{"id":63475,"date":"2025-12-08T00:13:37","date_gmt":"2025-12-07T23:13:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=63475"},"modified":"2025-12-07T16:47:40","modified_gmt":"2025-12-07T15:47:40","slug":"exceso-de-velocidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/exceso-de-velocidad\/","title":{"rendered":"Exceso de velocidad"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"63475\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">1<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era una tarde calurosa en una carretera secundaria, de esas que serpentean entre colinas \u00e1ridas y olvidadas, donde el asfalto parece derretirse bajo el sol implacable.<\/p>\n<p>Javier conduc\u00eda su viejo sed\u00e1n plateado, pisando el acelerador un poco m\u00e1s de lo debido.<\/p>\n<p>Siempre hab\u00eda sido un tipo respetuoso con la autoridad \u2014desde ni\u00f1o, su lema era \u201csi lo dice la autoridad, estar\u00e1 bien\u201d.<\/p>\n<p>Pero ese d\u00eda, el estr\u00e9s del trabajo lo empujaba a devorar kil\u00f3metros. No quer\u00eda problemas con la justicia; era sumiso en eso, prefer\u00eda ceder antes que enfrentarse a un problemas.<\/p>\n<p>De repente, el aullido de una sirena cort\u00f3 el silencio. Javier mir\u00f3 por el retrovisor y vio las luces parpadeantes de un coche patrulla. Maldijo en voz baja y bajando la velocidad se ech\u00f3 a un lado aprovechando un \u00e1rea de descanso.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n le lat\u00eda con fuerza.<\/p>\n<p>Del veh\u00edculo policial bajaron dos agentes: un hombre alto y fornido, con el uniforme ajustado sobre un cuerpo que delataba a\u00f1os de rutina, y una mujer de curvas firmes, cabello recogido en un mo\u00f1o severo y ojos que brillaban con una autoridad natural.<\/p>\n<p>\u00c9l era Marcos, un polic\u00eda veterano cansado de su vida dom\u00e9stica; en casa, con su esposa, el sexo era un ritual mec\u00e1nico los mi\u00e9rcoles por la noche. Cabalgar era placentero, pero la rutina, poco a poco, hab\u00eda acabado con el misterio. Se notaba que a su mujer no le apetec\u00eda casi nunca, se notaba demasiado.<\/p>\n<p>Ella era Elena, una agente implacable. De joven, hab\u00eda tenido un terror irracional a las inyecciones; recordaba v\u00edvidamente c\u00f3mo, a los doce a\u00f1os, se hab\u00eda escondido bajo la cama para evitar al practicante. La hab\u00edan sacado a rastras, le hab\u00edan bajado los pantalones y pinchado en la nalga derecha. Llor\u00f3 desconsolada, pero en ese momento de vulnerabilidad se prometi\u00f3 ser valiente. Se hizo polic\u00eda, y una de las mejores: dura, justa, con un instinto que la hac\u00eda destacar en el cuerpo.<\/p>\n<p>\u2014Documentaci\u00f3n, por favor \u2014dijo Marcos con voz mon\u00f3tona, extendiendo la mano mientras Elena se posicionaba al lado, observ\u00e1ndolo todo con esa mirada penetrante.<\/p>\n<p>Javier sac\u00f3 su licencia y los papeles del coche, temblando ligeramente.<\/p>\n<p>Luego abri\u00f3 la ventanilla para entregarlos.<\/p>\n<p>Mejor salga del coche por favor. &#8211; intervino Elena tras coger los papeles.<\/p>\n<p>\u2014Iba con exceso de velocidad, se\u00f1or. Multa de 200 euros \u2014anunci\u00f3 Marcos, garabateando en su libreta. Su tono era rutinario, como si estuviera pensando en la cena fr\u00eda que lo esperaba en casa.<\/p>\n<p>Javier palideci\u00f3. \u2014Lo siento, agentes. No tengo efectivo ahora\u2026 \u00bfPuedo pagar despu\u00e9s? No quiero problemas, si lo dice la autoridad, estar\u00e1 bien.<\/p>\n<p>Elena arque\u00f3 una ceja, intercambiando una mirada con Marcos. \u00c9l suspir\u00f3, cansado de la monoton\u00eda, pero ella vio una oportunidad para romper la rutina del d\u00eda. Su pasado la hab\u00eda hecho fuerte, y disfrutaba de ese poder sutil.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, tal vez haya otra forma de saldar esto \u2014dijo con una voz suave, casi ronroneante, que contrastaba con su uniforme.<\/p>\n<p>-Podr\u00edas pagar\u2026 con tu trasero.<\/p>\n<p>Javier parpade\u00f3, confuso, mirando a ambos agentes de manera alternativa.<\/p>\n<p>Marcos solt\u00f3 una risa baja, cruz\u00e1ndose de brazos. \u2014Elena, siempre con tus ideas creativas.<\/p>\n<p>El conductor malinterpret\u00f3 la situaci\u00f3n y por un momento pens\u00f3 en que aquel tipo fortach\u00f3n lo iba a poner mirando a cuenca.<\/p>\n<p>La mujer, siempre atenta, solt\u00f3 una carcajada y mir\u00f3 a su compa\u00f1ero.<\/p>\n<p>Eh, ah, entiendo\u2026 de m\u00ed no se tiene que preocupar &#8211; sonri\u00f3 el agente.<\/p>\n<p>El conductor suspir\u00f3 con alivio durante un instante.<\/p>\n<p>-\u00bfvamos? &#8211; le dijo la mujer.<\/p>\n<p>Javier prest\u00f3 atenci\u00f3n a la mujer y no pudo evitar ruborizarse. No ten\u00eda muy claro de qu\u00e9 iba todo aquello.<\/p>\n<p>-vamos\u2026 \u00bfa d\u00f3nde?<\/p>\n<p>Ella lo ignor\u00f3 y guio a Javier hacia la parte trasera del coche patrulla, abriendo la puerta y tomando asiento en el centro. \u2014Entra. Vamos a calentarte el culo como se merece un infractor.<\/p>\n<p>\u00c9l obedeci\u00f3 en silencio, demasiado nervioso para saber de qu\u00e9 iba todo aquello. El interior del veh\u00edculo ol\u00eda a cuero caliente, a caf\u00e9 reci\u00e9n tomado y, sobre todo, al perfume de ella: una mezcla fresca y ligeramente especiada que le llen\u00f3 la nariz nada m\u00e1s sentarse. Era un aroma que mandaba, como ella.<\/p>\n<p>\u2014B\u00e1jate los pantalones y t\u00fambate sobre mi regazo \u2014orden\u00f3 Elena con voz baja, casi \u00edntima\u2014. Vamos a hacer esto como es debido.<\/p>\n<p>Javier trag\u00f3 saliva y cerr\u00f3 la puerta del auto con un clic. A continuaci\u00f3n, levant\u00e1ndose con cuidado para no golpearse la cabeza con el techo, se desabroch\u00f3 el cintur\u00f3n, se baj\u00f3 los pantalones hasta los tobillos y, con las mejillas ardiendo, se coloc\u00f3 boca abajo sobre las piernas de la agente. El uniforme de ella era \u00e1spero contra su piel desnuda, pero el calor que desprend\u00eda su cuerpo era mucho m\u00e1s intenso. Elena llevaba el pelo recogido en un mo\u00f1o perfecto; el cuello de la camisa blanca dejaba ver apenas un cent\u00edmetro de piel bronceada, y la corbata negra le daba un aire de autoridad irresistible.<\/p>\n<p>Con dos dedos enganch\u00f3 la cintura de sus calzoncillos azul marino y los baj\u00f3 despacio, sin prisa, hasta dejarlos a medio muslo. El aire acondicionado roz\u00f3 su trasero al descubierto: redondo, algo p\u00e1lido, cubierto por una ligera pelusilla oscura que Elena recorri\u00f3 con la yema del \u00edndice, como quien inspecciona una superficie antes de trabajar.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 culete m\u00e1s mono tienes \u2014susurr\u00f3, divertida\u2014. Y un poco velludo\u2026 me gusta.<\/p>\n<p>Javier sinti\u00f3 c\u00f3mo la sangre le sub\u00eda a la cara y, al mismo tiempo, c\u00f3mo su miembro se apretaba contra el muslo firme de ella. El perfume lo envolv\u00eda por completo; cada vez que respiraba, la fragancia de Elena le recordaba qui\u00e9n ten\u00eda el control.<\/p>\n<p>La primera palmada lleg\u00f3 sin aviso: seca, sonora, perfecta. El impacto levant\u00f3 una peque\u00f1a nube de calor que se extendi\u00f3 por toda la nalga. Javier solt\u00f3 un gemido ahogado.<\/p>\n<p>\u2014Shhh \u2014lo calm\u00f3 ella, acariciando la zona reci\u00e9n castigada con la palma abierta\u2014. Respira hondo y rel\u00e1jate. Esta es tu multa, y la vas a pagar enterita.<\/p>\n<p>Una tras otra, las palmadas cayeron con ritmo lento y deliberado: primero la nalga derecha, luego la izquierda, alternando hasta que la piel se volvi\u00f3 de un rosa intenso y el calor se hizo casi insoportable. Entre golpe y golpe, Elena deslizaba los dedos por la pelusilla, como si la estuviera peinando, y de vez en cuando apretaba suavemente la carne ardiente para recordarle que a\u00fan no hab\u00eda terminado.<\/p>\n<p>Javier temblaba encima de ella, excitado y avergonzado a partes iguales. Notaba c\u00f3mo su erecci\u00f3n rozaba el uniforme, c\u00f3mo el perfume se le met\u00eda en la cabeza y le nublaba cualquier pensamiento que no fuera \u201cs\u00ed, agente, lo que usted diga\u201d.<\/p>\n<p>Cuando consider\u00f3 que ya era suficiente, Elena dio un \u00faltimo azote m\u00e1s fuerte, casi cari\u00f1oso, y dej\u00f3 la mano quieta sobre la piel palpitante.<\/p>\n<p>\u2014Listo \u2014dijo, bajando la voz hasta convertirla en un susurro c\u00e1lido junto a su o\u00eddo\u2014. Ya est\u00e1s perdonado\u2026 por hoy.<\/p>\n<p>Le subi\u00f3 los calzoncillos azul marino con lentitud, rozando a prop\u00f3sito la zona sensible, y luego lo ayud\u00f3 a incorporarse. Javier se qued\u00f3 sentado un segundo, aturdido, sintiendo el ardor extendi\u00e9ndose hasta la punta de los dedos.<\/p>\n<p>Elena sonri\u00f3, abri\u00f3 la puerta y le gui\u00f1\u00f3 un ojo.<\/p>\n<p>\u2014Y recuerda: coj\u00edn en el asiento del coche. Conducir con el pandero as\u00ed de rojo escuece una barbaridad.<\/p>\n<p>\u00c9l asinti\u00f3, todav\u00eda mareado por su perfume, por el ambiente y por todo lo dem\u00e1s. Subi\u00f3 a su sed\u00e1n, arranc\u00f3 y se perdi\u00f3 en el horizonte mientras el sol se hund\u00eda.<\/p>\n<p>Aquella noche, y muchas noches despu\u00e9s, volver\u00eda a so\u00f1ar con ese regazo firme, con ese aroma que mandaba y con el sabor imaginado de unos labios que, en sue\u00f1os, finalmente le permit\u00edan besar a la agente de la autoridad.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63475\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63475\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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