{"id":62774,"date":"2025-10-20T00:07:05","date_gmt":"2025-10-19T22:07:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=62774"},"modified":"2025-10-19T19:57:01","modified_gmt":"2025-10-19T17:57:01","slug":"la-bruja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-bruja\/","title":{"rendered":"La bruja"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"62774\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">5<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>A\u00fan no puedo sacar a Cintia de mi cabeza. Su recuerdo me persigue y todos los d\u00edas estoy seguro de que las ganas me vencer\u00e1n y regresar\u00e9 corriendo a buscarla.<\/p>\n<p>Esto empez\u00f3 hace un a\u00f1o. A finales de octubre del a\u00f1o pasado, regres\u00e9 al pueblo en el que crec\u00ed. Mientras el cami\u00f3n se acercaba a mi destino, vi como esos extensos campos, apagados y abandonados, se iban convirtiendo en una ciudad peque\u00f1a y fr\u00eda. Probablemente ya no existir\u00edan las calles en las que me escabull\u00ed con mis primeras parejas y quiz\u00e1 hasta hubieran derribado la casa en la que viv\u00ed de ni\u00f1o. Trat\u00e9 de no estar nost\u00e1lgico: ir\u00eda a la universidad a dar una conferencia, como era el plan, e intentar\u00eda reencontrarme con alguna amistad perdida, entre las redes o caminando de bar en bar. Si encontraba soltera a alguno de mis viejos amores, podr\u00eda considerar quedarme unos d\u00edas, hospedado en el hotel y masticando mis recuerdos.<\/p>\n<p>Cuando baj\u00e9 del cami\u00f3n y estaba por tomar el taxi hacia mi alojamiento, se me acerc\u00f3 corriendo con furia un viejo vagabundo. En su boca gritona se ve\u00eda que le faltaban dos dientes, su pelo canoso estaba enmara\u00f1ado y su piel ten\u00eda lo que parec\u00eda ser una costra de suciedad de a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Cu\u00eddate de la mujer del cornudo! \u2014me grit\u00f3. Entonces reconoc\u00ed su voz.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Mart\u00edn Mart\u00ednez! \u2014le dije, intentando que la alegr\u00eda de mis gestos me hiciera sentir un poco de compasi\u00f3n por \u00e9l. \u2014\u00bfSe acuerda de m\u00ed? Soy Alberto.<\/p>\n<p>Mart\u00edn Mart\u00ednez ten\u00eda poco m\u00e1s de treinta a\u00f1os cuando yo me fui; ahora, pese a lo envejecido que se ve\u00eda, deb\u00eda de estar en los cuarenta. Cuando lo conoc\u00ed, era un guitarrista sin trabajo, pero muy gracioso, que andaba de plaza en plaza cantando huapangos, lig\u00e1ndose a las incautas y embaucando a los turistas. Los estudiantes sent\u00edamos por \u00e9l una mezcla de camarader\u00eda y envidia. Dec\u00edamos \u201cya te cay\u00f3 la martina\u201d, cuando algo nos sal\u00eda bien sin ning\u00fan esfuerzo. Era triste ver c\u00f3mo hab\u00eda acabado.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Cu\u00eddate de la mujer del cornudo patas-de-cabra! \u00a1Cu\u00eddate de las malditas brujas! \u00a1Cu\u00eddate, porque saben muy bien lo que andas buscando!<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Ay, mi pueblo!\u201d, pens\u00e9. \u00bfCu\u00e1ntas historias hab\u00eda escuchado de ni\u00f1o sobre mujeres ad\u00falteras que dejan durmiendo o borrachos a sus maridos, vuelan por la ventana como bolas de fuego y salen a cazar hombres calenturientos? \u201c\u00a1Ay, mi pueblo, tan viejito y tan mis\u00f3gino, siempre pensando en brujas!\u201d. Por puro reflejo, pens\u00e9 en esos libros que explican que la figura de la bruja naci\u00f3 en Europa, cuando el capitalismo empez\u00f3 a\u2026 \u00bfpero qu\u00e9 le importaba todo eso al bueno de Mart\u00edn Mart\u00ednez? Le dej\u00e9 algo de dinero en un saquito que llevaba al cuello, y fui a tomar mi taxi.<\/p>\n<p>Antes de salir para la universidad, me ba\u00f1\u00e9, tratando de quitar de mi persona las se\u00f1ales del viaje y del cansancio. Vi\u00e9ndome al espejo, me pareci\u00f3 que las canas que empezaban a verse en mi barba me daban un poquito de autoridad; y la autoridad no est\u00e1 dem\u00e1s para las conferencias y para los reencuentros. Ya en la sala de piedra, reverberante y tosca, hable de mi tema frente a una veintena de personas m\u00e1s o menos interesadas. Una o dos manos arriba: un chico me pregunt\u00f3 algo sobre mis investigaciones y una profesora mayor se tard\u00f3 mucho en agradecer por la conferencia.<\/p>\n<p>Finalmente, la tercera mano. Era una chica de la primera fila. Ten\u00eda unos veinticinco a\u00f1os. Su piel era perlada y pecosa. Sus lentes grandes se sosten\u00edan en una nariz delgada, terminada en una bolita encantadora, como un alfiler; detr\u00e1s de los lentes, se ve\u00edan unos ojos rasgados y so\u00f1olientos. En las orejas bailaban unos aretes de atrapasue\u00f1os.<\/p>\n<p>Hablaba con toda la calma del mundo, desde unos labios estrechos y sonrosados. El cabello, casta\u00f1o y lacio, le ca\u00eda por las clav\u00edculas y se curvaba un cent\u00edmetro arriba del nacimiento de sus pechos. Usaba una ombliguera de color vino, y los bordes del cuello ten\u00edan una especie de encaje. El escote mostraba la l\u00ednea intermedia, muy apretada, de dos pechos turgentes, que contrastaban mucho con su espalda delicada y breve. Debajo, usaba una falda larga, que titilaba entre el morado y el negro.<\/p>\n<p>Me hizo tres preguntas seguidas, cortas y filosas, que me hicieron pensar que mi trabajo ten\u00eda alg\u00fan sentido: que era escuchado y respondido. Las contest\u00e9 con el inter\u00e9s de quien ha encontrado un colega, una persona con la que podr\u00eda trabajar en el futuro cercano. Mientras lo hac\u00eda, clav\u00e9 la mirada en sus ojos, en buena parte porque una distracci\u00f3n moment\u00e1nea me podr\u00eda haber llevado a ver sus pechos directamente. Ella sonre\u00eda y me sosten\u00eda la mirada retadoramente.<\/p>\n<p>El moderador despidi\u00f3 al p\u00fablico y la gente empez\u00f3 a irse. La chica se acerc\u00f3 a la mesa y me sigui\u00f3 haciendo preguntas, discutiendo t\u00e9rminos, planteando problemas. Miraba al techo cuando exclamaba algo, llena de emoci\u00f3n, meciendo de atr\u00e1s hacia adelante una carpeta de documentos que llevaba en sus brazos, y que le ayudaba a taparse el pecho.<\/p>\n<p>Cuando me hicieron un gesto de que hab\u00eda que desalojar la sala, le agradec\u00ed su inter\u00e9s y su presencia, usando un todo de despedida. Ella se desentendi\u00f3 de eso, y me acompa\u00f1\u00f3 afuera de la sala y de la universidad. El aire fr\u00edo y los tonos azules anunciaban las seis de la tarde. Se prend\u00edan los primeros faroles: la noche en mi pueblo no es como ninguna otra noche que conozca.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay, yo aqu\u00ed y usted seguro se tiene que ir a hacer algo m\u00e1s importante!<\/p>\n<p>\u2014Esta investigaci\u00f3n\u2026 \u2014le contest\u00e9 yo con aplomo y con orgullo. \u2014Este trabajo es mi vida. No tengo algo m\u00e1s importante.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Vaya! Qu\u00e9 di\u00e1logo m\u00e1s respetable y triste \u2014dijo ella, y se rio. Luego, un poco apenada de su risa, me dijo: \u2014Disculpe, no deb\u00ed decir nada.<\/p>\n<p>Me pareci\u00f3 un buen chiste y, despu\u00e9s de desconcertarme un momento, tambi\u00e9n me re\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Quiero decir que no me quitas tiempo \u2014aclar\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY le molestar\u00eda que le quitara un poco? \u2014me dijo sonriendo. \u2014Creo que le gustaron mis preguntas, as\u00ed que supongo que tendr\u00edamos algunas cosas de las que hablar\u2026 si quiere.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo te llamas? \u2014le pregunt\u00e9, tratando de retrasar un poco mi respuesta. Sinceramente, me intimidaba un poco la presencia de una chica tan hermosa.<\/p>\n<p>\u2014Cintia \u2014me dijo y; c\u00f3mo sonre\u00ed de inmediato, me pregunt\u00f3: \u2014\u00bfLe parece gracioso mi nombre?<\/p>\n<p>\u2014No, no\u2026 s\u00f3lo que es un nombre que los antiguos usaban\u2026<\/p>\n<p>\u2014Para la luna, s\u00ed \u2014me dijo, sonriendo y asintiendo con la cabeza. Despu\u00e9s, gui\u00f1\u00e1ndome el ojo agreg\u00f3: \u2014No es el primero que intenta ligarme con esa.<\/p>\n<p>Debo haberme ruborizado mucho, porque se carcaje\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Tranquilo, hombre, es broma. O no. La noche es joven y la luna est\u00e1 linda.<\/p>\n<p>Ya no necesit\u00e9 responderle nada: empezamos a caminar, hablando animadamente. Entramos a un bar estrecho y acogedor. Cuando nos trajeron dos tarritos de mezcal a la mesa, le confes\u00e9:<\/p>\n<p>\u2014Yo sol\u00eda vivir en este pueblo\u2026 entonces era un pueblo. Ven\u00eda a este bar cuando era joven.<\/p>\n<p>\u2014Eres joven \u2014me dijo Cintia, sonri\u00e9ndome como si hubiera dicho una tonter\u00eda. Me alegr\u00e9 de que empezara a tutearme.<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento, cuando me levant\u00e9 a pagar, ella me dijo \u201c\u00a1espera!\u201d e hizo adem\u00e1n de sacar algo de su carpeta. Mientras yo me estaba preguntando qu\u00e9 ser\u00eda, ella me tom\u00f3 del brazo a toda velocidad y me bes\u00f3. Fue un beso largo y profundo, que dur\u00f3 hasta que nos pidieron que nos quit\u00e1ramos del paso.<\/p>\n<p>Al salir del bar, nos cubr\u00eda el cielo negro de las ocho de la oche. La una brillaba intensamente y se reflejaba en la piel perlada de Cintia: en sus mejillas, en sus hombros delicados, y en la l\u00ednea compacta de sus pechos. Los estudiantes y los juerguistas tomaban las calles, y una multitud pas\u00f3 entre Cintia y yo. La perd\u00ed de vista un momento. Cuando nos reencontramos, corri\u00f3 hacia m\u00ed con pasitos acelerados y se tom\u00f3 mi mano<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Si me suelta, a lo mejor desaparezco! \u2014me dijo entre risas.<\/p>\n<p>Me sent\u00eda extra\u00f1amente a gusto. Cintia me hac\u00eda sentir que volv\u00eda a ser joven.<\/p>\n<p>\u2014Los viernes en este lugar son justo como los recordaba. Est\u00e1n llenos de vida \u2014le dije, tomando su mano con la mayor ternura.<\/p>\n<p>\u2014Los viernes son buenos d\u00edas: dos por uno en muchas cosas, y mis compa\u00f1eras de cuarto no est\u00e1n en casa \u2014me dijo, y volvi\u00f3 a gui\u00f1arme el ojo.<\/p>\n<p>\u00bfHan experimentado esa sensaci\u00f3n en la que la ternura se convierte de golpe en excitaci\u00f3n, y que causa una mezcla de alegr\u00eda inesperada y un poco de culpa por la linda y tenue emoci\u00f3n que vamos ensuciando con la lujuria? Desde all\u00ed todo fue cuesta abajo.<\/p>\n<p>Cintia me cont\u00f3 que viv\u00eda con dos viejas amigas, todas alumnas de maestr\u00eda, en una casita a las afueras, m\u00e1s en el campo que en la ciudad. Tomamos un pesero que nos dej\u00f3 a la mitad de la nada. Caminamos unos cinco minutos sobre la carretera, hasta que Cintia me dijo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfYa te arrepentiste?<\/p>\n<p>Le dije que no, \u201cclaro que no\u201d, pero inmediatamente voltee a ver a mi lado: nada. Cerros a lo lejos; debajo de nosotros, una pendiente y el lecho de lo que debi\u00f3 ser un r\u00edo. A decir verdad, era un poco preocupante: jam\u00e1s hab\u00eda estado en ese lugar y probablemente ya no hab\u00eda transporte de regreso a esas horas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 vives aqu\u00ed? \u00bfNo es peligroso? Si estudias en la universidad, \u00bfno ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil que rentaras algo cercano?<\/p>\n<p>\u2014Ay, los citadinos. Esto es cercano \u2014me dijo. Me sent\u00ed tonto por preguntar. \u2014Adem\u00e1s, vivir alejada tiene un par de beneficios.<\/p>\n<p>Me bes\u00f3, haciendo que olvidara todos los problemas. Se abraz\u00f3 a mi cintura con fuerza, presionando contra m\u00ed sus pechos. Me bes\u00f3 hasta excitarme, llev\u00f3 la mano a mi pantal\u00f3n, reconoci\u00f3 la forma de mi miembro y empez\u00f3 a acariciarlo de arriba a abajo.<\/p>\n<p>\u2014Me gusta el tama\u00f1o, pero seguro puede crecer m\u00e1s \u2014me dijo. \u2014\u00bfSe te ocurre c\u00f3mo?<\/p>\n<p>Volteo a ambos lados, como viendo si alg\u00fan auto estaba acerc\u00e1ndose \u2014a esa hora, con ese silencio seguro lo habr\u00edamos notado ya. Entonces se llev\u00f3 las manos a la espalda, subi\u00f3 la parte de atr\u00e1s de su blusa y se desabroch\u00f3 el sost\u00e9n. Camin\u00f3 hasta los restos de una barda, con un letrero pol\u00edtico despintado, y subi\u00f3 su pierna derecha en un par de tabiques. As\u00ed subida, abri\u00f3 las piernas y me dijo:<\/p>\n<p>\u2014Ven, pr\u00e9stame tu cuello<\/p>\n<p>Se tom\u00f3 de m\u00ed y llev\u00f3 mi mano hacia su sexo, debajo de su falda. En el primer roce, reconoc\u00ed que no llevaba ropa interior. \u00bfNunca la llev\u00f3 o se la hab\u00eda quitado sin que yo lo notara? En la carretera se vieron dos puntos luminosos acerc\u00e1ndose. Yo quise sacar la mano, asustado de que nos vieran.<\/p>\n<p>\u2014No \u2014me dijo Cintia, volvi\u00e9ndome a empujar la mano.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, solt\u00e1ndome, se alz\u00f3 la blusa y me dijo.<\/p>\n<p>\u2014A\u00fan tienes una mano y una boca. Esas van en mis pechos.<\/p>\n<p>La primera vez que vi sus pechos en toda su belleza fue cuando los alumbraron los faros del primer coche que pas\u00f3. Los sent\u00eda pesados sobre la cuenta de mis manos. Mientras levantaba el pecho derecho, pod\u00eda usar el pulgar para masajear el pez\u00f3n el c\u00edrculos, mientras besaba y leng\u00fceteaba de arriba a abajo el pez\u00f3n izquierdo. Mientras, la otra mano estaba concentrada en masturbarla.<\/p>\n<p>Los pezones de Cintia estaban erguidos, y le daban un acabado anguloso a sus pechos redondos. Eran del mismo color rosa de sus labios, y a ratos mis besos saltaban del pez\u00f3n a los labios, y viceversa. Los coches pasaban uno cada dos minutos, disminu\u00edan su velocidad al reconocer lo que pasaba y luego aceleraban nuevamente. Cuando los escuchaba venir, Cintia gem\u00eda. Cuando se iban, me miraba a los ojos, tratando de entender qu\u00e9 pensaba yo, supongo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe arrepentiste? \u2014volvi\u00f3 a preguntarme.<\/p>\n<p>\u2014Para nada. Eres grandiosa \u2014le dije. \u2014No recordaba que las chicas de por aqu\u00ed fueran tan abiertas.<\/p>\n<p>\u2014Si a\u00fan no me abres bien \u2014contest\u00f3 ella, burl\u00e1ndose, tomando mi miembro. \u2014\u00bfQu\u00e9 tal? \u00bfQuieres cogerme aqu\u00ed mismo?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1S\u00ed! \u2014le supliqu\u00e9<\/p>\n<p>\u2014Pfff, qu\u00e9 bestia eres. No, no: mi casa est\u00e1 a dos minutos ya. Tendr\u00e1s que esperarte un rato \u2014me dijo, y comenzamos a caminar.<\/p>\n<p>La casa era un bloque de color verde chicle, de dos pisos. Una escalera de caracol, que recorr\u00eda la casa por fuera como una enredadera, llevaba al segundo piso.<\/p>\n<p>\u2014Abajo vive la familia que nos renta \u2014me aclar\u00f3 Cintia.<\/p>\n<p>Entramos a su casa. Ella se anunci\u00f3 y no le respondi\u00f3 nadie; ella lo festej\u00f3 y dijo \u201cla casa es nuestra\u201d, lanz\u00e1ndome un beso con la palma de su mano. Los muebles eran de madera pesada; la cocina-comedor ten\u00eda una parrilla y un refrigerador viejo. En la sala, un par de libros descansaban sobre el sill\u00f3n y una caja de pizza cubr\u00eda una mesa de centro. A su manera, parec\u00eda una vida acogedora.<\/p>\n<p>En la sala se quit\u00f3 la blusa. Sostuvo sus pechos con las manos y me dijo:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 adjetivos te gustan para mis pechos?<\/p>\n<p>\u2014Enormes perlas de pez\u00f3n rosado.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Dos de esos no son adjetivos! \u2014se burl\u00f3. \u2014Pero es un di\u00e1logo lindo. \u00bfDe casualidad alguna vez\u2026?<\/p>\n<p>Mientras me dec\u00eda esto se llev\u00f3 un dedo a la boca. Supuse que me estaba preguntando si alguna vez me hab\u00edan masturbado usando los pechos. Yo le dije que no con la cabeza.<\/p>\n<p>\u2014Muchas nacionalidades se atribuyen esta antigua t\u00e9cnica \u2014me dijo, mientras se arrodillaba frente al sill\u00f3n y me abr\u00eda los pantalones. \u2014En casi todas, ha triunfado alguna vez el comunismo. \u00bfCrees que sea coincidencia?<\/p>\n<p>No sab\u00eda si estaba haciendo un chiste o una rutina de seducci\u00f3n. Cuando intentaba contestarle algo ingenioso, sac\u00f3 mi miembro de mi ropa interior, baj\u00f3 mi prepucio, distribuy\u00f3 mi l\u00edquido preseminal en todo el glande y me mir\u00f3 a los ojos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo quieres decir nada? \u2014dijo.<\/p>\n<p>Yo intent\u00e9 decir algo, pero ella me call\u00f3 lamiendo de abajo a arriba el tronco de mi pene. Luego, se lo meti\u00f3 a la boca, s\u00f3lo hasta la mitad, y lo sac\u00f3, repitiendo varias veces.<\/p>\n<p>\u2014Eres un poco grande como para que haga algo m\u00e1s \u2014me dijo, tomando una pausa. \u2014Eso de meterlo hasta el fondo no es lo m\u00edo.<\/p>\n<p>\u2014Como t\u00fa quieras \u2014le dije.<\/p>\n<p>Luego puso el pene entre sus pechos y, antes de apretar, agreg\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed. Las que tenemos pechos como estos, podemos hacer lo que queramos.<\/p>\n<p>Y empez\u00f3 a masturbarme entre sus pechos. \u00bfSe refer\u00eda a que la conquista no le hab\u00eda resultado nada dif\u00edcil? \u00bfA que yo hab\u00eda cedido a la primera? \u00bfA que a ella no le gustaba hacer sexo oral, y sus pechos le facilitaban otras estrategias? No pod\u00eda pensar. Su t\u00e9cnica era algo que jam\u00e1s hab\u00eda visto. Hac\u00eda botar sus pechos al rededor m\u00edo, y s\u00f3lo muy de tanto en tanto, los cerraba completamente y los hac\u00eda correr de arriba a abajo. Cuando se cansaba, golpeaba mi glande contra sus pezones, mir\u00e1ndome fijamente a los ojos.<\/p>\n<p>Pasado un rato, me indic\u00f3 que me recostara. Se sent\u00f3 sobre m\u00ed, sobre mi pene, y empez\u00f3 a masturbarlo con su vulva. Se ech\u00f3 sobre mi pecho, me bes\u00f3 y luego se irgui\u00f3 nuevamente. Tom\u00f3 en pene y lo elev\u00f3 apunt\u00e1ndolo a su vagina.<\/p>\n<p>\u2014Dime que lo meta \u2014me dijo.<\/p>\n<p>\u2014Por favor, me\u2026 \u2014no esper\u00f3 a que terminara y dio un sent\u00f3n sobre \u00e9l.<\/p>\n<p>Parec\u00eda que a los dos nos hab\u00eda dolido, as\u00ed, tan r\u00e1pido, pero los dos est\u00e1bamos demasiado excitados para parar. Ella me pon\u00eda una mano sobre el pecho y yo ve\u00eda c\u00f3mo sus pezones dibujaban c\u00edrculos en direcciones opuestas. Varias veces intent\u00e9 erguirme para tocar esos pechos y morder con cari\u00f1o esos pezones, pero Cintia no me lo permiti\u00f3.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un rato me dijo:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Uff, estoy cansada! \u2014y se levant\u00f3, sac\u00e1ndose el pene. \u2014Vamos a mi cuarto, aqu\u00ed vamos a hacer un desastre. Y t\u00fa est\u00e1s arriba, \u00bfeh?<\/p>\n<p>Es verdad: est\u00e1bamos haciendo un desastre. Cuando fuimos a su cuarto, alcanc\u00e9 a ver que la humedad del sexo hab\u00eda manchado el sill\u00f3n.<\/p>\n<p>El cuarto de Cintia se manten\u00eda oscuro. Cuando llegamos, ella prendi\u00f3 a tientas seis velas de olor lavanda, de un color p\u00farpura oscuro. Me pregunt\u00f3 si me gustaba el olor y le dije que s\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Ahora te recordar\u00e1 a m\u00ed \u2014me dijo. Y era cierto.<\/p>\n<p>Yo ya estaba sin pantalones cuando ella se recost\u00f3 en la cama, s\u00f3lo con la falda puesta. Apenas pod\u00eda distinguirla por un rayo de luna que se colaba por la ventana y que daba en la punta de su nariz y en la circunferencia de sus pechos. En una la mesa de noche, un reloj digital de n\u00fameros muy rojos daba las 2:00 am.<\/p>\n<p>Me puse sobre ella, y apunt\u00e9 a su vagina, listo para seguir el encuentro.<\/p>\n<p>\u2014Espera, antes tengo algo que preguntarte. \u00bfTe molestar\u00eda saber que soy casada?<\/p>\n<p>\u2014Casada\u2026 pero\u2026 \u00bfpor qu\u00e9 no me lo dijiste antes?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 ya no me quieres coger? \u2014dijo ella, haciendo una carita triste e infantil.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 estaba pasando? \u00bfPor qu\u00e9 no me lo hab\u00eda dicho? \u00bfY por qu\u00e9 una persona casada vivir\u00eda con dos amigas universitarias? Mientras pensaba eso, Cintia trenz\u00f3 sus piernas por detr\u00e1s de mi espalda y se empuj\u00f3 contra m\u00ed. No pude resistirme y la penetr\u00e9.<\/p>\n<p>Ten\u00eda las dos manos alrededor de su cabeza, y arqueaba mi cadera para entrar de la forma que me sintiera m\u00e1s. Mientras, ve\u00eda como sus pechos botaban al ritmo de mis embestidas, o buscaba su mirada. Pero ella ten\u00eda los ojos cerrados, como para concentrarse en el momento.<\/p>\n<p>As\u00ed estuvimos largo tiempo. Me asombr\u00f3 un poco no cansarme y mir\u00e9 al reloj. Me pareci\u00f3 extra\u00f1o: 2 am a\u00fan. Deb\u00eda de estar descompuesto. Entonces algo se movi\u00f3 detr\u00e1s m\u00edo; se escuch\u00f3 como el tintineo de un cintur\u00f3n. Volte\u00e9 a ver y reconoc\u00ed una figura, una sombra casi. Cuando Cintia sinti\u00f3 que me iba a salir de ella, para ver qu\u00e9 era esa sombra, se trenz\u00f3 a mi espalda otra vez.<\/p>\n<p>\u2014Tranquilo. M\u00edrame \u2014me dijo Cintia, tomando mi barbilla con mucha firmeza. \u2014Es mi marido. S\u00f3lo quiere vernos.<\/p>\n<p>Sent\u00ed que deb\u00eda detenerme. No me gustaba el rumbo que iba tomando aquello. Pero Cintia era hermosa. Ahora la luna daba de lleno en sus pechos, y hac\u00eda que el movimiento de mis embestidas los sacara de la luz, y volviera a iluminarlos. Ella hab\u00eda empezado a respirar pesadamente. Su pecho silbaba, y poco a poco empezaba a gemir. Me sent\u00ed muy bien de estarla satisfaciendo y procur\u00e9 ignorar lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Ay, Alberto. S\u00ed eres joven\u2026 ay, te sientes tan joven adentro m\u00edo \u2014me dijo Cintia. El di\u00e1logo era muy extra\u00f1o, pero por alguna raz\u00f3n me excit\u00f3. Me hizo volver a su cuello y bes\u00e1rselo con una pasi\u00f3n h\u00fameda, yendo a su oreja a sus clav\u00edculas.<\/p>\n<p>Desde que me dijo eso, intent\u00e9 que las penetraciones fueran m\u00e1s lentas y m\u00e1s pesadas, m\u00e1s profundas. Me restregaba un poco, para que sintiera nuestro ritmo en su cl\u00edtoris.<\/p>\n<p>\u2014Ay, coges muy rico. Deber\u00edas ser joven siempre, siempre, siempre. \u00bfEso te gustar\u00eda? \u2014me repiti\u00f3 Cintia, sin que yo tuviera la menor idea de por qu\u00e9 estaba diciendo eso.<\/p>\n<p>El esposo se me acerc\u00f3 y me puso la mano en el hombro. Un escalofr\u00edo corri\u00f3 por mi espalda. Pod\u00eda escuchar como se masturbaba detr\u00e1s de m\u00ed. Sent\u00ed que me estaba pidiendo que siguiera, que me cogiera m\u00e1s r\u00e1pido a Cintia\u2026 a su esposa. Y yo, sin saber muy bien por qu\u00e9, aceler\u00e9 el ritmo. Puse un codo sobre la cama y me agach\u00e9 a besar los hermosos pechos de Cintia.<\/p>\n<p>\u2014Vamos, ac\u00e1bame. Ac\u00e1bame adentro. O no, no. Mejor mis pechos. S\u00e9 que te gustaron mis pechos. Sal y ac\u00e1bame en los pechos. \u00bfEso te gustar\u00eda?<\/p>\n<p>Cintia repiti\u00f3 varias veces m\u00e1s \u201c\u00bfeso te gustar\u00eda?\u201d, como si tratara de convencerme. Yo estaba como en transe, y no pod\u00eda contestarle, aunque quer\u00eda. Pero ella lo repet\u00eda, y parec\u00eda excitarse m\u00e1s con cada vez.<\/p>\n<p>Finalmente, Cintia tuvo un orgasmo y en ese momento sal\u00ed corriendo. Tir\u00e9 la caja de pizza sin querer; abr\u00ed la puerta y no la cerr\u00e9; baj\u00e9 a tropezones por la escalera de caracol. \u00bfQu\u00e9 me estaba pasando? \u00bfPor qu\u00e9 me hab\u00eda asustado tanto? Ya consider\u00e1ndolo racionalmente, incluso si el marido hubiera querido hacer algo conmigo\u2026 no es que yo quisiera, pero\u2026 Cintia era la mujer m\u00e1s hermosa que hab\u00eda conocido\u2026 \u00bfno val\u00eda la pena?<\/p>\n<p>Cuando me alejaba, volv\u00ed la vista, preocupando de que alguien me siguiera. Cuando volv\u00ed a ver la casa, algo me pareci\u00f3 raro. Empec\u00e9 a correr en diagonal, queriendo ver el costado de la casa y desmentir lo que me dec\u00edan mis ojos. Cuando estuve a una cierta distancia volv\u00ed a ver atr\u00e1s y sent\u00ed mi coraz\u00f3n caer a mi est\u00f3mago: de la casa s\u00f3lo quedaba la fachada y el cuadrado que defin\u00eda la planta. Las paredes se hab\u00edan ca\u00eddo hace mucho. La escalera de caracol, por la que yo sub\u00ed y baj\u00e9, segu\u00eda en pie, pero no llevaba a ning\u00fan lado.<\/p>\n<p>Corr\u00ed horas de regreso, escapando entre la maleza y sobre la carretera, deseando con toda el alma que pasara un taxi. No pas\u00f3 ni siquiera un coche. Regres\u00e9 al hotel a las 5 am., sudando fr\u00edo y jurando nunca volver a ese lugar.<\/p>\n<p>Intent\u00e9 olvidar, pero no pude volver a la ciudad. Pensar en Cintia me hace quedarme aqu\u00ed. Busqu\u00e9 cualquier trabajo: dos, tres trabajos. Lo importante es no pensar. El dinero, por alguna raz\u00f3n, ya no me alcanza casi para nada. Durante este a\u00f1o, las canas se han apoderado de mi barba por completo. La espalda me duele casi todo el tiempo y por las noches siento casta\u00f1ear los dientes.<\/p>\n<p>No he vuelvo a ver a Cintia, pero ayer se me hel\u00f3 la sangre cuando escuch\u00e9 a la estudiantina cantar:<\/p>\n<p>A la bruja me encontr\u00e9<\/p>\n<p>por el aire iba volando.<\/p>\n<p>Me dijo \u00ab\u00bfqui\u00e9n es usted?\u00bb;<\/p>\n<p>\u00absoy cantador de huapango\u00bb.<\/p>\n<p>Me agarra la bruja,<\/p>\n<p>me lleva al cerrito,<\/p>\n<p>me vuelve maceta<\/p>\n<p>y un calabacito\u2026<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62774\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62774\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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