{"id":62768,"date":"2025-10-20T00:06:52","date_gmt":"2025-10-19T22:06:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=62768"},"modified":"2025-10-19T19:37:46","modified_gmt":"2025-10-19T17:37:46","slug":"juguete-de-ella-juguete-de-el-1-el-sabor-de-la-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/juguete-de-ella-juguete-de-el-1-el-sabor-de-la-verdad\/","title":{"rendered":"Juguete de ella, juguete de \u00e9l (1): El sabor de la verdad"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"62768\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Zandro estaba sentado en el sof\u00e1, con los brazos cruzados y el ce\u00f1o fruncido. La penumbra de la sala se iluminaba solo con la luz azulada del televisor, que llevaba rato encendido sin que \u00e9l prestara atenci\u00f3n. La mirada de Zandro iba y ven\u00eda entre la pantalla de su celular y el reloj de pared, cuyo tic-tac se hac\u00eda m\u00e1s pesado con cada minuto que pasaba. Ya era pasada la medianoche.<\/p>\n<p>Cada minuto lo cargaba de m\u00e1s impaciencia, pero en el fondo, tras la rabia, hab\u00eda una punzada de culpa. Sab\u00eda que Erin hab\u00eda vuelto a trabajar porque \u00e9l no estaba siendo capaz de cumplir con todos sus deseos, de darle la vida c\u00f3moda y libre de preocupaciones que ella esperaba. Esa certeza lo mord\u00eda por dentro cada vez que miraba el reloj. No quer\u00eda admitirlo, pero tem\u00eda que sus esfuerzos nunca fueran suficientes para retenerla del todo.<\/p>\n<p>Finalmente escuch\u00f3 la llave girando en la cerradura. El sonido met\u00e1lico lo sobresalt\u00f3, y de inmediato se irgui\u00f3 en el sof\u00e1.<\/p>\n<p>La puerta se abri\u00f3 despacio, dejando entrar a Erin. Vest\u00eda un vestido corto de tela ligera, que ahora estaba algo arrugado, como si hubiera pasado horas sentada sin cuidado. Su cabello, normalmente pulido y brillante, ca\u00eda en mechones algo revueltos sobre sus hombros. Hab\u00eda un rastro de maquillaje corrido en sus p\u00e1rpados, y sus labios rojos parec\u00edan reci\u00e9n humedecidos.<\/p>\n<p>Zandro la observ\u00f3 con atenci\u00f3n, su mirada recorriendo cada detalle, buscando respuestas en su aspecto. Lo que ve\u00eda no lo tranquilizaba.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfOtra vez tarde, Erin? \u2014su voz sali\u00f3 \u00e1spera, cargada de fastidio.<\/p>\n<p>Ella, sin embargo, reaccion\u00f3 como si nada. Cerr\u00f3 la puerta con naturalidad, dej\u00f3 el bolso en el suelo y lo mir\u00f3 con una sonrisa ligera, casi despreocupada. Camin\u00f3 hacia \u00e9l con un aire relajado, como si la tensi\u00f3n de sus palabras no la afectara en absoluto.<\/p>\n<p>\u2014No me rega\u00f1es, Zan\u2026 \u2014dijo en un tono suave, casi juguet\u00f3n\u2014. Hoy no quiero pelear.<\/p>\n<p>La serenidad de Erin contrastaba con el enojo contenido de Zandro. \u00c9l abri\u00f3 la boca para replicar, pero se qued\u00f3 callado al notar c\u00f3mo ella inclinaba la cabeza ligeramente y sus ojos brillaban con un destello insinuante.<\/p>\n<p>\u2014Mejor pensemos en otra cosa\u2026 \u2014agreg\u00f3, y esa \u00faltima frase son\u00f3 m\u00e1s sugerente que conciliadora.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 a\u00fan m\u00e1s hasta quedar de pie frente a \u00e9l. Zandro segu\u00eda sentado en el sof\u00e1, sin moverse, observ\u00e1ndola con mezcla de molestia y desconcierto. Erin, con un gesto repentino, sujet\u00f3 suavemente el borde de su vestido y lo levant\u00f3 unos cent\u00edmetros, dejando al descubierto la piel de sus muslos. Sin darle tiempo a reaccionar, se acomod\u00f3 sobre \u00e9l, sent\u00e1ndose directamente en su regazo.<\/p>\n<p>Zandro qued\u00f3 r\u00edgido, sorprendido por la facilidad con la que ella hab\u00eda borrado la distancia entre ambos. Erin apoy\u00f3 una mano en su mejilla, inclin\u00e1ndose hasta que sus labios se encontraron.<\/p>\n<p>El beso fue inmediato, profundo, invasivo. La lengua de Erin se abri\u00f3 paso dentro de su boca con urgencia, recorri\u00e9ndolo sin dejar espacio a la resistencia. Ella lo besaba con insistencia, casi con hambre, derramando sobre sus labios y su lengua una humedad abundante, que lo obligaba a tragar a cada instante.<\/p>\n<p>Zandro correspondi\u00f3, aunque con un leve gesto de duda. Hab\u00eda algo distinto en ese beso, un sabor extra\u00f1o, indefinible, que lo confund\u00eda. Parte de \u00e9l quer\u00eda apartarla, preguntarle qu\u00e9 era ese dejo desconocido en su boca\u2026 pero la otra parte se rend\u00eda al calor del momento, necesitado, aferrado a esa intimidad como si fuera la \u00fanica manera de recuperar lo que tem\u00eda perder.<\/p>\n<p>Erin, en cambio, parec\u00eda completamente entregada, movi\u00e9ndose con lentitud calculada sobre \u00e9l, presionando su cuerpo contra el suyo mientras lo invad\u00eda con cada beso.<\/p>\n<p>Erin no detuvo los besos. Segu\u00eda devorando la boca de Zandro, moviendo sus labios con fuerza, derramando su lengua y saliva como si quisiera dejarlo marcado. \u00c9l, despu\u00e9s de unos instantes de resistencia interna, comenz\u00f3 a corresponder con m\u00e1s \u00edmpetu. Sus manos, que hasta ese momento permanec\u00edan tensas, se deslizaron por la cintura de Erin, subiendo por su espalda, palpando la silueta de su cuerpo con torpeza y deseo acumulado.<\/p>\n<p>El roce de sus dedos arranc\u00f3 un leve gemido de la mujer, quien se separ\u00f3 de su boca con una sonrisa breve, mir\u00e1ndolo directamente a los ojos.<\/p>\n<p>\u2014Espera\u2026 \u2014susurr\u00f3 con voz baja, cargada de picard\u00eda.<\/p>\n<p>De pronto, se levant\u00f3 de su regazo con un movimiento \u00e1gil. De pie frente a \u00e9l, llev\u00f3 las manos a los tirantes de su vestido y lo dej\u00f3 deslizarse por su cuerpo. La tela se escurri\u00f3 por sus hombros, descendi\u00f3 por su cintura y caderas hasta caer en un mont\u00f3n arrugado sobre el suelo. La forma en que lo hizo no era apresurada, sino intencionada, cada gesto cargado de sensualidad.<\/p>\n<p>Zandro contuvo la respiraci\u00f3n. Frente a \u00e9l, Erin qued\u00f3 solo en ropa interior, y el contraste entre la piel blanca y la tela negra lo hipnotiz\u00f3.<\/p>\n<p>Ella gir\u00f3 apenas, d\u00e1ndole la espalda, y mir\u00f3 por encima del hombro.<\/p>\n<p>\u2014Ay\u00fadame\u2026 \u2014pidi\u00f3, se\u00f1alando el broche del brassier con un gesto sutil.<\/p>\n<p>\u00c9l se levant\u00f3 enseguida. Sus dedos, temblorosos, se engancharon con el broche hasta liberarlo. La prenda se abri\u00f3 y comenz\u00f3 a resbalar hacia adelante. Por un instante, Zandro alcanz\u00f3 a ver la plenitud de sus senos, los pezones erguidos como si lo esperaran\u2026 hasta que Erin, con un movimiento r\u00e1pido y juguet\u00f3n, cruz\u00f3 el brazo sobre el pecho, cubri\u00e9ndose justo a tiempo.<\/p>\n<p>Le dedic\u00f3 una sonrisa traviesa, consciente de haberlo dejado con aquella visi\u00f3n a medias. Entonces se apart\u00f3, llevando el brassier en la otra mano mientras caminaba hacia el dormitorio con un vaiv\u00e9n marcado de caderas, sabiendo que \u00e9l la observaba.<\/p>\n<p>En el trayecto, sin mirar atr\u00e1s, extendi\u00f3 el brazo y le lanz\u00f3 la prenda. El brassier vol\u00f3 en el aire y Zandro lo atrap\u00f3. Se lo llev\u00f3 a la nariz casi sin pensar; a\u00fan guardaba el perfume mezclado con el calor de su piel, y ese aroma lo estremeci\u00f3, encendiendo su cuerpo en contradicci\u00f3n con las dudas que todav\u00eda lo asaltaban.<\/p>\n<p>Erin lleg\u00f3 al dormitorio. Se inclin\u00f3 hacia adelante y llev\u00f3 los pulgares a los costados de la tanga. La baj\u00f3 con lentitud, desliz\u00e1ndola por sus caderas. Al agacharse, Zandro tuvo la visi\u00f3n plena de sus nalgas redondeadas, tensas, que se ofrec\u00edan y provocaban a la vez. El movimiento parec\u00eda ensayado, pero en un momento la tela se enganch\u00f3 en un tobillo. Erin rio suave, casi murmurando, antes de liberarla y dejarla caer con un gesto coqueto.<\/p>\n<p>Se enderez\u00f3, cubriendo su concha con una mano, sin concederle todav\u00eda la vista completa. Luego se ech\u00f3 de espaldas sobre el filo de la cama, apoyada en los codos, con las piernas ligeramente dobladas. Sus ojos lo buscaron, fijos, ardientes.<\/p>\n<p>\u2014Ven\u2026 \u2014dijo en un tono bajo, cargado de intenci\u00f3n, mientras manten\u00eda la otra mano a\u00fan como barrera.<\/p>\n<p>Zandro se qued\u00f3 inm\u00f3vil unos segundos, con el pecho agitado, devor\u00e1ndola con la mirada. Por dentro lo invad\u00eda una confusi\u00f3n intensa: no entend\u00eda ese cambio repentino en Erin, tan atrevida, tan entregada, pero al mismo tiempo una felicidad c\u00e1lida le llenaba el pecho. Era como si, despu\u00e9s de tanto tiempo de distancia, por fin volviera a tenerla consigo.<\/p>\n<p>Erin mantuvo la mano cubriendo su intimidad solo unos segundos m\u00e1s, disfrutando del suspenso que creaba en \u00e9l. Finalmente, con un movimiento lento, apart\u00f3 los dedos y dej\u00f3 al descubierto su concha totalmente depilada, la piel tersa brillando bajo la luz tenue de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Zandro contuvo el aire, hipnotizado por la visi\u00f3n. Se desnud\u00f3 con torpeza, dejando la ropa en un mont\u00f3n olvidado en el suelo, y se inclin\u00f3 sobre ella con la clara intenci\u00f3n de penetrarla. Su erecci\u00f3n busc\u00f3 instintivamente la calidez de su sexo, pero antes de lograrlo, Erin apoy\u00f3 una mano firme sobre su pecho, deteni\u00e9ndolo con un gesto tan provocador como autoritario. Lo mir\u00f3 directo a los ojos, disfrutando de su frustraci\u00f3n, y con una sonrisa maliciosa dej\u00f3 caer la frase.<\/p>\n<p>\u2014Quiero que me hagas un favor\u2026 \u2014dijo, su tono entre dulce y firme. Su dedo roz\u00f3 apenas la piel h\u00fameda de su concha, se\u00f1al\u00e1ndola con descaro.\u2014C\u00f3memela.<\/p>\n<p>No fue una s\u00faplica. Era una orden disfrazada de caricia.<\/p>\n<p>Zandro dud\u00f3. La frase lo sorprendi\u00f3, casi lo descoloc\u00f3. Erin nunca hab\u00eda sido tan directa, tan exigente, tan\u2026 distinta. Un torbellino de preguntas lo atraves\u00f3: \u00bfqu\u00e9 hab\u00eda cambiado en ella?, \u00bfde d\u00f3nde sal\u00eda esa seguridad? Y sin embargo, en medio de la confusi\u00f3n, otra emoci\u00f3n lo invad\u00eda con fuerza: la felicidad de tenerla ah\u00ed, abierta y deseosa frente a \u00e9l, entreg\u00e1ndose de una manera que hac\u00eda tiempo no ocurr\u00eda.<\/p>\n<p>Ya sin m\u00e1s vacilaciones, se acomod\u00f3 frente a ella, que lo esperaba recostada al filo de la cama con las piernas apenas entreabiertas. Zandro se arrodill\u00f3 lentamente, quedando frente a su sexo expuesto. Su respiraci\u00f3n se aceler\u00f3; pod\u00eda oler el calor de su piel mezclado con el perfume tenue de su cuerpo. Con delicadeza, apoy\u00f3 las manos en sus muslos y, cerrando los ojos un instante, se inclin\u00f3 hacia adelante para rozar sus labios con ella.<\/p>\n<p>El primer contacto fue suave, casi t\u00edmido: una caricia h\u00fameda, lenta, con la punta de la lengua. Erin exhal\u00f3 un gemido breve, arqueando la espalda, y enseguida apoy\u00f3 una mano sobre su nuca.<\/p>\n<p>\u2014C\u00f3memela bien \u2014orden\u00f3, su voz firme, sin dejar espacio a dudas.<\/p>\n<p>Zandro se qued\u00f3 un segundo inm\u00f3vil, sorprendido por el tono. Erin no lo ped\u00eda; lo exig\u00eda. La presi\u00f3n de su mano sobre su cabeza reforz\u00f3 la orden, empuj\u00e1ndolo a hundirse m\u00e1s en ella.<\/p>\n<p>\u00c9l obedeci\u00f3, intensificando sus movimientos. Su lengua, antes t\u00edmida, empez\u00f3 a deslizarse con mayor presi\u00f3n, recorriendo con m\u00e1s pasi\u00f3n, dej\u00e1ndose guiar por la insistencia de Erin. Cada vez que intentaba marcar su propio ritmo, ella lo dominaba con un tir\u00f3n en el cabello o un movimiento brusco de cadera, imponi\u00e9ndole la manera en que deb\u00eda hacerlo.<\/p>\n<p>Zandro lo aceptaba, entre confundido y excitado. Hab\u00eda placer en cada gemido que arrancaba, pero tambi\u00e9n un peso extra\u00f1o en el fondo de su boca: un sabor distinto, indefinible, que lo inquietaba. Aun as\u00ed, no se detuvo. Con cada gemido que ella dejaba escapar, sent\u00eda que recuperaba una parte de Erin que hab\u00eda perdido, y prefiri\u00f3 aferrarse a esa sensaci\u00f3n en lugar de escuchar sus dudas.<\/p>\n<p>Los jadeos de Erin se intensificaban, sus dedos se enredaban en su cabello, y su respiraci\u00f3n se volvi\u00f3 desordenada. Para Zandro, el tiempo comenz\u00f3 a disolverse; solo exist\u00edan ella, su cuerpo, sus gemidos y la necesidad de seguir d\u00e1ndole placer, ignorando aquello que quer\u00eda abrirse paso en su mente.<\/p>\n<p>Zandro segu\u00eda entregado entre las piernas de Erin, perdido en la sensaci\u00f3n de tenerla as\u00ed, cuando un peque\u00f1o sonido lo distrajo: el breve tono del tel\u00e9fono al comenzar a grabar. No le dio importancia, demasiado concentrado en ella.<\/p>\n<p>Pero Erin, con una sonrisa torcida, levant\u00f3 el aparato y lo apunt\u00f3 directamente hacia abajo, enfocando el rostro de Zandro hundido en su concha.<\/p>\n<p>\u2014Sonr\u00ede a la c\u00e1mara, Zan\u2026 \u2014dijo ella, con un tono entre burla y mandato.<\/p>\n<p>\u00c9l levant\u00f3 apenas la mirada, desconcertado. Los ojos se encontraron por un segundo, pero enseguida Erin presion\u00f3 su cabeza otra vez contra su sexo, firme, exigiendo:\u2014No te detengas.<\/p>\n<p>Zandro trag\u00f3 saliva y, a\u00fan con dudas, volvi\u00f3 a hundirse en ella. La excitaci\u00f3n se mezclaba con una punzada de incomodidad: no entend\u00eda del todo a qu\u00e9 jugaba Erin, pero el deseo de complacerla lo manten\u00eda ah\u00ed, obediente, siguiendo sus reglas.<\/p>\n<p>Erin baj\u00f3 un poco el tel\u00e9fono para captar mejor la escena y, con una voz cargada de picard\u00eda, pregunt\u00f3:\u2014\u00bfTe gusta el sabor de mi concha, Zan?<\/p>\n<p>\u00c9l murmur\u00f3 algo ahogado, un gesto afirmativo que ella interpret\u00f3 como un \u201cs\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSeguro? \u2014insisti\u00f3\u2014. \u00bfNo notas nada raro?<\/p>\n<p>Zandro no respondi\u00f3 esta vez. El silencio, acompa\u00f1ado del movimiento de su lengua, fue su \u00fanica contestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entonces Erin solt\u00f3 la bomba. Se inclin\u00f3 hacia \u00e9l, acarici\u00e1ndole el cabello como si le confiara un secreto \u00edntimo, y susurr\u00f3 con una sonrisa venenosa:\u2014\u00bfSabes qu\u00e9 est\u00e1s probando, Zan?\u2026 El sabor de otro hombre dentro de m\u00ed.<\/p>\n<p>Zandro se congel\u00f3. El cuerpo entero se le tens\u00f3, y alz\u00f3 la vista de golpe, los labios h\u00famedos aun brillando. Erin lo miraba desde arriba, con una sonrisa amplia, cruel, segura de s\u00ed misma.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQ-qu\u00e9\u2026? \u2014balbuce\u00f3, la voz quebrada.<\/p>\n<p>Ella no apart\u00f3 la c\u00e1mara ni la sonrisa.\u2014S\u00ed, Zan. Desde hace semanas otro me est\u00e1 follando. \u2014Su tono sonaba ligero, casi burl\u00f3n, como si hablara de algo trivial\u2014. Por eso llego tarde casi todos los d\u00edas\u2026 porque estoy con \u00e9l.<\/p>\n<p>Zandro parpade\u00f3, incapaz de procesar lo que o\u00eda. Su respiraci\u00f3n se agitaba, el pecho sub\u00eda y bajaba con violencia, y en su interior la confusi\u00f3n se mezclaba con un dolor insoportable.<\/p>\n<p>Erin baj\u00f3 un poco el tel\u00e9fono, disfrutando de cada segundo de su desconcierto, y a\u00f1adi\u00f3 con crueldad calculada:\u2014Hoy estuve con \u00e9l antes de venir aqu\u00ed. Me foll\u00f3 hasta correrse en mi concha\u2026 y luego en mi boca.<\/p>\n<p>Hizo una pausa breve, saboreando su propia confesi\u00f3n, y lo mir\u00f3 fijo a los ojos mientras lo obligaba a seguir all\u00ed, hundido entre sus muslos.\u2014Ese es el sabor que tienes ahora en la lengua, Zan. El de \u00e9l\u2026 mezclado conmigo.<\/p>\n<p>Las palabras cayeron como un golpe seco en su pecho. El coraz\u00f3n le lat\u00eda con violencia, las manos le temblaban. Segu\u00eda de rodillas frente a ella, incapaz de reaccionar, atrapado entre la incredulidad, la humillaci\u00f3n y un dolor que lo desgarraba por dentro.<\/p>\n<p>Erin, en cambio, parec\u00eda m\u00e1s viva que nunca, sosteniendo el tel\u00e9fono con una sonrisa de satisfacci\u00f3n, como si grabar la ruina de Zandro fuera parte del juego.<\/p>\n<p>Erin mantuvo la c\u00e1mara fija en Zandro, que permanec\u00eda arrodillado frente a la cama, derrotado, con los hombros ca\u00eddos y la mirada perdida. El contraste era brutal: \u00e9l se ve\u00eda roto, mientras ella, a\u00fan desnuda, emanaba dominio absoluto.<\/p>\n<p>Gir\u00f3 el tel\u00e9fono hacia s\u00ed y se dej\u00f3 caer sobre las s\u00e1banas revueltas. La pantalla capturaba su rostro encendido, los labios h\u00famedos y el cabello desordenado que ca\u00eda en ondas sobre sus hombros. Sus ojos brillaban con malicia mientras miraba directo al lente.<\/p>\n<p>\u2014Tarea cumplida, cari\u00f1o \u2014susurr\u00f3, con una voz cargada de satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Detuvo la grabaci\u00f3n y la envi\u00f3 sin demora.<\/p>\n<p>Segundos despu\u00e9s, la pantalla vibr\u00f3 con la respuesta. Erin la ley\u00f3 en silencio; sus labios se curvaron a\u00fan m\u00e1s, dibujando una sonrisa de triunfo. Una risa breve, grave y contenida escap\u00f3 de su garganta, disfrutando del poder que acababa de ejercer.<\/p>\n<p>Mientras tanto, Zandro segu\u00eda en el suelo, r\u00edgido, como si el cuerpo le pesara toneladas. El silencio de la habitaci\u00f3n lo envolv\u00eda, y en su cabeza no dejaban de chocar las palabras de Erin. No lo sorprend\u00edan del todo\u2026 en el fondo ya lo hab\u00eda presentido. Algo en ella hab\u00eda cambiado, y aunque hab\u00eda preferido enga\u00f1arse, ahora todo estaba frente a \u00e9l, imposible de negar.<\/p>\n<p>Se llev\u00f3 las manos al rostro, intentando contener el torbellino de pensamientos. Entonces lo not\u00f3: la humedad pegajosa en sus labios, en sus dedos, un rastro vivo que lo devolv\u00eda de golpe a lo ocurrido minutos atr\u00e1s. Hab\u00eda estado entre sus piernas, obediente, entregado\u2026 y ahora esa humedad no era solo de Erin, sino tambi\u00e9n del otro.<\/p>\n<p>Un espasmo le sacudi\u00f3 el est\u00f3mago. El asco lo atraves\u00f3 como un latigazo. Corri\u00f3 al ba\u00f1o tambaleante, abri\u00f3 la tapa del inodoro y vomit\u00f3 con violencia. El ardor \u00e1cido en la garganta se mezclaba con aquel otro sabor, inconfundible, imposible de borrar.<\/p>\n<p>Se desplom\u00f3 de rodillas contra el fr\u00edo de las baldosas, temblando, con las manos aferradas al borde del inodoro como si fueran su \u00fanica ancla. Las arcadas segu\u00edan sacudi\u00e9ndolo aunque ya no tuviera nada m\u00e1s que expulsar. Respiraba con dificultad, los ojos enrojecidos, el pecho encogido.<\/p>\n<p>Y en medio de la n\u00e1usea y la verg\u00fcenza, surgi\u00f3 algo peor: el miedo.<\/p>\n<p>Miedo a perderla. Miedo a que se fuera de su vida y lo dejara vac\u00edo.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s cruel que hubiese sido su confesi\u00f3n, por m\u00e1s insoportable que resultara esa verdad, \u00e9l no quer\u00eda soltarla. Erin era todo lo que le quedaba, y aunque lo consumiera, estaba dispuesto a soportarlo.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62768\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62768\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>\u2014C\u00f3memela bien \u2014orden\u00f3, su voz firme, sin dejar espacio a dudas. Zandro se qued\u00f3 un segundo inm\u00f3vil, sorprendido por el tono. Erin no lo ped\u00eda; lo exig\u00eda. La presi\u00f3n de su mano sobre su cabeza reforz\u00f3 la orden, empuj\u00e1ndolo a hundirse m\u00e1s en ella. \u00c9l obedeci\u00f3, intensificando sus movimientos. Su lengua, antes t\u00edmida, empez\u00f3 a deslizarse con mayor presi\u00f3n, recorriendo<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62768\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62768\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31921,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-62768","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":3538,"today_views":4},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62768","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31921"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62768"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62768\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62770,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62768\/revisions\/62770"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62768"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62768"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62768"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}