{"id":62503,"date":"2025-10-04T00:02:56","date_gmt":"2025-10-03T22:02:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=62503"},"modified":"2025-10-03T18:42:26","modified_gmt":"2025-10-03T16:42:26","slug":"placeres-prohibidos-la-melancolia-del-incesto-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/placeres-prohibidos-la-melancolia-del-incesto-3\/","title":{"rendered":"Placeres prohibidos. La melancol\u00eda del incesto (3)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"62503\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">26<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La sorpresa m\u00e1s impactante lleg\u00f3 cuando Diego y Am\u00e9rica rompieron el beso. Con la voz entrecortada, Diego murmur\u00f3: \u2014No deb\u00ed terminar dentro, mam\u00e1. \u00bfY si te vuelvo a embarazar, como hace tres a\u00f1os? \u2014Am\u00e9rica, con una sonrisa traviesa y los ojos azules brillando, respondi\u00f3: \u2014Me encant\u00f3 llevar a tu hijo dentro de m\u00ed, mi amor. Pero si pasa, lo dar\u00e9 en adopci\u00f3n otra vez. \u2014Las palabras resonaron como un trueno. Elizabeth y Atziry, con los ojos abiertos de incredulidad, no pod\u00edan creerlo: Diego y Am\u00e9rica hab\u00edan tenido un hijo juntos. Pero lejos de escandalizarse, la revelaci\u00f3n encendi\u00f3 un deseo atrevido en ellas, la idea de un hijo embarazando a su propia madre avivaba un fuego prohibido en sus entrepiernas.<\/p>\n<p>El video continu\u00f3, mostrando a Diego y Am\u00e9rica visti\u00e9ndose, limpiando el sill\u00f3n donde los jugos y el semen hab\u00edan dejado su marca.<\/p>\n<p>Luego, se fundieron en otro abrazo apasionado, sus cuerpos se pegaban mientras sus labios se un\u00edan en un beso profundo, cargado de promesas. \u2014Ya vete a la fiesta, mi amor \u2014dijo Am\u00e9rica, con voz ronca\u2014. Yo me voy sola al aeropuerto. \u2014Diego, con una sonrisa, respondi\u00f3: \u2014Te espero de visita en mi casa. \u2014Am\u00e9rica asinti\u00f3, susurrando: \u2014Estar\u00e9 ah\u00ed lo antes posible. \u2014Cuando ella sali\u00f3, Diego se acerc\u00f3 a la c\u00e1mara, su rostro llen\u00f3 la pantalla. \u2014S\u00e9 que ver\u00e1n esto \u2014dijo, con voz grave y confiada\u2014. Espero que les guste la sorpresa. Las amo. \u2014Y lanz\u00f3 un beso con la mano, un gesto que hizo que Elizabeth y Atziry sintieran sus vaginas contraerse, sus cuerpos temblaron de deseo y nostalgia.<\/p>\n<p>Elizabeth, sentada en el sill\u00f3n, sent\u00eda su mente girar en un torbellino de emociones. El incesto no la escandalizaba\u2014ella misma hab\u00eda saboreado la verga de Diego, su semen la llen\u00f3\u2014, pero no esperaba haber presenciado algo tan crudo junto a su hija. Al girar la cabeza, sus ojos miel se encontraron con Atziry, cuya mano se deslizaba bajo el sat\u00edn rosa de su pijama, frotando su cl\u00edtoris con una urgencia que delataba su excitaci\u00f3n. La vagina de Atziry, empapada, palpitaba bajo sus dedos, mientras gem\u00eda suavemente, cada minuto del video hab\u00eda encendido un fuego en su interior.<\/p>\n<p>Al ver el deseo desbordante de su hija, sinti\u00f3 un calor abrasador subirle por la entrepierna, su tanga se empap\u00f3 al instante. Sin pensarlo, se despoj\u00f3 de su blusa de oficina, arroj\u00e1ndola al suelo junto con su sost\u00e9n de encaje negro, dejando sus grandes senos libres, sus pezones luc\u00edan endurecidos y erguidos. Con un movimiento lento, los pellizc\u00f3, un gemido escap\u00f3 de sus labios mientras miraba a Atziry con lujuria. \u2014\u00a1Lame mis senos! \u2014orden\u00f3, su voz estaba llena de deseo. Atziry, con los dedos aun movi\u00e9ndose fren\u00e9ticamente sobre su cl\u00edtoris, alz\u00f3 la mirada, sorprendida. \u2014\u00bfC\u00f3mo crees? \u2014respondi\u00f3, pero su tono vacilante traicionaba el calor que la consum\u00eda.<\/p>\n<p>Elizabeth, ya encendida, no acept\u00f3 la negativa. Con un movimiento decidido, tom\u00f3 la cabeza de Atziry, enredando los dedos en su cabello rubio, y la atrajo hacia sus senos. La lengua de Atziry, t\u00edmida al principio, comenz\u00f3 a recorrer los pezones de su madre, lamiendo con una mezcla de curiosidad y pasi\u00f3n. Elizabeth jade\u00f3, sintiendo la calidez h\u00fameda de la boca de su hija, un eco de las veces que la hab\u00eda amamantado a\u00f1os atr\u00e1s, ahora transformado en un acto de lujuria pura. Liber\u00f3 la cabeza de Atziry, sus manos cayeron a los lados mientras observaba, extasiada, c\u00f3mo su hija succionaba sus pezones, mordisque\u00e1ndolos suavemente, sus gemidos vibraban contra la piel sensible.<\/p>\n<p>Ambas estaban encendidas, sus cuerpos temblaban de deseo. El video de Diego y Am\u00e9rica las hab\u00eda llevado al borde, y ahora, mir\u00e1ndose con ojos cargados de pasi\u00f3n. Elizabeth, con la vagina goteando jugos por sus muslos, y Atziry, con el sat\u00edn rosa empapado, se perd\u00edan en la lujuria, sus cuerpos vibraban al ritmo de sus gemidos.<\/p>\n<p>Atziry, con los ojos brillando de deseo, desliz\u00f3 sus manos hacia la falda de su madre, desabroch\u00e1ndola con dedos ansiosos. La tela cay\u00f3 al suelo, seguida por la tanga empapada de Elizabeth, que dej\u00f3 al descubierto su vagina, reluciendo con jugos que goteaban por sus muslos blancos. Atziry, sin dudar, introdujo dos dedos en la vagina de su madre, movi\u00e9ndolos con una precisi\u00f3n que arranc\u00f3 un gemido profundo de Elizabeth. \u2014\u00a1Qu\u00e9 rico, mi vida! \u00a1M\u00e1s, m\u00e9telos m\u00e1s! \u2014jade\u00f3, sus caderas se mov\u00edan contra los dedos de su hija, buscando m\u00e1s profundidad.<\/p>\n<p>Atziry, encendida por el placer que provocaba, respondi\u00f3 con un tono cargado de lujuria: \u2014Como t\u00fa digas, perra. \u2014La palabra, cruda y atrevida, sorprendi\u00f3 a Elizabeth, haciendo que su cl\u00edtoris palpitara a\u00fan m\u00e1s. Aunque el vocabulario la descoloc\u00f3, el fuego en su entrepierna no le permiti\u00f3 detenerse; quer\u00eda que ese momento entre madre e hija continuara. Con la respiraci\u00f3n entrecortada, le pidi\u00f3 a Atziry: \u2014Para, mi amor&#8230; vamos a tu habitaci\u00f3n. \u2014Atziry asinti\u00f3, su vagina empapada palpitaba de anticipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la habitaci\u00f3n de Atziry, la penumbra envolv\u00eda la cama, creando un santuario de deseo. Elizabeth, con un movimiento r\u00e1pido, despoj\u00f3 a su hija del top y el short de sat\u00edn, dejando al descubierto su cuerpo desnudo, con sus pezones rosados erectos y la tanga empapada que pronto cay\u00f3 al suelo. Elizabeth se recost\u00f3 en la cama, sus muslos quedaron abiertos invitando a su hija, sus senos temblaban con cada respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Atziry, de rodillas junto a ella, comenz\u00f3 a recorrer el cuerpo de su madre con la lengua, trazando caminos h\u00famedos desde sus tobillos, subiendo por los muslos hasta el abdomen plano, y deteni\u00e9ndose en los senos, lamiendo los pezones con una devoci\u00f3n que hizo que Elizabeth arqueara la espalda, gimiendo sin control. Luego, Atziry ascendi\u00f3 hasta los labios de su madre, y ambas se fundieron en un beso apasionado, sus lenguas se entrelazaron en una danza de deseo mutuo, sus alientos se mezclaban mientras sus manos exploraban sus cuerpos, tocando pieles ardientes.<\/p>\n<p>Tras un beso prolongado y apasionado, donde sus lenguas danzaron con una lujuria desenfrenada, Atziry retom\u00f3 su exploraci\u00f3n, deslizando su lengua por el cuerpo de su madre. Recorri\u00f3 la piel blanca de Elizabeth, lamiendo desde el cuello hasta los senos prominentes, deteni\u00e9ndose para succionar sus pezones, que se endurec\u00edan bajo su boca. Elizabeth gem\u00eda, sus manos se enredaban en el cabello rubio de su hija, mientras su vagina palpitaba, goteando jugos que empapaban las s\u00e1banas.<\/p>\n<p>Atziry, con una determinaci\u00f3n cargada de deseo, descendi\u00f3 directamente a la vagina de su madre, separando sus muslos con suavidad para exponer los pliegues h\u00famedos y relucientes. Al acercar su rostro, inhal\u00f3 el aroma almizclado que la volv\u00eda loca, y su lengua comenz\u00f3 a lamer con avidez, trazando c\u00edrculos alrededor del cl\u00edtoris hinchado antes de hundirse en los labios vaginales. \u2014\u00a1Uff, madre! \u2014jade\u00f3 Atziry, su voz temblaba de lujuria\u2014. Esta es la segunda vez que poseo tu vagina con mi lengua, y su sabor sigue siendo delicioso.<\/p>\n<p>La confesi\u00f3n golpe\u00f3 a Elizabeth como un rel\u00e1mpago, su cuerpo se estremeci\u00f3 al darse cuenta de que la silueta angelical que le hab\u00eda dado el mejor oral de su vida no era Yareni, como hab\u00eda fantaseado, sino su propia hija. La revelaci\u00f3n, lejos de detenerla, aviv\u00f3 su deseo, su cl\u00edtoris palpitaba bajo la lengua experta de Atziry.<\/p>\n<p>Elizabeth, con los ojos entrecerrados y las caderas movi\u00e9ndose contra la boca de su hija, se entregaba al placer, gimiendo sin control mientras Atziry lam\u00eda con una pasi\u00f3n voraz, succionando el cl\u00edtoris y explorando cada rinc\u00f3n con su lengua. Los jugos de Elizabeth goteaban, y Atziry, con los labios brillantes, los saboreaba con deleite, sus gemidos vibraban contra la piel sensible. Tras varios minutos de lamidas intensas, Elizabeth alcanz\u00f3 un orgasmo devastador, su cuerpo convulsion\u00f3 mientras un chorro de jugos inundaba la boca de Atziry. La joven, con su dulce boquita, trag\u00f3 cada gota, lamiendo con avidez mientras sus ojos brillaban de satisfacci\u00f3n, su propia vagina empapaba sus sabanas.<\/p>\n<p>Mientras Elizabeth se repon\u00eda, con el cuerpo temblando y los senos prominentes subiendo con cada respiraci\u00f3n, Atziry no perdi\u00f3 el tiempo. Arrodillada junto a su madre, desliz\u00f3 su lengua por los senos de Elizabeth, lam\u00eda sus pezones con una avidez que hac\u00eda que la piel blanca brillara con saliva. Cada lamida arrancaba un suspiro de Elizabeth, su vagina palpitaba de nuevo, sus jugos goteaban por sus muslos mientras Atziry succionaba con deleite, sus ojos brillaban de deseo.<\/p>\n<p>Una vez recuperada, Elizabeth se levant\u00f3 de la cama con una determinaci\u00f3n ardiente, tomando a Atziry de la mano y gui\u00e1ndola para que se pusiera de pie. Ahora era su turno. Con un hambre voraz, Elizabeth comenz\u00f3 a besar cada cent\u00edmetro del cuerpo de su hija, sus labios trazaron un camino desde el cuello hasta los senos perfectos de Atziry, que se ergu\u00edan firmes, con sus pezones rosados como peque\u00f1os botones.<\/p>\n<p>Los recuerdos la inundaron: la vez que hab\u00eda lamido esos senos mientras Diego la embest\u00eda. Con un gemido, Elizabeth los estruj\u00f3, sus manos apretaban la carne suave como si quisiera arrancarlos, succionaba los pezones con una pasi\u00f3n que hac\u00eda que Atziry cerrara los ojos, gimiendo mientras su cuerpo se arqueaba, disfrutando de la lengua experta de su madre.<\/p>\n<p>Elizabeth, encendida, se arrodill\u00f3 frente a Atziry, su rostro qued\u00f3 a cent\u00edmetros de la vagina depilada de su hija, un manjar que ahora deseaba con desesperaci\u00f3n. Pero se contuvo, resistiendo la tentaci\u00f3n de lamerla de inmediato. En cambio, volte\u00f3 a Atziry con un movimiento firme, dejando frente a ella sus nalgas redondas, perfectas bajo la luz tenue. Elizabeth las bes\u00f3, las mordisque\u00f3 suavemente, su lengua traz\u00f3 caminos h\u00famedos por la piel suave, saboreando el calor que emanaba de ellas. Luego, con un impulso, volvi\u00f3 a girar a su hija y la tumb\u00f3 en la cama, abriendo sus muslos para revelar la vagina reluciente, los pliegues rosados brillaban en sus jugos.<\/p>\n<p>Con la mano derecha, Elizabeth separ\u00f3 los labios vaginales de Atziry, exponiendo su cl\u00edtoris hinchado. Entonces, se lanz\u00f3 al fest\u00edn, su lengua lami\u00f3 con una destreza que arranc\u00f3 gritos de placer de su hija. Atziry se retorc\u00eda, sus caderas se mov\u00edan contra la boca de su madre, gimiendo sin control mientras la lengua de Elizabeth exploraba cada rinc\u00f3n, succionando el cl\u00edtoris y hundi\u00e9ndose en los pliegues h\u00famedos. Los jugos de Atziry goteaban, y Elizabeth los saboreaba con avidez, demostrando su experiencia en cada lamida.<\/p>\n<p>Sin mediar palabra, sus cuerpos, brillantes de sudor, se movieron con una sincron\u00eda instintiva, acomod\u00e1ndose en la cama para un 69 que las hizo gemir como perras en celo. Elizabeth, con sus grandes senos temblando, se posicion\u00f3 sobre Atziry, su vagina descend\u00eda hacia la boca ansiosa de su hija. Atziry, con sus nalgas elevadas, abri\u00f3 los muslos para recibir la lengua de su madre, sus pliegues h\u00famedos reluc\u00edan bajo la luz tenue. Sus lenguas se hundieron al un\u00edsono, lamiendo con avidez, saboreando los jugos dulces y salados que goteaban de sus vaginas. Elizabeth succionaba el cl\u00edtoris hinchado de Atziry, mientras esta mordisqueaba los labios vaginales de su madre, sus gemidos resonaban en un coro de placer que llenaba la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante varios minutos, se devoraron mutuamente, sus cuerpos temblaban con cada lamida, sus jugos se mezclaban en sus bocas mientras sus caderas se mov\u00edan en un ritmo fren\u00e9tico. Pero Atziry, insaciable, quer\u00eda m\u00e1s. Con un movimiento \u00e1gil, se volte\u00f3, rompiendo el 69, y entrelaz\u00f3 sus piernas con las de su madre, sus muslos rozaron los de Elizabeth. Con una mano temblorosa, abri\u00f3 sus propios labios vaginales, exponiendo su cl\u00edtoris palpitante, y mir\u00f3 a su madre con ojos ardientes de lujuria. \u2014Abre tus labios, mami \u2014orden\u00f3, con voz ronca y autoritaria\u2014. Te voy a ense\u00f1ar lo que es bueno.<\/p>\n<p>Elizabeth, con la vagina goteando y el cuerpo ardiendo, obedeci\u00f3 sin dudar, separando sus pliegues h\u00famedos con los dedos, dejando al descubierto su cl\u00edtoris hinchado. Como piezas de un rompecabezas, sus vaginas se unieron en unas tijeras perfectas, los labios vaginales de Atziry chocaban con los de su madre en un roce h\u00famedo y ardiente. Atziry mov\u00eda sus caderas con una precisi\u00f3n salvaje, sus pliegues se frotaban contra los de Elizabeth, sus cl\u00edtoris colisionaban en una danza de placer que arrancaba gritos de ambas. \u2014\u00a1Aaah, hija, esto es delicioso! \u2014jade\u00f3 Elizabeth, sus senos rebotaban con cada movimiento, sus manos se aferraron a las s\u00e1banas mientras su vagina se contra\u00eda contra la de Atziry.<\/p>\n<p>Atziry, con los ojos entrecerrados y las nalgas temblando, aceler\u00f3 el ritmo, sus jugos se mezclaron con los de su madre, el sonido h\u00famedo de sus cuerpos resonaba en la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Atziry, con sus senos temblando, levant\u00f3 uno hacia su boca, lamiendo su propio pez\u00f3n con una lengua ansiosa, mientras gem\u00eda: \u2014\u00a1S\u00ed, mami, goza como yo lo hago, Aaah! \u00a1Tu vagina es tan h\u00fameda!<\/p>\n<p>Los roces eran crudos, casi enfermizos, una madre y su hija entregadas a un tab\u00fa que las consum\u00eda. Sus vaginas se tallaban con rudeza, los cl\u00edtoris hinchados colisionaban en cada movimiento, sus jugos chorreaban por sus muslos y empapaban las s\u00e1banas. Elizabeth, con sus grandes senos rebotando y los pezones erectos, miraba a Atziry con ojos llenos de lujuria, su cuerpo temblaba de placer. \u2014\u00a1Hija, me est\u00e1s haciendo gozar como nunca! \u2014jade\u00f3, su voz se quebraba mientras sus caderas empujaban con m\u00e1s fuerza. Atziry, con las nalgas temblando, respond\u00eda con gritos: \u2014\u00a1S\u00ed, mami, no te detengas! \u2014Sus rostros reflejaban una felicidad pecaminosa, sus cuerpos vibraban de excitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los roces se volvieron m\u00e1s r\u00e1pidos, m\u00e1s duros, el sonido h\u00famedo de sus vaginas chocando, llenaba la habitaci\u00f3n junto con sus gritos y gemidos. Sus manos se aferraban a las s\u00e1banas, a sus muslos, buscando m\u00e1s contacto, m\u00e1s intensidad. Tras varios minutos de frenes\u00ed, un orgasmo compartido las atraves\u00f3 como un rel\u00e1mpago. Sus vaginas se contrajeron al un\u00edsono, los jugos de ambas estallaron en un torrente caliente que goteaba por sus pieles, pero ninguna se detuvo. Atziry empujaba sus caderas con m\u00e1s fuerza, sus cl\u00edtoris se frotaban sin piedad, mientras Elizabeth, con los ojos entrecerrados, gem\u00eda el nombre de su hija, queriendo exprimir cada gota de placer.<\/p>\n<p>El departamento, saturado del aroma almizclado de su sexo y el eco de sus gemidos, era un santuario donde madre e hija se entregaban sin reservas. Sus cuerpos, empapados en sudor y jugos, segu\u00edan movi\u00e9ndose, decididas a gozarse hasta el l\u00edmite, atrapadas en una danza prohibida que las un\u00eda en un \u00e9xtasis que desafiaba todo lo permitido.<\/p>\n<p>Elizabeth y Atziry, con los cuerpos empapados en sudor y jugos, dejaron de frotar sus vaginas, sus cl\u00edtoris palpitantes y sus pliegues h\u00famedos reluc\u00edan bajo la luz tenue. Jadeando, con los pechos subiendo y bajando al ritmo de sus respiraciones agitadas, se miraban extasiadas, sus ojos brillaban con una mezcla de lujuria y amor prohibido. Elizabeth, con sus grandes senos temblando y los pezones erectos, sent\u00eda su vagina a\u00fan contraerse, mientras Atziry sonre\u00eda con una satisfacci\u00f3n pecaminosa.<\/p>\n<p>Exhaustas pero felices, ambas se acostaron en la cama, entrelazando sus cuerpos en un abrazo c\u00e1lido, sus pieles calientes se rozaban. Sus labios se encontraron de nuevo en un beso profundo, sus lenguas danzaban con una ternura cargada de deseo, mientras sus manos acariciaban mutuamente sus cuerpos, los dedos de Elizabeth trazaban las nalgas de Atziry, y las de Atziry exploraban el abdomen de su madre. \u2014Te amo, hija \u2014susurr\u00f3 Elizabeth, su voz era ronca y sincera\u2014. Esta ha sido la mejor noche de mi vida desde el d\u00eda de tu nacimiento.<\/p>\n<p>Atziry, con los ojos brillando de felicidad, sinti\u00f3 un calor en su pecho al saber que hab\u00eda lamido la vagina de su madre por segunda vez, pero en esta ocasi\u00f3n con plena conciencia de ambas, tras una sesi\u00f3n de sexo l\u00e9sbico que las hab\u00eda consumido. \u2014Y yo te amo a ti, mami \u2014respondi\u00f3, su voz temblaba de emoci\u00f3n, sus jugos aun goteaban por sus muslos.<\/p>\n<p>Elizabeth, acariciando el cabello rubio de su hija y rozando sus mejillas con ternura, sinti\u00f3 una curiosidad ardiente. \u2014Sent\u00ed que no es la primera vez que lo haces con una mujer a solas \u2014dijo, sus ojos destellaban con intriga\u2014. \u00bfCon qui\u00e9n m\u00e1s lo has hecho? \u2014Atziry, con una sonrisa t\u00edmida y las mejillas ruboriz\u00e1ndose, respondi\u00f3: \u2014Con Yareni. \u2014Elizabeth alz\u00f3 una ceja, su vagina palpit\u00f3 al imaginarlo. \u2014\u00bfLa noche del tr\u00edo con tu primo? \u2014pregunt\u00f3. Atziry neg\u00f3 con la cabeza, su rubor se intensific\u00f3. \u2014No, mami. El d\u00eda que cumpl\u00ed la mayor\u00eda de edad. Me convenci\u00f3 de que ese ser\u00eda mi regalo de cumplea\u00f1os. \u2014La confesi\u00f3n encend\u00eda a\u00fan m\u00e1s la habitaci\u00f3n, hizo que Elizabeth sintiera un cosquilleo en su cl\u00edtoris, imaginando a su hija y Yareni entrelazadas en una danza de lujuria.<\/p>\n<p>Tras la confesi\u00f3n de Atziry sobre su encuentro con Yareni, Elizabeth esboz\u00f3 una sonrisa traviesa, sus ojos brillaron con un hambre renovada. Sin decir palabra, se inclin\u00f3 hacia su hija, sus labios se encontraron en un beso ardiente, que hizo que sus vaginas palpitaran de nuevo. Elizabeth, con sus grandes senos rozando los de Atziry, desliz\u00f3 sus manos por el cuerpo de su hija, sintiendo la piel suave bajo sus dedos. La noche promet\u00eda m\u00e1s placer, y ninguna quer\u00eda que terminara.<\/p>\n<p>Elizabeth, impulsada por un deseo voraz, guio a Atziry para que se girara, exponiendo sus nalgas firmes y bronceadas. Con una reverencia casi ritual, acerc\u00f3 su rostro al ano de su hija, inhalando su aroma almizclado antes de deslizar su lengua por \u00e9l. El sabor, dulce y prohibido, la hizo gemir, lamiendo con avidez mientras Atziry se retorc\u00eda, sus gemidos llenaban la habitaci\u00f3n. \u2014\u00a1Mami, \u00a1qu\u00e9 rico! \u2014jade\u00f3, sus manos se aferraron a las s\u00e1banas mientras su cl\u00edtoris palpitaba. Atziry, no queriendo quedarse atr\u00e1s, volte\u00f3 a su madre y, arrodill\u00e1ndose, explor\u00f3 el ano de Elizabeth con su lengua, saboreando cada rinc\u00f3n con una pasi\u00f3n que arranc\u00f3 gritos de placer. Sus lenguas, expertas y hambrientas, se deleitaban, sus cuerpos temblaban de \u00e9xtasis.<\/p>\n<p>No durmieron en absoluto esa noche. Fue una marat\u00f3n de sexo desenfrenado, sus vaginas y anos siendo lamidos, tocados, y explorados sin descanso. Sus jugos se mezclaban, sus gemidos resonaban, y sus cuerpos ba\u00f1ados en sudor, se fund\u00edan en una danza de lujuria.<\/p>\n<p>A partir de esa noche, su relaci\u00f3n cambi\u00f3 para siempre. En la calle, se comportaban como madre e hija cari\u00f1osas, tom\u00e1ndose de la mano, riendo con complicidad. Pero al cruzar la puerta del departamento, se transformaban en una pareja de amantes lesbianas, insaciables y apasionadas. Cada noche, se devoraban mutuamente, viv\u00edan para gozarse, sus gemidos llenando el departamento como un himno a su amor prohibido.<\/p>\n<p>El departamento, impregnado del aroma de su sexo y los ecos de sus orgasmos, se convirti\u00f3 en su refugio secreto. Cada roce, cada lamida, cada grito era una declaraci\u00f3n de su nueva realidad: madre e hija en p\u00fablico, amantes lujuriosas en privado, unidas por un deseo que las consum\u00eda a diario y las llevaba al \u00e9xtasis en una relaci\u00f3n que nunca quisieron abandonar.<\/p>\n<p>\u00bfContinuar\u00e1?<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62503\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62503\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Elizabeth, encendida, se arrodill\u00f3 frente a Atziry, su rostro qued\u00f3 a cent\u00edmetros de la vagina depilada de su hija, un manjar que ahora deseaba con desesperaci\u00f3n. Pero se contuvo, resistiendo la tentaci\u00f3n de lamerla de inmediato. En cambio, volte\u00f3 a Atziry con un movimiento firme, dejando frente a ella sus nalgas redondas, perfectas bajo la luz tenue. Elizabeth las bes\u00f3<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62503\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62503\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31480,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-62503","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":7789,"today_views":2},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62503","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31480"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62503"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62503\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62505,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62503\/revisions\/62505"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62503"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62503"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62503"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}