{"id":62964,"date":"2025-11-01T08:56:42","date_gmt":"2025-11-01T07:56:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=62964"},"modified":"2025-11-01T07:39:58","modified_gmt":"2025-11-01T06:39:58","slug":"la-bruja-2-la-noche-en-el-cerro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-bruja-2-la-noche-en-el-cerro\/","title":{"rendered":"La bruja (2): La noche en el cerro"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"62964\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">6<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Este relato est\u00e1 conectado con \u201c<a href=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-bruja\/\">La bruja<\/a>\u201d, que publiqu\u00e9 antes. No es indispensable leerlo primero.<\/p>\n<p>Los primeros brillos de la tarde se reflejaban sobre las piedras grises. La vegetaci\u00f3n seca y los cactus levantaban grandes sombras. Unas doscientas personas caminaban por los caminos terrosos que envolv\u00edan en espiral al cerro, desde las faldas hasta casi la cima, haci\u00e9ndolo parecer una especie de Babel.<\/p>\n<p>Los hombres llevaban camisa fresca y pantal\u00f3n de mezclilla; algunos tambi\u00e9n sombrero. Muchas de las mujeres llevaban vestidos largos de colores brillantes. Se juntaban en grupos de tres o cuatro amigas y bromeaban, se jalaban de los brazos o se sacaban fotograf\u00edas. Por su alegr\u00eda, parec\u00eda como si todas se hubieran extraviado camino a un bar.<\/p>\n<p>Casi al final de todo este grupo, Mart\u00edn caminaba embelesado. Al frente de \u00e9l, como a tres metros, iba Selene. La cara grande, circular y blanqu\u00edsima, volv\u00eda cada tanto a mirar a Mart\u00edn y le sonre\u00eda con unos labios claros, casi imperceptibles a esa distancia. El r\u00edmel acrecentaba un poco sus ojitos achinados. Su cabello negro se rizaba hacia adentro y, cuando giraba la cabeza, casi se pod\u00eda sentir c\u00f3mo las puntas le tocaban delicadamente el cuello.<\/p>\n<p>Aunque los separara tanto espacio, quien viera a Mart\u00edn y a Selene habr\u00eda advertido que iban juntos. Quiz\u00e1 hasta habr\u00eda pensado que se conoc\u00edan desde hace mucho. Pero no, eso \u00faltimo no era cierto. Se hab\u00edan conocido solo una semana antes. As\u00ed que perm\u00edtanme volver a empezar.<\/p>\n<p>Se terminaba el octubre de 2018 y Mart\u00edn ten\u00eda 35 a\u00f1os. Algunas arrugas se hab\u00edan formado en torno a sus hoyuelos, porque durante su vida hab\u00eda re\u00eddo mucho; las arrugas en su frente delataban que era burl\u00f3n y que sospechaba de muchas cosas. La barba de tres d\u00edas cubr\u00eda de negro buena parte de sus mejillas morenas. Usaba ropa caqui, muy gastada pero limpia; el pelo rizado, al hombro; los ojos, h\u00famedos como aceitunas negras.<\/p>\n<p>Mart\u00edn hab\u00eda llegado con su guitarra a un restaurante que invad\u00eda descaradamente la calle con mesas de cristal y macetas pesadas. Se hab\u00eda puesto junto a una pareja de gringos, a espaldas del marido y de frente a la mujer, y hab\u00eda empezado a tocar una tonada que dec\u00eda:<\/p>\n<p>Y hoy voy llegando a Veracruz, dichoso,<\/p>\n<p>donde la vida pasa lenta y suave,<\/p>\n<p>cortando a los turistas dulces cocos<\/p>\n<p>y oyendo conchas en que silban mares.<\/p>\n<p>Mientras cantaba, la gringa desconocida hund\u00eda en el caf\u00e9 una madalena y ve\u00eda a Mart\u00edn con ojos retadores. Mart\u00edn tocaba su guitarra amorosamente, mientras sonre\u00eda con cinismo. Al cantar, recordaba una versi\u00f3n que conoc\u00edan solamente sus compa\u00f1eros de juerga:<\/p>\n<p>Y hoy voy llegando a Veracruz, rijoso,<\/p>\n<p>donde el aire me pone duro el cobre,<\/p>\n<p>tocando a las turistas \u2014dulces cocos\u2014,<\/p>\n<p>libando conchas que gotean amores.<\/p>\n<p>El marido gringo se volte\u00f3 a Mart\u00edn. Tras sus lentes de color sepia, los ojos azules parec\u00edan no tener alma. El sombrero de copa ancha le cubr\u00eda una nariz ganchuda y requemada.<\/p>\n<p>\u2014Nada m\u00e1s toca usted y se mueve el viento, \u00bfverdad? \u2014le dijo el gringo en un espa\u00f1ol perfecto. \u2014Tendremos una fiesta, \u00bfno querr\u00eda usted venir a tocar?<\/p>\n<p>Era verdad que Mart\u00edn tocaba con mucho sentimiento. La primera de las muchachitas ricas a las que, en palabra de su padre, \u00e9l hab\u00eda \u201cdeshonrado\u201d, se qued\u00f3 tan triste con lo que fue su vida despu\u00e9s de Mart\u00edn que sol\u00eda decir: \u201ccuando \u00e9l tocaba la guitarra, las palomas de las plazas gorjeaban m\u00e1s bajito\u201d.<\/p>\n<p>Mart\u00edn estaba a punto de aceptar la invitaci\u00f3n, y la gringa ya estaba remojando otra vez su madalena, cuando Selene pas\u00f3 airosamente por el restaurante. Al sentir la brisa que Selene movi\u00f3 a su paso, Mart\u00edn record\u00f3 de golpe. Record\u00f3 a su maestra de 6\u00ba de primaria, que era absolutamente id\u00e9ntica a Selene: su cara redonda, su pelo corto, su sonrisa difuminada, su paso decidido y libre.<\/p>\n<p>Record\u00f3 el d\u00eda que lo hab\u00edan castigado toda la tarde por pelear a golpes con un compa\u00f1ero en el futbol. Record\u00f3 el calor bochornoso del verano, contra las ventanas de un sal\u00f3n rural de teja. Para cuando termin\u00f3 el castigo, ya no quedaba casi ning\u00fan adulto en la escuela. Era hora de que Mart\u00edn pensara su camino de media hora a pie, de vuelta a su casa. Si su padre se hab\u00eda enterado de la pelea, la verdad prefer\u00eda no llegar nunca. Algunas partes de su cuerpo a\u00fan recordaban la \u00faltima vez que su padre se hab\u00eda enterado de algo. Pero entonces sali\u00f3 la \u00faltima profesora, que en los recuerdos de Mart\u00edn ya no ten\u00eda ni nombre. No le mostr\u00f3 piedad: le sonri\u00f3 y se despidi\u00f3 de \u00e9l cerrando la palma de su mano tres veces.<\/p>\n<p>El aire qued\u00f3 lleno de ella y lleno de calma. Mart\u00edn ya hab\u00eda fantaseado locamente con esa maestra, pero ahora tuvo la certeza de que no iba a olvidarla. Fue a casa de don Claudio (que era su t\u00edo, pero el \u201cdon\u201d segu\u00eda siendo necesario) y le pidi\u00f3 que le ense\u00f1ara a tocar la guitarra.<\/p>\n<p>Sin responder nada al gringo, el Mart\u00edn de 35 a\u00f1os empez\u00f3 a tocar la melod\u00eda m\u00e1s triste que se le ocurri\u00f3: \u201cte fuiste cantando \/ y hoy vienes trayendo \/ la pena en el alma\u201d. Y entonces Selene se dio la media vuelta, vio a Mart\u00edn, le sonri\u00f3 y sigui\u00f3 su camino.<\/p>\n<p>Durante esa semana se encontraron muchas veces. Por lo gracioso de la coincidencia, empezaron a saludarse, a hablarse como si se fueran conociendo poquito a poco a fuerza de verse sin querer. Mart\u00edn supo que se llamaba Selene, que era diez a\u00f1os menor que \u00e9l, y que se la encontraba tanto porque caminaba de escuela en escuela, juntando las poquitas horas de muchos trabajos. En sus tiempos muertos, Selene empez\u00f3 a visitar las plazas en las que tocaba Mart\u00edn, mir\u00e1ndolo con la mejilla sostenida sobre el pu\u00f1o. El d\u00eda en que finalmente se besaron, Selene le hizo la invitaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVienes a la fiesta el martes? Quiero subir al cerro para que bendigan una cruz que me regal\u00f3 mi abuela.<\/p>\n<p>E inmediatamente, se persign\u00f3, lo que significaba que la tal abuela hab\u00eda muerto hace poco. Mart\u00edn la abraz\u00f3 y le confirm\u00f3 que ir\u00eda.<\/p>\n<p>Ahora, en el cerro, Mart\u00edn ve\u00eda c\u00f3mo Selene caminaba de espaldas, para poder verlo. La cruz de plata titilaba sobre sus pechos, ce\u00f1idos con cari\u00f1o por un su\u00e9ter ligero de color turquesa. El su\u00e9ter ten\u00eda un tejido a rayas, que se entrecruzaban con dise\u00f1os florales. Mart\u00edn quer\u00eda sentir ese tejido en sus manos. Selene llevaba unos pantalones negros y Mart\u00edn empez\u00f3 a pensar en lo que pasar\u00eda esa noche.<\/p>\n<p>En ese pueblo, las lluvias de noviembre hac\u00edan germinar la fresa. El d\u00eda 30 de octubre, la gente ese lugar sub\u00eda al cerro para pedirle a la Virgen \u201clluvias de noviembre\u201d. Tambi\u00e9n se acostumbraba bendecir objetos sagrados. Algunos ancianos llevaban peque\u00f1as estatuillas y en grupos de cuatro hombres fuertes se pod\u00edan llevar un altar completo. Pero la religi\u00f3n y la fiesta siempre est\u00e1n cerca: llegados a la Cueva, sancta sanctorum de esa fiesta, el rito se volv\u00eda cerrado y secreto. Y, mientras los fieles esperaban que las fuerzas del cielo bajaran a sus reliquias, mataban el tiempo con el baile y la borrachera.<\/p>\n<p>Por eso los hombres se hab\u00edan puesto sus camisas m\u00e1s frescas y la mujeres sus vestidos m\u00e1s lindos, buenos para los giros en el baile y suficientemente discretos para no ser imp\u00edos. En el clima de fiesta, Selene se ve\u00eda extra\u00f1a. Como maestra que era, hab\u00eda llegado hac\u00eda muy poco del pueblo de Lagunilla Blanca, donde estaba la Escuela Normal. No era raro, entonces, que no tuviera las vestimenta de las locales, ni fuera con un grupo de amigas. Pero igual parec\u00eda gustarle la fiesta. Mart\u00edn, al ver sus pantalones negros, pensaba que, ya entrada la noche, muchas chicas se entregaban en los primeros recovecos de la cueva o al abrigo de la maleza tupida. Pensaba en qu\u00e9 tan f\u00e1cil ser\u00eda bajarle esos pantalones cuando llegara el momento.<\/p>\n<p>Llegaron a la Cueva. Los oficiantes se encerraron con los objetos a santificar, entregando boletitos de cartulina para recogerlos. De alg\u00fan lado apareci\u00f3 una bocina enorme, conectada a qui\u00e9n sabe qu\u00e9 electricidad, y de la que salieron los primeros compases de alguna cumbia. Con c\u00ednico desenfado, las mujeres escogieron a los hombres que les gustaban para los primeros bailes, mientras los compa\u00f1eros no escogidos se pegaban a la piedra del cerro para alcoholizarse, esperando que alguna chica, harta, decidiera hacer un cambio de pareja.<\/p>\n<p>Mart\u00edn y Selene bailaban con cierta dificultad. \u00c9l, que se hab\u00eda negado a quitarse la guitarra de la espalda, se la pasaba golpeando las nalgas de otros bailarines. Selene lo encontraba muy gracioso, y se le abrazaba bailando cuando quer\u00eda evitar que tropezara. Entre las letras de las canciones, que invitaban a las mujeres a quitarse el vestido, y la cercan\u00eda de los pechos de Selene, Mart\u00edn tuvo una erecci\u00f3n. Como no pod\u00eda hacer mucho al respecto (no ten\u00eda c\u00f3mo alejarse de Selene ni con qu\u00e9 cubrirse), se limit\u00f3 a hacer un gesto de resignaci\u00f3n y a re\u00edrse de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>\u2014Me gusta que no la disimules \u2014le dijo Selene, compartiendo su risa. \u2014Me da confianza.<\/p>\n<p>Fue una alivio cuando los oficiantes salieron a repartir los objetos benditos. Selene de inmediato se puso su cruz al cuello y empez\u00f3 a alejarse de la fiesta, caminando cerro abajo. Se hab\u00edan ido los \u00faltimos rayos de la tarde. Mart\u00edn caminaba detr\u00e1s y Selene se volteaba a verlo cada tanto. La luz de la luna iluminaba su cara blanca entre el pelo negro y, en toda esa oscuridad, Selene parec\u00eda como una segunda luna.<\/p>\n<p>\u2014Se ve que a la Virgen le debe gustar mucho la cumbia \u2014se ri\u00f3 la chica.<\/p>\n<p>La belleza de Selene le despert\u00f3 a Mart\u00edn un momento del fervor religioso, popular y pasional, que \u00e9l hab\u00eda vivido de ni\u00f1o. Sac\u00f3 su guitarra de la funda y le improvis\u00f3 unas estrofas:<\/p>\n<p>\u2014Compa, que la cumbia<\/p>\n<p>suene entre las piedras,<\/p>\n<p>entre los vestidos<\/p>\n<p>y las camisetas.<\/p>\n<p>Compa, que las morras<\/p>\n<p>bailen en la Cueva, y<\/p>\n<p>llovera la Virgen<\/p>\n<p>sobre nuestras fresas.<\/p>\n<p>Selene lo bes\u00f3 tom\u00e1ndolo de la cara. Salieron del camino y se escondieron donde pudieron. Mart\u00edn consideraba eso una victoria: si Selene lo acompa\u00f1aba, era que tambi\u00e9n quer\u00eda acostarse con \u00e9l. Ahora necesitaban encontrar un lugar adecuado para eso.<\/p>\n<p>\u2014Supongo que es normal \u2014empez\u00f3 a decir Selene, mientras buscaban. \u2014La cumbia, los colores vivos, las chicas que vienen con la certeza de que voy van a recibir\u2026 bueno, lo que los hombres est\u00e1n queriendo darles\u2026 Despu\u00e9s de todo, es una fiesta de la lluvia, de la fertilidad. Y, aunque nos digamos que es para la Virgen\u2026 la verdad es otra cosa. Es para alguien que nos puede dar el agua y los frutos\u2026 alguien muy anterior a que llegara la Virgen.<\/p>\n<p>Mart\u00edn estaba muy esperanzado de que Selene mencionara el sexo, pero el resto del di\u00e1logo le parec\u00eda raro. Algo le dec\u00eda que las palabras de Selene eran un poquito m\u00e1s paganas de lo que se pod\u00eda esperar en una chica que hab\u00eda llevado su cruz a bendecir. Pero, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s daba todo eso?<\/p>\n<p>Llegaron finalmente a un claro iluminado y desierto. Mart\u00edn ech\u00f3 al suelo una colcha que hab\u00eda guardado en la funda de su guitarra. Al instante, Selene se recost\u00f3 y \u00e9l la sigui\u00f3. Le desaboton\u00f3 el pantal\u00f3n, se lo baj\u00f3 hasta las rodillas y ella misma termin\u00f3 de quit\u00e1rselo. Mart\u00edn acarici\u00f3 sus muslos pesados con las yemas de los dedos y le pas\u00f3 los labios por el cuello. Selene empez\u00f3 a vocalizar sofocadamente, como un perro que sintiera un peque\u00f1o dolor. Le abri\u00f3 el pantal\u00f3n a Mart\u00edn y se lo baj\u00f3 junto con la ropa interior.<\/p>\n<p>Selene apenas tuvo la oportunidad de confirmar que Mart\u00edn estaba erecto a m\u00e1s no poder cuando \u00e9ste se le puso de frente y la abri\u00f3 de piernas para masturbarla. Apenas \u00e9l sinti\u00f3 que ella estaba suficientemente h\u00fameda, le meti\u00f3 un dedo y empez\u00f3 a arremeterla. Por la sonrisa maliciosa que ten\u00eda, pod\u00eda saberse que Mart\u00edn sent\u00eda el ritmo de su masturbaci\u00f3n e intentaba pensar en que ya estaba penetrando a Selene. Ese ritmo que llevaba con la mano esperaba muy pronto llevarlo con su miembro.<\/p>\n<p>Mart\u00edn sab\u00eda que no estaba siendo amable y eso le causaba alguna culpa. Quiz\u00e1 Selene le reprochar\u00eda que hab\u00eda sido brusco\u2026 pero, en ese momento, quer\u00eda decirse a s\u00ed mismo que lo guiaba una fuerza incontenible. Era falso, claro, pero generalmente esa falsedad se les concede a los hombres. Si hab\u00eda oportunidad, ya se disculpar\u00eda; podr\u00eda ser m\u00e1s considerado la pr\u00f3xima vez. Si \u00e9sta era su \u00fanica oportunidad para coger con Selene, quer\u00eda disfrutarla a profundidad. Sac\u00f3 el dedo de Selene y, discretamente, lo oli\u00f3, antes de usar esa misma mano para tomar su miembro y dirigirlo a ella. Selene gem\u00eda y le sonre\u00eda.<\/p>\n<p>Mart\u00edn puso el pene en la entrada de su vagina, y lo pase\u00f3 un poco por el resto de la vulva. Dio dos golpecitos al cl\u00edtoris, y lo llev\u00f3 a la vagina de nuevo. Selene grit\u00f3 cuando empez\u00f3 a meterlo, y tuvo que llevarse la mano a la boca. Primero meti\u00f3 el glande y lo sac\u00f3. Vio la reacci\u00f3n de Selene, que le ped\u00eda con la cara volverlo a meter. As\u00ed lo hizo tres veces. Luego le meti\u00f3 el pene entero de golpe. Selene arque\u00f3 la espalda con fuerza, cerrando los ojos, mientras gritaba:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 bestia eres!<\/p>\n<p>\u00bfEra un insulto o un halago?<\/p>\n<p>Mart\u00edn se dio un momento para sentir a Selene. Sent\u00eda como su propio miembro se mov\u00eda involuntariamente y, con peque\u00f1os saltitos, rozaba el fondo. Antes de seguir, a\u00fan con el miembro completamente clavado en Selene, Mart\u00edn se dio un momento para tocarle el pecho sobre el su\u00e9ter. Por fin hab\u00eda conseguido tocar ese tejido de l\u00edneas entrelazadas. Ahora segu\u00eda lo de abajo. Le meti\u00f3 la mano bajo el su\u00e9ter y toc\u00f3 el pecho sobre el brasier. Luego, le meti\u00f3 la mano bajo el brasier Qu\u00e9 delicioso pecho.<\/p>\n<p>A\u00fan con el fr\u00edo, los pezones estaban distendidos y se adivinaban grandes. \u00bfSer\u00edan tan claros como los labios de Selene? Mart\u00edn se dijo a s\u00ed mismo que no pod\u00eda esperar para saberlo, penetr\u00f3 a Selene de golpe nuevamente y le pidi\u00f3 que se quitara el su\u00e9ter. As\u00ed lo hizo ella. Mart\u00edn mismo le jal\u00f3 el brasier hacia arriba y encontr\u00f3 sus pezones.<\/p>\n<p>Finalmente. La penetr\u00f3 con fuerza una tercera y una cuarta vez, y luego se entreg\u00f3 con toda su atenci\u00f3n a manosearla. Era el pecho m\u00e1s perfecto que hab\u00eda conocido, y reflejaba hermosamente la luna de esa noche dichosa. Apret\u00f3 los pechos, deline\u00f3 la aureola, bes\u00f3 y mordi\u00f3 los pezones. Cuando iba a penetrarla por quinta vez, la cara de Selene cambi\u00f3 y tom\u00f3 la misma malicia que ten\u00eda la de Mart\u00edn. Tom\u00f3 de golpe su miembro y no lo dej\u00f3 volver a penetrarla.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe gust\u00f3 \u201cmojar la brocha\u201d? \u2014le dijo.<\/p>\n<p>Algo intent\u00f3 contestar Mart\u00edn, pero Selene lo call\u00f3 unt\u00e1ndose el miembro de \u00e9l en la vulva, mientras con la otra mano se acariciaba delicadamente, ora los labios, ora el cl\u00edtoris.<\/p>\n<p>\u2014Tienes 35 a\u00f1os, Mart\u00edn Mart\u00ednez, y no sabes masturbar a una mujer apropiadamente \u2014le dijo, burlona.<\/p>\n<p>Cuando Mart\u00edn intent\u00f3 zafarse para penetrarla de nuevo, Selene lo quit\u00f3 definitivamente de su vulva y empez\u00f3 a masturbarlo con rudeza. Ella, con una fuerza inesperada, se negaba a soltarle el miembro; \u00e9l se negaba a aceptar la idea de que la penetraci\u00f3n hab\u00eda terminado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfYa no me vas a dejar gozarte? \u2014le dijo Mart\u00edn, intentando sonar seductor.<\/p>\n<p>Selene no contest\u00f3 en lo absoluto. Sigui\u00f3 masturb\u00e1ndolo con la misma brusquedad que \u00e9l hab\u00eda usado con ella. Mart\u00edn ya estaba demasiado excitado: hab\u00eda penetrado a Selene, que era su ideal de mujer hermosa, y el sexo a la intemperie le daba demasiado morbo. As\u00ed, hicieron falta tan solo treinta segundos de masturbaci\u00f3n y de forcejeo, para que Mart\u00edn estuviera a punto de eyacular.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1En mis pechos! \u2014dijo Selene, justo antes.<\/p>\n<p>A toda velocidad se puso debajo de Mart\u00edn y le puso los pechos alrededor del miembro. Al sentir el roce, Mart\u00edn expuls\u00f3 su blanco vigor en el pecho de Selene. El semen manch\u00f3 la cruz reci\u00e9n bendecida de su abuela, pero, cosa rara, a Selene pareci\u00f3 no importarle gran cosa. Solamente se quit\u00f3 el semen del pecho con tres dedos y lo arroj\u00f3 a la tierra:<\/p>\n<p>\u2014All\u00ed donde esta leche cae, brotan margaritas \u2014dijo Selene, sonriendo maliciosamente.<\/p>\n<p>El miembro de Mart\u00edn a\u00fan no hab\u00eda perdido completamente su firmeza. Estaba frustrado: sent\u00eda que Selene le hab\u00eda quitado algo. Selene lo vio provocadoramente, se moj\u00f3 la lengua con los labios y le dijo:<\/p>\n<p>\u2014Oh, no es para tanto. Mira, te propongo un trato. Si se te vuelve a parar, me puedes coger otra vez.<\/p>\n<p>Entonces Selene se puso en cuatro patas, bajando el pecho y la cara, elevando sus nalgas. Mart\u00edn sonri\u00f3 de oreja a oreja. \u00a1Qu\u00e9 ilusa! Esa habilidad natural era precisamente el as que siempre le quedaba bajo la manga. No dijo nada, pero volvi\u00f3 a masturbar a Selene, esta vez con m\u00e1s cuidado, y se agasaj\u00f3 manoseando sus nalgas. Mientras hac\u00eda todo esto, pas\u00f3 dos dedos por debajo del escroto y se dio un masaje en la base del pene. Este era su secreto para conseguir una segunda erecci\u00f3n. No siempre funcionaba, pero esa noche ten\u00eda que funcionar.<\/p>\n<p>Mart\u00edn le impuso su torso en la espalda a Selene, mont\u00e1ndola como un perro. Desde atr\u00e1s, le llev\u00f3 las manos a los pechos y se los acarici\u00f3 mientras le gru\u00f1\u00eda le halagos en el o\u00eddo.<\/p>\n<p>\u2014Estas tetas que tienes\u2026 tienen que ser lo mejor que hay en la vida.<\/p>\n<p>Selene sinti\u00f3 como una de las manos de Mart\u00edn dej\u00f3 sus pechos y supo lo que iba a pasar. Lo sinti\u00f3 penetrar una y otra vez. Mart\u00edn se aferraba sus pechos, cogi\u00e9ndola de forma animal, empuj\u00e1ndola al suelo. Selene gimi\u00f3 con todas sus fuerzas. Se llev\u00f3 la mano al cl\u00edtoris y se estimul\u00f3 hasta que tuvo un orgasmo.<\/p>\n<p>Mart\u00edn sinti\u00f3 como las paredes de Selene se cerraban a su alrededor. La estrechez de la vagina amenazaba con sacarlo a la fuerza, pero Mart\u00edn puso m\u00e1s vigor a sus embestidas, empecinado en seguirla penetrando.<\/p>\n<p>\u2014Eso, eso \u2014le dec\u00eda Selene con una voz ronca. \u2014S\u00edgueme cogiendo.<\/p>\n<p>Por un momento, Selene se alz\u00f3 del suelo y se irgui\u00f3. Todo su cuerpo reflejaba la luna, mientras sus pechos botaban por las arremetidas de Mart\u00edn. Pero Mart\u00edn era muy celoso de sus pechos, y entre los manoseos de \u00e9l, los pezones de Selene estaban cubiertos casi todo el tiempo.<\/p>\n<p>Selene volte\u00f3. As\u00ed como lo volte\u00f3 a verlo cuando se conocieron, as\u00ed como volteaba cuando iban subiendo el cerro\u2026 as\u00ed como hab\u00eda volteado su maestra para despedirse, justo as\u00ed Selene se volte\u00f3 a verlo. Mart\u00edn la bes\u00f3 mientras segu\u00eda manose\u00e1ndola. Luego puso delicadamente su mano en el cuello de ella y otra mano en su trasero; con estos puntos de apoyo, pod\u00eda penetrarla aunque estuviera erguida.<\/p>\n<p>Cansados de esta posici\u00f3n, Selene cay\u00f3 al piso. Mart\u00edn se acomod\u00f3 para darle tres estocadas profundas y Selene tuvo otro orgasmo. Pero Mart\u00edn no se detuvo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Qu\u00e9 fuerza tienes en las caderas, Mart\u00edn! \u00a1Qu\u00e9 joven te siento adentro m\u00edo! \u2014le dijo Selene, cuya voz estaba ya apagad\u00edsima: despu\u00e9s del segundo, el placer del orgasmo era m\u00e1s extendido, y el gozo se empezaban a confundir con el sopor.<\/p>\n<p>Pasaba la noche y de la fiesta de la Cueva ya no llegaba m\u00e1s que alg\u00fan eco perdido.<\/p>\n<p>Un momento antes de que Mart\u00edn tuviera un orgasmo, Selene lo empuj\u00f3, le puso una mano en el abdomen y evit\u00f3 que la siguiera penetrando. De nuevo, la fuerza de Selene hab\u00eda crecido misteriosamente. En el momento de confusi\u00f3n que Mart\u00edn tuvo, Selene us\u00f3 la mano que le quedaba libre para tomar el miembro de Mart\u00edn. Con la mano all\u00ed, Mart\u00edn no podr\u00eda meterle m\u00e1s que el glande.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Otra vez! \u00bfPor qu\u00e9? \u2014se quej\u00f3 Mart\u00edn.<\/p>\n<p>Pero no pudo discutir nada, porque, de pronto, sinti\u00f3 algo moverse en la vegetaci\u00f3n. Caminando con toda calma desde arriba del cerro, ven\u00eda la pareja de gringos para la que Mart\u00edn estaba tocando en el restaurante el d\u00eda que conoci\u00f3 a Selene.<\/p>\n<p>\u2014Veo que s\u00ed vino a nuestra fiesta, a tocar para nosotros \u2014le dijo el gringo.<\/p>\n<p>A su lado, la misma gringa del restaurante ve\u00eda encantada el sexo entre Mart\u00edn y Selene, y se mojaba los labios con la lengua. El gringo hab\u00eda tomado la guitarra de Mart\u00edn y tocaba una vieja polca.<\/p>\n<p>Mart\u00edn quer\u00eda seguir cogi\u00e9ndose a Selene, pero para eso sent\u00eda que necesitaba privacidad. As\u00ed que primero deb\u00eda mandar al diablo al gringo. Un par de amenazas o un golpe en la cara ser\u00edan m\u00e1s que suficiente. Esto, adem\u00e1s, le permitir\u00eda arrancarle la guitarra de sus gringas manos. Sin embargo, Mart\u00edn sent\u00eda que no pod\u00eda moverse y eso empezaba a ponerlo nervioso. Sent\u00eda la mirada del gringo recorriendo el hermosos cuerpo de Selene y, peor a\u00fan, su propio cuerpo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1V\u00e1yase al Diablo! \u2014le dijo Mart\u00edn al mir\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014V\u00e9ngase usted conmigo, pues \u2014le contest\u00f3 el gringo. \u2014O v\u00e9ngase en mi esposa, a la que se est\u00e1 cogiendo usted tan exquisitamente.<\/p>\n<p>Selene, que a\u00fan estaba en cuatro en frente de Mart\u00edn y a\u00fan sosten\u00eda su miembro con fuerza, le sonri\u00f3 maliciosamente, y le dijo \u00abs\u00ed\u00bb con la cabeza.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo que esposa? \u00a1Me va a dar explicaciones de eso \u00faltimo, y luego se va usted a la chingada! \u2014vocifer\u00f3 Mart\u00edn.<\/p>\n<p>\u2014A ver, Mart\u00edn Mart\u00ednez, calma. S\u00e9 que quieres seguir un rato con Selene. No te culpo: si por m\u00ed fuera, no saldr\u00eda de mi cama nunca. \u00bfTe gustar\u00eda cog\u00e9rtela toda la noche? \u00bfTe gustar\u00eda repetir esta noche, justo as\u00ed, una y otra y otra vez? Y Selene, claro, te gusta porque te recuerda a esa profesora de primaria. Se llamaba Er\u00e9ndira, por cierto. Muy buenos pechos, la Er\u00e9ndira. \u00bfNo te gustar\u00eda volver al pasado y hacer realidad tus fantas\u00edas con ella? Claro, pero a lo mejor tu padre se enterar\u00eda, \u00a1y la madriza que te caer\u00eda entonces!&#8230; \u00bfTe gustar\u00eda haber crecido sin ese borracho en tu vida?<\/p>\n<p>Entre todo este discurso, Mart\u00edn casi hab\u00eda perdido su erecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Uh-uh-uh-uh-uh \u2014dijo el gringo. \u2014Elige r\u00e1pido o se te va la fuerza.<\/p>\n<p>Mientras Selene a\u00fan le ten\u00eda agarrado el miembro, la gringa se puso detr\u00e1s de \u00e9l, se acuclill\u00f3 y empez\u00f3 a acariciarle los test\u00edculos. Pas\u00f3 un dedo por debajo del escroto y frot\u00f3 con delicadeza la base del pene. Tanto creci\u00f3, que por m\u00e1s agarrado que estuviera, en la misma posici\u00f3n, volvi\u00f3 a introducirse un poco en la vagina de Selene, que gimi\u00f3 un poquito.<\/p>\n<p>\u2014Si cuando Selene te suelte, le metes hasta el fondo esa linda verguita que tienes, voy a asumir que tenemos un acuerdo, \u00bfva? Yo me quedar\u00e9 aqu\u00ed, quietecito, mir\u00e1ndolos. Cuando termines, me puedes pedir lo que quieras.<\/p>\n<p>Selene, entonces solt\u00f3 a Mart\u00edn.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Chingue a su madre, pinche patas-de-chivo! Yo no hago tratos con el Chamuco \u2014vocifer\u00f3 Mart\u00edn.<\/p>\n<p>Se subi\u00f3 los pantalones y se alz\u00f3 inflando el pecho. Le dio un pu\u00f1etazo al gringo en la cara. \u00c9l no se defendi\u00f3. Le arranc\u00f3 la guitarra de las manos y sali\u00f3 corriendo, cerro abajo.<\/p>\n<p>Como quiz\u00e1 ya sepan, el final de Mart\u00edn no fue feliz. Mientras lo ve\u00eda irse, la gringa se acerc\u00f3 a Selene y la ayud\u00f3 a vestirse.<\/p>\n<p>\u2014Ay, mi Selene, mi Delia, mi Cintia de mi coraz\u00f3n \u2014le dijo la gringa, abraz\u00e1ndola sobre la manta que Mart\u00edn hab\u00eda dejado. \u2014No te achicolapes: ya ser\u00e1 el pr\u00f3ximo a\u00f1o. Ya ves: los hombres son como los peces, y no mueren precisamente por la boca.<\/p>\n<p>El gringo estaba triste por haber perdido la guitarra, pero se forz\u00f3 a sonre\u00edr. S\u00ed, ya ser\u00eda la pr\u00f3xima. Mientras los tres regresaban a la cueva, \u00e9l recordaba a Mart\u00edn e iba canturreando:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Compa, que las morras<\/p>\n<p>bailen en la Cueva, y<\/p>\n<p>llovera la Luna<\/p>\n<p>sobre nuestras fresas!<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62964\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62964\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Selene apenas tuvo la oportunidad de confirmar que Mart\u00edn estaba erecto a m\u00e1s no poder cuando \u00e9ste se le puso de frente y la abri\u00f3 de piernas para masturbarla. Apenas \u00e9l sinti\u00f3 que ella estaba suficientemente h\u00fameda, le meti\u00f3 un dedo y empez\u00f3 a arremeterla. Por la sonrisa maliciosa que ten\u00eda, pod\u00eda saberse que Mart\u00edn sent\u00eda el ritmo de su<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_62964\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"62964\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":28446,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-62964","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fantasias-eroticas"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":1650,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62964","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/28446"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62964"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62964\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":62966,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62964\/revisions\/62966"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62964"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62964"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62964"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}