{"id":63353,"date":"2025-11-28T00:06:14","date_gmt":"2025-11-27T23:06:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=63353"},"modified":"2025-11-27T17:13:52","modified_gmt":"2025-11-27T16:13:52","slug":"de-amiga-a-esclava-5-el-castigo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/de-amiga-a-esclava-5-el-castigo\/","title":{"rendered":"De amiga a esclava (5): El castigo"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"63353\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">10<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El precio del retraso: una deuda consensuada.<\/p>\n<p>Era la hora exacta. El reloj de pared marcaba las 21:43, y la cita hab\u00eda sido a las 20 h. Estaba sentado en mi estudio, leyendo un poco. La luz indirecta contrastaba con la calidez del cuarto junto a m\u00ed. La puntualidad es la base de la estructura; un fallo en ella no es un accidente, es una provocaci\u00f3n calculada.<\/p>\n<p>El sonido de mi tel\u00e9fono vibrando sobre el escritorio me sac\u00f3 de mi lectura. Un mensaje de Laura: &#8220;Llego tarde. Tr\u00e1fico. 22:15.&#8221; Le\u00ed el mensaje sin una respuesta inmediata. El tr\u00e1fico era una excusa superficial; esto era, como siempre, una prueba de l\u00edmites. Su deseo de correcci\u00f3n siempre ven\u00eda precedido por un acto de insubordinaci\u00f3n menor. Sonre\u00ed. El inconveniente del retraso, lejos de enojarme, era la justificaci\u00f3n perfecta para activar el protocolo.<\/p>\n<p>Me levant\u00e9 con una deliberaci\u00f3n que ella habr\u00eda envidiado. Dej\u00e9 el libro en la mesa. El juego no se inicia en el estudio; se inicia en el espacio dise\u00f1ado para ello. Me dirig\u00ed a mi habitaci\u00f3n. Al cruzar el umbral, el aire cambi\u00f3, volvi\u00e9ndose m\u00e1s denso, cargado con el olor de las velas encendidas y el cuero de los accesorios.<\/p>\n<p>Acababa de revisar las cuerdas y los amarres asegurados a la cama cuando escuch\u00e9 el timbre. Momento perfecto. Ella estaba aqu\u00ed, y yo estaba listo. Me dirig\u00ed a la puerta interior. El primer paso del castigo era siempre el mismo: la espera silenciosa. La vi al otro lado, en el umbral. Ya no era la ejecutiva que se excusaba por el tr\u00e1fico; era mi amiga, mi esclava, expectante. No hab\u00eda disculpa en sus ojos, solo hambre.<\/p>\n<p>La iluminaci\u00f3n de mi habitaci\u00f3n era tenue, resaltando las formas casi ambiguas que hab\u00eda all\u00ed, un tono suave que garantizaba intimidad y prop\u00f3sito. Cada elemento en este espacio estaba dispuesto con precisi\u00f3n: la pesada alfombra de lana que absorb\u00eda el sonido, las cuerdas sobre la mesa auxiliar al lado de mi cama, y el silencio, ese silencio denso. Solo se o\u00eda el crepitar de las llamas de las velas. Laura estaba all\u00ed, de pie en el centro. Su postura era de timidez y expectaci\u00f3n al mismo tiempo, pero hab\u00eda una tensi\u00f3n que yo conoc\u00eda y me complac\u00eda. Hab\u00eda llegado tarde, una hora y cuarenta y tres minutos para ser exactos. Un simple retraso, pero una falta a la base de nuestro acuerdo, un desliz de su voluntad que exig\u00eda ser rectificado.<\/p>\n<p>\u2014Ac\u00e9rcate \u2014orden\u00e9. Mi voz era baja y reson\u00f3 con autoridad. Ella obedeci\u00f3, y vi el reflejo de su anticipaci\u00f3n en sus ojos, la forma en que sus pesta\u00f1as se agitaban. Sab\u00eda que esta \u201cdeuda\u201d ser\u00eda cobrada con una justicia precisa y calmada, la \u00fanica que ella deseaba.<\/p>\n<p>\u2014Una hora y cuarenta y tres minutos de tu tiempo, Laura. Tiempo robado a nuestro pacto. Conoces mi molestia ante la falta de puntualidad en nuestro juego.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, amo \u2014contest\u00f3, y las palabras salieron con la sumisi\u00f3n perfecta que esperaba.<\/p>\n<p>Tom\u00e9 la fusta de cuero trenzado, deslizando la mano sobre su tacto fr\u00edo. No era el instrumento que usar\u00eda de inmediato, pero su presencia en mi mano era un recordatorio f\u00edsico de la jerarqu\u00eda inalterable.<\/p>\n<p>\u2014Esta noche no hay emoci\u00f3n, mi querida amiga, solo control met\u00f3dico \u2014expliqu\u00e9, movi\u00e9ndome lentamente a su alrededor. Mi sombra se proyectaba sobre ella, un s\u00edmbolo de mi dominio. Hablaba como un instructor que detalla un procedimiento. Me detuve frente a ella. El aire estaba cargado de una expectativa tan intensa que se sent\u00eda tangible.<\/p>\n<p>\u2014Tu castigo ser\u00e1 una lecci\u00f3n de silencio y rendici\u00f3n, una reintroducci\u00f3n a la obligaci\u00f3n completa de tu cuerpo hacia m\u00ed. \u00bfComprendes?<\/p>\n<p>\u2014Lo comprendo.<\/p>\n<p>\u2014Bien. Las reglas inmutables: La palabra segura ser\u00e1 \u201cR\u00e9quiem\u201d. La usar\u00e1s, y solo la usar\u00e1s, si el dolor es intolerable. \u00bfClaro?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, amo.<\/p>\n<p>\u2014Perfecto. Ahora, las reglas del sometimiento. Esta noche eres una pieza muda. No emitir\u00e1s sonido. No articular\u00e1s palabra alguna. No te mover\u00e1s, a menos que yo lo ordene. Y no me hablar\u00e1s a menos que te dirija la palabra. \u00bfPodr\u00e1s mantener esa quietud, esclava?<\/p>\n<p>Hab\u00eda un desaf\u00edo, una chispa de rebeld\u00eda controlada en la forma en que su cuerpo se puso r\u00edgido. Le gustaba la prueba de resistencia.<\/p>\n<p>\u2014Lo har\u00e9, amo.<\/p>\n<p>\u2014Eso espero. Por cada infracci\u00f3n, por cada suspiro audible, por cada movimiento, el castigo se intensificar\u00e1.<\/p>\n<p>La vi asentir, y la entrega verdadera \u2014la rendici\u00f3n de su cuerpo\u2014brill\u00f3 en sus ojos y en la sonrisa de sus labios. El ritual de la inmovilizaci\u00f3n es la parte esencial del sometimiento. Es el acto de anular la autonom\u00eda. La dirig\u00ed a la cama, previamente alistada para nuestro juego. Le orden\u00e9 arrodillarse, y luego acostarse sobre el vientre. Su obediencia fue inmediata.<\/p>\n<p>Comenc\u00e9 con sus tobillos. Us\u00e9 las correas de cuero fino, fuertes e irrompibles. Las ajust\u00e9 a las cuerdas amarradas a la cama. Sent\u00ed la piel c\u00e1lida bajo el cuero mientras verificaba la tensi\u00f3n. Sus m\u00fasculos estaban tensos bajo la tela; su cuerpo se hab\u00eda puesto firme y expectante.<\/p>\n<p>\u2014No te muevas \u2014orden\u00e9.<\/p>\n<p>Pas\u00e9 a sus mu\u00f1ecas. Utilic\u00e9 cuerdas de seda negra, m\u00e1s gruesas. No buscaban causar da\u00f1o, sino garantizar la inmovilidad. Me tom\u00e9 mi tiempo en asegurar el nudo, garantizando que fuera est\u00e9tico y funcional; los meses anteriores practicando shibari daban sus frutos. La sensaci\u00f3n de su pulso, acelerado bajo la suavidad de la seda, era un recordatorio de que su vida estaba, completamente, en mis manos. Una vez atada, levant\u00e9 su barbilla para encontrar sus ojos. No hab\u00eda temor, solo una expectaci\u00f3n febril.<\/p>\n<p>\u2014El \u00faltimo paso \u2014dije, mostrando la bola mordaza de silicona negra. Le orden\u00e9 abrir la boca.<\/p>\n<p>La bes\u00e9 apasionadamente, mezclando mi lengua con la suya, \u00e1vida de deseo. Retir\u00e9 mi boca para imponer el \u00faltimo silencio. El sabor del l\u00e1tex y la p\u00e9rdida de su voz la hicieron temblar. Al ajustar la correa de cuero alrededor de su cabeza, el silencio se instal\u00f3, total. Su respiraci\u00f3n se volvi\u00f3 sonora, un jadeo contenido y r\u00e1pido contra la mordaza.<\/p>\n<p>Estaba inmovilizada, amordazada y silenciada. El control era absoluto. Me sent\u00e9 al borde de la cama. El poder sobre su cuerpo era un placer que me hizo sonre\u00edr. Deslic\u00e9 mis dedos a lo largo de su columna vertebral, desde el cuello hasta la base, y sent\u00ed un temblor recorrerla, una reacci\u00f3n inevitable a la inminencia del castigo.<\/p>\n<p>\u2014La correcci\u00f3n se enfocar\u00e1 en las zonas de mayor receptividad, Laura \u2014le expliqu\u00e9 al silencio, sabiendo que cada s\u00edlaba la penetraba. Me levant\u00e9 y tom\u00e9 la vara de abedul pulida. Era ligera, pero su impacto era definitivo.<\/p>\n<p>El primer contacto fue un roce helado en la parte superior de sus muslos. El segundo, un golpe seco y exacto. Vi c\u00f3mo su cuerpo se contra\u00eda, un temblor mudo que no pudo suprimir. Sus ojos, \u00fanicos portales de expresi\u00f3n, se abrieron de golpe, inundados por el shock de la intensidad.<\/p>\n<p>\u2014Una peque\u00f1a correcci\u00f3n por tu falta \u2014susurr\u00e9, y apliqu\u00e9 otro impacto en el mismo punto.<\/p>\n<p>El sonido era limpio y agudo. Ella apret\u00f3 la mand\u00edbula contra la mordaza, el esfuerzo por no emitir un sonido era tenso. Una nueva capa de color, un carmes\u00ed brillante, comenz\u00f3 a extenderse sobre su piel bajo la vara. Me mov\u00ed con precisi\u00f3n. Diez impactos en la nalga derecha, manteniendo un ritmo lento y deliberado. Mi enfoque estaba en la ejecuci\u00f3n perfecta. Por cada golpe, ella arqueaba la espalda, tensando sus extremidades. El cuerpo reaccionaba a pesar de la orden de quietud, y ese conflicto era la verdadera recompensa. Cambi\u00e9 a la nalga izquierda. Cinco golpes r\u00e1pidos, concentrando el dolor en la zona ya sensibilizada. El calor que irradiaba de su piel me resultaba adictivo.<\/p>\n<p>Hice una pausa. La inmovilidad era impresionante. Estaba quieta, excepto por el temblor que recorr\u00eda sus hombros. Su respiraci\u00f3n era entrecortada. Me inclin\u00e9, acercando mi boca a su o\u00eddo, disfrutando del silencio.<\/p>\n<p>\u2014Tu sumisi\u00f3n es perfecta, peque\u00f1a. Pero tu cuerpo a\u00fan se debe a mi dominio, y yo debo disciplinarlo con esta sensaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pas\u00e9 a la segunda fase. Dej\u00e9 la vara y tom\u00e9 la fusta larga. Este instrumento proporciona una sensaci\u00f3n distinta, m\u00e1s punzante y localizada. Comenc\u00e9 con roces invertidos, acariciando su piel con la punta. Un toque que era una promesa, una tortura de anticipaci\u00f3n. Su cuerpo se retorc\u00eda bajo el roce, luchando contra las ataduras.<\/p>\n<p>De repente, el latigazo impact\u00f3 en la parte posterior del muslo, una zona inesperada, pero altamente sensible. Su reacci\u00f3n fue un movimiento involuntario de sus caderas. Su voluntad de quietud hab\u00eda fallado. Me puse de pie con frialdad. Me acerqu\u00e9 al soporte y tom\u00e9 una segunda mordaza, m\u00e1s gruesa, con un arn\u00e9s de ajuste m\u00e1s firme.<\/p>\n<p>\u2014Has roto las reglas \u2014dije. La correcci\u00f3n deb\u00eda continuar.<\/p>\n<p>Retir\u00e9 la mordaza anterior. Ella abri\u00f3 la boca, no para hablar, sino para jadear. El aliento que solt\u00f3 fue un lamento sordo, puro y desesperado.<\/p>\n<p>\u2014No has hablado. Has sido obediente en el sonido. Pero tu cuerpo ha protestado. Es momento de atar no solo tu voz, sino tu aliento.<\/p>\n<p>Le puse la segunda mordaza, y el silencio que sigui\u00f3 fue m\u00e1s opresivo que el anterior.<\/p>\n<p>Reanud\u00e9 su castigo. La fusta se mov\u00eda con m\u00e1s ligereza ahora, trazando l\u00edneas ardientes en su espalda baja, golpeando puntos de m\u00e1xima sensibilidad. El olor a cuero y su propia excitaci\u00f3n en el aire me envolv\u00edan. Yo observaba la piel, el arte de mi dominio en pleno desarrollo. La sensaci\u00f3n la estaba empujando hacia el umbral del placer, hacia el punto exacto donde el castigo se convierte en necesidad. Sus caderas empezaron a hacer un ligero movimiento r\u00edtmico, un ruego corporal involuntario.<\/p>\n<p>Me detuve. La observ\u00e9 fijamente. Ella sab\u00eda que hab\u00eda violado la quietud, pero esta vez, el movimiento no era de protesta, sino de s\u00faplica. Sus ojos, que ahora me miraban con intensidad a trav\u00e9s del reflejo, estaban llenos. Las l\u00e1grimas hab\u00edan dado paso a una humedad v\u00edtrea y una intensidad que no necesitaba palabras. Su mirada no ped\u00eda perd\u00f3n; exig\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMe est\u00e1s pidiendo que contin\u00fae el castigo, puta? \u2014pregunt\u00e9, acercando mi rostro al suyo, mi voz grave y burlona.<\/p>\n<p>Ella no pod\u00eda responder con palabras. Pero cerr\u00f3 los ojos con fuerza, y el gesto fue un asentimiento total, la p\u00e9rdida de control m\u00e1s deliciosa que pod\u00eda ofrecerme.<\/p>\n<p>\u2014Puedes responder \u2014le indiqu\u00e9, soltando la mordaza.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1S\u00ed, amo, por favor! Quiero m\u00e1s \u2014fue su indiscutible respuesta. Volv\u00ed a ponerle la mordaza.<\/p>\n<p>Dej\u00e9 la fusta. Hab\u00eda servido a su prop\u00f3sito. Ahora, el \u00fanico objetivo era el \u00e9xtasis. Me centr\u00e9 en las zonas menos castigadas, pero altamente sensibles. El hueco detr\u00e1s de sus rodillas, la suavidad interior de sus muslos, la curva de su cintura. Mis manos ya no correg\u00edan; exploraban y acosaban. Mi toque, que empez\u00f3 ligero, se hizo posesivo. La fricci\u00f3n, el roce de mi palma contra el calor de su cuerpo, el apretar sus pezones y morderlos, cada vez que halaba su cabello hacia m\u00ed. Ella respiraba con una violencia silenciada, y su abdomen se contra\u00eda en espasmos. Su cuerpo, atado, se arqueaba, buscando presi\u00f3n, buscando el punto de colapso.<\/p>\n<p>Aument\u00e9 el ritmo, la presi\u00f3n. El calor de su piel era casi insoportable. Su cuerpo se hab\u00eda convertido en un motor de deseo puro, temblando bajo mis caricias, cada fibra vibrando en la tensi\u00f3n entre el castigo y el placer. Y entonces, lleg\u00f3 el primer estallido. Su cuerpo se puso totalmente r\u00edgido, una tabla arqueada, temblando convulsivamente contra las cuerdas. Su boca se ahog\u00f3 alrededor de la mordaza, un gemido silenciado y frustrado. Una oleada de calor recorri\u00f3 su espalda.<\/p>\n<p>Pero no la liber\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014No tienes permiso para terminar \u2014susurr\u00e9. Ella temblaba, silenciada. Pero el castigo deb\u00eda continuar. Agregu\u00e9 lo que s\u00e9 que Laura anhelaba: el plug anal y un vibrador a control remoto.<\/p>\n<p>Ella luch\u00f3, su cuerpo implorando el final que yo le negaba. Disfrut\u00e9 del control, de la negaci\u00f3n calculada. Alargu\u00e9 su agon\u00eda hasta que la piel se sinti\u00f3 el\u00e9ctrica. Y entonces&#8230;<\/p>\n<p>\u2014Puedes tener tu orgasmo.<\/p>\n<p>Y lo tuvo, m\u00e1s profundo y prolongado que nunca antes. Esta vez, la rendici\u00f3n fue absoluta. Sent\u00ed c\u00f3mo su cuerpo se liberaba en oleadas incontenibles, un placer que la super\u00f3 y la hundi\u00f3 en un silencio de rendici\u00f3n total. La tensi\u00f3n se liber\u00f3 en un temblor fino y exhausto.<\/p>\n<p>Esper\u00e9 en silencio a que su respiraci\u00f3n se normalizara. La desat\u00e9, retirando primero la mordaza. Sus labios estaban hinchados y su rostro, enrojecido. Sus ojos estaban cerrados y h\u00famedos, pero la sonrisa que se dibuj\u00f3 en su rostro era la de la total satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>La ayud\u00e9 a sentarse, abraz\u00e1ndola por detr\u00e1s. Ella se dej\u00f3 caer contra mi pecho, su cuerpo a\u00fan se estremec\u00eda con peque\u00f1os espasmos residuales de placer.<\/p>\n<p>\u2014Tu deuda est\u00e1 saldada, Laura \u2014dije, depositando un beso ligero sobre la marca roja en su hombro\u2014. Y la has pagado con excelencia. Has demostrado una disciplina y una capacidad de s\u00faplica que valoro.<\/p>\n<p>Ella suspir\u00f3 profundamente, la primera respiraci\u00f3n sin contenci\u00f3n en mucho tiempo. Se gir\u00f3 ligeramente para mirarme, sus ojos a\u00fan brillantes y dilatados.<\/p>\n<p>\u2014Gracias, amo.<\/p>\n<p>Sonre\u00ed con suficiencia. \u2014No me agradezcas a\u00fan.<\/p>\n<p>La ayud\u00e9 a levantarse y la envolv\u00ed en una manta de lana. Su cuerpo se sinti\u00f3 ligero, agotado, pero visiblemente satisfecho.<\/p>\n<p>\u2014La pr\u00f3xima vez, Laura, espero que tu puntualidad sea perfecta. No solo por el rigor de nuestro pacto, sino porque me temo que una correcci\u00f3n de esta magnitud exige testigos.<\/p>\n<p>Hice una pausa, sosteniendo su mirada. Su respiraci\u00f3n se detuvo.<\/p>\n<p>\u2014Tal vez luego&#8230; te castigaremos entre dos.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63353\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63353\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Y lo tuvo, m\u00e1s profundo y prolongado que nunca antes. Esta vez, la rendici\u00f3n fue absoluta. Sent\u00ed c\u00f3mo su cuerpo se liberaba en oleadas incontenibles, un placer que la super\u00f3 y la hundi\u00f3 en un silencio de rendici\u00f3n total. La tensi\u00f3n se liber\u00f3 en un temblor fino y exhausto. Esper\u00e9 en silencio a que su respiraci\u00f3n se normalizara. La desat\u00e9<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63353\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63353\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31714,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[6],"tags":[],"class_list":{"0":"post-63353","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-dominacion"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":5203,"today_views":4},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63353","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31714"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63353"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63353\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63354,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63353\/revisions\/63354"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63353"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63353"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63353"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}