{"id":64068,"date":"2026-01-17T13:47:32","date_gmt":"2026-01-17T12:47:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/?p=64068"},"modified":"2026-01-17T12:33:05","modified_gmt":"2026-01-17T11:33:05","slug":"la-entrega-de-ana-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/relato\/la-entrega-de-ana-1\/","title":{"rendered":"La entrega de Ana (1)"},"content":{"rendered":"<div class=\"pld-like-dislike-wrap pld-template-1\">\r\n    <div class=\"pld-like-wrap  pld-common-wrap\">\r\n    <a href=\"javascript:void(0)\" class=\"pld-like-trigger pld-like-dislike-trigger  \" title=\"Like\" data-post-id=\"64068\" data-trigger-type=\"like\" data-restriction=\"cookie\" data-already-liked=\"0\" style=\"border: 1px solid #d5d5d5;padding: 10px 15px;\">\r\n                        <i class=\"fas fa-thumbs-up\"><\/i>\r\n            \t\t<span class=\"pld-like-count-wrap pld-count-wrap\">24<\/span>\r\n    <\/a>\r\n    \r\n<\/div><\/div><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. Lectura:<\/span> <span class=\"rt-time\"> 12<\/span> <span class=\"rt-label rt-postfix\">min.<\/span><\/span><p>Ana se despert\u00f3 esa ma\u00f1ana con el sol filtr\u00e1ndose por las cortinas de la habitaci\u00f3n principal, esa que daba directo al mar. La casa de playa de sus pap\u00e1s era un ching\u00f3n de lugar: amplia, con techos altos, muebles modernos y una piscina infinita que parec\u00eda fundirse con el oc\u00e9ano. Sus viejos se hab\u00edan ido de viaje a Europa por dos semanas, dej\u00e1ndola a cargo del para\u00edso este fin de semana.<\/p>\n<p>A sus 19 a\u00f1os, con la universidad en pausa por vacaciones, Ana se sent\u00eda como la reina del mundo. Era delgada, con piel blanca que contrastaba con su cabello casta\u00f1o claro cay\u00e9ndole en ondas sueltas por la espalda, senos peque\u00f1os pero firmes bajo su top ligero, y un culito peque\u00f1o pero bien paradito que hac\u00eda que sus shorts de mezclilla se ajustaran perfecto.<\/p>\n<p>El viernes hab\u00eda sido un desmadre: amigos y amigas llegando y saliendo, m\u00fasica a todo volumen, chelas fr\u00edas y risas hasta la madrugada. Pero hoy s\u00e1bado, las cosas se hab\u00edan calmado. La mayor\u00eda se hab\u00eda ido temprano, con resaca o planes en la ciudad. Solo quedaban cuatro: sus amigos de toda la vida, que conoc\u00eda desde la prepa. Todos guapos a su manera, con cuerpos atl\u00e9ticos de tanto surf y gym. Estaba Diego, el moreno alto con sonrisa de comercial; Marco, el de ojos verdes y chistes pinches; Luis, el callado pero con un cuerpo que nom\u00e1s de verlo daban ganas de suspirar; y Alex, el rubio que siempre tra\u00eda la buena vibra. Eran amigos cercanos, nada de rollos raros antes, pero Ana no pod\u00eda negar que cada uno era un bomb\u00f3n.<\/p>\n<p>Baj\u00f3 a la cocina alrededor de las 11, todav\u00eda en pijama corto, el cabello revuelto. Los chicos ya andaban por ah\u00ed, algunos en trunks listos para la piscina, otros sirvi\u00e9ndose caf\u00e9. &#8220;\u00a1Buenos d\u00edas, princesa!&#8221;, solt\u00f3 Diego con una carcajada, pas\u00e1ndole un jugo de naranja fresco. Ana. \u00bfYa viste el mar? Est\u00e1 perfecto para un chapuz\u00f3n. Ella sonri\u00f3, sintiendo un cosquilleo leve en el est\u00f3mago al verlos a todos juntos, semidesnudos y relajados. &#8220;S\u00ed, wey, pero primero desayuno. \u00bfQui\u00e9n quiere hot cakes? Yo los preparo.&#8221; Se movi\u00f3 por la cocina con gracia, sirviendo platos mientras charlaban de todo: la fiesta de anoche, los chismes de la uni, planes para el d\u00eda. Nadie ten\u00eda prisa por irse; el fin de semana era largo y la casa estaba a su disposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Poco antes del mediod\u00eda, Marco sac\u00f3 una hielera del refri. &#8220;Oye, \u00bfy si preparamos unas micheladas? Nada pesado, solo para refrescar.&#8221; Ana dud\u00f3 un segundo, pero el calor del sol ya pegaba fuerte. &#8220;Va, pero suavecito, eh. No quiero terminar como anoche.&#8221; Rieron, y pronto estaban en la terraza junto a la piscina, con vasos en mano. El alcohol era ligero al principio: una chela con clamato y lim\u00f3n, sorbos lentos mientras platicaban sentados en las sillas lounge. El mar rug\u00eda de fondo, y el aire salado mezclado con el olor a protector solar creaba una atm\u00f3sfera relajada, casi \u00edntima.<\/p>\n<p>Diego se tir\u00f3 a la piscina primero, salpicando a todos. &#8220;\u00a1Vengan, pinches flojos!&#8221; Ana se rio, quit\u00e1ndose el top para quedar en bikini \u2013uno sencillo, azul, que acentuaba su figura esbelta\u2013. Se meti\u00f3 al agua, sintiendo el frescor en su piel blanca. Los chicos la siguieron, chapoteando y jugando como ni\u00f1os grandes. Nada agresivo, solo bromas: Marco la carg\u00f3 un momento para tirarla al agua, pero con cuidado, riendo. &#8220;\u00a1Cuidado con la reina de la casa!&#8221;, grit\u00f3 Luis desde el borde.<\/p>\n<p>El d\u00eda avanzaba perezoso. Beb\u00edan despacio, alternando con agua y snacks que Ana sac\u00f3 de la cocina: guacamole, totopos, unas frutas frescas. Platicaban de sue\u00f1os, de viajes que quer\u00edan hacer, de lo chido que era estar as\u00ed, sin presiones. Ana se sent\u00eda c\u00f3moda, atractiva bajo sus miradas casuales. Notaba c\u00f3mo Diego la observaba cuando sal\u00eda del agua, el cabello pegado al cuerpo; c\u00f3mo Alex le sonre\u00eda con esa calidez que hac\u00eda que se sonrojara un poquito. Pero todo era sutil, como un juego inocente que se cocinaba a fuego lento.<\/p>\n<p>Al caer la tarde, el sol bajaba y el alcohol hab\u00eda subido un poco el tono. Se movieron adentro, a la sala amplia con vista al mar, poniendo m\u00fasica suave \u2013reggaet\u00f3n light, nada que acelerara las cosas demasiado pronto\u2013. &#8220;Otra ronda, \u00bfno?&#8221;, sugiri\u00f3 Alex, y Ana asinti\u00f3, sintiendo un calorcito agradable en las mejillas. &#8220;Pero vamos tranquilos, weyes. La noche es joven.&#8221; Se acomodaron en los sof\u00e1s, cuerpos cercanos pero no invasivos, charlando m\u00e1s profundo ahora: confesiones leves, recuerdos compartidos. El aire se cargaba de algo indefinible, una tensi\u00f3n dulce que promet\u00eda explotar cuando el sol se ocultara del todo.<\/p>\n<p>Al atardecer, el sol ya se hund\u00eda en el horizonte, ti\u00f1endo el cielo de naranjas y rosas que se reflejaban en las ventanas panor\u00e1micas de la sala. La casa segu\u00eda envuelta en esa calma lujosa: pisos de madera pulida, cojines mullidos en los sof\u00e1s grandes, y el rumor distante de las olas como fondo perfecto. Ana se hab\u00eda cambiado a un vestido ligero de verano, uno blanco que le llegaba a medio muslo, ajust\u00e1ndose suave a su figura delgada. Su piel blanca brillaba un poco bajo la luz tenue de las l\u00e1mparas, el cabello casta\u00f1o claro suelto y a\u00fan h\u00famedo del chapuz\u00f3n en la piscina. Sus senos peque\u00f1os se marcaban sutilmente bajo la tela fina, y el culito chiquito pero firme se notaba cuando se mov\u00eda con esa gracia natural suya.<\/p>\n<p>Los chicos se hab\u00edan acomodado alrededor: Diego y Marco en el sof\u00e1 principal, Luis en un sill\u00f3n al lado, y Alex en el suelo, recargado contra las piernas de Ana, que estaba sentada en el borde del sof\u00e1. Hab\u00edan subido la m\u00fasica un poquito \u2013un playlist de chill out con toques de reggae\u2013, nada que acelerara el pulso demasiado. Las bebidas segu\u00edan fluyendo despacio: un ron con cola para variar, sorbos tranquilos que calentaban el ambiente sin prisa. &#8220;P\u00e1same el hielo, wey&#8221;, dijo Marco a Luis, estirando la mano con una sonrisa floja. Ana observaba c\u00f3mo se mov\u00edan, sus cuerpos relajados despu\u00e9s del d\u00eda en el agua \u2013torso desnudos algunos, shorts holgados\u2013, y sent\u00eda un calorcito interno que no era solo del alcohol.<\/p>\n<p>La charla hab\u00eda derivado a cosas m\u00e1s personales, como siempre pasa cuando el d\u00eda se estira. Diego empez\u00f3 contando de su \u00faltima cita fallida en la uni, riendo de lo torpe que hab\u00eda sido. &#8220;Neta, pens\u00e9 que iba a ser algo chido, pero al final nom\u00e1s platicamos de series y ya. \u00bfY t\u00fa, Ana? \u00bfAlg\u00fan rollo reciente que no sepamos?&#8221; Ella se rio bajito, cruzando las piernas y sintiendo el roce casual del brazo de Alex contra su pantorrilla. &#8220;Nah, nada serio. Solo salidas con amigos, como esto.&#8221; Mir\u00f3 alrededor, captando las sonrisas c\u00f3mplices. Luis, el m\u00e1s callado, intervino: &#8220;A veces lo mejor es con los que ya conoces, \u00bfno? Sin complicaciones.&#8221; Sus ojos se detuvieron un segundo en ella, y Ana sinti\u00f3 un escalofr\u00edo leve, como si el aire se cargara un poquito m\u00e1s.<\/p>\n<p>Marco cambi\u00f3 el tema a recuerdos de la prepa, sacando an\u00e9cdotas que los hicieron re\u00edr a carcajadas. &#8220;Acu\u00e9rdate de esa vez en la fiesta de graduaci\u00f3n, cuando bailamos hasta que nos corrieron.&#8221; Ana asinti\u00f3, recarg\u00e1ndose en el sof\u00e1 y dejando que su mano rozara accidentalmente el hombro de Diego. Era sutil, un toque que dur\u00f3 solo un instante, pero suficiente para que \u00e9l la mirara con esa intensidad juguetona. &#8220;S\u00ed, bailamos bien pegaditos esa noche&#8221;, murmur\u00f3 ella, con una sonrisa inocente. El alcohol hac\u00eda que las palabras fluyeran m\u00e1s sueltas, confesiones disfrazadas de bromas: Alex admiti\u00f3 que siempre le hab\u00eda gustado c\u00f3mo Ana se mov\u00eda en el agua, &#8220;como una sirena, wey&#8221;; Luis habl\u00f3 de lo c\u00f3moda que se sent\u00eda la casa con ella ah\u00ed, &#8220;hace que todo sea m\u00e1s&#8230; c\u00e1lido&#8221;.<\/p>\n<p>Se acomodaron m\u00e1s cerca sin darse cuenta: Ana termin\u00f3 con las piernas sobre el regazo de Alex, que las masajeaba distra\u00eddamente mientras platicaban; Diego le pas\u00f3 un brazo por los hombros en un gesto abrazo fraternal, pero su mano se qued\u00f3 ah\u00ed, c\u00e1lida contra su piel. La noche ca\u00eda afuera, oscureciendo el mar, y el ambiente en la sala se volv\u00eda m\u00e1s \u00edntimo, como un secreto compartido. Nadie apuraba nada; era solo risas, miradas que se prolongaban un segundo de m\u00e1s, y un pulso que lat\u00eda despacio, prometiendo que lo bueno vendr\u00eda despu\u00e9s, cuando las luces bajaran del todo.<\/p>\n<p>La conversaci\u00f3n segu\u00eda su ritmo natural, sin forzar nada. Las luces de la sala ya estaban bajas, solo quedaban las l\u00e1mparas de pie y el reflejo azulado del mar entrando por las ventanas. El ron con cola se hab\u00eda vuelto m\u00e1s lento, m\u00e1s de sorbos pensados que de tragos r\u00e1pidos. La m\u00fasica segu\u00eda sonando bajita, algo de R&amp;B suave que no molestaba la charla.<\/p>\n<p>Fue Luis el que, casi sin querer, abri\u00f3 el tema. Estaba recargado en el sill\u00f3n, mirando el techo como si estuviera pensando en otra cosa, y de repente dijo:<\/p>\n<p>\u2014Oigan\u2026 \u00bfalguna vez han pensado en lo raro que es que dos personas que se conocen de toda la vida terminen teniendo sexo? O sea, de repente todo cambia de categor\u00eda sin que nadie lo planee.<\/p>\n<p>Marco solt\u00f3 una risa corta, sin malicia.<\/p>\n<p>\u2014Claro que pasa, wey. Pasa todo el tiempo. Amigos que se emborrachan, se miran diferente una noche y \u00a1pum! Al d\u00eda siguiente fingen que nada, o no fingen y se vuelve algo m\u00e1s. Lo importante es que los dos est\u00e9n en la misma p\u00e1gina.<\/p>\n<p>Ana se acomod\u00f3 un poco mejor en el sof\u00e1, cruzando las piernas. El vestido se le subi\u00f3 apenas un cent\u00edmetro, pero nadie lo coment\u00f3. Solo escuchaban.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY si son m\u00e1s de dos? \u2014pregunt\u00f3 Diego, medio en broma, medio curioso\u2014. Tipo\u2026 \u00bfun tr\u00edo o algo as\u00ed? \u00bfEso tambi\u00e9n pasa en la vida real o nom\u00e1s en pel\u00edculas porno?<\/p>\n<p>Hubo un silencio breve, pero c\u00f3modo. Nadie se sinti\u00f3 atacado, nadie se puso tenso. Alex fue el que respondi\u00f3, con esa voz tranquila que siempre ten\u00eda:<\/p>\n<p>\u2014Pasa. No es tan com\u00fan como la gente cree, pero pasa. Lo he visto con amigos de amigos. Lo clave es que todos sepan qu\u00e9 quieren y qu\u00e9 no. Si hay confianza y nadie est\u00e1 tratando de \u201cganar\u201d algo, puede ser\u2026 incre\u00edble. Sin drama, sin celos. Solo\u2026 disfrutando.<\/p>\n<p>Ana dio un sorbito largo, mirando el vaso antes de hablar.<\/p>\n<p>\u2014La neta, creo que lo que hace que funcione es cuando todos se conocen bien. Porque ya sabes c\u00f3mo es la otra persona en el d\u00eda a d\u00eda: si es atento, si es ego\u00edsta, si respeta l\u00edmites. Eso vale m\u00e1s que cualquier qu\u00edmica de una noche con un desconocido.<\/p>\n<p>Marco asinti\u00f3 despacio.<\/p>\n<p>\u2014Exacto. Con alguien que ya conf\u00edas, no tienes que estar adivinando. Sabes que si dices \u201cpara\u201d va a parar. Y si dices \u201cs\u00edgueme\u201d\u2026 pues sigue. Eso es lo que lo hace diferente.<\/p>\n<p>Diego mir\u00f3 a Ana un segundo m\u00e1s de lo normal, pero sin presi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfT\u00fa crees que podr\u00edas? \u00bfCon amigos cercanos, digo?<\/p>\n<p>Ella se encogi\u00f3 de hombros, con una sonrisa chiquita, casi t\u00edmida.<\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9\u2026 nunca me ha pasado. Pero no lo descarto. Si se diera de forma natural, sin que nadie se sienta obligado ni forzado\u2026 s\u00ed podr\u00eda estar abierta. Depende mucho del momento y de las personas.<\/p>\n<p>El aire se qued\u00f3 un poco m\u00e1s pesado, pero no inc\u00f3modo. M\u00e1s bien\u2026 expectante. Como si acabaran de admitir algo que todos ya intu\u00edan, pero que nadie hab\u00eda dicho en voz alta.<\/p>\n<p>Entonces Alex, todav\u00eda con las piernas de Ana sobre su regazo y sin dejar de acariciar distra\u00eddamente su tobillo, levant\u00f3 la vista.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY si hacemos algo para pasar el rato? Algo sencillo. Verdad o reto, pero sin mamadas pesadas. Si alguien quiere pasar, pasa. Sin broncas.<\/p>\n<p>Ana lo mir\u00f3, divertida.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfT\u00fa proponiendo verdad o reto? Eso s\u00ed me sorprende.<\/p>\n<p>\u2014Solo para re\u00edrnos \u2014dijo \u00e9l, levantando las manos\u2014. Nada que no queramos. Palabra.<\/p>\n<p>Diego se recarg\u00f3 hacia atr\u00e1s, sonriendo.<\/p>\n<p>\u2014Va. Pero empiezo yo. Ana\u2026 \u00bfverdad o reto?<\/p>\n<p>Ella dud\u00f3 un instante, sintiendo c\u00f3mo el calor del alcohol y de la charla se le sub\u00eda un poco a las mejillas. Mir\u00f3 a los cuatro, a sus caras relajadas pero atentas, y decidi\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014Verdad.<\/p>\n<p>Diego sonri\u00f3 suave, sin prisa.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1l es la fantas\u00eda que m\u00e1s te prende\u2026 pero que nunca le has contado a nadie?<\/p>\n<p>Ana respir\u00f3 hondo, mir\u00f3 el mar oscuro un segundo y luego los mir\u00f3 a ellos, uno por uno.<\/p>\n<p>\u2014Que me atiendan varios al mismo tiempo. Que todos sepan qu\u00e9 hacer, que se coordinen sin hablar mucho\u2026 y que sea solo placer, sin que nadie est\u00e9 compitiendo ni reclamando nada despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Nadie dijo nada de inmediato. Solo se escuch\u00f3 la m\u00fasica suave y el rumor lejano de las olas.<\/p>\n<p>Marco levant\u00f3 su vaso despacio, como brindis silencioso.<\/p>\n<p>\u2014Siguiente ronda.<\/p>\n<p>La ronda sigui\u00f3 sin prisa, como si nadie quisiera romper el ritmo que se hab\u00eda formado. Diego se recarg\u00f3 un poco m\u00e1s en el sof\u00e1, estirando los brazos por el respaldo, y mir\u00f3 a Marco con una sonrisa floja.<\/p>\n<p>\u2014Tu turno wey. \u00bfVerdad o reto?<\/p>\n<p>Marco se rasc\u00f3 la nuca, fingiendo pensarlo.<\/p>\n<p>\u2014Reto. Pero nada cabr\u00f3n, eh.<\/p>\n<p>Diego solt\u00f3 una risita.<\/p>\n<p>\u2014Va. Te reto a que le des un masaje de hombros a Ana. Cinco minutos. Sin trampa.<\/p>\n<p>levant\u00f3 las cejas, pero no dijo que no. Solo se movi\u00f3 un poco hacia adelante en el sof\u00e1 para dejarle espacio, el vestido blanco cay\u00e9ndole suave sobre los hombros. Marco se levant\u00f3 sin drama, se par\u00f3 detr\u00e1s de ella y puso las manos con cuidado, primero solo apoy\u00e1ndolas, como probando.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEst\u00e1 bien as\u00ed? \u2014pregunt\u00f3 bajito.<\/p>\n<p>Ella asinti\u00f3, cerrando los ojos un segundo cuando empez\u00f3 a mover los pulgares en c\u00edrculos lentos sobre sus trapecios. No era un masaje de spa, pero se sent\u00eda bien: c\u00e1lido, atento. Los dem\u00e1s miraban sin decir mucho, solo sorbiendo sus tragos, la m\u00fasica llenando los silencios.<\/p>\n<p>\u2014Te tienes tenso aqu\u00ed \u2014murmur\u00f3 Marco, bajando un poco la presi\u00f3n\u2014. Mucho estr\u00e9s de ser la due\u00f1a de la casa, \u00bfno?<\/p>\n<p>Ana sonri\u00f3 sin abrir los ojos.<\/p>\n<p>\u2014Algo as\u00ed. Pero ya va mejorando.<\/p>\n<p>Pasaron los cinco minutos y Marco se sent\u00f3 de nuevo, pero Ana no se movi\u00f3 de inmediato. Se qued\u00f3 ah\u00ed, un poco m\u00e1s relajada, con los hombros sueltos. Alex, que segu\u00eda con sus piernas sobre el regazo, le dio una palmadita suave en la pantorrilla.<\/p>\n<p>\u2014Te ves m\u00e1s tranquila ya. \u00bfQuieres que siga yo un rato? Solo los pies, nada raro.<\/p>\n<p>Ella abri\u00f3 los ojos y lo mir\u00f3, divertida.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEn serio? \u00bfAhora todos se van a volver masajistas?<\/p>\n<p>Luis solt\u00f3 una risa baja desde su sill\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Es que el d\u00eda estuvo largo. Y la noche apenas empieza.<\/p>\n<p>Ana dud\u00f3 un segundo, pero luego estir\u00f3 las piernas hacia Alex con un gesto casual.<\/p>\n<p>\u2014Va, pero solo porque estoy floja del ron.<\/p>\n<p>Alex empez\u00f3 despacio, solo con las yemas de los dedos en las plantas de los pies, presionando suave, sin prisa. Era un roce casi distra\u00eddo, como si lo hiciera por costumbre. Diego se acerc\u00f3 un poco m\u00e1s en el sof\u00e1, recargando el brazo en el respaldo detr\u00e1s de Ana, no toc\u00e1ndola del todo, pero lo suficientemente cerca para que ella sintiera su calor.<\/p>\n<p>La charla volvi\u00f3 a fluir, pero m\u00e1s bajita ahora. Hablaron de viajes que quer\u00edan hacer, de una playa que hab\u00edan visto en fotos y que parec\u00eda sacada de un sue\u00f1o. De vez en cuando alguien soltaba un comentario sobre lo c\u00f3modo que se sent\u00eda todo: la casa, la compa\u00f1\u00eda, el no tener que apurarse por nada.<\/p>\n<p>En un momento, mientras Alex segu\u00eda con los pies y Marco se hab\u00eda acercado para pasarle un coj\u00edn detr\u00e1s de la espalda, Ana suspir\u00f3 largo, casi sin querer.<\/p>\n<p>\u2014Neta que se siente bien estar as\u00ed\u2026 rodeada de buena onda.<\/p>\n<p>Diego baj\u00f3 la voz, casi al o\u00eddo.<\/p>\n<p>\u2014Y nosotros tambi\u00e9n nos sentimos bien contigo aqu\u00ed. Como si todo encajara perfecto.<\/p>\n<p>Nadie dijo m\u00e1s. No hac\u00eda falta. El ambiente se hab\u00eda vuelto m\u00e1s denso, m\u00e1s c\u00e1lido, pero segu\u00eda siendo natural: risas suaves, miradas que se quedaban un segundo de m\u00e1s, toques que duraban un poquito m\u00e1s de lo necesario. La noche avanzaba despacio, y cada minuto parec\u00eda llevarlos un paso m\u00e1s cerca de algo que todos sent\u00edan venir, sin que nadie lo nombrara todav\u00eda.<\/p>\n<p>La noche ya hab\u00eda ca\u00eddo del todo, y la sala se sent\u00eda como un capullo c\u00e1lido, con las luces suaves y el mar susurrando afuera como un secreto. Ana segu\u00eda ah\u00ed, recargada en el sof\u00e1, con Alex a\u00fan trabajando en sus pies de manera distra\u00edda, sus pulgares presionando justo en los puntos que la hac\u00edan soltar un suspiro ocasional. Marco hab\u00eda terminado su masaje, pero no se alej\u00f3 mucho; en cambio, se sent\u00f3 m\u00e1s cerca y empez\u00f3 a ajustarle el coj\u00edn detr\u00e1s de la espalda, como si quisiera asegurarse de que estuviera lo m\u00e1s c\u00f3moda posible. Diego, con el brazo a\u00fan en el respaldo, le alcanz\u00f3 el vaso de ron que hab\u00eda dejado en la mesa, sin que ella lo pidiera.<\/p>\n<p>\u2014Toma wey, no se te vaya a calentar \u2014murmur\u00f3 \u00e9l, con una sonrisa casual, pero sus dedos rozaron los de ella un segundo m\u00e1s de lo necesario al pas\u00e1rselo.<\/p>\n<p>Ana tom\u00f3 un sorbo, sintiendo c\u00f3mo el l\u00edquido tibio se deslizaba por su garganta, sum\u00e1ndose al calor que ya le sub\u00eda por el cuerpo. No era solo el alcohol; era todo: las manos de Alex en sus pies, que ahora sub\u00edan un poquito a las pantorrillas, como si fuera lo m\u00e1s natural del mundo; Marco pregunt\u00e1ndole si quer\u00eda que le trajera algo de la cocina, &#8220;un snack o lo que sea, para que no te baje la energ\u00eda&#8221;; Luis, desde su sill\u00f3n, observ\u00e1ndola con esa mirada tranquila, y de pronto ofreci\u00e9ndose a ponerle una manta ligera sobre las piernas porque &#8220;el aire se est\u00e1 enfriando un poco&#8221;.\u2014Gracias, chicos \u2014dijo ella bajito, con una risa nerviosa que no pudo contener\u2014. Neta que me est\u00e1n tratando como a una reina. \u00bfQu\u00e9 onda? \u00bfEs por la casa o qu\u00e9?<\/p>\n<p>Diego se encogi\u00f3 de hombros, pero su mano baj\u00f3 un poco del respaldo para rozarle el hombro, un toque ligero como para enfatizar sus palabras.<\/p>\n<p>\u2014Nah, es porque te lo mereces. Has sido la mejor anfitriona todo el fin de semana. Solo estamos&#8230; devolviendo el favor.<\/p>\n<p>La charla sigui\u00f3 ligera, hablando de tonter\u00edas: una pel\u00edcula que hab\u00edan visto hace a\u00f1os, un chisme viejo de la prepa que los hizo re\u00edr. Pero entre las palabras, la din\u00e1mica se hab\u00eda asentado sin que nadie lo dijera. Era como si todos, de forma instintiva, se hubieran enfocado en ella: Alex masajeando con m\u00e1s dedicaci\u00f3n ahora, encontrando nudos en sus m\u00fasculos que ni sab\u00eda que ten\u00eda; Marco levant\u00e1ndose para traerle unas uvas de la cocina, &#8220;frescas, para que no te d\u00e9 sed&#8221;; Diego ajust\u00e1ndole el cabello que se le hab\u00eda pegado al cuello, un gesto casual pero \u00edntimo; Luis acerc\u00e1ndose por fin, sent\u00e1ndose al otro lado y ofreci\u00e9ndole su mano para que la estirara, &#8220;para relajar los brazos tambi\u00e9n&#8221;.<\/p>\n<p>Ana sent\u00eda todo eso acumul\u00e1ndose dentro de ella, un remolino confuso. Al principio lo tom\u00f3 como broma, como parte del juego de verdad o reto que se hab\u00eda diluido en algo m\u00e1s. Pero ahora&#8230; el calor de sus toques se quedaba en su piel blanca, haciendo que su coraz\u00f3n latiera un poquito m\u00e1s r\u00e1pido. \u00bfEra solo amistad? \u00bfO hab\u00eda algo m\u00e1s en c\u00f3mo la miraban, en c\u00f3mo se coordinaban sin hablar, como si supieran exactamente qu\u00e9 hacer para hacerla sentir&#8230; atendida? Se sonroj\u00f3 un poco bajo la luz tenue, el vestido blanco sinti\u00e9ndose de pronto demasiado ligero contra su cuerpo delgado, sus senos peque\u00f1os subiendo y bajando con respiraciones que trataban de ser normales.<\/p>\n<p>Quer\u00eda decir algo, romper el hechizo, pero al mismo tiempo no quer\u00eda; era una confusi\u00f3n dulce, un cosquilleo que se extend\u00eda desde los pies hasta el est\u00f3mago, haci\u00e9ndola preguntarse qu\u00e9 pasar\u00eda si dejaba que siguiera.<\/p>\n<p>\u2014Oigan&#8230; \u00bfy si ponemos algo m\u00e1s de m\u00fasica? \u2014propuso ella, para distraerse, pero su voz sali\u00f3 m\u00e1s suave de lo que esperaba.<\/p>\n<p>Luis sonri\u00f3 y se levant\u00f3 sin decir nada, yendo al equipo de sonido para subir el volumen un poquito, una canci\u00f3n lenta con ritmo que parec\u00eda sincronizarse con el pulso de todos. Y as\u00ed, sin m\u00e1s, la noche sigui\u00f3 teji\u00e9ndose alrededor de ella, sutil, natural, como si el mundo entero se hubiera reducido a esa sala y a las atenciones que la envolv\u00edan.<\/p>\n<p>La canci\u00f3n nueva que Luis hab\u00eda puesto era perfecta: un ritmo lento, casi hipn\u00f3tico, con un bajo que se sent\u00eda m\u00e1s en el cuerpo que en los o\u00eddos. El aire de la sala se hab\u00eda vuelto espeso, cargado del olor a sal del mar que entraba por las ventanas entreabiertas, mezclado con el leve aroma a coco del protector solar que todav\u00eda les quedaba en la piel y el dulzor sutil del ron que flotaba en cada vaso.<\/p>\n<p>Ana cerr\u00f3 los ojos un momento, dejando que las sensaciones la envolvieran sin resistirse. Los dedos de Alex segu\u00edan en sus pantorrillas ahora, movi\u00e9ndose con una lentitud deliberada, como si trazara mapas invisibles sobre su piel. Cada presi\u00f3n era ligera, pero precisa; cuando encontraba un punto tenso, se quedaba ah\u00ed un segundo m\u00e1s, y ella sent\u00eda c\u00f3mo el m\u00fasculo se soltaba, enviando peque\u00f1as olas de calor que sub\u00edan por sus piernas hasta el vientre.<\/p>\n<p>Marco se hab\u00eda sentado a su lado izquierdo, tan cerca que el calor de su muslo se filtraba a trav\u00e9s de la tela del vestido. No la tocaba directamente, solo hab\u00eda apoyado el brazo en el respaldo del sof\u00e1, los dedos rozando apenas el borde de su hombro desnudo cada vez que respiraba. Era un contacto tan m\u00ednimo que casi parec\u00eda accidental, pero Ana lo sent\u00eda como una corriente el\u00e9ctrica suave, constante.<\/p>\n<p>Diego, del otro lado, hab\u00eda bajado la mano del respaldo. Ahora descansaba abierta sobre el coj\u00edn, a cent\u00edmetros de su cintura. De vez en cuando mov\u00eda los dedos, como si quisiera comprobar que segu\u00eda ah\u00ed, y el roce del dorso de su mano contra la curva de su cadera era tan leve que pod\u00eda confundirse con la brisa. Pero no lo era. Ana lo sab\u00eda.<\/p>\n<p>Luis se hab\u00eda acercado sin hacer ruido. Se sent\u00f3 en el suelo frente a ella, con la espalda recargada en la mesa baja, y simplemente la mir\u00f3 un rato. Luego, sin decir nada, tom\u00f3 una de sus manos que descansaba floja sobre su regazo y empez\u00f3 a frotar el pulgar contra su palma, en c\u00edrculos lentos, profundos. El tacto era c\u00e1lido, seco, casi reverente. Cada pasada hac\u00eda que Ana sintiera un cosquilleo que sub\u00eda por el brazo hasta la nuca, eriz\u00e1ndole la piel fina de los antebrazos.<\/p>\n<p>Ninguno hablaba mucho ya. Solo respiraciones, el rumor del mar, la m\u00fasica que parec\u00eda acompasarse con los latidos que Ana empezaba a notar con m\u00e1s fuerza en el pecho, en las sienes, en la parte baja del vientre.<\/p>\n<p>De pronto sinti\u00f3 un roce distinto: el cabello de Marco roz\u00e1ndole el cuello cuando se inclin\u00f3 un poco para apartarle un mech\u00f3n que le ca\u00eda sobre la clav\u00edcula. El aliento de \u00e9l le roz\u00f3 la piel, c\u00e1lido y con olor a lim\u00f3n y alcohol suave. No la bes\u00f3. Solo se qued\u00f3 ah\u00ed un segundo, respirando cerca, antes de volver a su posici\u00f3n.<\/p>\n<p>Ana abri\u00f3 los ojos despacio. Los cuatro la miraban con la misma calma, sin prisa, sin exigencia. Pero hab\u00eda algo nuevo en sus miradas: una atenci\u00f3n absoluta, como si en ese momento el mundo entero se redujera a ella, a su piel, a c\u00f3mo respond\u00eda su cuerpo a cada roce m\u00ednimo.<\/p>\n<p>Se mordi\u00f3 el labio inferior sin darse cuenta, un gesto peque\u00f1o, casi inconsciente. El calor que le sub\u00eda por el cuello ya no era solo del ron; era algo m\u00e1s profundo, m\u00e1s l\u00edquido, que se acumulaba entre sus piernas y la hac\u00eda apretar los muslos con suavidad, buscando alivio sin querer admitirlo del todo.<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_64068\" class=\"pvc_stats total_only  \" data-element-id=\"64068\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon medium\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/www.cuentorelatos.com\/archivos\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" =0 title=\"\"><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><span class=\"span-reading-time rt-reading-time\" style=\"display: block;\"><span class=\"rt-label rt-prefix\">T. 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