{"id":63806,"date":"2026-01-03T00:01:16","date_gmt":"2026-01-02T23:01:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=63806"},"modified":"2026-01-02T16:59:46","modified_gmt":"2026-01-02T15:59:46","slug":"correctivo-en-la-limusina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/correctivo-en-la-limusina\/","title":{"rendered":"Correctivo en la limusina"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"63806\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">2<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>La limusina surcaba las calles nocturnas de Se\u00fal, envuelta en un silencio denso y c\u00e1lido. Los asientos de cuero negro brillaban bajo la luz tenue de la iluminaci\u00f3n interior, exudando ese aroma profundo y lujoso que se mezclaba con el perfume floral de las tres \u201cidols\u201d.<\/p>\n<p>Jisoo, la mayor del tr\u00edo de veinticinco a\u00f1os, cruz\u00f3 las piernas con elegancia, su vestido corto de seda granate rozando la piel del nuevo manager, un hombre de cuarenta y tantos que sudaba nervioso en el asiento opuesto. Junto a ella, Lin y Sayo, esta \u00faltima de origen japon\u00e9s, observaban, sus ojos brillando con una mezcla de seriedad mal disimulada, picard\u00eda juvenil y burla.<\/p>\n<p>El error hab\u00eda sido grave: una reserva mal hecha que les costar\u00eda una fortuna en penalizaciones. Jisoo inclin\u00f3 la cabeza, su voz suave pero firme.<\/p>\n<p>-Manager, creo que mereces un correctivo\u2026 algo que te haga recordar qui\u00e9n manda aqu\u00ed.<\/p>\n<p>La cara del hombre enrojeci\u00f3 con violencia al o\u00edr la sentencia.<\/p>\n<p>Dud\u00f3 un instante, pero, finalmente obedeci\u00f3.<\/p>\n<p>Siguiendo las instrucciones de sus jefas se baj\u00f3 los pantalones y los calzoncillos \u2014de esos antiguos, con estampado discreto y el\u00e1stico flojo\u2014, revelando un trasero p\u00e1lido y algo tembl\u00f3n, cubierto por un vello oscuro que brotaba generosamente de la ranura central.<\/p>\n<p>Las chicas soltaron risitas ahogadas mientras lo guiaban: Jisoo se acomod\u00f3 en el amplio asiento, y \u00e9l se tendi\u00f3 torpemente sobre sus rodillas, el cuerpo pesado y nervioso. Lin sujet\u00f3 sus piernas con firmeza juguetona, Sayo inmoviliz\u00f3 su tronco, sus manos rozando su camisa empapada en sudor.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Mira qu\u00e9 trasero tan blanco!\u201d, exclam\u00f3 Lisa con una carcajada ligera. \u201cParece que nunca ha visto el sol. Vamos a calentarlo un poquito, \u00bfno?\u201d<\/p>\n<p>El primer azote lleg\u00f3 de la palma de Jisoo: un golpe seco y sonoro contra la carne fofa. El manager protest\u00f3, su cuerpo tens\u00e1ndose, mientras el calor sub\u00eda r\u00e1pidamente en la limusina. El cuero cruj\u00eda bajo ellos, el aire se volv\u00eda pesado, cargado del sudor masculino y del aroma dulce de las chicas. Mientras tanto, el pene del var\u00f3n, traicionero, palpitaba contra la seda del vestido de Jisoo, endureci\u00e9ndose con cada impacto, rozando la tela fresca y provoc\u00e1ndole un gemido reprimido de verg\u00fcenza y placer confuso.<\/p>\n<p>Pronto, las manos no bastaron. Sayo sac\u00f3 de su bolso un cepillo de pelo de madera, ancho y firme. \u201cEsto ser\u00e1 m\u00e1s efectivo\u201d, murmur\u00f3 con gui\u00f1o malicioso. Los golpes con el reverso del cepillo eran m\u00e1s intensos: \u00a1plaf, plaf!, marcando la piel p\u00e1lida con rojeces que contrastaban con el vello oscuro. El manager se retorc\u00eda lo poco que pod\u00eda, su trasero temblando, el sudor perlando su rostro. Gemidos bajos escapaban de su garganta seca, mezcla de dolor punzante y un deseo inconfesable que hac\u00eda palpitar su erecci\u00f3n contra las piernas de Jisoo.<\/p>\n<p>La temperatura en el coche era asfixiante, el deseo flotando como niebla: las chicas re\u00edan, excitadas por el poder, sus mejillas sonrosadas.<\/p>\n<p>Casi al final, cuando el correctivo alcanzaba su cl\u00edmax, un sonido escap\u00f3: un pedo suave, como una colchoneta desinfl\u00e1ndose lentamente, c\u00e1lido y traicionero.<\/p>\n<p>Las tres muchachas arrugaron la nariz al un\u00edsono. \u201c\u00a1Guarro!\u201d, exclam\u00f3 Lin, tap\u00e1ndose la boca con fingido asco. Sayo solt\u00f3 una carcajada. \u201c\u00a1Qu\u00e9 asqueroso, manager! Eso te vale golpes extra, bien fuertes. Chicas, sujetadle bien\u201d<\/p>\n<p>El manager con la cara roja, conoci\u00e9ndose, sac\u00f3 un pa\u00f1uelo de su bolsillo y lo introdujo bajo su miembro.<\/p>\n<p>Los \u00faltimos azotes fueron contundentes, haciendo bailar las nalgas encarnadas, dejando la piel ardiente y escocida.<\/p>\n<p>Y con el \u00faltimo lleg\u00f3 la verg\u00fcenza m\u00e1xima, el semen, viscoso, derram\u00e1ndose, impregnando el pa\u00f1uelo y los muslos del hombre.<\/p>\n<p>Sayo le mir\u00f3 con disgusto y Jisoo le insult\u00f3 y amenaz\u00f3 con nuevos azotes.<\/p>\n<p>Por suerte para el manager el destino estaba a la vuelta de la esquina.<\/p>\n<p>La limusina se detuvo frente a la entrada del lujoso hotel, donde los fans gritaban tras las barreras. El manager se visti\u00f3 a toda prisa, pantalones subidos con manos temblorosas y torpes, sec\u00e1ndose una l\u00e1grima rebelde mientras el picor y el escozor del su trasero le recordaban la lecci\u00f3n. Las chicas salieron primero, radiantes y sonrientes, saludando con estudiada coreograf\u00eda, simplemente perfectas. \u00c9l las sigui\u00f3, agradeciendo no ser el foco de atenci\u00f3n, caminando con cuidado, el trasero latiendo\u2026 y una promesa silenciosa de no volver a equivocarse.<\/p>\n<p>Nota: Este relato est\u00e1 inspirado en vi\u00f1etas de c\u00f3mic japoneses que introducen los azotes en todos los \u00e1mbitos de la vida. Espera, verg\u00fcenza, picard\u00eda y sobre todo, mucha sensualidad, es lo que convierten a este fetiche en, a mi parecer, algo especial.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63806\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63806\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Pronto, las manos no bastaron. Sayo sac\u00f3 de su bolso un cepillo de pelo de madera, ancho y firme. \u201cEsto ser\u00e1 m\u00e1s efectivo\u201d, murmur\u00f3 con gui\u00f1o malicioso. Los golpes con el reverso del cepillo eran m\u00e1s intensos: \u00a1plaf, plaf!, marcando la piel p\u00e1lida con rojeces que contrastaban con el vello oscuro. 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