{"id":63265,"date":"2025-11-21T00:09:52","date_gmt":"2025-11-20T23:09:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=63265"},"modified":"2025-11-20T17:28:39","modified_gmt":"2025-11-20T16:28:39","slug":"juguete-de-ella-juguete-de-el-5-aceptando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/juguete-de-ella-juguete-de-el-5-aceptando\/","title":{"rendered":"Juguete de ella, juguete de \u00e9l (5): Aceptando"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"63265\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">3<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Zandro estaba a punto de perder el control. Le herv\u00eda la sangre. Sent\u00eda el coraz\u00f3n d\u00e1ndole golpes en el pecho, la respiraci\u00f3n entrecortada, los m\u00fasculos tensos, el cuerpo pidi\u00e9ndole a gritos que se moviera, que la tocara. Ten\u00eda calor por dentro, un fuego que le sub\u00eda desde el est\u00f3mago hasta la garganta, pero aun as\u00ed, su mente segu\u00eda despejada. Sab\u00eda perfectamente lo que estaba pasando, lo que Erin le estaba ofreciendo, y lo que ella esperaba de \u00e9l. Y, para su suerte, era justo lo que \u00e9l quer\u00eda hacer desde que hab\u00eda cruzado la puerta.<\/p>\n<p>Ella estaba ah\u00ed, tendida en la cama, completamente desnuda, con las piernas abiertas y el celular en la mano. Lo segu\u00eda con la mirada mientras mov\u00eda el tel\u00e9fono despacio, grabando cada segundo. La luz del cuarto le ca\u00eda encima como un foco suave, marcando las curvas, el brillo h\u00famedo entre sus muslos, el leve temblor de su abdomen cada vez que respiraba. Zandro se qued\u00f3 quieto, mir\u00e1ndola, sintiendo c\u00f3mo el deseo le apretaba el pecho. No pod\u00eda apartar los ojos de ella. No quer\u00eda hacerlo.<\/p>\n<p>No hab\u00eda verg\u00fcenza, ni nervios, ni dudas. Todo lo contrario: cada movimiento de Erin, cada gesto, cada respiraci\u00f3n, lo hac\u00eda sentir m\u00e1s vivo, m\u00e1s encendido. La anticipaci\u00f3n se le acumulaba dentro como una cuerda tensa que estaba a punto de romperse. El aire en el cuarto se sent\u00eda espeso, cargado. El silencio era apenas roto por la respiraci\u00f3n de los dos, por el peque\u00f1o sonido del celular cuando Erin lo mov\u00eda, por los latidos de su propio coraz\u00f3n que \u00e9l sent\u00eda retumbando en los o\u00eddos.<\/p>\n<p>Zandro dio un paso hacia la cama y sinti\u00f3 c\u00f3mo le temblaban los dedos. La piel le ard\u00eda, la garganta le dol\u00eda de tanto contener la respiraci\u00f3n. Se detuvo un segundo, solo para mirar de nuevo el cuerpo de Erin. No pod\u00eda creer que fuera real. Esa mezcla de calma y provocaci\u00f3n en su rostro, el brillo en su piel, la forma en que lo observaba sin miedo ni pudor. Todo eso lo desarmaba por dentro, lo hac\u00eda perder el control y, al mismo tiempo, lo manten\u00eda atado, esperando la se\u00f1al para actuar.<\/p>\n<p>Erin segu\u00eda ah\u00ed, tranquila, completamente desnuda, como si el momento le perteneciera por completo. Movi\u00f3 apenas la mano que sosten\u00eda el celular, apunt\u00e1ndolo directamente hacia \u00e9l, y sus labios se curvaron en una sonrisa m\u00ednima, c\u00f3mplice, como si lo invitara a dar el siguiente paso. Zandro sinti\u00f3 un escalofr\u00edo recorrerle la espalda. Sab\u00eda que ya no hab\u00eda vuelta atr\u00e1s. Todo su cuerpo estaba listo para ella, y cada segundo de espera lo hac\u00eda hervir un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p>Zandro estir\u00f3 la mano y toc\u00f3 el borde de la cama. Los dedos le temblaban. Sent\u00eda un cosquilleo que le sub\u00eda por la espalda y le hac\u00eda apretar la mand\u00edbula. No pod\u00eda m\u00e1s. Se desnud\u00f3 r\u00e1pido, casi con torpeza, mientras la urgencia le ganaba terreno al control. La ropa fue cayendo al suelo una prenda tras otra, hasta que no qued\u00f3 nada entre ellos.<\/p>\n<p>Erin no se movi\u00f3. Solo lo miraba, quieta, con esa mirada que mezclaba deseo y poder, como si cada movimiento suyo fuera parte de un juego que ella ya sab\u00eda c\u00f3mo iba a terminar. El celular segu\u00eda en su mano, grabando cada detalle, cada respiraci\u00f3n, cada paso que Zandro daba hacia ella.<\/p>\n<p>Cuando \u00e9l se arrodill\u00f3 entre sus piernas, el aire se llen\u00f3 de un calor casi visible. Estaba tan cerca que pod\u00eda sentir la humedad que lo esperaba, el olor dulce y fuerte que le golpe\u00f3 los sentidos y lo hizo tragar saliva. La imagen lo descoloc\u00f3: era igual a aquella primera vez, cuando Erin le confes\u00f3 su infidelidad y lo oblig\u00f3 a probarla despu\u00e9s de otro hombre. Pero ahora todo era distinto.<\/p>\n<p>Ya no hab\u00eda sorpresa ni rabia. No hab\u00eda resistencia. Lo que hab\u00eda entre ellos era deseo puro, hambre compartida. Los dos sab\u00edan perfectamente lo que estaban haciendo y lo que eso significaba.<\/p>\n<p>Zandro respir\u00f3 hondo. El aroma de Erin lo envolvi\u00f3, h\u00famedo, intenso, casi el\u00e9ctrico. Le recorri\u00f3 la columna un temblor de puro placer anticipado. Cada segundo que pasaba, cada mirada suya, cada leve movimiento del celular lo excitaba m\u00e1s, lo dejaba sin aire. Sab\u00eda que el momento estaba por llegar, y no pod\u00eda pensar en nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Erin baj\u00f3 un poco la cabeza, mir\u00e1ndolo desde arriba con los labios entreabiertos. No dijo una palabra, pero su cuerpo hablaba por ella. Era una invitaci\u00f3n clara, un reto, una orden disfrazada de deseo.<\/p>\n<p>Zandro se inclin\u00f3 despacio, sintiendo c\u00f3mo le temblaban los brazos. La respiraci\u00f3n de los dos se mezclaba. El calor del cuerpo de ella lo envolv\u00eda, y el mundo se reduc\u00eda a ese instante: su piel, su olor, su respiraci\u00f3n, el brillo en su mirada.<\/p>\n<p>Era el punto exacto antes del descontrol. Y los dos lo sab\u00edan.<\/p>\n<p>Zandro se inclin\u00f3 hacia ella y la mir\u00f3 un segundo m\u00e1s, como queriendo grabarse la escena en la cabeza. Erin segu\u00eda con el celular en la mano, enfocando todo. Ten\u00eda la respiraci\u00f3n agitada, los labios h\u00famedos, los ojos fijos en \u00e9l. La tensi\u00f3n era tan fuerte que parec\u00eda que el aire vibraba entre los dos.<\/p>\n<p>Cuando su rostro se acerc\u00f3 a sus muslos, Erin dej\u00f3 escapar un suspiro largo. Zandro roz\u00f3 su piel con la punta de la nariz, sintiendo el calor, la suavidad, el olor intenso que lo envolvi\u00f3 al instante. Cerr\u00f3 los ojos y dej\u00f3 que el instinto hiciera el resto.<\/p>\n<p>El primer contacto fue un golpe directo a los sentidos. Su lengua se hundi\u00f3 entre los pliegues c\u00e1lidos y h\u00famedos, y un estremecimiento le recorri\u00f3 todo el cuerpo. Era una mezcla de sabores, de calor, de ganas contenidas durante demasiado tiempo. Se mov\u00eda lento al principio, saboreando cada rinc\u00f3n, cada peque\u00f1o temblor que provocaba en Erin.<\/p>\n<p>Ella lo grababa, respirando entrecortado, siguiendo cada movimiento de su boca con el celular. De vez en cuando se mord\u00eda el labio, intentando no soltar un gemido. Zandro pod\u00eda sentirla tensarse, pod\u00eda o\u00edr los peque\u00f1os sonidos que escapaban de su garganta. Todo eso lo encend\u00eda a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s la urgencia se apoder\u00f3 de \u00e9l. Su lengua se mov\u00eda con hambre, mezclando lentitud y voracidad, jugando con los ritmos, explorando. A veces la acariciaba con calma, otras se hund\u00eda con m\u00e1s fuerza, queriendo devorarla por completo. El sabor era fuerte, familiar y excitante, con ese rastro que \u00e9l conoc\u00eda demasiado bien y que le recordaba que no todo en ella era solo suyo.<\/p>\n<p>Erin arqueaba la espalda cada vez que \u00e9l tocaba el punto justo. Su cuerpo respond\u00eda solo, movi\u00e9ndose al ritmo de su lengua. El celular temblaba entre sus dedos, pero no lo soltaba. Quer\u00eda verlo todo, sentirlo todo, guardar cada segundo.<\/p>\n<p>Zandro segu\u00eda, entregado, sin pensar. Cada gemido de Erin lo empujaba m\u00e1s. Cada espasmo de su cuerpo lo hac\u00eda ir m\u00e1s hondo, m\u00e1s r\u00e1pido. El deseo lo ten\u00eda completamente dominado, como si no existiera nada m\u00e1s fuera de su sabor, su olor, su respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y entonces ella se quebr\u00f3. Un gemido largo, profundo, llen\u00f3 la habitaci\u00f3n mientras Erin arqueaba la espalda con fuerza, apretando la cabeza de Zandro contra su entrepierna. Sus caderas temblaron, su respiraci\u00f3n se volvi\u00f3 un jadeo constante, y los jugos comenzaron a fluir sin control. Zandro bebi\u00f3 todo, sin apartarse, sin detenerse. Era placer y entrega pura, el sonido h\u00famedo de su cuerpo mezclado con su respiraci\u00f3n agitada.<\/p>\n<p>Cuando el orgasmo la solt\u00f3, Erin qued\u00f3 quieta unos segundos, con el pecho subiendo y bajando, los ojos medio cerrados. El celular le resbal\u00f3 de la mano y cay\u00f3 sobre la cama con un golpe suave. Zandro sigui\u00f3 ah\u00ed, con la cara hundida entre sus muslos, respirando su olor, saboreando lo que quedaba, sintiendo c\u00f3mo el calor de ella todav\u00eda lo envolv\u00eda.<\/p>\n<p>Erin respiraba lento, satisfecha. Zandro no se mov\u00eda. Estaba tan metido en su olor y su sabor que casi hab\u00eda olvidado d\u00f3nde estaba. El silencio entre los dos era pesado, cargado de algo m\u00e1s que placer. Era complicidad, dominio, entrega.<\/p>\n<p>Erin respiraba agitada, con el pecho subiendo y bajando despacio. Ten\u00eda la mirada fija en Zandro, que segu\u00eda entre sus piernas, a\u00fan con la respiraci\u00f3n corta y la boca h\u00fameda. El celular estaba sobre la cama, pero ella lo tom\u00f3 de nuevo, esta vez con m\u00e1s calma, apuntando hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014Recu\u00e9state \u2014le dijo con una voz firme, casi divertida, como si disfrutara del poder que ten\u00eda en ese momento.<\/p>\n<p>Zandro obedeci\u00f3 sin dudar. Se tumb\u00f3 en la cama, todav\u00eda temblando, con el cuerpo encendido, la piel h\u00fameda y el coraz\u00f3n golpe\u00e1ndole el pecho. Erin se movi\u00f3 despacio sobre \u00e9l, con una seguridad que lo desarmaba. Apoy\u00f3 una mano en su pecho y lo mir\u00f3 desde arriba, con esa sonrisa traviesa que ya le conoc\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Has sido un buen chico \u2014susurr\u00f3 cerca de su o\u00eddo\u2014. Ahora te ganaste tu recompensa.<\/p>\n<p>Zandro apenas alcanz\u00f3 a respirar antes de sentirla. Erin baj\u00f3 la cadera lentamente, guiando su concha sobre su polla erecta. Los dos soltaron un gemido al mismo tiempo. La humedad de ella lo envolvi\u00f3 de golpe, y la sensaci\u00f3n lo dej\u00f3 sin aire. Era caliente, suave, intensa. Se hund\u00eda en ella cent\u00edmetro a cent\u00edmetro, sintiendo c\u00f3mo cada parte de su cuerpo se tensaba por el placer.<\/p>\n<p>Erin cerr\u00f3 los ojos un momento, disfrutando de la sensaci\u00f3n de tenerlo dentro. Apoy\u00f3 ambas manos sobre su pecho y comenz\u00f3 a moverse despacio, marcando su propio ritmo. Cada movimiento era calculado, como si midiera el tiempo exacto para hacerlo enloquecer. Zandro la miraba sin poder creer lo que ve\u00eda: la forma en que su cuerpo se mov\u00eda sobre \u00e9l, el brillo en su piel, el control absoluto que ten\u00eda de todo.<\/p>\n<p>Intent\u00f3 tocarla, pero ella le detuvo las manos con un gesto firme.<\/p>\n<p>\u2014Quieto\u2026 \u2014le dijo, clavando su mirada en la suya\u2014. No me toques. No tienes permiso.<\/p>\n<p>Zandro se mordi\u00f3 el labio, frustrado, pero no se atrevi\u00f3 a desobedecer. La obediencia lo excitaba tanto como el contacto. Erin sigui\u00f3 movi\u00e9ndose, cada vez un poco m\u00e1s r\u00e1pido, sin dejar de sostener el celular con una mano. A ratos lo apuntaba hacia su propio cuerpo, a ratos hacia el rostro de \u00e9l, como si disfrutara viendo la mezcla de placer y rendici\u00f3n que lo dominaba.<\/p>\n<p>Los gemidos empezaron a mezclarse, cortos, entrecortados, h\u00famedos. El cuarto se llen\u00f3 del sonido de sus cuerpos golpeando uno contra el otro, de respiraciones desordenadas y jadeos contenidos. Zandro estaba al l\u00edmite, apretando los dientes, tratando de resistir.<\/p>\n<p>Pero no pudo. El cuerpo le gan\u00f3 al control. Un estremecimiento le recorri\u00f3 de pies a cabeza, y se corri\u00f3 dentro de ella con un gemido ronco, profundo, casi desesperado. Erin se detuvo de inmediato. Lo mir\u00f3 desde arriba con los labios entreabiertos, respirando r\u00e1pido, pero sin perder la compostura.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n te dio permiso para correrte dentro de m\u00ed? \u2014le dijo, con voz baja pero firme, mir\u00e1ndolo con una mezcla de reproche y picard\u00eda.<\/p>\n<p>Zandro baj\u00f3 la mirada, avergonzado, todav\u00eda temblando. No pod\u00eda decir nada. Solo respiraba, con el pecho agitado, sintiendo el calor entre los dos cuerpos pegados.<\/p>\n<p>Erin lo observ\u00f3 un momento en silencio, sin moverse, disfrutando de tenerlo completamente rendido bajo ella. El celular segu\u00eda grabando, y su sonrisa se fue ensanchando poco a poco. Le acarici\u00f3 la mejilla con la punta de los dedos y susurr\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014No aprendes, \u00bfeh? \u2014y solt\u00f3 una risa suave, mezcla de burla y ternura.<\/p>\n<p>Zandro no respondi\u00f3. Segu\u00eda respirando con dificultad, tratando de procesar lo que acababa de pasar, sabiendo que no era solo placer: tambi\u00e9n era una prueba. Y la hab\u00eda fallado.<\/p>\n<p>Erin permaneci\u00f3 sobre Zandro unos segundos m\u00e1s, respirando despacio, disfrutando de la sensaci\u00f3n del cuerpo de \u00e9l todav\u00eda latiendo bajo el suyo. El cuarto ol\u00eda a sudor, a sexo, a calor acumulado. Todo estaba en silencio, salvo sus respiraciones entrecortadas.<\/p>\n<p>El celular hab\u00eda quedado entre las s\u00e1banas, pero Erin lo tom\u00f3 con calma. Lo sostuvo frente a ella, enfoc\u00e1ndose en la pantalla, con una sonrisa apenas visible.<\/p>\n<p>\u2014Lo viste\u2026 \u2014susurr\u00f3 con voz cargada de picard\u00eda\u2014. Al final ten\u00edas raz\u00f3n. No pudo contenerse.<\/p>\n<p>Zandro frunci\u00f3 el ce\u00f1o, confundido, sin entender del todo. Erin baj\u00f3 apenas la mirada, como si estuviera escuchando a alguien del otro lado, y sonri\u00f3 m\u00e1s amplia, como disfrutando de una broma privada.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed\u2026 m\u00edralo \u2014continu\u00f3, con un tono suave pero cargado de intenci\u00f3n\u2014. Ah\u00ed lo tienes, justo como dijiste que pasar\u00eda.<\/p>\n<p>Zandro se qued\u00f3 inm\u00f3vil, sin saber qu\u00e9 pensar. Y entonces, una voz grave, firme, llen\u00f3 el cuarto.<\/p>\n<p>\u2014Zandro\u2026 \u2014dijo Salvador, con una calma que no necesitaba volumen para imponerse.<\/p>\n<p>El cuerpo de Zandro se tens\u00f3 de inmediato. Reconoci\u00f3 esa voz antes incluso de mirar. Erin le acerc\u00f3 el celular al rostro, y ah\u00ed estaba: Salvador, en la pantalla, mir\u00e1ndolo directamente. No era un video. No era una grabaci\u00f3n. Era una videollamada.<\/p>\n<p>Todo lo que hab\u00eda hecho hab\u00eda sido visto en vivo.<\/p>\n<p>Zandro sinti\u00f3 que el aire se le atoraba en la garganta. No pod\u00eda moverse. Erin lo observaba desde arriba, disfrutando del momento, con esa mirada satisfecha de quien tiene el control absoluto.<\/p>\n<p>Salvador habl\u00f3 de nuevo, sin levantar la voz:<\/p>\n<p>\u2014Tienes que aprender a controlarte, Zandro. A entender cu\u00e1l es tu lugar.<\/p>\n<p>Las palabras le pesaron m\u00e1s que cualquier grito. Zandro no respondi\u00f3; solo baj\u00f3 la mirada, tragando saliva.<\/p>\n<p>Erin sonri\u00f3, girando un poco la c\u00e1mara hacia s\u00ed misma para que Salvador la viera. Le habl\u00f3 con naturalidad, como si \u00e9l estuviera en la habitaci\u00f3n con ellos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfViste? Te dije que no durar\u00eda mucho. Ni siquiera tuve que apurarlo \u2014dijo con un tono casi divertido, acarici\u00e1ndose el cuello con la mano libre\u2014. Pero bueno\u2026 por lo menos se esforz\u00f3.<\/p>\n<p>Del otro lado, Salvador solt\u00f3 una risa baja.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed\u2026 se nota que le falta disciplina. Pero eso se puede arreglar.<\/p>\n<p>Erin asinti\u00f3 lentamente, con una sonrisa c\u00f3mplice.<\/p>\n<p>\u2014Ya s\u00e9. Estaba pensando lo mismo. No te preocupes, lo voy a dejar listo para cuando quieras probarlo.<\/p>\n<p>Zandro cerr\u00f3 los ojos un momento, sintiendo una mezcla de verg\u00fcenza y deseo que lo dejaba sin aire. El sonido de sus voces \u2014Erin y Salvador hablando con tanta familiaridad sobre \u00e9l, como si no existiera\u2014 lo descolocaba por completo.<\/p>\n<p>Salvador lo mir\u00f3 una vez m\u00e1s desde la pantalla, con expresi\u00f3n firme.<\/p>\n<p>\u2014Escucha bien, Zandro. Si aprendes a controlarte\u2026 pronto vas a recibir m\u00e1s regalos.<\/p>\n<p>La videollamada se cort\u00f3. La pantalla se apag\u00f3.<\/p>\n<p>Erin dej\u00f3 el celular a un lado, todav\u00eda sonriendo. Su respiraci\u00f3n era tranquila, su mirada segura. Se inclin\u00f3 un poco hacia Zandro y le susurr\u00f3 al o\u00eddo, casi con cari\u00f1o:<\/p>\n<p>\u2014Te lo buscaste, cari\u00f1o. Y lo sabes.<\/p>\n<p>Zandro no contest\u00f3. Solo se qued\u00f3 quieto, mirando al techo, tratando de entender si lo que sent\u00eda era culpa\u2026 o placer.<\/p>\n<p>Por unos segundos, el silencio lo ocup\u00f3 todo. Solo se o\u00eda la respiraci\u00f3n de Zandro, agitada, intentando volver a un ritmo normal. Erin se qued\u00f3 sobre \u00e9l, mir\u00e1ndolo en silencio, con una expresi\u00f3n que combinaba satisfacci\u00f3n y calma.<\/p>\n<p>Zandro no se mov\u00eda. Sent\u00eda el cuerpo pesado, el pecho ardi\u00e9ndole y la cabeza llena de pensamientos que se mezclaban sin orden. Parte de \u00e9l quer\u00eda entender qu\u00e9 acababa de pasar; otra parte simplemente quer\u00eda quedarse ah\u00ed, quieto, bajo el peso de Erin, en ese extra\u00f1o equilibrio entre entrega y confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Erin suspir\u00f3, se estir\u00f3 despacio y finalmente se apart\u00f3. Se levant\u00f3 con la misma seguridad con la que se hab\u00eda movido toda la noche, sin apuro, sin decir nada. Camin\u00f3 hacia el ba\u00f1o, dejando un rastro de olor a piel y perfume, y antes de entrar, se volvi\u00f3 un segundo a mirarlo.<\/p>\n<p>\u2014Descansa \u2014dijo con una media sonrisa\u2014. Te lo ganaste.<\/p>\n<p>Zandro asinti\u00f3 apenas, sin fuerza. La vio desaparecer tras la puerta del ba\u00f1o, escuch\u00f3 el sonido del agua comenzar a correr, y se qued\u00f3 solo en la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El silencio volvi\u00f3, pero no era el mismo. El aire se sent\u00eda distinto, m\u00e1s pesado. Zandro cerr\u00f3 los ojos y dej\u00f3 que la mente se llenara de im\u00e1genes: la mirada de Erin, la voz de Salvador, el tono con el que hablaban entre ellos, como si todo hubiera estado planeado desde antes.<\/p>\n<p>Record\u00f3 cada detalle, cada gesto. Record\u00f3 tambi\u00e9n lo que Salvador hab\u00eda dicho: \u201cSi aprendes a controlarte\u2026 pronto vas a recibir m\u00e1s regalos.\u201d<\/p>\n<p>La frase se le qued\u00f3 dando vueltas en la cabeza, como una promesa o una advertencia.<\/p>\n<p>Abri\u00f3 los ojos. La habitaci\u00f3n segu\u00eda igual, pero \u00e9l ya no. Algo en su interior se hab\u00eda movido, algo que no pod\u00eda nombrar, una mezcla de humillaci\u00f3n, deseo y curiosidad. No sab\u00eda si sentirse agradecido o usado. Lo \u00fanico que ten\u00eda claro era que, pese a todo, lo hab\u00eda disfrutado.<\/p>\n<p>Y que lo volver\u00eda a hacer.<\/p>\n<p>Porque, aunque no quisiera admitirlo, ya no sab\u00eda c\u00f3mo ser el mismo de antes.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63265\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63265\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Erin sigui\u00f3 movi\u00e9ndose, cada vez un poco m\u00e1s r\u00e1pido, sin dejar de sostener el celular con una mano. A ratos lo apuntaba hacia su propio cuerpo, a ratos hacia el rostro de \u00e9l, como si disfrutara viendo la mezcla de placer y rendici\u00f3n que lo dominaba. Los gemidos empezaron a mezclarse, cortos, entrecortados, h\u00famedos. El cuarto se llen\u00f3 del sonido<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63265\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63265\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31921,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-63265","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":2487,"today_views":7},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63265","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31921"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63265"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63265\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63267,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63265\/revisions\/63267"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63265"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63265"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63265"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}