{"id":64018,"date":"2026-01-14T12:26:20","date_gmt":"2026-01-14T11:26:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64018"},"modified":"2026-01-14T11:00:31","modified_gmt":"2026-01-14T10:00:31","slug":"la-sirena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-sirena\/","title":{"rendered":"La sirena"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64018\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">10<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Carlos estaba pasando un d\u00eda de verano inolvidable junto a sus amigos, Aitor y Damasco. Llevaban un par de d\u00edas en la costa de vacaciones pero, hasta ese momento, Carlos no hab\u00eda podido disfrutar de verdad de todo lo que ofrece la playa. El mar, la brisa, las vistas (sobre todo las chicas en bikini, incluso las gorditas), hacer deporte en la arena fina y blanca&#8230; Pero un cuadro de ansiedad lo dej\u00f3 esos primeros d\u00edas por el arrastre. Tanto Aitor como Damasco segu\u00edan preocupados pero, tras ver a su amigo proponer jugar al v\u00f3ley con suma energ\u00eda, decidieron seguirle la veta y pasar un d\u00eda divertido.<\/p>\n<p>Lograron encontrar un grupo de dos chicas guap\u00edsimas igual de llenas de energ\u00eda que ellos, y pasaron una ma\u00f1ana interesante jugando un partido de voleibol, chicos contra chicas. Carlos, competitivo como era, no fue nada caballeroso con ellas y las vapule\u00f3 en nada de tiempo, pero las chicas no se indignaron, sino que les dieron sendos besos en las mejillas de cada uno como premio por querer jugar con ellas. Luego no hicieron m\u00e1s que parecer cr\u00edos saltando y chapoteando en el agua; algunos los miraban con reproche, otros simplemente sonre\u00edan y los dejaban hacer. Carlos era el que m\u00e1s saltaba y chapoteaba, nadando como un delf\u00edn y escupiendo el agua salada a sus amigos. Aitor y Damasco estaban felices de verlo, de nuevo, en acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Descansaron y comieron en el apartamento que hab\u00edan alquilado, un inmueble peque\u00f1o con una habitaci\u00f3n, cocina y sala de estar conjunta, un lavabo y un balc\u00f3n con sillas y una mesa. Por suerte, incluso en pleno d\u00eda, daba la sombra y pod\u00edan comer al fresco que les ofrec\u00eda el balc\u00f3n, el cual ten\u00eda vistas al mar.<\/p>\n<p>A media tarde, Carlos arrastr\u00f3 a Aitor y Damasco al agua, estos con algo de reticencias, pero que pronto se quitaron de encima cuando volvieron a encontrar a las guap\u00edsimas chicas de la ma\u00f1ana, y pasaron la tarde d\u00e1ndose un relajante ba\u00f1o, sin chapoteos ni juegos infantiles. Aitor y Mara se dedicaron a charlar animadamente mientras tomaban el sol y, Damasco, Carlos y Berta, se llenaban de arena y entraban al mar, repetidas veces. Carlos se hart\u00f3 de tanta tranquilidad y quiso ir a nadar m\u00e1s all\u00e1 de donde se tocaba fondo con los pies, pero Damasco y Berta no ten\u00edan muchas ganas, as\u00ed que Carlos se fue solo.<\/p>\n<p>-Panda de aburridos -solt\u00f3 el muchacho negando con la cabeza.<\/p>\n<p>-Ve con cuidado, Charlie, no te esfuerces demasiado. -se preocup\u00f3 Damasco recordando los d\u00edas anteriores de su amigo.<\/p>\n<p>Carlos hizo un gesto grotesco con su rostro, aunque con una sonrisa esbozada tras \u00e9l cari\u00f1o de su amigo.<\/p>\n<p>Sin pens\u00e1rselo dos veces, Carlos comenz\u00f3 a bracear como un profesional. Termin\u00f3 chocando con un chico muy guapo, qui\u00e9n le gui\u00f1\u00f3 un ojo p\u00edcaro cuando Carlos se fue nadando tras las pertinentes disculpas, y le hizo gracia gustar a un hombre. Sigui\u00f3 adelante y par\u00f3 un momento para ver hasta donde hab\u00eda llegado. Le cost\u00f3 ver a sus amigos en la orilla, los salud\u00f3 y recibi\u00f3 lo mismo de Damasco y Berta; eran tan peque\u00f1itos&#8230; Ya no tocaba fondo pero necesitaba m\u00e1s, as\u00ed que sigui\u00f3 m\u00e1s y m\u00e1s sin preocuparse de lo que ten\u00eda delante, hasta que&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Pum!<\/p>\n<p>Un gran golpe se dio en la cabeza, vete t\u00fa a saber con qu\u00e9, que logr\u00f3 que perdiera el conocimiento y su cuerpo inherente flotase unos segundos hasta comenzar a perderse por el fondo marino.<\/p>\n<p>No sab\u00eda cu\u00e1nto tiempo hab\u00eda pasado pero, cuando despert\u00f3, se sobresalt\u00f3 tras ver lo que hab\u00eda a su alrededor. Para empezar se encontraba estirado, cuan largo era, sobre algo que le hac\u00eda estar inc\u00f3modo; estaba sobre suelo de piedra y, las peque\u00f1itas se le pegaban a la espalda cuando quiso ponerse en pie, cosa que solo logr\u00f3 a medias llev\u00e1ndose una mano a la cabeza presion\u00e1ndola con fuerza para ver si remit\u00eda el peque\u00f1o dolor de cabeza que sent\u00eda desde que se hab\u00eda despertado. Observando m\u00e1s all\u00e1, se dio cuenta de que se encontraba en una cueva iluminada por el reflejo del agua, que se mov\u00eda envolviendo la estancia en un aire m\u00edstico.<\/p>\n<p>Todos lados estaba rebozado de piedras y rocas, algunas con musgo verde oscuro. Se sent\u00eda un ambiente h\u00famedo y ol\u00eda mucho a salitre. Aunque lo m\u00e1s impresionante fue lo que vio salir del agua y arrastrarse por las piedras hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>Carlos pensaba que deber\u00eda estar so\u00f1ando. Se frot\u00f3 los ojos y, cuando vio que la criatura no cesaba de moverse hacia donde estaba \u00e9l recostado, no tard\u00f3 en arrastrase hacia atr\u00e1s d\u00e1ndose de bruces con las rocas de la pared. Solo entonces, cuando volvi\u00f3 a mirar a aquella criatura, se dio cuenta de que era algo hermoso; lo m\u00e1s hermoso que hab\u00eda visto nunca.<\/p>\n<p>Para empezar, de cintura para arriba era de mujer, una mujer de una belleza nunca antes vista por el ojo humano. De largos cabellos azul oscuro con reflejos plateados y tornasolados; ojos de un azul profundo que recordaba el oc\u00e9ano m\u00e1s profundo (valga la redundancia); labios rosados y jugosos con forma de coraz\u00f3n, los cuales brillaban como si fueran hechos de miles de diamantes; un torso delgado con brazos delicados aunque fuertes, y unos pechos redondos y peque\u00f1os con unos pezones trasl\u00facidos. A Carlos se le hizo la boca agua cuando vio aquellas tetillas.<\/p>\n<p>Y, lo que convert\u00eda a aquella joven en una criatura: de cintura para abajo era todo una cola de pez con un extremo que parec\u00eda la falda de un vestido. Una cola rosa que brillaba con toques morados y azules que cambiaban seg\u00fan le daba la poca luz que hab\u00eda en la cueva. Todo en conjunto era lo m\u00e1s hermoso que Carlos hab\u00eda presenciado en sus veintitr\u00e9s a\u00f1os de vida.<\/p>\n<p>Estaba nervioso. Nervioso porque no sab\u00eda si aquello era real o un sue\u00f1o. Entonces, la sirena intent\u00f3 que el chico volviese a tumbarse pero, cuando vio como reaccionaba ante su presencia, la criatura se asust\u00f3 y se encogi\u00f3 ante Carlos. Tras ver el proceder de la joven con cola, el muchacho llev\u00f3 una de sus manos, poco a poco, hacia el hombro de ella. Cuando lo toc\u00f3, sinti\u00f3 un extra\u00f1o calor en sus dedos y en su fuero interno; y eso que segu\u00eda mojado de pies a cabeza. La criatura se dej\u00f3 acariciar y gir\u00f3 su rostro hacia el de Carlos. Ambos se miraron largamente y sin cambiar la posici\u00f3n.<\/p>\n<p>Por alguna raz\u00f3n, Carlos sinti\u00f3 la necesidad de protegerla, de cuidarla; de la misma forma que la sirena quer\u00eda cuidar y dejarse cuidar. Poco a poco, ambos iniciaron un acercamiento en el que Carlos agarr\u00f3 a la sirena por la cadera, y le agrad\u00f3 el tacto mojado y algo viscoso de la cola. La sirena tambi\u00e9n acariciaba el pecho del joven de forma suave. Alz\u00f3 el rostro hacia el de \u00e9l y, ambos llevaron sus labios a un beso largo y tierno lleno de pasi\u00f3n, pens\u00f3 Carlos mientras manten\u00eda sus labios pegados a los de la criatura.<\/p>\n<p>No sab\u00edan cu\u00e1nto rato hab\u00edan estado bes\u00e1ndose, pero no les importaba. Era salado, h\u00famedo, a la vez que dulce. Cuando abrieron los ojos tras despegarse por fin, la sirena recost\u00f3 a Carlos sobre la pared de piedra y se dedic\u00f3 a acariciar las piernas de su hombre. El muchacho se dejaba hacer lleno de dicha. Sin dejar de mirarse apasionadamente, la sirena acariciaba el torso y las piernas del muchacho, incluso llevando sus manos a la zona \u00edntima, la cual ya hac\u00eda unos minutos que estaba a punto. Entre masaje y masaje en la entrepierna, Carlos dijo:<\/p>\n<p>-\u00bfC\u00f3mo te llamas?<\/p>\n<p>Pero no obtuvo respuesta.<\/p>\n<p>-\u00bfMe entiendes? \u00bfEntiendes mi idioma?<\/p>\n<p>La sirena hizo un sonido extra\u00f1o parecido a un gru\u00f1ido. A cualquier persona que lo escuchase se le helar\u00eda la sangre. A Carlos no le pas\u00f3 porque, aunque no supiera lo que dec\u00eda, lo entend\u00eda perfectamente y sab\u00eda que no era peligrosa. Por el contrario, se la ve\u00eda dulce y tierna.<\/p>\n<p>La sirena procedi\u00f3, entonces, a tocar m\u00e1s all\u00e1 de la ropa en las partes \u00edntimas del chico. Manose\u00f3 el miembro erecto de forma suave y con tacto. Termin\u00f3 por quitarle, de forma brusca, algo que excit\u00f3 a\u00fan m\u00e1s a Carlos, el ba\u00f1ador; no lo rompi\u00f3, pero lo tir\u00f3 de cualquier manera. El muchacho ofreci\u00f3 unas vistas suculentas a la criatura. El cuerpo de Carlos, delgado y algo musculado y el buen tama\u00f1o del pene lograron que la sirena gru\u00f1era guturalmente extasiada ante tanta belleza humana a sus ojos. Acarici\u00f3 todo el falo con ambas manos de arriba a abajo con ternura, Carlos lo gozaba esperando saber el placer que pod\u00eda darle aquella boca con labios en forma de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Y pas\u00f3. Poco a poco, la sirena se fue introduciendo la polla de Carlos en su boca, lamiendo el glande y saboreando el precum; abri\u00f3 tanto como pudo la mand\u00edbula y se la introdujo entera. Carlos solt\u00f3 un impropio tras el placer que sent\u00eda desde la garganta de ella. Con lentitud, la sirena fue soltando amarre y, cuando lleg\u00f3 a la punta, regres\u00f3 a met\u00e9rsela toda de nuevo; otro gru\u00f1ido sali\u00f3 de lo m\u00e1s hondo del chico. Y as\u00ed sucesivamente hasta vete t\u00fa a saber cuantos minutos. Minutos de oro seg\u00fan el parecer del muchacho. Minutos donde la criatura degustaba la carne que le ofrec\u00eda el humano, una carne entre dura y blanda a la vez y con cierto regusto a salado, algo que parec\u00eda gustarle a la sirena.<\/p>\n<p>-Espera, para, por favor&#8230; -pidi\u00f3 el muchacho- Si sigues mamando as\u00ed no tardar\u00e9 en correrme.<\/p>\n<p>La sirena obedeci\u00f3 y, con ternura, se sent\u00f3 de rodillas en el suelo pedregoso ante Carlos, pens\u00f3 el muchacho; algo que no se esperaba. No sab\u00eda cuando pero, en alg\u00fan momento, mientras la criatura le chupaba la polla, su cola se hab\u00eda convertido en piernas, unas piernas delgadas y hermosas. Tal cual estaba, pudo vislumbrar el monte de venus y el comienzo de la vulva, la cual estaba completamente lisa y brillosa.<\/p>\n<p>A Carlos se le hizo la boca agua y, pidiendo permiso, tumb\u00f3 a la chica, le acarici\u00f3 las piernas, las cuales se sent\u00edan suaves y algo gomosas al tacto, se las abri\u00f3 y se relami\u00f3 ante el espect\u00e1culo que estaba viendo: una vagina peque\u00f1a de labios abultados, todo de un rosa pastel casi traslucido. Le abri\u00f3 los labios vaginales y comprob\u00f3 el bot\u00f3n del cl\u00edtoris m\u00e1s rosado y suculento; el agujero denotaba no haber hecho el sexo nunca, mas ten\u00eda la membrana del himen intacta.<\/p>\n<p>Sin pedir permiso, Carlos no dej\u00f3 escapar la oportunidad y enterr\u00f3 su cabeza entre las piernas de la muchacha y comenz\u00f3 a lamer toda la zona con fiereza. Abr\u00eda los labios para poder introducir su lengua m\u00e1s all\u00e1 hasta tocar el himen, sub\u00eda y succionaba el cl\u00edtoris con fuerza haciendo presi\u00f3n con la lengua y sus labios. La sirena no aguantaba tanto placer y gem\u00eda de una forma muy curiosa: entre guturalmente espectral y algo m\u00e1s humana. Carlos se concentr\u00f3 tanto en el cunnilingus que, cuando la muchacha expuls\u00f3 su l\u00edquido, se sorprendi\u00f3 para bien tragando y saboreando el sabor salado del orgasmo de la chica.<\/p>\n<p>Pero no par\u00f3. Continu\u00f3 atacando con toda su boca, teniendo mucho cuidado con los dientes, todo el sexo de la criatura, la cual no pod\u00eda dejar de retorcerse sobre el suelo de piedra ni de jadear. Cu\u00e1ndo la sirena se corri\u00f3 una segunda vez, se irgui\u00f3 limpi\u00e1ndose la eyaculaci\u00f3n, dispuesto a entrar en esa vagina s\u00ed o s\u00ed; la excitaci\u00f3n que Carlos ten\u00eda era tal que necesitaba follar.<\/p>\n<p>Poco a poco, se fue echando sobre ella y le gust\u00f3 ver c\u00f3mo estaba sudorosa con el pelo pegado a la cara y se enredaba entre sus brazos, tan largo que era. El cuerpo brillaba ante el halo fantasmal del agua. Lo toc\u00f3 con sus manos comenzando por las piernas, pasando por la vagina, acariciaba el abdomen, presion\u00f3 los pezones y toc\u00f3 suavemente los labios en forma de coraz\u00f3n. Su polla palpitaba llena de pasi\u00f3n. Le bes\u00f3 el cuello y la joven se estremeci\u00f3.<\/p>\n<p>Fue c\u00e1ndido, dulce; no quer\u00eda asustarla. Y m\u00e1s cuando aquello iba a ser mucho m\u00e1s doloroso para ella que para \u00e9l, mucho m\u00e1s que unas caricias con la boca. Carlos record\u00f3 su primera vez con una muchacha de clase con qui\u00e9n tuvo una peque\u00f1a relaci\u00f3n, la cual termin\u00f3 cuando perdieron la virginidad. Carlos fue respetuoso pero, aun as\u00ed, acab\u00f3 siendo todo tan aparatoso por los gritos de dolor de ella y la sangre que expulsaba tras la primera penetraci\u00f3n, que la chica se asust\u00f3 y lo dej\u00f3.<\/p>\n<p>El joven se sorprendi\u00f3 cuando la sirena agarr\u00f3 su miembro con decisi\u00f3n y lo masaje\u00f3 dulcemente.<\/p>\n<p>-\u00bfMe est\u00e1s dando permiso? -quiso saber Carlos- La criatura asinti\u00f3. El chico no sab\u00eda como ella sab\u00eda de aquello, pero no le dio m\u00e1s importancia y a\u00f1adi\u00f3-: \u00bfSabes que te ser\u00e1 doloroso?<\/p>\n<p>La muchacha hizo un moh\u00edn entre entenderlo y no a la vez, as\u00ed como querer sentirlo y Carlos tom\u00f3 una decisi\u00f3n; no iba a perder la oportunidad de hacer el amor con una criatura tan hermosa como aquella sirena. La bes\u00f3 en los labios y, mientras jugaba con la lengua de ella, le fue introduciendo el pene dentro de la vagina. La muchacha gimi\u00f3 y Carlos par\u00f3.<\/p>\n<p>-\u00bfQuieres que pare? -le pregunt\u00f3.<\/p>\n<p>Ella dijo que no, moviendo la cabeza.<\/p>\n<p>Al ver la decisi\u00f3n en sus ojos, Carlos tom\u00f3 de nuevo el control y volvi\u00f3 a penetrarla despacio. Ella gimi\u00f3 otra vez, pero puso sus manos sobre la espalda de \u00e9l haciendo presi\u00f3n para que no parase. Carlos entendi\u00f3 y sigui\u00f3 ejerciendo m\u00e1s presi\u00f3n logrando que, con un peque\u00f1o que se sinti\u00f3 m\u00e1s que se escuch\u00f3 en los o\u00eddos, entr\u00f3 por completo en la criatura logrando que arqueara la espalda. Carlos mantuvo la penetraci\u00f3n unos segundos y sac\u00f3 el pene lleno de sangre y algo m\u00e1s viscoso. No ten\u00eda donde limpiarse, ni como limpiarla a ella.<\/p>\n<p>La sirena demand\u00f3 que volviese a entrar y, sin pre\u00e1mbulos, Carlos le hizo caso y entr\u00f3 con m\u00e1s fuerza que antes. La sirena lloraba apoyando su cabeza en el hombro derecho del joven. Este, poco a poco, fue moviendo la pelvis sintiendo como el orificio se ajustaba a la perfecci\u00f3n alrededor del miembro, adem\u00e1s de lo bien lubricado que estaba. El placer era inmenso para \u00e9l, pero mezclado con dolor para ella.<\/p>\n<p>-Oh, joder- susurr\u00f3 el muchacho disfrutando del sexo.<\/p>\n<p>Iba poco a poco, sin prisas, para que la sirena (si es que se pod\u00eda llamar sirena a alguien que ya cuenta con piernas) se acostumbrase al vaiv\u00e9n del chico. Lleg\u00f3 un momento en que los gemidos de la chica se acomodaron a los de Carlos de forma un\u00edsona, cada vez m\u00e1s c\u00f3moda con las penetraciones del muchacho, disfrutando del sexo como lo hac\u00eda \u00e9l.<\/p>\n<p>-Te est\u00e1 empezando a gustar, eh -afirm\u00f3 Carlos con una p\u00edcara sonrisa y sin dejar de moverse.<\/p>\n<p>Ella asinti\u00f3 mordi\u00e9ndose el labio y gimiendo gustosamente.<\/p>\n<p>Cada vez apremiaba m\u00e1s r\u00e1pido y ambos gem\u00edan mientras sus cuerpos se mov\u00edan al mismo comp\u00e1s, tanto Carlos como la sirena, se entend\u00edan f\u00edsicamente y gozaban del sexo caliente que estaban manteniendo. Las pelvis chocaban y, cada vez, sonaban m\u00e1s fuerte con cada bandazo. Carlos dej\u00f3 atr\u00e1s los remilgos y, acarici\u00e1ndole el cl\u00edtoris con una de sus manos, irgui\u00f3 la espalda y mov\u00eda su cintura adelante y atr\u00e1s sin llegar a sacar del todo su miembro de la vagina. La sirena, mientras se manoseaba los pechos, gem\u00eda con cada embestida del muchacho, ahora s\u00ed, disfrutando tanto del dolor que a\u00fan le causaba la penetraci\u00f3n como del sexo.<\/p>\n<p>Carlos volvi\u00f3 a echarse sobre ella y besarla sin parar de foll\u00e1rsela, pens\u00f3 mientras tanto. Entonces not\u00f3 una enorme contracci\u00f3n en el orificio haciendo que las paredes vaginales se pegasen m\u00e1s a la polla y c\u00f3mo se fue llenando de la corrida de la criatura. Sin parar, mas aquello lograba darle a\u00fan m\u00e1s placer, el chico sigui\u00f3 m\u00e1s aprisa viendo c\u00f3mo la sirena se contorsionaba sobre el suelo tras el disfrute de haber llegado al cl\u00edmax teniendo al joven a\u00fan dentro suyo.<\/p>\n<p>Para goce de Carlos, la sirena, en un par de minutos, regres\u00f3 a eyacular de nuevo, y fue con las nuevas contracciones a su polla que, el chico no pudo m\u00e1s y, sin salir de ella, tambi\u00e9n eyacul\u00f3 con grandes gemidos ahogados por el cuello de ella. Cu\u00e1ndo ya no pudo m\u00e1s, se estir\u00f3 a su lado para descansar y, sin poder evitarlo tras el cansancio, a Carlos se le fue nublando la vista y se le cerraban los ojos. Aun as\u00ed, notaba el cuerpo de la sirena pegado al suyo, la cabeza en el pecho, y un brazo lo abrazaba fuertemente, pens\u00f3 Carlos.<\/p>\n<p>Y es que notaba como, a lo lejos, una voz dec\u00eda algo pero no sab\u00eda el qu\u00e9.<\/p>\n<p>-Carlos&#8230; \u00a1Carlos!<\/p>\n<p>El muchacho sinti\u00f3 su nombre y como unas manos le daban suaves cachetadas en el rostro. Algo ten\u00eda en la garganta que clamaba por salir, as\u00ed que lo escupi\u00f3; alguien lo puso de lado para que el agua cayera en la arena y, cuando vislumbr\u00f3 la cantidad de personas que hab\u00eda a su alrededor, se asust\u00f3 y comenz\u00f3 a ponerse en pie y buscar a su sirena. Pero unas manos firmes lo amarraron y no pudo levantarse.<\/p>\n<p>-Mi sirena -susurr\u00f3 aun echando las \u00faltimas bocanadas de agua.<\/p>\n<p>-\u00bfQu\u00e9? -se extra\u00f1\u00f3 Aitor.<\/p>\n<p>-\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 mi sirena? Estaba con ella en la cueva.<\/p>\n<p>-Carlos&#8230;, no hay ninguna sirena -afirm\u00f3 Damasco-. Te has dado un golpe en la cabeza cuando ibas nadando y, por suerte, las personas que iban en el bote, te sacaron a tiempo y te trajeron a tierra.<\/p>\n<p>Carlos mir\u00f3 a su alrededor. Muchos de los presentes ya se estaban marchando pero, por el contrario, Berta y Mara, y un par de personas m\u00e1s, dos hombres curtidos por el mar, estaban all\u00ed con rostros de preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>-Pero&#8230;<\/p>\n<p>-Anda, levanta y v\u00e1monos poco a poco, Carlos -sentenci\u00f3 Damasco.<\/p>\n<p>Aitor lo ayud\u00f3 a poner a su amigo en pie, se pasaron ambos brazos por sus espaldas y lo llevaron con parsimonia. Se despidieron de las chicas y agradecieron, a los hombres, que hubieran salvado a Carlos<\/p>\n<p>Cuando estuvieron sentados en un banco mirando al oc\u00e9ano, Carlos no hac\u00eda m\u00e1s que preguntarse qu\u00e9 hab\u00eda pasado. \u00bfHab\u00eda sido todo un sue\u00f1o, o, realmente hab\u00eda hecho el amor con una sirena de verdad? Se levantaron, Carlos desech\u00f3 la ayuda de sus amigos porque ya pod\u00eda ir solo y, con un \u00faltimo vistazo m\u00e1s all\u00e1 del mar azul, comprob\u00f3 como algo saltaba por la superficie hasta perderse en las profundidades y le lleg\u00f3 un sonido gutural a sus o\u00eddos, haci\u00e9ndole entender que todo, absolutamente todo, era posible.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64018\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64018\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 9<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span>Para goce de Carlos, la sirena, en un par de minutos, regres\u00f3 a eyacular de nuevo, y fue con las nuevas contracciones a su polla que, el chico no pudo m\u00e1s y, sin salir de ella, tambi\u00e9n eyacul\u00f3 con grandes gemidos ahogados por el cuello de ella. Cu\u00e1ndo ya no pudo m\u00e1s, se estir\u00f3 a su lado para descansar y<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64018\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64018\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":31906,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":{"0":"post-64018","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-amor-filial"},"a3_pvc":{"activated":true,"total_views":5661,"today_views":1},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64018","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/31906"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64018"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64018\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":64020,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64018\/revisions\/64020"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64018"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64018"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64018"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}