{"id":64057,"date":"2026-01-16T00:14:32","date_gmt":"2026-01-15T23:14:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64057"},"modified":"2026-01-15T18:57:13","modified_gmt":"2026-01-15T17:57:13","slug":"pasion-sobre-la-nieve-1-el-equilibrio-de-la-apariencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/pasion-sobre-la-nieve-1-el-equilibrio-de-la-apariencia\/","title":{"rendered":"Pasi\u00f3n sobre la nieve (1): El equilibrio de la apariencia"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64057\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">13<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 4<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Soy Kael. Escribo sobre personas que parecen fuertes, pero se rompen; sobre v\u00ednculos que incomodan, transforman y dejan huella. Mis historias nacen del deseo, la memoria y la necesidad de reconstruirse despu\u00e9s de la ca\u00edda. Aqu\u00ed comparto una de ellas.<\/p>\n<p>El sonido del despertador a las 5:30 de la ma\u00f1ana cort\u00f3 el silencio de la habitaci\u00f3n como un tajo. Sof\u00eda no se levant\u00f3 de golpe; se qued\u00f3 inm\u00f3vil, dejando que sus ojos se acostumbraran a la penumbra. Se estir\u00f3 lentamente, sintiendo el roce de las s\u00e1banas de seda contra su piel, disfrutando de ese breve instante en que su cuerpo no le pertenec\u00eda a nadie m\u00e1s que a ella misma. A sus treinta y dos a\u00f1os, Sof\u00eda hab\u00eda aprendido que la confianza no era un don, sino una construcci\u00f3n arquitect\u00f3nica que se levantaba cada ma\u00f1ana frente al espejo.<\/p>\n<p>Se puso en pie y camin\u00f3 hacia el ba\u00f1o. Antes de encender la luz, se observ\u00f3 en la penumbra. Las sombras favorec\u00edan sus curvas, dibujando el contorno de sus caderas marcadas y el peso de su busto. Sab\u00eda que no encajaba en el canon de delgadez de las revistas, pero hab\u00eda algo en su carne real \u2014en la suavidad de su vientre y la firmeza de sus muslos\u2014que proyectaba una vitalidad honesta, tangible. No siempre se sent\u00eda hermosa, pero casi siempre se sent\u00eda presente. Y eso, hab\u00eda aprendido, tambi\u00e9n era una forma de poder.<\/p>\n<p>Encendi\u00f3 la ducha. Cuando el vapor comenz\u00f3 a empa\u00f1ar los cristales, entr\u00f3 bajo el chorro. El agua caliente golpe\u00f3 su espalda y ella dej\u00f3 escapar un gemido bajo, m\u00e1s de alivio que de placer. Tom\u00f3 la esponja, la empap\u00f3 de gel con aroma a vainilla y coco, y comenz\u00f3 a enjabonarse con movimientos lentos, casi meditativos. El olor dulce le devolv\u00eda algo parecido a la alegr\u00eda, como si el cuerpo recordara antes que la mente.<\/p>\n<p>Se detuvo un segundo, respir\u00f3 hondo. \u00daltimamente, su deseo era un animal dormido: no peligroso, pero presente. Y aun as\u00ed, en ese momento, bajo el agua tibia, no hab\u00eda urgencia. Solo una mujer habitando su propio cuerpo.<\/p>\n<p>Al salir, comenz\u00f3 el ritual de la armadura. Su maquillaje no era una m\u00e1scara para esconderse, sino un uniforme de combate. Deline\u00f3 sus ojos almendrados, alargando la mirada, y aplic\u00f3 un labial rojo carmes\u00ed que contrastaba con su piel clara. Luego vino la ropa: una falda l\u00e1piz gris perla que se ajustaba a sus caderas con precisi\u00f3n y una blusa de seda blanca, tan fina que dejaba entrever el encaje negro del sost\u00e9n en su espalda.<\/p>\n<p>Cada elecci\u00f3n era deliberada. Sof\u00eda no quer\u00eda ser solo admirada; quer\u00eda ser imposible de ignorar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfVas tan arreglada hoy, hija? \u2014pregunt\u00f3 su madre, Carmen, mientras revolv\u00eda un caf\u00e9 que ol\u00eda a rutina.<\/p>\n<p>\u2014Solo porque s\u00ed, mam\u00e1. Hay que darle batalla al mundo \u2014respondi\u00f3 Sof\u00eda con una sonrisa ligera, de esas que no ped\u00edan explicaciones.<\/p>\n<p>\u2014La vida es muy corta para ir de gris \u2014a\u00f1adi\u00f3, antes de darle un beso a su padre y salir de casa bajo el sol de la costa, con el clic-clac de sus tacones marcando el ritmo de una mujer que parec\u00eda tenerlo todo bajo control.<\/p>\n<p>En la oficina, Sof\u00eda era un despliegue de eficiencia y encanto contenido. Caminaba por los pasillos con paso firme, saludando a quien se cruzara, consciente de las miradas pero sin depender de ellas. Su sensualidad no estaba en provocar, sino en ocupar espacio con naturalidad, en moverse como alguien que sab\u00eda d\u00f3nde estaba parada.<\/p>\n<p>Se sorprendi\u00f3 a s\u00ed misma tarareando mientras ordenaba su escritorio. No era felicidad plena, pero s\u00ed una ligereza inesperada, como si su cuerpo se hubiera adelantado a su \u00e1nimo. Quiz\u00e1, pens\u00f3, no todo tiene que doler hoy. Manejaba a los estibadores del puerto y a los clientes m\u00e1s rudos con una mezcla precisa de firmeza y cordialidad. En las reuniones, cruzaba las piernas con calma, capturando por un instante el silencio de la sala cuando entraba. Era su juego, su manera de confirmar que segu\u00eda siendo poderosa.<\/p>\n<p>\u2014Eres un \u00e1ngel, Luis \u2014le dijo a su joven asistente, regal\u00e1ndole una sonrisa breve.<\/p>\n<p>El muchacho pas\u00f3 el resto de la ma\u00f1ana tartamudeando.<\/p>\n<p>Mientras Sof\u00eda brillaba bajo las luces fluorescentes de la oficina, Juli\u00e1n se hund\u00eda en la humedad del almac\u00e9n. El aire ol\u00eda a cemento, madera tratada y sudor viejo. Se pas\u00f3 un trapo por la frente, dejando un rastro gris sobre su piel. A sus veintid\u00f3s a\u00f1os, sent\u00eda que su vida todav\u00eda no terminaba de encajar: por la ma\u00f1ana, ecuaciones y planos; por la tarde, sacos de cal sobre los hombros.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, entre carga y carga, hubo un momento de risa. Una broma tonta, un comentario al pasar. Juli\u00e1n sinti\u00f3, por un instante, que su cuerpo joven respond\u00eda bien al esfuerzo. Hab\u00eda algo casi satisfactorio en el ritmo repetitivo del trabajo, en la certeza simple de que pod\u00eda con eso. Pens\u00f3 en los planos que dibujaba por las noches, en estructuras que resistieran el tiempo. No lo dec\u00eda en voz alta, pero ese sue\u00f1o \u2014construir algo firme\u2014le daba una calma silenciosa.<\/p>\n<p>Vivir en la casa de sus abuelos, junto a su madre y su t\u00eda Sof\u00eda, era como habitar una radio que nunca se apagaba. Siempre hab\u00eda voces, consejos, expectativas. El almac\u00e9n, con todo su ruido, era ir\u00f3nicamente su \u00fanico espacio de silencio mental. Durante un descanso, revis\u00f3 el tel\u00e9fono. Un mensaje de Sof\u00eda: Ir al supermercado.<\/p>\n<p>Suspir\u00f3. No le molestaba la tarea, pero estar cerca de su t\u00eda \u00faltimamente era agotador. Sof\u00eda vibraba en una frecuencia alta, como si estuviera empuj\u00e1ndose a s\u00ed misma hacia adelante. Record\u00f3 haberla visto esa ma\u00f1ana: el perfume, la risa sonora, la energ\u00eda casi excesiva. Sab\u00eda que era una mujer hermosa \u2014eso era evidente\u2014, pero la observaba con la distancia de quien mira una tormenta desde lejos.<\/p>\n<p>A las seis en punto lleg\u00f3 a casa. Se quit\u00f3 las botas y subi\u00f3 a buscarla.<\/p>\n<p>\u2014Pasa \u2014respondi\u00f3 ella desde el cuarto.<\/p>\n<p>Ya no llevaba la falda de oficina. Ahora vest\u00eda jeans ajustados y una blusa holgada. Se estaba poniendo unos tenis blancos.<\/p>\n<p>\u2014Hola, sobrino. Vamos r\u00e1pido, tengo hambre de algo diferente hoy \u2014dijo ella, con una energ\u00eda que a Juli\u00e1n le pareci\u00f3 insistente, casi ansiosa.<\/p>\n<p>En el auto, Sof\u00eda subi\u00f3 la m\u00fasica y cant\u00f3 sin afinar. Juli\u00e1n neg\u00f3 con la cabeza, sonriendo a pesar suyo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Este d\u00eda se siente incre\u00edble! \u2014exclam\u00f3 ella\u2014. Hagamos algo especial, compremos carne buena y cocinemos de verdad.<\/p>\n<p>\u2014Est\u00e1s muy el\u00e9ctrica hoy, t\u00eda \u2014coment\u00f3 \u00e9l\u2014. \u00bfPas\u00f3 algo bueno?<\/p>\n<p>\u2014Nada especial. Solo me siento ligera\u2026 como si hoy el mundo pesara menos.<\/p>\n<p>En el supermercado, Sof\u00eda fue un torbellino. Salud\u00f3, brome\u00f3, rio. Juli\u00e1n la segu\u00eda con el carrito, sintiendo que algo no encajaba. Su alegr\u00eda era como un barniz brillante: debajo, la madera cruj\u00eda. El regreso fue ruidoso hasta que estacionaron frente a la casa. El silencio cay\u00f3 de golpe.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMe ayudas con la del vino, t\u00eda? \u2014pregunt\u00f3 Juli\u00e1n.<\/p>\n<p>No hubo respuesta.<\/p>\n<p>Sof\u00eda estaba p\u00e1lida, inm\u00f3vil bajo la luz amarillenta de la farola. Respiraba mal.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSof\u00eda? \u2014dijo \u00e9l, alarmado.<\/p>\n<p>Cuando la toc\u00f3, todo se rompi\u00f3. Ella se derrumb\u00f3 entre sus brazos, sollozando con una violencia que lo desarm\u00f3. All\u00ed, en medio de la calle, la mujer perfecta desapareci\u00f3. Solo qued\u00f3 una mujer rota, aferrada al \u00fanico punto firme que ten\u00eda cerca. Y Juli\u00e1n, sin saber que hacer, se qued\u00f3 ah\u00ed sosteni\u00e9ndola.<\/p>\n<p>Gracias por llegar hasta aqu\u00ed. A veces, las historias comienzan justo cuando todo parece estar en su lugar. Sof\u00eda a\u00fan no lo sabe, pero este es el primer paso de su ca\u00edda\u2026 y de algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2014Kael<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64057\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64057\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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