{"id":64002,"date":"2026-01-12T00:05:32","date_gmt":"2026-01-11T23:05:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64002"},"modified":"2026-01-11T20:30:01","modified_gmt":"2026-01-11T19:30:01","slug":"el-hombre-alfa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/el-hombre-alfa\/","title":{"rendered":"El hombre alfa"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64002\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">14<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Llevaban diez a\u00f1os casados. Diez a\u00f1os de una vida perfectamente curada. Alejandro era el arquetipo del \u00e9xito: socio en un bufete de abogados, miembro de clubes exclusivos, un hombre cuya sonrisa firme y apret\u00f3n de mano inspiraban confianza. Su reputaci\u00f3n era intachable, su familia, un pilar de la sociedad. Y Sofia, su esposa, era el complemento perfecto: elegante, discreta, anfitriona de cenas impecables, madre de dos ni\u00f1os que iban al colegio m\u00e1s caro de la ciudad. Su vida era una obra de arte, y cada detalle estaba en su lugar.<\/p>\n<p>Pero \u00faltimamente, el barniz empezaba a mostrar grietas. Sutiles, casi invisibles para cualquier otra persona, pero no para ella. No para la mujer que conoc\u00eda cada uno de los rituales de su marido.<\/p>\n<p>Hac\u00eda tres meses, Alejandro hab\u00eda empezado a llegar m\u00e1s tarde del trabajo. No mucho, quiz\u00e1s cuarenta y cinco minutos, una hora. Siempre con la misma excusa: &#8220;Un cierre de \u00faltimo minuto, mi amor. Sabes c\u00f3mo es este mundo&#8221;. Sofia sonre\u00eda y le serv\u00eda un whisky, pero la excusa, repetida hasta el cansancio, hab\u00eda empezado a sonar hueca.<\/p>\n<p>Sofia no necesitaba pruebas. Una mujer sabe. Sabe en la forma en que su esposo evita su mirada, en c\u00f3mo su perfume favorito ahora huele a mentira, en la distancia que se abre entre ellos en la cama aunque sigan durmiendo juntos. Durante semanas, Alejandro hab\u00eda sido un fantasma en su propia casa, y el silencio entre ellos se hab\u00eda vuelto m\u00e1s pesado que cualquier conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa noche, mientras \u00e9l se duchaba, su tel\u00e9fono personal vibr\u00f3 sobre la mesita de noche. Un sonido agudo, insistente. Sofia no quer\u00eda mirarlo. Una parte de ella prefer\u00eda vivir en la ignorancia, pero la otra, la m\u00e1s fuerte y cruel, la oblig\u00f3 a levantarse.<\/p>\n<p>Con dedos que apenas sent\u00eda, tom\u00f3 el dispositivo. La pantalla se encendi\u00f3, mostrando una vista previa del mensaje. El remitente era un solo nombre: &#8220;Ver\u00f3nica&#8221;. El texto era corto y devastador.<\/p>\n<p>&#8220;Fue incre\u00edble anoche en el hotel. No puedo esperar a volver a verte. Ll\u00e1mame cuando puedas.&#8221;<\/p>\n<p>El mundo de Sofia se detuvo. No hubo llanto, ni gritos. Solo un vac\u00edo helado que se apoder\u00f3 de su pecho. &#8220;Hotel&#8221;. &#8220;Anoche&#8221;. Las palabras resonaban en su cabeza como un eco sordo y terrible. Todas las sospechas, todas las medias verdades de su esposo, se condensaban en esa \u00fanica y brutal notificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dej\u00f3 el tel\u00e9fono exactamente donde lo encontr\u00f3, con la pantalla a\u00fan iluminada. Se sent\u00f3 en el borde de la cama, escuchando el agua de la ducha correr detr\u00e1s de la puerta del ba\u00f1o. El hombre que se estaba lavando all\u00ed ya no era el suyo. Era un extra\u00f1o que llevaba el rostro de su marido, y ella acababa de descubrir su secreto m\u00e1s oscuro.<\/p>\n<p>La rabia le hab\u00eda secado las l\u00e1grimas. A la ma\u00f1ana siguiente, actu\u00f3 como si nada. Le dio un beso a Alejandro en la mejilla al despedirse para el trabajo, le dese\u00f3 un buen d\u00eda y, con una calma que a ella misma la aterraba, se puso a investigar. No fue dif\u00edcil. El nombre del hotel, &#8220;El Mirador&#8221;, estaba en los detalles de pago de una tarjeta de cr\u00e9dito que Alejandro.<\/p>\n<p>A las cuatro de la tarde, Sofia estaba en el lujoso lobby del hotel. Vio a una recepcionista distra\u00edda con una llamada y aprovech\u00f3 el descuido para colarse por un ascensor de servicio. Su coraz\u00f3n martilleaba con cada piso que ascend\u00eda. Se par\u00f3 frente a la puerta del 804, tom\u00f3 aire .La puerta se abri\u00f3 en silencio.<\/p>\n<p>La escena era un clich\u00e9 rom\u00e1ntico destrozado. Alejandro estaba de espaldas, abrazando a una mujer rubia de ojos azules y senos perfectos y operadas que le susurraba algo al o\u00eddo. El perfume caro de ella se mezclaba con el aire acondicionado de la habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed te queria ver, Alejandro \u2014dijo Sofia, su voz helada y cortante como un cristal roto\u2014. Quer\u00eda ver con qui\u00e9n me enga\u00f1abas. Con una puta. \u00bfTe gustan las operadas, por lo que veo? Mi esposo, el hombre ejemplar, est\u00e1 con una cualquiera de la calle.<\/p>\n<p>La rubia se solt\u00f3 de los brazos de Alejandro y se puso de pie con una lentitud insultante. Su mirada era de acero.<\/p>\n<p>\u2014No soy cualquiera \u2014dijo, su voz era grave y segura, un contraste fascinante con su apariencia angelical\u2014. A m\u00ed me eligi\u00f3.<\/p>\n<p>Sofia solt\u00f3 una carcajada vac\u00eda, llena de desprecio. \u2014\u00bfTe eligi\u00f3? Por favor, eres una m\u00e1s. Una Barbie de calle que le dar\u00e1 a mi marido unas enfermedades y luego le pedir\u00e1 dinero. No eres nada.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica sonri\u00f3, y esa sonrisa no ten\u00eda nada de divertido. Era la sonrisa de un depredador que sabe que su presa ha cometido un error fatal.<\/p>\n<p>\u2014No soy nada, \u00bfverdad? \u2014dijo, y dio un paso hacia adelante, desafiante\u2014. Te equivocas, cari\u00f1o. Soy todo lo que \u00e9l siempre ha querido. Y todo lo que t\u00fa nunca podr\u00e1s ser.<\/p>\n<p>Con un movimiento r\u00e1pido y deliberado, Ver\u00f3nica se abri\u00f3 la toalla.<\/p>\n<p>Sofia estaba preparada para m\u00e1s insultos, para una pelea de gatas. Pero no para esto. El mundo de Sofia se hizo a\u00f1icos. El insulto se muri\u00f3 en sus labios. El aire escap\u00f3 de sus pulmones. Qued\u00f3 de pie, en medio de la lujosa habitaci\u00f3n, helada, en un shock tan profundo y absoluto que su mente simplemente se neg\u00f3 a procesar lo que sus ojos estaban viendo.<\/p>\n<p>La boca de Sof\u00eda se abri\u00f3 sola. Sus ojos se abrieron tanto que dolieron, fijos en el imposible. No era una cualquiera. Lo que vio fue una verga, gruesa y pesada, colgando donde no deb\u00eda. La realidad de Sof\u00eda se rompi\u00f3 en ese instante, reemplazada por un shock tan profundo que le rob\u00f3 el aliento y la dej\u00f3 paralizada.<\/p>\n<p>\u201cVer\u00f3nica agarr\u00f3 a Alejandro por el pelo y lo oblig\u00f3 a ponerse de rodillas frente a ella. Con una sonrisa p\u00edcara, mirando de reojo a Sof\u00eda, dijo: \u201cM\u00edra bien, Sof\u00eda, mira c\u00f3mo tengo a tu marido\u201d. Sof\u00eda no pod\u00eda creer lo que ve\u00eda: a su esposo, el hombre dominante de la casa, ahora reducido a un estado sumiso ante esa supuesta mujer. Ver\u00f3nica apret\u00f3 el pelo de Alejandro y le orden\u00f3: \u201cDile a Sof\u00eda qu\u00e9 es lo que me hac\u00edas ahora\u201d. Alejandro, con la cara roja y sin atreverse a levantar la vista, mir\u00f3 a su esposa y balbuce\u00f3: \u201cEstaba\u2026 estaba chupando tu verga\u201d. Ver\u00f3nica solt\u00f3 una carcajada, le tir\u00f3 del cabello hacia abajo.\u201d.<\/p>\n<p>Su miembro permanec\u00eda a cent\u00edmetros de los labios entreabiertos de \u00e9l. Alejandro, lejos de apartarse, se inclin\u00f3 hacia adelante como atra\u00eddo por un im\u00e1n. Abri\u00f3 la boca con una avidez evidente, desesperado por tenerla dentro, moviendo la lengua en el aire buscando el contacto.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica solt\u00f3 una carcajada seca y c\u00ednica, y luego gir\u00f3 la cabeza hacia Sof\u00eda, con una sonrisa maliciosa pintada en la cara.<\/p>\n<p>\u2014Mira bien, Sof\u00eda \u2014dijo, se\u00f1alando con la barbilla al hombre arrodillado\u2014. Mira a tu esposo. \u00bfLo ves? Nadie lo est\u00e1 empujando. \u00c9l me lo est\u00e1 pidiendo. F\u00edjate con qu\u00e9 ganas se abre la boca para m\u00ed.<\/p>\n<p>Sof\u00eda sinti\u00f3 un nudo en la garganta. La imagen de Alejandro, con los ojos llenos de lujuria y sumisi\u00f3n, esperando ansioso ese miembro, era m\u00e1s devastadora que cualquier golpe.<\/p>\n<p>\u2014No puedo creer esto\u2026 \u2014susurr\u00f3 Sof\u00eda, negando con la cabeza, aunque su voz son\u00f3 d\u00e9bil, casi inexistente.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica no tuvo piedad. Volvi\u00f3 a mirar hacia abajo, acariciando la mejilla de Alejandro.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 buen chico \u2014murmur\u00f3 Ver\u00f3nica, habl\u00e1ndole a \u00e9l pero proyectando cada s\u00edlaba hacia la esposa\u2014. Vamos, dale gusto. Tu esposa nos est\u00e1 mirando. Demu\u00e9strale lo que sabes hacer.<\/p>\n<p>Alejandro no necesit\u00f3 m\u00e1s invitaci\u00f3n. Se lanz\u00f3 sobre ella, envolvi\u00e9ndola con su boca con una devoci\u00f3n absoluta, produciendo sonidos h\u00famedos y obscenos mientras la chupaba.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica lanz\u00f3 la cabeza hacia atr\u00e1s y solt\u00f3 un gemido alto, teatral, dise\u00f1ado para cortar la resistencia de Sof\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Dios, s\u00ed! \u2014grit\u00f3 Ver\u00f3nica, mirando fijamente a los ojos de Sof\u00eda\u2014. \u00a1Tu esposo chupa rico, Sof\u00eda! \u00a1S\u00ed, lo sabes! \u00a1Tu macho lo mama rico!<\/p>\n<p>Las palabras golpearon a Sof\u00eda como una bofetada. Instintivamente, gir\u00f3 el rostro hacia la pared, incapaz de soportar la imagen por un segundo m\u00e1s. Pero su cuerpo traicionaba su voluntad. La curiosidad y una excitaci\u00f3n mojada y pulsante la obligaron a girar la cabeza lentamente. Al principio solo mir\u00f3 de reojo, y luego, con los ojos entornados, se qued\u00f3 clavada en la escena. Algo profundo dentro de ella, algo que jam\u00e1s hab\u00eda reconocido, se estaba despertando al ver a su marido de esa manera: destruido, sumiso y usado por otra mujer.<\/p>\n<p>El ritmo de Alejandro era fren\u00e9tico, moviendo la cabeza con una urgencia pat\u00e9tica, totalmente entregado al acto. Pero de repente, Ver\u00f3nica detuvo todo. Con un movimiento seco, le tir\u00f3 del cabello hacia atr\u00e1s, oblig\u00e1ndolo a soltarla con un sonido pop h\u00famedo y lascivo.<\/p>\n<p>Alejandro jadeaba, con los labios rojos y hinchados, babeando ligeramente, el aliento entrecortado por el deseo insatisfecho. Mir\u00f3 a Ver\u00f3nica con una mezcla de confusi\u00f3n y s\u00faplica, rogando con la mirada que lo dejara continuar.<\/p>\n<p>\u2014Ah, ah, ah\u2026 no tan r\u00e1pido, perrito \u2014le dijo Ver\u00f3nica, apretando la nuca de Alejandro para mantenerlo inm\u00f3vil, con su miembro erguido y palpitando a mil\u00edmetros de su cara.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica desvi\u00f3 la mirada hacia Sof\u00eda, que permanec\u00eda clavada en el sitio, con los ojos fijos en la escena, incapaz de procesar la mezcla de horror que la invad\u00eda.<\/p>\n<p>\u2014Tienes a una mujer hermosa en casa, \u00bfverdad? \u2014burl\u00f3 Ver\u00f3nica, acariciando la mejilla de Alejandro con su mano libre\u2014. Una esposa que te ama. Pero mira c\u00f3mo est\u00e1s ahora.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica volvi\u00f3 a mirar a los ojos de Alejandro, endureciendo su expresi\u00f3n, exigiendo una respuesta.<\/p>\n<p>\u2014Vamos, dile a tu esposa la verdad \u2014orden\u00f3, su voz baja y dominante llen\u00f3 la habitaci\u00f3n\u2014. \u00bfQu\u00e9 prefieres? \u00bfA tu esposa\u2026 o chupar esta verga?<\/p>\n<p>Alejandro parpade\u00f3, confundido por un segundo. Su mirada vag\u00f3 brevemente hacia Sof\u00eda, buscando en ella un rastro de compasi\u00f3n o de salvaci\u00f3n, pero solo encontr\u00f3 el reflejo de su propia degradaci\u00f3n. Su mente nublada por la lujuria intent\u00f3 formular una negaci\u00f3n, intent\u00f3 recuperar su dignidad, pero el ansia en su garganta era demasiado fuerte. La verga de Ver\u00f3nica era lo \u00fanico que importaba en ese mundo.<\/p>\n<p>Cerr\u00f3 los ojos un instante, sintiendo la verg\u00fcenza quemarle las mejillas, pero no pudo mentir m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Prefiero\u2026 prefiero chupar est\u00e1 verga \u2014 est\u00e1 verga est\u00e1 rica ,grande balbuce\u00f3, con la voz quebrada\u2014. Me gusta\u2026 me gusta chupar verga.<\/p>\n<p>El silencio que sigui\u00f3 a su confesi\u00f3n fue ensordecedor. Alejandro se qued\u00f3 con la cabeza gacha, esperando el juicio, mientras Ver\u00f3nica sonre\u00eda con satisfacci\u00f3n, sabiendo que el \u00faltimo velo de la heterosexualidad de Alejandro acababa de rasgarse frente a su esposa.<\/p>\n<p>Sof\u00eda sinti\u00f3 que el suelo se abr\u00eda bajo sus pies. La confesi\u00f3n de Alejandro hab\u00eda sido un golpe, pero la atm\u00f3sfera cargada de lujur\u00eda y humedad era demasiada para ella. Sus piernas temblaban, no solo por la tensi\u00f3n sexual, sino por el p\u00e1nico de estar descubriendo una realidad que no estaba lista para aceptar.<\/p>\n<p>\u2014No\u2026 no puedo hacer esto \u2014murmur\u00f3 Sof\u00eda, dando un paso atr\u00e1s, con las manos sudorosas\u2014. Yo\u2026 yo mejor me voy. Me largo de aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Se dio la vuelta para salir corriendo, buscando huir de esa pesadilla, pero la voz de Ver\u00f3nica la detuvo en seco. No fue un grito, sino una orden segura, c\u00e1lida y llena de una promesa perversa.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe vas tan pronto, Sof\u00eda? \u2014dijo Ver\u00f3nica, con un tono casi juguet\u00f3n\u2014. \u00bfNo quieres quedarte a ver c\u00f3mo voy a comer a tu hombre por el culo?<\/p>\n<p>Sof\u00eda se congel\u00f3. Sus ojos se abrieron como platos y gir\u00f3 lentamente sobre sus talones, incapaz de creer lo que acababa de escuchar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9\u2026? \u2014tartamude\u00f3 Sof\u00eda, con una mueca de confusi\u00f3n total\u2014. Eso\u2026 eso no te lo creo. Es imposible. A Alejandro no le gusta eso. Es un macho, \u00e9l nunca\u2026<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica solt\u00f3 una risa baja y despreciativa, ignorando las negaciones de la esposa. Con un movimiento brusco, agarr\u00f3 a Alejandro por los hombros y lo gir\u00f3, dej\u00e1ndolo a cuatro patas sobre la alfombra, con su trasero expuesto y vulnerable.<\/p>\n<p>\u2014Mira bien y aprende, Sof\u00eda \u2014sentenci\u00f3 Ver\u00f3nica.<\/p>\n<p>Alejandro, con la cara apoyada contra el suelo y los ojos cerrados, no se resisti\u00f3. Al contrario, arque\u00f3 la espalda instintivamente, ofreci\u00e9ndose, temblando de anticipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica se coloc\u00f3 detr\u00e1s de \u00e9l, escupiendo en su mano y lubrific\u00e1ndose el miembro, que ya estaba duro y listo para romper esa \u00faltima barrera. Sin previo aviso, tom\u00f3 las caderas de Alejandro y se impuls\u00f3 hacia adelante, penetr\u00e1ndolo de un golpe seco y profundo.<\/p>\n<p>El grito que escap\u00f3 de la garganta de Alejandro no fue de dolor, sino de un placer animal y liberador.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Aaaah! \u2014gemido \u00e9l, clavando las u\u00f1as en la alfombra\u2014. \u00a1S\u00ed, s\u00ed, met\u00e9mela toda! m\u00e9teme esa verga<\/p>\n<p>Sof\u00eda se llev\u00f3 las manos a la boca, conteniendo un grito de shock. All\u00ed estaba su esposo, el hombre que siempre reclamaba el control en su matrimonio, gimiendo como una puta mientras una trans lo tomaba por detr\u00e1s. Ver\u00f3nica comenz\u00f3 a moverse con un ritmo brutal y constante, y cada embestida de Ver\u00f3nica arrancaba un quejido ronco y profundo de Alejandro, un sonido que Sof\u00eda nunca hab\u00eda escuchado en toda su vida matrimonial.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica, sudorosa y dominante, mir\u00f3 a Sof\u00eda a los ojos mientras segu\u00eda destrozando a Alejandro, sonriendo con maldad al ver la expresi\u00f3n de incredulidad y creciente excitaci\u00f3n en la esposa.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica not\u00f3 c\u00f3mo las manos de Sof\u00eda bajaban lentamente, incapaz de mantenerse tapada ante el espect\u00e1culo brutal que ten\u00eda frente a sus ojos. La esposa estaba hipnotizada por el vaiv\u00e9n de los cuerpos. Decidi\u00f3 entonces aumentar la dosis de degradaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aferr\u00f3 fuerte la cadera de Alejandro y, con un golpe seco que le hizo arquear la espalda, le orden\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Mira a tu esposa, perrito. No te escondas. Quiero que le digas exactamente qu\u00e9 es lo que te est\u00e1 pasando.<\/p>\n<p>Alejandro, con la cara roja y el aliento entrecortado por el embate constante, levant\u00f3 la pesada cabeza. Sus ojos se encontraron con los de Sof\u00eda, y por primera vez no hubo verg\u00fcenza en su mirada, solo una lujura desenfrenada y nublada.<\/p>\n<p>\u2014Dile \u2014insisti\u00f3 Ver\u00f3nica, d\u00e1ndole una bofetada en el trasero\u2014. Dile qui\u00e9n es el due\u00f1o de tu culo ahora.<\/p>\n<p>\u2014Me\u2026 me est\u00e1n comiendo por el culo \u2014tengo una verga grande en mi culo balbuce\u00f3 Alejandro, entre jadeo y jadeo, sin apartar la mirada de Sof\u00eda\u2014. Me gusta\u2026 me gusta la verga en mi culo. Se siente\u2026 se siente rico, Sof\u00eda.<\/p>\n<p>Sof\u00eda sinti\u00f3 un escalofr\u00edo el\u00e9ctrico recorrerle el cuerpo. Escuchar a su marido confesar eso tan expl\u00edcitamente, con esa cara de placer absurdo, la estaba desestabilizando por completo.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica sonri\u00f3 con malicia y apret\u00f3 el pelo de Alejandro, oblig\u00e1ndolo a mantener la posici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Qu\u00e9 lindo, tan sincero \u2014burl\u00f3 Ver\u00f3nica\u2014. Pero creo que a tu esposa le falta saber algo m\u00e1s. Seguro que piensa que has olvidado los votos matrimoniales. Vamos, Alejandro, dile a tu esposa que tanto la amas y que la quieres. Hazlo ahora.<\/p>\n<p>Alejandro pareci\u00f3 confundirse por un segundo, su mente batallando entre la devoci\u00f3n a su esposa y el \u00e9xtasis que sent\u00eda en sus entra\u00f1as. Pero Ver\u00f3nica no esper\u00f3; comenz\u00f3 a moverse con m\u00e1s fuerza, golpeando sus gl\u00fateos con violencia, haci\u00e9ndole ver estrellas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Dilo! \u2014grit\u00f3 Ver\u00f3nica.<\/p>\n<p>\u2014Te amo\u2026 te amo, amor \u2014grit\u00f3 Alejandro, con la voz rota por el placer\u2014. Te quiero mucho, pero\u2026 \u00a1ay, s\u00ed!.. pero esta verga en mi culo es tan rica. Es demasiado buena, Sof\u00eda, no puedo parar, me encanta que me la metan as\u00ed.<\/p>\n<p>Las palabras colgaron en el aire, pesadas y obscenas. Alejandro acababa de admitir que el placer que le estaba dando Ver\u00f3nica era, en ese momento, m\u00e1s fuerte que todo el amor que pudiera sentir por su esposa. Sof\u00eda se mordi\u00f3 el labio hasta lastimarse, sintiendo entre sus piernas una humedad que negaba a gritos, incapaz de apartar la mirada de la sumisi\u00f3n total de su marido.<\/p>\n<p>Ver\u00f3nica, con el sudor corri\u00e9ndole por la espalda y el dominio absoluto en su mirada, no soltaba a Sof\u00eda de su objetivo. Con cada embestida profunda, gritaba para que se grabara en la mente de la esposa:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Mira c\u00f3mo te dejo a tu macho, Sof\u00eda! \u2014grito Ver\u00f3nica, sin piedad\u2014. \u00a1Mira c\u00f3mo me lo estoy cogiendo! \u00a1Estoy culeando a tu hombre! \u00a1Soy yo quien lo tiene ahora!<\/p>\n<p>Alejandro, reducido a un mero veh\u00edculo de placer, soltaba gemidos incoherentes y profundos, totalmente perdido en la sumisi\u00f3n, incapaz de articular palabra, solo sintiendo c\u00f3mo ella lo pose\u00eda por completo.<\/p>\n<p>Sof\u00eda estaba paralizada, mirando fijamente c\u00f3mo el cuerpo de su esposo se mov\u00eda al ritmo que Ver\u00f3nica impon\u00eda. Su mente gritaba que deb\u00eda irse, que deb\u00eda sentir asco, pero su cuerpo ten\u00eda otros planes. Sin pensarlo, casi como un reflejo involuntario ante el espect\u00e1culo de tanta virilidad y dominaci\u00f3n, su mano se desliz\u00f3 lentamente hacia abajo, bajo su falda, hacia su entrepierna.<\/p>\n<p>Al tocar su ropa interior, se dio cuenta de lo evidente: ya estaba empapada, mojada y ardiente. Sof\u00eda se qued\u00f3 all\u00ed, con la mano entre las piernas, observando en silencio c\u00f3mo su marido era pose\u00eddo, aceptando por fin que esa imagen era lo m\u00e1s excitante que jam\u00e1s hab\u00eda visto.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64002\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64002\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Las palabras colgaron en el aire, pesadas y obscenas. Alejandro acababa de admitir que el placer que le estaba dando Ver\u00f3nica era, en ese momento, m\u00e1s fuerte que todo el amor que pudiera sentir por su esposa. Sof\u00eda se mordi\u00f3 el labio hasta lastimarse, sintiendo entre sus piernas una humedad que negaba a gritos, incapaz de apartar la mirada de<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64002\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64002\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32070,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64002","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-transexuales"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":5837,"today_views":18},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64002","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32070"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64002"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64002\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64003,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64002\/revisions\/64003"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64002"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64002"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64002"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}