{"id":64015,"date":"2026-01-14T12:27:15","date_gmt":"2026-01-14T11:27:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64015"},"modified":"2026-01-14T10:48:45","modified_gmt":"2026-01-14T09:48:45","slug":"convirtiendome-en-cornudo-3-pasos-planeados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/convirtiendome-en-cornudo-3-pasos-planeados\/","title":{"rendered":"Convirti\u00e9ndome en cornudo (3): Pasos planeados"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64015\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">42<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Despu\u00e9s de aquella primera experiencia, Paulina y yo repetimos el ritual un par de veces m\u00e1s. Siempre en lugares distintos, a ella el baile la transforma, libera una faceta provocativa que solo emerge bajo el ritmo tropical. No lo hac\u00edamos seguido; dej\u00e1bamos que pasaran algunas semanas para que el deseo se acumulara, convirtiendo cada &#8220;travesura&#8221; en un evento esperado.<\/p>\n<p>El guion era similar: lleg\u00e1bamos solos, yo guardaba una distancia prudente y me convert\u00eda en el espectador privilegiado de su juego. La ve\u00eda dejarse seducir, coquetear entre la multitud y entregarse a besos y roces furtivos que terminaban de encendernos. Al final, regres\u00e1bamos a casa o al hotel m\u00e1s cercano para culminar la noche con una urgencia casi desesperada.<\/p>\n<p>Ella a\u00fan no cruzaba la frontera del sexo con otro hombre o del tr\u00edo; dec\u00eda que, por ahora, el juego de la mirada y el roce era suficiente. As\u00ed que decid\u00ed esforzarme en dise\u00f1ar situaciones donde la interacci\u00f3n subiera de tono, sin llegar al coito.<\/p>\n<p>Una de esas noches, el escenario fue una habitaci\u00f3n kinki de un hotel: paredes oscuras, un sill\u00f3n de posiciones y un tubo de acero que presid\u00eda el centro del cuarto. Llev\u00e1bamos con nosotros un arsenal de complicidades: lubricantes, antifaces, vibrador y un kit de BDSM que apenas empez\u00e1bamos a explorar.<\/p>\n<p>El alcohol y el baile previo en el bar, nos hab\u00edan dejado con ganas. Conoc\u00edamos nuestros puntos d\u00e9biles, nuestras formas y los rincones favoritos de nuestros cuerpos. Tuvimos una primera sesi\u00f3n de sexo muy placentera, pero la noche a\u00fan ten\u00eda sorpresas por delante. Yo ten\u00eda un plan<\/p>\n<p>\u2014Juguemos \u2014propuse, sacando un mazo de cartas tras un breve descanso\u2014. Tres partidas. El vencedor impone los castigos al final.<\/p>\n<p>Ella acept\u00f3 con una sonrisa desafiante. El azar quiso que yo ganara una sola ocasi\u00f3n. Ella dicto mi primer castigo<\/p>\n<p>\u2014Tu primer castigo \u2014sentenci\u00f3 ella, adelant\u00e1ndose con picard\u00eda\u2014, ser\u00e1 una ducha de diez minutos. Solo con agua fr\u00eda.<\/p>\n<p>Acept\u00e9 sin protestar, a pesar del clima. El agua helada golpeando mi espalda solo sirvi\u00f3 para agudizar mis sentidos. Al salir, la encontr\u00e9 esper\u00e1ndome, triunfante.<\/p>\n<p>\u2014Ahora es mi turno \u2014dije, alcanzando las esposas met\u00e1licas del malet\u00edn\u2014. Te voy a sujetar al tubo. Voy a pedir algo por tel\u00e9fono y cuando llegue, quiero que te vean mientras yo me divierto con tu cuerpo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCompletamente desnuda? \u2014pregunt\u00f3, y un brillo de nerviosismo y excitaci\u00f3n cruz\u00f3 su mirada\u2014. Al menos d\u00e9jame la tanga.<\/p>\n<p>Acced\u00ed. En casa ya se hab\u00eda mostrado alguna vez con los repartidores, recibiendo los pedidos semi desnuda, pero esto era distinto. Mientras cerraba las esposas alrededor de sus mu\u00f1ecas sobre su cabeza, ella pregunt\u00f3 con la voz queda:<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 vas a pedir? \u00bfServicio al cuarto?<\/p>\n<p>\u2014No \u2014susurr\u00e9 contra su cuello\u2014. Ya lo ver\u00e1s.<\/p>\n<p>Qued\u00f3 inmovilizada, sus brazos extendidos y su cuerpo expuesto. Comenc\u00e9 a recorrer su silueta con una pluma de ave, trazando l\u00edneas invisibles desde su cuello hasta sus muslos, y su entrepierna. Paulina se retorc\u00eda, frustrada por no poder usar sus manos para alcanzarme.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTe gustar\u00eda que alguien m\u00e1s te viera as\u00ed, amor? \u2014le pregunt\u00e9 al o\u00eddo.<\/p>\n<p>Ella asinti\u00f3, soltando un jadeo entrecortado.<\/p>\n<p>\u2014Voy a llamar a un cerrajero \u2014dije con calma\u2014. Le dir\u00e9 que perd\u00ed las llaves para que venga a liberarte&#8230; y a admirarte.<\/p>\n<p>El silencio que sigui\u00f3 fue denso, cargado de expectativa. Pas\u00e9 de las caricias suaves a sujetarla por el cuello con firmeza, mientras recorr\u00eda con la otra mano todo su cuerpo, para llevarla a ese estado de trance que tanto la enloquece.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPrefieres recibirlo con los ojos vendados o quieres ver?<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEs&#8230; es seguro? \u2014logr\u00f3 preguntar.<\/p>\n<p>\u2014Jam\u00e1s te pondr\u00eda en riesgo \u2014respond\u00ed, mientras mis dedos buscaban su humedad, manteniendo la presi\u00f3n justa en su cuello\u2014. Conf\u00eda en m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014V\u00e9ndame los ojos \u2014pidi\u00f3, con la respiraci\u00f3n agitada.<\/p>\n<p>Llam\u00e9 a Camilo, un cerrajero que hab\u00eda trabajado antes para m\u00ed. Le habl\u00e9 de una urgencia, necesitaba que abriera una cerradura. Cuando le di la direcci\u00f3n del hotel, su silencio al otro lado de la l\u00ednea me confirm\u00f3 que entend\u00eda que no era un servicio ordinario. &#8220;Es un asunto de confianza y discreci\u00f3n&#8221;, recalqu\u00e9.<\/p>\n<p>Mientras esper\u00e1bamos, segu\u00ed jugando con ella. Us\u00e9 un vibrador para mantenerla en el borde del abismo, pero sin permitirle saltar. No quer\u00eda que la tensi\u00f3n bajara. Cuando el tel\u00e9fono de la habitaci\u00f3n son\u00f3 anunciando su llegada, le coloqu\u00e9 el antifaz de seda negra con delicadeza.<\/p>\n<p>Baj\u00e9 a recibirlo. Camilo era un hombre de unos cincuenta a\u00f1os, de aspecto impecable y mirada profesional.<\/p>\n<p>\u2014Buenas noches. \u00bfHa dejado las llaves dentro de su auto? \u2014dijo, mirando mi veh\u00edculo en la cochera.<\/p>\n<p>\u2014No exactamente. Es algo m\u00e1s&#8230; delicado. S\u00edgame por favor.<\/p>\n<p>Subi\u00f3 detr\u00e1s de m\u00ed. Al entrar, se detuvo en seco. Paulina estaba all\u00ed, una visi\u00f3n de deseo, esposada al tubo y con la vista anulada. La boca de Camilo se abri\u00f3 ligeramente antes de bajar la vista, abrumado y apenado por la escena.<\/p>\n<p>\u2014He perdido las llaves \u2014dije, acerc\u00e1ndome a ella y acariciando su cadera con naturalidad\u2014. \u00bfPodr\u00e1 abrirlas?<\/p>\n<p>Camilo recuper\u00f3 el aliento y trat\u00f3 de recuperar su compostura profesional. Se acerc\u00f3 a ella, malet\u00edn en mano, y examin\u00f3 el metal de las esposas con dedos que parec\u00edan temblar.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed&#8230; \u2014respondi\u00f3 en un susurro\u2014. S\u00ed, puedo<\/p>\n<p>\u2014T\u00f3mese su tiempo, Camilo \u2014dije con voz pausada, rompiendo el pesado silencio de la habitaci\u00f3n\u2014. No hay ninguna prisa.<\/p>\n<p>Camilo asinti\u00f3 sin dejar de mirar la curvatura de la espalda de Paulina. Saqu\u00e9 una de las cervezas que hab\u00edamos tra\u00eddo, todav\u00eda helada, y se la ofrec\u00ed. \u00c9l la acept\u00f3, y un roce accidental de la botella en el brazo desnudo de ella, provoc\u00f3 un peque\u00f1o respingo; no ver nada agudizaba su sentido..<\/p>\n<p>\u2014Gracias \u2014bebi\u00f3 un sorbo largo, tratando de serenar el pulso.<\/p>\n<p>Estaba tan cerca que Paulina pod\u00eda sentir el calor de su cuerpo y el olor a tabaco y metal que desprend\u00eda. Yo me situ\u00e9 detr\u00e1s de ella, colocando mis manos en su cintura, marcando mi territorio pero invitando a la observaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1 muy apretada? \u2014pregunt\u00e9, mientras deslizaba mis dedos bajo el borde de su tanga de seda.<\/p>\n<p>\u2014Un poco&#8230; \u2014respondi\u00f3 Camilo, y su voz son\u00f3 m\u00e1s ronca de lo habitual\u2014. Estas cerraduras son sencillas, pero no quiero lastimarla.<\/p>\n<p>Lo que sigui\u00f3 fue un juego de precisi\u00f3n. Camilo no us\u00f3 su herramienta de inmediato. Con la excusa de &#8220;estabilizar la mu\u00f1eca&#8221;, rode\u00f3 el brazo de Paulina con su mano \u00e1spera y callosa. El contraste entre la piel delicada de ella y la mano \u00e1spera y gruesa del hombre era visualmente excitante para mi.<\/p>\n<p>Intencionalmente pase lentamente mi botella de cerveza sobre su abdomen, justo d\u00f3nde termina su tanga. Paulina solt\u00f3 un suspiro tr\u00e9mulo<\/p>\n<p>\u2014Tiene la piel muy sensible \u2014coment\u00f3 Camilo, casi para s\u00ed mismo. Su mirada subi\u00f3 por el brazo de ella hasta detenerse en el antifaz\u2014. \u00bfElla est\u00e1 bien?<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1 disfrutando el servicio, \u00bfverdad, amor? \u2014le susurr\u00e9 al o\u00eddo.<\/p>\n<p>Paulina solo pudo asentir, dejando que su cabeza cayera ligeramente hacia atr\u00e1s. Camilo aprovech\u00f3 el movimiento para liberar la primera esposa. Pero, en lugar de soltarla de inmediato, mantuvo su mano envolviendo la mu\u00f1eca de Paulina, pulgar contra pulgar, sintiendo su pulso acelerado.<\/p>\n<p>Los brazos de Paulina cayeron inmediatamente a su costado, se quej\u00f3 de que se le hab\u00eda entumecido.<\/p>\n<p>Camino se arrodill\u00f3 frente a ella sin soltarla<\/p>\n<p>\u2014La otra est\u00e1 m\u00e1s trabada \u2014minti\u00f3 Camilo con inteligencia.<\/p>\n<p>Su rostro qued\u00f3 a la altura de la cadera de mi novia. Pod\u00eda ver sus muslos, parte de su trasero, y el triangulito de su tanga sin parecer un degenerado. Roz\u00f3 deliberadamente el muslo de Paulina. Ella no se apart\u00f3; al contrario, busc\u00f3 inconscientemente el contacto.<\/p>\n<p>Yo no quer\u00eda que esto terminara. Me disculp\u00e9 y les coment\u00e9 que ten\u00eda que ir al auto por algo. Los dej\u00e9 solos en la habitaci\u00f3n. Tarde cinco minutos en volver, quer\u00eda darle oportunidad a Camilo de admirar a mi esposa y si se atrev\u00eda, tocarla un poco.<\/p>\n<p>Cuando entr\u00e9 nuevamente, los dedos de Camilo rozaron la seda de la tanga como si fuera un accidente necesario para mantener el equilibrio. Paulina arque\u00f3 la espalda, y un gemido bajo escap\u00f3 de sus labios.<\/p>\n<p>\u2014Ya casi est\u00e1 \u2014dijo \u00e9l, aunque sus ojos no estaban en la cerradura, sino en la reacci\u00f3n del cuerpo de ella.<\/p>\n<p>Finalmente, el segundo clic reson\u00f3 en la sala. Paulina estaba libre, pero no se movi\u00f3.<\/p>\n<p>\u00c9l se puso en pie, terminando su cerveza de un trago. El aire en la habitaci\u00f3n se sent\u00eda denso, casi s\u00f3lido.<\/p>\n<p>\u2014Servicio terminado \u2014dijo, guardando sus herramientas. Su mirada se cruz\u00f3 con la m\u00eda; hab\u00eda un entendimiento silencioso entre nosotros.<\/p>\n<p>Camilo guard\u00f3 la ganz\u00faa en su malet\u00edn, pero sus ojos no pudieron evitar desviarse hacia la mesa de noche. All\u00ed, el mazo de cartas descansaba junto al antifaz sobrante y el resto de los juguetes del kit BDSM. Una chispa de comprensi\u00f3n ilumin\u00f3 su rostro.<\/p>\n<p>\u2014Parece que se la est\u00e1n pasando muy bien \u2014coment\u00f3 con una sonrisa media, tratando de recuperar su aire profesional mientras cerraba el malet\u00edn.<\/p>\n<p>Me acerqu\u00e9 a la mesa y tom\u00e9 el mazo, baraj\u00e1ndolo. El sonido de las cartas mezcl\u00e1ndose fue lo \u00fanico que rompi\u00f3 el silencio.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUsted juega, Camilo? \u2014pregunt\u00e9 sin mirarlo.<\/p>\n<p>\u2014A veces. cuando hay tiempo, pero no soy muy bueno.<\/p>\n<p>\u2014Hagamos una cosa \u2014propuse, dejando el mazo sobre la mesa\u2014. Juguemos una mano. Si usted gana, le pago el doble del servicio y, adem\u00e1s, se lleva un trofeo: la tanga que ella tiene puesta. Usted mismo se la podr\u00e1 quitar.<\/p>\n<p>Camilo se qued\u00f3 petrificado. Mir\u00f3 a Paulina, que se hab\u00eda sentado en el borde de la cama, todav\u00eda con los ojos vendados y la respiraci\u00f3n err\u00e1tica. El silencio de ella era su consentimiento; el juego la estaba excitando tanto como a nosotros.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY si pierdo? \u2014pregunt\u00f3 Camilo, su voz ahora cargada de una seriedad tensa.<\/p>\n<p>\u2014Si pierde, el servicio es gratis. Se va de aqu\u00ed habiendo disfrutado de la vista, pero sin un peso.<\/p>\n<p>Camilo dej\u00f3 el malet\u00edn en el suelo. La codicia y el deseo vencieron a la prudencia. Se acerc\u00f3 a la mesa.<\/p>\n<p>\u2014Trato hecho.<\/p>\n<p>Repart\u00ed las cartas. Paulina, se abrazaba a s\u00ed misma, consciente de que su prenda \u00edntima estaba en juego. Yo quer\u00eda ver a Paulina siendo despojada de su prenda por las manos de Camilo. Perd\u00ed intencionalmente<\/p>\n<p>\u2014 Gano yo \u2014dijo, y su mirada se volvi\u00f3 de inmediato hacia las piernas de Paulina.<\/p>\n<p>\u2014Es toda suya \u2014respond\u00ed, d\u00e1ndole espacio.<\/p>\n<p>Paulina se puso de pie, yo la gu\u00ede al centro de la habitaci\u00f3n. Me coloque detr\u00e1s de ella y comenc\u00e9 a besar su espalda, a la altura de sus hombros.<\/p>\n<p>Camilo no esper\u00f3. Se acerc\u00f3 a ella con pasos lentos pero decididos. Paulina se tens\u00f3 cuando sinti\u00f3 la presencia del hombre de nuevo en su espacio personal. \u00c9l no fue brusco; se arrodill\u00f3 con una reverencia casi ritual. Sus dedos buscaron los costados de la seda el\u00e1stica.<\/p>\n<p>El roce de sus nudillos contra la cadera de Paulina hizo que ella soltara un suspiro profundo. Camilo desliz\u00f3 la prenda lentamente, permitiendo que sus manos recorrieran la piel de los muslos de ella mientras bajaba la tela.<\/p>\n<p>Paulina tuvo que levantar un pie y luego el otro, manteni\u00e9ndose en equilibrio con una mano en el tubo, totalmente expuesta ahora ante el extra\u00f1o. El mir\u00f3 unos segundos la intimidad de mi novia, perfectamente arreglado con un peque\u00f1o triangulito de vello<\/p>\n<p>Camilo se puso en pie, sosteniendo la peque\u00f1a prenda negra entre sus dedos. La examin\u00f3 un segundo, sintiendo a\u00fan el calor de ella, y la guard\u00f3 con cuidado en el bolsillo de su chaqueta<\/p>\n<p>\u2014Un placer hacer negocios con usted \u2014dijo, mir\u00e1ndome con un respeto nuevo.<\/p>\n<p>Tom\u00f3 su malet\u00edn, recibi\u00f3 el pago que le extend\u00ed y sali\u00f3 de la habitaci\u00f3n sin decir una palabra m\u00e1s.<\/p>\n<p>Sin retirar la venda de los ojos de Paulina, me arrodille frente a ella. La abrac\u00e9 por la cadera y lentamente hund\u00ed mi rostro en su humedad.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64015\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64015\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 6<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Su rostro qued\u00f3 a la altura de la cadera de mi novia. Pod\u00eda ver sus muslos, parte de su trasero, y el triangulito de su tanga sin parecer un degenerado. Roz\u00f3 deliberadamente el muslo de Paulina. Ella no se apart\u00f3; al contrario, busc\u00f3 inconscientemente el contacto. Yo no quer\u00eda que esto terminara. Me disculp\u00e9 y les coment\u00e9 que ten\u00eda que<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64015\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64015\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":32323,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64015","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-infidelidad"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":6479,"today_views":9},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64015","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/32323"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64015"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64015\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64017,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64015\/revisions\/64017"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64015"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64015"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64015"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}