{"id":63503,"date":"2025-12-09T00:03:55","date_gmt":"2025-12-08T23:03:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=63503"},"modified":"2025-12-08T16:31:24","modified_gmt":"2025-12-08T15:31:24","slug":"solo-queda-una-cama","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/solo-queda-una-cama\/","title":{"rendered":"Solo queda una cama"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"63503\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">12<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La lluvia ca\u00eda con insistencia sobre Hiroshima, transformando las calles en un tapiz resbaladizo de hojas oto\u00f1ales que se adher\u00edan al asfalto como recuerdos empapados. El jard\u00edn japon\u00e9s cercano parec\u00eda un sue\u00f1o borroso bajo el velo gris del cielo, sus \u00e1rboles caducos medio desnudos temblando con cada r\u00e1faga de viento.<\/p>\n<p>Sato Yamada, un t\u00e9cnico de treinta a\u00f1os con un aire atractivo pero ligeramente exc\u00e9ntrico \u2014gafas de montura fina, una pasi\u00f3n por circuitos electr\u00f3nicos que a veces lo hac\u00eda parecer ajeno al mundo\u2014, acababa de llegar para dar una conferencia sobre innovaciones en rob\u00f3tica. A su lado, Sayo Tanaka, la nueva comercial de la empresa, una mujer menuda de cuarenta a\u00f1os con una elegancia discreta y ojos que guardaban historias no contadas, observaba el panorama con una mezcla de fatiga y resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El hotel, un edificio modesto pero acogedor en el coraz\u00f3n de la ciudad, les depar\u00f3 la primera sorpresa. \u201cLo siento, se\u00f1ores, pero debido a un error en la reserva, solo queda una habitaci\u00f3n disponible\u201d, explic\u00f3 el recepcionista con una reverencia apresurada. Era tarde, la tormenta arreciaba, y no hab\u00eda alternativas viables.<\/p>\n<p>Sayo y Sato intercambiaron una mirada inc\u00f3moda, pero asintieron.<\/p>\n<p>Compartir\u00edan el espacio.<\/p>\n<p>Al entrar en la habitaci\u00f3n, el segundo imprevisto: una sola cama grande, impecable y tentadora bajo la luz tenue de la l\u00e1mpara. Sato se rasc\u00f3 la nuca, avergonzado. \u201cNo traje pijama\u201d, admiti\u00f3. \u201cPens\u00e9 que dormir\u00eda solo\u201d. Sayo, con su maleta abierta, sac\u00f3 un conjunto de algod\u00f3n suave, pantal\u00f3n y camisa holgada.<\/p>\n<p>Se cambi\u00f3 en el cuarto de ba\u00f1o.<\/p>\n<p>\u201cLo m\u00e1s dif\u00edcil es que no nos conocemos lo suficiente\u201d, murmur\u00f3 ella, sent\u00e1ndose en el borde de la cama. \u201cIr a dormir as\u00ed, con un extra\u00f1o\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Sato, en calzoncillos y camiseta de hombreras, se meti\u00f3 en la cama, por la derecha. Sayo hizo lo propio ocupando el lado izquierdo. Los dos boca arriba, con los ojos abiertos, inc\u00f3modos.<\/p>\n<p>Sato rompi\u00f3 el silencio con una pregunta. \u201c\u00bfY qu\u00e9 podemos hacer? \u00bfConocernos mejor?\u201d.<\/p>\n<p>Se levantaron y se instalaron en las sillas junto a la ventana, con vistas a la lluvia que azotaba los cristales. Abrieron el minibar y compartieron unas latas de cerveza fr\u00eda, hablando de trivialidades al principio: el trabajo, la conferencia inminente, las peculiaridades de Hiroshima. Sato, con su voz calmada pero entusiasta, le cont\u00f3 an\u00e9cdotas de sus inventos fallidos, haciendo que Sayo riera por primera vez. \u201cEres atractiva, \u00bfsabes?\u201d, solt\u00f3 \u00e9l de pronto, con una sinceridad que lo sorprendi\u00f3 a s\u00ed mismo. Ella se sonroj\u00f3 ligeramente, pero a medida que la confianza flu\u00eda como el alcohol en sus venas, extendi\u00f3 la mano y toc\u00f3 su hombro, un gesto leve pero cargado de electricidad.<\/p>\n<p>El silencio volvi\u00f3 a ser protagonista durante unos instantes eternos.<\/p>\n<p>Sayo lo mir\u00f3, esperando algo indefinible. Sato se inclin\u00f3 y la bes\u00f3, un roce suave que se prolong\u00f3. \u201cDec\u00edas que te sentir\u00edas m\u00e1s c\u00f3moda si intimamos un poco\u201d, susurr\u00f3 \u00e9l contra sus labios. Las cosas fueron a m\u00e1s con naturalidad: caricias que exploraban curvas y texturas, besos que se volv\u00edan m\u00e1s profundos, como si el aire de la habitaci\u00f3n se hubiera cargado de promesas. \u201cYo creo que si nos miramos el culo ya podemos decir que estamos como en casa\u201d, brome\u00f3 Sayo, rompiendo la tensi\u00f3n con una risa. \u201c\u00bfQui\u00e9n va primero? \u00bfLo sorteamos?\u201d.<\/p>\n<p>Sacaron una moneda de 500 yenes.<\/p>\n<p>Gan\u00f3 Sayo \u2014o perdi\u00f3, dependiendo de c\u00f3mo se viera\u2014.<\/p>\n<p>Se levant\u00f3 con gracia, se baj\u00f3 el pantal\u00f3n del pijama y gir\u00f3 ligeramente, revelando la curva suave y p\u00e1lida de su trasero, un atisbo de vulnerabilidad que invitaba a la imaginaci\u00f3n. Sato la sigui\u00f3, bajando sus calzoncillos para mostrar el suyo, musculoso pero imperfecto. Sayo extendi\u00f3 la mano y roz\u00f3 sus nalgas con dedos curiosos haci\u00e9ndole cosquillas; \u00e9l respondi\u00f3 gir\u00e1ndose, abraz\u00e1ndola, bes\u00e1ndola mientras sus manos alcanzaban el trasero femenino en cueros, un intercambio de calidez que borraba las distancias.<\/p>\n<p>Sato se apart\u00f3 un instante, notando c\u00f3mo sus calzoncillos se abultaban con la excitaci\u00f3n evidente. La mirada de Sayo se pos\u00f3 all\u00ed, un segundo de complicidad muda. \u201cVamos a la cama\u201d, sugiri\u00f3 ella, su voz un susurro ronco.<\/p>\n<p>Se acostaron cada uno en un extremo, el colch\u00f3n un territorio neutral que pronto se volvi\u00f3 insuficiente. Un trueno retumb\u00f3 en la noche, despertando fantasmas.<\/p>\n<p>\u201cMenuda tormenta\u201d, murmur\u00f3 Sato. \u201c\u00bfTe da miedo?\u201d.<\/p>\n<p>Sayo dud\u00f3, luego confes\u00f3: \u201cDe peque\u00f1a, s\u00ed. Ahora, un poco\u201d. Se movi\u00f3 hacia \u00e9l, apoyando la cabeza en su pecho, el latido de su coraz\u00f3n le transmiti\u00f3 calma. Se besaron de nuevo, un beso que se extendi\u00f3 como la lluvia afuera, un beso en el que ambos disfrutaron del sabor adictivo de la boca del otro, un beso donde la lengua jug\u00f3 un papel crucial.<\/p>\n<p>\u201cHace fr\u00edo\u201d, se quej\u00f3 \u00e9l, tiritando ligeramente en su ropa interior.<\/p>\n<p>\u201cEso te pasa por no traer pijama\u201d, replic\u00f3 ella con una sonrisa juguetona.<\/p>\n<p>Luego, a\u00f1adi\u00f3: \u201cSi quieres, hacemos la cuchara\u201d.<\/p>\n<p>Sato rio, pero acept\u00f3. Sayo se gir\u00f3, d\u00e1ndole la espalda, aguardando. \u00c9l se peg\u00f3 a ella, sus brazos rodeando su torso, las manos rozando accidentalmente \u2014o no\u2014 la suavidad de sus pechos. Sus cuerpos encajaban, el trasero de ella presionando contra \u00e9l de un modo que era a la vez inocente y provocador, tierno como una promesa susurrada. Respiraban en sincron\u00eda, inhalando el aroma del otro: el jab\u00f3n floral de Sayo, el leve sudor masculino de Sato mezclado con perfume de var\u00f3n. El tiempo se dilat\u00f3 en esa proximidad, hasta que, m\u00e1s tarde, el deseo se consum\u00f3 en un acto de amor suave, exploratorio, donde los cuerpos se entrelazaban dejando espacio para lo no dicho, lo imaginado.<\/p>\n<p>Fuera, la lluvia ces\u00f3. Alguien caminaba por el parque, un perro ladraba en la distancia. La luna, poderosa, llena, apartando las nubes, iluminaba la noche con un resplandor plateado, como si bendijera el secreto compartido.<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, Sato se levant\u00f3 primero, rasc\u00e1ndose las nalgas distra\u00eddamente camino al ba\u00f1o. Se duch\u00f3, el agua caliente borrando las huellas de la noche. Al salir, envuelto en una toalla, encontr\u00f3 a Sayo de cuclillas junto a su maleta, sin el pantal\u00f3n del pijama. Sacaba ropa interior de color azul marino, y en esa pose, la curva de su espalda terminaba en un atisbo generoso de su intimidad, la tela de las bragas atrapada en la rajita, invitaba a la mirada.<\/p>\n<p>\u201cSi fuese pintor, te pintar\u00eda tal y como est\u00e1s ahora\u201d, dijo \u00e9l, con una sonrisa p\u00edcara.<\/p>\n<p>\u201cMenudo tunante est\u00e1s hecho\u201d, respondi\u00f3 ella, riendo, pero sin prisa por cubrirse.<\/p>\n<p>Sayo cerr\u00f3 la puerta del ba\u00f1o; el sonido del agua corriendo llen\u00f3 el aire. Sato, sentado en la cama, repas\u00f3 sus notas para la presentaci\u00f3n, el mundo exterior reclamaba su atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfDesayuno a las ocho?\u201d, propuso \u00e9l en voz alta.<\/p>\n<p>\u201cVale\u201d, lleg\u00f3 la voz de ella desde la ducha, amortiguada pero c\u00e1lida.<\/p>\n<p>\u201cPor cierto, me pasas el champ\u00fa que lo dej\u00e9 en la maleta\u201d.<\/p>\n<p>\u201c\u00bfTe lo dejo fuera?\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNo, entra\u2026 que ya lo has visto todo\u201d.<\/p>\n<p>Fin<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63503\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63503\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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