{"id":63244,"date":"2025-11-19T00:03:36","date_gmt":"2025-11-18T23:03:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=63244"},"modified":"2025-11-18T20:29:12","modified_gmt":"2025-11-18T19:29:12","slug":"mi-viaje-de-cumpleanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-viaje-de-cumpleanos\/","title":{"rendered":"Mi viaje de cumplea\u00f1os"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"63244\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">22<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Cuando me apareci\u00f3 la notificaci\u00f3n en el celular, casi ni registr\u00e9 el nombre. Ven\u00eda caminando del trabajo, cansada, pensando en cualquier cosa menos en \u00e9l. Pero ah\u00ed estaba:<\/p>\n<p>\u201cHola perdida.\u201d<\/p>\n<p>Era Guido. Me qued\u00e9 quieta en la vereda, sintiendo un peque\u00f1o latigazo en el pecho. Hac\u00eda a\u00f1os que no habl\u00e1bamos. A\u00f1os. Y aun as\u00ed, ese saludo\u2026 ten\u00eda exactamente el mismo tono que usaba cuando yo era adolescente y \u00e9l ven\u00eda a visitar a mis primos. Esa mezcla entre burla suave y algo que nunca supe descifrar.<\/p>\n<p>Le respond\u00ed algo corto, casi autom\u00e1tico. Y \u00e9l tard\u00f3. Tard\u00f3 lo suficiente como para hacerme sentir rid\u00edcula por haberme puesto nerviosa.<\/p>\n<p>Hasta que mand\u00f3 otro mensaje:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfAs\u00ed que 28, che? Est\u00e1s irreconocible\u2026 para bien.\u201d<\/p>\n<p>Ah\u00ed s\u00ed sent\u00ed el golpe. No era un cumplido com\u00fan. Ven\u00eda con algo debajo, una intenci\u00f3n, una picard\u00eda que no dec\u00eda pero dejaba flotando.<\/p>\n<p>Y yo\u2026 yo me hice la que no pasaba nada. Una carita, un \u201cjajaja nada que ver\u201d. Pero por dentro ya estaba caliente. Y confundida. Y completamente fuera de eje.<\/p>\n<p>Los mensajes siguientes fueron un juego que \u00e9l manej\u00f3 sin apuro. Me hablaba por momentos y desaparec\u00eda por otros, como si supiera exactamente cu\u00e1ndo dejarme pensando. Como si supiera \u2014maldita sea\u2014 que yo escuchaba sus audios m\u00e1s de una vez. Ten\u00eda la voz grave, pausada, con ese acento suyo que nunca me hab\u00eda dejado del todo indiferente.<\/p>\n<p>Y cuando me cargaba, cuando me dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u201cAntes eras tranquila, eh\u2026 ahora te veo distinta\u201d, yo sent\u00eda el est\u00f3mago apretarse y me mord\u00eda el labio sin darme cuenta.<\/p>\n<p>Nunca dec\u00eda demasiado. Nunca revelaba lo que estaba pensando. Pero en los silencios, en la forma en que dejaba caer una frase y se quedaba callado\u2026 hab\u00eda una intenci\u00f3n que me recorr\u00eda la columna.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s lleg\u00f3 el mensaje que me cambi\u00f3 todo:<\/p>\n<p>\u201cHace a\u00f1os que no hablamos as\u00ed\u2026 estar\u00eda bueno verte. Si ten\u00e9s ganas, venite. As\u00ed celebramos tu cumplea\u00f1os.\u201d<\/p>\n<p>Lo le\u00ed tres veces. Sent\u00ed el coraz\u00f3n en la garganta. No pens\u00e9. Ni un segundo. Le puse:<\/p>\n<p>\u201cBueno\u2026 dale.\u201d<\/p>\n<p>Y apenas lo mand\u00e9, apoy\u00e9 el celular en la mesa y me qued\u00e9 mirando al vac\u00edo, pregunt\u00e1ndome qu\u00e9 carajo estaba haciendo.<\/p>\n<p>El s\u00e1bado emprend\u00ed viaje. El colectivo estaba casi vac\u00edo. Me sent\u00e9 en la ventana como si fuera una adolescente escap\u00e1ndose a una aventura prohibida.<\/p>\n<p>No pod\u00eda parar. No pod\u00eda frenar mi cabeza.<\/p>\n<p>Me tocaba el collar que me regal\u00f3 mi mam\u00e1 hace varios a\u00f1os, jugaba con mis aros, me acomodaba el pelo, y miraba mis manos como si tuvieran la respuesta a algo.<\/p>\n<p>Cada tanto me llegaba alg\u00fan audio suyo.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfYa saliste?\u201d<\/p>\n<p>La voz baja, ese tono que parec\u00eda decir m\u00e1s de lo que dec\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cViaj\u00e1 tranqui, negra.\u201d<\/p>\n<p>Ah\u00ed, cuando me dec\u00eda \u201cnegra\u201d, yo sent\u00eda algo moverse adentro m\u00edo. No era un simple apodo. No con ese tono. No viniendo de \u00e9l.<\/p>\n<p>Me imaginaba su sonrisa, la forma en que me hab\u00eda dicho que estaba irreconocible, y sin querer \u2014o queriendo\u2014 me preguntaba c\u00f3mo me iba a mirar cuando me viera llegar.<\/p>\n<p>La mezcla era insoportable: nervios, la panza revuelta, y esa sensaci\u00f3n caliente que me sub\u00eda por el pecho cada vez que recordaba su voz.<\/p>\n<p>Cuando baj\u00e9 en la terminal de su ciudad, el aire me choc\u00f3 en la cara como si me despertara de golpe. Le escrib\u00ed cuando ya hab\u00eda llegado al hostal.<\/p>\n<p>Y \u00e9l&#8230; desapareci\u00f3. Diez minutos. Quince. Treinta. Una hora. Yo no sab\u00eda si putearlo, preocuparme o re\u00edrme de m\u00ed misma.<\/p>\n<p>Me tir\u00e9 en la cama, mirando el techo, convencida de que hab\u00eda sido una idiota.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 boluda sos, de verdad \u2014me dije en voz baja.<\/p>\n<p>Cada veinte segundos miraba la pantalla, como si esperara un milagro, como si necesitara que \u00e9l me salvara de esa mezcla de deseo y verg\u00fcenza.<\/p>\n<p>Cuando finalmente vibr\u00f3 el celular, el alivio fue tan grande que casi me mare\u00e9.<\/p>\n<p>\u201cLlegu\u00e9 hace un rato. 23 en el bar de siempre.<\/p>\n<p>No llegues tarde, negrita.\u201d<\/p>\n<p>No ped\u00ed explicaciones. No se las quer\u00eda pedir. Su manera de manejar el tiempo \u2014y de manejarme a m\u00ed\u2014 ya empezaba a tener un peso que me hac\u00eda temblar.<\/p>\n<p>Me duch\u00e9 lento, como si cada gota de agua fuera parte de un ritual. Me puse la tanga y el corpi\u00f1o blanco, la musculosa escotada, el pantal\u00f3n floreado, las sandalias negras, los aros de perla, y el collar.<\/p>\n<p>Me perfum\u00e9 con ese aroma floral, de verano, el que siempre me hac\u00eda sentir un poquito m\u00e1s segura.<\/p>\n<p>Me pint\u00e9 los labios muy despacio, siguiendo la l\u00ednea exacta, sin apuro. No s\u00e9 cu\u00e1nto tard\u00e9. Ni me importaba. Solo pensaba en \u00e9l.<\/p>\n<p>En c\u00f3mo iba a ser verlo de nuevo. En si me iba a mirar como lo imaginaba. En si iba a ver en mis ojos todo lo que yo ven\u00eda escondiendo desde que ten\u00eda diecis\u00e9is.<\/p>\n<p>En un momento me detuve frente al espejo. Me qued\u00e9 observ\u00e1ndome y respir\u00e9 hondo.<\/p>\n<p>\u2014Listo \u2014susurr\u00e9.<\/p>\n<p>Pero no estaba lista. No del todo.<\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 al bar, las luces bajas hac\u00edan que todo se viera m\u00e1s lento, m\u00e1s \u00edntimo, m\u00e1s el\u00e9ctrico.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed estaba \u00e9l, sentado. Codo apoyado, espalda contra el respaldo, ocupando espacio sin esfuerzo. Con esa chomba negra que le marcaba los brazos tatuados y con esa sombra de barba que lo hac\u00eda ver todav\u00eda m\u00e1s hombre de lo que recordaba.<\/p>\n<p>Lo vi antes de que \u00e9l me viera. O eso cre\u00ed.<\/p>\n<p>Cuando levant\u00f3 la vista y nuestros ojos se encontraron, not\u00e9 una chispa\u2026 como si reci\u00e9n ahora entendiera que yo hab\u00eda crecido, que no era la chica que conoci\u00f3 a trav\u00e9s de mis primos.<\/p>\n<p>Camin\u00e9 hacia \u00e9l despacio, consciente de mis sandalias, del sonido suave de mis pasos, de su mirada sigui\u00e9ndome como si me estuviera probando.<\/p>\n<p>\u2014Hola \u2014dije, intentando sonar casual.<\/p>\n<p>\u2014Negrita\u2026 \u2014su voz baja, ronca, arrastrada, me golpe\u00f3 en el pecho\u2014 pens\u00e9 que ya no ibas a venir.<\/p>\n<p>No dijo m\u00e1s, pero no hizo falta. Ya estaba todo dicho en c\u00f3mo me miraba.<\/p>\n<p>Me acerqu\u00e9 a su lado y \u00e9l me rode\u00f3 la cintura con una mano, apenas, como si fuera natural, como si siempre hubiese estado permitido.<\/p>\n<p>Sent\u00ed el roce c\u00e1lido de sus dedos en mi espalda baja, firme, y el cuerpo me respondi\u00f3 antes de que pudiera pensarlo. Tragu\u00e9 saliva, jugu\u00e9 con un mech\u00f3n de pelo para disimular, y \u00e9l sonri\u00f3 apenas, como si lo hubiera notado.<\/p>\n<p>Hablamos un rato. De mis primos, de la vida, de los a\u00f1os. Pero en realidad ninguno estaba escuchando del todo. Cada vez que \u00e9l se inclinaba para decirme algo cerca del o\u00eddo por el ruido del bar, sent\u00eda su respiraci\u00f3n chocarme contra el cuello.<\/p>\n<p>\u00c9l se acerc\u00f3 para hablarme algo sobre no s\u00e9 qu\u00e9 banda que sonaba de fondo, y sus labios rozaron mi aro de perla. No fue un beso. Fue un accidente\u2026 o eso parec\u00eda. Pero fue suficiente para que el coraz\u00f3n se me escapara del ritmo.<\/p>\n<p>El aire se volvi\u00f3 espeso. Yo mord\u00ed mi labio sin querer. \u00c9l lo vio. Y ah\u00ed supe que la noche ya estaba marcada.<\/p>\n<p>A lo largo de la charla \u00e9l me tocaba como si fuera inevitable: la mano en el brazo, en la cintura, en la curva de la espalda. Cada gesto suyo era m\u00e1s firme que el anterior, m\u00e1s seguro, m\u00e1s due\u00f1o del espacio entre nosotros.<\/p>\n<p>Y yo\u2026 yo me entregaba. Sent\u00eda mis movimientos volverse m\u00e1s suaves, m\u00e1s conscientes, m\u00e1s atentos a su cuerpo.<\/p>\n<p>En un momento me cont\u00f3 algo sobre c\u00f3mo hab\u00eda cambiado de trabajo, pero apenas pod\u00eda escuchar su voz sin recordar la primera vez que lo vi.<\/p>\n<p>Ten\u00eda diecis\u00e9is. \u00c9l estaba con mis primos, con esa sonrisa de \u201cyo hago lo que quiero\u201d, ese cuerpo grande, esa forma de caminar. Mis primos lo cargaban, dec\u00edan que era \u201cel t\u00edpico machito mujeriego con el que toda mujer se quiere acostar\u201d.<\/p>\n<p>No estaban tan errados. Y yo, en silencio, hab\u00eda sido una m\u00e1s.<\/p>\n<p>Volv\u00ed al presente cuando su mano baj\u00f3 a mi cintura de nuevo. Mi respiraci\u00f3n cambi\u00f3. La de \u00e9l tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n se encendi\u00f3 del todo cuando \u00e9l se inclin\u00f3 para pedir otro trago. Me rode\u00f3 con el brazo para que los cuerpos no chocaran con la gente que pasaba, muy natural, muy suyo, y me apret\u00f3 contra \u00e9l. No era necesario. No era accidental. Era una declaraci\u00f3n muda.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 helada por fuera y caliente por dentro.<\/p>\n<p>\u00c9l baj\u00f3 la mirada a mi boca, apenas un segundo. Y sin decir nada, sin avisar, se levant\u00f3 del asiento, me tom\u00f3 suavemente la mano y murmur\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Vamos, negrita.<\/p>\n<p>No pregunt\u00e9 a d\u00f3nde. No hizo falta. Mi cuerpo hab\u00eda estado esperando esa orden desde hac\u00eda a\u00f1os.<\/p>\n<p>El camino hasta su departamento fue un borr\u00f3n de luces amarillas, calles vac\u00edas y la seguridad de su paso firme a mi lado.<\/p>\n<p>\u00c9l no hablaba mucho; solo caminaba con esa tranquilidad dominante, como si supiera exactamente lo que iba a pasar al llegar. Yo caminaba con el coraz\u00f3n en la garganta.<\/p>\n<p>Cuando entramos, me envolvi\u00f3 un aroma a madera c\u00e1lida. El departamento era masculino, ordenado, silencioso. Un silencio cargado. Casi vivo.<\/p>\n<p>Apenas cerr\u00f3 la puerta, pas\u00f3.<\/p>\n<p>\u00c9l apoy\u00f3 la mano detr\u00e1s m\u00edo, sin tocarme la espalda pero encerr\u00e1ndome contra la pared. La otra me tom\u00f3 la mand\u00edbula con firmeza, sin brusquedad, pero con ese tipo de control que no admite duda.<\/p>\n<p>Sent\u00ed un estremecimiento recorrerme desde la base de la columna hasta el pecho. Una mezcla de vulnerabilidad y deseo puro.<\/p>\n<p>Su mirada me sostuvo ah\u00ed, clavada, respirando su aire. Entonces se inclin\u00f3 y me bes\u00f3. Sus labios me aplastaron firmes, y luego su lengua entr\u00f3, profunda y lenta, explorando cada espacio de mi boca como si siempre hubiera sido suyo.<\/p>\n<p>Me devor\u00f3 con una urgencia que me dej\u00f3 sin aire y a punto de rendirme.<\/p>\n<p>\u2014Mir\u00e1 lo que sos\u2026 \u2014murmur\u00f3 despacio, con voz baja, casi un gru\u00f1ido suave.<\/p>\n<p>No dijo m\u00e1s. Pero yo entend\u00ed todo. Mi cuerpo tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Me entregu\u00e9 r\u00e1pido, sin resistencia, como si por fin soltara el hilo que hab\u00eda mantenido tenso durante tantos a\u00f1os. La tensi\u00f3n era tanta que dol\u00eda.<\/p>\n<p>Su mano abandon\u00f3 mi mand\u00edbula y descendi\u00f3 con una lentitud tortuosa hasta mis tetas. Apret\u00f3 con fuerza mientras su boca segu\u00eda devorando la m\u00eda.<\/p>\n<p>Luego, su mano sigui\u00f3 bajando, se detuvo en la entrepierna y me frot\u00f3 por encima del pantal\u00f3n. Un gemido se me escap\u00f3 contra sus labios. Sent\u00ed c\u00f3mo me empapaba, c\u00f3mo el tejido se mojaba, delatando el caos que \u00e9l hab\u00eda provocado en mi cuerpo.<\/p>\n<p>Yo apoy\u00e9 mis dedos en su pecho, sin fuerza, apenas un contacto, pero fue suficiente para que \u00e9l reaccionara: me acerc\u00f3 un poco m\u00e1s, respir\u00f3 hondo, y ese gesto me derriti\u00f3 de adentro hacia afuera.<\/p>\n<p>Su cuerpo me guiaba, su silencio hablaba. Yo me dejaba llevar. Toda. Sin reservas.<\/p>\n<p>Sin soltarme la boca, me guio hacia el dormitorio, caminando hacia atr\u00e1s sin dejar de besarme, como si supiera el camino con los ojos cerrados.<\/p>\n<p>Sus manos en mi cintura me marcan el ritmo, y yo solo sigo, flotando en un torbellino de deseo. Cuando mis piernas chocan contra el colch\u00f3n, caigo hacia atr\u00e1s con un suave golpe.<\/p>\n<p>\u00c9l se queda de pie, mir\u00e1ndome desde arriba, con una intensidad que me quemaba la piel. Se arrodilla en el suelo, y con una calma que me vuelve loca, desata las hebillas de mis sandalias y las tira a un lado.<\/p>\n<p>Sus dedos se enganchan en el el\u00e1stico de mi pantal\u00f3n y lo baja con un solo movimiento, seguido por la tanga, que me arranca con una impaciencia que me hace temblar.<\/p>\n<p>Entonces se inclina, abre mis piernas y me devora. Su lengua es h\u00fameda, voraz; me llena de baba, me estira los labios con sus dedos y traza c\u00edrculos lentos sobre mi cl\u00edtoris hasta que un gemido largo y ronco se escapa de mi garganta, sin que yo pueda controlarlo.<\/p>\n<p>Se puso de pie frente a m\u00ed, y su silencio era una orden. Me sent\u00e9 en el borde de la cama, a la altura exacta de su entrepierna, y mis manos temblorosas encontraron la hebilla del cintur\u00f3n.<\/p>\n<p>El sonido del cuero desliz\u00e1ndose me hel\u00f3 la sangre. Le baj\u00e9 el pantal\u00f3n y su pene qued\u00f3 libre, duro y enorme frente a mis ojos. Lo mir\u00e9 un instante, y luego lo tom\u00e9 en mi mano.<\/p>\n<p>Inclin\u00e9 la cabeza y lo introduje en mi boca, despacio al principio, saboreando su piel caliente y su peso en mi lengua. Pero el deseo me gan\u00f3 y mi ritmo se volvi\u00f3 fren\u00e9tico, hasta que lo sent\u00ed golpearme el fondo de la garganta.<\/p>\n<p>\u00c9l entrelaz\u00f3 sus dedos en mi pelo, tir\u00f3 de \u00e9l con fuerza y presion\u00f3 la nuca para empujar m\u00e1s profundo, us\u00e1ndome para su placer, mientras yo me ahogaba en \u00e9l sin querer que nunca terminara.<\/p>\n<p>Sus gemidos, la forma en que me sostuvo, c\u00f3mo mis sentidos se mezclaron, c\u00f3mo el mundo desapareci\u00f3 detr\u00e1s del sonido de nuestras respiraciones es lo que m\u00e1s recuerdo de ese momento.<\/p>\n<p>Me recost\u00e9 de nuevo en el colch\u00f3n, con el cuerpo vibrando y el pecho agitado. \u00c9l se irgui\u00f3 sobre m\u00ed, y con una calma casi met\u00f3dica, se puso un preservativo.<\/p>\n<p>Luego se posicion\u00f3 entre mis piernas, apoyando su peso sobre mis brazos, y mir\u00e1ndome a los ojos, me penetr\u00f3. El golpe fue profundo, lleno, y me abri\u00f3 por completo, haciendo que el aire se me escapara en un grito ahogado.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 a moverse con un ritmo lento y potente, mientras su boca descend\u00eda hacia mi cuello. Sent\u00ed sus dientes jugando con la tela de mi musculosa, mordi\u00e9ndome el pez\u00f3n a trav\u00e9s del corpi\u00f1o, h\u00famedo y tenso.<\/p>\n<p>Cada embestida suya era m\u00e1s profunda, m\u00e1s firme, y yo me aferraba a su espalda, arque\u00e1ndome para recibirlo todo, perdida en la sensaci\u00f3n de su piel contra la m\u00eda.<\/p>\n<p>En un momento, mientras la penetraci\u00f3n se volv\u00eda m\u00e1s profunda y la piel ard\u00eda, supe algo con claridad: no era un impulso. No era nostalgia. No era capricho.<\/p>\n<p>Era \u00e9l. Era yo. Era todo lo que hab\u00eda esperado desde que era una chica mir\u00e1ndolo desde la distancia.<\/p>\n<p>Como si leyera mi pensamiento, se retir\u00f3 de golpe, dej\u00e1ndome vac\u00eda y temblando. Con una fuerza bruta, me arranc\u00f3 la musculosa y el corpi\u00f1o, exponiendo mis tetas al aire fr\u00edo de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se inclin\u00f3 sobre ellos y los embadurn\u00f3 con su saliva, lami\u00e9ndolos con voracidad, hasta que me tom\u00f3 un pez\u00f3n con los dientes y lo mordi\u00f3 con justeza. Un grito se me escap\u00f3 mientras mi mano bajaba, instintivamente, y mis dedos encontraban mi concha, frot\u00e1ndome sin descanso mientras \u00e9l segu\u00eda devor\u00e1ndome las gomas.<\/p>\n<p>Necesitaba sentirlo dentro de m\u00ed otra vez, con una urgencia que me quemaba. Me di vuelta sola, me apoy\u00e9 sobre las manos y las rodillas en el borde de la cama, ofreci\u00e9ndole mi espalda y mis nalgas en una invitaci\u00f3n silenciosa.<\/p>\n<p>\u00c9l entendi\u00f3 al instante. Se coloc\u00f3 detr\u00e1s de m\u00ed, agarr\u00f3 mi cintura con firmeza y sin previo aviso, volvi\u00f3 a penetrarme. Esta vez fue brutal, profundo, una embestida que me hizo gritar y clavar los dedos en las s\u00e1banas.<\/p>\n<p>Su ritmo se volvi\u00f3 salvaje, sin piedad. Cada golpe me sacud\u00eda por completo, y el sonido de nuestros cuerpos chocando llenaba la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sent\u00ed el agudo dolor de su verga contra mi concha, una vez, otra vez, marc\u00e1ndome como suya. Los quejidos que escapaban de mi garganta eran incontrolables, primitivos, una mezcla de padecimiento y un placer tan intenso que me sent\u00eda a punto de desmoronarme por completo bajo su cuerpo.<\/p>\n<p>\u00c9l se desplom\u00f3 exhausto en el borde de la cama, con el pecho subiendo y bajando. Pero yo no hab\u00eda terminado. Me levant\u00e9, me par\u00e9 frente a \u00e9l y, de espaldas, me gu\u00ede sobre su pija todav\u00eda dura.<\/p>\n<p>Volv\u00ed a sentirlo entrar, y esta vez el control era m\u00edo. Comenc\u00e9 a subir y bajar, despacio al principio, ajust\u00e1ndome a su ritmo, mientras \u00e9l me miraba con los ojos vidriosos por el agotamiento y el deseo.<\/p>\n<p>Mi movimiento se volvi\u00f3 m\u00e1s r\u00e1pido, m\u00e1s desesperado. Sent\u00eda c\u00f3mo el orgasmo se aproximaba, una ola creciente que me ahogaba.<\/p>\n<p>\u00c9l se inclin\u00f3 hacia adelante, sus brazos me rodearon por la espalda y sus manos se cerraron sobre mis tetas, apret\u00e1ndolas con fuerza mientras yo segu\u00eda cabalg\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>Su respiraci\u00f3n era un jadeo junto a mi o\u00eddo, y el mundo se redujo a ese movimiento, a esa presi\u00f3n, hasta que el estallido me recorri\u00f3 por completo en un espasmo incontrolable.<\/p>\n<p>Mi cuerpo se derrumb\u00f3 sobre \u00e9l, temblando sin control por el orgasmo que me hab\u00eda partido en dos. Estaba agotada, rendida, pero \u00e9l no hab\u00eda terminado.<\/p>\n<p>Con un gru\u00f1ido bajo, me tom\u00f3 por la cintura, me sostuvo y comenz\u00f3 a moverse desde abajo, ahora con una ferocidad animal. Las embestidas eran brutales, secas, sin compasi\u00f3n, golpeando el fondo de mi cuerpo. Ya no pod\u00eda moverme, solo recibirlo.<\/p>\n<p>Con un \u00faltimo espasmo, me empuj\u00f3 de s\u00ed con una fuerza brusca. Ca\u00ed hacia atr\u00e1s, y mi hombro choc\u00f3 violentamente contra el respaldo de una silla antes de estrellarme contra el suelo.<\/p>\n<p>El golpe me rob\u00f3 el aire, pero antes de poder reaccionar, \u00e9l ya estaba encima de m\u00ed, sentado en mi est\u00f3mago, con los ojos vidriosos y la respiraci\u00f3n entrecortada. Tom\u00f3 su miembro con la mano y se empez\u00f3 a pajear con una urgencia fren\u00e9tica, mientras yo lo miraba desde abajo, sin poder moverme, con el hombro ardiendo y el cuerpo rendido.<\/p>\n<p>Solo faltaron unos segundos. Con un gemido gutural que sali\u00f3 desde lo m\u00e1s profundo de su pecho, se corri\u00f3. El semen caliente me salpic\u00f3 el cuello, las tetas, el est\u00f3mago. Qued\u00e9 tirada en el piso, cubierta por \u00e9l, mientras los dos jade\u00e1bamos como si nos estuvi\u00e9ramos muriendo.<\/p>\n<p>Cuando el silencio se calm\u00f3 y la noche qued\u00f3 suspendida en ese aire tibio, \u00e9l apoy\u00f3 la frente contra la m\u00eda, todav\u00eda respirando agitado, todav\u00eda con la mano en su verga, firme, posesiva, segura.<\/p>\n<p>\u2014Negrita\u2026 \u2014susurr\u00f3, casi con una seriedad que me cort\u00f3 el aliento\u2014 que buena que sos.<\/p>\n<p>Sent\u00ed un latido fuerte en el pecho. No hab\u00eda dudas. No hab\u00eda preguntas.<\/p>\n<p>\u00c9l me abraz\u00f3, apoy\u00e9 mi cabeza en su pecho y dej\u00e9 que su respiraci\u00f3n me envolviera.<\/p>\n<p>Volv\u00ed a mi casa al d\u00eda siguiente con el cuerpo cansado, el hombro dolorido y una calma rara, dulce, como si todav\u00eda llevara su olor pegado a la piel.<\/p>\n<p>Mientras el colectivo avanzaba, me descubr\u00ed sonriendo sola, repasando los besos con los que me desarm\u00f3, la forma en que me lami\u00f3, la intensidad con la que me la met\u00eda.<\/p>\n<p>Recordaba sus manos recorri\u00e9ndome como si por fin reclamaran algo que hab\u00eda quedado en pausa por a\u00f1os. Y yo\u2026 yo entreg\u00e1ndome sin resistencia, por fin viviendo todo lo que hab\u00eda imaginado desde que ten\u00eda diecis\u00e9is.<\/p>\n<p>Cuando entr\u00e9 a mi casa y cerr\u00e9 la puerta, me apoy\u00e9 un segundo contra la pared. Respir\u00e9 hondo. Me toqu\u00e9 el aro, el collar. Hab\u00eda sido exactamente lo que so\u00f1\u00e9. Y m\u00e1s. Mucho m\u00e1s. Y mientras me acostaba en mi cama, supe que no iba a ser la \u00faltima vez.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63244\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63244\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Se inclin\u00f3 sobre ellos y los embadurn\u00f3 con su saliva, lami\u00e9ndolos con voracidad, hasta que me tom\u00f3 un pez\u00f3n con los dientes y lo mordi\u00f3 con justeza. Un grito se me escap\u00f3 mientras mi mano bajaba, instintivamente, y mis dedos encontraban mi concha, frot\u00e1ndome sin descanso mientras \u00e9l segu\u00eda devor\u00e1ndome las gomas. Necesitaba sentirlo dentro de m\u00ed otra vez, con<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63244\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63244\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31710,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":{"0":"post-63244","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-grandes-relatos"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":8165,"today_views":4},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63244","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31710"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63244"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63244\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63246,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63244\/revisions\/63246"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63244"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63244"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63244"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}