{"id":63944,"date":"2026-01-08T00:08:23","date_gmt":"2026-01-07T23:08:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=63944"},"modified":"2026-01-07T18:57:13","modified_gmt":"2026-01-07T17:57:13","slug":"mi-tia-y-el-sacerdote","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/mi-tia-y-el-sacerdote\/","title":{"rendered":"Mi t\u00eda y el sacerdote"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"63944\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">38<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 3<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Era domingo por la tarde, la iglesia vac\u00eda. Me arrodill\u00e9 en el confesionario con el pulso acelerado, sabiendo que al otro lado estaba el padre Luis, un hombre mayor.<\/p>\n<p>\u2014Ave Mar\u00eda Pur\u00edsima\u2026<\/p>\n<p>\u2014Sin pecado concebida \u2014respond\u00ed con la garganta seca.<\/p>\n<p>\u2014Habla, hijo. \u00bfQu\u00e9 peso traes hoy?<\/p>\n<p>\u2014Padre\u2026 pensamientos impuros. Muy graves. Constantes.<\/p>\n<p>Silencio. Solo se o\u00eda el leve crujido de su sotana al moverse.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCon qui\u00e9n son esos pensamientos, hijo? El demonio siempre pone un rostro.<\/p>\n<p>Tragu\u00e9 saliva. La madera ol\u00eda a cera y a a\u00f1os de pecados ajenos.<\/p>\n<p>\u2014Con\u2026 con una mujer casada, padre. Mayor que yo. Muy devota. Va todos los d\u00edas a misa, ayuda en la catequesis, lleva el rosario siempre en la mano\u2026 Todos la ven como una santa.<\/p>\n<p>El padre Luis respir\u00f3 hondo, lento.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY c\u00f3mo se llama esa mujer, hijo? Di su nombre, que el nombrar el mal es el primer paso para vencerlo.<\/p>\n<p>Sent\u00ed que el coraz\u00f3n me iba a estallar.<\/p>\n<p>\u2014Susana, padre. Mi t\u00eda Susana.<\/p>\n<p>Un silencio tan denso que casi dol\u00eda.<\/p>\n<p>El sacerdote carraspe\u00f3. Cuando habl\u00f3 de nuevo, su voz era m\u00e1s baja, m\u00e1s \u00edntima, como si \u00e9l tambi\u00e9n estuviera confes\u00e1ndose.<\/p>\n<p>\u2014Susana\u2026 S\u00ed, la conozco bien. Una mujer ejemplar. Pechos peque\u00f1os, discretos\u2026 pero ese trasero, hijo. Ese trasero es una tentaci\u00f3n que hasta a los de sotana nos ha hecho apartar la mirada en la misa. Alto, redondo, perfecto\u2026 No eres el primero que viene aqu\u00ed por ella.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 helado. No esperaba eso.<\/p>\n<p>El padre Luis dej\u00f3 escapar un suspiro largo, tembloroso.<\/p>\n<p>\u2014Hace dos a\u00f1os, en el retiro espiritual\u2026 la grab\u00e9 sin que ella lo supiera.<\/p>\n<p>Un clic suave. Sac\u00f3 un tel\u00e9fono viejo del bolsillo de la sotana y lo acerc\u00f3 a la rejilla. La pantalla se ilumin\u00f3 en la penumbra, apenas lo suficiente para que yo viera.<\/p>\n<p>Puls\u00f3 play.<\/p>\n<p>All\u00ed estaba ella. Mi t\u00eda Susana, de rodillas frente a un peque\u00f1o altar improvisado en la habitaci\u00f3n del retiro. La camisola blanca era tan fina y el calor tan intenso que la tela se pegaba a su piel como una segunda capa transl\u00facida. Pr\u00e1cticamente desnuda. La luz de la ventana la atravesaba sin piedad: los pechos peque\u00f1os, firmes, con los pezones oscuros y endurecidos claramente visibles; la curva delicada de la cintura; y sobre todo ese culo exquisito, alzado, redondo, perfecto, movi\u00e9ndose apenas con cada inclinaci\u00f3n de su cuerpo mientras rezaba.<\/p>\n<p>\u201cSanta Mar\u00eda, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores\u2026\u201d susurraba con esa voz suave, angelical, mientras sus nalgas se balanceaban levemente al ritmo de las palabras, como una ofrenda involuntaria. Cada vez que besaba el crucifijo, la camisola se levantaba un poco m\u00e1s por detr\u00e1s, dejando ver la l\u00ednea perfecta entre sus gl\u00fateos, la piel blanca y suave brillando bajo la luz.<\/p>\n<p>El video dur\u00f3 solo quince segundos, pero fue eterno. Sent\u00ed que me faltaba el aire, que la erecci\u00f3n me dol\u00eda tanto que tuve que apretar los dientes para no gemir.<\/p>\n<p>El padre Luis apag\u00f3 la pantalla y guard\u00f3 el tel\u00e9fono. Su respiraci\u00f3n era pesada, entrecortada.<\/p>\n<p>\u2014Ahora ya lo has visto, hijo. Ahora sabes por qu\u00e9 esta cruz es tan pesada.<\/p>\n<p>El padre Luis guard\u00f3 el tel\u00e9fono con lentitud, como si le costara desprenderse de la imagen. Su respiraci\u00f3n segu\u00eda pesada, pero cuando habl\u00f3 de nuevo su voz hab\u00eda recuperado esa autoridad serena de confesor.<\/p>\n<p>\u2014Esto que has visto hoy, hijo, es solo el comienzo de tu camino hacia la pureza. No puedes liberarte de un pecado tan profundo en un solo d\u00eda. Necesitas tiempo para meditar, para rezar, para que la tentaci\u00f3n madure y revele su verdadero rostro.<\/p>\n<p>Hizo una pausa larga, y sent\u00ed que me observaba a trav\u00e9s de la rejilla.<\/p>\n<p>\u2014Dentro de exactamente un mes, el domingo 6 de febrero por la tarde, volver\u00e1s aqu\u00ed a la iglesia a la misma hora. Traer\u00e1s tu alma preparada y me contar\u00e1s c\u00f3mo has luchado contra estos pensamientos. Solo entonces te dar\u00e9 la absoluci\u00f3n plena.<\/p>\n<p>Asent\u00ed en silencio, todav\u00eda aturdido por el video y por la erecci\u00f3n que no bajaba.<\/p>\n<p>\u2014Ve en paz \u2014dijo al fin\u2014. Y que el Se\u00f1or te acompa\u00f1e.<\/p>\n<p>Sal\u00ed del confesionario con las piernas temblando y la mente en llamas. El mes que sigui\u00f3 fue un infierno dulce: cada domingo ve\u00eda a mi t\u00eda Susana en misa, arrodillada, con esa cara de santa y ese culo perfecto marc\u00e1ndose bajo el vestido. Cada noche reviv\u00eda el video en mi cabeza hasta correrme en silencio. Pero obedec\u00ed: no la busqu\u00e9, no la toqu\u00e9, solo rec\u00e9 y sufr\u00ed.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el domingo 6 de febrero. La iglesia estaba igual de vac\u00eda que aquel d\u00eda. Entr\u00e9 con el coraz\u00f3n lati\u00e9ndome fuerte, esperando encontrar al padre Luis en el confesionario.<\/p>\n<p>Pero no estaba all\u00ed.<\/p>\n<p>La puerta de la sacrist\u00eda, al fondo, estaba entreabierta. Una luz tenue sal\u00eda de dentro. Me acerqu\u00e9 despacio, sin hacer ruido, atra\u00eddo por un murmullo bajo\u2026 una voz de mujer rezando entrecortada.<\/p>\n<p>Me asom\u00e9 por la rendija.<\/p>\n<p>Y lo vi todo.<\/p>\n<p>Mi t\u00eda Susana estaba de rodillas en el suelo de la sacrist\u00eda, frente al padre Luis. Pero no rezaba como siempre. El h\u00e1bito del sacerdote estaba subido hasta la cintura, su miembro erecto y grueso entrando y saliendo de la boca de ella con lentitud deliberada. Susana ten\u00eda los ojos cerrados, las mejillas hundidas, las manos apoyadas en los muslos del padre como si estuviera recibiendo la comuni\u00f3n. La blusa blanca estaba desabotonada, los pechos peque\u00f1os al aire, los pezones duros y rosados. El vestido subido hasta la cintura dejaba a la vista ese culo exquisito, perfecto, alzado hacia m\u00ed mientras el sacerdote la follaba la boca con calma.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63944\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63944\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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