{"id":63413,"date":"2025-12-02T00:07:54","date_gmt":"2025-12-01T23:07:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=63413"},"modified":"2025-12-01T17:38:29","modified_gmt":"2025-12-01T16:38:29","slug":"intercambio-en-la-ciudad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/intercambio-en-la-ciudad\/","title":{"rendered":"Intercambio en la ciudad"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"63413\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">40<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>El sol ya estaba a pleno sobre la ciudad con un susurro c\u00e1lido, ese tipo de luz que promet\u00eda calor y cuerpos con mucha piel. Mirta ajust\u00f3 el escote de su vestido, ce\u00f1ido justo donde la curva de sus caderas se volv\u00eda una invitaci\u00f3n, mientras Pedro, a su lado, pasaba los dedos por el cuello de su camisa, como si intentara aflojar la tensi\u00f3n que ya le apretaba el pecho. La casa de la otra pareja se alzaba frente a ellos, una construcci\u00f3n moderna con ventanas amplias que dejaban entrever risas ahogadas en m\u00fasica baja. No era su primera vez, pero el nervio del primer contacto siempre estaba ah\u00ed, como un cosquilleo el\u00e9ctrico bajo la piel.<\/p>\n<p>La puerta se abri\u00f3 antes de que llamaran. Elena, la anfitriona, los recibi\u00f3 con una sonrisa que era pura promesa, sus labios pintados de un rojo oscuro que contrastaba con el rubio de su melena suelta. Llevaba un vestido de seda verde esmeralda que se pegaba a sus curvas como una segunda piel, el escote tan profundo que dejaba poco a la imaginaci\u00f3n. Detr\u00e1s de ella, Carlos, su esposo, se recostaba contra el marco de la puerta con una copa de vino en la mano, la camisa blanca desabotonada hasta el pecho, donde el vello oscuro asomaba como una sombra tentadora. Sus ojos, oscuros y brillantes, recorrieron a Mirta de arriba abajo antes de detenerse en sus labios.<\/p>\n<p>\u2014No se queden ah\u00ed parados \u2014hablo Elena, extendiendo una mano hacia ellos\u2014. El vino ya est\u00e1 respirando, y nosotros tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Pedro no necesit\u00f3 m\u00e1s invitaci\u00f3n. Avanz\u00f3 y tom\u00f3 la mano de Elena, llev\u00e1ndosela a los labios para depositar un beso lento en sus nudillos, mientras sus dedos se enlazaban con los de ella como si ya se conocieran de antes. Mirta, por su parte, sinti\u00f3 el calor de Carlos antes de que este la tocara. Su mano se pos\u00f3 en la cintura de ella, firme y posesiva, mientras la otra acunaba su rostro para inclinarla hacia un beso que no fue ni t\u00edmido ni apresurado. Sus labios se encontraron con una suavidad enga\u00f1osa, en un peque\u00f1o e intenso beso.<\/p>\n<p>\u2014Dios, esto va a ser interesante\u2014murmur\u00f3 Pedro contra la boca de Elena, su voz suave, mientras sus manos ya exploraban la espalda de ella, bajando hasta rozar el borde de su vestido.<\/p>\n<p>Dentro de la casa, el aire ol\u00eda a especias y a algo m\u00e1s natural: perfume caro, el musgo dulce del deseo reci\u00e9n despertado. La sala estaba iluminada por velas dispersas sobre mesas bajas, sus llamas danzando como lenguas \u00e1vidas. Carlos guio a Mirta hacia el sof\u00e1 de cuero negro, donde un par de copas de cristal esperaban llenas de un champagne tan frio que las copas estaban escarchadas. Ella se sent\u00f3, cruzando las piernas con deliberada lentitud, sabiendo que el movimiento hac\u00eda que el vestido se abriera un poco m\u00e1s, dejando ver el encaje negro de su tanga. Carlos no apart\u00f3 la vista de ese destello de tela mientras se acomodaba a su lado, tan cerca que Mirta pod\u00eda sentir el calor de su muslo contra el suyo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY bien? \u2014pregunt\u00f3 Elena, sirviendo m\u00e1s champagne con una sonrisa p\u00edcara\u2014. \u00bfVamos a pretender que esto es solo un almuerzo entre amigos?<\/p>\n<p>Pedro solt\u00f3 una risa baja, sus dedos ya juguetearon con el dobladillo del vestido de Elena, subiendo cent\u00edmetro a cent\u00edmetro mientras ella no hac\u00eda nada por detenerlo.<\/p>\n<p>\u2014No hay nada de amigable en la forma en que me est\u00e1s mirando, cari\u00f1o\u2014respondi\u00f3 \u00e9l, su voz cargada de un doble sentido que no intent\u00f3 disimular.<\/p>\n<p>Mirta tom\u00f3 un sorbo de champagne, dejando que el l\u00edquido resbalara por su garganta antes de lamerse los labios, consciente de que Carlos segu\u00eda cada movimiento. Cuando baj\u00f3 la copa, sus dedos rozaron los de \u00e9l, que estaban apoyados en el sof\u00e1, y en lugar de retirarse, entrelaz\u00f3 los suyos con los suyos, acariciando con el pulgar el dorso de su mano. Carlos gir\u00f3 la cabeza hacia ella, sus ojos oscuros brillando con algo que no era solo lujuria, sino tambi\u00e9n complicidad.<\/p>\n<p>\u2014Creo que deber\u00edamos pasar a la mesa \u2014susurr\u00f3 \u00e9l, acercando su boca al o\u00eddo de Mirta\u2014. Antes de que decidamos saltarnos el primer plato.<\/p>\n<p>La cena fue un juego de miradas y toques furtivos. El mantel blanco se convirti\u00f3 en un campo de batalla donde los pies descalzos se buscaban bajo la mesa, donde los muslos se rozaban &#8220;accidentalmente&#8221; cada vez que alguien se inclinaba para alcanzar la sal. Pedro, sentado frente a Elena, no disimulaba el bulto que crec\u00eda en sus pantalones cada vez que ella se agachaba para servirle m\u00e1s champagne, sus pechos casi escapando del escote. Mirta, por su parte, hab\u00eda dejado que una de sus manos descansara sobre el muslo de Carlos, sus u\u00f1as pintadas de rosa pastel trazando c\u00edrculos lentos sobre la tela de sus pantalones, acerc\u00e1ndose peligrosamente a la entrepierna.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfNo tienes hambre, mi amor? \u2014pregunt\u00f3 Pedro, su voz un ronroneo, mientras con la punta del pie acariciaba el tobillo de Elena bajo la mesa.<\/p>\n<p>Ella lo mir\u00f3 con los ojos entrecerrados, los labios separados en una sonrisa lasciva.<\/p>\n<p>\u2014Depende de lo que me est\u00e9s ofreciendo.<\/p>\n<p>Carlos solt\u00f3 una risotada, pero el sonido se cort\u00f3 cuando Mirta, sin apartar la vista de \u00e9l, desliz\u00f3 su mano completamente sobre su paquete, sintiendo c\u00f3mo el miembro de \u00e9l respond\u00eda al contacto, endureci\u00e9ndose bajo sus dedos. El aliento de Carlos se aceler\u00f3, y por un segundo, Mirta pens\u00f3 que iba a empujarla contra la mesa y tomarla all\u00ed mismo. Pero en lugar de eso, \u00e9l tom\u00f3 su mu\u00f1eca con suavidad y llev\u00f3 su mano a sus labios, besando cada nudillo antes de morderle el dedo \u00edndice con una presi\u00f3n que hizo que un latido caliente le recorriera el vientre.<\/p>\n<p>\u2014Creo que es hora del postre \u2014anunci\u00f3\u2014. Podemos subir arriba ahora si lo desean.<\/p>\n<p>No hubo necesidad de repetirlo. Elena levant\u00f3 a Pedro de la mano gui\u00e1ndole el camino, sus bocas ya unidas en un beso mientras sub\u00edan las escaleras. Mirta se qued\u00f3 un segundo m\u00e1s, disfrutando la forma en que Carlos la observaba con hambre, como si estuviera memorizando cada curva de su cuerpo antes de devorarla. Cuando finalmente se levant\u00f3, \u00e9l la tom\u00f3 de la cintura y la empuj\u00f3 contra la pared del pasillo, su cuerpo aprision\u00e1ndola mientras sus labios ca\u00edan sobre los de ella en un beso que no era una pregunta, sino una declaraci\u00f3n. Sus lenguas chocaron, sus dientes se rozaron, y Mirta gimi\u00f3 cuando sinti\u00f3 las manos de \u00e9l desliz\u00e1ndose bajo su vestido, agarrando sus nalgas con una fuerza que le hizo arquearse contra \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014Mirta, est\u00e1s empapada\u2014susurro Carlos contra su boca, sus dedos encontrando el encaje de su tanga y tirando de \u00e9l con impaciencia\u2014. Quiero probarte antes de que lleguemos a la cama subamos ya.<\/p>\n<p>Al llegar al primer piso Mirta no tuvo tiempo de responder. \u00c9l se arrodill\u00f3 frente a ella, levant\u00e1ndole el vestido hasta la cintura, y antes de que pudiera procesar lo que estaba pasando, sinti\u00f3 su aliento caliente contra el encaje negro que cubr\u00eda su vagina. Un dedo apart\u00f3 la tela a un lado, y entonces su lengua la lami\u00f3 de abajo hacia arriba, lenta, deliberada, como si estuviera saboreando el vino m\u00e1s caro. Mirta jade\u00f3, sus manos volando hacia el pelo de \u00e9l, enred\u00e1ndose en los mechones oscuros mientras Carlos trabajaba su cl\u00edtoris con la punta de la lengua, dibujando c\u00edrculos que la hac\u00edan temblar.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ah, mierda! \u2014gimi\u00f3 ella, sus caderas movi\u00e9ndose solas, buscando m\u00e1s presi\u00f3n, m\u00e1s contacto\u2014. No pares, por favor&#8230;<\/p>\n<p>Pero Carlos s\u00ed par\u00f3. Se levant\u00f3 de un salto, dej\u00e1ndola jadeante y con las piernas temblorosas, y la tom\u00f3 de la mano para arrastrarla hacia la habitaci\u00f3n. Dentro, el espect\u00e1culo que los esperaba hizo que a Mirta se le secara la boca. Pedro estaba sentado en el borde de la cama, desnudo de cintura para abajo, su pija erguida y palpitante mientras Elena, a\u00fan vestida pero con los pechos al aire, se arrodillaba frente a \u00e9l, sus labios rodeando la cabeza del miembro con una expresi\u00f3n de pura lujuria. El sonido h\u00famedo de sus labios chupando llenaba la habitaci\u00f3n, mezclado con los gemidos ahogados de Pedro, cuyas manos estaban enredadas en el pelo de ella, guiando sus movimientos.<\/p>\n<p>\u2014Nosotros tambi\u00e9n queremos jugar \u2014anunci\u00f3 Carlos, mientras comenzaba a desabotonarse la camisa con movimientos bruscos y apurados.<\/p>\n<p>Mirta no necesitaba m\u00e1s incentivo. Se quit\u00f3 el vestido en un movimiento fluido, dejando al descubierto su cuerpo solo cubierto por el tanga negra y un sujetador de encaje que apenas conten\u00eda sus pechos. Los ojos de Pedro se clavaron en ella, oscureci\u00e9ndose de deseo cuando vio c\u00f3mo sus pezones se endurec\u00edan bajo la tela. Elena, al notar la distracci\u00f3n, dejo de comerle la pija a Pedro y se gir\u00f3 hacia Mirta, sus labios brillantes de saliva.<\/p>\n<p>\u2014Ven aqu\u00ed\u2014orden\u00f3, extendiendo una mano hacia ella\u2014. Quiero ver c\u00f3mo te comes la verga de mi esposo mientras mi marido te llena esa conchita apretada.<\/p>\n<p>El plan sonaba tan caliente, tan perfecto, que Mirta no pudo evitar sonre\u00edr. Se acerc\u00f3 a la cama, subiendo con gracia antes de arrodillarse frente a Carlos, quien ya estaba completamente desnudo, su pija gruesa y venosa apuntando hacia ella como un desaf\u00edo. Sin dudar, Mirta la tom\u00f3 en su mano, sintiendo el peso, el calor, la forma en que palpitaba bajo sus dedos. Cuando inclin\u00f3 la cabeza y pas\u00f3 su lengua por la punta, probando su sabor, Carlos gimio, sus manos yendo a su cabeza para guiarla.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed, Mirta \u2014jade\u00f3 \u00e9l\u2014. Ch\u00fapamela como si fuera la \u00faltima vez.<\/p>\n<p>Mientras Mirta comenzaba a trabajar su boca sobre \u00e9l, hundi\u00e9ndolo hasta la garganta con un gemido de placer, sinti\u00f3 c\u00f3mo unas manos la tomaban por las caderas. Era Pedro, que se hab\u00eda colocado detr\u00e1s de ella, y sin previo aviso, apart\u00f3 el tanga a un lado y hundi\u00f3 dos dedos en su vagina empapado. Mirta gimio alrededor de la pija de Carlos, el sonido vibrando contra su piel, mientras Pedro la penetraba con los dedos, curv\u00e1ndolos para rozar ese punto interno que la hac\u00eda ver estrellas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Dios, est\u00e1s re mojada! \u2014dijo Pedro, su aliento caliente contra su oreja\u2014. \u00bfTe gusta que te vean as\u00ed, putita? \u00bfCon la boca llena de pija mientras otro te mete los dedos?<\/p>\n<p>Mirta no pod\u00eda responder, no con la pija de Carlos llen\u00e1ndole la boca, no con los dedos de Pedro movi\u00e9ndose dentro de ella con un ritmo implacable. Pero su cuerpo respondi\u00f3 por ella: sus caderas se mov\u00edan al comp\u00e1s de los embistes de Pedro, su boca se cerraba m\u00e1s alrededor de Carlos, sus gemidos ahogados resonando en la habitaci\u00f3n. Elena, que hab\u00eda estado observando con ojos brillantes, no pudo resistirse m\u00e1s. Se acerc\u00f3 a Pedro, desabroch\u00e1ndole los pantalones con manos temblorosas antes de terminar de liberar completamente su pija, ya dura y caliente.<\/p>\n<p>\u2014Mi turno \u2014susurr\u00f3, y antes de que Pedro pudiera reaccionar, ella se lo trag\u00f3 entero, sus labios rozando la base mientras sus manos masajeaban sus bolas.<\/p>\n<p>El sonido de dos bocas chupando pijas llen\u00f3 la habitaci\u00f3n, mezclado con los jadeos de los hombres y los gemidos de las mujeres. Pero Carlos no quer\u00eda quedarse solo en la boca de Mirta. Con un delicado movimiento, la empuj\u00f3 hacia atr\u00e1s, haciendo que se separara de \u00e9l con un hilo de saliva conectando sus labios a la punta de su miembro. Sin decir una palabra, la gir\u00f3 hasta que qued\u00f3 de espaldas a \u00e9l, apoyada en sus manos y rodillas, su culito en alto y su vagina goteando necesidad.<\/p>\n<p>\u2014te voy a coger Mirta\u2014 y antes de que Mirta pudiera prepararse, sinti\u00f3 la cabeza de su pija presionando contra la entrada de su conchita.<\/p>\n<p>No hubo suavidad en su embestida. Carlos la penetr\u00f3 de un solo movimiento, hundi\u00e9ndose hasta las pelotas en su vagina apretada, haciendo que Mirta gimiera, sus u\u00f1as ara\u00f1ando las s\u00e1banas. El dolor inicial se fundi\u00f3 con el placer en un segundo, y pronto ella estaba empujando hacia atr\u00e1s, buscando m\u00e1s, necesitando m\u00e1s. A su lado, Pedro hab\u00eda tomado a Elena por la cintura, levant\u00e1ndola hasta que ella envolvi\u00f3 sus piernas alrededor de \u00e9l, la penetro contra la pared, sus cuerpos chocando con un ritmo salvaje.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1M\u00e1s fuerte! \u2014grit\u00f3 Elena, sus u\u00f1as hundi\u00e9ndose en los hombros de Pedro\u2014. \u00a1R\u00f3mpeme, hijo de puta!<\/p>\n<p>Mirta no pod\u00eda pensar, no pod\u00eda hacer nada m\u00e1s que sentir. Cada embestida de Carlos la empujaba hacia adelante, haciendo que sus pechos rozaran contra las s\u00e1banas, su cl\u00edtoris frot\u00e1ndose contra la pija de Carlos en cada movimiento. Sus gemidos se mezclaban con los de Elena, con los gemidos de los hombres, con el sonido h\u00famedo de cuerpos chocando, piel contra piel. La habitaci\u00f3n ol\u00eda a sexo, a sudor, a ese perfume dulce y \u00e1cido del deseo sin frenos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Voy a acabar! \u2014anunci\u00f3 Pedro, su voz \u00e1spera, sus embistes volvi\u00e9ndose err\u00e1ticos\u2014. \u00a1Ya\u2026 acabooo\u2026 Elena!<\/p>\n<p>Eso fue todo lo que Mirta necesit\u00f3. El grito de Pedro, la forma en que Elena se arqueaba contra \u00e9l, el ritmo implacable de Carlos dentro de ella\u2026 Todo se combin\u00f3 en una ola de placer que la arras\u00f3. Su orgasmo la golpe\u00f3 con una fuerza que la dej\u00f3 sin aliento, su vagina apret\u00e1ndose alrededor de la pija de Carlos mientras un chorro de sus propios fluidos calientes la inundaba, empapando las s\u00e1banas bajo ella.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1S\u00ed, Mirta! \u00a1As\u00ed, as\u00ed! \u2014rugi\u00f3 Carlos, y entonces ella lo sinti\u00f3: el calor de su semen llen\u00e1ndola, marc\u00e1ndola, mientras sus caderas se sacud\u00edan contra ella en los \u00faltimos espasmos de su cl\u00edmax.<\/p>\n<p>Al otro lado, Pedro gimi\u00f3, enterr\u00e1ndose hasta el fondo en Elena mientras su cuerpo se tensaba, Elena gimi\u00f3 mas fuerte, sus u\u00f1as dibujando surcos en su espalda mientras su propio orgasmo la sacud\u00edan, sus muslos temblando alrededor de la cintura de Pedro.<\/p>\n<p>Durante un largo momento, solo hubo jadeos y cuerpos temblorosos. Luego, poco a poco, la tensi\u00f3n se disip\u00f3, reemplazada por risas cansadas y sonrisas satisfechas. Carlos se desplom\u00f3 a un lado de Mirta, su mano acariciando su cadera con posesi\u00f3n, mientras Pedro y Elena se derrumbaban juntos, sus labios encontr\u00e1ndose en un beso lento y perezoso.<\/p>\n<p>\u2014Bueno \u2014dijo Elena, finalmente, con una sonrisa que era pura maldad\u2014. Esto fue solo el entrem\u00e9s. \u00bfListos para el plato principal?<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63413\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63413\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Al otro lado, Pedro gimi\u00f3, enterr\u00e1ndose hasta el fondo en Elena mientras su cuerpo se tensaba, Elena gimi\u00f3 m\u00e1s fuerte, sus u\u00f1as dibujando surcos en su espalda mientras su propio orgasmo la sacud\u00edan, sus muslos temblando alrededor de la cintura de Pedro. Durante un largo momento, solo hubo jadeos y cuerpos temblorosos. Luego, poco a poco, la tensi\u00f3n se disip\u00f3<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63413\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63413\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":24290,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":{"0":"post-63413","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-intercambios"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":8659,"today_views":4},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63413","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/24290"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63413"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63413\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63415,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63413\/revisions\/63415"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63413"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63413"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63413"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}