{"id":63952,"date":"2026-01-08T00:09:06","date_gmt":"2026-01-07T23:09:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=63952"},"modified":"2026-01-07T19:47:39","modified_gmt":"2026-01-07T18:47:39","slug":"el-ultimo-calor-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-ultimo-calor-1\/","title":{"rendered":"El \u00faltimo calor (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"63952\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">16<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>En mi \u00faltima aventura me desat\u00e9 por completo. No pod\u00eda creer lo que hab\u00eda hecho; me sent\u00eda sucia, m\u00e1s a\u00fan por todo lo que ya ven\u00eda arrastrando. Intent\u00e9 cambiar mi vida. Con Jos\u00e9 nunca m\u00e1s pas\u00f3 nada; por m\u00e1s coqueteos o mensajes, siempre me mantuve alejada, aunque en el fondo lo deseaba con todas mis fuerzas. La verdad es que ser madre me fue transformando de a poco. Mi marido segu\u00eda en su terquedad, ciego ante el hecho de que poco a poco me estaba perdiendo.<\/p>\n<p>Muchos preguntan por qu\u00e9 no termin\u00e9 todo antes, y hasta ahora no s\u00e9 qu\u00e9 responder. Quiz\u00e1s era miedo. Al ser madre, mis prioridades cambiaron: no quer\u00eda fallar en eso. Ten\u00edamos estabilidad econ\u00f3mica; ambos trabaj\u00e1bamos duro y los frutos llegaban. No nos faltaba nada material&#8230; bueno, ya saben qu\u00e9 era lo que faltaba.<\/p>\n<p>Ese deseo se fue apagando lentamente. El sexo se volvi\u00f3 casi nulo, porque ninguno propon\u00eda nada. Antes era yo la que daba el primer paso, pero todo tiene un fin. Quer\u00eda que \u00e9l se esforzara, que volviera esa pasi\u00f3n de cuando \u00e9ramos j\u00f3venes, pero era un caso perdido. Las folladas eran espor\u00e1dicas, las calenturas tambi\u00e9n. Me encantaba la vida que estaba construyendo, aunque en secreto anhelaba una \u00faltima aventura. Desde Jos\u00e9 no volv\u00ed a mirar a los hombres de la misma forma: alguien nada atl\u00e9tico, mayor, me hab\u00eda dado una de las mejores folladas de mi vida, intensa y profunda, que a\u00fan me hac\u00eda temblar al recordarla.<\/p>\n<p>El trabajo iba viento en popa: reuniones livianas y mi estatus creciendo cada vez m\u00e1s. Un d\u00eda, al acercarse mi cumplea\u00f1os, me pidieron que viajara a Miami, EEUU, para unas entrevistas. Al principio dud\u00e9, pero luego pens\u00e9 en aprovecharlo como unas mini vacaciones: al terminar las reuniones, me quedar\u00eda unos d\u00edas extra. Necesitaba un descanso; era yo la que m\u00e1s cuidaba a los hijos mientras trabajaba. Se lo coment\u00e9 a mi marido y no puso drama: \u00e9l, al ser jefe, pod\u00eda trabajar desde casa y ocuparse de los ni\u00f1os. No quer\u00eda ir sola, as\u00ed que le propuse que fu\u00e9ramos juntos, una mini luna de miel. Pero no quiso; sus \u201cpendientes\u201d lo ten\u00edan demasiado ocupado. En Europa parece que los \u201cpendientes\u201d te chupan toda la energ\u00eda.<\/p>\n<p>Al final decid\u00ed ir con una amiga, que justo tambi\u00e9n planeaba viajar a EEUU. De paso, tendr\u00edamos una salida como las de antes, que no ten\u00edamos hace a\u00f1os.<\/p>\n<p>Preparando mi equipaje, no lo pens\u00e9 demasiado: Miami, calor, playa&#8230; ten\u00eda que llevar trajes de ba\u00f1o. Y la verdad es que no dud\u00e9 dos veces: met\u00ed varios bikinis sexys que se pegaban a mi piel como una segunda capa, resaltando cada curva de mis caderas y mis pechos con esa tela fina que se transparentaba bajo el sol. Adem\u00e1s, no pude resistirme a incluir lencer\u00eda provocativa: encajes negros que rozaban mis pezones endurecidos al imaginarlos, tangas diminutas que apenas cubr\u00edan mi intimidad ya h\u00fameda solo de pensarlo. Esa parte salvaje de m\u00ed sab\u00eda que algo podr\u00eda pasar, especialmente yendo con mi amiga, que es mucho m\u00e1s desinhibida y sociable que yo, siempre lista para coquetear y arrastrarme a la diversi\u00f3n prohibida.<\/p>\n<p>Pero otra voz en mi cabeza me frenaba: &#8220;No lleves nada de esto, solo ve a divertirte como una madre normal&#8221;. Mi mente era una batalla ardiente entre el deseo y la raz\u00f3n, con el pulso acelerado y un cosquilleo traicionero entre las piernas. Al final, ced\u00ed a un compromiso: solo una prenda sexy, un body de encaje que se ajustaba perfecto a mi cuerpo, listo para ser arrancado en un momento de pasi\u00f3n, y un solo bikini llamativo, rojo fuego, que dejaba poco a la imaginaci\u00f3n y hac\u00eda que mis pezones se marcaran con el roce del viento.<\/p>\n<p>No iba en busca de sexo, pero si ocurr\u00eda&#8230; quer\u00eda estar preparada. Algo en mi interior, ese fuego de aventuras pasada hab\u00eda encendido a\u00f1os atr\u00e1s, me susurraba que esta ser\u00eda mi \u00faltima aventura: una noche de follada intensa, salvaje, donde me entregar\u00eda por completo, gimiendo bajo el cuerpo de un desconocido, sintiendo c\u00f3mo me llenaba hasta el l\u00edmite, antes de volver a mi vida &#8220;perfecta&#8221;.<\/p>\n<p>El viaje se puso en marcha. Fuimos por separado, porque yo ten\u00eda que cumplir primero con mis obligaciones laborales. Las reuniones salieron mejor de lo esperado y termin\u00e9 antes de lo previsto. Ese mismo d\u00eda llam\u00e9 a mi amiga; ella se hab\u00eda encargado de la reserva y, como siempre, eligi\u00f3 de maravilla: uno de los mejores hoteles de Miami, muy concurrido en esa \u00e9poca porque era pleno verano.<\/p>\n<p>Al llegar, todo era un sue\u00f1o hecho realidad. No hab\u00eda demasiada gente en el hotel \u2014lo cual era perfecto\u2014, porque la mayor\u00eda estaba en la playa. Pero la piscina del hotel&#8230; Dios, era algo espectacular: agua cristalina que brillaba bajo el sol intenso, rodeada de palmeras y tumbonas blancas, con un bar flotante que invitaba a cocktails fr\u00edos mientras el calor sub\u00eda por la piel. El lugar mezclaba detalles modernos \u2014l\u00edneas limpias, luces suaves\u2014 con un toque cl\u00e1sico elegante que lo hac\u00eda irresistible. Me qued\u00e9 parada en el lobby, sintiendo el aire acondicionado fresco rozando mi escote, y un cosquilleo travieso me recorri\u00f3 el cuerpo: este sitio gritaba placer, relax&#8230; y algo m\u00e1s prohibido.<\/p>\n<p>Al llegar a la habitaci\u00f3n, qued\u00e9 impactada: todo era puro lujo. Las cortinas ligeras dejaban filtrar la luz dorada del atardecer, la cama king size con s\u00e1banas blancas impecables invitaba a revolcarse en ella, y los detalles minimalistas pero elegantes hac\u00edan que el lugar se sintiera como un refugio sensual. Era una suite, as\u00ed que cada una ten\u00eda su propia habitaci\u00f3n; perfecta privacidad para lo que fuera que la noche trajera.<\/p>\n<p>Mi amiga lleg\u00f3 poco despu\u00e9s, cargada de energ\u00eda y maletas. Las dos gritamos de emoci\u00f3n como adolescentes, nos abrazamos y, sin perder tiempo, pedimos comida al room service. Merendamos en el balc\u00f3n con vista a la piscina, riendo y poni\u00e9ndonos al d\u00eda mientras el calor de Miami nos envolv\u00eda la piel.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s bajamos al bar del hotel, que estaba justo al lado de la piscina, con luces suaves y m\u00fasica baja que invitaba a relajarse. Fuimos con ropa c\u00f3moda, pero imposible pasar desapercibidas. Ella se puso una falda tropical corta que se mov\u00eda con cada paso, dejando ver sus piernas bronceadas, y un corpi\u00f1o ajustado que realzaba sus pechos perfectos, marcando sus pezones apenas cubiertos por la tela fina.<\/p>\n<p>Yo eleg\u00ed una falda blanca liviana que se adher\u00eda a mis caderas y un top rojo escotado que abrazaba mis curvas. No era tan provocativo como el de ella, pero mis pechos firmes y mi culo redondo se notaban con cada movimiento; sent\u00eda las miradas clavadas en m\u00ed y eso ya me empezaba a encender por dentro.<\/p>\n<p>Las charlas flu\u00edan con tragos en la mano, las risas, los recuerdos&#8230; y, claro, los coqueteos de los chicos que estaban alrededor. Algunos se acercaban con sonrisas confiadas, cuerpos j\u00f3venes y esculpidos por el gimnasio, abdominales marcados bajo camisetas ajustadas, piel bronceada y esa energ\u00eda arrogante de quienes saben que suelen gustar.<\/p>\n<p>Pero ninguno me mov\u00eda un pelo. Ni a m\u00ed ni a mi amiga. Rechaz\u00e1bamos con cortes\u00eda, segu\u00edamos charlando entre nosotras y disfrutando la noche. Sin embargo, por dentro yo no dejaba de analizarlo: \u00bfpor qu\u00e9 esos cuerpos perfectos no me provocaban nada? Cualquier mujer babear\u00eda por ellos, pero a m\u00ed no me aceleraban el pulso.<\/p>\n<p>En cambio, cuando pasaba alg\u00fan hombre mayor \u2014canas elegantes, mirada segura, manos fuertes y esa calma que solo da la experiencia\u2014, sent\u00eda ese cosquilleo inmediato entre las piernas. Un calor lento que sub\u00eda desde el vientre, humedeci\u00e9ndome sin remedio. No lo entend\u00eda del todo, pero lo aceptaba: me calentaba lo maduro, lo vivido, la promesa de una follada profunda y sin apuro, de alguien que sabe exactamente c\u00f3mo hacer gritar a una mujer como yo.<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda salimos temprano a la playa. El sol quemaba fuerte y la arena estaba llena de cuerpos j\u00f3venes, musculosos, bronceados, todos pavone\u00e1ndose como si bastara con flexionar un abdominal para que nos cay\u00e9ramos rendidas. Se acercaban con esa seguridad rid\u00edcula, sonrisas perfectas y frases ensayadas, pero nosotras \u00e9ramos mucho m\u00e1s selectivas. Cada uno que intentaba algo se iba con la cola entre las piernas; los rechaz\u00e1bamos con una mirada o una risa cort\u00e9s, y segu\u00edamos charlando entre nosotras.<\/p>\n<p>Los hombres maduros, en cambio, ni se atrev\u00edan a acercarse. Tal vez por respeto, tal vez por miedo a un rechazo directo, pero sus miradas s\u00ed las sent\u00eda: discretas, intensas, recorri\u00e9ndome de arriba abajo mientras yo me acomodaba el body rojo que hab\u00eda elegido esa ma\u00f1ana. Era una pieza entera, ajustad\u00edsima, que se hund\u00eda entre mis nalgas y levantaba mis pechos, dejando la espalda casi al descubierto y marcando cada curva bajo el sol. Mi amiga llevaba un bikini celeste diminuto que apenas conten\u00eda sus tetas; juntas \u00e9ramos un im\u00e1n de ojos, y eso me pon\u00eda la piel erizada de una forma deliciosa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unas horas tomando sol y riendo a carcajadas, hicimos amistad con dos chicas del hotel. Almorzamos juntas, fuimos de compras, prob\u00e1ndonos ropa sexy y ri\u00e9ndonos en los probadores. Todo flu\u00eda perfecto, como si llev\u00e1ramos a\u00f1os de vacaciones.<\/p>\n<p>Por la noche se arm\u00f3 una fiesta en el sal\u00f3n del hotel. Era nuestro segundo d\u00eda y ya sent\u00eda que hab\u00eda pasado una eternidad de relax. Antes de bajar, habl\u00e9 por tel\u00e9fono con mi marido. Me sorprendi\u00f3: me habl\u00f3 con cari\u00f1o, con esa voz ronca que usaba al principio, me dijo cosas calientes al o\u00eddo, como cuando todo era fuego entre nosotros. Colgu\u00e9 con el coraz\u00f3n latiendo fuerte y una duda enorme en la cabeza. Por un momento pens\u00e9 que quiz\u00e1s estaba cambiando, que val\u00eda la pena intentarlo de nuevo.<\/p>\n<p>Iba a bajar con un pantal\u00f3n vaquero ajustado y el body rojo que tanto juego daba, pero en el \u00faltimo segundo cambi\u00e9 de idea. Me puse una pollera azul fluida y una remera que me cubr\u00eda hasta el cuello: algo m\u00e1s recatado, como queriendo convencerme de que las palabras de mi marido hab\u00edan sido suficientes para apagar ese fuego interno.<\/p>\n<p>La fiesta estaba animada: parejas bailando, luces tenues, m\u00fasica sensual. Nos instalamos en una mesa con mis amigas y empezamos con tragos \u2014algunos sin alcohol, otros con justo lo necesario para soltarnos. La m\u00fasica subi\u00f3 de intensidad y terminamos en la pista. Los chicos j\u00f3venes se acercaban uno tras otro; algunos bailaban bien, otros solo quer\u00edan rozarse. Mi amiga y las chicas nuevas se dejaban llevar un poco m\u00e1s, coqueteando y qued\u00e1ndose con alguno, pero yo los rechazaba a todos con una sonrisa. Era divertido verles la cara, pero tambi\u00e9n triste: ninguno me provocaba ni una chispa, ni un cosquilleo.<\/p>\n<p>Al rato me sent\u00ed de m\u00e1s entre tantas parejas improvisadas, as\u00ed que me fui al bar a pedir un trago sin alcohol \u2014fr\u00edo, dulce, delicioso\u2014. Estaba sola, apoyada en la barra, cuando se acerc\u00f3 un hombre de unos 45 a\u00f1os. Alto, canoso en las sienes, cuerpo normal \u2014ni gym ni descuidado\u2014, traje informal pero elegante. Al principio solo un saludo t\u00edmido, los dos callados mirando la pista.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unos minutos se anim\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Hola, \u00bfqu\u00e9 tal la noche? \u2014dijo con voz baja, casi t\u00edmida.<\/p>\n<p>\u2014Bien, tranquila \u2014respond\u00ed sonriendo\u2014. \u00bfC\u00f3mo supiste que hablo espa\u00f1ol?<\/p>\n<p>\u2014Estabas con tus amigas y ese acento argentino se reconoce a leguas, jajaja. Soy Augusto, nac\u00ed aqu\u00ed en Miami pero mis padres son uruguayos \u2014extendi\u00f3 la mano con calma.<\/p>\n<p>\u2014Un gusto. Julieta, de Argentina. Acertaste perfecto \u2014re\u00ed, ya m\u00e1s interesada\u2014. \u00bfVos viv\u00eds ac\u00e1?<\/p>\n<p>\u2014No, a unas calles de aqu\u00ed. Vine con amigos \u2014se\u00f1al\u00f3 a un grupo que ya estaba muy entretenido con otras chicas\u2014. Pero parece que est\u00e1n ocupados, jajaja.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, a esta hora todos encuentran pareja r\u00e1pido \u2014mir\u00e9 hacia ellos y luego a \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014Total. A vos ninguno te llam\u00f3 la atenci\u00f3n, \u00bfno? Sos muy linda, opciones no te deben faltar.<\/p>\n<p>\u2014No, no \u2014mostr\u00e9 mi anillo con naturalidad.<\/p>\n<p>\u2014Aaa, me lo imaginaba. \u00bfY tu esposo? Si se puede preguntar\u2026<\/p>\n<p>\u2014En Argentina. Vine por trabajo y me qued\u00e9 unos d\u00edas de vacaciones.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 bueno. Yo tambi\u00e9n estoy casado\u2026 pero con muchos problemas.<\/p>\n<p>\u2014Uuh, como todos, jajaja.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVos tambi\u00e9n?<\/p>\n<p>\u2014Llevamos muchos a\u00f1os y eso desgasta, \u00bfno? La rutina, la indiferencia\u2026<\/p>\n<p>\u2014Totalmente. Me sorprende que a vos te pase. Sos muy linda, es dif\u00edcil de creer.<\/p>\n<p>\u2014Mir\u00e1, entre nosotros y que no salga de ac\u00e1\u2026 creo que tiene otras mujeres. Ya sab\u00e9s: el que no tiene lo busca y el que lo tiene tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>\u2014En mi caso ella es muy fr\u00eda, indiferente. Me fue infiel hace un tiempo, la perdon\u00e9, pero ahora es todo diferente y la verdad\u2026 me cansa.<\/p>\n<p>Hablamos un rato m\u00e1s, con esa complicidad instant\u00e1nea que surge cuando dos personas casadas reconocen el mismo vac\u00edo. En un momento vi que mis amigas ya se iban, algunas acompa\u00f1adas.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, mis amigas ya se retiran. Espero que soluciones lo tuyo con tu esposa\u2026 \u00a1nos vemos!<\/p>\n<p>\u2014Esper\u00e1\u2026<\/p>\n<p>\u2014\u00bfS\u00ed?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMe das tu n\u00famero? No para nada raro, eh. Me ca\u00edste s\u00faper bien.<\/p>\n<p>\u2014Mmm\u2026 bueno, jajaja \u2014se lo dict\u00e9 sin pensarlo dos veces.<\/p>\n<p>\u2014Que tengas linda noche, Julieta.<\/p>\n<p>Nos despedimos con un beso en la mejilla que dur\u00f3 apenas un segundo de m\u00e1s, suficiente para sentir su perfume y el roce c\u00e1lido de su piel. Sub\u00ed al ascensor con el pulso acelerado, el anillo pes\u00e1ndome en el dedo y la voz de mi marido resonando.<\/p>\n<p>Al llegar a la habitaci\u00f3n, cerr\u00e9 la puerta con cuidado y, al rato, empec\u00e9 a escuchar gemidos bajos pero inconfundibles provenientes de la habitaci\u00f3n de mi amiga. Eran intensos, r\u00edtmicos, acompa\u00f1ados de risas ahogadas y el crujido sutil de la cama. No la culpaba en absoluto: estaba soltera, en unas vacaciones so\u00f1adas, y se merec\u00eda revolcarse con quien quisiera hasta perder el aliento. Yo solo sonre\u00ed en la oscuridad, con un pinchazo de envidia mezclado con excitaci\u00f3n ajena que me recorri\u00f3 la piel.<\/p>\n<p>Me met\u00ed al ba\u00f1o, dej\u00e9 que el agua caliente cayera sobre mi cuerpo todav\u00eda cargado de la m\u00fasica y las miradas de la fiesta. Me enjabon\u00e9 despacio, sintiendo c\u00f3mo mis manos resbalaban por mis pechos, por mi vientre, entre mis piernas\u2026 pero me detuve. No era momento. Me sequ\u00e9, me puse una camiseta liviana que apenas cubr\u00eda mis muslos y me met\u00ed en la cama con la piel todav\u00eda tibia.<\/p>\n<p>Antes de apagar la luz, agarr\u00e9 el tel\u00e9fono. Ten\u00eda mensajes de mi marido: fotos de los chicos durmiendo, videos cortos donde me mandaban besos, y un audio suyo con voz suave, casi susurrante, dici\u00e9ndome cu\u00e1nto me extra\u00f1aban, que me amaban, que estaba hermosa en las fotos que les hab\u00eda mandado. Cada palabra era como un pa\u00f1o fr\u00edo sobre el fuego que llevaba d\u00edas conteniendo. Me alejaba m\u00e1s y m\u00e1s de la idea de una \u00faltima aventura, de entregarme a ese cosquilleo prohibido que Augusto hab\u00eda despertado con solo una conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero no entend\u00eda el cambio repentino en \u00e9l. \u00bfDe verdad se hab\u00eda dado cuenta de lo que estaba perdiendo? \u00bfNo solo a m\u00ed como mujer, sino como familia, como madre de sus hijos? \u00bfO era esa cl\u00e1sica maniobra cuando meten la pata? Ya saben\u2026 cuando el marido huele que algo puede pasar a la distancia, o peor, cuando \u00e9l mismo la cag\u00f3 con otra y ahora quiere asegurar el terreno con mimos y palabras dulces para que yo no explote si alg\u00fan d\u00eda me entero.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 mirando el techo en la penumbra, con el cuerpo todav\u00eda inquieto, los pezones duros contra la tela de la camiseta y un calor traicionero entre las piernas que se negaba a apagarse del todo. Los gemidos de mi amiga ya hab\u00edan cesado; solo quedaba el ruido lejano del aire acondicionado y mi propia respiraci\u00f3n agitada.<\/p>\n<p>Al otro d\u00eda, al amanecer, mi tel\u00e9fono vibr\u00f3 sobre la mesita. Un mensaje de Augusto:<\/p>\n<p>\u2014Hola Juli, soy Augusto, ayer hablamos en el bar del hotel.<\/p>\n<p>\u2014Hola, s\u00ed, te recuerdo. \u00bfQu\u00e9 tal?<\/p>\n<p>\u2014Nada, todo tranquilo por aqu\u00ed. \u00bfVos? \u00bfHac\u00e9s algo hoy?<\/p>\n<p>\u2014Mmm, no s\u00e9, con mis amigas improvisamos d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe parece si vamos a tomar algo a la noche al bar?<\/p>\n<p>\u2014No, la verdad no s\u00e9 qu\u00e9 tengamos con mi amiga. Te aviso si me desocupo.<\/p>\n<p>\u2014Dale, si no pod\u00e9s no hay drama, lo dejamos para otro d\u00eda.<\/p>\n<p>Mi cabeza era un caos total. Por un lado, no entend\u00eda ese cambio repentino en mi marido \u2014sus audios cari\u00f1osos, sus palabras calientes que me hac\u00edan mojarme solo de recordarlas, como si de pronto quisiera reclamar lo que hab\u00eda ignorado por a\u00f1os\u2014. \u00bfSe habr\u00eda dado cuenta al fin de que me estaba perdiendo, de que no solo era la madre de sus hijos, sino una mujer con un fuego ardiendo dentro, lista para explotar? Por otro, \u00bfhasta d\u00f3nde pod\u00eda llegar con Augusto? Ese hombre maduro, con su voz t\u00edmida pero segura, me provocaba un cosquilleo insistente entre las piernas solo con sus mensajes.<\/p>\n<p>Imaginaba sus manos expertas recorri\u00e9ndome, su cuerpo presion\u00e1ndome contra la barra, foll\u00e1ndome lento y profundo hasta hacerme gemir sin control. Pero no, no quer\u00eda pasar el d\u00eda obsesionada con eso. Apagu\u00e9 el tel\u00e9fono un rato y esper\u00e9 a que mi amiga despertara.<\/p>\n<p>Desayunamos en el balc\u00f3n, con frutas jugosas que chorreaban por mis labios y caf\u00e9 caliente que me despertaba la piel. Salimos de compras con ella y las chicas nuevas: probadores llenos de risas, ropa sexy que me ce\u00f1\u00eda las tetas y el culo, telas suaves rozando mis pezones endurecidos por el aire acondicionado. El d\u00eda fue espectacular, puro placer inocente bajo el sol de Miami.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s fuimos a la playa un rato. El agua estaba deliciosa, tibia como una caricia, envolvi\u00e9ndome las curvas mientras nadaba. Me puse el body rojo otra vez, empapado y pegado a mi cuerpo, marcando cada detalle: mis pezones tiesos contra la tela mojada, el contorno de mi sexo apenas cubierto. Las olas me mec\u00edan, el sol quemaba mi piel, y por momentos cerraba los ojos imaginando que eran manos fuertes las que me tocaban, no el mar. Pero sacud\u00ed la cabeza, re\u00ed con las chicas y dej\u00e9 que el agua se llevara las dudas&#8230; al menos por unas horas.<\/p>\n<p>Al terminar la tarde en la playa, decidimos cerrar el d\u00eda con algo de relax puro: fuimos al spa del hotel. Masajes profundos, sauna, vapor, faciales&#8230; todo para derretirnos de placer. Nos recostamos en las camillas envueltas en batas blancas suaves, con el aroma a lavanda y eucalipto flotando en el aire, la piel todav\u00eda tibia del sol y brillando por el aceite de los masajes.<\/p>\n<p>Ah\u00ed, entre suspiros de alivio, empezamos a charlar de todo lo que hab\u00edamos hecho&#8230; y, obvio, los hombres no tardaron en salir al tema.<\/p>\n<p>Por cierto, nunca las hab\u00eda presentado bien: mi amiga con la que viaj\u00e9 desde Argentina se llama Soledad, esa morocha desinhibida y siempre lista para todo. Las dos chicas que conocimos en el hotel son Raquel, la m\u00e1s picante y directa, y Marisol \u2014a quien todas llamamos Mari\u2014, rubia, risue\u00f1a y con una energ\u00eda contagiosa que te arrastra a cualquier plan loco.<\/p>\n<p>\u2014Anoche se divirtieron, \u00bfeh? Jajaja. Todas terminaron como Sole o no tuvieron esa suerte \u2014dispar\u00f3 Raquel, acomod\u00e1ndose mejor en la camilla.<\/p>\n<p>\u2014Shhh, no me lo recuerdes \u2014dijo Soledad, recost\u00e1ndose y poni\u00e9ndose los rodajes de pepino en los ojos con dramatismo.<\/p>\n<p>\u2014Los gritos se escucharon hasta nuestra habitaci\u00f3n, \u00bfeh? Jajaja \u2014agreg\u00f3 Mari, gui\u00f1\u00e1ndome un ojo.<\/p>\n<p>\u2014Bueno, bueno, chicas, es normal. Yo tambi\u00e9n la pas\u00e9 bomba \u2014confes\u00f3 Raquel sin pudor.<\/p>\n<p>\u2014Todas menos vos, Juli \u2014me se\u00f1al\u00f3 Soledad, quit\u00e1ndose un pepino para mirarme fijo\u2014. S\u00e9 que est\u00e1s casada, pero una aventura en Miami se queda en Miami.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, es verdad. Ese se\u00f1or con el que estabas charlando&#8230; esa mirada de \u201ccoqueteame m\u00e1s que te follo aqu\u00ed mismo\u201d, \u00bfno pas\u00f3 nada? \u2014insisti\u00f3 Mari con una sonrisa traviesa.<\/p>\n<p>\u2014Ay, chicas, \u00bfqu\u00e9 hablan? \u2014re\u00ed, sintiendo que me sonrojaba bajo la mascarilla.<\/p>\n<p>\u2014Mmm, nos parece que te gust\u00f3, \u00bfverdad? \u2014Raquel no aflojaba.<\/p>\n<p>\u2014Tantos pibes musculosos que rechazaste y te calent\u00f3 el maduro, jajaja \u2014remat\u00f3 Soledad.<\/p>\n<p>\u2014Chicas, no me enamor\u00f3 nadie, \u00a1por Dios! \u2014protest\u00e9, pero todas estallaron en carcajadas.<\/p>\n<p>\u2014Obvio que no, pero nos referimos a esa chispa&#8230; esa humedad que se nota aunque no digas nada \u2014dijo Mari bajito, y las dem\u00e1s asintieron.<\/p>\n<p>\u2014Por favor, Juli, \u00bfnos vas a decir que no ten\u00e9s ganas? \u2014Soledad me mir\u00f3 con complicidad.<\/p>\n<p>\u2014Jajaja, por favor, dejen de hablar pavadas \u2014intent\u00e9 cortar, pero mi risa me delataba.<\/p>\n<p>\u2014Esa risa nos confirma todo \u2014sentenci\u00f3 Raquel\u2014. Aprovech\u00e1, Juli. Sos hermosa, ten\u00e9s un cuerpo incre\u00edble que vuelve loco a cualquiera, y aunque sos joven, esa chispa se apaga si no la aliment\u00e1s. \u00bfCu\u00e1ntas vacaciones sola vas a tener?<\/p>\n<p>\u2014No lo s\u00e9, pero enga\u00f1ar a mi marido no est\u00e1 bien \u2014murmur\u00e9, aunque la voz me sali\u00f3 menos convencida de lo que quer\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Por favor, sabemos que no est\u00e1 bien&#8230; pero hay que vivir la vida, nena. Una aventura no le hace mal a nadie \u2014dijo Mari con tono suave, casi maternal.<\/p>\n<p>\u2014Ya, ya, jajaja. Mejor pensemos qu\u00e9 vamos a cenar o qu\u00e9 hacemos esta noche \u2014cambi\u00e9 de tema r\u00e1pido.<\/p>\n<p>\u2014Yo tengo que verme con el chico de la playa \u2014anunci\u00f3 Soledad, ya emocionada.<\/p>\n<p>\u2014Yo salgo con el del baile tambi\u00e9n, jajaja \u2014agreg\u00f3 Raquel.<\/p>\n<p>\u2014Y yo con el chico del masaje \u2014solt\u00f3 Mari como si nada.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDel masaje de hace dos minutos? \u2014pregunt\u00e9, abriendo grande los ojos.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, \u00bfqu\u00e9 tiene? \u2014se encogi\u00f3 de hombros, riendo.<\/p>\n<p>\u2014Sos incre\u00edble, amiga. Gracias por dejarme sola, \u00bfeh? Jajaja \u2014me quej\u00e9 en broma.<\/p>\n<p>\u2014Por favor, Juli, te par\u00e1s en cualquier lado y ten\u00e9s a todos los hombres que quieras. Llam\u00e1 a ese maduro, seguro est\u00e1 esperando que le des luz verde para devorarte \u2014me pinch\u00f3 Soledad.<\/p>\n<p>\u2014Jajaja, okey, \u201camigas\u201d \u2014dije resignada, sintiendo c\u00f3mo el cosquilleo volv\u00eda a encenderse entre mis piernas solo de imaginarlo.<\/p>\n<p>Salimos del spa flotando, con la piel suave y brillante, el cuerpo relajado pero la cabeza llena de ideas prohibidas. Y yo, con el tel\u00e9fono quem\u00e1ndome en el bolso, sabiendo que esa noche ten\u00eda una decisi\u00f3n pendiente.<\/p>\n<p>Por la tarde ayud\u00e9 a Soledad a prepararse para su cita. Ella ya brilla sola, con esa piel morena y esa sonrisa que desarma, pero cuando se puso ese vestido rojo ajustado que hab\u00edamos comprado esa misma ma\u00f1ana\u2026 Dios, estaba para com\u00e9rsela. La tela se le pegaba al cuerpo como una segunda piel, marcando sus pechos firmes y ese culo redondo que se mov\u00eda con cada paso. Le prest\u00e9 mis tacones altos, le acomod\u00e9 el pelo suelto sobre los hombros y, al mirarla en el espejo, hasta yo sent\u00ed un calorcito de envidia. Esa noche alguien iba a tener mucha suerte.<\/p>\n<p>Raquel y Mari ya se hab\u00edan ido por su lado, as\u00ed que la suite qued\u00f3 en silencio cuando Soledad sali\u00f3, gui\u00f1\u00e1ndome un ojo y prometiendo contarme todo al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Yo decid\u00ed quedarme. Tuve una videollamada larga con mis hijos: sus risas, sus cuentos del d\u00eda, sus \u201cte quiero, mam\u00e1\u201d me llenaron el pecho de una ternura enorme. Despu\u00e9s habl\u00f3 mi marido, con voz baja para no despertar a los chicos, y quedamos en que m\u00e1s tarde, cuando all\u00e1 fuera madrugada y los ni\u00f1os durmieran profundo, tendr\u00edamos nuestra llamada caliente. Me excit\u00f3 la idea: por fin algo de fuego despu\u00e9s de tanto tiempo.<\/p>\n<p>Me duch\u00e9 r\u00e1pido, me puse la lencer\u00eda negra que hab\u00eda comprado en las compras del d\u00eda: un conjunto de encaje transparente que apenas cubr\u00eda mis pezones endurecidos y una tanga diminuta que se hund\u00eda entre mis nalgas. Me mir\u00e9 al espejo, me tom\u00e9 varias fotos sexys \u2014una con la mano entre las piernas, otra mordi\u00e9ndome el labio, otra mostrando el culo en el reflejo\u2014 y se las mand\u00e9. Esper\u00e9. Y esper\u00e9.<\/p>\n<p>No hubo respuesta inmediata. Lo llam\u00e9. Son\u00f3 varias veces y nada. Al rato lleg\u00f3 un mensaje suyo: \u201cPerd\u00f3n beb\u00e9, estoy re cansado. Ma\u00f1ana te digo todo lo que me provocaste con esas fotos\u201d.<\/p>\n<p>Me desilusion\u00f3 como un balde de agua fr\u00eda. El deseo que hab\u00eda empezado a subir se qued\u00f3 a medias, latiendo entre mis piernas sin salida. Me met\u00ed en la cama con la lencer\u00eda puesta, la piel sensible al roce de las s\u00e1banas, los pezones duros y un vac\u00edo molesto en el vientre.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63952\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63952\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Por otro, \u00bfhasta d\u00f3nde pod\u00eda llegar con Augusto? Ese hombre maduro, con su voz t\u00edmida pero segura, me provocaba un cosquilleo insistente entre las piernas solo con sus mensajes. Imaginaba sus manos expertas recorri\u00e9ndome, su cuerpo presion\u00e1ndome contra la barra, foll\u00e1ndome lento y profundo hasta hacerme gemir sin control. Pero no, no quer\u00eda pasar el d\u00eda obsesionada con eso. Apagu\u00e9<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_63952\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"63952\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31923,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-63952","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":7415,"today_views":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63952","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31923"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63952"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63952\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63954,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63952\/revisions\/63954"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63952"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63952"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63952"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}