{"id":62375,"date":"2025-09-27T00:02:29","date_gmt":"2025-09-26T22:02:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=62375"},"modified":"2025-09-25T21:57:03","modified_gmt":"2025-09-25T19:57:03","slug":"placeres-prohibidos-la-duena-de-diego-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/placeres-prohibidos-la-duena-de-diego-2\/","title":{"rendered":"Placeres prohibidos. La due\u00f1a de Diego (2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"62375\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">14<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Diego, con la verga ya completamente erecta, no pudo resistirse. El b\u00f3xer cay\u00f3 al suelo, liberando su miembro grueso, que palpitaba con urgencia. Se acomod\u00f3 detr\u00e1s de Elizabeth en posici\u00f3n de cucharita, presionando su cuerpo contra el de ella, el calor de sus nalgas lo envolvi\u00f3. Con un movimiento firme, comenz\u00f3 a embestirla por el ano, su verga se abr\u00eda paso con una fuerza que arranc\u00f3 un gemido gutural de Elizabeth. El dolor y el placer se mezclaban en su rostro, sus caderas se empujaban hacia atr\u00e1s para recibirlo m\u00e1s profundo. Diego, con una mano, desaboton\u00f3 la blusa de sat\u00edn rosa de su t\u00eda, liberando sus enormes senos, que apret\u00f3 con rudeza, pellizcando los pezones mientras ella jadeaba, su cuerpo temblaba bajo cada embestida.<\/p>\n<p>Elizabeth, gimiendo sin control, se entregaba de nuevo al dominio de Diego, apretando su ano alrededor de su verga mientras su vagina, empapada, goteaba sobre el sill\u00f3n. La imagen de Yareni, cuya lengua hab\u00eda encendido su deseo, se mezclaba con el placer que Diego le arrancaba, pero en ese momento no le importaba si Atziry despertaba y los ve\u00eda. Quer\u00eda demostrarle a su hija, y a s\u00ed misma, que ella era la due\u00f1a de Diego, la puta que \u00e9l no pod\u00eda resistir. Los gemidos de Elizabeth llenaban la sala, mezcl\u00e1ndose con el sonido h\u00famedo de las embestidas y el roce de sus cuerpos, mientras Atziry dorm\u00eda ajena a la escena, el departamento vibraba con el eco de un deseo prohibido que reclamaba su espacio sin pudor.<\/p>\n<p>Ella, con su short descartado y la blusa de sat\u00edn rosa abierta, exponiendo sus grandes senos que se balanceaban con cada embestida, gir\u00f3 la cabeza buscando los labios de Diego. Su sobrino, con la verga dura como roca hundi\u00e9ndose en su ano, respondi\u00f3 con un beso feroz, sus lenguas chocaban en una danza h\u00fameda y apasionada. La lujuria los consum\u00eda, sus labios devor\u00e1ndose mientras Diego gru\u00f1\u00eda contra su boca: \u2014T\u00eda, te extra\u00f1\u00e9 todos estos d\u00edas. Mi verga te dese\u00f3 cada maldito minuto. \u2014Sus palabras, cargadas de deseo, hicieron que el cuerpo de Elizabeth temblara, aunque una chispa de resentimiento cruz\u00f3 sus ojos.<\/p>\n<p>\u2014No te creo \u2014jade\u00f3 ella, su voz entrecortada por el placer y el dolor\u2014. Te sigues cogiendo a mi hija frente a m\u00ed. \u2014El reproche, mezclado con lujuria, solo aviv\u00f3 el fuego en Diego. Con un movimiento brusco, la jal\u00f3 hacia \u00e9l, gir\u00e1ndola para que quedara sentada sobre su regazo, sus nalgas blancas se apretaron contra su pelvis. Diego, ahora sentado en el sill\u00f3n, abri\u00f3 las piernas de Elizabeth con manos firmes, sus dedos se hundieron en la carne suave de sus muslos. Ella, rendida al deseo, se dej\u00f3 guiar, sus piernas se abrieron ampliamente, exponiendo su vagina empapada que goteaba jugos sobre el b\u00f3xer descartado de Diego.<\/p>\n<p>La verga de Diego, lubricada por el ano de Elizabeth, sali\u00f3 con un movimiento lento, arranc\u00e1ndole un gemido profundo. Sin pausa, en esa misma posici\u00f3n, la penetr\u00f3 por la vagina, su miembro grueso se desliz\u00f3 con facilidad en su interior chorreante. Elizabeth grit\u00f3, su cuerpo se arque\u00f3 mientras sus paredes vaginales se contra\u00edan alrededor de \u00e9l, cada embestida enviaba oleadas de placer que la hac\u00edan jadear. Sus senos rebotaban con cada movimiento, y Diego, con una mano, los apretaba con rudeza, mientras con la otra guiaba sus caderas para que lo montara con m\u00e1s fuerza, el sonido h\u00famedo de sus cuerpos chocando, llenaban la sala.<\/p>\n<p>Elizabeth, con los ojos entrecerrados y el rostro ruborizado, se entregaba por completo, el dolor de su rechazo hab\u00eda sido olvidado en el torbellino del placer. Atziry, dormida a su lado en el sill\u00f3n, segu\u00eda ajena, su respiraci\u00f3n tranquila contrastaba con los gemidos de su madre. Elizabeth, montaba a Diego con una desesperaci\u00f3n que mezclaba deseo y desaf\u00edo, quer\u00eda reclamarlo, demostrar que su cuerpo a\u00fan lo dominaba.<\/p>\n<p>Diego, con su verga dura hundi\u00e9ndose en la vagina empapada de Elizabeth, respondi\u00f3 a sus reproches con una voz grave y cargada de dominio: \u2014Ambas son mis putas, t\u00eda, y siempre lo ser\u00e1n. \u00bfO no te excita ver c\u00f3mo me cojo a tu hija? \u2014Sus palabras, crudas y provocadoras, resonaron en el aire mientras embest\u00eda con fuerza, sus manos apretaban las caderas de Elizabeth, cuyos jugos chorreaban por sus muslos, manchando el sill\u00f3n.<\/p>\n<p>Elizabeth, montada sobre Diego, con sus grandes senos rebotando con cada movimiento, grit\u00f3 entre gemidos, su cuerpo temblaba de placer. \u2014\u00a1S\u00ed, me excita! \u2014confes\u00f3, con voz rota por la intensidad del momento\u2014. Me encanta ver c\u00f3mo tu verga entra en la vagina de mi hija. \u2014El deseo la consum\u00eda, el ver a Diego poseyendo a Atziry avivaba el fuego entre sus piernas. Diego, con una sonrisa arrogante, desliz\u00f3 sus manos hacia los senos de Elizabeth, apret\u00e1ndolos con rudeza, pellizcando los pezones mientras besaba su espalda desnuda, su lengua trazaba un camino h\u00famedo por la curva expuesta de su columna, haci\u00e9ndola arquearse a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<p>En ese momento, Atziry, profundamente dormida a su lado en el sill\u00f3n, se movi\u00f3 ligeramente, su tanguita rosa se desliz\u00f3 para revelar las nalgas blancas y firmes que brillaban bajo la luz tenue. Diego, con los ojos encendidos de lujuria, mir\u00f3 a Elizabeth y le susurr\u00f3 al o\u00eddo: \u2014Desde esta posici\u00f3n, dale de nalgadas a tu hija. \u2014Su tono era un mandato, cargado de desaf\u00edo. Elizabeth dud\u00f3, su coraz\u00f3n se aceleraba por la mezcla de resistencia y deseo, pero el alcohol y el placer la vencieron. Si Atziry despertaba, demostrar\u00eda qui\u00e9n ten\u00eda el control. Con una mano temblorosa, levant\u00f3 la palma y la dej\u00f3 caer con fuerza sobre las nalgas de su hija, el sonido seco reson\u00f3 en la sala. La piel blanca de Atziry se ti\u00f1\u00f3 de rojo, la marca de la mano de Elizabeth quedaba grabada, pero su hija permaneci\u00f3 inm\u00f3vil, atrapada en el sue\u00f1o inducido por el licor.<\/p>\n<p>Diego, con la verga palpitando dentro de Elizabeth, gru\u00f1\u00f3 de satisfacci\u00f3n, embistiendo con m\u00e1s fuerza mientras ella segu\u00eda azotando las nalgas de Atziry, cada golpe era una mezcla de castigo y deseo. Elizabeth, gimiendo y jadeando, se dejaba llevar, su vagina se contra\u00eda alrededor de Diego mientras su mente se llenaba de im\u00e1genes de su hija y su sobrino, el placer prohibido amplificaba cada sensaci\u00f3n. Elizabeth, rendida a Diego, se entregaba al papel de su puta, sabiendo que Atziry, aunque dormida, era parte de su juego de poder y deseo.<\/p>\n<p>Diego, con la verga dura y brillante por los jugos de Elizabeth, decidi\u00f3 llevar el juego a un nivel m\u00e1s audaz. Mir\u00e1ndola con ojos oscuros llenos de autoridad, le orden\u00f3: \u2014Lev\u00e1ntate y lame los senos de tu hija. \u2014Su voz era un mandato, cargada de una dominaci\u00f3n que hizo que Elizabeth temblara, su vagina palpitaba a pesar de la resistencia que crec\u00eda en su pecho.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No, eso no! \u2014protest\u00f3 Elizabeth, su voz era temblorosa, pero la mirada implacable de Diego y el calor del alcohol en su sangre la doblegaron. \u2014Hazlo, te lo ordeno \u2014repiti\u00f3 \u00e9l, su tono era cortante. Elizabeth, con el coraz\u00f3n acelerado y una mezcla de culpa y excitaci\u00f3n, se rindi\u00f3. Sac\u00f3 la verga de Diego de su vagina con un gemido, el vac\u00edo la dej\u00f3 temblorosa, y se acomod\u00f3 en el sill\u00f3n, posicion\u00e1ndose en cuatro patas junto al cuerpo dormido de Atziry. Sus rodillas se hundieron en el coj\u00edn, sus nalgas blancas quedaban expuestas, la blusa de sat\u00edn rosa abierta dejaba sus grandes senos balancearse libremente.<\/p>\n<p>Con manos temblorosas, Elizabeth levant\u00f3 la blusa de tirantes de Atziry, exponiendo sus pechos firmes. No pod\u00eda creer lo que estaba a punto de hacer, pero el deseo y la sumisi\u00f3n a Diego la empujaron. Se inclin\u00f3, su lengua roz\u00f3 primero un pez\u00f3n con cautela, luego lami\u00f3 con m\u00e1s audacia, saboreando la piel suave y salada de su hija. Sus lamidas se volvieron m\u00e1s intensas, alternando entre ambos senos, succionando ligeramente mientras un gemido escapaba de sus labios, el tab\u00fa de sus acciones encendi\u00f3 un fuego en su vagina que goteaba jugos por sus muslos.<\/p>\n<p>Diego, al ver la escena, gru\u00f1\u00f3 de satisfacci\u00f3n, su verga palpitaba con una urgencia feroz. Se posicion\u00f3 detr\u00e1s de Elizabeth, sus manos se aferraron a sus nalgas mientras ella segu\u00eda lamiendo los senos de Atziry. Sin pre\u00e1mbulos, la penetr\u00f3 por la vagina de nuevo, su miembro grueso se desliz\u00f3 con facilidad en su interior empapado. Cada embestida era profunda, el sonido h\u00famedo de sus cuerpos chocando, se mezclaba con los gemidos de Elizabeth, que jadeaba contra los pechos de su hija. Diego, con una mano, apretaba las nalgas de su t\u00eda, mientras con la otra alcanzaba uno de sus senos, pellizcando el pez\u00f3n con rudeza.<\/p>\n<p>Elizabeth, en cuatro patas sobre el sill\u00f3n, gem\u00eda sin control mientras su lengua devoraba los pechos de Atziry, dormida a su lado. Sus labios succionaban los pezones rosados de su hija, escupiendo sobre ellos, dejando un rastro de saliva que brillaba bajo la luz tenue. Mordisqueaba con delicadeza, sus dientes rozaban la piel sensible, mientras su mano libre apretaba los senos firmes, amas\u00e1ndolos con una mezcla de ternura y deseo febril. Al mismo tiempo, la verga de Diego, gruesa y pulsante se hund\u00eda en su vagina con embestidas profundas, cada movimiento le arrancaba jadeos que resonaban en el espacio. Elizabeth gozaba de la cogida de su sobrino, su cuerpo temblaba bajo el peso de su dominio, mientras la transgresi\u00f3n de poseer los senos de Atziry amplificaba su placer hasta un punto insoportable.<\/p>\n<p>Sin previo aviso, un orgasmo devastador la atraves\u00f3 como un rel\u00e1mpago. Elizabeth arque\u00f3 la espalda, su cabeza se ech\u00f3 hacia atr\u00e1s mientras un grito gutural escapaba de su garganta. Sus jugos, calientes y abundantes, salpicaron las nalgas blancas de Atziry, que segu\u00edan expuestas por la tanguita rosa, y escurrieron por sus propios muslos, dejando un charco brillante en el sill\u00f3n. Diego, sintiendo las contracciones de la vagina de su t\u00eda, no pudo contenerse. Con un gru\u00f1ido, liber\u00f3 su semen dentro de ella, llen\u00e1ndola con chorros c\u00e1lidos que se mezclaban con sus fluidos, su verga palpitaba mientras se vaciaba por completo. Ambos quedaron agitados, sus respiraciones pesadas llenaban el silencio, sus cuerpos sudorosos estaban pegados en el sill\u00f3n, atrapados en el \u00e9xtasis compartido.<\/p>\n<p>Tras unos minutos de recuperaci\u00f3n, Elizabeth, con el rostro ruborizado y los senos a\u00fan expuestos bajo la blusa de sat\u00edn abierta, se gir\u00f3 hacia Diego. Sus ojos miel, brillando con una mezcla de satisfacci\u00f3n y desaf\u00edo, encontraron los suyos. Se inclin\u00f3 y lo bes\u00f3 con una pasi\u00f3n feroz, sus lenguas se entrelazaron en un choque h\u00famedo que sab\u00eda a deseo y rendici\u00f3n. Luego, sin decir palabra, se levant\u00f3, sus nalgas se balancearon mientras se dirig\u00eda a su habitaci\u00f3n, el short empapado marcaba su piel. Esa noche, Elizabeth dormir\u00eda pl\u00e1cidamente, su cuerpo hab\u00eda sido saciado por el placer y su mente estaba en paz tras reclamar a Diego, aunque fuera por un momento.<\/p>\n<p>Diego, a\u00fan con la verga sensible, mir\u00f3 a Atziry, que segu\u00eda sumida en un sue\u00f1o profundo, ajena al espect\u00e1culo prohibido. Con una sonrisa traviesa, la levant\u00f3 en sus brazos, llevando su cuerpo ligero y c\u00e1lido contra el suyo. La llev\u00f3 a su habitaci\u00f3n, coloc\u00e1ndola con cuidado en la cama. Desliz\u00f3 su tanguita rosa hacia un lado, exponiendo su vagina depilada, y se posicion\u00f3 detr\u00e1s de ella. Con un movimiento lento, la penetr\u00f3 por atr\u00e1s, su verga se desliz\u00f3 con facilidad en su interior h\u00famedo. Atziry, a\u00fan dormida, dej\u00f3 escapar un suspiro suave, mientras Diego, abraz\u00e1ndola en posici\u00f3n de cucharita, se qued\u00f3 dentro de ella, con su cuerpo pegado al suyo.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana siguiente irrumpi\u00f3 con una luz suave que se filtraba por las cortinas del departamento, y Elizabeth se despert\u00f3 con una sonrisa satisfecha, su cuerpo aun vibraba por el \u00e9xtasis de la noche anterior. Al levantarse, sinti\u00f3 el semen de Diego escurriendo por sus muslos, una prueba c\u00e1lida y pegajosa de su encuentro prohibido que la hizo estremecerse. Su vagina, sensible y h\u00fameda, palpitaba con el recuerdo de las embestidas de su sobrino.<\/p>\n<p>Desnuda, con sus grandes senos balance\u00e1ndose, se dirigi\u00f3 al ba\u00f1o, pero antes abri\u00f3 la puerta de la habitaci\u00f3n de Atziry, incapaz de resistir la curiosidad. All\u00ed, bajo la tenue luz del amanecer, encontr\u00f3 a su hija en cuatro patas sobre la cama, gimiendo con la cabeza hundida en una almohada, las l\u00e1grimas de placer brillaban en sus ojos mientras la verga de Diego la penetraba con un ritmo implacable. Las nalgas de Atziry temblaban con cada embestida, su tanguita rosa tirada en el suelo, y el aroma del sexo llenaba la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Ap\u00farate, hija, que me vas a acompa\u00f1ar \u2014dijo Elizabeth, con voz firme pero cargada de una sensualidad que no pod\u00eda ocultar, sus ojos recorr\u00edan el cuerpo sudoroso de Atziry. La joven, mord\u00eda la almohada con m\u00e1s fuerza, solo asinti\u00f3 con la cabeza, sus gemidos ahogados resonaban mientras Diego segu\u00eda embisti\u00e9ndola, su mirada desafiante se encontraba con la de Elizabeth por un instante. Minutos despu\u00e9s, madre e hija se apresuraron a prepararse, dejando a Diego solo en el departamento. \u00c9l, con el cuerpo a\u00fan caliente por la noche, se meti\u00f3 a ba\u00f1ar, el agua caliente se deslizaba por su torso musculoso, su verga todav\u00eda sensible recordaba los cuerpos de Atziry y Elizabeth. Tras vestirse con una camiseta ajustada y jeans que marcaban su bulto prominente, el timbre del departamento son\u00f3, interrumpiendo sus pensamientos.<\/p>\n<p>Al abrir la puerta, Diego se encontr\u00f3 con Yareni, cuya belleza lo dej\u00f3 sin aliento. Su cabello ondulado ca\u00eda suelto sobre sus hombros, brillando bajo el sol de la ma\u00f1ana, y su vestido blanco floreado se adher\u00eda a su figura esbelta, resaltando sus pechos peque\u00f1os y la curva suave de sus caderas. Sus ojos verdes destellaban con una mezcla de inocencia y picard\u00eda, y Diego sinti\u00f3 un calor subirle por la entrepierna al imaginarla desnuda. \u2014Busco a Elizabeth \u2014dijo Yareni, su voz era suave como una caricia. Diego, recuperando la compostura, respondi\u00f3 con una sonrisa confiada: \u2014Sali\u00f3 con Atziry, pero&#8230; \u00bfte gustar\u00eda ir a comer un helado conmigo? \u2014Sus ojos la recorrieron, deteni\u00e9ndose en el borde del vestido que dejaba entrever sus muslos dorados. Yareni, tras un instante de duda, asinti\u00f3 con una sonrisa que encendi\u00f3 a\u00fan m\u00e1s el deseo de Diego.<\/p>\n<p>Ella dio media vuelta para irse, pero la invitaci\u00f3n de Diego la detuvo, y la promesa de un helado se convirti\u00f3 en el preludio de algo m\u00e1s. El departamento, a\u00fan impregnado del aroma de la lujuria de la noche anterior, qued\u00f3 atr\u00e1s mientras Diego y Yareni sal\u00edan, \u00e9l con la mente llena de planes para seducirla, su verga endureci\u00e9ndose al imaginarla gimiendo bajo su cuerpo, mientras el recuerdo de Elizabeth y Atziry segu\u00eda ardiendo en su piel.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1\u2026<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62375\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62375\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Desnuda, con sus grandes senos balance\u00e1ndose, se dirigi\u00f3 al ba\u00f1o, pero antes abri\u00f3 la puerta de la habitaci\u00f3n de Atziry, incapaz de resistir la curiosidad. All\u00ed, bajo la tenue luz del amanecer, encontr\u00f3 a su hija en cuatro patas sobre la cama, gimiendo con la cabeza hundida en una almohada, las l\u00e1grimas de placer brillaban en sus ojos mientras la<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62375\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62375\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31480,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-62375","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":3719,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62375","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31480"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62375"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62375\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62376,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62375\/revisions\/62376"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62375"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62375"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62375"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}