{"id":63455,"date":"2025-12-06T00:13:26","date_gmt":"2025-12-05T23:13:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=63455"},"modified":"2025-12-05T16:12:26","modified_gmt":"2025-12-05T15:12:26","slug":"e","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/e\/","title":{"rendered":"El aroma de la lluvia y el cuero"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"63455\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La hacienda se encontraba perdida entre cerros verdes del valle ubicada en la Patagonia, el Sr M se estaba acostumbrado a vivir lejos de la civilizaci\u00f3n, adem\u00e1s descubri\u00f3 podr\u00eda disfrutar de sus fetiches libremente, su fetiche favorito era el cuero, el olor y textura de dicho material lo fascinaba. En la casa principal, las sillas del comedor estaban tapizadas en vaqueta negra, los sof\u00e1s eran de cuero curtido al cromo, y hasta las cortinas ten\u00edan ribetes de badana oscura. Pero nada lo satisfac\u00eda m\u00e1s que vestirse \u00e9l mismo de pies a cabeza con esa segunda piel. Cada ma\u00f1ana, apenas el sol asomaba por los eucaliptos, el Sr M se pon\u00eda sus pantalones de cuero negro de cordero napado.<\/p>\n<p>Eran ajustados pero flexibles a la vez y se amoldaban a su vientre generoso. El cierre met\u00e1lico sub\u00eda lento, con ese \u201czip\u201d profundo que le erizaba la nuca. Luego ven\u00edan los guantes, largos, hasta medio antebrazo, de cuero de cabritilla negro brillante, forrados de seda fina. Los deslizaba despacio, dedo por dedo, sintiendo c\u00f3mo se adher\u00edan a su piel, c\u00f3mo el calor de sus manos los hac\u00eda m\u00e1s suaves y vivos. Cuando cerraba el pu\u00f1o, el cuero cruj\u00eda levemente, un sonido que le llegaba directo a su cerebro.<\/p>\n<p>Entonces lleg\u00f3 al lado de \u00e9l, la Sra J, su acompa\u00f1ante y mujer desde hac\u00eda varios a\u00f1os, era su espejo perfecto, una mujer grande, de caderas anchas y pechos pesados, tambien fetichista empedernida y hab\u00eda convertido el cuero en su religi\u00f3n, llevaba un vestido negro de cuero de oveja, tan ajustado que cada curva quedaba marcada como en un molde, se ve\u00edan unos hermosos rollitos en su cintura, la redondez de sus nalgas, el canal profundo entre sus pechos.<\/p>\n<p>Debajo, ropa interior de cuero del mismo tono, sus piernas metidas dentro de botas altas hasta el muslo. Sus brazos estaban envueltos en guantes que le llegaban casi al codo, del mismo cuero que los de \u00e9l. Cuando caminaba, el roce de cuero contra cuero produc\u00eda un susurro constante, como un secreto que solo ellos entend\u00edan.<\/p>\n<p>Aquella ma\u00f1ana ambos estaban de un excelente humor, hab\u00edan tenido un excelente sexo ma\u00f1anero en el cual ambos se hab\u00edan pose\u00eddo mutuamente, desayunaban esa ma\u00f1ana en el comedor, los dos cubiertos de negro, oliendo la estancia a cuero y a caf\u00e9.<\/p>\n<p>Al levantarse de la mesa, las manos de \u00e9l, dentro de esos guantes largos, recorr\u00edan la espalda de ella, sintiendo cada costura, cada pliegue. Ella le acariciaba el pecho por encima de la camisa blanca, pero siempre terminaba metiendo los dedos bajo el cintur\u00f3n de cuero grueso para apretar la carne caliente que hab\u00eda debajo.<\/p>\n<p>Trabajaban juntos en la hacienda, \u00e9l dirig\u00eda las actividades cotidianas y ella llevaba los libros, ese d\u00eda habr\u00eda un gran ajetreo, por cuanto se anunci\u00f3 por el servicio meteorol\u00f3gico que se aproximaba una tempestad de lluvia y viento que durar\u00eda varios dias, se orden\u00f3 a los trabajadores volvieran a sus hogares, para que se pusieran a recaudo, y orden\u00f3 cerrar\u00edan las actividades de la hacienda mientras hubiera mal tiempo, asi se despacharon los \u00faltimos env\u00edos de la producci\u00f3n de la hacienda, clausurando todo las dependencias antes se hiciera inviable el transitar por los caminos, tambien alcanzo a llegar \u201cun pedido especial\u201d, hab\u00eda solicitado el se\u00f1or M.<\/p>\n<p>Sin perjuicio de ello a media tarde, en un momento de calma, se encontraron en la oficina de administraci\u00f3n y se abrazaban con fuerza, cuero contra cuero, sudor contra sudor. cerr\u00f3 la puerta de la oficina y ella se arrodillo, abr\u00eda el cierre de sus pantalones y lamio el miembro ya duro, que estaba envuelto en la suavidad del forro de cuero. \u00c9l le levantaba el vestido y la penetraba de pie, sintiendo c\u00f3mo el cuero de sus guantes se hund\u00eda en las caderas anchas de la sra J quien gem\u00eda contra su cuello, al terminar el coito, trataron de disimular frente a sus empleados y hasta tarde terminaron los preparativos para la gran tormenta de lluvia se acercaba.<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda llego efectivamente la tormenta, primero fue un murmullo lejano, luego un tamborileo fuerte sobre los tejados de teja, el se\u00f1or M estaba solo con su pareja en las estancias, durmiendo en la casa patronal, este sali\u00f3 al exterior de su hogar con la intensi\u00f3n de ver con claridad la tormenta, su indumentaria era completa de cuero, los pantalones, los guantes largos puestos, y una chaqueta, entonces un trueno hizo se rompiera a llover.<\/p>\n<p>La lluvia ca\u00eda sobre el cuero negro y lo hac\u00eda brillar como obsidiana l\u00edquida. Aspir\u00f3 profundo, aquel olor \u00fanico, mezcla de agua limpia y cuero curtido, lo volv\u00eda loco. Era como si la lluvia despertara al animal dentro de la piel. La se\u00f1ora J lo sigui\u00f3. Llevaba puesto un largo abrigo de cuero negro hasta los tobillos, abierto, dejando ver pantalones del mismo material debajo. La lluvia le empap\u00f3 el pelo y corri\u00f3 por sus guantes hasta las yemas de los dedos. Se encontraron en medio del patio, bajo el agua torrencial. Sus cuerpos pesados y calientes chocando, cuero mojado contra cuero mojado. Para ellos la situaci\u00f3n y el olor era embriagador, cuero caliente, lluvia, tierra h\u00fameda, deseo.<\/p>\n<p>\u00c9l la llev\u00f3 hasta la habitaci\u00f3n y sobre el cubrecama empezaron a besarse, como un rito se desprendieron de cada uno de sus ropajes exceptos los guantes, con los que se masturbaron mutuamente. El abri\u00f3 el cierre de sus pantalones y guion sus manos dentro de ella, ella hizo lo mismo y con sus guantes apret\u00f3 fuertemente el pene del sr M . Se movieron lento, despu\u00e9s r\u00e1pido, con el ruido de la lluvia como m\u00fasica de fondo y el aroma del cuero mojado llen\u00e1ndoles los pulmones, se desnudaron y empezaron un coito salvaje, el primero sobre ella y despu\u00e9s ella se subi\u00f3, galopando como una posesa, con el ruido de la fuerte lluvia de fondo.<\/p>\n<p>Cuando llegaron al orgasmo, fue al un\u00edsono, a esa altura solo quedaron con sus guantes puestos y siguieron entreg\u00e1ndose mutuamente en un frenes\u00ed de sexo salvaje, todo bajo la orquesta del ruido de la fuerte lluvia hab\u00eda en el exterior<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de terminar, se abrazaron, empapados, oliendo a cuero y a lluvia\u2026 Entonces son\u00f3 el tel\u00e9fono, era el vecino de la casa mas pr\u00f3xima, a varios kil\u00f3metros, este estaba preocupado, indico que reci\u00e9n hoy hab\u00eda llegado al pueblo m\u00e1s cercano, ubicado a unos 30 kil\u00f3metros por caminos de ripio, un medicamento que era esencial para su anciana madre y no hab\u00eda manera de que se le hicieran llegar dado el estado de los camino, le consulto si tenia un medicamento parecido o similar.<\/p>\n<p>Busco en su botiqu\u00edn y no hab\u00eda nada, entonces volvi\u00f3 a llamar a su vecino y mientras hablaba con este se le ocurri\u00f3 la idea y dijo ir\u00eda a buscar el medicamento al pueblo\u2026 la se\u00f1ora J la miro extra\u00f1ado, cuando corto el tel\u00e9fono le explico hab\u00eda llegado el encargo ansiaban y pens\u00f3 ser\u00eda una buena oportunidad para probar el encargo, ambos se miraron y sonrieron.<\/p>\n<p>El cielo se hab\u00eda puesto violeta-negro cuando terminaron de vestirse en el garaje de la hacienda. Ninguno de los dos habl\u00f3, no hac\u00eda falta. La lluvia golpeaba con furia el tejado de zinc, un tambor constante que les aceleraba el pulso. El se\u00f1or M reviso el envio especial, dos trajes completos de motocicleta, el primero se puso el mono completo de cuero negro, hecho a medida, una sola pieza de piel de cordero grueso (1,2 mm), con costuras dobles y forro de sat\u00e9n negro. Subi\u00f3 la cremallera central desde la entrepierna hasta la barbilla con un \u201czip\u201d largo y definitivo que reson\u00f3 como un disparo.<\/p>\n<p>El cuero se peg\u00f3 de inmediato a su vientre prominente, a sus muslos fuertes, a su sexo ya medio hinchado. Luego las botas que llegaban a sus rodillas y los guantes largos de cabritilla hasta medio antebrazo, pero esta vez metidos por dentro de las mangas y sellados con una cinta de cuero para que ni una gota entrara. Por \u00faltimo, encima la capucha del mono subida y ajustada el casco integral negro, con visor ahumado, entonces apareci\u00f3 detr\u00e1s de \u00e9l la ser J convertida en una diosa de cuero mojado, Un catsuit negro puro la envuelve por completo, tan ajustado que parece haber sido vertido sobre su piel a\u00fan caliente.<\/p>\n<p>El material brilla con una luz h\u00fameda y pecaminosa, reflejando cada suspiro de su cuerpo, los pechos altos y firmes se marcan, a cremallera frontal, cerrada hasta el cuello, recorre el centro exacto de su torso como una promesa de lo que podr\u00eda abrirse. un cors\u00e9 invisible creado solo por la perfecci\u00f3n de sus proporciones y la presi\u00f3n implacable del cuero, que acentuaba sus caderas anchas, redondas, cada gl\u00fateo es una esfera perfecta, brillante, que invita a ser tocada\u2026 y castigada.<\/p>\n<p>Sus piernas son interminables, enfundadas en ese negro l\u00edquido hasta donde comienzan las botas apretando la ca\u00f1a hasta medio muslo, sus manos enguantadas se elevan lentamente hasta su sien, los dedos estirados en un gesto fr\u00edo y autoritario, pero el brillo del guante sobre su piel hace que parezca que acaba de acariciar algo (o a alguien) prohibido. El cabello negro, recogido en una coleta alt\u00edsima. Se coloc\u00f3 el casco, baj\u00f3 el visor, y con un gesto enguantado le indic\u00f3 que ya estaba lista.<\/p>\n<p>Salieron al diluvio, en sus inmensas motocicletas alemanas, que rugieron bajo ellos cuando la encendieron. Entonces salieron hacia el pueblo, al poco andar los dos estaban ya empapados: la lluvia resbalaba por el cuero en r\u00edos brillantes, formando charcos en cada pliegue. Arrancaron. El agua golpeaba como agujas. El cuero, al mojarse, se volv\u00eda m\u00e1s pesado, m\u00e1s vivo, m\u00e1s pegado a la piel. Aceleraron por el camino de tierra que bajaba al valle. Cada bache y cada curva hac\u00eda crujir el cuero de ambos, un sonido h\u00famedo y obsceno que se mezclaba con el rugido del motor y el latigazo de la lluvia.<\/p>\n<p>A los diez minutos ya ol\u00edan exactamente igual: cuero caliente, lluvia y un poco de gasolina. El aroma sub\u00eda desde sus cuerpos, se met\u00eda por las rejillas de ventilaci\u00f3n de los cascos y los mareaba de placer. Llegaron al pueblo momento antes de que cerrara el emporio, el dependiente se sorprendi\u00f3 de verlos y cuando le explico a lo que ven\u00edan se alivi\u00f3, ya que asi la madre del vecino tendr\u00eda su medicina durante la tormenta.<\/p>\n<p>Ya de camino vuelta a la Hacienda, hubo un momento que la lluvia fue muy intensa y se tuvieron que proteger bajo una arboleda, girando hacia un camino secundario, bajo los eucaliptos, en esa espera ocurri\u00f3 que la sra J desliz\u00f3 una mano enguantada hacia adelante, baj\u00f3 la cremallera central del mono de \u00e9l unos cent\u00edmetros, meti\u00f3 los dedos y lo abri\u00f3. El pene del sr M, al contacto con su mano se puso duro como hierro, salt\u00f3 dentro del forro de sat\u00e9n empapado. Ella lo apret\u00f3, lo acarici\u00f3 lento, el cuero mojado de su guante desliz\u00e1ndose perfecto sobre el cuero interno. La lluvia ca\u00eda con m\u00e1s fuerza.<\/p>\n<p>No hablaron y ella se puso de rodillas en el barro, el cuero de sus pantalones crujiendo y salpicando agua. Abri\u00f3 del todo la cremallera de \u00e9l, sac\u00f3 su miembro palpitante y lo tom\u00f3 en la boca a trav\u00e9s del guante, primero lami\u00f3 el cuero mojado, luego succion\u00f3 fuerte, el sabor de lluvia y cuero curtido llen\u00e1ndole la lengua. Mas tarde el se\u00f1or M la levant\u00f3, la gir\u00f3, le abri\u00f3 el cierre delantero de su traje, le toco el culo grande y redondo y la penetr\u00f3 de una sola embestida, sintiendo c\u00f3mo el agua furiosa de la lluvia corr\u00eda entre sus cuerpos, sinti\u00f3 c\u00f3mo el cuero de sus guantes se hund\u00eda en las caderas de ella, c\u00f3mo sus botas altas resbalaban en el lodo.<\/p>\n<p>Se movieron con furia, el chaparr\u00f3n azot\u00e1ndolos, el olor del cuero mojado tan intenso que casi pod\u00edan morderlo. Cuando llegaron al cl\u00edmax, fue como si la tormenta misma se corriera con ellos, un trueno retumb\u00f3 justo cuando \u00e9l se derram\u00f3 dentro de ella y ella grit\u00f3 contra el visor empa\u00f1ado. Se quedaron as\u00ed un minuto entero, temblando, empapados, abrazados bajo la lluvia torrencial, el cuero pegado a cada cent\u00edmetro de sus cuerpos y felices por las nuevas sensaciones. Despu\u00e9s volvieron a subir a las motos, cerraron cremalleras, ajustaron guantes y cascos.<\/p>\n<p>El viaje de regreso fue lento, casi ceremonial. La lluvia segu\u00eda cayendo, pero ahora era una caricia. El cuero, totalmente empapado, pesaba deliciosamente sobre sus pieles. Cada kil\u00f3metro ol\u00eda m\u00e1s fuerte, brillaba m\u00e1s negro, los abrazaba m\u00e1s. Llegaron a la casa del vecino a media tarde, quien los invito a almorzar, la familia se alegr\u00f3 de verlos y no se extra\u00f1aron de sus atuendos ya que conoc\u00edan sus gustos fetichistas, antes del anochecer volvieron a la hacienda, legaron cuando ya era noche cerrada.<\/p>\n<p>No se quitaron nada hasta entrar al dormitorio. All\u00ed, bajo la luz c\u00e1lida de su habitaci\u00f3n, se desvistieron lentamente, lamiendo la lluvia y el sudor del cuero del otro, sabiendo que al d\u00eda siguiente si segu\u00eda la tormenta volver\u00edan a pon\u00e9rselo todo otra vez. Porque para ellos no exist\u00eda mejor clima que la tormenta, ni mejor perfume que el cuero mojado.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63455\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63455\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 7<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Se movieron con furia, el chaparr\u00f3n azot\u00e1ndolos, el olor del cuero mojado tan intenso que casi pod\u00edan morderlo. Cuando llegaron al cl\u00edmax, fue como si la tormenta misma se corriera con ellos, un trueno retumb\u00f3 justo cuando \u00e9l se derram\u00f3 dentro de ella y ella grit\u00f3 contra el visor empa\u00f1ado. Se quedaron as\u00ed un minuto entero, temblando, empapados, abrazados bajo<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63455\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63455\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31316,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":{"0":"post-63455","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-fetichismo"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":661,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63455","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31316"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63455"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63455\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63457,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63455\/revisions\/63457"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63455"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63455"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63455"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}