{"id":63556,"date":"2025-12-13T00:07:12","date_gmt":"2025-12-12T23:07:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=63556"},"modified":"2025-12-12T15:36:27","modified_gmt":"2025-12-12T14:36:27","slug":"la-hija-del-posadero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-hija-del-posadero\/","title":{"rendered":"La hija del posadero"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"63556\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">10<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ese d\u00eda, Eunice se hab\u00eda vestido \u201cpara matar\u201d. Carlos evit\u00f3 mirarla de arriba a abajo y fingi\u00f3 concentrarse en su cara, pero, tan pronto la vio llegar por la estrecha calle que conectaba la plaza con el teatro, empez\u00f3 a reconstruir mentalmente su figura, para mirarla con descaro a trav\u00e9s de los ojos de la imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la plaza en la que acordaron verse, Eunice y Carlos se saludaron con un beso en la mejilla y se encaminaron al bar. \u201cVestida para matar\u201d, pens\u00f3 \u00e9l, cuando ella se le adelant\u00f3 un poco y pudo verla desde atr\u00e1s: Eunice llevaba un pantal\u00f3n muy entallado y unas botas negras de tac\u00f3n peque\u00f1o. Su estrecha blusa color azafr\u00e1n quiz\u00e1s habr\u00eda resultado discreta en una chica que tuviera bastante menos pecho que ella\u2026 Carlos, al verla de espaldas, empez\u00f3 a recordar: la l\u00ednea de sus senos, perfectamente perceptible, la presi\u00f3n de su pecho sobre la tela, el saquito negro que la cubr\u00eda, desliz\u00e1ndose delicadamente, no sobre sus pechos, sino a los lados de sus pechos.<\/p>\n<p>Carlos estaba seguro de que Eunice hab\u00eda elegido ese saco, no para que le cubriera el busto, sino para que le diera un marco y lo acentuara. Para colmo, la chica se hab\u00eda puesto un encantador collar de tela y se hab\u00eda pintado sus enormes labios de un color entre cereza y negro.<\/p>\n<p>Cuando Carlos era un muchacho idealista, muy dado a los discursos pol\u00edticos y a la m\u00fasica de letras incomprensibles, Eunice hab\u00eda sido su primer amor. Desde esa \u00e9poca, se reencontraban cada uno o dos a\u00f1os, e iban a beber. Hab\u00edan empezado a besarse en esas ocasiones; ment\u00edan que hab\u00edan bebido mucho y se lanzaban a correr por los callejones, escondi\u00e9ndose debajo de los umbrales de alguna casa anochecida, como si a\u00fan fueran dos jovencitos. Pero Eunice ciertamente no era la misma chica t\u00edmida que hab\u00eda sido en su adolescencia:<\/p>\n<p>\u2014Si va \u201cvestida para matar\u201d \u2014le hab\u00eda dicho \u00c9lmer a Carlos, \u2014es que la noche va a terminar en la cama\u2026 as\u00ed es con Eunice ahora.<\/p>\n<p>Parec\u00eda que ella ahora intercalaba breves periodos de relaciones mon\u00f3gamas muy t\u00f3xicas, con breves periodos de promiscuidad desenfadada. Para eso, Eunice ten\u00eda un grupo de amigos a los que pod\u00eda encamarse; amistades en las que confiaba, pero que, en el fondo, tampoco es que le importaran mucho.<\/p>\n<p>Carlos, claro est\u00e1, quer\u00eda ser una de esas amistades. Al ver a Eunice llegar vestida como en sus mism\u00edsimas fantas\u00edas (alimentadas por las fotos que ella sub\u00eda a sus redes sociales), el pobre sujeto pens\u00f3 que iba a tener suerte. Y quiz\u00e1 la hubiera tenido, pero ya en el bar los temas de conversaci\u00f3n se les agotaron antes siquiera de que llegaran sus bebidas. Ahora Carlos ni siquiera ten\u00eda claro c\u00f3mo llegar a los besos que ya hab\u00eda conseguido antes. \u00bfQu\u00e9 le estaba pasando? Bueno: es que los a\u00f1os lo hab\u00edan transformado en un hombre aburrido, en un oficinista gris, que trabajaba para un partido pol\u00edtico del que a\u00fan se emocionaba de hablar. Esa emoci\u00f3n, por desgracia, a Eunice le parec\u00eda un poco penosa.<\/p>\n<p>Llegaron a su mesa dos caballitos, cargados de un azul preocupante, y Eunice se los tom\u00f3 los dos de golpe. Luego, dijo:<\/p>\n<p>\u2014A ver, tengo un recuerdo vago de ti, la primera vez que fuimos a un bar, \u00bfte acuerdas? Empezaste a hacerle pl\u00e1tica a la chica que te pidi\u00f3 tu credencial, y de pronto no s\u00e9 qu\u00e9 tonter\u00edas te hab\u00edas inventado.<\/p>\n<p>\u2014T\u00fa y yo nos hab\u00edamos casado el a\u00f1o anterior, y ahora est\u00e1bamos regresando al lugar donde te ped\u00ed matrimonio. No s\u00e9; para ese momento ya hab\u00edamos tomado algo en casa del \u00c9lmer y estaba yo muy ebrio.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY eso qu\u00e9 ten\u00eda que ver con tu edad o con tu credencial, o qu\u00e9 le importaba a la chica?<\/p>\n<p>\u2014Pues qu\u00e9 s\u00e9 yo. Creo que nunca llegu\u00e9 a la parte de la historia en la que algo ten\u00eda que ver.<\/p>\n<p>\u2014Pues bueno, cu\u00e9ntame algo as\u00ed.<\/p>\n<p>Carlos pens\u00f3 un momento y luego, tomando un aire teatral, comenz\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfAlguna vez has estado en el pueblo de Lagunilla Blanca?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDe donde vienen los maestros normalistas? No, nunca.<\/p>\n<p>Pues bueno, en la plaza de Lagunilla Blanca, como escondida en un nicho, hay una estatua de piedra negra y porosa. Los lagunenses la llaman \u201cla Dos Aguas\u201d. La estatua representa una mujer desnuda, muy hermosa, que tiene el pelo largo, amarrado en una trenza y que, como si fuera una ninfa, sostiene un gran c\u00e1ntaro de agua encima de un hombre joven, sin barba, que est\u00e1 arrodillado y saca la lengua como si fuera a beber. Creo que alguna vez hab\u00eda sido una fuente, pero cuando yo la vi ya no ten\u00eda agua. \u00bfTe han contado de esa estatua y de su historia? \u00bfNo?<\/p>\n<p>Pues bueno. Resulta que la Dos Aguas era la hija de Demetrio Arteaga, el due\u00f1o de la posada m\u00e1s famosa de mediados del siglo pasado. Cuando un muchacho fuere\u00f1o llegaba a hacer su examen para la Escuela Normal, los padres le juntaban unas monedas y lo mandaban con un itacate y muchos consejos. Y el tal muchacho gastaba la mitad de sus poquitas monedas pidi\u00e9ndole a Demetrio Arteaga un cama dura, con un zarape que a ti y a m\u00ed nos matar\u00eda de alergia.<\/p>\n<p>Pero lo primero que ve\u00edan los jovenzuelos al entrar a la posada, era la cara de \u00e1ngel que ten\u00eda la Dos Aguas: con el pelo todo recogido fuertemente, su frente se ve\u00eda resplandeciente y tierna. Ten\u00eda el labio inferior m\u00e1s grande que el superior, de un color rosa mexicano. Ese labio, tan grande y tan lindo, hac\u00eda parecer que siempre estaba triste. Usaba siempre una camisita blanca, un delantal gris, y una falda plana y negra que casi rozaba el piso.<\/p>\n<p>La Dos Aguas se acercaba al joven aspirante a maestro y le preguntaba con una inocencia casi servil:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTiene el se\u00f1orito algo que llevar a su habitaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Y si el muchacho se mostraba altanero o donju\u00e1n, la Dos Aguas no volv\u00eda a aparecerse ante \u00e9l. Pero si al muchacho le brillaban los ojos; y dec\u00eda \u00abno, no, no; lo que traigo puesto es lo que tengo\u00bb; y le cerraba los ojos con cari\u00f1o, y parec\u00eda que quer\u00eda protegerla como a una hermana, entonces la Dos Aguas empezaba su plan. Eleg\u00eda a un muchacho que le hubiera gustado y, el d\u00eda de su examen, cuando el muchacho, en la ma\u00f1ana, estuviera reci\u00e9n salido de ba\u00f1ar y se estuviera perfumando como se perfumaban nuestros abuelos, la Dos Aguas tocaba a su puerta y le dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2014Soy la hija del posadero, se\u00f1orito. \u00bfSale ya?<\/p>\n<p>\u2014Ya salgo, ya salgo \u2014dec\u00eda el muchacho desde el otro lado de la puerta, poni\u00e9ndose la corbata.<\/p>\n<p>\u2014Es deber de la posada ayudarlo con su cama. Haga favor de recibirme.<\/p>\n<p>El joven abr\u00eda la puerta; la Dos Aguas pasaba y la cerraba detr\u00e1s de ella. Extra\u00f1amente, esta vez no llevaba delantal: solo la falda y la blusa. S\u00f3lo en ese momento, el chico se daba cuenta de que la Dos Aguas ten\u00eda pechos firmes y circulares, y notaba como el brasier se le transparentaba debajo de la blusa. Ella esperaba junto a la puerta, guardando silencio, hasta que su presencia hubiera incomodado al joven. Entonces, llev\u00e1ndose las manos a los primeros botones de la blusa, empezaba a decir:<\/p>\n<p>\u2014Hoy es un d\u00eda importante. El se\u00f1orito no deb\u00eda llevar as\u00ed de fea la corbata.<\/p>\n<p>El joven, extra\u00f1ado, revisaba al espejo el nudo que se hab\u00eda hecho tan esmeradamente. La Dos Aguas se pon\u00eda detr\u00e1s de \u00e9l y le desataba la corbata, fingiendo que la iba a corregir. Luego, lo abrazaba desde atr\u00e1s; le pegaba su cuerpo. Desabotonaba la camisa del joven y empezaba a toquetearle el pecho. De pronto, la Dos Aguas bajaba y sent\u00eda el miembro erecto. Entonces dec\u00eda:<\/p>\n<p>\u2014Acu\u00e9rdese de que est\u00e1 en mi casa. Me tiene que respetar.<\/p>\n<p>Ella tocaba al chico por encima del pantal\u00f3n y le restregaba esos pechos. Si, en este momento, el chico se daba la vuelta e intentaba tocarla, todo se terminaba. La Dos Aguas exig\u00eda que el siguiente paso fuera tambi\u00e9n suyo. Ella ten\u00eda que decidir cu\u00e1ndo se pon\u00eda enfrente del chico, cu\u00e1ndo se abr\u00eda poco a poco los botones superiores de la blusa y cu\u00e1ndo permit\u00eda que la primera mano, t\u00edmida, se posara sobre su piel.<\/p>\n<p>Luego, ella les ped\u00eda que cerraran los ojos. Se quitaba el brasier, pero volv\u00eda a ponerse la blusa. El vapor blanco de la blusa flu\u00eda alrededor de sus pechos desnudos y del intenso color de sus pezones. Entonces, la Dos Aguas sonre\u00eda y besaba al jovencito en la mejilla.<\/p>\n<p>Les ped\u00eda a los chicos que se sentaran en la cama y ella se les acercaba, flexionando un poco las rodillas. Les indicaba c\u00f3mo deb\u00edan besarle los pechos: no le gustaba que los succionaran. Prefer\u00eda peque\u00f1as mordidas, mucha presi\u00f3n de labios, o de la lengua contra el labio superior. Luego, alrededor de la aureola. Le excitaba ver c\u00f3mo el color rosa mexicano de sus pezones tomaba el tono perlado de la saliva.<\/p>\n<p>Si todo sal\u00eda bien, las rodillas de la Dos Aguas temblaban un poco y ten\u00eda que sentarse junto al chico, en la cama. Ahora \u00e9l deb\u00eda agacharse y abrazarla del torso son ambos brazos, mientras le com\u00eda los pechos con devoci\u00f3n. As\u00ed como hay un hombre bebiendo de un c\u00e1ntaro en la fuente de Lagunilla, justo as\u00ed se ve\u00edan los chicos besando los pechos de la Dos Aguas.<\/p>\n<p>Cuando ya estaba m\u00e1s excitada, hac\u00eda que los chicos se recostaran bocarriba y se sentaba encima de ellos, arremang\u00e1ndose la falda. Los excitaba restreg\u00e1ndose contra ellos. En ese momento los chicos se daban cuenta de que la falda, tan plana y fea, que llevaba la Dos Aguas, no les hab\u00eda permitido valorar que ten\u00eda un lindo trasero, fuerte y respingado, que entonces agarraban con delicia. A\u00fan hay algunas canciones sobre lo hermosa que era la Dos Aguas, y la fuerte impresi\u00f3n que causaba su cuerpo en el faje tan extra\u00f1o que le regalaba a los aspirantes. \u00bfDe verdad nunca las has escuchado?:<\/p>\n<p>Ayer llegu\u00e9 a una posada<\/p>\n<p>que se acab\u00f3 mi dinero.<\/p>\n<p>Me ser\u00eda suave la cama<\/p>\n<p>con la hija del posadero.<\/p>\n<p>Yo hace mucho habr\u00eda venido,<\/p>\n<p>compa\u00f1ero, si supiera<\/p>\n<p>que viv\u00edan en Lagunilla<\/p>\n<p>semejantes posaderas.<\/p>\n<p>Y ahora, en el examen pienso<\/p>\n<p>no en cosenos ni en romanos:<\/p>\n<p>sino en que sus blancos pechos<\/p>\n<p>me ca\u00edan entre las manos.<\/p>\n<p>En todo caso, hay otras estrofas que cantan, que supuestamente les dec\u00eda la Dos Aguas, cuando uno de ellos quer\u00eda pasarse de listo, e intentaba desenfundar el miembro o de plano quer\u00eda tumbarla en la cama para poseerla all\u00ed mismo:<\/p>\n<p>T\u00f3came nom\u00e1s los pechos,<\/p>\n<p>las piernitas y el rat\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfTe quieres pasar de listo?<\/p>\n<p>\u00a1No bajes tu pantal\u00f3n!<\/p>\n<p>Media soy para la Virgen,<\/p>\n<p>media soy para el se\u00f1or;<\/p>\n<p>por eso soy la Dos Aguas:<\/p>\n<p>ni me guardo, ni me doy.<\/p>\n<p>A lo m\u00e1ximo que llegaba ella era a sacarles la verga para masturbarlos un rato, o a ponerla entre sus piernas. Casi siempre, la sesi\u00f3n terminaba con ella masturb\u00e1ndose para ellos, y ellos masturb\u00e1ndose vi\u00e9ndola.<\/p>\n<p>Por supuesto, muchos de esos chicos no pasaron el examen que hab\u00edan ido presentar.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, sin embargo, lleg\u00f3 a Lagunilla Blanca un muchacho larguirucho, con ojos negros como la noche y la piel del color del caf\u00e9 con leche. En el saco llevaba una libreta diminuta y en la frente le empezaban a salir unas arrugas prematuras. Se llamaba Hip\u00f3lito Baez y ven\u00eda con la firme intenci\u00f3n de ser maestro. Entr\u00f3 a la posada y, casi sin hablar, le pag\u00f3 a Demetrio por su habitaci\u00f3n. Cuando la Dos Aguas sali\u00f3 a verlo, casi se le cae el delantal all\u00ed mismo. Baez era todo lo que m\u00e1s le gustaba. Ya ves que hay gustos raros.<\/p>\n<p>\u2014Este se\u00f1orito seguro que va para maestro. D\u00edgame, \u00bftrae algo que lleve a su habitaci\u00f3n? \u2014le pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014No, peque\u00f1a almita. Traigo s\u00f3lo lo que llevo puesto.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, cuando Hip\u00f3lito Baez se rasuraba su incipiente barba, tocaron a la puerta.<\/p>\n<p>\u2014Soy la hija del posadero, se\u00f1orito. \u00bfSale ya?<\/p>\n<p>\u2014Ya casi salgo, peque\u00f1a almita \u2014le contest\u00f3 Hip\u00f3lito \u2014\u00bfQu\u00e9 necesitas?<\/p>\n<p>\u2014Es deber de la posada ayudarlo con su cama \u2014agreg\u00f3 la Dos Aguas, con la voz llena de dulzura \u2014Haga favor de recibirme.<\/p>\n<p>Hip\u00f3lito le abri\u00f3 sonriendo. La Dos Aguas entr\u00f3 a la habitaci\u00f3n, sonriendo de oreja a oreja. Estaba tan excitada que sent\u00eda c\u00f3mo los pezones duros le rozaban el brasier al caminar.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Ay, se\u00f1orito Hip\u00f3lito! \u00bfNo ve usted que hoy es su gran d\u00eda? \u00a1No deber\u00eda llevar tan fea la corbata!<\/p>\n<p>Y se le acerc\u00f3 apresurada, poni\u00e9ndose a sus espaldas. Cuando intent\u00f3 ponerle las manos en el cuello, Hip\u00f3lito se las tom\u00f3 un momento con delicadeza y dijo:<\/p>\n<p>\u2014No ha nacido a\u00fan un alma a la que deje ayudarme con mi corbata \u2014le contest\u00f3 Hip\u00f3lito, entre risas pero muy en serio.<\/p>\n<p>Y la apart\u00f3 delicadamente. La Dos Aguas se qued\u00f3 estupefacta, pero ya en ese momento no pod\u00eda detener su plan, as\u00ed que empez\u00f3 r\u00e1pidamente a tocarle el pecho al joven. Durante un momento \u00e9ste se dej\u00f3 hacer, pero cuando la chica empez\u00f3 a bajar por su abdomen, tuvo que decirle:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s haciendo, almita?<\/p>\n<p>\u2014Es que usted me hace sentir un no se qu\u00e9 en ese lugar que no hay que mencionar. Quiero saber si yo lo hago sentir igual\u2026 Porque creo que s\u00ed. Y mire\u2026 yo no me he entregado a nadie, se\u00f1orito. Y no, no me quiero entregar a usted\u2026 pero\u2026 hay formas, \u00bfusted me entiende?<\/p>\n<p>Y mientras la Dos Aguas dec\u00eda esto, iba finalmente tocando el pene de Hip\u00f3lito por encima del pantal\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014No, que lo sabr\u00e1 tu padre \u2014dijo Hip\u00f3lito, quit\u00e1ndose de encima la mano de la Dos Aguas.<\/p>\n<p>\u2014No lo sabr\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014No, que llegar\u00e9 tarde a mi examen \u2014dijo Hip\u00f3lito.<\/p>\n<p>\u2014Acabaremos antes de que termine de salir el sol.<\/p>\n<p>\u2014No, que es pecado, almita \u2014dijo Hip\u00f3lito.<\/p>\n<p>\u2014Si Dios es todo, \u00bfc\u00f3mo m\u00e1s quiere el se\u00f1orito que est\u00e9 con Dios? Y si Dios es sin-mancha, \u00bfqu\u00e9 pecado puede haber en unir dos cuerpos puros?<\/p>\n<p>\u2014\u00a1No, he dicho!<\/p>\n<p>\u2014Es que no has visto mis pechos.<\/p>\n<p>Con toda la calma de quien se sabe hermosa, la Dos Aguas se abri\u00f3 la blusa, botoncito por botoncito, y la dej\u00f3 sobre la cama. Luego, se quit\u00f3 el brasier y se dej\u00f3 los pechos tapados por un brazo. Despu\u00e9s, tom\u00f3 con rudeza una de las manos de Hip\u00f3lito, la desliz\u00f3 entre el brazo y el pecho, y le hizo masajearla. Hip\u00f3lito qued\u00f3 boquiabierto. La Dos Aguas se alej\u00f3 un poco y retir\u00f3 el brazo que cubr\u00eda su pecho, para que Hip\u00f3lito la viera en toda su gloria. Pero a \u00e9l, poco a poco, el asombro se le fue convirtiendo en ira. La vio de arriba a abajo; vio esos pechos que hab\u00edan hecho arrodillarse a tantos jovencitos y, entonces, dicen que Hip\u00f3lito cant\u00f3 una versi\u00f3n distinta de la canci\u00f3n que te contaba antes:<\/p>\n<p>\u00a1Nunca, nunca habr\u00eda venido,<\/p>\n<p>\u2014nunca, nunca\u2014 si supiera<\/p>\n<p>que viv\u00edan en Lagunilla<\/p>\n<p>semejantes posaderas!<\/p>\n<p>Pero bueno, eso ya no es probable, porque la gente no va por all\u00ed haciendo coplas. En todo caso, Hip\u00f3lito sali\u00f3 furioso de la posada, dejando a la Dos Aguas medio desnuda en su cuarto. Nadie sabe muy bien por qu\u00e9 Hip\u00f3lito Baez reaccion\u00f3 as\u00ed. Algunos dicen que era gay, lo que en esa \u00e9poca debi\u00f3 ser para \u00e9l muy dif\u00edcil de nombrar y de esconder. Algunos otros creen que, a\u00f1os antes, hab\u00eda sido utilizado de la peor manera por un grupo de chicas mayores que \u00e9l. Algunos otros, en fin, piensan que, en un arranque de fe, hab\u00eda jurado por la tumba de su madre permanecer virgen hasta el matrimonio, como el payaso de Eduardo Ver\u00e1stegui.<\/p>\n<p>En todo caso, Hip\u00f3lito regres\u00f3 en la noche a la posada muy feliz, con la buena noticia de que el examen no hab\u00eda sido nada dif\u00edcil para \u00e9l. Su expresi\u00f3n era radiante, y parec\u00eda que no estaba molesto con la hija del posadero, ya que le sonre\u00eda y le contaba historias.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 hizo la Dos Aguas entonces? \u2014pregunt\u00f3 Eunice, indignada. \u2014\u00a1No se puede quedar as\u00ed! El pinche Hip\u00f3lito la humill\u00f3.<\/p>\n<p>Carlos rio y, antes de seguir su historia, pregunt\u00f3 feliz:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe apetece pedir otro trago?<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63556\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63556\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 8<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Con toda la calma de quien se sabe hermosa, la Dos Aguas se abri\u00f3 la blusa, botoncito por botoncito, y la dej\u00f3 sobre la cama. Luego, se quit\u00f3 el brasier y se dej\u00f3 los pechos tapados por un brazo. Despu\u00e9s, tom\u00f3 con rudeza una de las manos de Hip\u00f3lito, la desliz\u00f3 entre el brazo y el pecho, y le hizo<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63556\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63556\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":28446,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":{"0":"post-63556","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-hetero"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":5838,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63556","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/28446"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63556"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63556\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63558,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63556\/revisions\/63558"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63556"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63556"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63556"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}