{"id":62358,"date":"2025-09-25T00:07:05","date_gmt":"2025-09-24T22:07:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=62358"},"modified":"2025-09-24T22:09:29","modified_gmt":"2025-09-24T20:09:29","slug":"placeres-prohibidos-la-duena-de-diego-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/placeres-prohibidos-la-duena-de-diego-1\/","title":{"rendered":"Placeres prohibidos: La due\u00f1a de Diego (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"62358\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">18<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La fiesta hab\u00eda dejado una huella imborrable en el departamento, pero tambi\u00e9n una grieta en la relaci\u00f3n entre Elizabeth y Diego. El aire entre ellos, antes cargado de lujuria desenfrenada, ahora estaba te\u00f1ido de frialdad y rechazo. No era Diego quien hab\u00eda cambiado; era Elizabeth, herida por su desprecio en la noche de la fiesta, quien se negaba a volver a entregarse.<\/p>\n<p>Cada vez que \u00e9l intentaba acercarse, sus manos buscando las curvas de sus caderas o sus labios anhelando los suyos, ella lo esquivaba con un movimiento brusco, apart\u00e1ndose con una mirada de reproche en sus ojos miel. Cuando Diego, con la verga endurecida bajo sus jeans al recordarla en su micro vestido, golpeaba la puerta de su habitaci\u00f3n, solo encontraba el silencio o un seco &#8220;vete&#8221; que lo dejaba frustrado, su deseo chocaba con un muro.<\/p>\n<p>Elizabeth, sin embargo, encontraba un placer perverso en este juego de resistencia. Cada rechazo era una peque\u00f1a victoria, una forma de recuperar el control que Diego le hab\u00eda arrancado. Pero en la soledad de su habitaci\u00f3n, su mente estaba cautiva, atrapada en el recuerdo de la silueta angelical de Yareni, cuya lengua hab\u00eda desatado un placer tan intenso que a\u00fan hac\u00eda temblar su cuerpo. Noche tras noche, Elizabeth se entregaba a esa obsesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Desnuda sobre su cama, con las s\u00e1banas enredadas a sus pies, tomaba el vibrador, su superficie a\u00fan estaba cargada del aroma de sus encuentros pasados. Encend\u00eda el juguete, el zumbido llenaba el silencio mientras lo deslizaba por su cl\u00edtoris hinchado, un gemido escapaba de sus labios al sentir las vibraciones. Su otra mano, temblorosa, sub\u00eda a sus enormes senos, apret\u00e1ndolos con fuerza, lam\u00eda sus pezones con una avidez que la hac\u00eda arquearse, imaginando que era la lengua de Yareni la que la devoraba.<\/p>\n<p>Sus muslos, abiertos de par en par, dejaban que sus jugos gotearan por la cama, el vibrador se hund\u00eda en su vagina mientras su mente recreaba cada detalle de aquella madrugada: la silueta de alas, la lengua experta que lam\u00eda sus pliegues, los mordiscos suaves en su cl\u00edtoris. Elizabeth gem\u00eda sin control, sus caderas se mov\u00edan al ritmo del vibrador, su vagina se contra\u00eda mientras lam\u00eda sus propios senos, saboreando la piel salada con una desesperaci\u00f3n que la llevaba al borde. Cada orgasmo era una explosi\u00f3n que la dejaba jadeando, su cuerpo empapado en sudor, pero el vac\u00edo en su pecho permanec\u00eda, alimentado por el rechazo de Diego y el anhelo por esa figura angelical que hab\u00eda despertado algo nuevo en ella.<\/p>\n<p>El dolor de su humillaci\u00f3n se mezclaba con el placer de su nuevo descubrimiento, y mientras su cuerpo temblaba bajo el vibrador, sab\u00eda que su coraz\u00f3n ya no pertenec\u00eda al hombre que la hab\u00eda lastimado, sino a la promesa de un placer que solo una mujer parec\u00eda capaz de darle.<\/p>\n<p>Diego, sentado en el sill\u00f3n del departamento, sent\u00eda una frustraci\u00f3n que le quemaba el pecho. Elizabeth, la mujer que hab\u00eda deseado durante a\u00f1os, cuya piel suave y senos voluptuosos hab\u00edan sido suyos en noches de pasi\u00f3n desenfrenada, ahora lo rechazaba con una frialdad que lo desconcertaba. Cada intento de tocarla, sus manos buscando las curvas de sus nalgas, sus labios anhelando el calor de los suyos, era recibido con un gesto de desd\u00e9n o una puerta cerrada.<\/p>\n<p>Su verga, endurecida por el recuerdo de sus encuentros, palpitaba in\u00fatilmente bajo sus jeans. Sin embargo, la indiferencia de Elizabeth hacia la relaci\u00f3n entre Diego y Atziry les dio carta blanca. Los primos, aprovechando esa libertad, cog\u00edan sin pudor por todo el departamento, sus cuerpos se entrelazaban en una danza carnal que desafiaba cualquier l\u00edmite. Frente a Elizabeth, se entregaban al placer con descaro: Atziry, con su vagina empapada, montaba a Diego en el sof\u00e1, sus gemidos resonaban mientras \u00e9l lam\u00eda sus pezones rosados y sus manos apretaban sus nalgas.<\/p>\n<p>Elizabeth, aunque fing\u00eda indiferencia, no pod\u00eda ignorar el aroma almizclado del sexo que llenaba el aire ni las im\u00e1genes de su hija en diferentes posiciones: a cuatro patas, con las piernas abiertas sobre la mesa de la cocina, o cabalgando la verga de Diego con movimientos fren\u00e9ticos. Cada escena encend\u00eda un fuego en su entrepierna, su calz\u00f3n se humedec\u00eda mientras apretaba los muslos para contener el deseo. Pero su mente estaba en otra parte, atrapada en el recuerdo de Yareni, la silueta angelical cuya lengua hab\u00eda explorado su vagina con una maestr\u00eda que a\u00fan la hac\u00eda temblar, imaginando la silueta entre sus muslos, sus trencitas rozando su piel.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, mientras Atziry, con el vestido subido y sin ropa interior, se daba sentones sobre la verga de Diego en la sala, Elizabeth irrumpi\u00f3, su blusa apenas cubr\u00eda sus senos. \u2014Atziry, invita a Yareni a la casa \u2014dijo, su voz era firme pero cargada de un anhelo que no pod\u00eda ocultar. Atziry, sin detener sus movimientos, su vagina contray\u00e9ndose alrededor de Diego, alz\u00f3 una ceja con una sonrisa traviesa. \u2014\u00bfA poco te gust\u00f3 para algo m\u00e1s, mam\u00e1? \u2014pregunt\u00f3, su tono era burl\u00f3n mientras sus caderas segu\u00edan el ritmo. Elizabeth, con el rostro ruborizado, no neg\u00f3 nada, pero respondi\u00f3 con evasivas. \u2014Solo quiero platicar con ella \u2014minti\u00f3, sus ojos traicionaban el deseo que la consum\u00eda.<\/p>\n<p>Diego, atento a la conversaci\u00f3n, not\u00f3 el brillo en los ojos de su t\u00eda. Su mente, astuta y cargada de lujuria, comenz\u00f3 a trazar un plan. Convenci\u00f3 a Atziry de invitar a Yareni al departamento, sus palabras eran susurradas entre gemidos mientras la embest\u00eda. Su objetivo era ambicioso: cogerse a las tres al mismo tiempo, una org\u00eda de cuerpos sudorosos que satisficiera su hambre. Pero tambi\u00e9n ten\u00eda un motivo m\u00e1s oscuro: quer\u00eda seducir a Yareni, hacerla su novia, y as\u00ed arrancarle a Elizabeth la mujer que ahora ocupaba su mente. Si lograba eso, estaba seguro de que su t\u00eda, consumida por los celos, volver\u00eda a \u00e9l, rendida como su puta, dispuesta a complacerlo como antes.<\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s, en los pasillos vibrantes de la universidad, Atziry encontr\u00f3 un momento a solas con Yareni bajo la sombra de un \u00e1rbol en el campus. El sol iluminaba el rostro de Yareni, su cabello casta\u00f1o se balanceaba mientras re\u00eda, su cuerpo estaba enfundado en una falda corta que dejaba ver sus muslos dorados y una blusa ajustada que marcaba sus pechos peque\u00f1os pero firmes. Atziry, llevaba un vestido ligero que se pegaba a sus curvas, sus nalgas se asomaban ligeramente al sentarse, le mencion\u00f3 con un tono casual pero cargado de intenci\u00f3n: \u2014Oye, mi mam\u00e1 quiere que vayas al departamento otra vez. \u2014Sus ojos brillaron con picard\u00eda, sabiendo que la invitaci\u00f3n llevaba un trasfondo sensual.<\/p>\n<p>Yareni, lejos de incomodarse, arque\u00f3 una ceja, sus labios se curvaron en una sonrisa traviesa. \u2014\u00bfA poco no te molesta que tu mam\u00e1 y yo nos hayamos besado en la fiesta? \u2014pregunt\u00f3, su voz era suave pero provocadora, mientras se acercaba un poco m\u00e1s, el aroma de su perfume floral llenaba el espacio entre ellas. Atziry, riendo, neg\u00f3 con la cabeza, su cabello suelto rozaba sus hombros desnudos. \u2014Para nada, en mi casa tenemos la mente s\u00faper abierta \u2014respondi\u00f3, su tono era insinuante mientras recordaba la lengua de Yareni en la boca de su madre, un recuerdo que, en secreto, hac\u00eda que su vagina palpitara bajo la tanga.<\/p>\n<p>Yareni, encantada por la respuesta, se inclin\u00f3 a\u00fan m\u00e1s, sus dedos rozaron el brazo de Atziry. \u2014Entonces, mejor yo los invito a una fiesta en mi casa. A ti, a tu mam\u00e1 y a Diego \u2014propuso, su mirada destellaba con una promesa impl\u00edcita. Atziry, con un cosquilleo de excitaci\u00f3n, asinti\u00f3 con entusiasmo. \u2014Me encanta la idea \u2014dijo, imaginando ya las posibilidades de una noche cargada de deseo.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, en el departamento, Atziry comparti\u00f3 la invitaci\u00f3n con Diego y Elizabeth mientras cenaban. Diego, sentado con una camiseta que delineaba sus m\u00fasculos y unos jeans que marcaban el contorno de su verga, asinti\u00f3 con una sonrisa confiada. En su mente, el plan estaba claro: ya se hab\u00eda cogido a Yareni en la fiesta anterior, su cuerpo angelical temblando bajo sus embestidas, y ahora quer\u00eda conquistarla, hacerla suya de forma oficial. Seducirla en su propia casa ser\u00eda el primer paso para un tr\u00edo \u2014o m\u00e1s\u2014 con Atziry y, eventualmente, recuperar a Elizabeth, cuya resistencia lo frustraba, pero tambi\u00e9n lo encend\u00eda.<\/p>\n<p>Elizabeth, por su parte, sentada con una blusa suelta que dejaba entrever sus grandes senos, sinti\u00f3 un calor subirle por el pecho al escuchar el nombre de Yareni. Su vagina se humedeci\u00f3 al recordar el beso apasionado y la lengua que la hab\u00eda llevado al \u00e9xtasis. \u2014Me parece perfecto \u2014dijo, con voz baja, sus ojos brillaban con un deseo que no pod\u00eda ocultar, ansiosa por volver a probar los labios de Yareni.<\/p>\n<p>El d\u00eda de la boda de la prima de Yareni lleg\u00f3, transformando un elegante sal\u00f3n en un escenario de celebraci\u00f3n y deseo contenido. Diego, imponente en un traje azul hecho a la medida, exudaba una masculinidad que hac\u00eda girar cabezas. La tela abrazaba su cuerpo atl\u00e9tico, delineando los m\u00fasculos de su pecho y brazos, mientras los pantalones marcaban el contorno de su verga, un bulto que atra\u00eda miradas furtivas. Atziry, deslumbrante en un vestido verde esmeralda, caminaba con una sensualidad natural.<\/p>\n<p>El atuendo, aunque no vulgar, se ce\u00f1\u00eda a sus curvas, resaltando sus nalgas y sus senos firmes, los pezones apenas se insinuaban bajo la tela fina. Cada paso hac\u00eda que el vestido se moviera, revelando destellos de sus muslos y encendiendo la imaginaci\u00f3n de los presentes.<\/p>\n<p>Elizabeth, en un vestido morado largo y elegante, robaba el aliento de la multitud. La abertura en la pierna izquierda dejaba ver su muslo blanco, subiendo hasta un punto que suger\u00eda sin mostrar, mientras el escote profundo en la espalda expon\u00eda la curva suave de su columna, invitando a fantas\u00edas prohibidas. Sus grandes senos, apenas contenidos por el corpi\u00f1o, se alzaban con cada movimiento, y su cabello rubio ca\u00eda en ondas, enmarcando su rostro con una sensualidad madura. No era vulgar, pero su presencia era magn\u00e9tica, cada gesto suyo estaba cargado de una provocaci\u00f3n sutil que dominaba el sal\u00f3n.<\/p>\n<p>Yareni, la anfitriona de la noche, brillaba en un vestido rojo que abrazaba su figura esbelta, el color hac\u00eda resaltar sus ojos verdes como esmeraldas. La tela se adher\u00eda a sus caderas, marcando la curva de sus nalgas y dejando entrever la silueta de sus pechos peque\u00f1os pero firmes. Mientras se mov\u00eda entre los invitados, sus ojos no pod\u00edan apartarse de Elizabeth. El recuerdo del beso apasionado en la fiesta anterior la persegu\u00eda, sus labios aun sent\u00edan el calor de los de Elizabeth, y un calor h\u00famedo crec\u00eda entre sus muslos, su tanga se empapaba al imaginar un nuevo encuentro. Cada vez que sus miradas se cruzaban, Yareni sent\u00eda un cosquilleo en su cl\u00edtoris, su cuerpo vibraba con el deseo de volver a probarla.<\/p>\n<p>El sal\u00f3n, lleno del aroma de flores, champ\u00e1n y la tensi\u00f3n sexual que flotaba entre los cuatro, vibraba con la promesa de una noche inolvidable. Diego, consciente de las miradas que su cuerpo atra\u00eda, planeaba seducir a Yareni, su verga se endurec\u00eda al imaginarla rendida a \u00e9l. Atziry, ajena a los planes de su primo, disfrutaba de las miradas que su vestido provocaba, su vagina palpitaba al pensar en la posibilidad de compartir a Diego con Yareni.<\/p>\n<p>Elizabeth, por su parte, sent\u00eda los ojos de Yareni como caricias, su propia excitaci\u00f3n crec\u00eda mientras imaginaba esos labios verdes explor\u00e1ndola de nuevo. La boda, con su ambiente festivo, era el escenario perfecto para que sus deseos prohibidos chocaran, cada uno esperaba el momento de encender el fuego que los consum\u00eda.<\/p>\n<p>La boda hab\u00eda sido un torbellino de risas, alcohol y miradas cargadas de deseo, pero la multitud de invitados hab\u00eda frustrado cualquier posibilidad de un encuentro \u00edntimo entre Diego, Atziry y Elizabeth. Los tres, aun vibrando con la energ\u00eda de la noche, regresaron al departamento con el cuerpo cargado de anhelo insatisfecho. Al llegar, un escalofr\u00edo los recorri\u00f3 al notar marcas de forcejeo en la puerta principal, la madera astillada alrededor de la cerradura.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de Elizabeth lati\u00f3 con fuerza, pero supusieron que el intruso al percatarse de la c\u00e1mara del pasillo y ser observado, hab\u00eda huido sin \u00e9xito. Entraron con cautela, revisando cada rinc\u00f3n, pero el departamento estaba intacto, sin nada fuera de lugar. El alivio los envolvi\u00f3, aunque la adrenalina de la situaci\u00f3n los dej\u00f3 inquietos, incapaces de dormir.<\/p>\n<p>Decidieron relajarse y se fueron a cambiar. Elizabeth emergi\u00f3 con un short diminuto que abrazaba sus caderas, resaltando sus piernas torneadas y el contorno firme de sus nalgas, que parec\u00edan esculpidas bajo la tela ajustada. Su blusa de sat\u00edn rosa, parte del conjunto, se ce\u00f1\u00eda a sus grandes senos, los pezones se insinuaban bajo el brillo suave del tejido.<\/p>\n<p>Atziry, desafiante en su audacia, opt\u00f3 por una tanguita rosa que dejaba poco a la imaginaci\u00f3n, la tela hundida entre sus nalgas, y una blusa de tirantes cortada que expon\u00eda su ombligo y la curva inferior de sus senos firmes. Diego, por su parte, se despoj\u00f3 de su traje de la boda, qued\u00e1ndose solo con un b\u00f3xer negro que marcaba el bulto prominente de su verga, a\u00fan en reposo, pero imponente bajo la tela el\u00e1stica.<\/p>\n<p>Los tres se acomodaron en el sill\u00f3n de la sala, la pantalla del televisor proyectaba una pel\u00edcula que apenas prestaban atenci\u00f3n. Diego, estrat\u00e9gicamente en el centro, sent\u00eda el calor de los cuerpos de Atziry y Elizabeth a cada lado, sus muslos se rozaban contra los suyos, la tensi\u00f3n sexual en el aire tan densa como el aroma de sus perfumes.<\/p>\n<p>Sin embargo, Atziry se hab\u00eda quedado profundamente dormida, su cabeza qued\u00f3 apoyada en el brazo del sill\u00f3n, vencida por el alcohol de la boda. Diego, con la verga palpitando bajo su b\u00f3xer negro, aprovech\u00f3 la oportunidad. Con un movimiento lento, levant\u00f3 la blusa de Atziry, exponiendo sus pechos firmes, los pezones rosados endurecidos por el fresco del departamento. Se inclin\u00f3 y lami\u00f3 uno de ellos, su lengua traz\u00f3 c\u00edrculos lentos, saboreando la piel salada, pero Atziry no respondi\u00f3, su cuerpo estaba inerte bajo el peso del licor.<\/p>\n<p>Elizabeth, desde el otro lado del sill\u00f3n, observ\u00f3 la escena, su herida por el rechazo de Diego se desvanec\u00eda bajo la influencia del tequila que a\u00fan corr\u00eda por sus venas. El deseo, mezclado con una necesidad de reclamar su poder, la consumi\u00f3. Sin decir palabra, se gir\u00f3 de lado en el sill\u00f3n, sus movimientos eran deliberados mientras bajaba su short diminuto, dejando al descubierto sus nalgas blancas y firmes. Con las manos, abri\u00f3 sus nalgas, exponiendo el ano apretado que reluc\u00eda bajo la luz tenue. \u2014Sobrino, consiente a tu t\u00eda por el ano \u2014susurr\u00f3, su era voz ronca por el alcohol y la lujuria, sus ojos miel brillaban con una mezcla de desaf\u00edo y rendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1\u2026<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62358\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62358\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>El recuerdo del beso apasionado en la fiesta anterior la persegu\u00eda, sus labios aun sent\u00edan el calor de los de Elizabeth, y un calor h\u00famedo crec\u00eda entre sus muslos, su tanga se empapaba al imaginar un nuevo encuentro. Cada vez que sus miradas se cruzaban, Yareni sent\u00eda un cosquilleo en su cl\u00edtoris, su cuerpo vibraba con el deseo de volver<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62358\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62358\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31480,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-62358","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":5974,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62358","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31480"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62358"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62358\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62360,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62358\/revisions\/62360"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62358"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62358"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62358"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}