{"id":63060,"date":"2025-11-07T00:01:31","date_gmt":"2025-11-06T23:01:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=63060"},"modified":"2025-11-06T17:54:36","modified_gmt":"2025-11-06T16:54:36","slug":"brillando-en-tacones-la-metamorfosis-de-esteban-1-y-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/brillando-en-tacones-la-metamorfosis-de-esteban-1-y-2\/","title":{"rendered":"Brillando en tacones: La metamorfosis de Esteban (1 y 2)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"63060\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cap\u00edtulo 1: Reflejo<\/p>\n<p>Era domingo. Esteban caminaba apurado, los zapatos golpeando el pavimento con el ritmo de la ansiedad. El lunes lo esperaba con una presentaci\u00f3n crucial, el tipo de reuni\u00f3n que podr\u00eda significar un ascenso o el principio del olvido. Y su corte de cabello, francamente, era un desastre. Busc\u00f3 su peluquer\u00eda de siempre: cerrada. La segunda: lo mismo. La tercera: un cartel dec\u00eda &#8220;Vacaciones hasta el 15&#8221;.<\/p>\n<p>Gir\u00f3 por una calle que normalmente evitaba, m\u00e1s bohemia, m\u00e1s\u2026 exc\u00e9ntrica. Y entonces la vio. Una vitrina de ne\u00f3n rosa p\u00e1lido, letras minimalistas, y un cartel:<\/p>\n<p>\u201cSuperficie\u201d<\/p>\n<p>\u201cBrilla. Obedece. Repite.\u201d<\/p>\n<p>Esteban titube\u00f3. Luego trag\u00f3 saliva. \u2014Es solo un corte de pelo \u2014se dijo. Y entr\u00f3.<\/p>\n<p>El lugar era distinto a todo lo que conoc\u00eda. Un olor qu\u00edmico-dulce flotaba en el aire: l\u00e1tex, silicona y un rastro de jazm\u00edn fr\u00edo. El interior era monocromo, con diferentes tonos de rosa iluminados por luces focales. No era vulgar: era teatral, como un escenario que esperaba a su protagonista.<\/p>\n<p>\u2014Si\u00e9ntate, Esteban \u2014dijo una voz baja, sucia, con una cadencia que ya empezaba a adormecerlo.<\/p>\n<p>Y apareci\u00f3 Miss Doll. Alta, espalda erguida, encorsetada hasta el extremo. Un rostro perfecto de maquillaje Bratz: delineado XXL y labios de un rojo vinilo. Pelo rubio platino con una chasquilla asim\u00e9trica. Vest\u00eda un catsuit de l\u00e1tex rosa chicle, tan ajustado que parec\u00eda pintado sobre una silueta imposible. Sus u\u00f1as stiletto, largas y afiladas como dagas, eran del mismo rosa brillante.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo sabe mi nombre? \u2014pregunt\u00f3 \u00e9l, con la voz tensa.<\/p>\n<p>\u2014Los nombres son irrelevantes. Tu superficie es lo que cuenta. Voy a trabajar en ella. Si\u00e9ntate.<\/p>\n<p>Se dej\u00f3 caer en la butaca. Miss Doll no hablaba de cortes. Hablaba de control, de correcci\u00f3n. \u2014Tu cuello\u2026 escondido por miedo. Tu mirada\u2026 perdida en el ruido. Vamos a imponer orden. \u00bfTe parece?<\/p>\n<p>Esteban no respondi\u00f3. Pero no pod\u00eda apartar la mirada de sus ojos. Las tijeras danzaban como si cortaran algo m\u00e1s que cabello.<\/p>\n<p>\u2014Listo \u2014susurr\u00f3 Miss Doll.<\/p>\n<p>Y lo gir\u00f3 bruscamente hacia el espejo. Esteban se vio y no se reconoci\u00f3 del todo. Era \u00e9l, s\u00ed, pero algo\u2026 algo flotaba. El rostro estaba despejado, fresco, suave. Las patillas marcaban los p\u00f3mulos. El cuello se alargaba. Hab\u00eda algo atractivo, inesperadamente atractivo. Por un segundo se sinti\u00f3 casi guapo.<\/p>\n<p>Y entonces, por primera vez, la escuch\u00f3: \u201cO-M-G babe&#8230; nos vemos sooo cute as\u00ed. \u00bfComo que nacimos para brillar, no crees?\u201d<\/p>\n<p>Parpade\u00f3. Se gir\u00f3. Miss Doll lo observaba con una sonrisa cruel. Pero no hab\u00eda hablado.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDijiste algo?<\/p>\n<p>\u2014Nada que no supieras ya, cari\u00f1o.<\/p>\n<p>Pag\u00f3. No recordaba haber dicho cu\u00e1nto costar\u00eda. El ticket dec\u00eda solo: &#8220;Corte con intenci\u00f3n&#8221;. Miss Doll lo acompa\u00f1\u00f3 a la puerta. Antes de salir, le susurr\u00f3 al o\u00eddo, su aliento c\u00e1lido y olor a poder: \u2014Todo lo que brille, te pertenece. M\u00edralo hasta que te mire de vuelta.<\/p>\n<p>Esteban rio inc\u00f3modo y sali\u00f3. Caminaba de vuelta a casa, el viento le mov\u00eda el nuevo corte. Se sent\u00eda&#8230; liviano.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 frente a una tienda cerrada, y all\u00ed, en una vitrina, estaban: un par de tacones transparentes, de v\u00e9rtigo, con plataforma transparente. Alt\u00edsimos. De apariencia imposible.<\/p>\n<p>Y la voz volvi\u00f3, suave, vibrante, ineludible: \u201cAyyy los amo imagina lo que se siente estar sobre ellos\u2026 tan arriba, tan vista\u2026 tan boba y brillante, jiji\u201d<\/p>\n<p>Esteban sinti\u00f3 un cosquilleo en la nuca. \u00bfPor qu\u00e9 le parec\u00eda tan excitante la idea? Sigui\u00f3 caminando m\u00e1s r\u00e1pido, el coraz\u00f3n latiendo sin motivo. En su edificio, se cruz\u00f3 con un adolescente que bajaba del ascensor. Le mir\u00f3 el corte, le mir\u00f3 los zapatos. Luego solt\u00f3 una sonrisa medio burlona y dijo: \u2014Te ves&#8230; diferente, se\u00f1or.<\/p>\n<p>Esteban no supo si fue un cumplido o una provocaci\u00f3n. La voz interna no dej\u00f3 dudas: \u201cObvio que nos vemos distinta. Mejor. Brillamos, cari\u00f1o. Que lo miren bien&#8230; porque vamos a cambiar todo.\u201d<\/p>\n<p>Ya en casa, abri\u00f3 su laptop. Quer\u00eda repasar su presentaci\u00f3n, pero algo lo llev\u00f3 a abrir otra pesta\u00f1a. Busc\u00f3 &#8220;tacones transparentes 9 pulgadas&#8221;. Luego &#8220;tacones bimbo&#8221;. Luego\u2026 simplemente observ\u00f3 im\u00e1genes por minutos. El cursor temblaba. Su otra mano estaba apoyada sobre su pecho, como si buscara latidos.<\/p>\n<p>\u201cShhh&#8230; imagina caminar as\u00ed. Zas zas zas&#8230; cada paso diciendo m\u00edrame. Cada cent\u00edmetro de ti gritando mu\u00f1eca.\u201d<\/p>\n<p>Se sinti\u00f3 absurdamente excitado. Culpable. Confuso. Encendido. Esa noche so\u00f1\u00f3. No era Esteban. Era otra. Cabello largu\u00edsimo, labios ultra brillantes, pesta\u00f1as como plumas. Estaba en una sala dorada, con hombres alrededor. Todos la miraban. Le ofrec\u00edan tragos. Le acariciaban el brazo. Ella re\u00eda. Jugaba. Se inclinaba. Y en sus pies\u2026 los tacones transparentes de nueve pulgadas. Como si siempre hubieran sido parte de ella. \u201cAyy papi&#8230; \u00bfte gusta mi vestido? Me hace ver tan boba y feliz\u201c<\/p>\n<p>Se despert\u00f3 agitado. Y su mano\u2026 otra vez, estaba sobre su pecho. Pero esta vez&#8230; le pareci\u00f3 m\u00e1s lleno. El lunes empezaba. Pero Esteban ya no era solo Esteban. Algo se hab\u00eda infiltrado. Una voz. Una imagen. Un deseo. Y lo m\u00e1s inquietante\u2026 le gustaba.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 2: Latencia<\/p>\n<p>La luz de la ma\u00f1ana entraba tamizada por las cortinas del departamento. Esteban despert\u00f3 con una extra\u00f1a sensaci\u00f3n en el pecho: no de angustia, sino de&#8230; presencia. Como si no estuviera solo en su propia mente, como si algo dentro de \u00e9l respirara con \u00e9l.<\/p>\n<p>Fue al ba\u00f1o, arrastrando los pies, a\u00fan medio dormido. El espejo le devolvi\u00f3 una imagen inquietante. No era dr\u00e1sticamente distinta, pero algo vibraba bajo la superficie. \u00bfSu piel? M\u00e1s suave. \u00bfSu pecho? \u00bfSiempre se hab\u00eda marcado as\u00ed al respirar?<\/p>\n<p>Entonces la escuch\u00f3 de nuevo, no como un eco, sino como una compa\u00f1era sentada a su lado, invisible, \u00edntima, insinuante: \u201cMmm&#8230; esos pelitos, babe&#8230; \u00bfno te dar\u00edan ganas de sentirte lisita? Toda, todita&#8230; como una mu\u00f1eca nueva, brillante y sin preocupaciones.\u201d<\/p>\n<p>Esteban trag\u00f3 saliva, neg\u00f3 con la cabeza y se ech\u00f3 agua fr\u00eda. Respir\u00f3 hondo. No pod\u00eda dejarse arrastrar por una fantas\u00eda. Ten\u00eda que vestirse. Ten\u00eda una reuni\u00f3n que pod\u00eda cambiar su carrera. Fue a su closet y tom\u00f3 su camisa blanca de siempre, el pantal\u00f3n de pinzas azul marino. Lo de siempre. Lo seguro. Pero el silencio no dur\u00f3 mucho: \u201c\u00bfOtra vez eso? Amor, pareces un contador sin alma&#8230; \u00bfY si probamos algo m\u00e1s pegadito? Un colorcito. Mmmm\u2026 \u00bfimaginas unos jeans apretados que digan &#8216;m\u00edrame&#8217; sin pedir permiso?\u201d<\/p>\n<p>Se visti\u00f3 igual, pero se sinti\u00f3 disfrazado. En el metro, el murmullo de la voz no se detuvo. Era un ronroneo constante, una cr\u00edtica juguetona. Primero fue una mujer con u\u00f1as largu\u00edsimas, nude con glitter en la punta. La voz interna suspir\u00f3: \u201c\u00a1U\u00f1as de diosa! \u00a1Imag\u00ednanos con esas, agarrando un vasito con hielo! Ay, se ver\u00edan divinas tocando teclas&#8230; o piel.\u201d<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, un hombre guapo, alto, con barba bien delineada, se le par\u00f3 cerca. Esteban sinti\u00f3 el pulso acelerarse. Y la voz susurr\u00f3: \u201cEse papi nos mira, \u00bflo sientes? Podr\u00edas pesta\u00f1earle lento. Solo una vez. No doler\u00eda. Te aseguro que le encantar\u00eda verte de rosado.\u201d<\/p>\n<p>Y al salir del vag\u00f3n, una pantalla mostraba una modelo con curvas imposibles, falda ultra corta, labios como cerezas y una sonrisa boba. \u201cPodr\u00edamos ser ella \u2014dijo la voz, arrastrando las s\u00edlabas como caramelo derretido\u2014. Si tan solo te dejaras llevar&#8230; solo un poquito m\u00e1s.\u201d<\/p>\n<p>Esteban lleg\u00f3 a la oficina alterado, descompuesto. Los saludos de los colegas eran murmullos lejanos. Entr\u00f3 a la sala de reuniones. Lo esperaban seis hombres. \u00c9l se sent\u00f3, abri\u00f3 el notebook y comenz\u00f3 a hablar. Pero la voz\u2026 \u201cImag\u00ednate de rodillas, cari\u00f1o&#8230; toda brillante, toda rendida, con esa boquita abierta esperando atenci\u00f3n. \u00bfNo crees que ser\u00edas taaan \u00fatil as\u00ed, toda entregadita, babe? Uff, esos hombres te mirar\u00edan y pensar\u00edan: &#8216;esa s\u00ed sabe lo que vale una sonrisa&#8230;\u201d<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Basta! \u2014pens\u00f3 con fuerza.<\/p>\n<p>Pero no hab\u00eda escapatoria. La voz lo rodeaba, le acariciaba el pensamiento, lo empujaba a imaginar, a desear, a traicionarse. \u201cM\u00edralos&#8230; con esas corbatas serias, con esos relojes grandes&#8230; \u00bfte imaginas bajando uno de esos cierres, solo para ver qu\u00e9 tan grande es su poder real?\u201d<\/p>\n<p>Esteban sudaba. Hablaba de cifras y cronogramas, pero su mente era una pasarela er\u00f3tica. Y en ella, desfilaba con falda l\u00e1piz, pesta\u00f1as XL, labios de cereza. Uno de los hombres, un ejecutivo joven de mand\u00edbula firme llamado Rodrigo, lo mir\u00f3 con atenci\u00f3n. Demasiada. Esteban lo conoc\u00eda de antes, hab\u00edan coincidido en reuniones menores, pero jam\u00e1s con esa intensidad en la mirada. La voz interna se aviv\u00f3 al instante, relami\u00e9ndose con lujuria: \u201cAy beb\u00e9\u2026 Rodrigo est\u00e1 trag\u00e1ndote con los ojos. Y t\u00fa aqu\u00ed, con ese trajecito aburrido. \u00bfNo quisieras que viera lo que hay debajo? Imag\u00ednate, una blusita rosada, sin sost\u00e9n\u2026 \u00a1zas! Lo tendr\u00eda babeando en un segundo. Mmmm\u2026\u201d<\/p>\n<p>\u201cEse s\u00ed que te vio, mu\u00f1eca&#8230; \u2014susurr\u00f3 la voz\u2014. Hazte la inocente. Baja los ojitos. Mu\u00e9rdete un labio. Dile con el cuerpo: &#8216;hazme tuya, rodri&#8217;.\u201d<\/p>\n<p>Y lo hizo. Sin pensarlo. Se mordi\u00f3 el labio, baj\u00f3 un segundo la mirada. Rodrigo entrecerr\u00f3 los ojos. \u00bfLo not\u00f3? \u00bfO fue imaginaci\u00f3n? \u201cS\u00ed, eso&#8230; as\u00ed se empieza, boba. As\u00ed se consigue todo.\u201d<\/p>\n<p>Esteban trastabill\u00f3 y cambi\u00f3 de tema bruscamente. Nadie dijo nada. Continuaron. Lo elogiaron. Pero \u00e9l ya no escuchaba elogios. Escuchaba gemidos futuros. La reuni\u00f3n termin\u00f3. Esteban sali\u00f3 jadeando, como si hubiese escapado de algo\u2026 o de alguien. La voz re\u00eda, complacida.<\/p>\n<p>Al llegar a casa, hab\u00eda una caja en la entrada. Su nombre, su direcci\u00f3n. No recordaba haber pedido nada. La abri\u00f3. Tacones. Alt\u00edsimos. Transparentes. De plataforma gruesa, estilizados, vertiginosos. Sinti\u00f3 un calor en la nuca. \u00bf\u00c9l los hab\u00eda comprado? Revis\u00f3 la bandeja del navegador. All\u00ed estaba: una compra, pasada a las 00:43, justo despu\u00e9s del sue\u00f1o. Con un cup\u00f3n de descuento. Y un mensaje personalizado: &#8220;Un regalo de Miss Doll. Brilla.&#8221;<\/p>\n<p>Casi lanza los tacones al basurero, pero sus dedos los tocaron. El pl\u00e1stico era fr\u00edo, sedoso. El tal\u00f3n alt\u00edsimo, imposible. El dise\u00f1o\u2026 tan femenino que dol\u00eda. La voz, suave como terciopelo: \u201cSolo pru\u00e9balos. No tienes que hacer nada m\u00e1s, \u00bfs\u00ed? P\u00f3ntelos y qu\u00e9date quietita&#8230; como una buena nena&#8230; imagina lo que dir\u00eda Rodri si te viera as\u00ed, babeando por ti mientras t\u00fa te arrodillas lentita frente a \u00e9l, con esos tacones preciosos y esa carita tan boba&#8230; mmmm, qu\u00e9 sue\u00f1o, \u00bfverdad?\u201d<\/p>\n<p>\u2014No. Yo no&#8230; \u2014pero su voz sonaba d\u00e9bil. No convenc\u00eda a nadie.<\/p>\n<p>Se sent\u00f3 en el sof\u00e1. Los coloc\u00f3 frente a s\u00ed. El sol los atravesaba, dibujando arco\u00edris en el parquet. \u201cSi los usas, dejo de hablar por un rato. Te lo prometo. Solo&#8230; d\u00e9jame sentir c\u00f3mo te ves con ellos.\u201d<\/p>\n<p>Esa promesa lo derrumb\u00f3. Era tan f\u00e1cil. Un gesto. Un juego. Se descalz\u00f3. Su pie entr\u00f3 en la primera curva del tac\u00f3n. El tal\u00f3n qued\u00f3 elevado, su pantorrilla tensa. Un segundo pie. Y entonces&#8230; el silencio. La voz se apag\u00f3. Todo pensamiento racional tambi\u00e9n. Solo qued\u00f3 la sensaci\u00f3n de altura, de v\u00e9rtigo dulce. El equilibrio lo obligaba a moverse con gracia. Sus caderas, sin querer, se mec\u00edan. La espalda se arqueaba.<\/p>\n<p>Camin\u00f3. Un paso. Otro. Tropez\u00f3 y cay\u00f3 sobre el sof\u00e1. Rio. Se puso de pie otra vez. Abri\u00f3 Spotify y puso m\u00fasica suave, sensual. Baj\u00f3 la luz. Y bail\u00f3. Lento. Torpe. Femenino. Se roz\u00f3 el pecho sin querer. Estaba m\u00e1s\u2026 \u00bfsensible? \u00bfm\u00e1s tenso? Se puso una bata de ba\u00f1o ligera, de tela suave, casi flotante. La dej\u00f3 caer de un hombro con descuido ensayado, dejando al descubierto una clav\u00edcula que parec\u00eda m\u00e1s definida. Camin\u00f3 hasta la ventana. Su reflejo, distorsionado por el vidrio nocturno, le devolv\u00eda una figura m\u00e1s curvada, m\u00e1s insinuante. Se gir\u00f3 lentamente, como si esperara una m\u00fasica que guiara sus movimientos.<\/p>\n<p>Y al verse desde ese \u00e1ngulo, se rio. No como Esteban. Sino como una bimbo. Alta, fr\u00e1gil y coqueta. Una risa dulce, tonta, deliciosamente vac\u00eda, que llen\u00f3 la habitaci\u00f3n de un nuevo perfume: el de la rendici\u00f3n.<\/p>\n<p>No pensaba. Solo sent\u00eda. Termin\u00f3 bailando sobre la alfombra, girando, con los brazos arriba. Se cay\u00f3 una vez m\u00e1s. El tac\u00f3n se dobl\u00f3. Lo enderez\u00f3. Se abraz\u00f3 las piernas y respir\u00f3 agitada. Y as\u00ed se qued\u00f3 dormido.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente despert\u00f3 sin haberse quitado los tacones. Los pies le dol\u00edan, pero no quer\u00eda quit\u00e1rselos. Se los acarici\u00f3. Su pecho, m\u00e1s firme. Su cintura, \u00bfm\u00e1s estrecha? El espejo del ba\u00f1o le devolvi\u00f3 otra imagen. Y la voz, otra vez viva: \u201cBabe&#8230; ahora s\u00ed estamos empezando a vernos como se debe.\u201d<\/p>\n<p>Esteban no respondi\u00f3. Se acarici\u00f3 el cuello. Se toc\u00f3 el tal\u00f3n elevado. Cerr\u00f3 los ojos y sonri\u00f3.<\/p>\n<p>P.D. Si el reflejo de Steffy te ha atrapado y sientes el eco de mi voz en tu mente, no dudes en comentar. Cada confesi\u00f3n recibida en La Vo\u00fbte es un hilo m\u00e1s que te ata a mi mundo. Cu\u00e9ntame qu\u00e9 parte de la transformaci\u00f3n despert\u00f3 tu deseo.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63060\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63060\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Camin\u00f3. Un paso. Otro. Tropez\u00f3 y cay\u00f3 sobre el sof\u00e1. Rio. Se puso de pie otra vez. Abri\u00f3 Spotify y puso m\u00fasica suave, sensual. Baj\u00f3 la luz. Y bail\u00f3. Lento. Torpe. Femenino. Se roz\u00f3 el pecho sin querer. Estaba m\u00e1s\u2026 \u00bfsensible? \u00bfm\u00e1s tenso? Se puso una bata de ba\u00f1o ligera, de tela suave, casi flotante. La dej\u00f3 caer de un<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63060\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63060\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32021,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":{"0":"post-63060","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-transexuales"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":1787,"today_views":3},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63060","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32021"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63060"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63060\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63061,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63060\/revisions\/63061"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63060"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63060"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63060"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}