{"id":63400,"date":"2025-11-30T00:07:13","date_gmt":"2025-11-29T23:07:13","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=63400"},"modified":"2025-11-29T19:18:48","modified_gmt":"2025-11-29T18:18:48","slug":"avergonzada-pero-satisfecha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/avergonzada-pero-satisfecha\/","title":{"rendered":"Avergonzada pero satisfecha"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"63400\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">93<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El camino hasta su casa se me hizo m\u00e1s largo de lo que era. Tal vez eran los nervios, o la incomodidad de no saber exactamente c\u00f3mo iba a reaccionar Marian cuando me viera despu\u00e9s de tantos meses.<\/p>\n<p>Las calles estaban vac\u00edas, como si la noche pesada de febrero las hubiese aplastado; solo el zumbido de alg\u00fan aire acondicionado y el chirrido distante de una moto romp\u00edan el silencio. Sent\u00ed una gota de sudor bajar por la frente mientras caminaba, mezcla de calor y ansiedad.<\/p>\n<p>Su abuelo hab\u00eda muerto. Yo no iba por la persona fallecida. Iba por \u00e9l. Por mi amigo. Por ese \u201ccasi\u201d que siempre hab\u00eda flotado entre nosotros sin convertirse nunca en nada concreto.<\/p>\n<p>Mientras me acercaba a la puerta, pens\u00e9 inevitablemente en lo mismo de siempre: en c\u00f3mo \u00e9l hab\u00eda intentado algo conmigo a\u00f1os atr\u00e1s y c\u00f3mo yo\u2026 estaba rota en ese momento, cerrada a todo.<\/p>\n<p>\u00c9l hab\u00eda llegado en mal timing, justo cuando yo no pod\u00eda dar nada. A veces me pregunto si eso lo dej\u00f3 marcado, si todav\u00eda hab\u00eda algo ah\u00ed, alg\u00fan resto de esa conversaci\u00f3n que no tuvimos.<\/p>\n<p>Respir\u00e9 hondo antes de entrar. No esperaba nada, no buscaba nada. Solo quer\u00eda estar presente, acompa\u00f1arlo en un momento duro, sin cargar la noche con viejas historias.<\/p>\n<p>Eran casi las once de la noche y el calor segu\u00eda pegado a la piel como una capa de polvo h\u00famedo. El silencio ten\u00eda un peso raro, contenido, como si la quietud misma pidiera respeto.<\/p>\n<p>Empuj\u00e9 la puerta lentamente.<\/p>\n<p>Al entrar al velorio, la penumbra parec\u00eda absorberlo todo: susurros, pasos, miradas que se esquivaban. El dolor ajeno flotaba entre las paredes como un perfume negro.<\/p>\n<p>Lo encontr\u00e9 hablando con alguien, la mand\u00edbula r\u00edgida, los ojos apagados. La ropa negra le quedaba demasiado bien, marcando las l\u00edneas de su cuerpo con una precisi\u00f3n que me desarm\u00f3. El moreno de su piel parec\u00eda m\u00e1s profundo bajo esas luces amarillentas, y el nudo en su garganta, tenso, respir\u00e1ndose apenas, lo volv\u00eda m\u00e1s atractivo de lo que deber\u00eda ser en un momento as\u00ed.<\/p>\n<p>Cuando me acerqu\u00e9 a saludarlo, lo sent\u00ed fr\u00edo. Distante. Como si mi presencia rozara una fibra sensible que \u00e9l prefer\u00eda mantener dormida.<\/p>\n<p>Estaba hablando con una mujer que no conoc\u00eda, y aun as\u00ed reconoc\u00ed en su postura ese tipo de incomodidad educada: hombros ligeramente tensos, mand\u00edbula firme, mirada que buscaba una salida sin encontrarla.<\/p>\n<p>Ella, en cambio, parec\u00eda muy instalada en la conversaci\u00f3n; lo miraba con un inter\u00e9s que me choc\u00f3 apenas llegu\u00e9.<\/p>\n<p>\u2014Hola, Marian \u2014dije en voz baja, sin querer interrumpir demasiado.<\/p>\n<p>\u00c9l me devolvi\u00f3 una mirada r\u00e1pida, apenas un contacto, y respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Ali.<\/p>\n<p>Seco. Una sola s\u00edlaba. Como si no supiera d\u00f3nde ubicarme.<\/p>\n<p>La mujer me escane\u00f3 de arriba abajo con una sonrisa demasiado neutral. El tipo de gesto que pretende cortes\u00eda pero es todo lo contrario.<\/p>\n<p>\u2014Perd\u00f3n, no quise cortar nada. Lo siento mucho \u2014agregu\u00e9, intentando aligerar un poco, suavizar el clima. Sonre\u00ed apenas\u2014. Solo quer\u00eda ver c\u00f3mo estabas.<\/p>\n<p>\u2014Bien \u2014dijo \u00e9l, sin mirarme demasiado.<\/p>\n<p>Un monos\u00edlabo que cay\u00f3 entre los tres como un objeto pesado. Mi intento de humor se deshizo en el aire. La mujer lade\u00f3 la cabeza, apenas, como si registrara algo que no terminaba de entender\u2026 o que entend\u00eda demasiado.<\/p>\n<p>Sus dedos le rozaron el brazo a \u00e9l en un gesto que pretend\u00eda apoyo, pero que me tens\u00f3 la espalda sin raz\u00f3n l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Intent\u00e9 no darle demasiada importancia. No estaba para leer gestos, pero la atm\u00f3sfera era espesa.<\/p>\n<p>\u2014Debe estar siendo una noche dif\u00edcil\u2026 \u2014dije, todav\u00eda con ese tono suave que no quer\u00eda abandonar.<\/p>\n<p>Marian asinti\u00f3 sin m\u00e1s. Casi autom\u00e1tico. Silencio.<\/p>\n<p>Un silencio inc\u00f3modo, de esos que estiran un segundo hasta hacerlo insoportable. Los tres parados ah\u00ed, sin saber bien qu\u00e9 decir, como si la presencia de cada uno complicara a los otros en formas distintas.<\/p>\n<p>\u00c9l respir\u00f3 hondo, apenas, como si necesitara aire y no hubiera suficiente en la habitaci\u00f3n. Su mirada se desliz\u00f3 de la mujer a m\u00ed, y luego a ning\u00fan lado. La incomodidad se le notaba en la piel.<\/p>\n<p>Y entonces lo vi hacer ese gesto m\u00ednimo: la lengua pasando por la comisura, la mirada hacia el pasillo, el cuerpo girando un poco hacia atr\u00e1s. Una salida. Una excusa que no dijo.<\/p>\n<p>Se fue enseguida, casi escap\u00e1ndose. Yo qued\u00e9 con la mujer con la que \u00e9l hablaba, una que no me conoc\u00eda pero habl\u00f3 como si supiera todo.<\/p>\n<p>\u2014Mejor no molestarlo \u2014dijo con una falsa compasi\u00f3n que me rasp\u00f3\u2014. Est\u00e1 muy sensible.<\/p>\n<p>Lo entend\u00ed. Era una indirecta tan torpe que casi me dio verg\u00fcenza ajena. No la enfrent\u00e9. No ten\u00eda sentido. Pero tampoco me iba a dejar pisar.<\/p>\n<p>\u2014Yo solo quiero lo mejor para \u00e9l \u2014respond\u00ed, sin perder el tono suave\u2014. Aunque tenga que aguantar que cualquiera se meta.<\/p>\n<p>Sus ojos se abrieron un poco, sorprendidos. No me qued\u00e9 a ver c\u00f3mo reaccionaba. Me di vuelta y me alej\u00e9 por el pasillo, respirando el silencio espeso del lugar\u2026 hasta que lo vi.<\/p>\n<p>La puerta de su habitaci\u00f3n estaba entreabierta. \u00c9l estaba ah\u00ed, sentado en la cama, la cabeza baja, los hombros tensos. Vulnerable de una manera que me quebr\u00f3 algo adentro. Sin pensarlo, sin medir nada, entr\u00e9. Cerr\u00e9 la puerta detr\u00e1s de m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014No estoy tan mal como parece \u2014dijo antes de que pudiera hablar\u2014. Obvio que me duele\u2026 pero ya estaba sufriendo demasiado. Todos lo sab\u00edamos. Lo que me jode es ver a los hip\u00f3critas ac\u00e1 dentro, haciendo de cuenta que les importa.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 mir\u00e1ndolo. El alivio de saber que no estaba enojado conmigo se mezcl\u00f3 con una ternura feroz.<\/p>\n<p>Me acerqu\u00e9 y \u00e9l abri\u00f3 un \u00e1lbum sobre sus piernas. Me mostr\u00f3 fotos, dos, tres. Peque\u00f1as historias en voz baja. Sonrisas que no sab\u00eda que pod\u00eda tener hoy.<\/p>\n<p>\u2014Mir\u00e1 esa cara\u2026 \u2014le dije, ri\u00e9ndome suave.<\/p>\n<p>\u2014No te burl\u00e9s\u2026 \u2014respondi\u00f3, pero sus labios se aflojaron un poco.<\/p>\n<p>Seguimos as\u00ed un rato, dej\u00e1ndonos respirar. Dej\u00e1ndome verlo.<\/p>\n<p>Su mano subi\u00f3 a mi pelo como un reflejo. Un gesto torpe, dulce, casi adolescente. Y yo\u2026 yo me recost\u00e9 en esa caricia sin pensarlo, buscando ese calor que no hab\u00eda dejado de querer desde hac\u00eda a\u00f1os.<\/p>\n<p>La cercan\u00eda se volvi\u00f3 insoportable. Su respiraci\u00f3n chocaba con la m\u00eda, suave, irregular.<\/p>\n<p>\u00c9l me mir\u00f3. Yo no s\u00e9 qu\u00e9 le devolv\u00ed, pero lo hizo inclinarse. Roz\u00f3 mi boca con la suya, apenas. Y entonces me bes\u00f3.<\/p>\n<p>Lento. Casi con miedo. Un roce que me abri\u00f3 el pecho de golpe. Pero en cuanto lo sent\u00ed, en cuanto lo sabore\u00e9 despu\u00e9s de todo ese tiempo, Marian se alej\u00f3 un cent\u00edmetro, respirando fuerte.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1s seguro\u2026? \u2014murmur\u00e9, con su frente apoyada en la m\u00eda.<\/p>\n<p>Yo lo estaba desde antes de entrar al cuarto.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVos no? \u2014me pregunt\u00f3, casi sin aire.<\/p>\n<p>Volvi\u00f3 a besarme con hambre contenida, como si algo adentro suyo finalmente se liberara. Mis manos le rodearon la nuca, encontr\u00e1ndose con la punta de un tatuaje que siempre hab\u00eda querido tocar.<\/p>\n<p>\u00c9l me atrajo hacia s\u00ed con una urgencia que se escapaba por cada exhalaci\u00f3n, como si necesitara sostenerme para no caerse.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n que arrastr\u00e1bamos desde a\u00f1os atr\u00e1s se volvi\u00f3 un latido \u00fanico, un tir\u00f3n inevitable. Su boca baj\u00f3 a mi cuello, y mi respiraci\u00f3n se quebr\u00f3 contra su hombro.<\/p>\n<p>Sent\u00ed sus dedos en mi cintura, indecisos primero, firmes despu\u00e9s. Yo me aferr\u00e9 a su remera negra, sintiendo el calor de su piel debajo, ese calor que tanto hab\u00eda imaginado.<\/p>\n<p>El mundo afuera qued\u00f3 reducido a murmullos distantes, sombras deshechas, pasos lejanos. Ah\u00ed adentro solo exist\u00edamos \u00e9l y yo, y todo lo que no dijimos durante demasiado tiempo.<\/p>\n<p>Su frente volvi\u00f3 a apoyarse en la m\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Ali\u2026 \u2014susurr\u00f3, como una confesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Yo lo acerqu\u00e9 m\u00e1s. Su mano baj\u00f3 por mi espalda, lenta, firme, y la habitaci\u00f3n pareci\u00f3 encogerse alrededor nuestro.<\/p>\n<p>El beso se rompi\u00f3 para volverse m\u00e1s profundo, m\u00e1s urgente. Ya no hab\u00eda miedo ni dudas en la forma en que sus labios se mord\u00edan, solo un hambre contenida que por fin encontraba su salida.<\/p>\n<p>Mis manos viajaron por sus brazos, sintiendo la tensi\u00f3n de sus m\u00fasculos bajo la tela negra, hasta que bajaron con una decisi\u00f3n propia hasta su entrepierna. Lo encontr\u00e9 duro, ardiendo, y \u00e9l solt\u00f3 un gemido ahogado contra mi boca que me recorri\u00f3 entera.<\/p>\n<p>A su vez, sus palmas se posaron en mi culo, apret\u00e1ndome con fuerza para jalarme contra \u00e9l, y luego subieron, torpes y ansiosas, hasta mis tetas. Las apret\u00f3 sobre la tela, como si quisiera confirmar que eran reales, que estaba ah\u00ed, y su pulgar me roz\u00f3 el rostro, la l\u00ednea de mi mand\u00edbula, mientras nos devor\u00e1bamos sin aire.<\/p>\n<p>Una de mis manos se desprendi\u00f3 de \u00e9l para bajar hasta mis tobillos. Con un movimiento torpe, me saqu\u00e9 las zapatillas. \u00c9l lo not\u00f3 y, sin romper el beso, sus dedos encontraron el el\u00e1stico de mi calza. La baj\u00f3 despacio, como si desempacara un regalo, y la tela se desliz\u00f3 por mis piernas hasta caer en un mont\u00f3n oscuro a mis pies.<\/p>\n<p>Sus ojos se clavaron en mi tanga roja, un destello de color en la penumbra del cuarto. Se arrodill\u00f3 frente a m\u00ed y me bes\u00f3 por encima del tejido, un contacto h\u00famedo y caliente que me hizo temblar. Luego, con la punta de los dedos, corri\u00f3 la tanga hacia un lado y su boca encontr\u00f3 mi concha.<\/p>\n<p>El primer leng\u00fcetazo fue lento, explorador. Un trazo largo y h\u00famedo que me dej\u00f3 sin respiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s su lengua empez\u00f3 dibujando c\u00edrculos precisos, mientras sus labios mordisqueaban suavemente los bordes. Cuando lleg\u00f3 a mi cl\u00edtoris, lo hizo con una succi\u00f3n corta y un mordisco casi imperceptible que me arque\u00f3 sobre sus manos. Sus dedos se unieron a la fiesta, entrando y saliendo, frotando ese punto dentro de m\u00ed que solo yo conoc\u00eda hasta ahora.<\/p>\n<p>Apret\u00e9 la mano contra mi boca para no gritar, pero un gemido bajo y rasposo se escap\u00f3 igual, mezclado con el sonido de su respiraci\u00f3n y el zumbido de la noche afuera.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 de golpe, como si no pudiera aguantar m\u00e1s lejos de m\u00ed. Con un solo movimiento, me alz\u00f3 la remera por encima de la cabeza y la tir\u00f3 a un rinc\u00f3n.<\/p>\n<p>Sus ojos se oscurecieron al ver mi corpi\u00f1o negro. Me apret\u00f3 las tetas de nuevo, esta vez directamente sobre la tela y el encaje, sus dedos presionando mis pezones hasta que se pusieron duros bajo el tacto.<\/p>\n<p>Me bes\u00f3 de nuevo, un beso salvaje, mientras una de sus manos se deslizaba a mi espalda para buscar el broche del corpi\u00f1o. Lo encontr\u00f3, lo abri\u00f3, y la tela cay\u00f3, dej\u00e1ndoselas al descubierto.<\/p>\n<p>Su boca baj\u00f3 de inmediato, lami\u00e9ndolas, bes\u00e1ndolas, hasta que me tom\u00f3 un pez\u00f3n entre los dientes y lo mordi\u00f3 con justeza, una mezcla de dolor y placer que me hizo jalar de su pelo y pedirle m\u00e1s.<\/p>\n<p>El dolor placentero de sus dientes en mis pezones me hizo moverme con una urgencia que no pude controlar. Mientras \u00e9l apretaba con fuerza, mis manos buscaron el cierre de su pantal\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo abr\u00ed sin mirarlo, y el metal cedi\u00f3 con un chasquido seco. Baj\u00e9 la cremallera lentamente, sintiendo el calor que emanaba de \u00e9l, y empuj\u00e9 la tela hacia abajo. \u00c9l me ayud\u00f3, levantando las caderas, y el pantal\u00f3n cay\u00f3 hasta sus tobillos, dej\u00e1ndolo solo con su boxer oscuro, tenso y marcado.<\/p>\n<p>Me separ\u00f3 un paso, solo para sentarse al borde de la cama, con las piernas abiertas y la mirada fija en m\u00ed, como si fuera una presa y \u00e9l un depredador finalmente saciado.<\/p>\n<p>No me lo dijo. No hizo falta. Me arrodill\u00e9 en el suelo, entre sus piernas, y mis manos subieron por sus muslos hasta aferrarme a la tela de su b\u00f3xer. Se la baj\u00e9 con la misma lentitud con la que \u00e9l me hab\u00eda quitado la calza, y su pija se liber\u00f3, dura y pesada contra mi palma.<\/p>\n<p>La mir\u00e9 un segundo, el tama\u00f1o, la forma, y luego la tom\u00e9 con la boca. Le di un primer leng\u00fcetazo en la punta, salada y limpia, y luego me la met\u00ed todo lo que pude. \u00c9l se recost\u00f3 sobre los codos, jadeando, y sus palabras salieron rotas, cargadas de a\u00f1os de espera.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed te quer\u00eda tener\u2026 \u2014murmur\u00f3, con la voz ronca.<\/p>\n<p>Pas\u00e9 mi lengua por todo el tronco, despacio, sintiendo cada vena, cada pulso. La llev\u00e9 a mis labios de nuevo y la hund\u00ed hasta la garganta, ahog\u00e1ndome un poco, y \u00e9l arque\u00f3 la espalda.<\/p>\n<p>Se sac\u00f3 la remera de un tir\u00f3n, tir\u00e1ndola al suelo, y su torso desnudo se ilumin\u00f3 con la luz tenue de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Luego apoy\u00f3 sus manos sobre mi cabeza, entrelazando los dedos en mi largo pelo negro, no para empujarme, sino para sostenerse, para anclarse a m\u00ed mientras mi boca lo devoraba.<\/p>\n<p>Me guio con una presi\u00f3n suave, un ritmo que \u00e9l marcaba con el movimiento de sus caderas. Sent\u00ed c\u00f3mo se tensaba, c\u00f3mo sus m\u00fasculos se endurec\u00edan y su respiraci\u00f3n se cort\u00f3 en un quejido ahogado que retumb\u00f3 en las paredes del cuarto.<\/p>\n<p>\u2014La puta madre que te pari\u00f3\u2026 \u2014dijo \u00e9l, y las palabras salieron como un suspiro final. No me dej\u00f3 terminar.<\/p>\n<p>Con una fuerza que me tom\u00f3 por sorpresa, me levant\u00f3 de los brazos y me tir\u00f3 sobre la cama. El colch\u00f3n recibi\u00f3 mi cuerpo con un golpe seco.<\/p>\n<p>Me deslic\u00e9 hacia el borde, sin que \u00e9l me lo pidiera, y abr\u00ed las piernas, una invitaci\u00f3n clara y desesperada. \u00c9l se inclin\u00f3 sobre m\u00ed, con una pierna en la cama y la otra en el suelo, y su mano guio su pija hasta mi concha.<\/p>\n<p>El primer empuj\u00f3n fue seco, profundo, y me abri\u00f3 de golpe. Entr\u00f3 todo de una, y el aire se me escap\u00f3 de los pulmones en un gemido que no pude contener.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a moverse, entrando y saliendo con un ritmo salvaje, sin tregua. Cada embestida me hac\u00eda subir un poco m\u00e1s por el colch\u00f3n, y los gemidos se me escapaban de la boca, fuertes y sin filtro, rompiendo el silencio sagrado de la casa.<\/p>\n<p>Me tap\u00f3 la boca con una mano, grande y caliente, presionando mis labios para ahogar el sonido. Sus dedos se hundieron en mi mejilla, y el esfuerzo por callarme se mezcl\u00f3 con el placer de su cuerpo dentro del m\u00edo, convirti\u00e9ndolo todo en una sensaci\u00f3n \u00fanica y abrumadora.<\/p>\n<p>Se detuvo de golpe, retir\u00e1ndose y dej\u00e1ndome vac\u00eda. Su mano sali\u00f3 de mi boca, pero antes de que pudiera recuperar el aliento, su voz lleg\u00f3, baja y autoritaria.<\/p>\n<p>\u2014Dale, hija de mil puta. Ponete en cuatro.<\/p>\n<p>No fue una pregunta. Fue una orden. Obedec\u00ed sin dudarlo, con el cuerpo movi\u00e9ndose por instinto.<\/p>\n<p>Me gir\u00e9, apoy\u00e9 las palmas en el colch\u00f3n y arque\u00e9 la espalda, ofreci\u00e9ndole mi culo, mi concha, todo lo que era. Lo escuch\u00e9 respirar detr\u00e1s de m\u00ed, un sonido animal y excitado.<\/p>\n<p>Sent\u00ed la punta de su pija rozarme, desliz\u00e1ndose por mi culo, mojada en mi propio fluido, una amenaza caliente que me eriz\u00f3 la piel. Por un segundo pens\u00e9 que me lo meter\u00eda ah\u00ed, pero luego la baj\u00f3, la guio hasta mi vagina otra vez y penetr\u00f3 de nuevo, esta vez a\u00fan m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a bombear, duro y sin piedad. Sus manos se aferraron a mi cintura, con los dedos clavados en mi piel, us\u00e1ndome como un ancla para cada embestida.<\/p>\n<p>De vez en cuando, una de sus manos se despegaba para bajarme un cachetazo en el culo, un golpe seco y vibrante que me dejaba la piel ardiendo y me obligaba a morder las s\u00e1banas para no gritar.<\/p>\n<p>Conten\u00eda los sonidos, los tragaba, pero de todos modos se me escapaban, pedazos de palabras rotas por el placer.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed, as\u00ed\u2026 ay, la puta madre \u2014logr\u00e9 decir, con la voz ahogada contra la tela.<\/p>\n<p>Se desplom\u00f3 sobre m\u00ed, agotado, y luego rod\u00f3 hacia un lado de la cama, vencido. Su pecho sub\u00eda y bajaba con fuerza, y sus ojos estaban perdidos en el techo.<\/p>\n<p>Yo no hab\u00eda terminado, quer\u00eda m\u00e1s. Me levant\u00e9, con los m\u00fasculos temblando, y me sub\u00ed encima de \u00e9l, una pierna a cada lado de su cuerpo. Su pija, dura y brillante, esperaba.<\/p>\n<p>La agarr\u00e9, la guie hasta mi entrada y me la met\u00ed de nuevo, despacio, sintiendo c\u00f3mo me llenaba por completo desde esa nueva posici\u00f3n.<\/p>\n<p>Me inclin\u00e9 hacia adelante, hasta que mis tetas apoyaron en su rostro. \u00c9l las rode\u00f3 con sus brazos, abraz\u00e1ndome por la cintura como si no quisiera soltarme nunca, y su boca encontr\u00f3 mi pez\u00f3n.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a succionar, h\u00famedo y caliente, mientras mis dedos se enredaban en su pelo, mojado por el sudor.<\/p>\n<p>Empec\u00e9 a moverme. Los movimientos de mi culo para entrar y salir eran lentos, cansados, pero duros. Cada vez que me sentaba sobre \u00e9l, lo hac\u00eda con toda mi fuerza, buscando el fondo.<\/p>\n<p>Con su pija todav\u00eda dentro de m\u00ed, me abraz\u00f3 con una fuerza que me rob\u00f3 el aire. En un solo movimiento fluido y potente, me gir\u00f3 y me acost\u00f3 boca abajo sobre el colch\u00f3n, sin salirse nunca.<\/p>\n<p>Su peso me aplast\u00f3 de una manera deliciosa. Mis brazos quedaron extendidos por encima de mi cabeza, y \u00e9l los atrap\u00f3 desde atr\u00e1s, agarr\u00e1ndome las mu\u00f1ecas con una mano firme. Me ten\u00eda inmovilizada.<\/p>\n<p>Empez\u00f3 a moverse de nuevo, entrando con firmeza y saliendo con ternura y delicadeza, un contraste que me volv\u00eda loca.<\/p>\n<p>Las gotas de sudor me ca\u00edan en la frente, luego mi pelo empez\u00f3 a pegarse en mis mejillas. Estaba acalorada, ardiendo por dentro y por fuera.<\/p>\n<p>Mov\u00ed la cabeza de un lado a otro, sec\u00e1ndome con las s\u00e1banas que sent\u00eda h\u00famedas y calientes contra mi piel. Mis manos segu\u00edan prisioneras de las suyas, y esa rendici\u00f3n total me empujaba hacia un borde que no conoc\u00eda.<\/p>\n<p>De repente, se detuvo. La sac\u00f3 de golpe, y o\u00ed el frote de su mano moviendo su pija, r\u00e1pido y seco, mientras la otra segu\u00eda sujetando mis mu\u00f1ecas, impidi\u00e9ndome moverme.<\/p>\n<p>Un segundo despu\u00e9s sent\u00ed la primera explosi\u00f3n. El semen me cay\u00f3 en una de las nalgas, luego en la otra, y algunas gotas salpicaron mis manos atrapadas. Sent\u00ed c\u00f3mo chorreaba por mis costados, un r\u00edo caliente y pegajoso.<\/p>\n<p>Escuch\u00e9 su respiraci\u00f3n cortarse y sent\u00ed la punta de su pija, todav\u00eda dura, esparciendo su propia leche por todo mi culo, pint\u00e1ndome, marc\u00e1ndome como suya.<\/p>\n<p>Nos quedamos as\u00ed, sin movernos, los dos respirando agitados, el \u00fanico sonido en la habitaci\u00f3n era el de nuestros pulmones pidiendo aire y el latido de nuestros corazones desbocados.<\/p>\n<p>El vac\u00edo que dej\u00f3 su cuerpo fue peor que el golpe. Aun sent\u00eda el calor de su semen en mi piel, humedeci\u00e9ndome, y una parte de m\u00ed, una parte oscura y hambrienta, quer\u00eda m\u00e1s. Quer\u00eda que me volviera a tomar, que me rompiera, que me reventara el culo hasta que no pudiera m\u00e1s. Pero el sonido lejano de los susurros afuera me record\u00f3 d\u00f3nde estaba, por qu\u00e9 est\u00e1bamos ah\u00ed.<\/p>\n<p>No era el momento. No era el lugar. El deseo era un fuego que no pod\u00eda apagar, pero que ten\u00eda que contener.<\/p>\n<p>\u00c9l solt\u00f3 mis mu\u00f1ecas y se sent\u00f3 en el borde de la cama, con la espalda hacia m\u00ed. Su voz son\u00f3 cansada, pero firme.<\/p>\n<p>\u2014Te ten\u00e9s que ir, Ali. En serio. Est\u00e1 todo bien\u2026 pero no es el momento.<\/p>\n<p>Asent\u00ed contra la almohada, aunque \u00e9l no pudiera verme. Ten\u00eda raz\u00f3n. La l\u00f3gica volv\u00eda a entrar por las rendijas del deseo.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 bien \u2014murmur\u00e9\u2014. Dame algo para limpiarme.<\/p>\n<p>\u00c9l se levant\u00f3 y fue hacia un armario. Volvi\u00f3 con un trapo viejo y \u00e1spero, y se arrodill\u00f3 detr\u00e1s de m\u00ed. Empez\u00f3 a limpiarme con una delicadeza que contrastaba con la violencia de hac\u00eda un rato.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 la tela por mis nalgas, por mis muslos, recogiendo su propia leche. Pero entonces sent\u00ed algo diferente. Sent\u00ed su lengua, h\u00fameda y caliente, pasar por mi ano, un \u00faltimo acto de posesi\u00f3n que me eriz\u00f3 la piel.<\/p>\n<p>Un escalofr\u00edo me recorri\u00f3, y mi cuerpo reaccion\u00f3 antes que mi cerebro.<\/p>\n<p>\u2014Par\u00e1 \u2014dije, con voz firme, pero sin darle la espalda\u2014. Ya basta.<\/p>\n<p>\u00c9l se detuvo en seco. Me levant\u00e9, mis piernas temblaban todav\u00eda, y me vest\u00ed en silencio. La calza, la remera, las zapatillas. Cada prenda era una barrera que se levantaba entre nosotros.<\/p>\n<p>Sin mirarlo a los ojos, camin\u00e9 hacia la puerta, la abr\u00ed y sal\u00ed de la habitaci\u00f3n primero, dej\u00e1ndolo solo.<\/p>\n<p>Cuando cerr\u00e9 la puerta detr\u00e1s de m\u00ed, sent\u00ed que el pasillo me golpeaba de lleno. Era como si el aire ah\u00ed afuera fuera distinto, m\u00e1s denso, m\u00e1s real\u2026 demasiado real para lo que acababa de pasar.<\/p>\n<p>Mi cuerpo iba un paso delante de mi cabeza: respiraba r\u00e1pido, como si necesitara convencerme de que ya estaba afuera, de que hab\u00eda vuelto a un lugar donde todo ten\u00eda que ser normal.<\/p>\n<p>No mir\u00e9 hacia atr\u00e1s. La casa estaba envuelta en el murmullo apagado del velorio. Voces tenues detr\u00e1s de las puertas, como si el aire mismo tuviera miedo de hacer ruido. La luz baja, amarillenta, dibujaba sombras largas en las paredes. Sent\u00ed el calor acumulado en los rincones, ese calor que da la sensaci\u00f3n de que nadie abre una ventana desde hace horas.<\/p>\n<p>Segu\u00ed caminando con las piernas un poco inestables, tratando de ordenar mi respiraci\u00f3n, que segu\u00eda saliendo entrecortada. Me repet\u00eda que ten\u00eda que moverme, avanzar, lo que fuera\u2026 cualquier cosa menos detenerme a pensar.<\/p>\n<p>Y entonces la vi: la mujer de antes. La misma con la que \u00e9l hablaba cuando llegu\u00e9. Se detuvo al verme, como si no supiera d\u00f3nde ubicarme. O como si supiera demasiado. Me mir\u00f3 raro, con una mezcla que no supe descifrar. Baj\u00e9 los ojos enseguida, sinti\u00e9ndome expuesta, todav\u00eda con el pulso acelerado.<\/p>\n<p>No nos dijimos nada. Ese silencio, tan cortito, tan filoso, me apret\u00f3 m\u00e1s el pecho que cualquier palabra.<\/p>\n<p>Pas\u00e9 de largo y segu\u00ed caminando r\u00e1pido por la casa. O\u00eda susurros, el roce de sillas, el tintinear suave de una taza. Nadie me prest\u00f3 atenci\u00f3n; nadie ten\u00eda por qu\u00e9 hacerlo. Yo solo quer\u00eda salir. Salir antes de que mi cabeza alcanzara a entender lo que mi cuerpo ya sab\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando abr\u00ed la puerta principal, el aire de afuera me peg\u00f3 en la cara, fresco, distinto, casi cruel.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 ah\u00ed un segundo, tragando esa mezcla agridulce que me sub\u00eda por la garganta: deseo todav\u00eda vibrando, culpa reci\u00e9n nacida, y la sensaci\u00f3n de que lo que pas\u00f3 atr\u00e1s de esa puerta no se iba a ir conmigo de forma d\u00f3cil.<\/p>\n<p>Di un paso, despu\u00e9s otro, y me fui sin mirar atr\u00e1s.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63400\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63400\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 11<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Me gir\u00e9, apoy\u00e9 las palmas en el colch\u00f3n y arque\u00e9 la espalda, ofreci\u00e9ndole mi culo, mi concha, todo lo que era. Lo escuch\u00e9 respirar detr\u00e1s de m\u00ed, un sonido animal y excitado. Sent\u00ed la punta de su pija rozarme, desliz\u00e1ndose por mi culo, mojada en mi propio fluido, una amenaza caliente que me eriz\u00f3 la piel. Por un segundo pens\u00e9<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63400\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63400\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31710,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":{"0":"post-63400","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-hetero"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":13448,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63400","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31710"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63400"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63400\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63402,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63400\/revisions\/63402"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63400"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63400"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63400"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}