{"id":62438,"date":"2025-10-01T00:47:18","date_gmt":"2025-09-30T22:47:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=62438"},"modified":"2025-09-30T20:44:50","modified_gmt":"2025-09-30T18:44:50","slug":"placeres-prohibidos-la-melancolia-del-incesto-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/placeres-prohibidos-la-melancolia-del-incesto-1\/","title":{"rendered":"Placeres prohibidos. La melancol\u00eda del incesto (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"62438\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">24<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El d\u00eda de la boda de Yareni y Diego amaneci\u00f3 con un sol radiante, iluminando el jard\u00edn cercano al departamento donde un elegante sal\u00f3n, alquilado por los padres de Yareni, se preparaba para la ceremonia. Atziry, aunque al principio se resisti\u00f3 con vehemencia a asistir, finalmente cedi\u00f3, impulsada por un deseo ardiente de dejar una \u00faltima marca en el coraz\u00f3n de su primo. Frente al espejo de su habitaci\u00f3n, se visti\u00f3 con un prop\u00f3sito claro: seducir con su \u00faltima aparici\u00f3n.<\/p>\n<p>Escogi\u00f3 un vestido negro ajustado, elegante pero descaradamente sensual, que abrazaba sus curvas como una segunda piel. La tela resaltaba sus nalgas, subiendo apenas lo suficiente para insinuar la tanguita de encaje que llevaba debajo, mientras el escote pronunciado dejaba ver el nacimiento de sus senos firmes. Cada paso que daba hac\u00eda que el vestido se moviera, revelando destellos de sus muslos, una visi\u00f3n dise\u00f1ada para recordarle a Diego lo que dejaba atr\u00e1s, mientras ella, con el coraz\u00f3n roto, intentaba aceptar que lo hab\u00eda perdido para siempre.<\/p>\n<p>En su propia habitaci\u00f3n, Elizabeth se observaba desnuda frente al espejo, el reflejo de su cuerpo maduro y voluptuoso le devolv\u00eda una mirada cargada de deseo y melancol\u00eda. Sus grandes senos eran resaltados por sus pezones endurecidos por el aire fresco, y sus caderas amplias parec\u00edan vibrar con el recuerdo de las embestidas de Diego, cuya verga la hab\u00eda hecho sentirse deseada y viva. Al pasar las manos por sus senos, y apret\u00e1ndolos suavemente, un par de l\u00e1grimas rodaron por sus mejillas, aceptando que nunca m\u00e1s sentir\u00eda a su sobrino dentro de ella, llen\u00e1ndola con su semen.<\/p>\n<p>Con un suspiro, se visti\u00f3 para la ocasi\u00f3n, eligiendo un vestido azul profundo, largo y sofisticado, con una abertura en la pierna que dejaba ver su muslo blanco y un escote en la espalda que expon\u00eda la curva sensual de su columna. No era vulgar, pero cada detalle estaba calculado para resaltar su sensualidad, un \u00faltimo intento de mantener su poder, aunque su vagina palpitara con el anhelo de Yareni y los recuerdos de Diego.<\/p>\n<p>Elizabeth y Atziry, reci\u00e9n llegadas, se acercaron a \u00e9l para desearle lo mejor, sus cuerpos destilaban una sensualidad que desafiaba la solemnidad del evento. Diego, imponente en un traje negro que delineaba su torso musculoso y dejaba entrever el bulto de su verga, qued\u00f3 estupefacto ante la visi\u00f3n de ambas. Sus pieles blancas y cabelleras rubias brillaban bajo el sol, y aunque su verga comenz\u00f3 a endurecerse bajo los pantalones, contuvo la erecci\u00f3n con un esfuerzo visible, su mirada estaba atrapada entre el deseo y la obligaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Minutos antes de la ceremonia, un murmullo recorri\u00f3 el jard\u00edn como una corriente el\u00e9ctrica. Por la entrada apareci\u00f3 una mujer que rob\u00f3 el aliento de los invitados. Su piel blanca reluc\u00eda como porcelana, y su cabello negro azabache ca\u00eda en ondas perfectas, enmarcando un rostro esculpido con una belleza casi sobrenatural. Sus ojos azules, profundos y magn\u00e9ticos, capturaban cada mirada.<\/p>\n<p>El vestido rojo que llevaba se adher\u00eda a su cuerpo como una segunda piel, resaltando unas piernas torneadas que parec\u00edan extenderse infinitamente, unas nalgas redondas y firmes que se mov\u00edan con cada paso, y unos senos prominentes, redondos, que desafiaban la gravedad, sus pezones apenas se insinuaban bajo la tela. Un a\u00f1o menor que Elizabeth, su presencia era una declaraci\u00f3n de poder sensual, conquistando a cada hombre y mujer en el lugar.<\/p>\n<p>Cuando se acerc\u00f3 a Diego, la mujer lo envolvi\u00f3 en un abrazo en\u00e9rgico, sus senos se presionaron contra el pecho de \u00e9l, la tela del vestido rozaba su traje mientras su cuerpo se amoldaba al suyo. Diego correspondi\u00f3 el abrazo, sus manos descansaron en la curva de su cintura, y le dio un beso suave en la mejilla, su aliento c\u00e1lido roz\u00f3 su piel. \u2014Gracias por venir, mam\u00e1 \u2014dijo, con voz cargada de emoci\u00f3n\u2014. Este d\u00eda es muy importante para m\u00ed. \u2014Ella, con una sonrisa que destilaba amor y seducci\u00f3n, respondi\u00f3: \u2014Lo s\u00e9, mi vida. No pod\u00eda perderme esto.<\/p>\n<p>Elizabeth, con el coraz\u00f3n acelerado, recorr\u00eda con la mirada el cuerpo de su hermana, envidiando cada curva perfecta, cada detalle que la hac\u00eda parecer una diosa. Siempre hab\u00eda sentido esa punzada de rivalidad, su vagina palpitaba al compararse con ella. Atziry, a su lado, tambi\u00e9n observaba, su memoria desenterraba recuerdos vagos de la t\u00eda que ahora ve\u00eda con nuevos ojos. La belleza de aquella mujer, con su vestido rojo destacando sus nalgas y senos, la dej\u00f3 sin aliento, su tanga empap\u00e1ndose mientras imaginaba, por un instante, lo que ser\u00eda tocar esa piel.<\/p>\n<p>El jard\u00edn, ba\u00f1ado por la luz dorada del atardecer, vibraba con la alegr\u00eda de la boda de Yareni y Diego, un evento que flu\u00eda sin contratiempos entre risas, m\u00fasica y el aroma embriagador de las flores. Yareni, radiante en un vestido de novia que abrazaba sus curvas esbeltas, sus pechos peque\u00f1os resaltados por el encaje y su cabello ondulado cayendo como una cascada, estaba encantada al conocer a Am\u00e9rica, la madre de Diego. \u2014Eres hermos\u00edsima \u2014le dijo, sus ojos verdes brillaban con admiraci\u00f3n mientras recorr\u00edan la figura de su suegra. Am\u00e9rica, con una sonrisa seductora, respondi\u00f3: \u2014T\u00fa eres la que est\u00e1 preciosa, querida.<\/p>\n<p>La fiesta era un torbellino de celebraci\u00f3n. Elizabeth y Atziry, por un momento, dejaron atr\u00e1s el anhelo ardiente que Diego hab\u00eda encendido en ellas. Elizabeth bailaba con un invitado, sus caderas se mov\u00edan al ritmo de la m\u00fasica, sus grandes senos rozaban el pecho del hombre en cada giro, enviando chispas de deseo a su entrepierna. Atziry, en su vestido negro ajustado, se contoneaba con otro invitado, sus nalgas se contoneaban mientras las manos de su pareja rozaban su cintura, desliz\u00e1ndose apenas por el borde de su cintura, haci\u00e9ndola suspirar con un placer sutil. Ambas, aunque disfrutaban de las caricias fugaces y el roce de cuerpos desconocidos, sent\u00edan la sombra de Diego, su verga gruesa a\u00fan estaba presente en sus recuerdos.<\/p>\n<p>Yareni, danzando entre los invitados, re\u00eda y giraba, su vestido de novia ondeaba mientras sus muslos dorados captaban miradas. Pero la atm\u00f3sfera cambi\u00f3 cuando Diego se acerc\u00f3 a ella. \u2014Mi mam\u00e1 tiene que tomar un vuelo, la llevar\u00e9 al aeropuerto \u2014susurr\u00f3, su aliento c\u00e1lido roz\u00f3 su o\u00eddo. Yareni, con una sonrisa, asinti\u00f3 sin reparos, su cuerpo aun vibraba por la fiesta. Se acerc\u00f3 a Am\u00e9rica, cuyos ojos azules la recorrieron con una intensidad que la hizo estremecerse, y se despidi\u00f3 con un abrazo. \u2014Gracias por venir \u2014dijo Yareni, y Am\u00e9rica, con una caricia suave en su brazo, respondi\u00f3: \u2014No me lo habr\u00eda perdido, mi amor.<\/p>\n<p>Diego y Am\u00e9rica abandonaron el jard\u00edn, dejando tras de s\u00ed el eco de la m\u00fasica y las miradas de Elizabeth y Atziry, que los siguieron hasta que desaparecieron. La fiesta continu\u00f3, con Yareni volviendo a la pista, sus caderas se mov\u00edan con una sensualidad que atra\u00eda a todos. Elizabeth y Atziry, sumidas en el baile, dejaron que las caricias de sus parejas temporales encendieran sus pieles, aunque sus mentes, en el fondo, a\u00fan anhelaban el placer que Diego les hab\u00eda dado. Dos horas m\u00e1s tarde, Diego regres\u00f3, su presencia llen\u00f3 el sal\u00f3n de nuevo, su verga estaba marcada bajo el traje mientras buscaba a Yareni para continuar celebrando su uni\u00f3n.<\/p>\n<p>El departamento, una vez un hervidero de lujuria y gemidos, hab\u00eda ca\u00eddo en un silencio melanc\u00f3lico tras la boda de Diego y Yareni. Los d\u00edas pasaban, y Elizabeth, envuelta en una bata de sat\u00edn que apenas conten\u00eda sus grandes senos, ya no revisaba los videos de la c\u00e1mara que hab\u00eda instalado. Aquellas grabaciones, llenas de im\u00e1genes de Diego embisti\u00e9ndola con su verga gruesa, de Atziry mont\u00e1ndolo con frenes\u00ed, o de ella misma masturb\u00e1ndose mientras los observaba, hab\u00edan perdido su encanto. Su vagina, que antes palpitaba al revivir esos momentos, ahora permanec\u00eda en calma, reflejando el vac\u00edo que sent\u00eda.<\/p>\n<p>Notaba a Atziry, su hija, sumida en una tristeza profunda, sus ojos apagados, su cuerpo antes vibrante ahora estaba encorvado. Elizabeth sab\u00eda el motivo: Atziry amaba a Diego, no solo con un deseo ardiente que la hac\u00eda gemir en las noches, sino con un amor profundo, el mismo que Elizabeth hab\u00eda sentido por su sobrino, un amor que a\u00fan le apretaba el pecho.<\/p>\n<p>Intentando romper la nube que envolv\u00eda a su hija, Elizabeth se esforzaba por hacerla re\u00edr, cocinando sus platillos favoritos o poni\u00e9ndose un short ajustado que resaltaba sus nalgas blancas, movi\u00e9ndose por el departamento con una sensualidad que buscaba provocar una chispa. Pero Atziry, con un vestido holgado que escond\u00eda sus curvas, apenas respond\u00eda, sus labios apenas esbozaban una sonrisa forzada. Una tarde, desde su oficina, Elizabeth, con la blusa desabotonada dejando ver el encaje de su sost\u00e9n, tom\u00f3 su celular con un suspiro.<\/p>\n<p>Marc\u00f3 el n\u00famero de Diego, su coraz\u00f3n se aceler\u00f3 al imaginarlo. Cuando \u00e9l contest\u00f3, su voz grave envi\u00f3 un calor a su entrepierna, pero ella mantuvo el tono firme: \u2014Sobrino, ven a visitarnos un fin de semana. Podr\u00edamos&#8230; hacer un tr\u00edo. \u2014La propuesta, cargada de lujuria, hizo que su tanga se humedeciera al recordar su verga llen\u00e1ndola, a Atziry gimiendo a su lado.<\/p>\n<p>Diego, desde el otro lado de la l\u00ednea, hizo una pausa que pes\u00f3 como plomo. \u2014T\u00eda, no puedo \u2014dijo, con voz firme, pero con un dejo de nostalgia\u2014. Agradezco todo lo que vivimos, la hospitalidad, el sexo desenfrenado&#8230; pero le promet\u00ed a Yareni que no volver\u00e9 a estar con Atziry. Y me jur\u00e9 a m\u00ed mismo que tampoco estar\u00e9 contigo otra vez. \u2014Las palabras cortaron como un cuchillo, y Elizabeth, con los ojos brillando de l\u00e1grimas contenidas, sinti\u00f3 su vagina apretarse, un eco de deseo frustrado.<\/p>\n<p>Pero antes de cortar, \u00e9l hab\u00eda dejado caer una \u00faltima chispa, \u2014T\u00eda, revisa las grabaciones de la c\u00e1mara del d\u00eda de mi boda. Les dej\u00e9 una sorpresa. \u2014Su tono, estaba cargado de una picard\u00eda que la hizo estremecer, encendi\u00f3 un destello de curiosidad en su entrepierna, aunque la decepci\u00f3n pesaba m\u00e1s. \u2014Lo considerar\u00e9 \u2014respondi\u00f3 ella, su voz era temblorosa. La idea de una sorpresa de Diego, aunque fuera solo un video, hizo que su cl\u00edtoris palpitara, era un recordatorio de los d\u00edas en que su sobrino la pose\u00eda sin reservas.<\/p>\n<p>Esa noche, al regresar al departamento, Elizabeth entr\u00f3 con el aire agotado pero cargado de una tensi\u00f3n sexual contenida. Su blusa de oficina, desabotonada en los primeros botones, dejaba entrever el encaje negro de su sost\u00e9n, sus grandes senos sub\u00edan con cada respiraci\u00f3n. Llam\u00f3 a Atziry desde la sala, \u2014Hija, ven, quiero mostrarte algo. \u2014Atziry, sumida en su melancol\u00eda, apareci\u00f3 desde su habitaci\u00f3n, envuelta en una pijama de sat\u00edn rosa que abrazaba su cuerpo de piel blanca como una caricia. La tela se ce\u00f1\u00eda a sus curvas, resaltando sus nalgas y sus pezones bajo el top, pero su rostro estaba desencajado, los ojos opacos por la p\u00e9rdida de Diego. A pesar de su tristeza, se dej\u00f3 caer en el sill\u00f3n, con sus muslos abiertos ligeramente.<\/p>\n<p>Elizabeth con una mezcla de nerviosismo y deseo, explic\u00f3: \u2014Hija, esta c\u00e1mara grab\u00f3 algunas de las veces que tu primo y t\u00fa se entregaron al placer.<\/p>\n<p>Atziry mantuvo el rostro inexpresivo, su tristeza apagaba cualquier reacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero Elizabeth, con el coraz\u00f3n acelerado, dej\u00f3 caer una confesi\u00f3n que rompi\u00f3 el silencio, \u2014Debo confesarte algo&#8230; Diego y yo tambi\u00e9n cog\u00edamos a escondidas de ti. No quer\u00edamos molestarte. \u2014Sus palabras, cargadas de culpa y lujuria, hicieron que su vagina palpitara, imaginando las noches en que Diego la embest\u00eda mientras Atziry dorm\u00eda. Para su sorpresa, Atziry alz\u00f3 la mirada, con un destello de picard\u00eda. \u2014Siempre lo supe, mam\u00e1 \u2014respondi\u00f3, con voz baja pero firme\u2014. Lo descubr\u00ed la primera vez que se la chup\u00e9 a escondidas. \u2014La revelaci\u00f3n, cruda y cargada de deseo, hizo que ambas se miraran fijamente, sus rostros se rompieron en risas c\u00f3mplices.<\/p>\n<p>La idea de haber compartido a Diego, de haber sido sus putas, las uni\u00f3 en una extra\u00f1a camarader\u00eda, sus cuerpos vibraron con el recuerdo de su verga gruesa y los orgasmos que les hab\u00eda arrancado.<\/p>\n<p>Elizabeth, con una sonrisa traviesa, se acerc\u00f3 m\u00e1s a Atziry, sus muslos se rozaron en el sill\u00f3n, el calor de sus pieles avivaba una chispa de deseo. \u2014Pues veamos qu\u00e9 sorpresa nos prepar\u00f3 tu primo \u2014dijo, con voz ronca mientras pulsaba el control para reproducir el video con la fecha del d\u00eda de la boda.<\/p>\n<p>La sala del departamento estaba envuelta en un silencio expectante, iluminado \u00fanicamente por el parpadeo de la pantalla del televisor donde Elizabeth y Atziry observaban, hipnotizadas, el video. La grabaci\u00f3n cobr\u00f3 vida, mostrando a Diego entrando al departamento con Am\u00e9rica, su madre, el d\u00eda de su boda. \u2014Pasa, mi amor \u2014dijo \u00e9l, su voz era grave y sugerente mientras sosten\u00eda la puerta. Am\u00e9rica entr\u00f3, con su vestido rojo ce\u00f1ido abrazando sus curvas, resaltando sus nalgas redondas y firmes y el contorno prominente de sus senos. \u2014As\u00ed que aqu\u00ed vive mi hermana \u2014coment\u00f3, con tono c\u00e1lido pero cargado de curiosidad mientras recorr\u00eda el lugar con la mirada\u2014. Es un lugar bonito.<\/p>\n<p>\u2014No solo es bonito \u2014respondi\u00f3 Diego, una sonrisa traviesa se dibujaba en sus labios\u2014. Es un lugar cachondo. \u2014Am\u00e9rica alz\u00f3 una ceja, sus ojos azules destellaban con intriga. \u2014\u00bfAh, \u00bfs\u00ed? \u2014pregunt\u00f3, con voz seductora. La voz de Diego se volvi\u00f3 m\u00e1s grave, cargada de deseo. \u2014S\u00ed, mam\u00e1. Aqu\u00ed viv\u00ed sesiones ardientes de sexo con ellas. Las hice mis putas. \u2014Las palabras, crudas y provocadoras, enviaron un escalofr\u00edo a Elizabeth y Atziry, sus tangas se humedecieron al instante. Am\u00e9rica, sin inmutarse, avanz\u00f3 hacia el centro del sal\u00f3n con un contoneo sensual.<\/p>\n<p>Con un movimiento audaz, baj\u00f3 la parte superior de su vestido, dej\u00e1ndolo caer hasta su cintura, revelando sus senos perfectos: redondos, prominentes, desafiando la edad, con pezones de un caf\u00e9 claro erectos bajo la luz tenue. \u2014Pues yo tambi\u00e9n soy tu puta, mi amor \u2014susurr\u00f3, cargada de lujuria\u2014. Deja que mami te siga amamantando.<\/p>\n<p>Diego se acerc\u00f3, sus ojos devoraban los senos de Am\u00e9rica. Sus manos los tomaron, amas\u00e1ndolos con una mezcla de reverencia y hambre, sus dedos apretaban la carne suave mientras sus pulgares rozaban los pezones endurecidos. Se inclin\u00f3 y la bes\u00f3 con una pasi\u00f3n feroz, sus lenguas se entrelazaban en un choque h\u00famedo que reson\u00f3 en el silencio. Elizabeth y Atziry, inm\u00f3viles en el sill\u00f3n, observaban con los ojos abiertos de asombro, sus respiraciones eran aceleradas. Elizabeth sinti\u00f3 un calor subirle por la entrepierna, imaginando esas manos en sus propios senos, mientras Atziry, con el cl\u00edtoris palpitando bajo su pijama, no pod\u00eda apartar la mirada de su primo y su madre.<\/p>\n<p>Diego, con su traje negro desabotonado revelando su pecho musculoso, deslizaba lentamente su boca por el cuello de Am\u00e9rica, descendiendo hasta sus pezones erectos. Los lam\u00eda con una lujuria voraz, su lengua trazaba c\u00edrculos h\u00famedos alrededor de cada uno, succion\u00e1ndolos con un hambre que hac\u00eda que sus labios brillaran con saliva. \u2014Ya extra\u00f1aba estas tetas, mam\u00e1 \u2014gru\u00f1\u00f3, con voz grave cargada de deseo\u2014. Nunca he chupado unas tan deliciosas. \u2014Am\u00e9rica, con los ojos entrecerrados y los labios entreabiertos, respond\u00eda con gemidos suaves, su cuerpo temblaba bajo las caricias de su hijo. \u2014Lo s\u00e9, mi amor, mis tetas tambi\u00e9n extra\u00f1aban tu lengua \u2014susurr\u00f3, con voz ronca por el placer\u2014. No sabes c\u00f3mo me las masajeaba pensando en ti desde la primera noche que llegaste a vivir aqu\u00ed. Mami te necesita.<\/p>\n<p>Continuar\u00e1\u2026<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62438\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62438\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Diego se acerc\u00f3, sus ojos devoraban los senos de Am\u00e9rica. Sus manos los tomaron, amas\u00e1ndolos con una mezcla de reverencia y hambre, sus dedos apretaban la carne suave mientras sus pulgares rozaban los pezones endurecidos. Se inclin\u00f3 y la bes\u00f3 con una pasi\u00f3n feroz, sus lenguas se entrelazaban en un choque h\u00famedo que reson\u00f3 en el silencio. Elizabeth y Atziry<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62438\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62438\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31480,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-62438","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":14175,"today_views":6},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62438","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31480"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62438"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62438\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62439,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62438\/revisions\/62439"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62438"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62438"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62438"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}