaba, los sonidos resonando en la habitaci\u00f3n. La silueta, en un<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62334\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62334\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31480,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-62334","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":5958,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62334","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31480"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62334"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62334\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62336,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62334\/revisions\/62336"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62334"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62334"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62334"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}