{"id":63206,"date":"2025-11-17T00:06:59","date_gmt":"2025-11-16T23:06:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=63206"},"modified":"2025-11-16T17:31:13","modified_gmt":"2025-11-16T16:31:13","slug":"te-quiero-comer-la-polla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/te-quiero-comer-la-polla\/","title":{"rendered":"Te quiero comer la polla"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"63206\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">10<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Te quiero comer la polla.<\/p>\n<p>Humberto parpade\u00f3 varias veces y luego se ech\u00f3 a re\u00edr.<\/p>\n<p>Pero, mujer&#8230;<\/p>\n<p>Adela volvi\u00f3 a decir y de una forma extra\u00f1a se mordisque\u00f3 el labio inferior.<\/p>\n<p>Quiero comerte la polla.<\/p>\n<p>Pero, Adela&#8230;, ma\u00f1ana&#8230;<\/p>\n<p>Ella se encogi\u00f3 de hombros.<\/p>\n<p>Ahora. \u00bfT\u00fa no quieres? \u00bfSeguro qu\u00e9 no&#8230;? &#8220;Eso&#8221;, no importa, a\u00f1adi\u00f3 sin dejar de mirarle.<\/p>\n<p>Adela y Santiago, su hermano menor, se iban a casar al d\u00eda siguiente. Santiago hab\u00eda salido a resolver algunos asuntos, y \u00e9l y Adela estaban en el granero, distribuyendo las hortalizas en sus respectivas bandejas antes de salir al reparto diario.<\/p>\n<p>Humberto sinti\u00f3 el gusanillo agit\u00e1ndose en el vientre. Se le llen\u00f3 la boca de saliva lujuriosa. Con Adela siempre tuvo una relaci\u00f3n ambivalente. A menudo, cuando ella pasaba por detr\u00e1s de \u00e9l en el espacio reducido del almac\u00e9n sent\u00eda el cuerpo de ella apretado contra el suyo; notaba la blandura de sus senos, la cintura esf\u00e9rica, en su espalda y su trasero. La primera vez Humberto se sobresalt\u00f3 y se encogi\u00f3. Adela pidi\u00f3 perd\u00f3n y continu\u00f3 su labor; as\u00ed, sin m\u00e1s.<\/p>\n<p>En otra ocasi\u00f3n, pas\u00f3 por delante de \u00e9l empuj\u00e1ndole con sus tetas. Esa vez el pubis de ella se restreg\u00f3 sobre la parte delantera de su vaquero. Ella llevaba la parte superior del peto abierta y la camisa de cuadros desabotonada hasta la mitad. Claramente no llevaba sostenes y la piel n\u00edvea, la carne rotunda y m\u00f3vil como un par de flanes espl\u00e9ndidos qued\u00f3 ante sus ojos. Entonces fue \u00e9l quien se excus\u00f3, levantando los brazos y golpe\u00e1ndose, al retirarse hacia atr\u00e1s, con el borde de la mesa recubierta de caucho negro.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante tuvieron unas cuantas conversaciones de car\u00e1cter \u00edntimo. Semanas despu\u00e9s, ella brome\u00f3 con chistes obscenos que el r\u00edo divertido.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, una ma\u00f1ana de mayo, mientras Santiago hab\u00eda marchado con las entregas del hospital de Germ\u00e1n Cuesta, cerca de Ronda, Humberto estaba en el almac\u00e9n, terminando de llenar una caja de naranjas, una se le cay\u00f3 y rod\u00f3 por el suelo. Adela se agach\u00f3 y la recogi\u00f3. Hizo un gesto de lanz\u00e1rsela a las manos&#8230;, pero Adela burlona jug\u00f3 tres o cuatro veces a lanz\u00e1rsela, sin llegar a hacerlo. La primera risa del hermano de Santiago dej\u00f3 traslucir un enfurru\u00f1amiento contenido.<\/p>\n<p>Vamos, Adela, he de acabar con este pedido; p\u00e1samela. Adela prorrumpi\u00f3 en risas y ech\u00f3 a correr hacia afuera del almac\u00e9n. Humberto, presa del enfado, la sigui\u00f3. Adela dejaba escapar gritos hist\u00e9ricos y corri\u00f3 a refugiarse tras una maleza cercana, con el rostro enrojecido por el esfuerzo. All\u00ed la &#8220;caz\u00f3&#8221; Humberto.<\/p>\n<p>Ella escondi\u00f3 la naranja tras su espalda. Humberto la agarr\u00f3. El aliento acelerado de Adela inundaba sus fosas nasales. Los sonrosados labios estaban humedos; los ojos negros brillaban de excitaci\u00f3n. Humberto la apret\u00f3 entre sus brazos sin dejar de mirar los ojos negros fijos en \u00e9l. Sent\u00eda la respiraci\u00f3n agitada de ella.<\/p>\n<p>Sin poder evitarlo Humberto not\u00f3 que la excitaci\u00f3n le hab\u00eda provocado una erecci\u00f3n. All\u00ed, apretado contra el vientre de la novia de su hermano, se sent\u00eda confundido. \u00bfHabr\u00eda notado Adela la presi\u00f3n cil\u00edndrica contra su monte de Venus? Humberto solt\u00f3 su presa sobre la mujer y \u00e9sta tras un peque\u00f1o lapso le entreg\u00f3 la fruta&#8230;, para retirarla otra vez.<\/p>\n<p>Ahora Humberto se ech\u00f3 a re\u00edr y comenz\u00f3 a hacerle cosquillas en los costados. Ella se retorc\u00eda. Los grandes senos saltaban y se mov\u00edan de lado a lado, pegados a su pecho. La erecci\u00f3n creci\u00f3 incontenible. Humberto notaba un dolor en el sexo oprimido dentro del pantal\u00f3n.<\/p>\n<p>Adela entre gritos estent\u00f3reos le dej\u00f3 la naranja en la mano. \u00c9l la cogi\u00f3, se pein\u00f3 con los dedos el cabello, se separ\u00f3 de la mujer y descubri\u00f3 la mirada de Adela puesta en su entrepierna. La verga de Humberto se dibujaba claramente en la bragueta, aprisionado su miembro contra el vaquero. Pasados unos largos segundos regresaron al almac\u00e9n sin pronunciar una sola palabra.<\/p>\n<p>Y ahora&#8230;, aquello.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo entender una impositiva declaraci\u00f3n como aqu\u00e9lla, el d\u00eda anterior a la ceremonia de casamiento? Pero \u00e9l se debat\u00eda en vano.<\/p>\n<p>Vamos, Humberto, le dijo Adela con ojos burlones: adm\u00edtelo: te mueres de ganas. Te voy a hacer una mamada que nunca olvidar\u00e1s.<\/p>\n<p>Humberto fue a cerrar la puerta del granero. Cuando se volvi\u00f3, Adela que llevaba el peto vaquero como siempre, con los tirantes ca\u00eddos alrededor de la cintura, se hab\u00eda quitado la camisa a cuadros y sus pechos desnudos sin sujetador mostraban los pezones enormes en el centro de las ar\u00e9olas rosadas y de gruesos puntos. Se acerc\u00f3 a \u00e9l y se besaron con intensidad. Eran unos besos furiosos y ardientes. Adela introduc\u00eda la lengua en la boca de \u00e9l; Humberto enroscaba su lengua en la de ella: ambos se succionaban mutuamente y sus labios recog\u00edan la saliva caliente.<\/p>\n<p>Humberto tom\u00f3 los pechos de la novia de su hermano y las apret\u00f3, recorri\u00f3 las sobresalientes ar\u00e9olas y retorci\u00f3 entre sus dedos los pezones encendidos de deseo, erectos, duros.<\/p>\n<p>Mientras \u00e9l mordisqueaba su lengua suavemente, Adela se baj\u00f3 el pantal\u00f3n hasta los tobillos, y el peto se arrebuj\u00f3 a sus pies; despu\u00e9s se despoj\u00f3 de toda la ropa, incluida la braga color azul claro. Se acarici\u00f3 la entrada peluda del co\u00f1o y entreabri\u00f3 sus labios verticales: se impregn\u00f3 los dedos del fluido tibio que cubr\u00eda la rajita hambrienta; se acarici\u00f3 tambi\u00e9n el cl\u00edtoris; inmediatamente se arrodill\u00f3 frente a Humberto y abri\u00f3 la bragueta del vaquero.<\/p>\n<p>Aquella polla, liberada de la c\u00e1rcel de tela sali\u00f3 disparada al exterior: gruesa y larga, tan dura como una rama y una capa de flujo cubr\u00eda todo el glande. Pero Adela se hab\u00eda puesto tan caliente al ver la tranca enhiesta y brillante de Humberto y ten\u00eda otras intenciones antes de cumplir sus palabras.<\/p>\n<p>Antes de comerle la polla, restreg\u00f3 todo el miembro, hizo que \u00e9l se tumbara sobre el suelo de madera de pino del granero y le hizo quitarse la ropa.<\/p>\n<p>Adela le acarici\u00f3 y le bes\u00f3 los huevos, jugando con cada uno de los almendrados test\u00edculos, y despu\u00e9s se puso sobre Humberto y comenz\u00f3 a follarlo. La polla se meti\u00f3 hasta lo m\u00e1s profundo de su vagina, y ella la recibi\u00f3 con un gemido agudo. La dureza del miembro le produjo un placer intenso e inmediato. Humberto bes\u00f3 las tetas y mordisque\u00f3 los pezones que se le ofrec\u00edan, a la vez que Adela comenz\u00f3 a galopar sobre el vientre de Humberto vigorosamente<\/p>\n<p>La verga entraba y sal\u00eda. Humberto jadeaba, su cuerpo se cubri\u00f3 de sudor. Adela tambi\u00e9n transpiraba y su cara de ti\u00f1\u00f3 de bermell\u00f3n, mientras dejaba que la polla del hermano peque\u00f1o de su prometido, jodera su ardiente co\u00f1o.<\/p>\n<p>Humberto la agarraba de las caderas y embest\u00eda el agujero sedoso y caliente cada vez con m\u00e1s fuerza. Adela gem\u00eda incesantemente. Chorros de flujo bajaban desde su \u00fatero hasta salir por la boca del co\u00f1o, taponada por el falo de Humberto.<\/p>\n<p>Adela cerr\u00f3 los ojos al llegar al cl\u00edmax, se aferr\u00f3 a los hombros del hombre y se corri\u00f3 entre sonidos roncos de su garganta. Humberto intent\u00f3 seguir foll\u00e1ndola, pero ella se lo impidi\u00f3: le agarr\u00f3 la polla desde donde terminaba el escrito y la apret\u00f3.<\/p>\n<p>Quiero comerte la polla, record\u00f3 articulando la frase en un susurro. Desmont\u00f3 de Humberto y se coloc\u00f3 acodada frente a \u00e9l, frot\u00f3 todo el m\u00e1stil empapado de sus propios jugos antes de introducir la polla dura y tiesa entre sus labios, comenzando la mamada prometida.<\/p>\n<p>Adela sabore\u00f3 la polla cubierta de su flujo vaginal. La apretaba ente su paladar y su lengua llena de saliva; lam\u00eda el capullo, haciendo que Humberto dejase escapar gemidos y jadeos; recorr\u00eda toda la carne dura y caliente dentro de su boca, aunque no le cab\u00eda toda. Comenz\u00f3 a chupar girando la verga dentro de su cavidad bucal, a un lado y a otro, la introduc\u00eda hasta lo m\u00e1s profundo. Su saliva le llenaba la boca y escurr\u00eda entre las comisuras de los labios, resbalando por sus dedos apretados en la polla y goteando hacia los huevos del hermano de Santiago.<\/p>\n<p>Humberto, por su parte observaba la felaci\u00f3n. Los carrillos que se hinchaban y deshinchaban, con su polla recibiendo la mejor mamada de su vida. Sent\u00eda la locura del placer como jam\u00e1s la hab\u00eda sentido.<\/p>\n<p>Inopinadamente, un latigazo le subi\u00f3 desde las pelotas hasta el glande y se verti\u00f3 con gemidos sin freno en la boca de la prometida de su hermano. Espasm\u00f3dicamente se corr\u00eda dentro de aquella boca suave. La leche manaba sin cesar, con descargas espesas y ardientes. Humberto crey\u00f3 enloquecer de placer.<\/p>\n<p>Adela recib\u00eda los chorros de esperma que llenaban su boca y tragaba la leche sin dejar de acariciar el glande y todo el miembro. Inmediatamente la sac\u00f3 de la boca y la condujo hacia sus tetas, donde Humberto termin\u00f3 por vaciar el semen que restaba. Los goterones de leche de Humberto a\u00fan cubrieron los dos pezones erectos de la mujer. Adela recubri\u00f3 ambas tetas con el l\u00edquido blanquecino.<\/p>\n<p>Ahora, quiero que me los chupes, pidi\u00f3.<\/p>\n<p>Humberto obedeci\u00f3. Sus labios apresaron los pezones erectos y duros, y chup\u00f3 los regordetes pezones cubiertos de su propio semen, cuyas \u00faltimas gotas salieron de la punta del pene bajo la nueva excitaci\u00f3n desconocida para \u00e9l.<\/p>\n<p>Pero Adela no estaba todav\u00eda satisfecha del todo. Hab\u00eda deseado a Humberto desde el primer d\u00eda. So\u00f1aba con \u00e9l. En sue\u00f1os le hac\u00eda el amor y en su imaginaci\u00f3n hab\u00edan jodido en todas las posiciones del Kama Sutra. Ahora pod\u00eda llevar su \u00faltima fantas\u00eda hasta el final y quer\u00eda cumplirla.<\/p>\n<p>Coge un calabac\u00edn, pidi\u00f3.<\/p>\n<p>Humberto, con la polla ya normalizada en tama\u00f1o, obedeci\u00f3 intrigado.<\/p>\n<p>Y una zanahoria, a\u00f1adi\u00f3 Adela.<\/p>\n<p>\u00c9l se rio y la mir\u00f3 con cierta inquietud.<\/p>\n<p>Son para m\u00ed, tonto. No me interesa tu culo&#8230;, sino el m\u00edo. Te vas a volver a poner cachondo, le advirti\u00f3. Ponlos bajo el grifo y ven. \u00c9l hizo lo que le ordenaba Adela.<\/p>\n<p>Cuando estuvo a su lado, ella se dio la vuelta coloc\u00e1ndose a cuatro patas y le ofreci\u00f3 el culo y el chocho con los muslos abiertos.<\/p>\n<p>M\u00e9teme el calabac\u00edn por el co\u00f1o, cari\u00f1o; y la zanahoria es para el ojo del culo. C\u00fabrelos de aceite: quiero que me folles por los dos sitios. \u00a1Vamos!<\/p>\n<p>Humberto impregn\u00f3 el calabac\u00edn y la zanahoria con el espeso l\u00edquido dorado. Abri\u00f3 la raja y meti\u00f3 el calabac\u00edn. Adela gimi\u00f3: As\u00ed, hasta dentro, coraz\u00f3n. Luego acerc\u00f3 la punta de la zanahoria al cerrado ojete de la novia de su hermano. Acarici\u00f3 aquella entradita radial y cerrada. Vamos, m\u00e9tela, con cuidado, pero f\u00f3llame el culo: t\u00fa ser\u00e1s el primero.<\/p>\n<p>Humberto sinti\u00f3 c\u00f3mo su polla se reanimaba y se le levantaba lentamente. Apret\u00f3 la hortaliza y con un movimiento circular la zanahoria abri\u00f3 las paredes del ojete y se insert\u00f3 en el culo. Adela jade\u00f3 y dej\u00f3 escapar sonidos de satisfacci\u00f3n al ser penetrada. Quiero que me jodas a la vez, pidi\u00f3.<\/p>\n<p>Humberto meti\u00f3 hasta dentro la zanahoria y con ambas manos comenz\u00f3 a follar los dos agujeros al mismo tiempo. El calabac\u00edn dejaba escapar un sonido l\u00edquido procedente del co\u00f1o chorreante de flujos. El otro agujero tambi\u00e9n se hab\u00eda distendido y la zanahoria se hund\u00eda y sal\u00eda con facilidad. Adela gem\u00eda una y otra vez.<\/p>\n<p>La polla de Humberto hab\u00eda vuelto a su m\u00e1xima erecci\u00f3n, solt\u00f3 un momento la zanahoria, aprisionada dentro del ojo del culo de la mujer y dej\u00f3 ir su propia fantas\u00eda: se paje\u00f3 el miembro hasta que se vino y dej\u00f3 que la poca leche que a\u00fan conten\u00edan sus cojones, se vaciara sobre el ojete que ten\u00eda la hortaliza, y as\u00ed la introdujo con su esperma en el culo de la novia de su hermano.<\/p>\n<p>Ella se percat\u00f3 del hecho y emiti\u00f3 un ronroneo anticipatorio del nuevo orgasmo. Cogi\u00f3 con sus propias manos el calabac\u00edn y la zanahoria. R\u00edtmicamente iba hundi\u00e9ndolos y sac\u00e1ndolos fren\u00e9ticamente, hasta que le dibrevino un fuerte orgasmo y se corri\u00f3 con varios movimientos de caderas, tras los cuales qued\u00f3 extenuada y se dej\u00f3 caer sobre el suelo de madera.<\/p>\n<p>A su lado, Humberto dej\u00f3 que la verga, ya fl\u00e1cida se quedara como una blanda oruga de gran tama\u00f1o sobre su propio vientre.<\/p>\n<p>Tenemos que vestirnos; Santiago no tardar\u00e1, dijo ella. Humberto asinti\u00f3 mientras pensaba en la noche de bodas de su hermano con Adela y alej\u00f3 de su mente im\u00e1genes sexuales entre ellos y la punzada de unos celos que hasta ese d\u00eda le eran desconocidos.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63206\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63206\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>La polla de Humberto hab\u00eda vuelto a su m\u00e1xima erecci\u00f3n, solt\u00f3 un momento la zanahoria, aprisionada dentro del ojo del culo de la mujer y dej\u00f3 ir su propia fantas\u00eda: se paje\u00f3 el miembro hasta que se vino y dej\u00f3 que la poca leche que a\u00fan conten\u00edan sus cojones, se vaciara sobre el ojete que ten\u00eda la hortaliza, y as\u00ed<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63206\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63206\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":30942,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":{"0":"post-63206","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-hetero"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":4638,"today_views":4},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63206","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/30942"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63206"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63206\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63207,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63206\/revisions\/63207"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63206"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63206"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63206"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}