{"id":62884,"date":"2025-10-27T00:15:26","date_gmt":"2025-10-26T23:15:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=62884"},"modified":"2025-10-26T20:31:09","modified_gmt":"2025-10-26T19:31:09","slug":"marycarmen-y-el-desafio-de-liliana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/marycarmen-y-el-desafio-de-liliana\/","title":{"rendered":"Marycarmen y el desaf\u00edo de Liliana"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"62884\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">13<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Hola, mi nombre es MaryCarmen, y si est\u00e1n leyendo esto, es porque desean adentrarse un poco m\u00e1s en los recovecos de mi vida. Para aquellos que llegan nuevos, les recomiendo leer mis relatos anteriores; ah\u00ed encontrar\u00e1n el contexto de los derroteros por los que me ha llevado la existencia.<\/p>\n<p>Hab\u00edan pasado un par de meses desde aquella madrugada en que Brenda y yo exploramos los l\u00edmites de nuestra amistad. Cada una sigui\u00f3 con su vida. Brenda, como siempre, era un torbellino de proyectos del conse estudiantil y conquistas fugaces. Yo, dividida entre los estudios, el v\u00f3ley. Pero en aquel entonces, quien parec\u00eda llevar la corona era Liliana. O tal vez era la m\u00e1s f\u00e1cil. La verdad, no sabr\u00eda qu\u00e9 t\u00e9rmino usar, y esa duda siempre me caus\u00f3 una curiosidad morbosa<\/p>\n<p>Liliana era\u2026 imparable. Su belleza no era pasiva; era un arma que esgrim\u00eda con precisi\u00f3n. Los hombres ca\u00edan a sus pies con una facilidad que rayaba en lo absurdo. Una tarde, en el departamento de Brenda, decidimos tener una de esas reuniones dedicadas exclusivamente a nosotras. Solo las tres. Brenda y yo, armadas por nuestra nueva complicidad, brome\u00e1bamos con un lenguaje cifrado, con miradas que dec\u00edan m\u00e1s que las palabras. Liliana, que estaba particularmente quieta esa noche, observ\u00e1ndonos desde el sill\u00f3n con su copa en la mano, de repente solt\u00f3 el vaso sobre la mesa con un golpe seco que nos hizo callar a ambas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSaben qu\u00e9? \u2014dijo, su voz era un hilo de seda cargado de algo m\u00e1s fuerte\u2014. Se me hace que se est\u00e1n hablando entre ustedes puras pendejadas.<\/p>\n<p>El silencio se hizo pesado. Brenda y yo nos miramos, sorprendidas por la crudeza de su tono.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfA qu\u00e9 te refieres, Lili? \u2014pregunt\u00f3 Brenda, tratando de sonar despreocupada.<\/p>\n<p>Liliana se inclin\u00f3 hacia adelante, sus ojos azules, aquellos que parec\u00edan sacados de un cuento de hadas, nos perforaron con una intensidad que no hab\u00edamos visto antes.<\/p>\n<p>\u2014A qu\u00e9 se la pasan con sus miraditas y sus risitas de colegialas. Se creen muy sofisticadas con su secretito. \u00bfCreen que no me doy cuenta? \u2014Nos mir\u00f3 a cada una, desafiante\u2014. As\u00ed que dense el tiro y d\u00edganme al pedo. \u00bfQu\u00e9 chingados pas\u00f3 entre ustedes dos?<\/p>\n<p>Brenda enrojeci\u00f3. Yo sent\u00ed un nudo en el est\u00f3mago, una mezcla de nervios y una excitaci\u00f3n rara, peligrosa. Era la pregunta que hab\u00edamos estado evitando.<\/p>\n<p>Brenda tom\u00f3 aire y, con una valent\u00eda que siempre admir\u00e9, solt\u00f3 la verdad.<\/p>\n<p>\u2014Tuvimos sexo, Lili. Mary y yo. Aqu\u00ed, hace dos meses.<\/p>\n<p>Liliana no pareci\u00f3 sorprenderse. Una sonrisa lenta, casi de satisfacci\u00f3n, se dibuj\u00f3 en sus labios perfectos. Era la sonrisa de quien ha confirmado una sospecha que siempre tuvo.<\/p>\n<p>\u2014Ah, con raz\u00f3n \u2014dijo, recost\u00e1ndose de nuevo en el sill\u00f3n y tomando su copa\u2014. Se me hac\u00eda. Se les nota. Se volvieron u\u00f1a y mugre de la noche a la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY te molesta? \u2014pregunt\u00e9 yo, encontrando por fin mi voz.<\/p>\n<p>\u2014Molestarme? \u2014rio, un sonido bajo y melodioso\u2014. Para nada. Solo me da coraje que no me hayan dicho.<\/p>\n<p>\u2014Lili\u2026\u2014logr\u00f3 decir Brenda.<\/p>\n<p>\u2014Oye, no se hagan. Ustedes dos, solitas, jugando a las novias \u2014Liliana bebi\u00f3 un trago largo\u2014. Yo que pens\u00e9 que \u00e9ramos un tr\u00edo de verdad. De los que comparten todo.<\/p>\n<p>Sus palabras flotaron en la habitaci\u00f3n, ninguna de las dos fuimos capaces de responder eso, pero fue Liliana, quien rompi\u00f3 la tensi\u00f3n cambiando ella misma el tema.<\/p>\n<p>Las semanas pasaron, tal vez tres o cuatro, y la din\u00e1mica entre nosotras tres se hab\u00eda asentado en una nueva normalidad. No se hablaba abiertamente del desaf\u00edo que Liliana hab\u00eda lanzado aquella noche, pero flotaba en el aire entre miradas sostenidas y sonrisas que escond\u00edan m\u00e1s de lo que mostraban.<\/p>\n<p>Una de esas noches, est\u00e1bamos en un bar de moda, pero sin la energ\u00eda de cacer\u00eda de otras veces. Era una salida de complicidad, de esas donde solo importa la compa\u00f1\u00eda y el tequila que cae con suavidad, calentando la garganta y soltando la lengua. Brenda, Liliana y yo \u00e9ramos un peque\u00f1o universo en nuestra mesa, ajeno al murmullo a nuestro alrededor.<\/p>\n<p>Liliana, llevaba varias semanas saliendo con un galancete de buena pinta llamado Ricardo. Era atractivo, sin duda, con esa sonrisa de dientes perfectos que promet\u00eda diversi\u00f3n, pero a m\u00ed siempre me pareci\u00f3 que ten\u00eda una cara de morboso que no lograba disimular del todo. Nosotras, por supuesto, le hab\u00edamos bromeado a Liliana sobre eso.<\/p>\n<p>\u2014Se te queda viendo como si fueras un plato gourmet y \u00e9l un comensal con hambre \u2014le dijo Brenda en un tono juguet\u00f3n, haciendo que Liliana soltara una carcajada.<\/p>\n<p>\u2014Pues que mire, mientras pague la cena \u2014respondi\u00f3 Lili con una sonrisa p\u00edcara, encogi\u00e9ndose de hombros.<\/p>\n<p>En una de esas, Brenda se levant\u00f3 para ir al ba\u00f1o, dej\u00e1ndome a solas con Liliana. El silencio no fue inc\u00f3modo, pero s\u00ed cargado. Liliana jugueteaba con el borde de su vaso, sus dedos largos y cuidados trazando c\u00edrculos en el sudor que cubr\u00eda el cristal.<\/p>\n<p>De pronto, se inclin\u00f3 hacia m\u00ed, su perfume envolvi\u00e9ndome de repente. Su gesto era de top secret, de esos que usaba cuando ten\u00eda un chisme jugoso o una idea traviesa.<\/p>\n<p>\u2014Oye, Mary \u2014comenz\u00f3, su voz un susurro que solo yo pod\u00eda escuchar\u2014, tengo que contarte algo, pero no te vayas a espantar.<\/p>\n<p>Sent\u00ed un peque\u00f1o vuelco en el est\u00f3mago. Sab\u00eda que nada bueno \u2014o quiz\u00e1 todo lo bueno\u2014 ven\u00eda despu\u00e9s de una advertencia as\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Dime \u2014respond\u00ed, tratando de sonar m\u00e1s calmada de lo que estaba.<\/p>\n<p>Ella mir\u00f3 hacia el pasillo que llevaba a los ba\u00f1os, asegur\u00e1ndose de que Brenda no regresara, y luego clav\u00f3 sus ojos azules en los m\u00edos.<\/p>\n<p>\u2014Es Ricardo \u2014susurr\u00f3, acerc\u00e1ndose a\u00fan m\u00e1s, hasta que su aliento, con un dejo de lim\u00f3n y tequila, me roz\u00f3 la oreja\u2014. Le gustas.<\/p>\n<p>Un escalofr\u00edo me recorri\u00f3 la espalda. No era la primera vez que un hombre me deseaba, pero venir de la boca de Liliana, en ese contexto, le daba un peso completamente distinto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfYo? \u2014pregunt\u00e9, con genuina sorpresa\u2014. Pero si sale contigo.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, sale conmigo \u2014confirm\u00f3 ella, sin apartarse\u2014. Pero cuando te ve, se le va el rollo. No para de preguntar por ti.<\/p>\n<p>\u2014Y ah\u00ed no termina la cosa \u2014agreg\u00f3, bajando a\u00fan m\u00e1s la voz\u2014. Se le antoja un tr\u00edo. Contigo y conmigo.<\/p>\n<p>El aire se me ator\u00f3 en el pecho. La bomba hab\u00eda sido soltada. Mir\u00e9 a Liliana, buscando en su rostro alg\u00fan signo de que era una broma pesada, pero no lo hab\u00eda. Sus ojos eran serios, aunque esa mueca de picard\u00eda no desaparec\u00eda de sus labios.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY\u2026 y t\u00fa qu\u00e9 piensas? \u2014logr\u00e9 preguntar, mi voz un hilo apenas audible.<\/p>\n<p>Liliana se recost\u00f3 en su silla, estudi\u00e1ndome. Tom\u00f3 un sorbo lento de su bebida, como si estuviera saboreando el momento.<\/p>\n<p>\u2014Yo\u2026 \u2014dijo, alargando la palabra\u2014 no digo que no.<\/p>\n<p>Sus palabras cayeron entre nosotras con el peso de una verdad largamente sospechada. No era un rechazo. Era una puerta abierta de par en par. Un &#8220;s\u00ed&#8221; disfrazado de indiferencia.<\/p>\n<p>Mi mente era un torbellino. Im\u00e1genes de Ricardo, de Liliana, de los tres juntos, se mezclaban en mi cabeza de una manera que me resultaba tan perturbadora como excitante. Quer\u00eda preguntar m\u00e1s, quer\u00eda saber qu\u00e9 imaginaba ella, qu\u00e9 l\u00edmites ten\u00eda, pero en ese preciso instante, Brenda regres\u00f3 a la mesa con su energ\u00eda caracter\u00edstica.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe qu\u00e9 hablan tan calladitas? \u2014pregunt\u00f3, dej\u00e1ndose caer en su silla con una sonrisa.<\/p>\n<p>Liliana y yo intercambiamos una mirada r\u00e1pida, cargada de un secreto nuevo y peligroso.<\/p>\n<p>\u2014De hombres y sus tonter\u00edas \u2014respondi\u00f3 Liliana con una naturalidad pasmosa, como si no hubiera estado proponiendo la transgresi\u00f3n m\u00e1s audaz de la noche.<\/p>\n<p>Pero Liliana, como siempre, no era de dejar las cosas a medias.<\/p>\n<p>Me encontr\u00f3 en la universidad, entre clase y clase. Me abord\u00f3 con su sonrisa amistosa de siempre.<\/p>\n<p>\u2014Oye, Mary \u2014me dijo, tom\u00e1ndome del brazo con suavidad, pero con firmeza\u2014, no te hagas pendeja. Lo de la otra noche fue neta.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 mir\u00e1ndola, sin saber qu\u00e9 decir. Mi b\u00fasqueda de palabras fue tan evidente que ella no pudo evitar soltar una risa breve.<\/p>\n<p>\u2014No es eso, Lili \u2014logr\u00e9 responder, buscando una excusa que no llegaba\u2014. Es que\u2026 nunca lo he hecho.<\/p>\n<p>Era la verdad. Hab\u00eda explorado mi sexualidad con hombres y con mujeres, pero siempre en din\u00e1micas de a dos. La idea de un tr\u00edo, de ser observada y de observar, de compartir y ser compartida\u2026 era un territorio completamente nuevo.<\/p>\n<p>Liliana se acerc\u00f3 un poco m\u00e1s, y su voz baj\u00f3 a un tono conspirativo, casi un susurro.<\/p>\n<p>\u2014Mira, por eso te digo. All\u00ed voy a estar yo. No vas a estar sola. Yo te cuido, yo te gu\u00edo. Todo va a estar bien \u2014su mano apret\u00f3 mi brazo con suavidad\u2014. Si en alg\u00fan momento no quieres, paramos. Pero no le des tantas vueltas. A veces hay que dejar que las cosas pasen.<\/p>\n<p>Sus palabras ten\u00edan una l\u00f3gica peligrosamente seductora. &#8220;All\u00ed voy a estar yo&#8221;. Era una promesa de complicidad, de seguridad en medio de lo desconocido. Y entonces, viendo mi resistencia a punto de quebrarse, Liliana sac\u00f3 su arma secreta: el ruego juguet\u00f3n.<\/p>\n<p>Hizo un moh\u00edn con su boca perfecta, esos labios que sab\u00edan c\u00f3mo formar cada palabra para volverla irresistible.<\/p>\n<p>\u2014Vamos, Mary \u2014dijo, arrastrando las palabras\u2014. \u00bfNo conf\u00edas en m\u00ed? Va a estar divertido. Te lo prometo.<\/p>\n<p>Esa \u00faltima frase, cargada de todas las insinuaciones posibles, fue la que termin\u00f3 de quebrar mis defensas. La espinita que llevaba clavada en la libido desde aquella noche en el bar se convirti\u00f3 en una punzada aguda, imposible de ignorar.<\/p>\n<p>Suspir\u00e9, derrotada, pero con una sonrisa que empezaba a asomarse en mis labios.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 bien, Lili \u2014dije, finalmente\u2014. Est\u00e1 bien. Hag\u00e1moslo.<\/p>\n<p>El brillo de triunfo en sus ojos fue instant\u00e1neo. Apret\u00f3 mi brazo una vez m\u00e1s, ahora en se\u00f1al de victoria.<\/p>\n<p>\u2014Perfecto. Yo le hablo a Ricardo. T\u00fa solo preoc\u00fapate por estar tan irresistible como siempre.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 all\u00ed, en medio del pasillo, con el coraz\u00f3n latiendo a mil por hora. No sab\u00eda si lo que sent\u00eda era p\u00e1nico, excitaci\u00f3n o una mezcla explosiva de ambas.<\/p>\n<p>El encuentro se arregl\u00f3 para ese mismo viernes. Liliana me avis\u00f3 que pasar\u00edan por m\u00ed cerca de las 8.<\/p>\n<p>Las 8:05\u2026 las 8:20\u2026 las 8:45. Cada minuto que pasaba era una agon\u00eda. Estuve tentada en al menos dos ocasiones de agarrar el tel\u00e9fono y cancelar. La espera no me estaba poniendo nerviosa, me estaba quemando por dentro. La incertidumbre avivaba ese fuego entre mis piernas y a la vez me hac\u00eda querer huir.<\/p>\n<p>Finalmente, casi a las 9, escuch\u00e9 el motor de un auto afuera. El timbre son\u00f3 y sal\u00ed, tratando de aparentar una calma que estaba a a\u00f1os luz de m\u00ed. Abr\u00ed la puerta y ah\u00ed estaban. Liliana, con una sonrisa que era pura malicia envuelta en belleza. Y detr\u00e1s del volante, Ricardo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Mary! \u00bfLista para la aventura?<\/p>\n<p>\u2014Claro \u2014ment\u00ed, devolvi\u00e9ndole el abrazo con una fuerza que delataba mis nervios.<\/p>\n<p>Luego, mis ojos se dirigieron al auto. Los ojos de Ricardo. No me saludaron, no sonrieron. Me desnudaron. Fue instant\u00e1neo, brutal. Su mirada recorri\u00f3 mi cuerpo con una intensidad depravada que casi pude sentir como un tacto f\u00edsico. Sent\u00ed un escalofr\u00edo y, para mi horror, una humedad instant\u00e1nea que me traicion\u00f3. Respir\u00e9 hondo, evit\u00e9 su mirada lo mejor que pude y me sub\u00ed al asiento trasero con la agilidad de una gata, como si no hubiera notado nada.<\/p>\n<p>\u2014Hola, Ricardo \u2014dije con una voz que esperaba sonara casual,<\/p>\n<p>\u2014Mary \u2014respondi\u00f3 \u00e9l, y en esa sola palabra, en ese tono grave, hab\u00eda una promesa de todo lo que ven\u00eda.<\/p>\n<p>La idea original, la que Liliana me hab\u00eda vendido, era ir a cenar o por unos drinks antes. Un pre\u00e1mbulo civilizado. Pero apenas arrancaron, alcance a escuchar en voz bajita la conversaci\u00f3n al frente.<\/p>\n<p>\u2014No aguanto, Lili \u2014susurr\u00f3 Ricardo, con una urgencia animal.<\/p>\n<p>Ella solt\u00f3 una risa baja, cargada de lujuria y poder.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTanto se te antoja, mi amor? \u2014murmur\u00f3, y en el reflejo del espejo retrovisor pude ver c\u00f3mo su mano se deslizaba sobre el pantal\u00f3n de \u00e9l.<\/p>\n<p>Cualquier esperanza de una transici\u00f3n suave se esfum\u00f3 en ese instante. No hubo cena, no hubo drinks. El ambiente dentro del auto era tan espeso y caliente que pod\u00eda saborearlo. Ricardo manej\u00f3 directo, sin disimulos, hacia un motel de esos buenos, discretos, que conocen el valor del anonimato.<\/p>\n<p>Cuando nos detuvimos frente a la habitaci\u00f3n, me baj\u00e9 del carro. No estaba nerviosa por el sexo. Estaba nerviosa por la situaci\u00f3n. Por el territorio desconocido. Por ser el objeto de deseo compartido entre dos personas. Por el pacto que estaba a punto de sellarse en esa habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Liliana sali\u00f3 del auto y me tom\u00f3 de la mano. Sus dedos se entrelazaron con los m\u00edos, firmes.<\/p>\n<p>\u2014Tranquila, preciosa \u2014me susurr\u00f3 al o\u00eddo, su voz un b\u00e1lsamo y un veneno al mismo tiempo\u2014. Esto va a estar mejor de lo que te imaginas.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el momento de la verdad, el instante en que las palabras y las miradas se convirtieron en carne, sudor y un deseo que electrizaba el aire. Si cre\u00edan que conoc\u00edan todos los l\u00edmites del placer, les aseguro que lo que vivimos esa noche redefini\u00f3 todo para m\u00ed.<\/p>\n<p>Primero fueron ellos los que se besaron. Fue un espect\u00e1culo deliberado, sensual. Liliana, con esa seguridad que la caracteriza, se encarg\u00f3 de la camisa de Ricardo, desabrochando cada bot\u00f3n con la lentitud de una ritual, mientras \u00e9l, con manos ansiosas, buscaba el cierre de su pantal\u00f3n. Yo los miraba desde el borde de la cama, sinti\u00e9ndome como una espectadora en mi propia pel\u00edcula, con el coraz\u00f3n latiendo tan fuerte que cre\u00eda que pod\u00edan o\u00edrlo.<\/p>\n<p>Cuando la blusa de seda de Liliana cay\u00f3 al suelo, revelando la piel de porcelana de su espalda, ella no mir\u00f3 a Ricardo. Busc\u00f3 mi mirada. Sus ojos, cargados de un fuego azul, me atravesaron. Y entonces, extendi\u00f3 su mano hacia m\u00ed.<\/p>\n<p>Me puse de pie temblando. Era la descarga de la anticipaci\u00f3n, de la rendici\u00f3n final. Tom\u00e9 su mano, y ella me guio al centro de la habitaci\u00f3n. Inmediatamente, sent\u00ed las manos de Ricardo en mi cintura. Eran grandes, c\u00e1lidas, y se movieron con una rapidez sorprendente, subiendo directamente hacia mis pechos,. Mientras, Liliana, frente a m\u00ed, se encargaba del broche de mi falda. Sus dedos, h\u00e1biles y seguros, la desabrocharon y la dejaron caer a mis pies.<\/p>\n<p>Ricardo no pensaba en desabotonar mi blusa. Con un movimiento brusco y pr\u00e1ctico, la agarr\u00f3 por la nuca y la sac\u00f3 por mi cabeza, Pero entonces, decid\u00ed actuar Para no sentirme in\u00fatil, mis manos buscaron el bot\u00f3n y el cierre del pantal\u00f3n de Liliana. Mientras Ricardo masajeaba mis pechos y enterraba su rostro en mi cuello, yo liberaba a Liliana de su ropa, hasta que su pantal\u00f3n se uni\u00f3 a mi falda en el suelo.<\/p>\n<p>Pronto, ambas est\u00e1bamos en ropa interior, igual que \u00e9l. O eso cre\u00eda yo. En el torbellino de sensaciones, de labios y manos, nunca me di cuenta de cu\u00e1ndo \u00e9l se deshizo de sus boxers. Fue Liliana quien me lo revel\u00f3. Ella, que ya besaba y mordisqueaba mis hombros empez\u00f3 a voltearme con sus besos, poco a poco, gui\u00e1ndome suavemente. Gir\u00e9 sobre mis talones, alej\u00e1ndome un poco de las manos de \u00e9l, y mi mirada, que buscaba los ojos de Liliana, baj\u00f3 por instinto.<\/p>\n<p>Un verdadero monstruo.<\/p>\n<p>No por su forma, sino por su tama\u00f1o y su imponente erecci\u00f3n. Palpitante, grueso, curvado ligeramente hacia arriba. Un silencio se apoder\u00f3 de m\u00ed por un segundo. Liliana, ley\u00e9ndome como un libro abierto, sonri\u00f3 contra mi piel.<\/p>\n<p>\u2014Impresionante, \u00bfverdad? \u2014susurr\u00f3, y su mano baj\u00f3 a tomar mi mu\u00f1eca, guiando mis dedos temblorosos hacia aquella calidez firme<\/p>\n<p>Su otra mano ya acariciaba la entrepierna de mi tanga, encontrando el n\u00facleo h\u00famedo y palpitante que confirmaba que, a pesar de los nervios, mi cuerpo estaba m\u00e1s que listo para lo que viniera.<\/p>\n<p>Con el &#8220;monstruo&#8221; de Ricardo palpitando en mi mano, instintivamente empec\u00e9 a menearlo, a acariciar su longitud con un ritmo que \u00e9l, evidentemente, disfrut\u00f3 al instante. Un gru\u00f1ido gutural sali\u00f3 de su garganta, y sus caderas respondieron con peque\u00f1os empujones. Pero no estuve sola por mucho tiempo.<\/p>\n<p>Pronto, la mano de Liliana se uni\u00f3 a la m\u00eda. Sus dedos, m\u00e1s delicados, pero igual de diestros, se deslizaron por debajo, acariciando y masajeando sus huevos con una presi\u00f3n que hizo que Ricardo cerrara los ojos y arqueara la espalda.<\/p>\n<p>Sin decir una palabra, un impulso me llev\u00f3 a ponerme de rodillas frente a \u00e9l. Y Liliana, como mi reflejo en un espejo perverso, me imit\u00f3 al instante, arrodill\u00e1ndose a mi lado. Nuestras miradas se encontraron, y fue un entendimiento total. No hicieron falta las palabras.<\/p>\n<p>Nos turnamos. Yo tomaba aquella verga en mi boca, sintiendo c\u00f3mo llenaba cada espacio, desliz\u00e1ndome hasta la base, ahog\u00e1ndome un poco en su tama\u00f1o, pero disfrutando del poder que ten\u00eda sobre su placer. Luego, me separaba, jadeante, y era Liliana quien, con una sonrisa desafiante, se lo met\u00eda por completo, demostrando una habilidad que me hizo sentir, por un segundo, una novata.<\/p>\n<p>Fue \u00e9l quien pidi\u00f3 clemencia. Con las manos temblorosas, nos tom\u00f3 de los brazos y nos levant\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Alto\u2026 o si no esto se acaba aqu\u00ed mismo \u2014jade\u00f3, con una voz ronca que delataba lo cerca que estaba del l\u00edmite.<\/p>\n<p>Nos guio hacia la cama. Su intenci\u00f3n era clara, y la urgencia en sus ojos era un fuego que nos consum\u00eda a las tres. Entonces, sus manos se posaron en mis caderas y me acomod\u00f3 en cuatro sobre la cama. Escuch\u00e9 el crujido del envoltorio del preservativo. Mientras Ricardo se lo pon\u00eda \u2014lo supuse por el sonido y el movimiento\u2014, sent\u00ed las manos de Liliana en mi cintura. Sus dedos se engancharon en el el\u00e1stico de mi tanga y, con un solo movimiento h\u00e1bil, me la baj\u00f3 hasta mis rodillas. No hubo pre\u00e1mbulos, ni caricias de preparaci\u00f3n. No hizo falta.<\/p>\n<p>La penetraci\u00f3n no fue suave. Fue un embate profundo, que me hizo gritar en lugar de gemir. Un grito que era mitad sorpresa, mitad absoluta satisfacci\u00f3n. Se lo agradec\u00ed. En ese momento, no quer\u00eda ternura; quer\u00eda sentirme usada, llena, partida en dos por ese &#8220;monstruo&#8221; que tanto me hab\u00eda impresionado. No hubo tiempo para disfrutar el ritmo, porque casi de inmediato, Liliana se acomod\u00f3 frente a m\u00ed.<\/p>\n<p>Se arrodill\u00f3, abriendo sus piernas, y con sus manos guio mi cabeza hacia su sexo. Su aroma, intenso y dulce, invadi\u00f3 mis sentidos. All\u00ed estaba yo, empalada por Ricardo que comenzaba a encontrar un ritmo brutal detr\u00e1s de m\u00ed, y al mismo tiempo, con la boca y la lengua buscando darle placer a Liliana, que se arqueaba frente a m\u00ed, con sus manos enredadas en mi cabello.<\/p>\n<p>Resulta ser que Ricardo era bastante bueno en eso. O quiz\u00e1s era la sensaci\u00f3n del momento, la electricidad de tener a Liliana tan cerca, de sentirme observada y deseada al mismo tiempo. Pero la verdad es que no tard\u00e9 mucho en correrme, y lo hice escandalosamente. Un grito ahogado contra el sexo de Liliana, seguido de una serie de espasmos incontrolables que hicieron que mi espalda se arqueara y que mis u\u00f1as se clavaran en las s\u00e1banas. Ricardo lo sinti\u00f3, porque un gru\u00f1ido de satisfacci\u00f3n sali\u00f3 de \u00e9l, y sus embestidas se volvieron m\u00e1s profundas, m\u00e1s posesivas, como si mi orgasmo hubiera avivado su fuego.<\/p>\n<p>Liliana, siempre pr\u00e1ctica y hambrienta, no perdi\u00f3 el tiempo. En cuanto mis convulsiones empezaron a ceder, con una fuerza suave pero firme, me apart\u00f3 del camino. Fue un movimiento fluido, casi coreografiado. Mientras yo me dejaba caer de costado en la cama, jadeante y cubierta de un sudor pegajoso, ella se coloc\u00f3 en mi lugar, de rodillas, ofreci\u00e9ndose a su hombre.<\/p>\n<p>Pero no fue solo un cambio de posici\u00f3n. Fue un ritual. Con una destreza que hablaba de una intimidad profunda, Liliana despoj\u00f3 a Ricardo del preservativo usado. Lo vi en sus manos por un segundo, un testigo mudo del orgasmo que acababa de sacarme, antes de que cayera al suelo. Luego, sin p\u00e9rdida de tiempo, guio su miembro, aun incre\u00edblemente erecto y brillante, hacia su entrada.<\/p>\n<p>\u00c9l entr\u00f3 con fuerza. Un gemido gutural, de pura animalidad, escap\u00f3 de los labios de Liliana. Sus ojos se cerraron por un segundo, y entonces se abrieron para buscarme a m\u00ed. Se inclin\u00f3 hacia adelante, sus labios encontrando los m\u00edos en un beso salado, que sab\u00eda a su sexo, a su sudor y a un deseo que no conoc\u00eda l\u00edmites. Mientras Ricardo la pose\u00eda desde atr\u00e1s con una intensidad que hac\u00eda temblar la cama, nosotras nos devor\u00e1bamos con la boca, nuestras lenguas jugando un juego paralelo al de sus caderas.<\/p>\n<p>No pas\u00f3 mucho tiempo antes de que Ricardo alcanzara su cl\u00edmax. Un quejido ronco, un \u00faltimo empuj\u00f3n profundo, y luego el silencio tenso de la liberaci\u00f3n. Lo vi sobre el cuerpo de Liliana, temblando, mientras vaciaba su leche en una serie de chorros c\u00e1lidos que pintaron la espalda y el redondo culo de ella.<\/p>\n<p>Pero Liliana no hab\u00eda terminado. Mientras Ricardo a\u00fan palpitaba sobre ella, sus propios dedos volaron hacia su cl\u00edtoris. Los vi, h\u00e1biles y urgentes, frotando ese peque\u00f1o punto con una precisi\u00f3n milim\u00e9trica. Sus caderas segu\u00edan movi\u00e9ndose en peque\u00f1os c\u00edrculos, buscando la fricci\u00f3n final. Sus gemidos, que se hab\u00edan mezclado con los de \u00e9l, ahora se elevaron en un crescendo propio, hasta que un estremecimiento igual de violento que el m\u00edo la recorri\u00f3. Su cuerpo se tens\u00f3 y luego se derrumb\u00f3, completando el ciclo, siguiendo a Ricardo en el cl\u00edmax con una sincron\u00eda perfecta.<\/p>\n<p>Quedamos los tres quietos por un momento, solo el sonido de nuestra respiraci\u00f3n agitada llenando la habitaci\u00f3n. Ricardo se desplom\u00f3 a un lado, exhausto. Liliana y yo, separadas por unos cent\u00edmetros, nos miramos. En sus ojos no hab\u00eda triunfo, ni verg\u00fcenza. Solo un cansancio satisfecho y esa complicidad que ahora estaba sellada a fuego, o mejor dicho, a fuego y semen.<\/p>\n<p>Resulta que nada es perfecto. Y a pesar de la\u2026 impresionante dotaci\u00f3n de Ricardo, y del fuego con el que empez\u00f3 todo, la verdad es que al pobre gal\u00e1n solo le alcanz\u00f3 el vigor para una sola batalla. Fue intensa, s\u00ed, inolvidable, pero \u00fanica. Y, seamos sinceros, para un tr\u00edo \u2014e incluso para una pareja si uno es un poco exigente\u2014, eso no es algo precisamente ideal.<\/p>\n<p>As\u00ed que, despu\u00e9s de ese primer y furioso asalto, la noche termin\u00f3 ah\u00ed. No hubo reencuentro, ni segunda ronda, ni el despertar enredados entre las s\u00e1banas. Todo bien. No hab\u00eda decepci\u00f3n, solo la comprensi\u00f3n t\u00e1cita de que el espect\u00e1culo hab\u00eda concluido. Liliana y yo tuvimos nuestro momento, lo compartimos con un hombre, y hasta ah\u00ed.<\/p>\n<p>No hubo una segunda parte. Y, para serles completamente honesta, ninguna de las dos lo volvi\u00f3 a mencionar jam\u00e1s. No hizo falta. Se hab\u00eda vivido, se hab\u00eda disfrutado con una intensidad que satur\u00f3 los sentidos, y simplemente no hab\u00eda m\u00e1s que dar. El deseo se hab\u00eda consumido por completo en ese \u00fanico y feroz incendio.<\/p>\n<p>Pocos d\u00edas despu\u00e9s \u2014ni siquiera una semana\u2014, Liliana y Ricardo terminaron. Sent\u00ed la curiosidad, esa punzada de preguntarme si yo hab\u00eda sido, de alguna manera, el catalizador. As\u00ed que se lo pregunt\u00e9.<\/p>\n<p>Liliana, con su franqueza caracter\u00edstica, lo neg\u00f3 con un gesto de la mano, como espantando un mosquito.<\/p>\n<p>\u2014Para nada, Mary. T\u00fa no tuviste nada que ver \u2014dijo, y le cre\u00ed. Pero en mi interior, ya hab\u00eda formado mi propia teor\u00eda: Aunque bien dotado, el hombre era poca cosa para una mujer como Liliana. Demasiado exigente para lo que en realidad pod\u00eda ofrecer a largo plazo. Demasiado fuego fatuo. Y me qued\u00e9 con esa certeza.<\/p>\n<p>Con el tiempo, como suele pasar, Liliana y yo tambi\u00e9n nos distanciamos. Al igual que con Brenda, no fue por un pleito, un reproche o una herida. Fue la vida, simple y llanamente. Los caminos se bifurcaron. Las responsabilidades, las carreras, los nuevos amores\u2026 el mundo nos fue llevando por rumbos distintos.<\/p>\n<p>La vida sigue, y con ella, nuevas historias que contar. Gracias por acompa\u00f1arme en este recuerdo. Besos, MaryCarmen.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62884\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62884\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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